Las obras de Francisco Papas Fritas, el artista visual, hablan por sí solas. Y tal como él mismo ha dicho, son una herramienta para alcanzar objetivos mínimos en la sociedad. Es así, y por medio de un trabajo colaborativo, es que finalmente las obras se han ido transformado en organizaciones sociales, acciones directas y cambios en la realidad.

En el pasado, Papas Fritas junto a César Pizarro formaron la ONG “81 razones” en memoria de las víctimas del incendio de la cárcel de San Miguel (8 de diciembre de 2010). Más tarde, junto con Javiera Campos levantaron “Desclasificación Popular”. Por primera vez los archivos Valech, que se encuentran con secreto hasta el año 2054, estaban siendo revelados.

Hoy vuelve en esta misma sintonía junto con “Amortanasia”, un movimiento que lucha por la muerta digna, asistiendo a personas que se encuentran con enfermedades terminales. El video viral, que invita a conocer más sobre el proyecto, fue lanzado este lunes 20 de Agosto por redes sociales y cuenta con la participación del ganador del Óscar a mejor película de habla no inglesa, Sebastián Leilo, la actriz Daniela Vega, considerada dentro de las 100 mujeres más influyentes del mundo, entre otros artistas.

“Amortanasia”, como lo plantea el artista, es un “acto de amor y una forma de abrir el debate para que la sociedad viva desapegada de ese ideal de “eternidad”, aceptando la muerte como parte del proceso que nos determina desde el momento de nacer.

Entonces, ¿qué es “Amortanasia”?
– “Amortanasia” es una obra artístico-política. Interviene desde un proceso estético un problema real que es la muerte digna, y en ello opera en los distintos planos de lo que ésto significa. En “Amortanasia” hay un grupo de personas y organizaciones que anónimamente colabora con este proyecto desde la empatía, altruismo y amor.

Brindamos acompañamiento a familias que tienen una persona en estado de sufrimiento, como a pacientes, a través de mails o vía telefónica. No imponemos una verdad, ni una vara moral.

Hablamos sin tabú sobre la muerte, observando el avance de la enfermedad o del dolor y, en casos necesarios, donde el sufrimiento es una tortura y el Estado –de Chile– ha desamparado, es que a través de un estricto protocolo ayudamos a que la persona que solicita una muerte digna en un estado de autodeterminación con conciencia moral, y que entiende claramente la consecuencia de sus actos, nosotros ayudamos a su autoliberación.

Que cuente con la posibilidad de acceder a una muerte digna acompañado de sus seres amados. Las personas deben expresar en varias ocasiones sus deseos, y solo lo hacemos en casos de amplia desesperación y sufrimiento.
También queremos una sociedad mayormente informada y cercana a la muerte. Que se comprenda como un proceso que comienza desde que nacemos, y el hecho de que sea “digna” es un acto de amor que implica la autodeterminación pero a su vez del abrazo colectivo. Por ello, en un tiempo determinado subiremos archivos, paper médicos, documentales, todo lo que pueda aportar al debate y a la cercanía de este tema tabú. Finalmente, “Amortanasia” quiere que ese 70% de chilenos y chilenas que está a favor de la eutanasia participe como sociedad civil interviniendo en los proyectos de ley que se están creando entre cuatro paredes.

¿Por qué consideras que Amortanasia es un acto de amor?
-Aceptar que un ser amado, en plena conciencia, decida terminar con su vida, aceptarlo, cuidar y acompañarle en todo su proceso, y a su vez desapegarse del deseo de la eternidad junto a los que amamos. Es un acto lleno de amor, que no solo debería suceder en la muerte digna sino a diario en la sociedad para comprendernos como personas.

¿Alguna experiencia que te haya conmovido particularmente?
– Me gustaría contar una historia que viví recientemente mientras estaba expuesta la instalación de Amortanasia. Mi abuela una mujer muy activa, fue la primera menor de edad en ser parte de un sindicato, participo en los inicios del MEMCH (Movimiento pro Emancipación de la Mujer Chilena), y en múltiples organizaciones barriales. A los 75 años la medicaron por una infección urinaria y le recetaron gentamicina, un antibiótico que le afectó el oído medio, dejándola con constante vértigo. Hace dos años atrás, a los 91 años, por el mismo problema de vértigo, sufrió una caída, fracturándose la cadera, y finalmente afectando su movilidad, que la obligó a vivir en cama. El último periodo de su vida vivió postrada, y afectada por el cansancio físico y orgánico. A ello la depresión que implica tener 93 años y no poder hacer las cosas que desea, y ser la sombra de lo que algún día fue.

