Ex preso político, exiliado en Inglaterra y ex militante del Partido Comunista, Mauricio Redolés es uno de los músicos y poetas más importantes del medio chileno. Además de “Bello Barrio” (1987), Mauricio Redolés es responsable de “¿Quién mató a Gaete?”(1996), álbum seleccionado entre los 50 mejores discos chilenos por la revista Rolling Stone. Su disco-DVD “Cachai Reolé?” obtuvo el premio Altazor 2009 en la categoría Mejor Disco de Rock. En 2014 estrenó “One, Two, Tres, Cuatro”, disco galardonado con tres premios Altazor. En 2015 se presentó en la Ex Cárcel Pública de Valparaíso, celebrando 40 años de carrera. Su documental “Volver a los 21, las hebras de un poeta” fue seleccionado para el Festival In Edit 2015. El Instituto de Estudios Humorísticos de la Universidad Diego Portales le otorgó el Premio Nacional de Humor Jorge “Coke” Delano. El 2017 la compañía de teatro Neyén estrenó “Verde Susurro para Redolés”, obra basada en sus canciones y poemas. Mauricio Redolés publicó, además, la antología poética “El Estilo de mis Matemáticas” y el libro de memorias “Algo Nuevo Anterior”, ambos con la editorial Random House Mondatori. El 26 de noviembre del 2017 y tras recuperarse del ACV que lo afectó el 2016, Mauricio volvió a los escenarios con su banda La Koshina Larry en la Feria Pulsar. Este año re-editó en vinilo su mítico disco “¿Quién Mató a Gaete?”.

Reconocido por destacadas figuras de la poesía y las letras como Nicanor Parra, Volodia Teitelboim, Gonzalo Rojas, Armando Uribe, Eugenia Echeverría, Stella Díaz Varín, José Miguel Varas, Virginia Vidal, Luis Hernán Loyola, Antonio Skármeta, Soledad Bianchi y Yanko González Cangas, Mauricio Redolés ha recibido también halagos de artistas de otras disciplinas como el pintor Nemesio Antúnez que ilustró su libro “Tangos”, el coreógrafo Patricio Bunster, los actores Humberto Duvachelle y Mario Lorca, que incorporaron a su espectáculo “La Noche de los Poetas” textos de Redolés. En la música son conocidos sus lazos y amistad con Carlos y Denisse Corales, Pancho Sazo, Patricio Manns, Horacio Salinas, Jorge Coulon, Isabel y Ángel Parra, Eduardo Carrasco, Nano Acevedo, Patricio Wang, Richard Rojas, Osvaldo “Gitano” Rodríguez y Pato Salazar, entre otros y otras.

El 27 de agosto de este año, Mauricio Redolés nos recibió en su casa, en la calle Cueto del barrio Yungay; allí hablamos de su regreso a la actividad artística, sobre memoria, exclusión, robo de ideas y feminismo, entre otras yerbas. Este 6 de septiembre estará en Matucana 100. Con ustedes, Mauricio Redolés.

El año pasado, tras recuperarte de tu ACV publicaste dos libros. Además, publicaste el video Los Tangolpiando con la compañía Neyén. Volviste también a los escenarios para celebrar los 30 años del disco Bello Barrio en la Feria Pulsar ¿Como ha sido este segundo aire, este regreso al libro y los escenarios?

-Bueno, mira, los géminis somos dispersos. Tu sabes eso. Y el ataque fue un aviso que de alguna manera me dijo: “termina lo que tenis comenzado. No sigas inventando libros, proyectos, que de uno pasai a otro y no los concluyes”, que es la crítica que me hace siempre mi hijo Sebastián y otros amigos y amigas. El ataque me sirvió para decir: “tengo que terminar estas cosas. Tengo que terminar estos libros, tengo que celebrar (el disco) Bello Barrio, etc”. La celebración del Bello Barrio, por cierto, fue muy buena, la hicimos en el Pulsar, en un buen marco, luego presentamos el show en la radio Cooperativa, en el Rockódromo, en el cierre del verano en Quilicura para dos mil personas; fue un gran trabajo junto a la banda “La Koshina Larry”. Como resumen, te podría decir que ha sido muy bueno ir terminando etapas y cerrando proyectos que estaban, de algún modo, inconclusos. Ahora estamos con las celebraciones por los 22 años de “¿Quién Mató a Gaete?”, que salió en vinilo y hay hartos planes, pero prefiero no adelantar mucho. Sin ser supersticioso hoy tengo la sensación, cada vez con mayor certeza, de que es mejor no hablar de los proyectos; al hablar de lo que uno pretende hacer, se va una energía y un tiempo qué es mejor dedicarlo a HACER los proyectos.

