El Mató a un Policía Motorizado puede sonar un nombre demasiado hostil para una banda, pero en el hecho sus letras se alejan de esa percepción amenazante que puede provocar el asesinato figurativo de un oficial.

Cantan del desamor, de triunfos, derrotas y tal vez un poco más. Llevan más de 15 años tocando, trayecto del que se desprenden tres álbumes y cuatro EP. Durante todo este tiempo de existencia han viajado, compuesto canciones y, por supuesto, generado más y más fanáticos alrededor del mundo.

Santiago Motorizado es quien lleva las riendas del proyecto. Al otro lado del teléfono, desde España,  el frontman del grupo nos comparte anécdotas, experiencias y motivaciones que hoy mantienen a la banda ocupada en lo que más les gusta hacer: música.

NUEVO DISCOS, NUEVAS DROGAS

Tal como si fueran un equipo de fútbol, tienen un hinchada que desconoce fronteras. A estas alturas, ya están situados en las ligas mayores. Han recorrido casi todos los continentes, basta decir que tan sólo la gira de este año ha contemplado América y Europa. Los tickets de sus shows se van rápido y eso se ve en la cantidad de afiches que han subido a sus redes avisando los distintos sold out.

Escenarios de gran envergadura como lo son Stereo Picnic, Vive Latino y el connotado festival Primavera Sound, han sido testigos de lo masiva que es la banda, y de la conexión que tienen que su público.

Si bien su última producción fue estrenada en junio del 2017, el grupo continúa en una gira promocional del álbum, tour que los llevó a presentarse el año pasado en Chile, en la ya mítica Blondie. Pero el público chileno pidió más, y este es su nuevo round.

Ha pasado poco más de un año desde el lanzamiento de “La síntesis de O’konor”, ¿Cómo ha sido la experiencia de presentarlo en distintas partes del mundo?
-La respuesta que tuvo el disco en todas partes, incluido Argentina, sobrepasó nuestras expectativas. Se multiplicó el número de personas interesadas en la banda; eso nos llamó mucho la atención porque sacamos el disco e inmediatamente nos fuimos de gira por México. Ahí veíamos cómo se agotaban las entradas en todos los lados a los que íbamos. Fue increíble, no sólo ese caso puntual. Esas noches presentando el disco fueron muy intensas, en todas partes, muy celebradas. Eso es algo que a nosotros nos motiva mucho porque esa energía nos va retroalimentando y hace que uno sea feliz.

¿ Y cómo evalúan ustedes ese crecimiento? ¿Lo esperaban?

-La verdad es que nosotros nos esperamos nunca nada. Hacemos un disco primero pensando en qué nos gusta a nosotros, cumplir con nuestras autoexigencias y después obviamente el espectáculo. Estamos siempre expectantes a lo que se genera, uno nunca sabe que puede generar y eso es también parte de la magia, ver qué pasa con eso. Y la verdad que todo lo que generó fue increíble. Sobretodo me gusta que la música de Él Mató se fue ampliando en el sentido de que fue penetrando a más gente, fue ampliando un poco el panorama de quién se acerca a la música nuestra y eso está buenísimo.

MUJERES BELLAS Y FUERTES

Cuando le preguntamos sobre la postura de la banda respecto a feminismo, Santiago no titubea. Es enfático en decir que rechazan todo tipo de violencia, cualquiera sean sus dimensiones. También es crítico y para él “el machismo hay que erradicarlo… hemos sido educados en una sociedad machista, pero de a poco vamos avanzando hasta llegar algún día a la igualdad total”.

El grupo además de oficiar de músicos como tal, han expandido sus labores hacia la producción. Hoy en día son los responsables de dar vida a “Laptra”, compañía discográfica que  alberga a una considerable cantidad de bandas de la escena under argentina. En tiempos de cambios y cuestionamientos en torno al género, el sello se marca la diferencia; Santiago nos cuenta que recibió el comentario de que son el sello con más mujeres músicas de toda Argentina. “La verdad es que nunca le habíamos prestado atención a este dato porque se fue dando naturalmente, no fue algo para cumplir con un cupo” reflexiona.

