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	<title>The Clinic Online &#187; Pepe Lempira</title>
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		<title>Gansters y ambulantes</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Dec 2010 16:04:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Escenas de la vida policial&#8230; Un amigo, en transitoria cesantía, vende poleras de Bielsa a las afueras del Monumental, para que los hinchas se lleven un recuerdo del DT traicionado. La batida policial sobre ellos es furibunda. Decenas son detenidos. Haciendo malabares y dando muestras de pericia y refinado sentido espacial, carabineros logra meter 30 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ex5B9temPu0?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/ex5B9temPu0?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object><br />
Escenas de la vida policial&#8230; Un amigo, en transitoria cesantía, vende poleras de Bielsa a las afueras del Monumental, para que los hinchas se lleven un recuerdo del DT traicionado. La batida policial sobre ellos es furibunda. Decenas son detenidos. Haciendo malabares y dando muestras de pericia y refinado sentido espacial, carabineros logra meter 30 de los ambulantes en un solo furgón. El chofer grita &#8220;¡¿Querís que los meta arriba del techo?!&#8221;.<span id="more-22946"></span> En la comisaría, el oficial les dedica un discurso a los detenidos: &#8220;Éste es su gobierno. Denle las gracias. Yo debiera estar haciendo mi pega normal, pero me pidieron un número. Tantos de ustedes tenían que estar detenidos hoy&#8221;. Les dijo que se cuidaran, sobre todo de la 30a comisaría de Radiopatrullas, el Escuadrón Centauro. Que el gobierno quería la cabeza de los ambulantes este fin de año navideño, les dijo. Lo que no es raro, considerando que medio gabinete era hasta marzo miembro de directorios de las grandes cadenas de retail&#8230; de las megacorporaciones del comercio establecido. </p>
<p>Tampoco es extraño, considerando que muy buenas fuentes afirman que ministro del Interior, Hinzpeter, sueña con ser el próximo presidente del país, bajo la ilusa premisa de que lo logrará, si es que borra en cuatro años la sensación de que la está delincuencia desatada. Y Hinzpeter desea tan fervientemente la banda que aúlla, como una bestia herida, si Espina sugiere que den un paso al costado los ministro con &#8220;respaldo ciudadano&#8221;, entre los que el abogado de Piñera se incluye a sí mismo, como un colado al lado de Golborne (pese a protestar que no tiene ambiciones presidenciales). </p>
<p>El Escuadrón Centauro, en tanto, cumple con teletonescas metas -con números redondos- en sus operativos cotidianos. Apresan indiscriminadamente a centenares de pobres diablos por tratar de ganarse el pan en las calles. Porque los ambulantes serían sucios, criminales en potencias, nos dice día a día ese periodismo que posa de denunciante por grabar a reducidores de chucherías. Que vive de mordisquear el hígado de los caídos. De propagar las generalizaciones de la sobremesa del mediocre. Los estereotipos del petimetre sin calle en el cuerpo.</p>
<p>Si los hacemos desaparecer y los arreamos, la calle estará más vacía y primermundista, dicen. Nuestro psicosomático de temor de vereda remitira. Porque, nos repiten, todo ladrón es ocasional ambulante y todo ambulante, ocasional ladrón. Y así, mágicamente, llega el día en que es legítimo que un policía, actuando como si fuera un gánster contratado por el comercio establecido, como un vendedor de protección al mejor postor, pueda volcar el mote con huesillo de una pobre vieja ante la mirada atónita de todos. O que un vendedor cunetero de películas piratas termine muriendo tras las rejas, en el incendio de la cárcel San Miguel. Y que el mismo Hinzpeter pueda aparece en cámara lamentando lo sucedido, para completar este círculo de miserias callejeras y paleciegas.</p>
