Loreto ¿por qué estás aquí?
Yo estoy porque mi papá, con quien somos muy unidos, lleva 12 años detenido y está condenado por presunciones, no por una acción directa. Si él, como muchos otros presos políticos, fueran pasados hoy día al nuevo sistema penal, no podrían estar condenados. Sé que en Chile hubo cosas terribles porque se estaba… o sea, los militares no se levantaron un día y dijeron “Vamos a ir a atacar”… había problemas en Chile… Entonces, yo defiendo a mi padre. Por eso estoy aquí. Y también estoy aquí porque yo quiero mirar a Cecilia a los ojos y decirle “Cecilia, te entiendo en tu dolor, entiendo que tú también pasaste cosas terribles… Porque yo llevo 11 años de desgaste… imagino que Cecilia también.

Cecilia: No Loreto, yo no llevo 11 años de desgaste…

Loreto: Tú llevas mucho más…

Cecilia: Mi padre lleva 43 años ya muerto. Y aquí ojo, aquí no es que la mal llamada “familia militar” se levantó; acá hubo una matanza y murió mucha gente inocente, pero, lo peor de todo es que los hicieron desaparecer y eso es lo más salvaje, aparte de las torturas y aberraciones que les hicieron. Yo entiendo el dolor que sientes porque tu papá está preso, pero ¿qué pasa con Marcela Meza cuya madre, Gloria Lagos, desapareció?

Loreto: ¡Terrible!

Cecilia: ¿Sabías que Gloria estaba embarazada de tres meses, y que Marcela tenía seis años y su hermano mayor nueve y que los dejaron en un cuarto solos? ¿Qué le podemos responder a ellos?

Loreto: Como te digo, yo estoy defendiendo a mi papá…

Cecilia: Sí, lo entiendo… Cuando hay gente que dice que “no saben lo que hicieron” yo sé que saben lo que hicieron, yo vi lo que hicieron, yo estuve en ese casino en el Regimiento Maipo, cuando tenía 9 años, ese verano, enero del ’75, y vi gente amarrada, entre ellas mujeres, no me acuerdo de las caras pero las vi con los ojos vendados… Eso le costó la vida a mi padre también.

… ¡Yo lo vi! A mí no me lo contaron. Yo estoy diciendo que mi papá también era milico y yo lo vi y tenía 9 años y si yo lo vi yo sé que debe haber mucha gente que pudo haberlo visto cosas pero no dan información. Yo recuerdo cada cara de esos milicos que estaban ese día ahí ¿te fijas? Eso no se me va a olvidar nunca.
Cecilia, ¿por qué aceptaste este encuento?

Cecilia: Porque después de tantos insultos y tantas cosas que nos dijimos por las redes sociales, creemos que es necesario demostrar que podemos hacer una conversación con respeto, un diálogo. Acá no se trata de pedir perdón porque no hay forma de pedir perdón, tampoco se trata de perdonar porque el perdón es muy individual. Pero también para demostrar que no puede volver a suceder lo que pasó acá, con estas atrocidades. Cuando participo en acciones y me encadeno pidiendo “Basta de Impunidad”, veo cómo se están muriendo esas madres… Como de tu lado que también se están muriendo los señores, no puede seguir pasando… Aquí hubo un genocidio muy grande, una violación a los derechos humanos, hubo gente inocente que no tuvo por qué haber muerto.

“Yo sí siento un dolor ver de gente de nuestro lado que siento que no está y que, a lo mejor, esas personas también debieran tener alguna justicia… porque ellos están todos impunes… Entonces, ¿Por qué algunos militares están pagando todo? ¿Dónde están los civiles que hicieron eso?  ¿Dónde?”. Loreto Iturriaga

¿Cómo se conocieron?

Loreto: Fue súper divertido porque cuando yo empecé a defender públicamente a mi papá ya más públicamente por Twitter, nos atacábamos mucho con la Ceci y ella mandó cartas, incluso presentó una querella en contra mía…

Cecilia: Aclaremos, yo mandé dos cartas y amablemente te sugerí que te fueras a internar a una clínica psiquiátrica a la Quinta Avenida y que te dejaras de teñir el pelo porque el blondon te estaba matando las neuronas (Risas de Loreto). Sí, me querellé por “apología al terrorismo”, por negacionismo, eso no puede suceder.

