El golpe de Estado terminó no solo con la vida de miles de personas, sino que también con la libertad de expresión y de pasada con la circulación de varios medios de comunicación. Con los años, la apertura a medios opositores permitió una relativa libertad de prensa y se podía ver en las calles posiciones políticas diversas, que confrontaban en alguna medida las verdades oficiales.

La realidad en Chile en materia de medios de comunicación, tecnologías y libertad de expresión a finales de la década de los 80, era muy distinta a la actual: un país sin internet, ni redes sociales, con censura de contenidos como política de Estado, medios opositores con libertades relativas y una creciente penetración de la televisión, fueron el escenario donde se tuvo que desplegar la campaña política para el plebiscito de 1988.

Televisión radio y prensa escrita fueron los principales canales en los que se llevó a cabo la batalla comunicacional para implementar la campaña de ambos bandos para el plebiscito. La formación de la opinión pública y las estrategias comunicacionales comenzaron a tomar mayor relevancia a medida que se acercaba el 5 de octubre. Si bien el inconsciente colectivo remite unívocamente al pegajoso “Chile la alegría ya viene”, la batalla por transmitir mensajes, emociones y movilizar a su electorado se dio también en radio y prensa escrita.

“1000 artistas para crear la alegría de Chile”, o “Periodistas por el Sí” fueron insertos que utilizaron como estrategias sectores de la sociedad para generar confianza e identificación de personalidades relevantes. Las portadas, por su parte, jugaban a distribuir mensajes y estados de ánimo a la opinión pública a días de la elección: Pinochet vestido de civil visitando a una señora en el hospital o la publicación de encuestas que daban ganador al Sí, fueron promovidas por la campaña oficialista. En la vereda del frente, Ricardo Lagos enviaba mensajes triunfalistas y el masivo cierre de campaña eran la tónica de la prensa opositora.

“Amplio triunfo del No” “Adiós General, adiós Carnaval” o el “Corrió solo y llegó segundo”, son titulares del 6 de octubre de 1988 que pasaron a la historia como el símbolo de muchas personas que decidieron optar por un futuro democrático para nuestro país.