El excarabinero Gerhard Schrandt denunció a este medio y ante la justicia que dos oficiales de Carabineros -el capitán del Gope Julio Reyes Ponce y el capitán Francisco González Carvallo, entonces a cargo de la subprefectura de Alto Hospicio- buscando en 2001 a víctimas del sicópata de Alto Hospicio, habrían encontrado, inesperadamente, cuerpos que corresponderían a “víctimas del 73”, al fondo de un pique minero. Schrandt cuenta que en 2009 Reyes Ponce, convertido en comandante, le confirmó ante 16 aspirantes al GOPE que habría decidido callar el descubrimiento de cuerpos maniatados y cubiertos con sacos de arena para no “complicar” más a la institución, entonces cuestionada por su actuar en el caso del sicópata de Alto Hospicio.

En la entrevista realizada al borde del pirque minero en Alto Hospicio, donde se habría producido el hallazgo, Schrandt relató a The Clinic los hechos que presenció.

Después de la publicación, Schrandt declaró ante el Programa de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y más tarde, ante el Fiscal Regional de Iquique quien, por la fecha de ocurrencia de los delitos que podrían desprenderse de la denuncia, derivó los antecedentes ante el ministro de la Corte de Apelaciones de La Serena, Vicente Hormazábal, designado en 2017 especialmente indagar los casos de violaciones a los derechos humanos ocurridas en el norte de Chile.

Sin embargo, hasta hoy, no se han ordenado diligencias de búsqueda de los cuerpos en el sitio señalado por Schrandt con información precisa de su ubicación.

“La justicia tiene los antecedentes y ellos son los que deberán investigar y agotar todos los medios posibles para que esta denuncia no sea ignorada”, dijo el expolicía en nueva entrevista con The Clinic, y manifestó su frustración por la lentitud en la reacción de los órganos gubernamentales para disponer los recursos y la urgencia a la búsqueda de los cuerpos.

“Esto me hace entender aún más en el dolor de las personas que esperan noticias de sus seres que aún no aparecen”, dijo Schrandt.

“Ante una denuncia de un ciudadano concreta, clara, precisa, con nombre y apellido, con especificaciones, del lugar, no puedo entender que hasta el día de hoy no se haya formulado un trabajo con mayor atención a estos hechos, que se denuncian de manera seria y responsable y ante las entidades que corresponden”, agregó.

Ante consultas de este medio, el Departamento de Comunicaciones de Carabineros reveló que no se ha iniciado ninguna indagatoria interna. “No existe investigación administrativa en curso”, respondió la institución.

En cuanto a la situación de los oficiales involucrados en la denuncia, el excomandante de la subprefectura de Alto Hospicio Francisco González Carvallo tiene actualmente grado de coronel y se encuentra en servicio activo, según informó oficialmente la institución, pero, hasta ahora, “no ha sido citado a declarar” por las denuncias hechas por Schrandt.

Comunicaciones de Carabineros reveló que el otro involucrado en el hallazgo que no se informó a la justicia, Julio Reyes Ponce, “se acogió a retiro en el grado de teniente coronel (Comandante)”, por lo cual “se desconoce” si ha sido citado a declarar.

La denuncia del expolicía se refiere a dos momentos. El primero, en 2001, cuando escuchó a los entonces capitanes González Carvallo y Reyes Ponce debatir sobre qué hacer con el inesperado hallazgo de cuerpos en un pique minero al interior de Alto Hospicio y que no correspondían a las víctimas de Julio Pérez Silva, que era el propósito de esa búsqueda. La decisión, por lo que pudo captar ese día, cuando les llevaba colaciones y equipos, fue callar.

El segundo momento ocurrió en 2009, cuando en medio de una campaña en el desierto y a poco de graduarse como agente del GOPE, Schrandt confrontó a Julio Reyes Ponce con el hallazgo y este le confirmó, ante otros 16 aspirantes, que le parecía que eran “víctimas del ‘73”, porque los cuerpos estaban maniatados, con vestimentas de la época y cubiertos con sacos de arena y que optaron por no denunciarlo a la justicia para “no complicar” a la institución, entonces bajo cuestionamiento por su actuar en el caso Alto Hospicio.