Loreto: Yo nunca he dicho que niego. Me gustaría contar que después de esas publicaciones en redes sociales me amenazaron y publicaron mi dirección. La PDI me fue a decir que era muy delicado y que tenían que investigar. Yo creo que ahí llamaron a la Cecilia, pero yo no llamé a nadie y ahí, de repente un día, no sé, hablamos por interno y ya. Por fin hablamos. Yo me acuerdo que hasta lloré, no sé si tú te acuerdas porque yo decía ¿por qué tenemos que pelear? O sea, eso es lo que yo no quiero.

Loreto, lo que publicaste en TW fueron declaraciones incendiarias ¿no te parece?

Loreto: Claro, hubo algunas que fueron terribles, lo reconozco, porque yo me estaba metiendo recién en este mundo, no sabía cómo manejarme y dije las cosas como conversando con mi hermana o con una amiga y después te das cuenta que esto es muy peligroso y hay que saber cómo hacerlo.
Cecilia: ¿Te acuerdas lo que pusiste?
Loreto: Sí, si me acuerdo, pero prefiero no recordarlo porque ahora estamos en un reencuentro, entonces, no voy a repetir eso.

¿Te arrepientes?

Loreto: De cómo lo dije, sí. No de la idea de fondo
Cecilia: Yo le respondí de todo, más cuando ella dijo que le pediría ayuda al “Míster President” y yo no hallé nada mejor que escribirle cartas recomendándole todo lo que podía hacer allá y le hice unas fotos tan lindas que se enojó. ¡Ah! Y nos querellamos por incitación al odio y apología al terrorismo contra Loreto.
Loreto: Me estaba diciendo de todo.

Así se conocieron, por twitter ¿Y cómo nace la idea de encontrarse acá?

Loreto: Lo veníamos hablando hace rato porque de repente nos llamábamos, yo de repente la llamo y le pregunto ¿Ceci, cómo estai? ¿Cómo te has sentido? Qué sé yo, todo… y bueno, dejamos la pelea. Igual ella sigue en su lucha y yo en la mía, pero ya tenemos una empatía porque hay un dolor que nos une también, entonces, en eso hemos podido, gracias a Dios, hablar bien… Y ahí un día dijimos “pucha, podríamos hacer algo”.
Cecilia: Eso fue en septiembre del año pasado…
Loreto: Sí, ya va a ser un año ya. Y, bueno, finalmente se dio acá.

¿Qué quieren transmitir?

Loreto: Transmitirle a la sociedad, al mundo, a Chile, a nuestra querida Patria que haya más alegría en los corazones, que… no sé… que nuestros hijos no generen odio, porque yo en algunos momentos también he sentido odio y eso no es bueno para el alma, para el espíritu, uno no puede vivir así, entonces, yo sé que mi hija también pudo haber tenido problemas por estas cosas, no quiero que los tenga y que se olvide de ese odio que nos dividió por tantos años. Si yo hoy día puedo tomarle la mano a la Cecilia…

