Durante la noche del sábado, Mariana Villegas compartió en Twitter una carta que escribió su hermana Florencia, que hace alusión al reportaje La lascivia de Fernando Villegas y el impacto que ha tenido en su familia.

En el texto, la hija del escritor rechaza y cuestiona las acusaciones formuladas por periodistas, maquilladoras, productoras, peluqueras, políticas y rostros de televisión que dicen haber sufrido miradas impúdicas, comentarios obscenos o malos tratos de parte de su padre.

En este sentido, Florencia expone que “Los últimos días hemos vivido como familia una vorágine de emociones motivadas por infundados ataques personales. Personas totalmente ajenas a nuestras vidas y dinámicas, a nuestro entorno y contexto familiar, han revoloteado alrededor del nicho y a costa de nuestras vidas para sacar provecho; para obtener rating, para sacar réditos políticos, para ejercitar la verborrea y practicar la hipocresía, o simplemente por deporte y llenar un espacio de común y frívola conversación entre pares que, aparentemente y de forma lamentable para ellos, no tendrían otra distracción o estímulo intelectual que desarrollar. Una exhibición dantesca y despiadada de superficialidad y mojigatería ha intentado desvirtuar el honor de una persona. Acusaciones basadas en chismes, en dimes y diretes, en vaguedades, en interpretaciones de miradas, de gestos,de potenciales situaciones, de silencios y de espacios. Todo sobreinterpretable, todo en un terreno fértil para la desidia, el desencanto y, sobre todo el interés calculado de causar daño fríamente. Me pregunto en qué momento una persona que iba un día la semana y sólo para efectos de realizar un programa transmitido en vivo, que no llegaba mucho antes de comenzar éste y se iba a su hogar ni un minuto después de terminado, tendría el tiempo de acosar, acaso abusar, de personas, todas adultas, que trabajan en peluquería o maquillaje”.

“Mi papá es un persona de gustos simples, tranquilo, con un humor oscuro y brutal (a mi gusto, el único tipo de humor que se puede cataalogar como tal), con un carácter fuerte, una paciencia disminuida con los años, una generosidad infinita, algo muy serio y parco a veces, otras tantas con un humor exquisito y encantador, y con un desencanto generalizado hacia las personas, sobre todo cuando éstas actúan en masa e impulsadas más por la emocionalidad que por su intelecto. Mi papá se queda en casa todo el tiempo que es posible. Pasea en su patio generoso y desordenado de variedad de plantas, lee y escribe en su estudio atiborrado de textos, escucha jazz y música clásica, transita entre perros y gatos recogidos y rescatados, todos feos, todos viejos y algunos incluso cojos, le gusta regar sus árboles y los del resto de la cuadra hasta donde le alcance la extensión de la manguera, pues considera que sus vecinos no riegan lo suficiente que amerita el orgullo de esos árboles”, complementa.

Maltrato laboral

“Me gustaría detenerme aquí de manera breve, y es que tales acusaciones de maltrato y acoso laboral fueron las únicas capaces de sacarme una carcajada. Gracias por eso. Gracias por darme el pasegol para comentar lo siguiente: mi papá trabajó más de 25 años para un canal de televisión siempre con el bien ponderado y útil concepto de “contrato a honorarios”. Lindo y convenienrte esquema para las empresas. ¿Lo conocen, no? 25 años sin recibir ningún peso, ni uno solo, de cotizaciones previsionales, seguro de cesantía o salud. Lo más irónico, Kafkiano o a mi juicio el concepto que engloba mejor todos estos últimos días; Springfealdiano (en referencia a la ciudad en que habitan los personajes de “Los Simpsons”) de todo esto, es ue en ese contexto se le haya acusado de abusar de su posición de poder contra otros trabajadores, hombres y mujeres, cuando él nunca tuvo peso ni influencia para mover ni una guirnalda de decoración navideña en el set”.

“Lo importante”

“Sin embargo, pese a que ha sido una semana terrorífica, ha sido también una semana de unión familiar -alrededor siempre de una botella de vino, riéndonos de la falta de intelecto de tantos o el aprovechamiento mediático de otros-, de nuevos proyectos y de encontrarse con esos amigo/as leales -la mayoría- que nos han llenado de cariño a nosotras y a mi papá, o personas desconocidas que han tenido la decencia de partir leyendo lo publicado y han contado con la lucidez de entender su falta de fondo y que nos han humildemente enviado mensajes de apoyo que nos han servido para subir el ánimo. A todos, gracias infinitas, aquí seguiremos igual que siempre, disfrutándonos a concho, peleando por tonteras, conversando horas de la vida, regando árboles y alimentando algún que otro nuevo perro allegado. En fin, que tengany tengamos todos la bondad y amabilidad de irnos un rato a la chuca. Nos vemos a la vuelta”.