“Mujeres Bellas y Fuertes” es el título que lleva una de los temas más conocidos de “La Dinastía de Escorpio” (2012). La canción da para múltiples interpretaciones:  algunos hablan de femicidios, otros de mujeres que trascienden, y quién sabe qué otras teorías puedan existir en internet. Lo que sí, es que sin duda es una de las canciones más íntimas de la banda respecto un movimiento social que ha tomado fuerza y no descansa.

¿Qué tan cercanos se sienten al feminismo?

-Nosotros estamos muy comprometidos con eso, lo vivimos muy de cerca, tenemos amigas en medios, en política, en agrupaciones que ayudan a las mujeres…es algo que a nosotros nos interpela muy directamente y siempre lo tuvimos claro, no es que ahora tengamos presente este rol dentro de lo que está sucediendo. Por eso, es que ni dudamos a la hora de tener que atacar a cualquier persona que esté acusada de abuso o de cualquier tipo de ejercicio así. Nosotros nos abrimos completamente, tenemos abierta nuestra línea de contacto.

¿Cómo se vinculan a él?
-Nosotros por ejemplo, cuando hay denuncias de personas que tiene la valentía de expresarlas con su nombre y apellido, las difundimos. Hace unos años salió una chica que hizo una denuncia a un músico de La Ola que Quería ser Chau y contó en primera persona lo que había pasado y la verdad es que para nosotros eso fue muy valiente. Nosotros siempre lo apoyamos, lo retuiteamos, lo posteamos y ayudamos. Estuvimos en contacto con esta chica porque nos agradecieron. Para nosotros eso fue muy importante porque uno hace lo simple, que es difundir estos casos para que si hay más víctimas se animen a compartir su testimonio. Tomó mucho tiempo lograr que la palabra de una mujer abusada tenga valor.

Hace un tiempo se vieron involucrados en una denuncia realizada en contra de Willy, su baterista, ¿Cuál fue su actuar?
-Ahí hicimos todo lo que había que hacer, nos comunicamos con el blog que publicaba estas denuncias, nos comunicamos con un montón de agrupaciones feministas, periodistas, especialistas para que nos ayudasen a decidir qué hacer, pues era algo que habían lanzado y nadie se hacía cargo. Entonces pasaban los días y uno decía bueno y esto, qué pasa. Era todo una incertidumbre total…

¿En qué concluyó el caso?
-Finalmente no había nada detrás de eso. Nosotros le dimos toda la atención que merecía porque es una alerta que uno tiene que tomar. Pasaron los días y nos dimos cuenta que estábamos prestándole atención a algo que no tenía ningún sustento y la verdad es que nos dolió mucho. Nos comunicamos con agrupaciones feministas para saber su opinión sobre que hacer en estos casos. Todas nos decían que había que esperar a que alguien se hiciera cargo de la denuncia, una persona real. Esa persona real nunca apareció.

No hubo nada judicial entonces…
-No, nada.

¿Qué les pasa cuando se les etiqueta de “encubridores”?

-Nos duele porque nosotros no estamos encubriendo a nadie, esa es la verdad.

¿Existe algún protocolo en relación a situaciones de acoso que puedan existir dentro de sus shows?

-Nosotros expulsamos a cualquiera que genere algún tipo de abuso, lo que sea, eso sin duda. Nunca en nuestra historia, más de 15 años, una persona ha manifestado que ha sido abusada, acosada o algo por el estilo dentro de nuestras presentaciones. El día que pase, nosotros vamos a actuar, sin pensarlo.

 

EL FUEGO QUE HEMOS CONSTRUIDO

La autogestión es compleja, y toda banda que se precie de tal, lo sabe. Igual que la composición, requiere energías y apoyo permanente de las redes y los proyectos musicales que proliferan por Sudamérica. O al menos, a eso dice puntar Santiago.