Cecilia: ¡Ay, no! Se me puede pegar la derecha (risas)…
Loreto: Lo voy a hacer, lo voy a hacer, pero no voy a pretender cambiarla porque sé que ella también sufrió.
Cecilia: Pero, Loreto ¿odio? ¿Tú tienes odio?
-Loreto: No, he sentido en algún minuto porque yo siento que mi padre y por presunciones está preso y no por pruebas directas, entonces…
Cecilia: ¿Tú sabes lo que significa odio?
Loreto: Es horrible, yo sí lo he sentido.
Cecilia: Yo no siento odio, porque odio es desearle algo malo a una persona.
Loreto: Yo sí lo sentí cuando me trataste mal alguna vez, yo sí lo sentí.
Cecilia: ¡No! Al contrario ¿sabes qué es lo que yo sentía por ti? Pena, pena de que no hubieras…
Loreto: Es que si uno siente pena por alguien no la insulta tanto.
Cecilia: No, yo no te insulté tanto, agradece que fui amable porque cuando yo insulto, insulto, pero sí sentía algo, sentía pena, ¿sabes por qué? Porque heriste a tanta gente, sentía pena porque eras de esas personas que no vieron la otra realidad y te invité a compartir con nosotros un día y te presentaba los casos, te presentaba a esos hijos de detenidos desaparecidos y ejecutados que están buscando un hueso.
Loreto: ¿Y tú (Cecilia) qué harías si tu papá estuviera preso por presunciones y no por pruebas directas? A esas personas son las que yo defiendo. Yo no desconozco que en Chile hubo cosas terribles y lamento mucho que haya sido así ¿Por qué se hizo así? Yo no lo sé, yo soy una hija que está defendiendo a su padre y sé que como mi padre hay otros…
Cecilia: Yo te he dicho que respeto porque a los padres hay que defenderlos aunque sean el peor de los genocidas.
Loreto: Ustedes dicen los genocidas y esto y lo otro y yo digo a mi padre no lo metan ahí, porque mi padre no está por pruebas directas. Tienen que decirle “Usted hizo esto señor”, a él no le han dicho eso y ya lleva 12 años y ya tiene 80 años. Han muerto engrillados, no se les respetan sus derechos humanos…
Cecilia: ¿Cuántos han muerto engrillados?
Loreto: Muchos, muchos, yo los he visto. Eso no es un hospital, Punta Peuco no es un hospital, hay gente que no tiene cómo caminar, no ven…
Cecilia: Oye, pero Loreto, nadie ha muerto en Punta Peuco, ellos mueren en hospitales castrenses.
Loreto: No, no creas, han muerto ahí mismo.
Cecilia: Te digo porque me extraña lo que dices. ¿Tú sabes cómo murieron nuestros familiares?
Loreto: Bueno, es que tú no vas al día exacto de la muerte, pasa que esta persona se empezó a deteriorar, a eso le llamamos muerte.
Cecilia: ¿Tú sabes cómo murieron nuestros familiares Loreto? Murieron desmembrados, murieron torturados…
Loreto: No, ahí no tengo nada que ver.
Cecilia: No, pero te estoy contando para que veas, así murieron y me da mucha lata…
Loreto: A todos nos da lata.
Cecilia: Tú sabes, Loreto, que al menos mueren en un hospital castrense, acá no iba ni un médico y el médico que iba decía “Sí, puede seguir torturándolo”.
Loreto: Pero Ceci, yo te pregunto ¿tú quieres que todos mueran como ellos, desmembrados o quieres que mueran en un hospital?
Cecilia: No, no, no. ¿Tú sabes cómo me gustaría? Que, al menos, no en un hospital castrense, pero que al menos mueran como cualquier reo de este país.
Loreto: ¿Y el que no tuvo culpa de algo, por qué? Yo conozco otros casos también, como una persona que trasladó a una persona en un auto hasta el regimiento y lo dejó ahí y ya no supo más de él…
Cecilia: Pero no dice a quién se lo entregó, no dice nada.
Loreto: No poh, porque no debe haber sabido tanto.

“¿Tú sabes Loreto la envidia que tengo? Cómo desearía yo ir a ver a mi padre aunque estuviera preso a darle un beso. Eres afortunada aunque sea ahí, nosotros no tenemos padre y madre a veces, nosotros estamos completamente solos”. Cecilia Heyder

TODO SOBRE MI PADRE

Loreto ¿cómo describirías a tu papá?

Loreto: Mi papá es súper tierno y es una gran persona, es de muchos valores y es un súper buen papá, yo creo que es mi mejor amigo. A él, desde chica, siempre le pude contar todo y él siempre tenía un consejo, algo para darme… él era y es como muy querendón y eso que yo no soy la menor, tengo una hermana que es 12 años menor que yo… Siempre fuimos muy amigos y, por lo mismo, creo que de los hijos soy la que más me apasiono y sufro… Si hubiese sido un mal papá créeme que no estaría acá, no, no estaría. Es muy cariñoso, es muy querido, tengo muchas amigas o gente que lo recuerda con cariño, es muy ameno, incluso yo, por ejemplo, yo soy más arrebatada pero mi papá nunca, jamás, él no es así, es muy tranquilo, siempre tiene un consejo para darte, para alentarte, es muy positivo, jamás es negativo. Bueno, yo le tiro flores porque es mi papá y porque es así.

