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¿Sabía Ud. que...?
A pesar de tener 200 años, Chile aún está en pañales.

~ Jaime Bayly ~

~ Artículos publicados ~

  • Consejos a mis hijas

    POR JAIME BAYLY (A Camila, por su cumpleaños) No se casen. Si se casan y el novio es rico, no acepten un acuerdo previo de separación de bienes. Si ya se casan una vez, cásense al menos dos veces más. No le pidan nada a Dios. No le tengan miedo a Dios ni a los que meten miedo en nombre de Dios. (más...)

  • La monja loca

    POR JAIME BAYLY No soy hombre de asistir a conciertos. Prefiero, si acaso, comprar el disco. Los conciertos son caros, exigen un esfuerzo físico considerable (subir y bajar escaleras, saludar a la gente, someter mis posaderas al rigor de una silla plegable) y suelen dejarme aturdido y triste al encontrarme hacinado en medio de un amasijo de gente escandalosamente feliz (más feliz de lo...

  • Por qué mueren los amigos

    POR JAIME BAYLY Hay amigos que se mueren de pronto y hay amigos que siguen vivos pero es como si ya estuvieran muertos. La muerte de éstos suele ser provocada por una suma de decepciones, mezquindades y desengaños que uno percibe como tales (una percepción que no siempre tiene asidero real); la de aquéllos suele dejarnos con el mal sabor y la culpa de que no supimos querer y frecuentar...

  • Plegarias no atendidas

    POR JAIME BAYLY Hace diez años, una noche de junio, me invitaron a una fiesta gay en la mansión Vizcaya de Coconut Grove. Al tiempo que los anfitriones me dejaban saber que se trataba de una fiesta muy exclusiva a la que asistirían gays millonarios como Calvin Klein y David Geffen, me informaron minuciosa y enfáticamente de que debía ir vestido de blanco por completo, de los zapatos...

  • La ropa escondida

    POR JAIME BAYLY Mi hija mayor, que es tan inteligente y responsable que no parece mi hija, decidió inscribirse en unos cursos de verano en la universidad de Brown, a pesar de que sólo tiene quince años. Aunque desconfío de las universidades y tiendo a creer que la mayor parte de las cosas que en ellas se enseñan son más o menos inútiles y poco o nada tienen que ver con la...

  • Tranquilo, Jimmy, tranquilo

    POR JAIME BAYLY Dicen que todos los días se aprende algo nuevo. Si aprendes algo viejo, supongo que ya lo sabías pero lo habías olvidado. Digamos que todos los días se aprende algo nuevo o viejo. Digamos incluso que, con suerte, o con mala suerte (porque no todo lo que se aprende resulta placentero de aprender), todos los días se aprende un puñado de cosas, varias cosas a la vez. El...

  • Lola

    POR JAIME BAYLY Lola cumple catorce años. Con perdón por la cursilería, todavía quedo maravillado cuando la veo. Me parece inexplicable que una criatura tan bella haya salido en cierto modo de mí, que se haya desprendido de mis genes resbalosos. Eso es lo que más me sorprende de Lola: que, siendo mi hija, sea tan distinta a mí. (más...)

  • No debiste leer mis correos

    POR JAIME BAYLY Enterado de que mi salud no daba señales de mejorar, Martín subió a un avión en Buenos Aires y vino a verme a Barcelona. No me dijo nada, me dio una sorpresa, apareció de pronto en el hotel Claris. Fue un indudable gesto de amor y quizás también una imprudencia, como suelen ser los gestos de amor. Una vez que durmió lo que tenía que dormir y lloró lo que...

  • Las muñecas de Sitges

    Por Jaime Bayly Fueron cinco las razones que me obligaron a partir de Madrid antes de lo previsto. A saber: 1. A mi ya conocida adicción a los psicotrópicos sumé una adicción no menos perniciosa a los churros con chocolate caliente de Maestro Churro, rodeado de señoras que parecían espías contratadas por mi madre o numerarias del Opus Dei en su día de asueto o ambas cosas a la vez....