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		<title>Wikileaks: El nombre de los títeres</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Nov 2010 12:53:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/11/san.jpg"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/11/san.jpg" alt="" title="san" width="192" height="256" class="alignright size-full wp-image-22384" /></a>La Embajada de Estados Unidos en Santiago suma 1.400 cables diplomáticos, de los 250 mil que serán publicados en los próximos días por el sitio Wikileaks. Algo así como el 0,5% del total de la bienvenida filtración. Claro que el período de tiempo que abarca la mayoría de los despachos, la última década, no parece poner a Chile en el medio del radar de Departamento de Estado. País ordenado y que no se ríe en la fila de los estados latinoaméricanos, según nos han hecho saber los propios jerarcas de EEUU en  sus ocasionales visitas al país; Chile no debiera reservar revelaciones tan sabrosas como estados con agendas más independientes respecto del decaído gigante del norte. Pero el turbio mundo de la diplomacia asimétrica promete bastantes sorpresas. Y, considerando la historia, en la relación con Estados Unidos nada debiera sorprendernos. Si ya conocemos transcripciones de diálogos privados de sádicos presidentes, que casi eyaculaban en la Casa Blanca ante la posibilidad de hacernos sufrir. ¿Qué más? <span id="more-22380"></span></p>
<p>Pero la embajada del águila calva, por lo pronto, ya llamó al canciller Moreno para alertarlo de que se viene la mano pesada. Así que resulta que sí, efectivamente hay más. Sólo es cosa de tiempo.</p>
<p>Hoy, por ejemplo, El País de España (miembro del puñado de medios con acceso preferente a los archivos antes de que sean publicados al público general por Wikileaks) difunde que, en Madrid, EE.UU. maniobró secretamente en la Audiencia Nacional (la corte suprema local) para boicotear los casos &#8216;Guantánamo&#8217; y &#8216;vuelos de la CIA&#8217;. Causas abiertas por el juez Garzón para investigar crímenes universales, de lesa humanidad, y el uso de pistas españolas por parte de aviones que transportaban -clandestinamente- prisioneros torturados, fruto de las guerra norteamericanas. Las maniobras estadounidenses resultan presiones esperables. Pero ahora están acompañadas de una revelación más sabrosa y útil frente a las elecciones locales: Los nombres de políticos y fiscales españoles que colaboraron con EE.UU. en echar tierra al asunto.</p>
<p><strong>¿NOMBRES? </strong></p>
<p>Las sorpresas sobre Chile podrían tener un cariz similar. España y Chile, en términos generales, actuaron parecido durante la década del 2000: como aliados del poder resquebrajado del norte. Claro que Chile lo hizo en su ubicación periférica, en el patio trasero. Pero son esperables revelaciones sobre presiones para defender intereses norteamericanos. Como frente a la votación de Chile en contra de la invasión de Irak, como miembro de turno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Un caso del que ya se tienen noticias de presiones, a través del libro del entonces embajador, Heraldo Muñoz (Una guerra solitaria, 2008), que cuenta algo sobre el trato poco amistoso y hasta el espionaje que recibieron los diplomáticos chilenos. Sólo porque entonces  intentaban dilatar el inicio de una guerra basada en la mentira de las armas de destrucción masiva iraquíes.</p>
<p>Ahora tocaría, como en los casos españoles, no tanto confirmar lo obvio, la existencia de presiones, sino que conocer el nombre de los testaferros y lacayos de ocasión. Las caras de la política cotidiana que actúan como recaderos y títeres de Washington. Los incondicionales miembros de la 5a Columna de un estado extranjero, que habitualmente son los primeros en proclamarse a sí mismos como rabiosos patriotas y nacionalistas. A sentarse y ver rodar sus cabezas. O, al menos, a verlas sudar.</p>
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		<title>Enade: El pobre como mendigo</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Nov 2010 16:04:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El ministro Kast de Pobreza (o Mideplan) había disfrazado un actor de pobre, o más exactamente de mendigo. La autoridad había ordenado que el histrión representara su papel ante la crema y nata del empresariado, en el seminario Enade, para que los peces gordos tuvieran en mente a la pobreza.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/11/mendigo-enade.jpg"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/11/mendigo-enade.jpg" alt="" title="mendigo-enade" width="260" height="372" class="alignleft size-full wp-image-22232" /></a>Sebastián Bowen, a veces se levanta con el pie derecho. Una de esas veces, meses antes de embarcarse en la lamentable campaña de Frei, dejó a Piñera pidiendo la toalla en un programa de televisión de trasnoche  que nadie vio. Era un panelista más, en medio un grupo de jóvenes líderes preguntones, seleccionado como muestrario de las nuevas generaciones. Claro que todos los miembros de la muestra, tal como Bowen, parecían militantes activos de la pastoral y con su carnet de clase media-alta al día. Nada raro, porque era un programa de Canal 13. De esos que se hacían para cubrir las necesidades de editorializar cristianamente. A pérdida. Rating cero, supongo. Pero yo lo vi, porque no tenía cable y estaba sumamente aburrido.</p>