Loreto ¿en qué momento empezó a aparecer el tema de los derechos humanos en tu vida?

Loreto: Súper mayor, o sea, a ver, mi papá lleva 12 años y esto debe haber empezado… él, la primera vez cuando lo enjuiciaron lo dejaron preso preventivamente allá arriba…
Cecilia: ¿En Telecomunicaciones?
Loreto: Claro… Pero, tampoco yo… no sé, no lo veía… nunca pensé que iba a terminar acá. Mi papá se fue en un momento y como familia dijimos “Sí, papá, te apoyamos”. Estaba en Viña… estábamos cansados de venir años luchando con ya, preso preventivamente que le llaman, y ya después con la condena y con daños que realmente no conoció y así ha habido varios. Mi papá, al parecer, ¡chuta! estuvo a cargo de todo poh, mató a todo el mundo… Pero, no hay ninguna prueba, no hay nada, entonces, aquí hay cosas mayores que, quizá, nuestras mentes no entienden ¿Cómo funciona esto? O ¿quiénes hicieron las cosas directamente? Yo no sé.

¿Cuál es el cargo y la condena que enfrenta tu papá?

Loreto: Mi papá tiene todos los días un nuevo detenido desaparecido a cargo del que le dicen “usted lo tiene”, o secuestro calificado como le llaman, y que son personas que no conoce. Todos los días tiene uno nuevo. Ya está viejo, cojea, lo llevan esposado y este cansancio de 11 años ya, todo él, todo él, es que es imposible que una persona haya hecho todo eso… Y, bueno, también le dicen que fue subdirector de la DINA que tampoco lo fue…
Cecilia: Yo comprobé que no fue tampoco… Lo comprobé, pero tu papá fue de finanzas y, a la vez, fue director de la casa Purén.

Loreto ¿por qué decidiste tomar su defensa?

Loreto: Porque lo adoro, lo quiero mucho y sé que no lo hizo, por lo menos de lo que le dicen a él y quiero que lo condenen con pruebas directas y no por presunciones. Quiero que dejen de condenar a subalternos que, obviamente, muchos no tienen responsabilidad en lo que se les inculpa.

¿Cuál ha sido el costo que has tenido que pagar por llevar el apellido que llevas?

Loreto: Antes, en todos lados tuve ningún problema, me recibían con cariño y yo recibí malos tratos. Yo lo que siento es un abandono tanto de la institución como de los políticos que se supone debían estar de nuestro lado; ese abandono lo siento y me duele tremendamente. No sé, hoy día yo estoy sin pega, hago algunas cosas, mías manuales, traducciones porque soy intérprete y traductora en francés, pero, tampoco yo he podido encontrar pega. Yo estaba trabajando en el Museo Histórico Militar, en el Ejército y un día bajaron los sueldos a menos de la mitad y yo decidí irme y de ahí no he encontrado pega. Creo que desde ahí mando currículum y dirán “esta mina pasa peleando en las redes sociales” quizá ese sea un costo, pero malos tratos no. “Yo sí siento un dolor ver de gente de nuestro lado que siento que no está y que, a lo mejor, esas personas también debieran tener alguna justicia… porque ellos están todos impunes… Entonces, ¿Por qué algunos militares están pagando todo? ¿Dónde están los civiles que hicieron eso?  ¿Dónde?.

Cecilia ¿Cómo recuerdas a tu papá?

Cecilia: Mi partner, vivía para el regimiento y con él pasé los mejores años de mi infancia y no es chiste cuando digo que a los seis años ya peleaba kárate, a los ocho ya disparaba un Máuser… Esas son cosas que para mí nunca se van a olvidar. Para mí fue todo.

Cecilia ¿qué pasó después de su muerte? ¿Cuánto te ha pesado su ausencia?

