Pakistán vivió hoy su tercer día de multitudinarias protestas por la absolución el miércoles de la cristiana Asia Bibi, con miles de islamistas manifestándose en todo el país y reclamando la muerte de una mujer que había sido condenada a la horca por blasfemar al profeta de los musulmanes, Mahoma.

A las sentadas que han paralizado medio país desde el fallo el miércoles del Tribunal Supremo que exculpó a Asia del delito de blasfemia y anuló su pena capital, se sumaron hoy nuevas protestas por ser viernes, día festivo y sagrado para los musulmanes.

En Islamabad, unas 1.500 personas de diferentes grupos islámicos lanzaron eslóganes y cánticos frente a la llamada “zona roja”, que acoge las instituciones estatales paquistaníes.

“Pido que la ahorquen en público. La decisión del Supremo es una humillación para el islam y todos los musulmanes”, dijo a Efe Abdul Sattar, un joven de 20 años que vino de la vecina localidad de Rawalpindi para protestar.

Mohamed Shahid, de 18 años, fue más directo: “Si (Asia) estuviese delante de mí, ¡la decapitaría!”.

El joven aseguró que está dispuesto a sacrificar su vida para defender a Mahoma, al que supuestamente insultó Asia en 2009.

En otra protesta capitalina,, unas 2.000 personas pertenecientes a la organización Sipah e Sahaba, incluida en la lista de organizaciones terroristas en 2012, reclamaron también la muerte de la mujer.

“¡A la horca, a la horca, con la blasfema Asia1”, gritaban mientras recorrían las avenidas de Islamabad.

Estas escenas se repitieron a lo largo del país, que amaneció medio paralizado, con numerosas carreteras cortadas a lo largo de su territorio, la mayoría de centros educativos cerrados y los servicios de telefonía móvil cortados.

En Lahore, capital de la provincia oriental de Punyab, unas 2.000 personas protestan desde el miércoles ante la Asamblea provincial, y al menos en otros 19 puntos de la urbe, dijo a Efe el portavoz policial de la ciudad, Imtiaz Ashraf.

En la sureña Karachi, centro económico del país, se contaron al menos 11 protestas y la actividad comercial estaba medio paralizada y apenas había tráfico en las calles, según explicó el portavoz policial, Mohamed Akhtar.

El clérigo Khadim Hussain Rizvi, líder de las protestas contra la absolución de Asia Bibi y jefe del partido Tehreek-e-Labbaik Pakistán (TLP), había llamado hoy a sus seguidores a una huelga general tras el fracaso de las negociaciones con el Gobierno.

“Todos los seguidores del profeta deben prepararse para la muerte en honor del profeta”, indicó en su cuenta de Twitter.

El Gobierno del primer ministro Imran Khan decidió ayer entablar negociaciones con el TLP, un día después de advertir a los islamistas de que no se enfrentaran al Estado.

El ministro de Información, Fawad Chaudhry, informó hoy en su cuenta de Twitter de que el diálogo continúa con los radicales y aseguró que la situación está bajo control.

Asia Bibi, madre de cinco hijos, fue denunciada en 2009 por dos mujeres por supuestamente insultar al profeta Mahoma; un tribunal la condenó a muerte en 2010 y cuatro años después perdió una apelación en el Tribunal Superior de Lahore.

El Supremo la absolvió hace dos días con el argumento de que en la condena a muerte dictada en primera instancia se observaron “graves contradicciones” y se constataron “mentiras” en el testimonio de las dos mujeres que la denunciaron.

El clérigo Qari Mohamed Salam, que denunció también a Asia en 2009, presentó ayer un recurso en el que afirma que la sentencia de la máxima instancia no “sigue la jurisprudencia” en este tipo de casos ni las normas islámicas, según el texto, al que tuvo acceso Efe.

La dura ley antiblasfemia paquistaní fue establecida en la época colonial británica para evitar choques religiosos, pero en la década de 1980 varias reformas auspiciadas por el entonces dictador, Mohamed Zia-ul-Haq, favorecieron el abuso de esta norma.

Desde entonces, se han producido un millar de acusaciones por blasfemia, un delito que en Pakistán puede llevar aparejada la pena capital, si bien nunca se ha ejecutado a nadie por tal delito.