Fernando Villegas comenzó a conducir programas radiales en Agricultura en 2013, y según varias fuentes de dicha estación, las conductas obscenas y lascivas que tuvo a través de su carrera siguieron replicándose aquí con productoras y una candidata a conductora.

Fernando Villegas es suspendido de sus funciones en radio Agricultura tras denuncias por acoso – The Clinic Online

La estación puso en suspenso su vínculo contractual con el escritor en horas de esta tarde, luego del reportaje de The Clinic en que profesionales y maquilladoras denunciaron haber sufrido conductas lascivas, miradas impúdicas, comentarios obscenos y malos tratos, que han sido un lugar común de su comportamiento tras las cámaras.

Al respecto, una fuente asegura a The Clinic que “Villegas le metió la mano debajo de la blusa a una productora, sin saber que era hija de una importante figura de la estación”. La mujer afectada no quiso hacer declaraciones para este medio. No obstante, consultado por esta materia, el conductor de Directo al grano, Gonzalo de La Carrera, confirmó que el año pasado recibió tres denuncias sobre el comportamiento del escritor y que las informó a la dirección de la estación.

“Yo tomé conocimiento de tres casos durante el año pasado, muy cercanos entre sí. Le escribí un mail al gerente general de la época, Luis Langlois, advirtiéndole que esto estaba ocurriendo, pero no obtuve respuesta formal de su parte. De todas formas, entiendo que se tomaron acciones, porque desde que ese minuto nunca más alguien se quejó ni se supo de casos similares”, relata De la Carrera.

Según otras fuentes de la estación, en una actitud similar a lo ocurrido en su momento en Chilevisión, el directorio le pidió a Villegas “que se comportara”. The Clinic intentó contactar a Luis Langlois (gerente general en ese momento); César Barros (presidente del directorio en esa época) y a Juan Pablo Matte (actual secretario general del directorio de la radio), sin obtener respuestas de ninguno de ellos.

La lascivia de Fernando Villegas – The Clinic Online

Miradas impúdicas, comentarios obscenos y malos tratos. Mujeres y colegas que han compartido el recorrido laboral del comentarista y escritor relatan a The Clinic las conductas lascivas que han sido un lugar común en su comportamiento tras las cámaras.

En tanto, Denisse Layseca, otra de las maquilladoras que asistía a los panelistas de Tolerancia Cero, relató que por un año recibió los acosos verbales del conductor y que, incluso, en dos ocasiones él intentó besarla.

Denisse es la mujer que fue reemplazada por Piri Riveros, quien en el reportaje publicado el pasado domingo, reveló que Villegas preguntaba por ella con la expresión “¿dónde está la tetona?”.

Este es su testimonio:

¿Cuándo conociste a Fernando Villegas?
-Empecé a trabajar en Tolerancia Cero en 2006, pero él siempre fue así. Su forma de ser con las mujeres, o al menos con las maquilladoras, se basaba en comentarios incómodos, palabras que él podría interpretar como piropo, pero que a una la sometían a momentos tremendamente ingratos. Además, era de mucho roce físico, se acercaba y le gustaba abrazar en demasía.

¿En qué contextos?
-Al saludar y despedirse, pasaba el límite de cariñoso. Entre las maquilladoras se sabía que era así, lo comentábamos entre nosotras y muchas veces, cuando lo comunicábamos, se tomaba para la chacota.

¿Comunicárselo a quién?
-A nuestra jefe de turno, por ejemplo. Ella se reía y decía que él era así, que no nos teníamos que preocupar. Y es verdad que su actitud era generalizada, porque con absolutamente todas tenía el mismo desatino.

¿Cuál es el episodio que más recuerdas?
-Los besos que me intentó dar.

¿Cuántas veces te pasó?
-Dos. La primera fue en 2008, cuando estaba terminando de desmaquillarlo. Como fue el último que salió del set, me quedé sola con él en nuestro sector. Era más de la una de la madrugada, y mientras lo desmaquillaba él me miraba y me tiraba sus típicos chistes sexuales, o comentarios sobre mi cuerpo, principalmente mis pechugas. Yo intentaba no pescarlo, hasta que terminamos, se paró y al despedirnos me agarró y me corrió la cara para que le diera un beso en la boca. Yo quedé fría. No supe cómo reaccionar más que con una risa nerviosa.
Todo esto hay que sumarlo, como te dije, a los comentarios que hacía mientras una trabajaba. Como él estaba sentado en un piso o en una silla, quedaba a la misma altura de mis pechugas y estaba todo el rato mirándomelas. Esto no pasaba una o dos veces, sino siempre. Cuando él llegaba era como “¡Ag!, otra vez Villegas”. Desde que entraba hasta que se iba había que aguantar cosas así, incluso en los retoques de estudio, frente a demás personas, solía agarrar la mano con la que una sujeta el pincel para “acariciarse” la cara.

¿Cuándo y cómo fue la segunda vez que te intentó dar un beso?
-Fue un día que llegó antes que todos al estudio. Al saludarme me abrazó y en vez de poner la mejilla, la corrió para que le diera un beso en los labios. Esta vez, alcanzó a rozarme los labios con su boca. De nuevo quedé descolocada, tenía 26 o 27 años y me sentí vulnerada. También lo comuniqué y la respuesta fue la misma, que para qué lo tomo en serio si él es así y con todas, que no era algo personal. Incluso la situación dio pie para que me molestaran.

¿Qué te decían?
-Ahí viene tu pololo y cosas así.

¿Todo el año que estuviste a cargo de ese turno fue similar, en cuanto a las conversaciones y conductas de Villegas?
-Completamente. Solamente disminuía cuando llegaban todos juntos, don Fernando (Paulsen), don Alejandro (Guillier). Ahí como que disimulaba un poco más, pero aun así se insinuaba.

¿Los demás panelistas presenciaron estas acciones y comentarios de Villegas?
-A veces le decían: “Ya, deja tranquila a la niña. No la molestes”, y después hacían hincapié en que era parte de su forma de ser.
En todas sus conversaciones abordaba el cuerpo de una mujer, sino el de la que tenía enfrente. Todo el rato, por ejemplo, mencionaba mis pechugas.

¿Qué decía?
-“Qué cómodo me siento acá”, o se apoyaba así como “ay, me dio sueño”. Cosas así. También se paraba y al abrazarme lo hacía muy fuerte, rozando su cuerpo con el mío.

¿Apoyó su cabeza en tus pechos?
-No alcanzaba a hacerlo, porque cuando lo decía yo me corría altiro. Mi impresión es que él siempre estaba tratando de llegar a otro punto. Si yo no me hubiese alejado, o no hubiese sido cortante, habría pasado a otras cosas que no quiero ni imaginar.