Cecilia: Me he sentido muchas veces culpable por bajar a ese sótano. A lo mejor, si no hubiera bajado él todavía estaría vivo a mi lado. Piensa que mi hermana menor tenía 41 días de vida cuando lo mataron, mi otra hermana tenía 5 años y mi mamá no sabía hacer nada y tuvo que salir adelante con las tres. Quedamos solas porque después mi papá apareció como que se había suicidado, cuando en todos los medios salió que había muerto en un supuesto enfrentamiento con los extremistas. Lo acusaron de robo incluso. Imagina vivir toda una vida, hasta los 14 años creyendo que lo habían matado los extremistas hasta que un día alguien me dijo que no poh y así descubrí cómo llegué a la Vicaría a los 15 o 16 años y me enteré que a mi padre lo habían matado sus propios compañeros, la mal llamada familia militar, que lo habían matado por evitar que torturaran. ¿Qué costos me ha traído? Sigo peleando por los derechos humanos y aún sigo aguantando que me digan “la hija del Dino”, que me digan que mi padre fue un ladrón y un torturador. Sí, sabes qué, no era Dino y aunque fuera así ¿por qué no puedo seguir luchando por los derechos humanos? ¿O acaso es un monopolio? ¿O son de algunos y no son de todos? A mí padre lo mataron, mataron mi vida también y mataron mi infancia por lo que vi en ese sótano y desde ese día he luchado. Perdí mi adolescencia, a mi familia.

Cecilia ¿por qué estás acá?

Cecilia: Porque quiero decirles a esos cómplices, a esos civiles, a esos militares, a los asesinos y también a los hijos de los uniformados -aunque ellos no tienen culpa y que no tienen que pedir disculpas porque ellos no han hecho nada-, que pregunten y que si saben información, que entreguen. Se están muriendo de ambos lados, nuestros familiares, porque mis amigos y mis amigas más que amigos somos hermanos del dolor. Se nos están muriendo los padres, los abuelos y no saben dónde están y creo que para poder avanzar, no olvidando y tampoco estableciendo aquí un perdón: nada más tenemos que, primero, buscar a nuestras víctimas. Es la única forma que más adelante, las futuras generaciones no hereden nuestros odios, nuestras iras, nuestras luchas, pero sí que no tenemos que olvidar nunca que en Chile hubo una matanza.

INFORMACIÓN

Loreto, ¿qué te une con Cecilia?

Loreto: Ahora, al escuchar lo que estaba hablando ahí que de nuestro lado también murió gente, también hay sufrimiento de eso, también hubo muchas personas que murieron de nuestro lado…

Cecilia: Perdón, Loreto, pero no tienen desaparecidos.

Loreto: No, muerte, a eso me refiero; hay gente que murió en enfrentamientos del lado nuestro. Piensa en el atentado que le hicieron a Pinochet, done hubo muertos y están todos libres, entonces, yo quiero igualdad ante la ley. Quiero que se aplique el nuevo procedimiento penal a los militares, que dejen de procesar solamente a militares, quiero también que entiendan que yo no estoy en contra de ellos, que se entienda que aquí también hubo dolor, que nosotros también sufrimos…

Loreto, cuando hablas de tu lado, ¿a qué lado te refieres?

Loreto: Se supone que mucha gente que se dice de derecha, ellos fueron los que llamaron a los militares en el año ’73 para que salieran a hacer el golpe ¿no es cierto? Fue el partido de la Democracia Cristiana, Patricio Aylwin, del Congreso llamaron a los militares, esa es la pregunta, no sé si te la estoy contestando…

Loreto, ¿qué civiles deberían también enjuiciados?

Loreto: No, yo no voy a dar nombres, cada uno de esos civiles sabe quién es y en qué participó y dijo sí, vamos con esto. Frei Montalva también participó en esa época, que ahora está muerto y que fueron los que después dijeron “Chile se ha salvado”, eso dijeron… Siguen las generaciones para adelante y tratan a un grupo de militares con este odio, con esta venganza que sólo ellos, solo ellos… No, perdona, aquí también tendrían que haber civiles. Yo no puedo darte nombres, pero sí tienen que haber civiles también. Esos hombres fueron los que sacaron a las Fuerzas Armadas, eso es lo que te quería decir.

