¿Qué opinión le merecen las denuncias contra Abreu, López y ahora la publicación de supuestos acosos por parte de don Francisco?
-Lo de Mario es una historia vieja, hace tiempo que lo acusan de acoso… No sé. No tengo una opinión, no conozco mucho a Mario tampoco y sé lo que sabe todo el mundo: que hasta le achacan un hijo, que la Raquel Argandoña que le paró el carro hace mucho tiempo, que hubo unas acusaciones de algunas modelos, pero yo no tengo antecedentes. Como sea, el acoso a las mujeres existe desde que el hombre está en la tierra. Yo te digo, lo de Nicolás López, lo de Abreu, a quienes no conozco, me parece todo muy raro.

¿Por qué?
-No pongo en duda nada de lo que sucede, pero, también quiero decir que una mujer que va a la casa de un tipo a las nueve de la noche para que le hagan una prueba está insinuando otro tipo de cosa y no pongo en duda las acusaciones, sólo digo que creo que es feo, que somos grandes y que si una persona te dice “anda a mi casa a tomarte un trago, te voy a hacer un casting y sácate la ropa”…

Lo que se denuncia es abuso, porque existe una asimetría en el poder…
-Lo que quieras, pero no debe haber una aceptación por parte de la mujer, no puede, no corresponde. La mayor culpa la tiene quien acosa, pero hay situaciones que tú puedes evitar o, en su defecto, denunciarlas a tiempo.

En el caso de López ¿qué le provocó lo denunciado?
-Asco. Y sus declaraciones, más asco.

¿Cómo evalúa el papel de Imaginacción?
-Si tú recurres a Correa es porque, de alguna manera, tienes algo que defender, que justificar, que reparar o que limpiar. Si tú no tuvieras culpa no recurres a Imaginacción, recurres a tribunales.

¿Qué le parece que Imaginacción tome este tipo de casos?
-Creo que hay cosas que no se hacen, hay defensas que no se toman y órdenes que no se cumplen. Hay cosas que no se justifican y son materia de tribunales. ¿Qué imagen le vas a limpiar a Abreu con todas las acusaciones que tienes? ¡Qué imagen le vas a limpiar a Nicolás López, por Dios!

¿Qué le pareció el trabajo de Nicolás López como director?
-Me parece correcto, un director de comedia, pero nada importante. No estamos hablando de un gran director, sino que de uno que conoce su oficio y que hace temas intrascendentes y comerciales. Si lo condenan, yo creo que el puritanismo americano, entre comillas, lo va condenar y su carrera a nivel internacional se acabará. Él deberá asumir sus responsabilidades porque esto no es una enfermedad, es una mezquindad muy grande, es quererse muy poco y respetarse muy poco. O sea, tener que recurrir a tu posición laboral para tener a una mujer, es de una bajeza tremenda.

¿Caerá don Francisco con estas acusaciones, quedará manchada su honra?
-Ya no quedó manchado, o sea, tuvo un juicio en Estados Unidos con una modelo que lo acusó de no sé qué, de violación por ejemplo, y ya ha tenido varias acusaciones de ese tipo. Lo han vinculado hasta con Gloria Benavides. Lo cierto es que él ya hizo su carrera y no sé, yo nunca he sido muy amigo de Mario; hice una vez la Teletón porque no tuve cómo evadirme, porque la televisión que hacía y hace no me gusta, o sea, ni siquiera veía esa huevá.

¿Por qué no le gusta su televisión?
-Porque siempre la encontré muy chabacana. Yo me formé en televisión universitaria ¿Tú crees que hoy, hoy si yo tuviera 20, 22 años me dedicaría a la televisión? Jamás.

Luisito Rey
¿Qué vio cuando conoció a Luis Miguel y su papá en Viña del Mar el año 1985?
-He dicho todo lo que ha salido en la serie. Vi discusiones entre Luis Miguel y su papá. Incluso, a mí me informaron las personas que hacían la limpieza que en la pieza de Luis Miguel había restos de cocaína.

Usted lo trajo varias veces…
-La primera vez que me lo ofrecieron no lo traje porque lo consideré muy chico. Al segundo año vino con su papá y ahí me informaron lo que cuento; discusiones muy fuertes, pero, tampoco estaba muy preocupado de saber de qué se trataba. Si Luis Miguel no era la estrella de ese festival, no era muy importante, porque Sheena Easton era la gran estrella de ese festival. Luis Miguel era chico; jugaba con mi hija en el Hotel O’Higgins.

