2018, relato de Eliot Rojas

Solamente al segundo año de matrimonio, decidimos con mi esposa Ana María, tener hijos, principalmente por la responsabilidad que ello implica y por ser ya padre de dos hijos en un primer matrimonio. Por lo tanto, puedo afirmar que la concepción de Romina fue planificada, deseada y esperada con mucho amor.

Su estadía en el vientre materno fue tranquila proporcionándole a su madre un buen embarazo, pero su ímpetu y ganas de vivir que demostró en su corta vida, comenzó a manifestarse cuando dos meses antes de lo previsto empezó a darnos señales de que quería nacer, lo que fisiológicamente no era posible por cuanto sus pulmones estaban inmaduros y eso le impediría respirar por sí sola.

Esta situación que estaba muy clara para nosotros, para ella parecía no estarlo y porfiadamente nació antes de lo previsto, un 9 de marzo de 1983. Inmediatamente de nacida fue puesta en incubadora, dado su tamaño parecía verse muy estrecha e incómoda en ella y así lo notaron sus hermanos Claudio y Daniela cuando le visitamos en la clínica. Esta situación duró solamente un día y desde entonces hizo su aparición en este mundo, demostrando fortaleza y determinación.

Dicha determinación se manifestó también con la llegada de Camille, un año y cuatro meses después de ella, a quien recibió y acogió con sorpresa y ternura. La misma determinación se manifestó cuando ingresó a los tres años al jardín Ampalú, de cuyas rejas se aferraba firmemente cuando la íbamos a dejar, constituyendo cada día una proeza hacerla que se soltará y dejarla en manos de las profesoras. La sensación que yo sentí en tales circunstancias, me acompañó cada vez que ella decidía partir en busca de sus ideales y ejerciendo su libertad de elegir dónde y con quién quería estar, lo cual se manifestó en cada uno de los muchos viajes que emprendió por el mundo.

En Ampalú conoció y aprendió rápidamente y terminó siendo un lugar muy placentero para ella, además le dio las herramientas necesarias para postular e ingresar al colegio Lincoln International Academy, el mismo de sus hermanos, en ese entonces full inglés, competencia que desarrolló y perfeccionó durante toda su vida, llegando a ser considerada a un nivel igual al de un nativo del idioma en su adultez.

En dicho colegio transcurrieron sus siguientes doce años, años en los cuales se plasmó su identidad, personalidad, relacionamiento y generación de vínculos que le acompañaron toda su vida y que se mantiene hasta el día de hoy a través del cariño que recibimos a diario de sus compañeras y compañeros de esa época.

Siempre fue una alumna de nivel medio alto, sin que le significara un gran esfuerzo, así como tampoco una gran preocupación por los resultados, ella era feliz con lo que obtenía en función del esfuerzo que dedicaba. En esta época se forjaron sus dotes que le permitieron escribir cuentos y relatos de muy buen nivel, tanto por su forma como por su contenido, y adicionalmente comenzó su afición por la lectura. Ambas habilidades las practicó cada día de su vida, en cada actividad que realizó, en cada trabajo que sirvió y en cada detalle que la vida familiar lo requería, para poner su impronta en un mensaje, un recuerdo, un te quiero.

En este período también sufrió sus primeras decepciones, vivió sus primeros enamoramientos y también fue descubriendo aquellas cosas y personas que decidió incorporar a su vida, de por vida.

Su primer gran momento fue cuando convenció a su mamá para que aceptará un perrito que su amiga Bianca no podía seguir criando por tener que cambiarse a un departamento. Así apareció Nube en nuestras vidas y se instaló entre nosotros como una más de la familia, alterando el orden existente y nuestras rutinas, dándole a nuestras vidas una alegría adicional y diferente, su presencia llegó a cambiar las percepciones de Ana María respecto de los animales, constituyéndose en su compañera inseparable siguiéndola a donde quiera que fuera, lo cual le causaba mucha gracia y satisfacción a Romina.

Su personalidad y seguridad se expresaba continuamente en cada uno de sus actos, sin perder su calidez, ni el cariño y cercanía que nos prodigaba a todos. Era divertida, directa, cercana y muy de piel. Tenía ideas claras respecto de muchos temas y posiciones concretas, difíciles de cambiar si no tenías muy buenos argumentos. A temprana edad comenzó a plantear temas contingentes a nivel de familia y a exigir su resolución y atención, pensándolo bien hoy día, era nuestro “Pepe Grillo” familiar.