Cecilia, ¿qué te provoca el tema de los indultos?

Cecilia: No fueron indultos, primero que nada aclaremos que se apeló a beneficios a los que podían postular. Acá fue un error del Congreso. En el 2009 se firmó el Estatuto de Roma, el cual Chile en el 2017 ratificó en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, entonces no pueden salir con los derechos humanitarios, pero ese es otro tema. ¿Por qué se apoderaron de estas salidas o procedimientos? Porque en Chile no actualizaron las leyes, salieron definitivamente por actos legales y ahora no sacamos nada con llorar sobre la leche derramada porque cuando nosotros, el año pasado, nos encadenamos en la Catedral, nos encadenamos en el Palacio de los Tribunales y nos tomamos la Democracia Cristiana denunciando que la Comisión de Ética y Justicia estaba viendo esto que podía pasar y que no hacían nada para cambiar la ley, nadie hizo nada ¿Qué sacamos ahora con decir esto pasó? Acá fue un error generalizado porque las leyes no están actualizadas. Entonces ¿de qué hablamos ahora? De impunidad, entonces, debemos aprender a reconocer que perdimos, o sea, salieron bajo la ley como corresponde.

Loreto, ¿crees que tu papá pueda salir en libertad?

Loreto: Lo veo muy difícil con todo esto que está pasando, o sea, con el odio que hay, porque yo no puedo pelear porque es condenado por presunciones, tendría que yo cambiar que los pasen al nuevo sistema penal, quizá de esa forma podría pero como están las cosas ahora yo lo veo muy difícil. Salieron con libertad condicional algunas personas ahora porque tenían el derecho a salir porque tenían la pena cumplida casi completa y no tenían causas pendientes, pero a mi papá todos los días lo llevan por un nuevo detenido desaparecido poh, entonces, el caso de mi papá es casi imposible, casi imposible sacarlo a él.

¿Cómo te sientes con eso?

Loreto: Horrible, horrible, me dan ganas de ponerme a llorar, o sea, mal porque yo estoy presa junto con él y ya no quiero más vivir mi vida así, más con lo buen papá que fue conmigo, o sea…
Cecilia: ¿Tú sabes Loreto la envidia que tengo? Cómo desearía yo ir a ver a mi padre aunque estuviera preso a darle un beso. Eres afortunada aunque sea ahí, nosotros no tenemos padre y madre a veces, nosotros estamos completamente solos.
Yo no creo que pedir justicia y verdad es odio, yo creo que aquí es necesario que de una vez por todas, ahora antes que se mueran, por favor digan la información de dónde están, dónde los podemos encontrar. Yo no quiero otra mesa de diálogo donde nos mientan nuevamente.

Loreto ¿Tú te sumas a ese llamado de que la gente, los militares que tengan información se atreva a entregarla?

Loreto: Sabes que lo hemos conversado ya y, por lo menos, la gente que está allá no tiene más información.
Cecilia: Pero, Loreto ¿y los que están afuera?
Loreto: No sé, te estoy hablando de los que están adentro…

Loreto, ¿te acoges este llamado para que la gente que tiene información la entregue?

Loreto: Sí, por supuesto, siempre lo he hecho y con los que lo he hecho me han respondido lo que te estoy diciendo.

Que no hay más información…
-Loreto: …

LOS COSTOS

Loreto ¿tú puedes ver el gesto que está haciendo Cecilia y los costos que le puede ocasionar?

Loreto: Sí. De hecho, lo hablamos, o sea, nos llamamos para hablarlo. Y estoy muy consciente de eso y se lo valoro mucho. Creo que es muy valiente y creo que lo hace porque es una persona que tiene un gran corazón y también porque tiene un hijo y porque quiere que en las futuras generaciones en este país se acabe este odio que nos marca como país tanto y…
Cecilia: Es que es mucho dolor, dolor. Yo veo a Marcela y nosotros tenemos secuelas graves. La mayoría tenemos cáncer, la mayoría tenemos problemas psiquiátricos, te prometo, la mayoría hemos estado internadas en clínicas psiquiátricas ¿por qué? Porque tenemos traumas severos, casi todos vieron cuando se llevaban detenidos a sus padres o vieron cosas que no tenían que haber visto.