<p>Fue tal la paliza de Bowen a Piñera, que la animadora, en un momento dado, se confesó como ex empleada del entonces candidato, y salió impúdicamente a defenderlo. Comenzó a contar anécdotas que reflejaban la calidez humana del invitado, mientras éste le ponía a Bowen una cara de vendetta que llegaba a dar miedo. Ese archivo, si es que aún no lo han quemado, valdría oro. El emplazamiento de Bowen no era nada elaborado. Tan sencillo y genial que resulta estéril describirlo. El asunto es que, sospecho, esa noche había otra única persona, aparte de quien escribe, viendo el programa. Que esa persona era, presumiblemente, del comando de Frei. Acaso era el mismo Frei en persona… Se dijo esa persona: “Éste es el joven que necesito”. Por lo que, de alguna manera, el buen manejo y la lucidez momentánea de Bowen fue su perdición.</p>
<p>¿Por qué hablar de Bowen? Porque este martes también se levantó con el pie derecho. Luego se enteró de que el ministro Kast de Pobreza (o Mideplan) había disfrazado un actor de pobre, o más exactamente de mendigo, y que la autoridad había ordenado que el histrión representara su papel ante la crema y nata del empresariado, en el seminario Enade, para que los peces gordos tuvieran en mente a la pobreza. Bowen, ante tamaño desatino ministerial, tuvo un arranque de casi-lucidez y escribió en su teclado: “Es cómoda la pobreza sola, sucia y que pide limosna. La pobreza organizada, limpia, pidiendo oportunidades&#8230; incomoda, esa no está en Enade”.</p>
<p>Inmejorable punto. Un argumento cercano a la perfección, que desnuda lo burdo del happening ideado por el ministro admirador de Patch Adams. Aunque me toca aclarar por qué digo casi-lucidez y no lucidez a seca.</p>
<p>Resulta que tanto el pobre de Kast como el de Bowen piden. ¿Se fijaron? Claro que hay una gran diferencia entre pedir limosna y pedir oportunidades. Pero ambos están una situación mendicante.  Entregados a la voluntad de terceros. Dando el pase al protagonismo ajeno: el de la beneficencia o el buen gobierno. Y sí. Resulta que hay una pobreza que, exigiendo o tomando, incomoda mucho más: La pobreza que ni siquiera pide.  </p>
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		<title>&#8220;No escuchar al pueblo, esa es la traición más grande&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Nov 2010 02:46:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[No hubo marepoto. Pero sí marea negra. Como un derrame petrolero se desplegó el luto por las graderías del Monumental, dando un marco azabache de indignación y cariño al partido de fútbol más extraño e intenso que haya dado en los últimos tiempos. La rara mezcla de un triunfo de Chile sobre el cuarto mejor [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/11/bielsa-abrazo.jpg"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/11/bielsa-abrazo.jpg" alt="" title="bielsa-abrazo" width="550" height="367" class="alignnone size-full wp-image-22020" /></a><br />
No hubo marepoto. Pero sí marea negra. Como un derrame petrolero se desplegó el luto por las graderías del Monumental, dando un marco azabache de indignación y cariño al partido de fútbol más extraño e intenso que haya dado en los últimos tiempos. La rara mezcla de un triunfo de Chile sobre el cuarto mejor equipo del mundo, de desprecio desatado hacia la nueva directiva de la ANFP y de un grito que expresa una voluntad, tan férrea como difícil de alcanzar: &#8220;¡Bielsa no se va!&#8221;.<span id="more-22018"></span></p>
<p>&#8220;No escuchar al pueblo, esa es la traición más grande&#8221;, decía el volante nacional Mauricio Isla haciendo gala de una lucidez reconfortante. Pero hoy la voz de ese pueblo, encariñada con un entrenador tímido ante la prensa pero que apela siempre a la ética y al respeto, resultó extremadamente difícil de ignorar. Más allá de quién fuera el efectivo responsable del complot, del tejemaneje interno. O de si Harold es del poder o de la galucha. </p>
<p>Este año definitivamente está enlazado, por misteriosas razones, con la emoción pública y colectiva. Con el valor de las personas anónimas. Con su sufrimiento y su voluntad. Y empieza a cerrarse en la misma nota. &#8220;No escuchar al pueblo, esa es la traición más grande&#8221;. Una verdad tan sencilla, como difícil de escuchar con todas sus letras. Un hombre sin grandes elaboraciones la dice y qué. Porque se crece. Porque se ve un referente. Porque en pequeños detalles se enseña y se aprende&#8230; Gracias Bielsa.</p>