Puedo inferir que el pasar de un departamento a una casa más grande, fue un evento importante en su vida, instancia en la cual se inició y expresó su individuación como ser humano.

Saliendo del colegio el año 2000, se enfrentó a tener que descubrir sus verdaderas motivaciones para su vida futura y en consecuencia tener que decidir qué estudiar y dónde estudiar, lo cual no fue fácil de resolver y en el tránsito de ese proceso surgieron muchos cuestionamientos que le hicieron reflexionar. Como resultado de éstos y con la distancia de los años, tengo la sensación que quien decidió su destino fue la expresión de su corazón.

Así fue como ingresó el año 2001 a la Universidad Católica de Chile, obteniendo su título de Licenciada en Letras con mención en Lingüística y Literatura Hispánica el año 2005, a la edad de 21 años. Durante este período profundizó su pasión por la lectura y escritura, además de su interés por las artes en general, también se plasmó en esta etapa su real y profundo interés en los más desposeídos, los más necesitados, los diferentes, los segregados o cuestionados por la sociedad, los más débiles, los sexualmente diferentes y todo aquel ser humano que fuera o se sintiera excluido. De una manera lógica su comportamiento, relación y vínculos de su vida, estuvieron bajo este gran paragüas: justicia social e igualdad de derechos independiente del origen, género, creencias religiosas y condición social, especial preocupación fue su adhesión a los derechos de las mujeres y su validación como seres humanos, en igualdad de condición y atribución que los hombres.

En el período 2005 – 2006 hizo su Postítulo en Gestión y Administración Cultural con mención en Artes Visuales en la Facultad de Artes, Escuela de Postgrado en la Universidad de Chile .

En ese entonces ya había tenido la oportunidad de conocer otras realidades y otros países, en viajes familiares al principio y con sus amigos posteriormente, el germen de viajar comenzó a instalarse y a crecer en su vida, lo que la llevó a decidir emigrar a estudiar a Barcelona, España y a muchos otros lugares por motivos de trabajo, por necesidad de conocer y también por placer.

Es así como el año 2007 se fue a Barcelona, España a hacer un Postgrado en Estudios de las Mujeres. A continuación ingresó a la Universitat de Barcelona en donde cursó sus estudios para obtener el grado de Magister en Estudios Internacionales, Facultad de Derecho, entre los años 2007 y 2008, en este mismo período trabajó en una editorial, como asistente de Editor, corrigiendo textos y manejando bases de datos.

El año 2009 se fue a Colorado Springs, Estados Unidos a trabajar como Coordinadora del Programa Cultural de Español en Colorado College.

En el 2010, cuando regresó a Chile enfocó la búsqueda de su hacer laboral, en organizaciones que representaran sus principios y valores de vida y es así como gracias a la intermediación de su amiga Paulita Montero, a quien graciosamente la nombraba como “mi Paulita”, ingresó a trabajar a la Fundación un Techo para Chile, como activa colaboradora, teniendo que circular día a día largos tramos para trasladarse a su lugar de trabajo, con la disposición de recibir una compensación monetaria muy inferior a los gastos que le significaba realizar su trabajo.

Participó en todas las campañas propias de la Fundación, así como también haciendo voluntariado en épocas de catástrofes o de crisis, en cualquier lugar de Chile que se le requiriera, lo que contribuyó aún más a forjar su templanza y espíritu solidario que practicó durante toda su vida. Al momento de su retiro ejercía como Jefa de Prensa del área de Comunicación de la institución, dejando recuerdos imborrables en quienes compartieron esa etapa de su vida.

Al cabo de unos pocos meses de búsqueda ingresó a trabajar a la Universidad del Desarrollo, en el área de Relaciones Internacionales, iniciándose como Coordinadora e ir asumiendo mayores responsabilidades con el correr de los años.

Acorde con su bajo perfil yo no tenía una visión más detallada de su hacer profesional en la UDD, para ello le pedí ayuda a Carla Jiménez, su jefa directa, para que nos contara acerca de Romi y su mundo laboral, testimonio que agrego en su totalidad en este relato, por el valor que aporta una mirada más objetiva:

“Romina Rojas ingresó a la Universidad del Desarrollo en el mes de noviembre del 2011 para desempeñarse como Coordinadora responsable de los alumnos que quisieran estudiar por un semestre en el extranjero a través del Programa de Intercambio UDD.