En La Nación dijiste: “Algo Nuevo Anterior son destellos, retazos de mi memoria, cosas con las que no sabía qué hacer. Tenía escritas 50 páginas de estos recuerdos antes del accidente cerebrovascular y hasta entonces pensaba que eran cosas que no le importaban a nadie”. Entiendo que una referencia para ti fue el libro “Me acuerdo” de Georges Perec ¿Cómo fue escribirlo?

-Mira, coincidieron varias cosas, entre ellas la presencia en mi casa de Emilia Faúndez, abuela materna de mi mujer, de entonces 92 años, quién en septiembre y octubre del año 2016 y en el verano del 2017, estaba aquí y me hablaba de sus recuerdos de Lota. Escucharla fue importante para terminar el libro, que ya había sido comenzado a escribir desde antes. Al escucharla yo decía: cuantas veces esta señora contó estas anécdotas y hoy son sus historias más preciadas; cuantas veces uno se acuerda de un hecho en la adolescencia, en la vida adulta, en la niñez, que quedó ahí, en la memoria, como algo importante. Puede ser una muy pequeña anécdota, pero como sea, todo eso se va cuando nos morimos. Rescatar esos recuerdos inservibles me pareció importante, como una forma de decir “aquí estuve yo” o “aquí no estuve”, incluso. Ayer hablaba con un amigo de cuando murió Picasso. Tiempo después se abrieron sus baúles y sus cuadernos y resultó que Picasso guardaba todo, hasta los recados para los empleados de su casa. Y curiosamente, guardaba las cartas de Salvador Dalí, que él no abrió. O sea: aquí yo NO estuve, lo que demuestra que la memoria también es un acto de ser y no ser, de estar y no estar.

Hablamos de la ausencia como hecho político y poético…

– Claro, y un país también tiene eso. Y Picasso no abriendo las cartas de Dalí, revela eso mismo, una ausencia en la memoria, es decir: no sé que me escribió Dalí. Yo podría decir: no sé lo que significó en mi vida estar en las calles de Chile todo el año 74 o hasta septiembre del 75, pero sí sé lo que significó estar en Londres en septiembre del 75. Bocetear este libro, escribirlo, me fue llevando a reflexionar respecto a cuál es el recuerdo que uno no pierde y cuál es el recuerdo que uno no alcanzó a recordar, porque no lo abrió, como la carta de Dalí. Eso también es importante, porque de eso estamos hecho los seres humanos, de recuerdos y no-recuerdos y los países también. Ahora ¿qué es lo mas importante?, los recuerdos, porque constituyen nuestra identidad ¿y que pasa con los no-recuerdos? Bueno, son nuestras propias ausencias, nuestras carencias, nuestros olvidos, nuestras faltas. Un país que no recuerda la tortura, que trata de olvidarla, como pretende la derecha, que intenta ponerle tierra encima o esconderla debajo de una alfombra, no le está haciendo justicia a su propia historia. Es importante entender que este no es un problema solo de los que fuimos prisioneros o torturados, es un problema de todo un país; no se cultiva la memoria con un ánimo de venganza, se hace con un ánimo de justicia y de aprendizaje. La memoria no es un juicio de valor, ni tampoco es para anidar una venganza. Nada más lejano para entender el ejercicio de la memoria que eso; la memoria nos hace ser humanos.

“En Chile, el campo de los Derechos Humanos fue tomado por el mercado. El campo del acto solidario, que antes se hacía con la gente que tenía convicciones humanistas, hoy es un acto de taquilla”.

Hablando de memoria, en tu trabajo siempre has observado los relatos oficiales, pero también los no oficiales. En Pulsar hiciste un homenaje al Divino Anticristo, personaje callejero y, de algún modo, contracultural ¿Cuál es tu conexión con él, con su figura? La imagen de Divino está ligada a la calle, a esa memoria no oficial, que se esconde o no se muestra.

