¿Qué representa el triunfo de Bolsonaro?

El triunfo de Jair Bolsonaro tiene dos lecturas.

La primera, que es el triunfo de la indignación en Brasil: indignación contra la corrupción y el uso del Estado al servicio de una ideología. Los brasileños llevan años bajo el mando de un partido y de una izquierda profundamente ideológica, que en vez de preocuparse de las personas, se preocupó de imponer sus ideas y de cambiar las bases sociales y culturales de ese país.El rechazo fue transversal y fue contundente. La expresión máxima de esa izquierda es la figura de Lula, que pretendía seguir gobernando desde la cárcel, de una manera desvergonzada. Por eso reaccionó Brasil y lo hizo de manera contundente.

La segunda, que es el voto positivo a favor de una agenda que va a reformar ese sistema quebrado. Una agenda basada en el sentido común, en la recuperación del orden, en la búsqueda del progreso. La campaña de Bolsonaro no tiene nada que ver con los mitos que ha construido la izquierda y los medios, que se han concentrado en armar caricaturas. La campaña de Bolsonaro busca recuperar el Estado de Derecho, poner en marcha la economía, terminar la corrupción, concentrarse en la salud y en la educación. Ese ha sido su discurso, no la recolección de frases antiguas y descontextualizadas que la elite repite de manera injustificada. Bolsonaro ganó, porque puso el sentido común en el centro de su campaña y la gente se identificó con el que quiere lo mejor para Brasil.

¿No es peligrosa la irrupción de autoritarismos? ¿No se pone en riesgo la democracia?

El autoritarismo ya está presente en Latinoamérica y tiene nombres y apellidos: Hugo Chávez, Evo Morales, Nicolás Maduro, Daniel Ortega, Lula Da Silva. Son ellos los que han actuado autoritariamente a lo largo de los años; los que cambian las reglas del juego, los que imponen su ideología. El triunfo de la derecha es la representación de las personas. No tiene nada de autoritario.

Hoy la democracia está en riesgo no por la elección de alguien de derecha, sino que por el daño que le hizo la izquierda a sus instituciones y tradiciones. La derecha, por el contrario, tiene el tremendo desafío de salvar la democracia y de defenderla de aquellos extremistas de izquierda que sólo buscan el caos y la anarquía para aprovecharse del pueblo.

¿Por qué lo apoya? ¿En qué se identifica con él?

Yo no voto por Jair Bolsonaro, porque no soy brasileño. Pero si me pareció importante apoyarlo desde Chile, porque representa la derecha sin complejos que también queremos que triunfe en Chile. Llevamos 30 años actuando en base “consenso”, donde por llegar a acuerdos con la izquierda, el cerco se ha ido corriendo hacia ese sector, sin contrapesos y con un claro retroceso. Me identifica la fuerza y la claridad de sus planteamientos, me identifica como ha logrado interpretar los sueños y anhelos de los brasileños, especialmente el de los más pobres.

¿No le parece una amenaza que un hombre machista, racista y homofóbico sea presidente?

Yo no lo conozco personalmente. Lo iba a conocer en un Foro en Agosto, que lamentablemente se suspendió por un tema electoral. Pero lo que he leído y lo que se ha escrito sobre ese supuesto machismo, racismo y homofobia, tiene más que ver con la persecución y caricaturización de la izquierda, que con la realidad. A mi en Chile me pasa algo parecido, me tildan de nazi, de homofóbico, de facista, y yo no tengo nada que ver con eso.

De las frases complejas, él tiene que hacerse cargo, pero su campaña a la Presidencia de Brasil no tiene nada que ver con eso. Yo he visto y seguido su campaña, he leído su programa y orientaciones de Gobierno y no hay nada en ellos que me parezca reprochable.

¿Cuál es el nuevo escenario de la izquierda latinoamericana?

Es el escenario que ellos mismos buscaron. Un escenario de desolación y de precarización democrática. La ola de gobiernos izquierdistas le hicieron daño a America Latina y han postergado su camino al desarrollo.