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		<title>Sebastián, esta vez no fue toda tu culpa</title>
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		<pubDate>Sat, 30 Oct 2010 04:47:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Esta vez no tienes toda la culpa. Lo debo aclarar. Aunque sería más sabroso que la tuvieras, a propósito de tu último error garrafal: escribir ingenuamente un slogan nazi en el libro de visitas de la presidencia alemana. Te has consagrado universalmente, tras una semana de fama mundial, como una especie de Bush de macetero. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/10/piñera-uber-alles.jpg" alt="" title="piñera-uber-alles" width="350" height="377" class="alignright size-full wp-image-21577" />Esta vez no tienes toda la culpa. Lo debo aclarar. Aunque sería más sabroso que la tuvieras, a propósito de tu último error garrafal: escribir ingenuamente un slogan nazi en el libro de visitas de la presidencia alemana. Te has consagrado universalmente, tras una semana de fama mundial, como una especie de  Bush de macetero. Un aura que te hace mucha justicia, Sebastián. Ahora los lectores de la prensa mundial son deleitados con tus sabrosas anécdotas. Empiezan a repetir tus piñericosas. Se asombran de que creas en Robison Crusoe. Pero escribir “Deutschland über alles” no fue necesariamente tu culpa… <span id="more-21576"></span></p>
<p>Qué rara es la vida contigo. Primera vez que no eres responsable y ahora se te conoce en medio mundo como un tarado. Bueno, tampoco el éxito del rescate era en rigor mérito tuyo; así que, supongo, se equilibra el Cosmos con esta suma de involuntariedad. Todo sucede en torno tuyo por razones equivocadas. Ayer se salvaban vidas por rating. Hoy eres un bárbaro perdido en Europa, solo por haber recibido la mejor educación privada disponible en Chile.  A pesar de ese privilegio, todavía tienes problemas para conjugar el verbo “cubrir”. Das a la humanidad un mensaje esperanzador, que tampoco estarás feliz de personificar: no se necesita ser culto para llegar a multimillonario y presidente. </p>
<p>Cómo tus funcionarios explican, la responsabilidad del bochorno es más bien de los curas alemanes que te educaron. Ellos, largo tiempo después de la derrota del Tercer Reich, hacían caso omiso de la culpa germana por haber perpetrado las mayores atrocidades. Esos curas de moledera te enseñaron en el Verbo Divino el himno original de Alemania, prohibido tras el fin de la guerra en la llamada “Padre Patria” (Vaterland). Claro. La estrofa eliminada connota supremacía racial y oculta muy mal el deseo germano de fagocitar toda la Tierra. “Alemania sobre todo, sobre todo el mundo…”, continúa el verso, resumiendo en pocas frases el programa político hitleriano. Las palabras calzaban bien, así que los nazis comenzaban siempre sus actos cantándolas. </p>
<p>Los curas que venían de ese país (tan derrotado que tenía que borronear su propio himno nacional), aparentemente no estaban muy convencidos de la culpa alemana. Y eso es mucho decir, considerando lo querida que es la culpa para los sacerdotes. </p>
<p>En los 80, varias décadas después de ti, Piñera, tuve contacto con ellos. Fue en otro colegio de la misma congregación, el Liceo Alemán. Aunque Chile vivía en carne propia los horrores del fascismo, ahí seguían enseñando el himno de Alemania a la manera nazi. Y nos instruían sobre la grandeza de Alemania. Esa grandeza no estaba empañada por el pasado y los campos de exterminio, sino que por el comunismo y la baja tasa de natalidad de la república federal. Ese mismo índice que te preocupaba en el mensaje presidencial del 21 de mayo. Los curas eran a la antigüita. Tenían mentalidad de potencia colonial, que crece a medida que virtuosas mujeres rubias crían niños sanos; soldados y sacerdotes de la “Padre Patria”. La Alemania moderna y berlinesa -esa que pregona el Goethe Institut- con su arte de vanguardia y sus asquerosos ciclos de Fassbinder, les parecía tan lamentable a los curas que quedaba fuera de su vitrina de lo alemán. </p>
