Sabido, porque acontece frecuentemente, es que los gobiernos se tiran la pelota de un lado para otro cuando las cifras no los acompañan. Pasó con Alberto Arenas, exministro de Hacienda de Bachelet, quien decía en 2014 que el bajo crecimiento era fruto de lo que no había hecho antes Piñera, y ahora pasa con Felipe Larraín, actual jefe de las finanzas públicas, quien afirma que la reciente recalificación de la nota crediticia de Chile por parte de Moody’s es responsabilidad de la administración anterior.

La cosa es que la agencia calificadora degradó de la nota Aa3 a la A1 la clasificación del país. Esto quiere decir que pasó de “un riesgo de crédito muy bajo” a “bajo riesgo crediticio”.

“Chile está pagando las consecuencias del deterioro fiscal y bajo crecimiento de los últimos cuatro años”, dice Larraín.

“El deterioro fiscal que tuvo Chile no es sólo un tema cíclico y que se pueda resolver en forma fácil, sino que tiene que ver con un deterioro más permanente. De hecho, el comunicado lo reconoce: a lo mejor el Gobierno va a lograr detener el deterioro, pero va a ser difícil revertirlo y eso es algo que estaba bastante claro”, apunta la economista de LyD, Cecilia Cifuentes, a emol.

“Esto no fue que tuvimos un periodo bajo de crecimiento y que por eso nos endeudamos más, no. Fue que la economía, de forma permanente, está creciendo menos y eso se vio en conjunto con el aumento del tamaño del Estado”, agrega.

El diputado del PS, Manuel Monsalve, refuta a Hacienda, recoge Bío-Bío, y asevera que la baja en la clasificación “no se explica por lo ocurrido en el gobierno de Michelle Bachelet, sino que por la inacción de la actual administración”.

La explicación de Moody´s para el retroceso de Chile es que la fortaleza del balance general “ya no resulta lo suficientemente robusta como para compensar las debilidades del perfil crediticio de Chile cuando se lo compara con gobiernos soberanos con una calificación de Aa más alta”. “Si bien es probable que las métricas de deuda se estabilicen, resulta improbable una reversión del deterioro de las métricas fiscales y de deuda”, añade.