-Cuando yo volví a Chile y empecé a ir a la SECH, el Divino Anticristo era un poeta de la SECH y se ponía con un velador y una vela, en la esquina de Almirante Simpson y Vicuña Mackenna, frente al consulado argentino, por la vereda opuesta y la gente decía: “este se rayó, éste está cada vez más loco”. Yo lo veía ahí, vendiendo sus cosas. “Ahora se denomina Divino Anticristo”, decía la gente. Después empecé a verlo con falda y con el carro de supermercado y traté de conversar con él; logramos, de hecho, intercambiar un par de frases. Lo empecé a leer y me empezaron a marcar algunas cosas de sus textos. Algunas rémoras, frases permanentes, como “parece que no saben”, que él lo decía o escribía mucho. Y eso, esa frase, ese concepto, se aplica perfecto a la política chilena, el “parece que no saben”. “Parece que no saben que nosotros nos damos cuenta”, “parece que no saben que no somos na’ hueones”. Yo ahora miraba a los pobladores de Quintero y Puchuncaví en las noticias y fíjate que no los dejaron entrar a la mesa de negociación. Y lógicamente, ellos reclamaban y decían: “puras buenas palabras” (por parte de las autoridades). Entonces, ese es el reclamo permanente de Chile con sus autoridades: parece que no saben que nosotros nos damos cuenta qué estas mesas de negociación son pura pillería. El Divino hablaba de “Los histeriquísimos democrata cristianísimos.” Él tenía toda una observación sobre la DC. Y es que, si hay un partido que en el siglo 20 marcó a Chile, fue la DC. Fue un partido gravitante, que hoy agoniza. Veía el funeral de Andrés Aylwin por la tele y daba pena ver llegar a tanto ex DC; es un partido donde los que te entierran no son tus congéneres, son tus ex congéneres o ex camaradas. Era el funeral de Andrés Aylwin, pero también, el funeral de la Democracia Cristiana.

Por otro lado, el Divino también tenía toda una observación sobre la tevé y la farándula. Decía que los panelistas eran empleados de la televisión sentados hablando durante horas de cosas que les pasaban a ellos mismos…

-Coincido totalmente con el Divino. En todos estos programas de farándula o de tv en general, tu ves la conversación y sí, parecen un grupo de oficinistas que se juntan a contar sus propias tallas, las cosas que les pasan a ellos. Hablan de que él se tiró un pedo, o sea, la vulgaridad chilena. No entiendo, por ejemplo, porque los chilenos de medio pelo se averguenzan de la transpiración, la otra vez veía a la Argandoña hablar de otra persona y decía: ”uy que horrible, levantó el brazo y estaba todo transpirado” y uno piensa “¡pero si eso es algo humano y lo dice como si fuera una desgracia!”. Y eso, la transpiración de equis persona, es un tema importantísimo en la tevé, lo mismo el olor a pata, los pedos, los eruptos. Y el Anticristo tenía una visión de eso; fue un poeta bastante político y no panfletario, era bastante profundo en su crítica a Chile, al Chile que llevó al golpe de estado fascista, al Chile DC y PPD, que surge como una nueva camarilla dispuesta a engañar a todo el mundo. Por eso, la frase “parece que no saben”, le cabe tan bien a toda la política chilena y a nuestro medio en general. Yo podría decir, por ejemplo, citando al Anticristo: “parece que no saben que nos damos cuenta que el cantante Zicavo, de La Moral Distraída pololea con la Camila Vallejos y que eso es es un puntito a favor para estar en los actos de Derechos Humanos o parece que no saben que, como dijo Portavoz, el hecho de que la hija de la señora Bachelet pololee con el cantante de Villa Cariño, también es un puntito a favor para tener más peguita, como aparecer en el acto de los Detenidos Desaparecidos, en el museo donde la suegra tiene influencia”. “Parece que no saben”, en síntesis, es una forma de decir: ¡Si nos damos cuenta, se nota, demasiado! Y voy ahora con otro “Parece que no saben”: en Chile, el campo de los Derechos Humanos fue tomado por el mercado. El campo del acto solidario, que antes se hacia con la gente que tenía convicciones humanitarias, hoy es un acto de taquilla.

A propósito de lo que dices, hubo un acto en la explanada del Museo de la Memoria. Muchos dijeron en redes que, por tu calidad de artista, ex preso político y defensor de la memoria, fuiste uno de los grandes ausentes. Gente como Hugo Moraga, Pancho Villa, Lalo Meneses, Moyenei, hablaron de la exclusión de los artistas históricamente ligados a las causas ¿Qué opinas de ésta discusión?

