Llueve a cántaros en Coyhaique y afuera del cine municipal cientos de personas hacen una larga fila para ver a Kevin Johansen, artista trasandino invitado a la fiesta de clausura del FECIPA 2018, que desde el 27 de agosto, y bajo el lema “Porque las historias no se detienen”, convocó a decenas de realizadores nacionales y de la Patagonia argentina. En la categoría Cortometraje, triunfó “Ver de lejos” de Patricio Blanche, y en Largometraje, “Y de pronto el amanecer”, de Silvio Caiozzi.

Lo Maci y lo Macro
“Si alguien no anda funcionando se va a tener que ir… A veces no justamente, a veces por otros motivos; nosotros conocemos la puja que hay entre la prensa y la política, el cuarto poder y el quinto poder y toda la realidad que parece una película de Hollywood… Creo es un momento muy difícil, pareciera que si uno lo mira un poco más macro el tema, no sólo Macri, sino macro, uno ve en la gran pantalla a los venezolanos saliendo de su país y a la clase media argentina que se desespera con este rollo con el dólar, una cosa medio como de Woody Allen. Hay que verlo con un dejo de humor, es casi tragicómico que sea cíclico y que cada 10 o 15 años suceda esto. Con un chileno charlábamos que pareciéramos que nos turnábamos. Ahora los venezolanos son los que se van pero mañana tal vez sean los argentinos, peruanos, chilenos o brasileños. Yo veo viajando, también como una cosa más de la humanidad, veo como que no aprendemos nada, veo guerras civiles latentes en muchos países como Argentina, Brasil y Estados Unidos. Es muy fuerte la polarización que hay. Dicho esto, puntualmente en la Argentina, está esta cosa neurótica con el dólar y modelos que se siguen probando y que se sabe que no funcionan”.

Movimiento feminista
“Es un movimiento maravilloso y lo digo teniendo dos hijas mujeres de casi 15 y 21 años. Las veo con sus pañuelos verdes y me emociona mucho. La de 21 años, por ejemplo, hace poco cuando fue la marcha más importante, cuando el proyecto se aprobó en diputados y pasó al senado, me escribió que estaba muy orgullosa de su generación y que estaba muy contenta de ver cómo estaban hablando duro para cambiar la situación de la mujer, para no pasarla mal en situaciones hasta más livianas como caminar por la calle tranquilas, ir a lugar o a una fiesta maquilladas y vestidas como quieran y que no las molesten. Viviendo de una madre feminista que hoy ya no está conmigo, porque murió hace quince años, para mí es muy alentador lo que está sucediendo”.

Canciones y feminismo
“Depende el caso, a veces me parece un poco una huevada también, porque las canciones a veces son un retrato de un personaje y pueden estar cantadas desde un lugar que no es uno, entonces no sé, cantar una canción de despecho siempre va a ser divertido y hay que tomarlo con un grano de sal, tampoco no es una verdad, es una situación ficticia, como una película, pero bueno, está bueno que se discuta, me parece genial que se debata”.