Su selección respondió principalmente a la experiencia internacional con la que contaba, su alto dominio del inglés, indispensable para el cargo, y por la alta motivación y profunda convicción del impacto que una educación internacional tiene en los jóvenes con miras a ser no sólo mejores profesionales, sino que personas con un mayor entendimiento de lo que ocurre en el mundo; más empáticos, proactivos y mejor preparados para ser agentes de cambio sin importar el área en el que desempeñen.

El promover el dominio del inglés era otra de sus luchas, especialmente en un país en el que sólo el 6% de la población domina el idioma. La apasionaba su trabajo y el poder transformar la vida de estudiantes para quienes el intercambio marcaba un hito en su desarrollo; la motivaba especialmente el desafío de abrir estas oportunidades a aquellos que no disponían de los recursos para financiar los costos de viajes como estos, porque entendía que eran ellos quienes más necesitaban su ayuda. Por lo anterior, las Becas y opciones de financiamiento estuvieron siempre entre sus prioridades.

Durante toda su trayectoria en la DRI se destacó por trabajar con excelencia, sus entregas eran impecables; por ser muy cuestionadora, le gustaba discutir cada idea para llevarla a su máximo potencial y con mucho sentido del trabajo en equipo colaborando y participando sin importar si era un proyecto de ella o de otra área. Era ambiciosa, soñaba en grande, porque sabía que no habían metas inalcanzables cuando se trabaja duro y con convicción.

En el año 2015, fue ascendida a Jefa de Programas Internacionales, quedando a cargo de los alumnos UDD e Internacionales que participaban, tanto del programa de intercambio, como también en los programas cortos. Lo anterior, acompañado de diversos viajes a China, Holanda, Finlandia, Irlanda y Estados Unidos, entre otros.

Durante los últimos meses en la DRI, se dedicó a dejar todo organizado y listo para avanzar en su período de prenatal y postnatal, de modo que su partida no afectara las metas y vertiginosa agenda que teníamos por delante. Dejó claramente establecido lo que debía hacerse en cada área, plan que quedó plasmado en numerosos documentos y carta gantt que trabajó con su equipo y con quien la reemplazaría en el cargo.

La complicación de su parto y posterior partida fue y sigue siendo un golpe durísimo para el equipo, un shock que aún no logramos superar. Su embarazo era para nosotros un motivo de alegría y celebración, el vernos de un día para otro despidiéndola de una manera tan inesperada y en circunstancias tan dolorosas nos dejó en un estado difícil de procesar y superar.

Su partida significó no sólo una pérdida para la Dirección de Relaciones Internacionales, sino que para toda la institución. Perdimos a una tremenda profesional, a un ejemplo del amor por el trabajo bien hecho, a un motor de la educación global, perdimos a un increíble ser humano y pieza fundamental del equipo. Una profesional con una tremenda proyección laboral tanto dentro como fuera de la UDD y a la que estábamos perfilando para cumplir roles de mayor responsabilidad en el ámbito global.

Dada su pasión por la internacionalización de la educación superior y en reconocimiento a todo el aporte que su trabajo significó para la Universidad, de manera inédita y excepcional, se decidió crear la Beca Romina Rojas Zarhi al Espíritu Global, que permita que alumnos de excelencia y que no disponen de los medios económicos, puedan acceder a estudiar en el extranjero. Es la forma que la UDD decidió honrar su aporte y perpetuar su legado. Este año asignamos la segunda Beca, destinada a una alumna excepcional de Enfermería, hija de feriantes, con muchas ganas y metas claras, que busca todas las vías para cumplir sus sueños … características que hicieron que la eligiéramos para adjudicarse la beca y que representan claramente los valores que Romina siempre defendió y que supo plasmar en sus años en la DRI”.

En este deambular estableció muchas relaciones y generó vínculos fuertes con académicos, docentes y personal de dichas instituciones, situación que hasta el día de hoy se manifiesta a través del recuerdo constante y saludos que se reciben hasta el día de hoy. Al momento de su partida, todos expresaron su dolor y nos acompañaron cariñosamente y en su primer aniversario (septiembre 2018), hicieron espontáneos recuerdos y saludos a su jefatura y compañeras de trabajo.

Lo anterior se expresa más claramente, cuando Carla su jefa, nos invitó en diciembre de 2017 a una ceremonia que la universidad había decidido realizar en memoria de Romina. En ella estuvieron presentes, el Rector de dicha casa de estudios, el Vicedecano de Innovación, otros Decanos y Docentes y sus compañeras que conformaban su equipo de trabajo. Para nuestra sorpresa, pudimos escuchar el discurso que el Rector hizo recordando a Romi y comunicándonos la decisión de la UDD de instituir la beca Romina Rojas Zarhi al Espíritu Global, como constancia de lo que Romina hizo y significó para la universidad durante los años que trabajó en ella.

