Esta semana el Presidente Piñera nos habló a los chilenos y chilenas, anunciando que apoya a las AFP y que estas seguirán administrando los ahorros de todos los trabajadores y trabajadoras. Lo curioso es que lo hizo sin decir “AFP” ni una sola vez.

El gobierno evitó usar esas siglas, porque sabe que la ciudadanía está cansada de este sistema de pensiones, y con justa razón. En los años 80 nos prometieron que para el año 2020, quienes cotizaran en las AFP tendrían pensiones equivalentes al total de su sueldo antes de jubilar, pero la realidad hoy es que en promedio la pensión es bastante menos que la mitad de eso. La situación de las mujeres es aún más precaria: ¡9 de cada 10 mujeres pensionadas por su AFP reciben un monto por debajo de la línea de la pobreza!

La propuesta del gobierno tampoco menciona otros problemas centrales del sistema. Primero, las AFP lucran con un negocio asegurado y casi sin riesgo. Asegurado porque reciben el 10% del sueldo que todos los trabajadores y trabajadoras deben obligadamente cotizar y lo invierten en mercados financieros. Casi sin riesgo porque si invierten mal o si los mercados caen, es este ahorro forzoso el que sufre, pero las AFP no, porque las comisiones que cobran son fijas sobre el sueldo. Segundo, las Fuerzas Armadas y de Orden tienen un sistema de pensiones privilegiado, pagado con fondos públicos y sin AFP de por medio.

Lo que propone el gobierno es aumentar de 10% a 14% del sueldo la tasa de cotización mensual (diferencia que pagarían los empleadores), pero las AFP seguirían administrando la mayor parte del ahorro, es decir, quienes manejan nuestros fondos son los mismos de siempre.

Es más, con esto, las pensiones pagadas por las AFP de los que ya están jubilados no cambiarían en nada, mientras que las pensiones de los que se van a jubilar pronto cambiarían en casi nada. Recién cuando las personas se jubilen en el año 2058 (sí, ha leído bien) sabremos si reciben pensiones “40% más altas”, como anunció Piñera. ¿Suena familiar la promesa?

Lo otro que propone el gobierno es aumentar el pilar solidario, pero es falaz que acudiendo a impuestos generales esto sea una medida verdaderamente solidaria. En los países desarrollados los impuestos tienen el efecto de reducir la desigualdad y redistribuir la riqueza, lo que no ocurre en Chile, donde el sistema se basa principalmente en impuestos como el IVA, que afecta desproporcionadamente a los pobres. Entonces, utilizar estos impuestos regresivos para compensar los magros resultados de las AFP no es una solución. Para introducir verdadera solidaridad, debe ser parte integral del sistema.

El experimento de las AFP falló porque se basa en el principio de que cada uno se debe rascar con sus propias uñas. ¿Por qué insistir en parchar un sistema fracasado, aumentando el “aporte público” y no cambiar derechamente el sistema?

En Revolución Democrática queremos pensiones dignas, que garanticen a los y las pensionadas no vivir en la pobreza, que reconozcan el esfuerzo que cada trabajador y trabajadora hizo durante su etapa activa, que compensen el hecho que las mujeres ahorran menos por llevarse la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidado de otros (lo que no es pagado ni debidamente reconocido por la sociedad) y donde no haya sistemas separados para grupos privilegiados. En definitiva, queremos pensiones solidarias. Ya basta de parches, es hora de legislar en base a propuestas estructurales como la de la Coordinadora No+AFP. Por eso decimos, ¡#NoMásAFP!

Paula Poblete, Secretaria General, Directiva Nacional RD

Gonzalo Diaz, Coordinador de Contenidos, Directiva Nacional RD