Gracias a la lucha de las mujeres, en los últimos meses se ha hablado de machismo en los principales medios de comunicación. Esto ha tenido un impacto tan positivo que personalmente he presenciado conversaciones de hombres heterosexuales cuestionándose si ahora podrán hacer cosas que antes consideraban normales. Me pregunto: ¿Estos abusos machistas ocurren también en el ambiente homosexual? El primer prejuicio sobre esto que recuerdo viene de mis papás. Recuerdo que cuando salí del clóset una de las primeras cosas que asumieron era que alguien había abusado sexualmente de mí. Ellos no podían entender que yo habiendo tenido la misma crianza que mis hermanos fuera distinto. Algo externo tenía que haber influido e incluso tenían una lista de posibles culpables. ¿Cómo me hace sentir eso a mí? Triste, obviamente. Un hombre no necesita una razón lógica para que le guste otro hombre, nace con ese impulso.

Muchos hombres ocupan la aplicación de celular Grindr para conocer otros hombres y creo que ahí es donde aparece el mayor machismo del ambiente gay. Por aplicaciones o redes sociales la gente dice lo que no se atreve a decir en vivo. Para muchos el primer filtro para conocer a alguien en Grindr es poner en su descripción “no afeminados”, reforzando el concepto que el hombre viril es el “hombre de verdad”. Si bien todos tienen derecho a sentirse atraídos a lo que quieran, creo que poner explícitamente que no les gustan los gais. que se les note que son gais genera un ambiente de hostilidad en donde el hombre afeminado se siente mirado en menos. Para decir que me gusta algo no es necesario mirar en menos al otro. Machismo es elevar la masculinidad a ese nivel de lo que uno busca alcanzar y el resto está mal, siendo que no sabe si con esa persona sentirá cualquier tipo de química más allá de sus propios prejuicios. En los roles sexuales ocurre algo similar: El hombre que cumple un rol activo en la relación sexual por ser el penetrador se considera a sí mismo el “hombre de la relación” y el pasivo es el sumiso, y por ende, el que cumple el rol femenino. Siempre recuerdo cuando era joven y conocí a un hombre mayor que parecía ser perfecto. Salvo que era de esos hombres insistentes en querer ser activo haciendo siempre énfasis en como eso lo hacía sentir hombre. No importa que yo no quisiera, el macho siempre encuentra formas de hacerte sentir culpable por no satisfacerlo sexualmente. Por mi culpa la relación no iba a funcionar: es sólo cosa de que me relaje, prueba con aditivos u distintos lubricantes. Hasta que me quedé inmóvil y a él se pasó de la mano. Mi mente se va a blanco a pesar de que digo que me duele. Después te invade la culpa y te cuestionas en qué momento te volviste tan inseguro como para no buscar a alguien con quien fueras compatible en todos los sentidos. Si bien esta “plumofobia” es algo conocido dentro del ambiente lo que más me preocupa es el poder que se le da a los hombres atractivos en Grindr. Obviamente en la aplicación uno tiene la posibilidad de hablar con mucha gente, pero por lógica son los más atractivos los que reciben más mensajes y se sienten con el poder. Me parece violenta la forma en que está normalizado dentro del ambiente gay el exigir fotos desnudos para seguir conversando con alguien. La posibilidad de estar con estos hombres atractivos a cambio de una foto es muy tentadora, pero uno sabe que hay riesgos. Existen hombres que suben estas fotos a internet sólo porque tienen el poder de hacerlo y muchos no hacen nada por el temor al qué dirán. Si no lo haces, te tratan de conservadora, aburrida, diva o simplemente te bloquean. Perdiste la oportunidad de conocer a alguien con quien jamás hablarías en vivo. Al final, es tu cuerpo y tú debes decidir a quién mostrárselo. No es obligación.

Otra experiencia que se me viene a la mente es la gran cantidad de veces que me han corrido mano. Esto me ha ocurrido principalmente en contextos de fiestas. Están los amigos que te agarran el poto y que siempre rematan con una sonrisa o chiste. Cuando sucede es uno de esos momentos que dices: ¿le digo algo o no? ¿Vale la pena arruinarme la noche por algo que sabes la otra persona dirá “le das color”? Esto tiene que ver con el pensamiento de que alguien tiene alguna autoridad sobre tu cuerpo y puede hacer cosas con él sin preguntarte. Pero esto también lo hacen hombres desconocidos en fiestas masivas, aprovechándose de la multitud para correr mano. Lo peor fue una vez que estaba en una fiesta en Blondie. Pasaron dos hombres y uno me dio un agarrón muy notorio por delante. Se perdió rápidamente entre la gente y seguí bailando con mis amigos: Nicole, Supernova y música de teleseries. Otro agarrón. Esta vez no me iba a quedar de brazos cruzados. Lo perseguí por la fiesta hasta alcanzarlo. Empezó a negar los hechos y decirle a su novio que estaba loco. ¡Ah, era su novio! Así que le conté todo lo que pasó. Horas más tarde había terminado la fiesta y estabamos saliendo. De repente pasa alguien y me golpea con su cuerpo. Era el hombre que me manoseó. Puteadas. Por mí culpa su novio terminó con él. Gritos. Escándalo. Muchas personas mirando pero yo relajado. Se aburrió y se fue. Salimos a la calle. Ahí estaba de nuevo. Más puteadas. Se aburrió se fue. Cruzamos la calle a tomar taxi. ¡Volvió! Más puteadas. Al día siguiente postié en facebook lo que sucedió. Sorpresa. Había gente que defendía al hombre, eso fue lo que más me impactó. La razón era que yo subo fotos con poca ropa, cuestionaban por qué voy a fiestas a “exponerme” o que en mi webserie de youtube hago un personaje promiscuo. ¿Me lo busqué por andar con pitillos? Acá no fue mi decisión haber sido manoseado, eso fue lo que la gente de facebook y la respuesta a todo era “te estás haciendo la rica”.

Me acuerdo de una vez que estaba en una fiesta. Ya eran como las 3 am y todos estaban bailando ebrios. De repente vi a un actor muy conocido. De esos que ganan Vértigo contando como siguen buscando a la mujer perfecta con tal de mantenerse en el clóset. Él mismo. Me abraza para saludarme frente a un amigo. Me mete la mano debajo del pantalón, la mano dentro del calzoncillo y el dedo para adentro. “Algún día”, me dice al oído. Yo quedo congelado. No podía creer que algo así había pasado. De la nada. Había mucha gente alrededor pero no encontré apoyo entre sus miradas. El actor se fue con sus amigos. Al día siguiente me manda un audio para pedirme disculpas. Excusándose porque estaba ebrio. Pelea gigante.

Y recordé otra vez en que hice una fiesta en mi casa después de un rodaje. Me fui a acostar temprano y el resto siguió tomando en el living. De repente desperté y había un hombre en mi cama. Yo no entendía nada pero pasó. Al día siguiente lo mismo: Disculpas, estaba ebrio. Pelea gigante 2. Al final lo que he aprendido es que uno tiene que aprender a ser fuerte, a quererse, a denunciar de la forma que considera correcta y aprender a decir “basta”. Cuando lo haces por primera vez mirando a alguien a los ojos te sientes poderoso y no importa si te tratan de exagerado. Recuerda, los ebrios y el Grindr dicen la verdad: el machismo gay existe. Pelea contra él.