También pudimos escuchar las emocionadas palabras del Vicedecano y de su Jefa, en las cuales resaltaban las características de Romina, con sus luces y sombras, poniéndola en un espacio de reconocimiento a un ser humano real y creíble, cercano y amable, capaz de disfrutar la vida y también de llorar las penas. De esta manera es como quiero que se recuerde a mi Romita, un ser humano como cualquiera de nosotros, que pudo desplegar sus talentos y ponerlos al servicio de otros y de muchas causas que le preocupaban y muchas veces se frustraba al constatar que no podía hacer demasiado para ayudar.

Al igual que nosotros, ella también pensó mucho para tomar la decisión de ser madre y junto a Fernando planificaron calladamente este proceso. Recuerdo que un día de febrero llegaron a nuestro departamento y nos entregaron de regalo un babero, y de esa manera nos estaban diciendo que habían concebido y nos pedían absoluta reserva hasta que cumpliera los tres meses de embarazo, para contarle al resto de la familia y amigos. Para nosotros la alegría fue tremenda y mantener el secreto significó un esfuerzo sobrehumano, pero cumplimos con nuestro compromiso. En marzo contaron al resto el embarazo de Romi, lo que calmó las expectativas de todos nosotros, que esperábamos pacientemente este acontecimiento. Intento ser prudente al recordar, y quiero contar como yo viví su embarazo. Ella cada semana me iba informando que Matías había crecido y en un entretenido intercambio de Whatsapp, me contaba que Matías era una semilla, un poroto, una cabeza de ajo, un pepino, una lechuga, etc, etc. lo que me permitía vivir semana a semana la experiencia de su embarazo. Me emocionó darme cuenta de que Romita y Fernando, vivían el proceso de Matías con infinito amor y que se autoimpusieron hacer ellos mismos el mudador del Mati, buscar hasta encontrar cada uno del los muchos detalles que serían parte de su vida, lo que reflejaba la alegría y amor con que lo esperaban, todo lo anterior quedó suspendido en el éter con su temprana e inesperada muerte.

He querido hacer un recorrido por la existencia de Romi, poniendo énfasis en su historia cronológica, para permitirme hablar de ella como persona más en profundidad, teniendo como aval este recorrido.

Sin lugar a dudas mi Romita dejó su impronta en cada lugar que estuvo y en cada persona con quien se relacionó en su vida. Desde pequeña mostró una voluntad en hacer cosas no esperadas para su edad, como si tuviera prisa en vivir. Su carácter se fue templando tempranamente, mostrando claridad en aquello que le interesaba, le generaba curiosidad y también en las cosas de la vida que le generaban preocupación, frustración y enojo. Siempre fue muy directa para plantear lo que pensaba de manera clara y argumentada, lo que la convertía en una interlocutora de peso. Siempre nos asombraba con su persistencia en aquellos temas que según ella no quedaban resueltos, los cuales no soltaba hasta no haber tenido una conclusión o compromiso. Le gustaba dormir y despertarse tarde, dependiendo de ello, era el ánimo con que empezaba el día, lo cual hacía tener especial cuidado en interpretar adecuadamente para comunicarse con ella. Normalmente su carácter era alegre y bien dispuesto, le gustaba hacer cosas diferentes, estar ocupada y preocupada de conectar, reunir y juntar a su grupo de amigas del colegio o universidad, constituyéndose en un motorcito que proporcionaba energía. Familiarmente era considerada por sus hermanos, primas y primos, aglutinando y convocando para preparar las fiestas de cumpleaños, de fin de año y las vacaciones en familia, que tanto le gustaban. A través de las personas que trabajaron con ella he podido percatarme del impacto que generaba y de las huellas que dejaba a su paso, siempre desde un espacio de bajo perfil, humildad, disposición para servir y acompañar a otros en sus procesos y devenires. Era absolutamente confiable, cuidadosa, leal y disponible. Su carácter firme, que a veces podía molestar, hacía que generará seguridad y contención, con claridad y honestidad.

Puedo decir que fue feliz y que pudo hacer y cumplir con sus sueños, manteniéndose libre de la preocupación y dolor que nos provocaba sus largas partidas y continuos viajes, lo que le permitió volar muy alto y buscar su propia identidad y libertad.

