Esta mañana, la Catedral de La Serena amaneció intervenida. Un pequeño trozo de maskign tape, con la palabra “pedófilo” acompañaba el espacio de una placa dedicado a recordar a los arzobispos de la ciudad. El mensaje iba dirigido al aún arzobispo emérito de La Serena Francisco José Cox, denunciado por múltiples personas de haberlas abusado sexualmente cuando eran unos niños.

Felipe Barraza, miembro de la agrupación de laicos Juan XXIII, explicó a The Clinic que “el objetivo de esta intervención urbana era hacer lo que el obispo Rebolledo aún no se atreve a hacer: borrar el nombre de Francisco José Cox de la Catedral de La Serena”.

A comienzos de este año, la agrupación realizó manifestaciones que decantaron en un apoyo parlamentario y nuevas investigaciones –judiciales y eclesiásitcas- sobre los presuntos abusos perpetrados por Cox durante su estadía en La Serena.

Para Barraza, la presencia del nombre de Cox en la Catedral “genera un daño a las víctimas que fueron abusadas por él. Nos vamos a descansar hasta que la eliminación de su nombre se haga realidad”.

Felipe recordó además que la agrupación Juan XXIII se encuentra apoyando a algunos de los sobrevivientes que vivieron abusos sexuales y de conciencia por parte de Cox. “Si alguien necesita apoyo o asesoría de algún tipo, puede contactarnos a través de nuestras redes sociales”, finalizó.

Víctima de monseñor Cox rompe el silencio: “Frotaba su cuerpo contra el mío y yo sentía su excitación”

Abel Soto Flores (49) denuncia que fue abusado por monseñor Francisco José Cox, por primera vez, cuando tenía tan sólo siete años. Hoy, después de vivir más de cuatro décadas con este secreto, decidió contar su historia a propósito de la visita del Papa Francisco a Chile.