¿Cómo lo recuerda?
-Como un niñito encantador al que traje varias veces, después con otros representantes que lo explotaban también, yo firmaba contratos con ellos y no sé cuánta plata le pasaron a él, pero sí sé lo que le pagábamos.

¿Cómo lo explotaban?
-A un niño no lo puedes hacer cantar todos los días. No lo puedes hacer viajar por el mundo y tenerlo encerrado en las piezas de los hoteles, sin al menos profesores que le enseñaran algo. Luis Miguel debe ser lo más ignorante del mundo; no fue al colegio no estudió nada.

¿Cómo era Luisito Rey?
-Al papá no lo volví a ver después del primer festival, pero lo recuerdo como una persona no muy amable, sino que más bien prepotente, muy prepotente y mal educado.

¿Qué sabe de la historia de su mamá?
-Dicen los que dicen, que Luis Miguel y su hermano no eran hijos de Luisito Rey y que cuando Luisito Rey descubre eso, porque estaba vinculado a la mafia mexicana que es cosa seria, la sacó de México y la mandó de vuelta a Italia. Todo eso de los permisos para venir a Chile es mentira.

¿Qué es mentira?
-Luisito Rey no necesitaba permisos para traer a Luis Miguel a Chile, porque tenía la tuición y no necesitaba la firma de la mamá. O sea, esa historia de la serie no es verdad… dicen que esta señora apareció en Argentina en situación de calle… yo creo que Netflix maneja muy bien el marketing.

Allende y Pinochet
Usted hizo un documental sobre Allende…
-Lo hice pensando en el hecho único que significaba el triunfo democrático de un marxista en el mundo. En ese entonces tenía cerca de 29 años y el documental se vio en muchas partes del mundo. A mí lo que más me impresionó fue la conversación que tuvo Allende con corresponsales extranjeros cuando un periodista argentino le preguntó si no le tenía miedo a los militares y él fue muy enfático al responder: “en Chile los militares son muy respetuosos de la Constitución y las leyes. Son profesionales que van a respetar la voluntad del pueblo”.

¿Cómo lo recuerda?
-Era inteligente, vanidoso, un soñador. Yo creo que era un hombre tremendamente bien intencionado que no tuvo la gente necesaria para hacer los cambios que él quería… A él no lo dejaron gobernar; los socialistas querían cambios más rápidos de los que el pueblo estaba dispuesto a aceptar. Tenía un grupo de gente a su lado, tremendamente exaltado que quería los cambios violentos y Chile no estaba acostumbrado a eso, entonces, se le fue haciendo tremendamente difícil a Allende gobernar más allá de todas las trabas que le iba poniendo Estados Unidos.

A usted siempre lo han señalado como pinochetista…
-Yo trabajé en Televisión Nacional y créeme que daba lo mismo trabajar en cualquier canal porque todos estaban dirigidos por los militares. Si alguien te dice que me vio en algún acto o que me vio haciéndole una publicidad o participando con Pinochet, entonces díganme pinochetista, pero no es así. Mi labor se redujo a dirigir a Pinochet en sus alocuciones oficiales y lo dirigí tan bien como dirigí a Allende, así como lo hice con Frei y Patricio Aylwin.

¿Cómo dirigió a Pinochet?
-Le dije que se maquillara pese a que me advirtieron que no se lo dijera; él provocaba cierta tensión, más en blanco y negro, entonces tenía que maquillarse porque de lo contrario se vería ojeroso y barbón. Fue mi perdición, porque desde ahí no dejó que nadie más lo dirigiera.

¿Cómo era él?
-Es que yo nunca hablé con él.

¿Pero, desde su labor como director?
-Obediente. Recuerdo una anécdota: una vez estaba grabando al ministro Cáceres y yo tenía dada la orden de que no me interrumpieran ni me pasaran llamados telefónicos. Estaba en eso cuando llegaron a decirme que tenía que contestar urgentemente. Yo lo hago de muy malos modos y me dicen: “Aló, aquí Pinochet, dígale al ministro que venga a La Moneda al tiro”. Yo respondí que no era posible, que estábamos grabando. La persona al otro lado de la línea insistió y no sé cómo se me ocurrió decirle: “¿y cómo sé que usted es Augusto Pinochet?”. Él se puso a reír y me respondió: “tiene razón pues, si me imitan mucho… mire, llame a este número y va a ver que es de La Moneda”. Me dictó un número y, efectivamente, llamé y era La Moneda.