En sus relaciones de pareja, rescato lo feliz que fue en su relación con Fernando, sin que lo dijera, podía leer que se sentía amada, respetada y cuidada, lo que no significaba perder su apreciada libertad la cual siguió teniendo una vez casada. Esa relación significó para mi una gran tranquilidad, ya que no había un camino distinto para vivir en pareja con ella y Fernando fue la persona indicada. Esta unión dio fruto a nuestro amado Matías, quien evidencia rasgos, gestos y algunas características de personalidad de su mamá, que a nosotros nos sorprenden y nos permite aquietar nuestros dolidos corazones, viendo en una parte de él a nuestra amada hija.

Al año de su brutal partida, producto de la falta de humanidad de médicos, matronas, enfermeras y de la Clínica las Condes como institución de salud y de la seguidilla de errores que llevaron a su fatal deceso, hemos optado por aceptar su partida, por entender que nunca más estará entre nosotros y que no volveremos nunca más a besarla, abrazarla y estar físicamente con ella.

Lo que no hemos perdido, ni perderemos nunca, es la sensación de sentirla presente en nuestro cada día y sentir que de alguna manera mágica estamos comunicados, recurrentemente me sorprendo pidiéndole ayuda, que no me esconda las cosas, que me acompañe y que nos proteja.

Nuestra vida cambió y debemos aceptarlo, nuestra Romi partió y nuestro Mati llegó, no como reemplazo de ella, sino como un integrante que seguramente tendrá su propio espacio en nuestra familia, claro y definido, lo que para nosotros será un consuelo y nos dará fuerza para seguir viviendo, para volver a ser felices junto a nuestros hijos Claudio, Daniela y Camille y a nuestros otros nietos Agustín, Martín, Santiago, Emilia y Julián.

Romita trasgrediendo las leyes naturales, se saltó una generación y partió antes que nosotros, seguramente ya cumplió con su misión en esta tierra y ha sido requerida para otras misiones, tengo la certeza que su partida es solamente un hasta pronto y que en algún momento de nuestras vidas y en algún otro lugar volveremos a encontrarnos, reconocernos y seguir amándonos.

Con mi corazón herido he realizado este camino por su vida y en más de una ocasión he sentido nublarse mi mirada y apretarse mi respiración. He decido no hablar de los dolorosos eventos que condujeron a su muerte, no quiero contaminar ni dañar su recuerdo con hechos tan lamentables, así como tampoco conectarme con aquellos que fueron responsables de su padecimiento. Opto por un recuerdo alegre, con una sonrisa y con la convicción que esto es lo mismo que ella habría hecho, con su hábil pluma, si alguno de nosotros hubiera sido el que hubiera partido.

En sus últimos días de vida y sintiendo como inevitable su partida, canalicé el dolor, la rabia y frustración que sentía, prometiéndole que su partida debía resel cual aún no logro comprponder a un propósito mayor, ender en su totalidad, y que pondría mi energía en obtener reparación de quienes nos habían dañado tanto, exigir respuestas frente a lo sucedido, evidenciando la fragilidad y falta de humanidad a la cual estuvimos expuestos como familia.

Nuestro propósito es no permitir que esto vuelva a repetirse en ningún centro de salud de este país y también tomé conciencia que a esta misma brutal experiencia estaban expuestas muchas otras mamás primerizas, sus bebés y familia. En función de esto prometí que haríamos una fundación para crear conciencia y prestar apoyo a todas aquellas mamás y a su entorno familiar, que a diario están expuestas a la indiferencia de los médicos y personal de salud y a la falta de humanidad de las clínicas y hospitales, brindándoles información, recalcando sus derechos e invitándolas a hacer pleno ejercicio de sus derechos como pacientes, es así como a los doce meses de la partida de nuestra hija, nace la Fundación “Romina Rojas Zarhi”, la cual está en proceso de inscripción y esperamos en pleno funcionamiento antes de finalizar este triste año.

No sé mi querida Borboleta (mariposa en portugués, como solía llamarla desde niña), si he podido reflejar lo que como familia recordamos de ti, tampoco sé si en este relato hemos podido plasmar todo nuestro amor y ternura y tampoco sabemos si te hemos hecho justicia intentando relatar tu corto pasar por esta vida. Lo que sí sabemos es que con el aleteo de tus frágiles alas de mariposa movilizaste a todos lo que tuvieron la dicha de conocerte y también a aquellos que sin conocerte, de una manera u otra, recibieron beneficios, tu cariño y tu amor.