En su último tiempo, su deseo era morir. Una día hablamos por teléfono, y le pregunté si estaba cansada, me dijo que sí, que se sentía muy mal, y quería morir, le dije si quería que la ayudara a morir y me preguntó “¿Cómo me puede ayudar con eso?” le dije que hay varias formas, una es ayudar a que la familia la deje ir, que no tenga apego, y usted se disponga a dejarse ir sin miedo ni temor, simplemente dejarse ir, si no lograba eso y su sufriendo era mucho, podemos buscar un doctor que ayude a acelerar su muerte. Lo que me dijo después de eso me lo reservo en mi corazón, llore mucho cuando le corté, creo que ahí me despedí de ella, y desde ese entonces en adelante su salud empeoró. Finalmente, en el último momento, la internaron en el hospital y murió sola en la madrugada, justo cuando mis tías fueron a sus casas a cambiarse de ropa, necesitaba ese espacio solo para ella. Mi amada abuela murió el jueves 2 de agosto, y estoy feliz por ella, porque decidió y planeó su muerte, se durmió para no despertar más aquí, lo que exista después no lo sabemos, quizás su forma de planearlo fue de una forma distinta, no todos y todas tienen la capacidad de ella y su biografía para poder manejar su mente y emociones, pero una de las cosas que he conversado con médicos donde la eutanasia es legal, que en el momento que la persona sabe que va estar acompañada y que saben que hay algo que les evitara el dolor, la tortura innecesaria, parten sin tomar el medicamento. Porque se sueltan, se relajan y se desapegan de su entorno, de la culpa, los miedos, etc.

¿Qué opinas de los proyectos de ley que se encuentran actualmente, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado?
-Insuficientes, pero veo cosas interesantes que pueden complementarse. Por un lado la derecha con Chile Vamos y a través de la propuesta del Diputado Longton, quiere complementar con cuidados paliativos a través del GES para enfermos terminales oncológicos, lo que me parece muy bien que las personas de bajos recursos tengan acceso a ella, y que bueno, espero que el proyecto implique la tercera etapa del tratamiento de paliativos que es la sedación final, pero también los paliativos estén dispuestos en el GES para otras enfermedades terminales. También hay que tener en consideración que existe el derecho al rechazo terapéutico, y eso debe ser tocado como también debe ser tocado la voluntad anticipada, que es un documento legal que yo realizo en caso de diversas condiciones, donde yo pierdo mi capacidad de poder autodeterminar de manera consciente mi decisión final, en ese documento puedo pedir que se me desconecte, o se realice una eutanasia activa. Como también dejar personas a cargo de esas decisiones y que tomaran en cuenta lo que yo deseo incluyendo la donación de órganos si a mí me parece, para que esas personas cumplan mi voluntad, también de esa forma evitamos las discusiones familiares sobre la donación de órganos ya que las decisiones de la o el paciente, que contiene un documento de voluntad anticipada.

La Ley del diputado Vlado Mirosevic, sobre eutanasia, que es la propuesta del Frente Amplio es interesante porque toma tres de cuatro causales. Hay que ser más específico en la tercera causal sobre los protocolos de la asistencia a la muerte en los casos de sufrimiento mental y ojalá invitar expertos desde fuera de Chile a la comisión, para que puedan explicar casos donde ellos y ellas han dado la posibilidad de una muerte digna a pacientes de sufrimiento mental. Por otra parte, es importante que profundicemos en el tema de los niños que tienen enfermedades terminales y que se pueda cumplir la voluntad colectiva. Es decir, desde el equipo médico hasta el niño o la niña, como también su familia.

¿En qué fallan esas leyes o iniciativas?
-La Ley Vlado, tiene procesos muy burocráticos que carecen de realidad social, pero eso se puede pulir fácilmente con protocolos médicos que en el caso de la Ley del Senador Girardi y de la ex Nueva Mayoría sobre eutanasia hay cosas bastante interesantes respecto a la muerte digna y su funcionalidad, desprendiéndose de varias burocracias innecesarias. Recordemos que la muerte digna no es solo eutanasia, sino que es mi autodeterminación basada en una coherencia biográfica, que tiene una voluntad moralmente adecuada y reiterada en varias ocasiones, en ese sentido la muerte digna es un proceso que necesita de médicos cercanos, con empatía y acompañamiento; entregar la posibilidad de morir en casa; decidir tener un suicidio activo o una eutanasia activa; rechazar tratamiento; negarme a asistencia espiritual; solicitar una segunda, tercera y hasta cuarta opinión y aunque sea en un hospital privado que el Estado de Chile lo cubra. Tengo derecho a decidir si quiero que se me realice una autopsia, a decidir quien ve mi expediente médico, si quiero o no saber los procedimientos que siguen y realizar una sustitución de decisión, voluntad anticipada, paliativos, entre otras, lo que sí, nadie puede solicitar muerte, porque no tiene el dinero para los medicamentos o porque la salud pública no da la altura. Y en todo ello cada una de estas decisiones de la cámara no van en desmedro de otros proyectos si no que se complementan para la muerte digna. Los paliativos no sirven para todas las enfermedades, y también hay que entender que una persona esté cansada de tratamientos con paliativos o su cuerpo las rechaza y esa persona tiene plena libertad de querer morir, por eso es de suma importancia avanzar teniendo todas estas consideraciones, entendiendo que en Chile existe un tabú muy grande con la muerte y que la cultura cristiana a sembrado miedo y culpa en las personas, por ello nosotros exigimos como “Amortanasia” el acompañamiento psicológico previo a la familia y a el o la paciente, y que exista un seguimiento posterior. Que los medicamentos que se decidan usar sean entregados de forma gratuita por medio del GES y que finalmente se derogue al articulo 393, que es la del auxilio al suicidio, ya que uno puede decidir que un familiar active el dispositivo o que todo el procedimiento este lejos de médicos, aunque exista el consentimiento de ellos y ellas para decidir si la solicitud de un paciente es lícita para un suicidio activo o una eutanasia activa (muerte asistida) incluyendo la entrega del medicamento, e invitamos a penalizar la incitación al suicidio a cambio del auxilio.