Hace algunos días causó total polémica la querella por injurias y calumnias que recibió el periodista y autor de “Camaleón, la doble vida de un agente comunista”, Javier Rebolledo.

Dicha acción judicial provenía nada más ni nada menos que del teniente coronel de Ejército (r), Raúl Pablo Quintana Salazar, quién está preso en Punta Peuco cumpliendo una condena de 20 años por delitos de lesa humanidad, como torturas a detenidos en Tejas Verdes, homicidio, tormentos y secuestro calificado.

Pese a que el pasado 8 de mayo la justicia declaró inadmisible la solicitud, Rebolledo manifestó que el abogado querellante, Juan Carlos Manns, “apeló a la resolución ante la Corte de Apelaciones, y el día 13 de junio la Tercera Sala desestimó lo resuelto por el tribunal de origen señalando escuetamente que ‘los hechos que fundan la querella, pueden ser constitutivos de delito’. A partir de ese momento me encuentro encausado y citado con apercibimiento de la fuerza pública para el 16 de agosto”.

Bajo este contexto, Javier Rebolledo profundizó con The Clinic sobre el rol jugado por Quintana Salazar en dictadura y el grave precedente que esta querella significa para la profesión del periodismo.

¿De qué trata tu libro “Camaleón, doble vida de un agente comunista”?

El libro relata la vida de Mariano Jara, quien fue un célebre empresario durante los años 70 y 80 en Chile. Fue pareja de vedettes como Maggie Lay o Wendy, propietario de más de 15 caballos, vicepresidente de la Asociación de Propietarios de Caballos, dueño de Nadir.

Un hombre que se manejaba en el mundo de la derecha, conocía al director de la CNI, Humberto Gordón, y a varios tipos más, pero al mismo tiempo era el bodeguero de las armas del Partido Comunista. Era integrante del aparato militar del PC y tuvo una participación relevante dentro de la instalación de armas de Carrizal Bajo. Es su historia.

¿Por qué nace la querella en tu contra?

Uno de los personajes que Mariano ocupó para hacerse su camuflaje y acercarse a la derecha chilena y esconder este rol de bodeguero de armas del PC, fue acercarse a Raúl Quintana Salazar, oficial del ejército que trabajó con la DINA y que era pariente político de Mariano, es decir, estaba casado con una sobrina directa de Jara.

Mariano Jara me cuenta esto y yo, a la vez, sabía quién era Raúl Quintana. Él había sido encargado del campo de prisioneros de Tejas Verdes, estaba condenado a 20 años en distintas causas de derechos humanos, digamos crímenes, desaparición forzada, torturas.

Yo puse que ubicaba a Quintana Salazar y que había una narración de un agente del servicio de inteligencia militar que señalaba que en una sesión de tortura en el regimiento de ingenieros Tejas Verdes, donde se estaba creando la DINA, le había introducido una zanahoria de regular tamaño a una detenida que estaba siendo torturada ahí. Eso, al parecer, fue lo que afectó la honra de Raúl Quintana, razón por la cual se querelló en mi contra a través de su hija, Carolina Quintana.

¿Cuál es la gravedad de esta decisión de la justicia?

Desde el punto de vista del ejercicio del periodismo, es grave, porque existe una discusión ética de larga data de por qué los periodistas no debieran estar enfrentados a penas de cárcel por las cosas que publican. Sí, probablemente a demandas civiles, pero es grave que un periodista, en este caso yo, que ni siquiera publiqué algo que es mentira, tenga que estar enfrentado a la posibilidad de ir a la cárcel por hacer mi trabajo. Es un pésimo precedente para todo lo que puede significar nuestra profesión.

¿Cómo crees que termine el caso?

No quiero hacer un pronóstico, espero que bien, pero yo creía que la querella no iba a prosperar y me equivoqué. Entonces, como no me quiero equivocar, no sé cómo va a terminar. Quiero que termine bien, pero no tengo la certeza de eso.

* Vale decir que el próximo 16 de agosto, a las 10 de la mañana, se llevará a cabo la audiencia pública entre Javier Rebolledo y la parte querellante en el edificio de justicia de Pedro Montt.