¿Es un buen momento para la música de este hemisferio?

-Sí, totalmente. Hay grandes propuestas, y eso también se ve en el hecho de que este apoyo entre bandas se esté profundizando. Artistas que van viajando, que van a Argentina, van a Chile y viceversa. Hay grupos que viajan por primera vez a un lugar y llenan salas, generan todo un clima alrededor de su música. Yo veo cosas increíbles que están pasando en el continente con las bandas. Todo eso nos va inspirando. Estas cosas inspiran a los músicos a que se motiven a hacer música y a proponer algo, porque ven cómo artistas pueden a partir de una canción tener un recorrido artístico o tener todas estas posibilidades de poder viajar mientras se hace lo que a uno le gusta.
En resumen, lo que está pasando motiva la creación de bandas nuevas. Se nota que van saliendo otro tipo de cosas nuevas, cosas muy interesantes. Tenemos la oportunidad de poder estar al día de eso, se nota y es muy potente.

¿Qué tan cercano se encuentra Él Mató con el público chileno?

-Nosotros hemos ido varias veces a Chile a tocar y siempre lo mejor. Me acuerdo la primera vez nos invitó un amigo que era muy fan de la banda. En ese entonces no había propuesta de productores que quisieran llevar a Él Mató, pero eso fue hace mucho tiempo. Ahora es un poco más fácil con estas nuevas plataformas como en esa época no existía eso era una apuesta más arriesgada. En esa primera vez ya habían personas que conocían a la banda y que fueron a las dos presentaciones que hicimos. A partir de ahí tuvimos la mejor relación. Cada vez que vamos llega más gente y se genera un clima todavía más festivo.

¿Escuchan bandas de acá?
-Sí, claro. Nos gustan muchas bandas. Ahora yo soy muy fan de Amarga-Marga que es una banda con la que tocamos la última vez que estuvimos que es espectacular, es una banda nueva, muy joven y con una propuesta increíble. Hay otros proyectos que tienen más recorrido, ahí está por ejemplo Javiera Mena.

¿Y a los Ases Falsos? a propósito que tocarán con ellos este sábado…
– A los Ases Falsos, también. Me encantan. Los conocí con el Juventud Americana. No sabía nada de su música hasta que vi la portada del disco, la encontré espectacular y ahí comencé a escucharlos. Me gustan las canciones que tienen y el humor que manejan, con mucha ironía y mucho genio. Tienen su propio universo.

EL PRÓXIMO MOVIMIENTO

¿Y qué viene ahora para la banda?
-Seguir haciendo canciones, seguir haciendo lo que nos den ganas de hacer en este momento que estemos por grabar…las canciones siempre están dando vuelta, esto es algo que nunca se detiene. Eso de estar componiendo, estar creando cosas. La verdad es que al momento de la grabación es cuando uno vuelca esa información de sensaciones, de cosas que van surgiendo en el momento y ahí se empieza a definir el disco.
Las cosas van cambiando, uno a veces está más inspirado para un lado y eso se va determinando ahí.

¿Qué rol juega ‘La Síntesis O’konor’ en la fabricación de nuevos sonidos?

-La experiencia de este último disco, de grabar en un estudio con esa calidad de herramienta ayudó mucho a la búsqueda de nuevos sonidos, que tenían mucho que ver con la idea artística del disco, que tiene tantas texturas, tanta instrumentación, tanta percusión, tantos momentos. Nosotros en podemos ir por un lado más sucio, más crudo, más en vivo y a veces ir para ese otro lado más cristalino.

¿Algo nuevo en mente?

-No, siempre hay canciones ahí que están en procesos previos, pero todavía no está el plan.

Osea que hay que esperar un rato para el próximo disco.
-Sí, falta un poquito -ríe-.