La Corte Suprema condenó a penas de prisión a 24 agentes de la dictadura de Augusto Pinochet por el secuestro calificado (desaparición) de Jorge Grez Aburto, un opositor al régimen detenido por la policía secreta el 23 de mayo de 1974, informaron hoy fuentes judiciales.

En un fallo unánime, la II Sala del máximo tribunal chileno sentenció a 13 años de prisión al general César Manríquez Bravo, los brigadieres Pedro Espinoza Bravo y Miguel Krassnoff Martchenko, y al exmayor Gerardo Urrich González, como autores del delito.

Todos los nombrados están en prisión tras ser condenados en decenas de juicios por violaciones a los derechos humanos que, en el caso de Krassnoff, suman con la sentencia de hoy 655 años tras las rejas.

Otros 17 antiguos agentes, entre los que figura el general Raúl Iturriaga Neumann, también con múltiples condenas, fueron sentenciados a 10 años de prisión, también como autores del delito.

Tres procesados más, Luis Mora Cerda, José Hormazábal Rodríguez y Reinaldo Concha Orellana, fueron condenados a 4 años de presidio con el beneficio de la libertad vigilada, como cómplices.

También hubo otros 44 agentes que fueron absueltos, al no haberse acreditado su participación en los hechos.

Según la investigación del caso, que encabezó el juez especial Hernán Crisosto, Jorge Grez Aburto, de 28 años, artesano y estudiante de medicina, fue detenido en el centro de Santiago cuando salía de una galería de arte por agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), la policía secreta de Pinochet.

Grez había militado en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y la DINA lo detuvo por esa razón, pero al ser detenido estaba vinculado al Partido Socialista.

Durante varias semanas pasó por distintos centros de tortura hasta julio de 1974, cuando se pierde su rastro, según testimonios de otros prisioneros que sobrevivieron.

En el aspecto civil, se condenó al Estado de Chile a pagar una indemnización de 70 millones de pesos (unos 107.000 dólares) a una hija de la víctima.

Durante la dictadura de Augusto Pinochet, según datos oficiales, unos 3.200 chilenos murieron a manos de agentes del Estado, de los que 1.192 figuran aún como detenidos desaparecidos, mientras otros 33.000 fueron torturados y encarcelados por causas políticas.