Dos tóxicos episodios de contaminación afectaron a los vecinos de la zona de Quintero y Puchuncaví esta semana, provocando que decenas de niños llegaran intoxicados a los centros asistenciales de la zona.

La situación movilizó a los habitantes del sector, los que han protestado y apuntado a todas las industruas contaminantes del cordón ubicado en el entorno de la Refinería Enami Ventanas.

Si bien desde hace bastante tiempo que se ha catalogado al lugar como Zona de Sacricio, con una saturación de contaminantes que es incompatible con el normal desarrollo de la vida humana, ha costado que se realicen medidas de fondo para mejorar la situación.

El gobierno apuntó a ENAP como el causante de la contaminación por lo que ordenó paralizar sus faenas, hecho que causó revuelo en distintos círculos, ya que esta acusación exime de responsabilidad al resto de las empresas ubicadas en la zona.

La ministra de medioambiente, Carolina Schmidt, aseguró que “Hemos podido detectar que en ENAP se han realizado faenas que podrían estar emitiendo estos gases tóxicos. Por esta razón, hemos decretado el cierre inmediato de todas aquellas faenas que puedan estar produciendo los gases que hoy afectan a la población de Quintero”.

En la misma línea oficialista, Jorge Martínez Durán, manifestó que “evidencias concretas que algunas tareas que estaba realizando ENAP en su planta local han generado emisión de contaminantes del tipo que ha causado intoxicación en la zona”.

El presidente de la Federación de Sindicatos de la ENAP, Nolberto Díaz, aseguró que “Nuestras operaciones NO tienen nada que ver con lo que está ocurriendo en Quintero. Intendente y parlamentarios irresponsablemente culpan a ENAP lo que es culpa de privados. Investiguen a OXIQUIM, GASMAR, AES GENER antes de hacer lo más fácil que es culpar a enap. No sean cobardes”.

La Empresa Nacional de Petróleos (ENAP) declaró a través de un comunicado de prensa que tienen la tranquilidad de que “ningún trabajador de ENAP ni de empresas contratistas ha sido afectado por estos hechos”.

Al mismo tiempo informan que acatan la medida preventiva de suspender la mantención de dos estanques y que “Todas las investigaciones que hemos realizado muestran que ENAP no es responsable de estos lamentables sucesos”, añadiendo que “continuaremos con las indagaciones para evitar cualquier duda al respecto”. La empresa señaló que además contratará una auditoría externa.

Apuntando a la crítica del gobierno, ENAP especificó “las actividades rutinarias del terminal en Quintero son el almacenamiento y descarga de crudo. No contamos con chimeneas que generan emisiones contantes cuya concentración sea capaz de atravesar la bahía y llegar al centro de la ciudad”.

A lo anterior ENAP asegura que los tres compuestos que afectaron a la población “no se almacenen, producen o se utilizan en las instalaciones de ENAP en Quintero”.

La empresa advirtió que “En caso que las investigaciones confirmen que ENAP no tiene responsabilidad en los hechos, tomaremos todas las acciones que nos permitan reparar el grave daño reputacional que ha significado para nuestros colaboradores y nuestra empresa”.

El periodista Ramón Ulloa apuntó a uno de los temas de fondo al señalar que “Más allá del problema en particular, la situación de Puchuncaví y Quintero no da para más. Necesitan una solución de fondo (…) La exposición al veneno ya está hecha y eso no tiene reparación”.