El presidente de la Conferencia Episcopal, sacerdote Santiago Silva, leyó una declaración en la que los obispos chilenos reconocen haber fallado y, al mismo tiempo, piden perdón por “los graves pecados e injusticias” cometidas al interior de la Iglesia chilena respecto a los abusos sexuales.

Finalizada la cumbre de los obispos en Punta de Tralca, Silva manifestó que “queremos reconocer humildemente que hemos fallado a nuestro deber de pastores al no escuchar, creer, atender o acompañar a las víctimas de graves pecados e injusticias cometidas por sacerdotes y religiosos”.

Añadió que “a veces no reaccionamos a tiempo ante los dolorosos abusos sexuales, de poder y de autoridad y por ello, pedimos perdón en primer lugar a las víctimas y sobrevivientes”.

En otros pasajes, los religiosos que participaron en la asamblea plenaria extraordinaria reconocieron su arrepentimiento a las víctimas y “a sus familias, a quienes han realizado responsablemente esfuerzos por buscar la vedad, la justicia, la reparación y la purificación, y a los cientos de consagrados y laicos que diariamente dan testimonio del amor, la misericordia y la redención de Cristo y que se ven afectados en su ministerio por causa de los errores, pecados y delitos cometidos”.

Por su parte, los obispos admiten que “reconocemos que no siempre supimos acoger en todas las instancias eclesiales las orientaciones del Conejo Nacional de Prevención para abordar oportunamente los casos de abuso sexual. Nuestras faltas y omisiones han causado dolor y perplejidad, han afectado la comunión eclesial y han dificultado la conversión y minado la esperanza”.

Vale decir que en la reunión se concluyó que contarán con una norma que apunte a colaborar con la Fiscalía respecto a los antecedentes de casos de abusos sexuales.