Le pedí a mi hija que me pasara el diario que había comprado. Ella con voz irónica me dice: “Oye viejo actualízate, eso ya no se usa” y me entrega su IPhone 7. Cuento corto: El zancudo está muerto, el IPhone 7 se hizo mierda y mi hija no para de llorar.

El chiste no es mío, pero cuando me propusieron escribir para este pasquín fue lo primero que se me vino a la memoria (dentro del “contexto”, para los lectores de derecha). Tal vez porque el cuento tiene todos los ingredientes necesarios para contarles la visión que tiene este humilde servidor sobre este, nuestro país.

Y es tan simple como eso: este país es un chiste.

Desde el presidente de la república, cuando su primo le arremanga un centímetro la manga de su camisa para que el mandatario pueda firmar un proyecto de ley que sanciona el nepotismo en el Estado, pasando por la ̶G̶r̶o̶s̶e̶r̶a̶ Vocera de Gobierno, que inflando su pecho (ojo, no dije “inflando loh peshoh” porsiaca feministas), inflando su pecho con tono solemne declara que “se ha hecho una cruzada de derechos humanos a conveniencia” en defensa de aquel Ministro que dijo que el Museo de La Memoria es un “montaje” (y que por lo mismo se fue más rápido que charchazo de Piñera). Mención Honrosa para el ex ministro de Educación cuando pretende mejorar la infraestructura de los colegios a punta de bingos (ese ministro duró menos que el shampoo de Fernando Villegas). No podemos olvidar que los honorables se dieron 2 días libres después del feriado de La Asunción de La Virgen y para rematar el ministro Felipe Larraín dice que si el Gobierno reduce el IVA al libro, al día siguiente la plebe pedirá que bajen los medicamentos. Como ve, todo es un chiste.

(Si usted se acuerda de más chistes como estos siéntase libre de dejarlo en los comentarios)

Usted dirá: muy bien, pero ¿qué tiene que ver con el chiste del zancudo y el IPhone?, para allá voy.

Por ahora le daré la primera pista: Paradigma.

Antes les contaré que, como el 99% de los chilenos me levanto a la misma hora todos los días, hago de tres a cuatro abdominales (contando los intentos por levantarse de la cama), presto mis servicios a una empresa por 10 horas, estoy de 2 a 3 horas entre micro y metro (le llamo “El micrómetro”, así puedo usarlo como medida de tiempo, ejemplo: “Espérame un micrómetro”, “estoy allá en 5 micrómetros”, etc.). Con suerte estoy un par de horas al día con mi familia y el resto del tiempo esperando que cargue la serie de Netflix con mi banda charcha.

Pago AFP, salud, crédito hipotecario, crédito de consumo y un par de cuotas en el retail. Le debo a la Tesorería General de la República, al SII, a los Paulmann, a los Luksic, a los Matte y al resto de las 10 familias que toman mis ahorros y después me los facilitan en forma de créditos.

Osea, un chiste.

¿Ve la relación con el chiste inicial?, ¿No? Para allá voy.

Si aún no la ve le daré la segunda pista: Sorpresa.

Bien, ya tiene el panorama, la jocosa propuesta. ¿Qué es lo que obtengo de vuelta?, porque si ya sabemos que levantarnos a vivir la rutina del día a día es un chiste por lo menos tengo que ganar algo. Cómo no!, le llaman “crecimiento”, este Gobierno usa el eufemismo “Tiempos Mejores” (léase “Timos Mejores”). Le vendieron el cuento de que si usted sitúa a los que tienen el poder económico en el gobierno Chile crece, mágicamente en una semana pasa de vivir en Chilezuela a vivir en una potencia económica (y usted se siente como todo un Norteamearaucano). Se disparan los indicadores, hay más ̶t̶r̶a̶a̶j̶o̶ empleo aunque quiebren grandes empresas, los inversionistas sonríen aunque se esté desatando una guerra comercial entre China y EE.UU. En fin, ni los factores externos pueden quitarle la sonrisa de Jocker a todos los que con tantas ansias deseaban volver al poder.

Usted le da su voto, ellos felices, y usted es feliz porque puede comprarse una tele más grande, si está dispuesto a endeudarse 5 años puede comprarse un auto, 20 años para una casa y si es más osado 20 más para una segunda vivienda. Ellos le prestan la plata de su ahorro y usted les puede comprar a ellos mismos lo que quiera con un suculento interés. Así le meten la mano al bolsillo, usted lo celebra y les vuelve a dar su voto en las próximas elecciones.

Un chiste.

¿Aún no lo relaciona con el chiste inicial?, le daré la tercera pista: Remate.

El remate de un chiste no es precisamente como “el remate” de la jerga de los presos de Punta Peuco. El remate es la conclusión del chiste, la liberación de la tensión que permite liberar una sonrisa. Es como cuando leyendo esto recordó que esos presos están siendo liberados por el actual Gobierno.

Paradigma, sorpresa y remate es la estructura de un chiste y yo creo que Chile es un chiste.

Si aún no ha entendido para donde voy con todo esto le dejo la respuesta:

El diario es el poder económico, el IPhone es el Gobierno y usted es el zancudo.