<p>El panorama escolar, como tantos detalles de nuestra historia reciente, confirmaba la caricatura hollywoodense de Latinoamérica como refugio de nazis o, en este caso, de semi-nazis. Buena parte de la elite chilena se crió bajo la influencia de estos seres añejos y gravemente miopes. No eran necesariamente criminales de guerra. Los rubios curitas gozaban de estimación aristocrática por su disciplina y sus maneras rígidas, propias de un mayordomo. Si a mí y a ti, Piñera, nos mandaron a aprender de los desechos tóxicos de Alemania, fue por los prejuicios raciales de nuestros padres. Sabían que Hitler y compañía eran unos villanos, pero tenían todos los ingredientes para haberse cuadrado en Nuremberg en los años 30. Porque, tal como los alemanes tras la hiperinflación, eran miedosos y vulgares.  Eran vulgarmente temerosos de la vulgaridad latinoamericana, valga el trabalenguas. Y se sentían cercados, como soldados españoles en un fuerte de la frontera del Bío Bío. Rodeados de cabezas chuzas y morenas. De aullidos salvajes y simiescos.</p>
<p>Ahora, para mí fue cosa de que pasaran pocos años para enterarme que la primera estrofa del himno resulta vomitiva para el alemán promedio. Si tú no supiste aprenderlo después, de eso no le eches la culpa a los curas. Tal vez sólo sea que encarnas toda la vulgaridad de la elite latinoamericana. Eso sí lo escogiste, si es que algo se escoge en este mundo.</p>
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		<title>¡A muñequear!</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Sep 2010 01:24:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
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		<category><![CDATA[derecha]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Qué conviene más? ¿Un gobierno de “centro-izquierda”, que viva haciendo méritos ante el empresariado? ¿O un gobierno de derecha (finalmente, de los empresarios), que necesite urgentemente congraciarse con la opinión pública? A estas dos alternativas parece reducirse el panorama inmediato en Chile. Hacer méritos. Seducir. En el caso de la derecha chilena, conjurar el fantasma [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué conviene más? ¿Un gobierno de “centro-izquierda”, que viva haciendo méritos ante el empresariado? ¿O un gobierno de derecha (finalmente, de los empresarios), que necesite urgentemente congraciarse con la  opinión pública? A estas dos alternativas parece reducirse el panorama inmediato en Chile.<span id="more-19892"></span> </p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/09/muñequear.jpg" alt="" title="muñequear" width="235" height="246" class="alignright size-full wp-image-19893" />Hacer méritos. Seducir. En el caso de la derecha chilena, conjurar el fantasma de la propia monstruosidad. El estigma de ser, posiblemente, una de las facciones políticas más reaccionarias del planeta. Una, que todavía reivindica horrores que nadie en el mundo occidental quisiera cargar. Y que recuerda públicamente estas abominaciones como actos justos y necesarios. </p>
<p>Borrar este cariz es una tarea titánica y –aparentemente- imprescindible, si se llega al gobierno, con la ayuda de los santos, y la intercesión de Frei y MEO. </p>
<p>Algunos harán notar el dato, no menos cierto, de que un importante porcentaje de la población chilena tiene pobres convicciones, si se trata de democracia, de derechos civiles, y de todo lo que se refiera a los tres ideales de la vieja Revolución Francesa. Siguiendo este argumento, la derecha chilena no necesitaría borronearse a sí misma, ni probarse cuanta careta encuentre botada en la vereda.</p>
<p>Claro, en nuestras calles no escasean los amantes del Viejo Orden y el garrote. Esa horda quejumbrosa y barbárica. Extraña suma de lumpen, de familias esforzadas, de personas atemorizadas por la delincuencia y de gente que piensa que nadie más que ellos trabaja en este mundo. De empresarios que lanzan monsergas, durante generaciones, sin que nadie se las rebata, porque –cómo- si tienen la sartén de su corral personal por el mango. Quién va a perder el tiempo en aclararle las cosas al gallito de la pasión. </p>
<p>Pero esa horda es la mitad menos uno. O la mitad menos un millón, si se quiere.  La otra porción, la gran mitad, no es tan así. Aunque tampoco se trate de un grupo de fervorosos creyentes de la Libertad, Igualdad y Fraternidad.  </p>
<p>Con sus virtudes y defectos, esta última es la mitad importante y mayoritaria. La mitad grande es el objeto de deseo. Y sin ser especialmente sofisticada o escéptica, es el único oyente importante. Por lo menos, mientras no se recurra al expediente del golpe de estado; que, como se sabe, para nada es una rareza en nuestra historia. </p>
<p><strong>LA MITAD CHICA</strong></p>