-Mira, el 30 de agosto se hará otro acto en el Museo de la Memoria, por los Detenidos Desaparecidos y nosotros escribimos al Museo para participar con mi banda, les enviamos al Museo de la Memoria links con dos actuaciones recientes mías, una cuando se inauguró la Cárcel de Valparaíso como sitio de memoria, un lugar donde yo fui preso político e hice talleres literarios a los presos comunes luego de que salí en libertad; el otro video es de la actuación hecha afuera del Cuartel Silva Palma, donde estuve preso y fui torturado. Y le escribimos al museo y nos dijeron: cabros, esto lo organiza la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, hablen con ellos. Escribimos a la señora Lorena Pizarro y dos semanas después, aun no nos contesta. Entonces quisiera saber cuáles serán los invitados y sería bueno saber si alguna vez estuvieron actuando gratis por estas causas. El Museo de la Memoria debiera, por Ley de Transparencia, contar que artistas han actuado allí, pagados. Y si tenemos acceso a esa información, de seguro veremos cómo se han ido repitiendo los nombres una y otra vez. Y la cosa sigue igual, este 30 de seguro se van a repetir muchos nombres y a nosotros aún no nos contestan.

En septiembre se realizará el Festival Arte & Memoria, por Víctor Jara, en el Estadio Víctor Jara, tampoco estarás…

-Sí, la Fundación también prepara un gran evento para septiembre. Yo organicé Festivales Víctor Jara en Londres durante harto tiempo. Participé en Festivales Víctor Jara en Francia. Participé de la organización del Primer Festival Víctor Jara en Santiago, el año 86. Recorrimos todas las poblaciones con una compañera de la Jota, difundiendo el evento. Lo organizamos un equipo pequeño que realmente estábamos en todas; a cargo del catering, del arriendo del teatro, del Gimnasio León Prado. Lo organizamos Manuela Bunster, coreógrafa; Marcelo Muñoz Gutiérrez, poeta; Pato Valdivia, músico; Ismael Durán, músico; el compañero Jorge Landaeta; una compañera que conocíamos con el nombre de “Blanca” y yo. Con Blanca justamente recorrí en un Fiat 600, poniendo nosotros la bencina, la población La Victoria, La Legua, la Angela Davis, agitando para que fueran los pobladores al acto, esto fue el año 86, en plena dictadura. 32 años después, no estoy en la parrilla de esta conmemoración para Víctor Jara. Pedimos estar presentes y Cristián Galaz, director de la Fundación, me dice que tal vez yo podría estar, pero haciéndole coros a los Chancho en Piedra. ¡A Chancho en Piedra! Disculpen, pero yo tengo un lugar en la música y en la literatura; que me manden a hacerle coros a los Chancho – con todo el respeto que les tengo a ellos, ellos no son responsables de esto – es una falta de respeto, y yo pienso: ¿quién puso a este Cristián Galaz ahí, porque no tiene un poco de respeto por los artistas que han estado durante años comprometidos con esto, incluso arriesgando sus vidas, todo por ese ese hombre maravilloso que fue Víctor Jara? No lo soporto. Somos ninguneados porque tenemos opinión política y porque no estamos en el mercado.

¿Qué sientes cuando en los medios se usan términos como “la gente del mundo de la cultura?”

-Me surge una duda ¿Quién determinó qué es y qué no es, el mundo de la cultura, o quiénes son los habitantes de ese mundo? ¿Cuándo llamaron a inscribirse en ese mundo, que yo no supe? Y mi respuesta es: “¡Nosotros somos la cultura de Chile!”. Ellos confunden industria cultural con mundo de la cultura, pero son cosas distintas.

 “Para el Estado los que fuimos víctimas, somos un colgajo, somos irrelevantes”

El 2015 conmemoraste 40 años de carrera en la ex Cárcel Pública de Valparaíso donde por primera vez actuaste, siendo preso político e hiciste un documental sobre la experiencia de haber hecho música allí mismo, en el marco de la prisión política; en este momento existe toda una discusión sobre ese espacio – la ex cárcel – en Valparaíso, los artistas y gestores del puerto acusan exclusión y mala gestión. ¿Alguna opinión sobre esta coyuntura?