  • Hombre muerto

    Por Jaime Bayly En efecto, he muerto. La muerte no me tomó por sorpresa, me la habían anunciado los doctores. Me dijeron que si seguía tomando tantas pastillas mi hígado colapsaría y tendrían que transplantarme un hígado donado. Les prometí que dejaría las pastillas y me internaría en una clínica para desintoxicarme. Por supuesto, era mentira. Seguí tomando...

  • Morir en sus brazos

    POR JAIME BAYLY Una noche de septiembre de 2006, una mujer cubana de setenta años estaba a punto de irse a dormir cuando me vio en la televisión de Miami y decidió que yo sería su hijo. Ella había tenido un hijo llamado Henry, que, con apenas veinticuatro años, había muerto en un accidente aéreo en 1986. Veinte años más tarde, me vio en la televisión y pensó que yo era tan...

  • La madre que hay en mí

    POR JAIME BAYLY -Hola, mamá. Feliz día de la madre. -Gracias, mi amor. ¿Estás en Lima? ¿Vas a venir a almorzar? -No. Estoy en Miami. -Ay, qué pena. ¿Y por qué te has quedado solito allá, amor? Deberías estar acá en Lima para celebrar mi día conmigo y con tu Sofía. -No estoy solito, mamá. (más...)

  • Cucarachas voladoras

    POR JAIME BAYLY Regreso de la televisión a medianoche. Enciendo la luz de la cocina. Hay una cucaracha merodeando en el piso. No es la primera vez que la veo. He intentado matarla pero es más rápida y astuta que yo y seguramente vivirá más que yo. Me saco el zapato, me acerco sigilosamente a ella y se lo arrojo. No le doy. La cucaracha vuela, vuela hacia mí. Doy un alarido, me sacude...

  • Cosas que no tienen precio

    Por Jaime Bayly Las cosas nunca pasan como las planeas, esto ya deberías saberlo. Por lo general, los planes que haces se tuercen para mal y la vida termina siendo una película bastante más mediocre de la que habías dirigido en tu imaginación. No fue esto lo que me pasó en semana santa en Buenos Aires. Una cadena de eventos infortunados terminó en un momento luminoso y feliz. Nada...

  • Esperando a James

    POR JAIME BAYLY Quiero tener un hijo. Estoy impaciente por tener un hijo. Estoy desesperado por tener un hijo. Siento que se me escapa la vida y no quiero irme sin dejar un hijo. Quiero que mi hijo se llame James. James a secas. James como debí llamarme yo, como me llaman mis hermanos. Jaime es un nombre atroz, un nombre sumiso, de chofer, de mayordomo. Yo soy un mayordomo, sólo que no...

  • La isla del Tano

    No me pregunten cómo he terminado con El Tano y su novia en una isla desierta de las Bahamas. No sé mucho del Tano, lo conocí la otra noche en un hotel de Nassau, me pidió la laptop en el bar del Compass Point para leer sus correos, me dijo que su hija estaba en las Galápagos y que no sabía nada de ella, la novia del Tano me preguntó por qué llevaba boina y chalina en Nassau y luego...

  • Montevideo

    No pensé que llegaría a cumplir cuarenta y cuatro. Hace poco, cuando me llevaban a la sala de operaciones, pensé que me quedaría dormido para siempre y los cuarenta y cuatro los cumpliría esparcido en el mar. Me tomó por sorpresa seguir vivo y ver que los cuarenta y cuatro estaban a la vuelta de la esquina y al parecer llegaría en pie, arrastrándome. Los médicos que me operaron...

  • El arte de esperar

    Mis hijas han elegido pasar diez días de sus vacamciones conmigo. No estaban obligadas a pasar esos días conmigo. Podrían haber elegido quedarse en la playa con su madre, pero han decidido que prefieren subirse a un avión y arriesgarse a pasar diez días conmigo en Miami. Es un halago y una reivindicación para mí. En julio me dijeron que no querían pasar sus vacaciones conmigo porque se...