¿Loreto, qué tiene que pasar para que sanen estas heridas?

Loreto: Difícil, porque ellos piden que se acabe con este supuesto pacto de silencio y yo sé que los que están allá no lo tienen, entonces, cómo poder llegar… ¿Cuál es el otro camino? Eso tendrían que todos decirlo porque ese camino hay que olvidarlo, porque las personas que están allá dicen que las personas que saben están muertas… Yo a mi padre lo tengo condenado por presunciones. Sí trabajó en el ejército, sí tuvo una carrera de mucho trabajo social donde estuvo con los aymaras, en el Altiplano, qué sé yo, donde fue nombrado hijo ilustre porque él hizo mucho trabajo social y eso es real, entonces no es tan así que todos los militares son unos genocidas… es como con los curas; uno es pedófilo y los meten en temas difíciles en circunstancias de que no todos los curas son así.
Cecilia: Pero, perdona poh Loreto, si no son genocidas son ladrones poh. Hablemos de todo lo que se ha descubierto ahora… Se cuentan con los dedos de las manos los que se salvan en este minuto igual que con los curas, contemos con los dedos de las manos. Mientras que no hagamos una limpieza profunda.

¿Loreto, cómo es Punta Peuco?

Loreto: Es un lugar súper inhóspito, pero, adentro ellos hacen su lugar más ameno con las familias que se preocupan, pero están bien hacinados en piecitas.

Loreto ¿te gustaría acotar algo?

Loreto: Bueno, de partida decir que estoy muy contenta, por lo menos, de avanzar en estos pasitos chicos y yo lo que más quiero en mi vida es tener a mi padre libre, eso es lo que más quiero. También decirles a las otras personas que a lo mejor no me pueden ver, porque defiendo a mi padre, pero les quiero decir que está por presunciones y no hay pruebas directas en su expediente e invito a todo Chile a que las vean. Estoy contenta de estar con la Ceci y de lo que está ocurriendo acá. Le agradezco mucho a Cecilia que haya tenido la decisión de venir, sé que, además, le cuesta y el costo que ella está asumiendo se lo valoro en el alma, se me paran los pelos en este minuto que lo digo y le agradezco a Dios también que haya sido posible ver a la Ceci porque hace mucho tiempo que quería verla, conocerla, decirle, no sé, tus dolores, los míos, pero empatizo contigo como ser humano poh, como ser humano, además, con la enfermedad. Eso, eso yo quería hacer y decirle y agradecerle a la Cecilia.

¿Y tú Cecilia, qué quisieras decir de este encuentro?

Cecilia: Quisiera hacer un llamado a mis compañeros, que no sean hipócritas, que los que están pidiendo ahora no más impunidad, que no se olviden que el año pasado no hicieron nada, que mi padre no fue un agente de la DINA ni de nada, que a mi padre lo ejecutaron, no fue ladrón, eso les quiero decir y que es maravilloso y me siento orgullosa de ser su hija… Y si para ellos soy un Dino, sí, soy un Dino. Lo otro que quiero decir que los derechos humanos no tienen un monopolio y quiero hacer un llamado a los hijos de nosotros, de los uniformados y a todos los que se quieran unir que luchemos juntos y pedirles, por favor y reitero mi llamado a todas esas personas que tengan información que por favor digan dónde están en cualquier parte. Yo sé que los cuerpos no van a aparecer, pero no quiero ver más a las viejitas que siguen buscando, la Anita González que ya tiene 97 años y sigue buscando a su familia toda una vida

Para terminar Loreto, tú siempre has dicho que a tu papá siempre se le ha acusado por presunción, pero no te he escuchado decir “mi papá es inocente de todos los cargos”.

Loreto: Sí, claro, lo digo y lo sostengo, por supuesto, lo que pasa es que trato de usar términos para no herir, porque hasta… bueno, trato de preocuparme de eso, pero sí, mi papá es inocente y por eso lo admiro más todavía porque yo creo que los 12 años que lleva ahí no sé ¿cómo lo ha hecho? Yo no lo habría soportado, por eso más lo admiro todavía.