Constitución, el epicentro del caos
Por Claudio Pizarro • Fotos: Alejandro Olivares
Fue casi al final del verano. Constitución, como otras ciudades del sur de Chile, preparaba su típica fiesta veneciana con barcos alegóricos y escenarios flotantes sobre el Maule. Cientos de turistas repletaban sus calles y los más entusiastas ya tenían reservado un espacio en las dos pequeñas islas, ubicadas al medio del río, para observar el espectáculo pirotécnico que prometía cerrar la temporada estival la noche siguiente. Mario Leal Quiroz, un pescador de la zona, era uno de ellos. La tarde del viernes 25 de febrero cruzó en bote a la isla Orrego junto a su señora y sus dos hijos. En el islote, ubicado en la desembocadura del río, acamparon junto a un centenar de familias. La fiesta recién comenzaba y prometía prolongarse por dos días más. El show sería encabezado por la Sonora Palacios.
Al caer la noche aparecieron las primeras fogatas y la isla se iluminó como una enorme torta de cumpleaños. A eso de las tres y 34 de la madrugada comenzó a temblar. Antes de alcanzar un minuto de duración, ya era terremoto. El pánico se apoderó de la gente. Nadie era indiferente al lugar donde estaban y lo que podía suceder. Leal, shockeado, se armó de coraje y decidió arrojarse al río, nadar hasta la otra orilla, y volver con un bote a rescatar a su familia. La luna llena lo iluminó en el cruce.
-Le dije a mi señora que pasara lo que pasara, no soltara a los niños y que iba a buscar un bote y volvía -dice.

SABÍA USTED QUE...



