El pasado martes 18 de septiembre, El Mercurio de Antofagasta publicó una carta al director titulada “Agentes del Estado”, firmada por Jaime Manuel Ojeda Torrent.

En ella, el autor parte diciendo que “El 11 de septiembre, Nueva York rindió un sentido homenaje a las víctimas del atentado a las ‘Torres Gemelas’. Atentado dirigido por el terrorista Osaama bin Laden, detenido, ejecutado y hecho desaparecer por los agentes del Estado, a vista y paciencia del mundo entero. Agentes del Estado que fueron condecorados por el Gobierno norteamericano como héroes de la patria”.

Sin embargo, a renglón seguido, agrega que “La verdad es que si esto hubiera sucedido en Chile, la familia del terrorista Osama bin Laden habría sido indemnizada en forma millonaria y los agentes del Estado presos de por vida en Punta Peuco, por las organizaciones de DD.HH., propiedad del Partido Comunista”.

Los párrafos levantaron todo tipo de críticas en Twitter, sobre todo porque el nombre del firmante coincide con uno de los procesados por el episodio de La Serena de la Caravana de la Muerte -junto al excomandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre- tal como rescatara un artículo publicado por The Clinic en 2016.

En el mismo reportaje se señala que el 13 de julio de ese año, “cinco días después de ser detenido, la Corte de Apelaciones de Santiago le concedió la libertad bajo fianza” a Ojeda Torrent, a Cheyre y otros sindicados como cómplices, “previo pago de un millón de pesos, y al día siguiente el mismo tribunal de alzada rechazó un recurso de amparo presentado por su defensa que buscaba anular el auto de procesamiento”.

Como se detalla en dicha publicación, “en el expediente del Caso Caravana La Serena, Ojeda aparece dando dos declaraciones: una el 25 de abril de 2011 – donde ratifica además una declaración policial del 4 de febrero de 2005- y otra el 10 de julio de 2012. En ambas el uniformado señala que a octubre de 1973 estaba recién ascendido a teniente de Ejército, y particularmente sobre esta causa que fue destinado a revisar al cementerio de La Serena a revisar la ‘capacidad’ de la fosa común y que presenció los fusilamientos. Según Ojeda, se entrevistó con el administrador del camposanto y después informó de la situación a sus superiores en el Regimiento Arica. Luego, observó el fusilamiento y cargó los cuerpos para llevarlos hacia el cementerio. En esa parte de la declaración, afirma que no miró bien el estado en que se encontraban los cadáveres, pero ‘el hecho, me refiero al fusilamiento, lo encontré justo porque ellos eran unos extremistas. Consideré el fusilamiento excelente, porque era lo que debía haber ocurrido sin lugar a dudas'”.