-Los sitios de memoria son cooptados por el estado y por los gobiernos de turno, cuando debieran ser sitios abiertos a la comunidad y sobre todo a los que estuvimos allí presos. Te voy a contar algo. Cuando se discutió el destino del Cuarte Silva Palma fuimos varios ex presos a la Biblioteca Nacional. En la sala donde se discutió esto pude ver a Ángel Cabezas, quién el 2014 asumió como nuevo director de Bibliotecas, Archivos y Museos. Había mucha gente, pero la entrada era restringida. Yo pedí entrar como ex preso político que fue torturado en ese lugar. Yo no iba a entrar a hacer una contra manifestación, yo solo quería ser testigo del momento en que mi país denominaba sitio de memoria al lugar donde yo fui torturado a los 20 años. No solamente no me dejaron entrar; este señor Ángel Cabezas me dijo: “hola, Redolés, ¿así que queriai entrar?, no, poh, Redolés, si esto no es para andar con la guitarrita, esto no es na’ una peña, es una cuestión más seria”. Ese es el espíritu del Estado, respecto a los que fuimos víctimas, somos un colgajo, somos irrelevantes.

“Para los actos del 11 y del NO, van a rasgar vestiduras, van a decir seamos todos hermanos, todos metimos las patas, etc”.

Este año se cumplirán 45 años del Golpe de Estado y 30 años del plebiscito, ¿Como crees que serán los actos oficiales, quienes encabezarán esos actos, quienes contarán la historia, como serán los discursos?

-La derecha está en una embestida para borrar la memoria y construir una nueva memoria, inoculada e implantada, a través de distintos medios, incluso de la televisión. Hace poco vi una biografía de Buddy Richard en televisión y en ella se contaba que cuando llegó el gobierno de la Unidad Popular, el movimiento musical de la Nueva Ola se vio afectado, por que quedó la escoba en Chile. Minutos después decían que cuando llegó la dictadura, fue la palada final para el movimiento ¿Por qué? Porque “se cerraron los locales nocturnos”. Eso dijeron. Y no contaron – y Buddy Richard tampoco lo hizo- que mataron a Hugo Goodman, comediante chileno, ¡al lado suyo! [1]Entonces esta embestida de la derecha intenta volver a contarnos que significó la dictadura, pero acorde a su visión. Y por eso nos dicen: “la dictadura significó que cerraron algunos locales!”. Y el golpe fue mucho más que eso, aquí hubo crímenes, desaparecidos, se mató a Víctor Jara, se expulsó a gente. La distorsión que se hace de los hechos es absoluta. Para los actos del 11 y del No, van a rasgar vestiduras, van a decir seamos todos hermanos, todos metimos las patas, discursos absurdos. O sea, los degollados metieron las patas porque pusieron el pescuezo justo donde pasaba un cuchillo, los asesinados metieron las patas, por poner justo sus pechos frente a las balas. Y obviamente la historia es otra; acá hubo crímenes.

Yo conocí el personaje de Míster Jara de Gonzalo Drago, a través de un texto tuyo donde hablabas de ese personaje ficticio, que era chileno, de origen popular y moreno y hacía lo imposible por asimilarse con sus patrones blancos y norteamericanos. ¿Es el ex ministro Rojas un Míster Jara? Lo digo por su paso de la izquierda o el MIR, en teoría, a la extrema derecha sueca y chilena.

-Mira, si un izquierdista termina DC es raro, si termina derechista, peor. Hay casos patológicos, como el Fanta, que de la Jota pasó a criminal confeso de militantes comunistas, pero eso ya es otra cosa. Pero la verdad es que, desde el punto de vista ideológico, Rojas es otro Fanta. La cobardía es humana, pero ser cobarde sin que te hayan tocado un pelo, por conveniencia económica o de figuración, en ese caso, el concepto de cobardía se hace…pequeño.

Este año se re-editó tu disco en vinilo “¿Quién Mató a Gaete?”. Hace algún tiempo comentaste que el poema “True Egoistic Love”, que viene en ese disco, podría haber inspirado un tema de Ricardo Arjona, pero más recientemente en tu página de Facebook publicaste un extracto de la obra “Matrimonios Sobrevivientes” de Claudia Pérez y Rodrigo Muñoz, con un diálogo muy similar a “Delisias Conyugales”, poema-diálogo que también viene en Gaete. ¿Algún comentario al respecto, de nuevo “parece que no saben”?

-Frecuentemente estoy encontrando que gente de poder económico o mediático usa cosas mías en sus rutinas, sin siquiera mandarme saludos. Cuando con Felipe Vilches hicimos el video de la “Declaración de la U.D.E.C.H”, (Unión de Delincuentes de Chile), al rato apareció una rutina muy parecida en Morandé con Compañía, una copia burda, de lo mismo que hicimos con Felipe. Cuando saqué el poema “No tengo”, que simula un discurso político, al rato apareció un spot, un comercial en la televisión con un texto muy parecido en la forma a lo que hice yo. Uno siembra códigos y hay gente que después, sin ninguna vergüenza los toma, se roban las ideas sin siquiera decir gracias. Desafortunadamente son muchos. Estoy acostumbrado a las “coincidencias”.

