Cuanto menos irregular es el letrero que usuarios denuncian haber visto en los escritorios de la clínica INDISA. Considerando que la Contraloría ya se manifestó que es improcedente que las instituciones se declaren objetoras de conciencia, siendo esta solo invocable por parte de individuos, y que las instituciones deben garantizar el ofrecimiento de servicios contratando personal que no ponga reparos, esta situación es cuanto menos reprochable, y derechamente ilegal. Esto haría a INDISA no elegible para recibir fondos públicos.

THE CLINIC intentó contactarse con la administración de la clínica para confirmar o desmentir esta información, pero tras insistentes llamados, fue imposible establecer comunicación. De todos modos, estaremos al pendiente de cualquier actualización.