Usted ha dicho que Sabor Latino nace de la orden formal de ganarle a la competencia, a La Madrasta… Hoy sabemos que fue otro el afán… Corría 1981 y se avecinaban tiempos feroces…
-Claro, era mentira lo que me pidieron de eclipsar el éxito de La Madrastra. Se veía venir una crisis económica pero no me lo dijeron directamente. Pensé en un programa que causara conmoción y pedí absoluta libertad.

¿Cómo le dijo a Maripepa que cuando se diera vuelta usted le iba a enfocar el traste?
-No le dije. Le dije que se diera vuelta no más.

¿Tenía conciencia del impacto del programa?
-Lo que pasa es que a mí me gusta mucho el Music Hall y las revistas. Cuando me dan este encargo yo pedí todas las franquicias porque sabía que los señores de la Junta podían reclamar. Así fue como partió el destape. Además, fue el primer programa chileno que se vendió en el extranjero y que ganó un premio internacional, el premio de los Cronistas de Nueva York, entonces, claro mostró a Chile en el mundo.

Y en la calle se iniciaban las protestas, la gente seguía desapareciendo ¿Nunca tuvo la sensación de ser parte de un circo?
-No. Y te lo digo honestamente. Yo hacía mi trabajo.

La conspiración
Usted dirigió la visita del Papa Juan Pablo II…
-Sí, cuando vino el Papa recuerdo que nos reunimos en La Moneda con el director del canal, Cuadra y Pinochet. Mi intervención se redujo a hacer una simple pregunta: ¿a qué viene el Papa? Ese era mi gran pregunta, ese era el punto. Alguien me respondió “¿Y qué importancia tiene eso?”. Bueno, ahí les planteé lo que pensaba: la visita del Papa era muy importante y saber a qué venía lo mismo, si el Papa venía con el ceño fruncido, eso marcaría toda la visita. Así se lo hice saber a Pinochet. Él se sonrió. Cuadra, te doy mi palabra, me dijo: “No lo sabemos”. Después, yo saco mis conclusiones porque me tocaron tres hechos muy particulares ese mismo año: la Bolocco Miss Universo, el mundial juvenil de fútbol en el Estadio Nacional -donde el equipo de la Unión Soviética se había negado a jugar por las violaciones a los DDHH que ahí ocurrieron- y la visita del Papa. Sospechoso.

¿Por qué?
-Todo esto es previo al plebiscito. Fíjate que el Papa fue complaciente con Pinochet, salió hasta el balcón con Pinochet, situación que estaba fuera del protocolo. Entonces, yo creo que Estados Unidos intervino en todo esto, la CIA, fundamentalmente, o Kissinger. No es casualidad que pasen tres hechos tan fortuitos; todo fue para apoyar a Pinochet.

¿Cómo se explica lo que pasó en el Parque O’Higgins con el Papa?
-Pinochet dejó que funcionaran algunas cosas ¿Por qué Pinochet dejó que funcionara Análisis, la revista Cauce y otras revistas de izquierda? ¿No te parece sospechoso?

¿Cuál es su teoría?
-Lo de revista Cauce no es teoría; creo que los profesionales o estaban vendidos o presionados por la CIA y la CNI. ¿Por qué Pinochet dejó que funcionara el ICTUS? Porque iban cien personas no más. Otro dato a considerar: si tú analizas todos los artistas que yo traje a Viña te darás cuenta que todos eran de izquierda y nunca, nunca tuve problemas.

Con las teleseries tú no piensas
Nunca el Festival tuvo tantas estrellas considerando que el país se caía a pedazos…
-Es que había mucha plata en Chile. Hoy el Festival se está haciendo muy mal, muy mal. Ahora tratan de economizar… En aquella época había pocos canales, por lo tanto, la publicidad se repartía entre ellos, hoy hay muchos, lo que es muy malo.