“Cuando volví a Chile con Alejandra, que era mi pareja, formamos el grupo Son Ellos Mismos, que grabó el Bello Barrio, donde ella cantaba y tocaba teclados. La molestaban mucho, desde los sonidistas hasta el público machista. Tiempo después integré a la Kuky, en teclados, ella tenía 18 años y tenía que aguantar los silbidos, los improperios, los “mijita rica”, era terrible”.

Pasando a otro tema más amable, estarás en la Cumbre del Rock 2019, ¿Qué te parece que sea paritaria?

-Me parece genial lo que está pasando. En Inglaterra recuerdo un libro “Girls in Rock” (mujeres o chicas en el Rock). Fíjate que ya en esos años en Inglaterra se empezaba a visibilizar lo mucho que les costaba a las mujeres subirse a un escenario a hacer Rock, que era un espacio de machos, ¿Girls doing Rock? Era muy difícil para ellas, les costaba mucho acceder a esos espacios. Y tu veías a la cantante de Los Pretenders o a Debbie Harry y allí estaban, cantando de cuanto les molestaba el que les silabaran en la calle, que las acosaran, en fin, daban la pelea. Cuando llegué a Chile estaban la Catalina Telias, que hacía blues y la Cristina Gonzalez, entre otras compañeras músicos, todas luchando por conquistar sus espacios. Cuando volví a Chile con Alejandra, que era mi pareja, formamos el grupo Son Ellos Mismos, que grabó el Bello Barrio, donde ella cantaba y tocaba teclados. La molestaban mucho desde los sonidistas hasta el público machista. Tiempo después integré a la Kuky, en teclados, ella tenía 18 años y tenía que aguantar los silbidos, los improperios, los “mijita rica”, era terrible. Ha sido y sigue siendo una dificultad para las mujeres lograr apropiarse de estos espacios, participar en ellos. Siento mucho respeto por esa lucha. Admiro mucho a la Mística, a la Moyenei, a la Michelle Espinoza, a todas las Mamma Soul, a Olivia Alarcón, a Juanita Parra, a la Colombina Parra, a Pascuala Ilabaca, a Camila Moreno, a Evelyn Cornejo, a Anita Tijjoux, a Fran Valenzuela, a Mariel Mariel, a Las Lilits, a Chavita Godoy, a Susan Escobar Rabanal (voz en mi disco Bailables de Cueto Road, actualmente en Madrid), a Anita y su grupo Vaso de Leche, a Denisse Corales, a Cecilia. Y para que decir, a la madre de todas ellas: Violeta Parra. Y encuentro fascinante las historias de las mujeres de la música chilena – no solo del Rock- que hicieron carrera en el exterior, como Rosita Serrano, que salvó niños en el Tercer Reich o Maggie Campos, que fue muy exitosa en México en los 60, ella era como la Mon Laferte de esos años. En fin; es muy bello ver que las mujeres se empoderen del escenario.

Te diría que solo hay una cosa que me molesta de todo esto y son las malas lecturas, los que no entienden nada. Como cuando ponen carabineras mujeres a reprimir estudiantes mujeres en las tomas feministas. Y les dicen “¿No querían igualdad? Ahí tienen igualdad, les mandamos mujeres, igual que ustedes, a reprimirlas”. Ahí se nota que no se ha entendido nada; que las autoridades o los pacos hagan eso, es una burla.

Mauricio Redolés y los Tucan Can Too, próximos shows: 6 de septiembre en Matucana 100; 20 de septiembre en Mibar en Providencia; 4 de octubre en Audio Música en Chile-España; 6 de octubre en La Sala SCD de Valparaíso (Ex Teatro Mauri); 17 de noviembre, en El Corral, de Bellavista. 28 de diciembre, Club Chocolate, 12 de enero Cumbre del Rock.

Tras actuar en Viña en 1974, el comediante chileno Hugo Goodman se fue de gira por el país junto a varios artistas, entre ellos Buddy Richard. Durante su paso por la región del Bio Bio, cenó en un restaurante de Concepción. Durante el toque de queda, la comitiva artística de la que formaba parte fue al hotel, iban escoltados por carabineros. Luego de avanzar unos metros, el auto de Buddy Richard recibió un disparo por parte de un militar. La bala le llegó a Goodman, causándole la muerte.