Veinte millones de chinos en la China, se oía al comienzo de Síndrome Camboya, una de las canciones más famosas del emblemático grupo punk de los años 90, Los Peores de Chile. Una frase bastante especial para un grupo también muy peculiar, dentro de la movida rockera de la post dictadura chilena. Una banda que no solo mezclaba Punk, Rockabilly y Blues, sino que además se daba el lujo de tener unas letras absolutamente diferentes al arquetipo de lo que solían ser en esos años y hoy, las letras de las bandas de punk, mezclando en sus textos, elementos del comic, la cultura pop, el absurdo y el surrealismo.

La mente detrás de esos delirantes y originales versos era Pogo, fotógrafo, dibujante y músico chileno, quién habiendo crecido en el seno de una familia muy conservadora y proclive a la dictadura – su padre era el director del diario La Segunda, diario colaborador de esta -, pronto comenzó a rebelarse contra las formalidades de su entorno familiar y social y emigró a la España post franquista de los años 70, comprendiendo allá la magnitud de la tragedia del golpe de estado en Chile y nutriéndose en la península ibérica de todo el acontecer post dictadura, el Rock Radical Vasco, La Movida, el destape.

Todo eso y más lo cuenta el propio Pogo en su autobiografía, El Peor (Libro) de Chile, un relato donde el líder de Los Peores, simplemente, habla de todo. De su familia, de su derechismo adolescente, de sus quiebres sociales, de su viaje y aprendizajes en España, de su posterior y eterno abrazo a las ideas libertarias, de su vuelta a Chile en los 80, de su participación con los Fiskales Ad Hok y en especial de Los Peores de Chile, del auge y caída de una de las bandas más poderosas y recordadas de esos años y de su posterior retorno al disco y los escenarios.

El texto destaca por tres razones; primero por los valiosos datos de contexto e historia que este entrega; Pogo nos traslada en su relato a lo que fue, para él, el ambiente del Chile de la Unidad Popular y el del golpe, del mismo modo que sus crónicas sobre la España post franquista resultan ilustradoras e interesantes por el momento que estas rescatan. A su vez, Pogo retrata muy bien los últimos años de la dictadura chilena y los primeros de la naciente, precaria y contradictoria democracia chilena; en fin, el libro entrega referencias muy importantes y valiosas sobre diversos lugares y momentos que bien vale la pena repasar o recordar.

Segundo, Pogo explica muy bien y con lujo de detalles los procesos creativos, el impacto y el declive de su banda, lo que resultará de gran interés para el público, pero además, el hombre de Cicciolina, describe todo aquello y más con una brutal honestidad; su inseguridad, su irritabilidad, su personalidad obsesiva; su ego y como la fama terminó confrontándolo con sus compañeros de banda; Pogo es muy sincero en esa autocritica y en asumir que él, sin sus compañeros, no es lo mismo, que Locos por Larry, su tercer grupo, fue una buena banda, pero que sin Jando y Klein, no logró el mismo sonido ni fuerza de Los Peores.

Contexto, detalles, sinceridad y autocrítica, todos estos elementos están presentes en este libro, un trabajo donde además y como tercer plus, Pogo – muy en su estilo – se da espacio holgado para comentar diversos aspectos de Chile como país y comparte con el público, parte de su archivo de fotos, prensa y diseño, lo que refuerza el valor de este documento impreso.

Su paso por los Fiskales (que en muchas biografías y libros aparece relatado como una anécdota, menos en Anarkía y Rebelión, la novela de Andrés Valenzuela, donde si se desarrolla más) es descrito acá con mucho detalle; el libro revela realmente el tremendo aporte de Pogo en textos e ideas a la banda; leer este trabajo, en síntesis, resulta interesante, pues al revisar sus páginas, y repasar, por ejemplo, la gestión de difusión del género Hardcore/Punk que realizó Pogo en la radio junto a Rolando Ramos, al analizar su aporte a los primeros Fiskales y el posterior impacto de su segunda banda Los Peores de Chile, comprobamos que al hablar de él, de Pogo, estamos hablando en verdad de un artista vanguardista y muy rupturista, una figura única, incluso dentro del Punk.

El libro es valioso por qué es un gran testimonio de lugares, música y contracultura; un relato sincero y consecuente de quiebres y auto educación, de la mano de una persona que viajó y volvió siendo alguien diferente, nuevo, un músico que trajo contenidos, que rompió moldes y que abrió puertas, azotando nuestras chilenas cabezas, todas contra el muro.