¿Estaba manejado políticamente para desviar la atención?
-Pero, evidentemente, si había toque de queda. Tú llegabas a las ocho de la noche a tu casa y tenían que entretenerte, intentar no dejarte pensar… No existían programas de conversación, ni programas políticos, ni teleteatro. Se daban teleseries y con las teleseries tú no piensas. Volviendo al festival, si revisas los artistas que trajimos en la década de los ’80 te vas a sorprender porque eran todos de izquierda y ninguno se negó; les pagábamos bien y era una plataforma muy importante. Se peleaban por venir a Viña nadie te decía que no. Vino Víctor Manuel, Ana Belén, Los Jaivas, Perales, todos de izquierda. A otros programas de TV traje a Víctor Heredia, Piero y Piazolla, todos de la izquierda argentina y nadie me dijo nada.

¿Usted trabajó en la campaña del Sí?
-Me han cargado tantas cosas. Me la ofrecieron, es verdad, y me ofrecieron lo que nunca me habían ofrecido en la vida, pero no acepté, no tuve nada que ver con la franja, nada que ver. Fue una campaña rasca.

¿Por quién votó en el plebiscito?
-Te lo voy a decir porque lo he dicho muchas veces: voté por el SÍ. Mi hermana y mi cuñado eran exiliados, mi madre trabajó en la Vicaría de la Solidaridad y voté por el SÍ porque pensé que Pinochet que si perdía, iba a quedar la cagá en este país nuevamente. Además, pensé: “a éste huevón le debe quedar uno o dos años de vida, no más”. Bueno, fue un craso error, me equivoqué rotundamente, pero te estoy diciendo la verdad.

Usted, en uno de sus programas en dictadura llevó a Los Jaivas, a la Paty Maldonado y a los Huasos de Algarrobal a la Antártica…
-Así fue: llevé comunistas, pinochetistas y demócratas cristianos. Eso era Chile.

Mónica Lewinsky
¿Qué opinión le merecen los comentarios de Tonka Tomicic a propósito de las torturas sufridas por los ecuatorianos que asesinaron a Margarita Ancacoy?
-Fue una declaración muy desafortunada. Ahora, si lo piensa ya es responsabilidad de ella. Ella como persona puede pensar lo que quiera y es libre de expresarlo, pero ella está en un canal de televisión, entonces, te pillas con lo que dices porque formas opinión. Por eso es desafortunado. Ahora, yo respeto si ella lo piensa, pero no estoy de acuerdo.

¿Cuál es su diagnóstico de la televisión actual?
-Veo poca televisión. El momento actual es penoso porque la lucha por el rating te hace caer en situaciones atroces. Chilevisión no puede tener un noticiario que tiene puras muertes y asesinatos, eso no es la verdad de Chile, hay más cosas. No entiendo lo que hacen los matinales, porque los matinales no son para ser vistos, sino que para ser oídos.

¿A quiénes van dirigidos los matinales? A la dueña de casa y la dueña de casa tiene que cocinar y hacer aseo, no puede estar cinco horas mirando televisión.

¿Qué es lo que falta en la televisión?
-Creatividad. Aquí no hay creatividad, aquí la gente no piensa, aquí se hace una televisión de oficina, no se sale a la calle. En mis tiempos nosotros salíamos a la calle, llevábamos a los artistas callejeros, íbamos a los lugares como al Café del Cerro o donde pasaban cosas. Hoy no van a ver obras de teatro, no saben quién es quién. Los noticiarios no tienen opinión y plantean los temas sin contexto, por ejemplo, en el caso de Estados Unidos y Corea del Norte. Debería haber menos noticias y más analistas que te expliquen la noticia. Después hacen una teleserie de gran éxito “Perdona nuestros pecados” ¡pero, por Dios, no hay nadie bueno! Ningún personaje es bueno.

Tal vez son más complejos, porque nadie es tan bueno ni tan malo…
-Pero es que no hay nadie bueno, son todos siniestros. Hay gente mala, pero también hay gente buena y hay gente cariñosa y yo quiero un país más amable y tenemos que entender que la televisión construye realidades. Yo quiero un país más amable, más justo, más solidario y la televisión no contribuye a eso, contribuye a una hoguera de vanidades. ¿Quieren hacer farándula? Háganlo. La farándula es espectacular, es la vida privada de los personajes públicos, pero no las pololitas de los futbolistas, modelitos de discoteque, eso es fácil. Averigüen, averigüen la vida privada de los personajes públicos; mira lo que pasó con Clinton y Mónica Lewinsky, es diferente y te muestra otra cara del personaje ¿no es cierto? Vayan al parlamento, se van a encontrar con muchas sorpresas. O sea, hagan farándula, atrévanse.