Tras el segundo episodio, a Schrandt no solo se le impidió graduarse como GOPE, sino que se inició lo que él considera acciones de hostigamientos que culminaron con su destitución definitiva en abril de 2010, a seis meses de la confrontación con Reyes Ponce. La Comisión Médica se la institución le diagnosticó “trastorno distímico”, que es un estado depresivo crónico que para ser diagnosticado requiere de una observación de al menos dos años. Sin embargo, hasta entonces había sido declarado apto para el servicio en tres evaluaciones sicológicas, la más exigentes de las cuales había sido la aplicada precisamente para ser aceptado como aspirante al GOPE menos de un año antes de su destitución.

La norma se interpretó de tal manera que no se le dio derecho a jubilación y Schrandt fue destituido, solo con el pago de seis meses de indemnización. Las denuncias que hizo ante sus superiores por la omisión del hallazgo fueron archivadas.

Consultada la institución sobre “si Carabineros considera que la destitución de Schrandt se ajustó a Derecho y si se relacionó, de algún modo, con las denuncias que intentó hacer internamente sobre estos hechos”, la respuesta oficial fue escueta: “El excarabinero Schrandt fue desvinculado por imposibilidad física”.

El expolicía dijo a The Clinic que si el actual director general de Carabineros, general Hermes Soto, es serio en su promesa de querer “devolver la credibilidad que Carabineros ya no tiene, debería realizar una investigación seria, por las omisiones y acciones de funcionarios en este caso”, y que implica la “comisión de delitos”. “Si dice que busca la verdad, aquí tiene la oportunidad de demostrar a todo Chile que su compromiso es real”, afirmó.

El compromiso, dijo Schrandt, “implica también al Presidente de turno, Sebastián Piñera, de exigir una noble y justa investigación, entregando toda la capacidad de recursos” para investigar esos hechos.

“Mis respetos y admiración a los familiares de detenidos desaparecidos que han tenido una paciencia extrema ante gobiernos de turno que debían investigar y no lo han hecho y ante antecedentes tan concretos como estos, que cuando se van a cumplir 45 años del golpe, aún no tienen respuesta”, dijo.

En la Corte de Apelaciones de La Serena, se informó que el ministro Hormazábal aún no ha recibido notificación oficial de esta denuncia ni de parte del Ministerio de Justicia ni de la Fiscalía Regional de Tarapacá.

Mira aquí la serie de reportajes:

Exclusivo: Excarabinero acusa a capitán del Gope de encontrar osamentas del ’73 y callar

Gerhard Schrandt Ferrada denunció a este medio y ante la justicia que dos capitanes de Carabineros -el capitán del Gope Julio Reyes Ponce y el capitán Francisco González Carvallo, entonces a cargo de la subprefectura de Alto Hospicio- buscando en 2001 a víctimas del sicópata de Alto Hospicio, habrían encontrado, inesperadamente, cuerpos que corresponderían a “víctimas del 73”, al fondo de un pique minero.

PARTE I: Del arresto del sicópata de Alto Hospicio al hallazgo de cuerpos en un pique

El carabinero que denunció a dos capitanes de encontrar y ocultar osamentas que corresponderían a víctimas de la dictadura, cuenta en esta primera parte de su testimonio cómo entró a la institución, los entretelones del arresto de Julio Silva Pérez y cómo su confesión llevó a sus superiores a un inesperado descubrimiento, que luego decidieron callar.

PARTE II: “El comandante Julio Ponce nos dijo que los cuerpos eran del ’73”

Gerhard Schrandt, el carabinero que denunció a dos oficiales de la institución de encontrar en un pique minero de Alto Hospicio cuerpos que corresponderían a detenidos desaparecidos y callar al respecto, relata en esta segunda parte de su testimonio cómo confirmó lo que en 2001 era apenas una sospecha.

PARTE III: “Carabineros quería que me hiciera un electroshock para ´restituirme'”

Gerhard Schrandt denuncia que en 2009 -después de que confirmara que oficiales policiales encontraron cuerpos en un pique minero que corresponderían a detenidos desaparecidos y que decidieron callar el hallazgo- comenzó a sufrir hostigamientos de parte de sus superiores que concluyeron con la decisión de internarlo en una clínica siquiátrica de Carabineros para “restituirlo”.