La expresidenta de Argentina Cristina Fernández (2007-2015) niega haber recibido sobornos durante su Gobierno y tiene “tranquilidad absoluta” frente a su imputación en una causa que asegura solo busca que no se hable de la situación económica del país, contó hoy a Efe su abogado Gregorio Dalbón.

Hace cinco días, el juez Claudio Bonadio decidió citar a declarar el 13 de agosto a la viuda del también expresidente Néstor Kirchner (2003-2007), en una investigación que ha dejado una veintena de detenidos, entre exfuncionarios y empresarios de la obra pública, acusados de integrar una red de coimas en el periodo kirchnerista.

“Esta causa, sin perjuicio de lo que se pueda llegar a descubrir, está entreteniendo a los argentinos mientras el país está en el precolapso, a un punto de no pagar la deuda al Fondo Monetario Internacional”, cuenta Dalbón, para quien algunos jueces responden directamente a los intereses del Gobierno.

De cualquier forma, los fueros parlamentarios que obtuvo al ganar un escaño en el Senado en las elecciones de 2017 evitan que Fernández -acusada de encabezar junto a su esposo una asociación ilícita- pueda ser detenida, en el caso de que lo ordenase Bonadio.

Dalbón insiste en que, al igual que la ley dice que los jueces de la nación no pagan impuesto a las ganancias, ella opina que como legisladora tiene fueros y “así debe ser respetada”.

“Pero no por una cuestión de ampararse en ellos, sino que es una cuestión natural de todo senador”, añadió.

En este sentido, el letrado descartó que la Cámara Alta decida despojar de ese privilegio a Fernández para que sea arrestada, algo que se prevé solicite Bonadio por segunda vez -ya lo hizo en diciembre pasado por otra causa y el desafuero todavía no ha prosperado-.

“El peronismo (movimiento mayoritario en el Congreso, al que pertenece Fernández) no lo va a hacer”, añadió el abogado, y puso como ejemplo que otro exmandatario y senador peronista, Carlos Menem, condenado por tráfico de armas pero sin sentencia firme, sigue en libertad.

Por otro lado, el abogado criticó que en vez de sortear al juez del caso, se eligiera “a dedo” a Bonadio, que ya ha procesado a la expresidenta en otras causas y tiene “absoluta enemistad” con ella.

“Tuvo dos años para pedir la detención sin fueros (desde que abandonó la Presidencia en diciembre de 2015 hasta que llegó al Senado) y no lo hizo porque políticamente no le convenía a Mauricio Macri tener a Cristina presa”, enfatizó.

El escándalo de las coimas se destapó el 1 de agosto pasado, cuando el juez ordenó diversas detenciones y citó a declarar a la exmandataria y otros imputados.

La investigación se basa en unos cuadernos en los que el chófer de un exfuncionario del Ministerio que se encargaba del área de obras públicas fue anotando durante una década los supuestos recorridos que hacía con bolsos de dólares que diversos empresarios destinaban a funcionarios kirchneristas para favorecer la concesión de obras.

La residencia presidencial oficial es uno de los lugares que en las libretas se presentan como destino de los millones.

El chófer, Oscar Centeno, declaró días atrás como “imputado arrepentido” (colaborador de la Justicia) que existieron esos cuadernos, cuyo contenido llegó primero al diario La Nación y luego a la Fiscalía, pero confesó que los acabó quemando.

“Lo triste es que al no tener los originales no podemos ver la data de antigüedad y la letra del chófer con una pericia”, remarcó Dalbón, y adelantó que si la causa sigue basándose en “fotocopias”, el juez y el fiscal incurrirán en prevaricación.

Aún así, insistió en que en ninguna de esas anotaciones se dice que “se le da plata” a Fernández.

La expresidenta, según su defensor, acudirá a la cita del juez del 13 de agosto y dará “garantías” sobre los movimientos que hizo los días que Centeno decía que iba con el auto a la casa presidencial.

“Muchos de los días que decía que estaban Cristina o Néstor, ellos estaban haciendo viajes presidenciales”, argumentó.

“Su postura es de tranquilidad absoluta porque obviamente es inocente de todos los cargos”, agregó.

El escándalo avivó hoy después de que un empresario primo de Macri admitiera que hizo aportes ilegales a las campañas del kirchnerismo, aunque sostuvo que fue presionado para realizarlos.

Si bien desvincula a su defendida, Dalbón no descarta que hubiera corruptos durante el anterior Gobierno, pero alertó de que también en el actual.

“Aquí se van a ver involucrados exfuncionarios de Cristina Fernández y funcionarios y parientes de Macri”, concluyó.