<p>La pequeña mitad, la del garrote, es más simple y maniobrable. Se conforma con menos. En este caso, le basta con que haya arriba uno de los suyos. Y, haga lo que haga este gobernante, simbólicamente salido de sus entrañas, lo defenderán por lealtad de cuerpo. Por disciplina. Por último, porque son amantes de la autoridad. Y le son -en el fondo- indiferentes las sutilezas: corporativismo, estatismo o libremercadismo. Porque, en su imaginario, su hombre es el sheriff que barrió a los malos, a la corruptos y a los flojos. Barrió a esa enorme masa formada por casi todos los demás seres humanos: los mediocres del mundo. Así piensa el partidario del garrote, desde su puesto de combate como conductor de taxi o importador de blondas chinas. </p>
<p>En la práctica, a la mitad chica le importa un bledo que se ahuyente a la inversión extranjera (como en Barrancones). Que por decreto se le despache con su música a otra parte. Y esto, pese a que la mentada inversión internacional está al tope de la lista de las cosas que, según su catecismo, serían intocables. Tampoco le molesta que se eliminen las excesivas atribuciones de la justicia militar y la ley antiterrorista, aunque ellos mismos estén siempre pidiendo mano dura y medidas draconianas. Les es indiferente, pero sólo en caso de que estos cambios democratizadores los haga uno de los suyos y, ojalá, beneficie a otros de su partida. Por ejemplo, que signifique la libertad de un puñado de militares con las uñas encostradas de sangre. Y si no resulta el trueque&#8230; Pues la mitad chica aguanta, que para eso está.</p>
<p>Es que esa mitad no digiere mucho los matices, ni las definiciones, ni el articulo en sí&#8230; ni los principios generales, ni los ideales abstractos. Pero si retiene símbolos, jerarquías, rostros y un par de tabús. Con eso le basta.</p>
<p>La pequeña mitad, como gran parte de la humanidad, únicamente está hambrienta de seguir y agradecer. Solo que, no a cualquiera. Ojalá a alguien que brille con las luces de lo que entienden por prestigio. Con los refulgores de la fuerza, la autoridad, la belleza, la limpieza (física), la raza blanca, el dinero, el apellido y la masculinidad. Los uniforme, por ejemplo, sean de policía o de línea aérea, reúnen muchos de estos requisitos, pues generalmente están planchados y tienen algún distintivo jerárquico. Pero, en realidad, cualquiera de estos atributos les sirven. Y también sirvieron a la Concertanción, no se me hagan los de la chacra. Que la mitad grande es casi una evolución milimétrica de la mitad chica.</p>
<p>El que tiene a la pequeña mitad consigo una vez, ya podrá contar con ella casi para siempre. Aún cuando se sea descubierto infraganti, llevando una bolsa de dinero fiscal a las Islas Caimán. En ese caso, los chicos dudaran, se resistirán a creer y esperaran prudentemente a que reaccione algún cacique principal, antes de decidirse a pensar algo.</p>
<p>Por esa misma lealtad irreflexiva, que no es otra cosa que adscripción incondicional al prestigio, la mitad chica del país, en realidad no le importa mucho a nadie. Y esta hora importa menos que nunca. Salvo al desconocido, al nuevo, al arribista. El verdadero jefe, si es dueño del prestigio, ya tiene a la mitad pequeña en su puño. Y puede olvidarla durante buen rato sin ningún temor, para concentrarse en convencer a la mitad grande. </p>
<p>Por lo mismo, no es una maniobra arriesgada el elogiado “pragmatismo” de las nuevas autoridades. Este pragmatismo consiste en que están dispuestas a hacer todo lo contrario de lo que se cree. A actuar en contra de sus convicciones habituales; sólo para pololearnos, para seducir a los que no estamos en la mitad del garrote. Así que, el que tenga oídos que entienda. Mientras este humor (esta inseguridad) dure allá arriba, estaremos viviendo la suprema hora de muñequear, compatriotas. De conseguir avances impensables ayer mismo, y de lograr políticas involuntarias de parte de la autoridad. A maniobrar y moverse, que la liquidación está buena, y no dura para siempre&#8230; Cuando la inseguridad de arriba se disipe, veremos -realmente- para qué fue que se esforzaron tanto en subir.</p>
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		<title>Nuestros astronautas</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2010/08/23/nuestros-astronautas/</link>
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		<pubDate>Mon, 23 Aug 2010 19:20:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Lo que pasó ayer no es cualquier cosa. Simbólicamente, es lo más cercano que puede hacerse en Chile a enviar un hombre a la Luna. O traer de vuelta a la Tierra una averiada cápsula espacial destinada a la tragedia. Claro. Nuestra Luna queda al fondo de la Tierra. Nuestros astronautas recibieron la peor educación [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Lo que pasó ayer no es cualquier cosa. Simbólicamente, es lo más cercano que puede hacerse en Chile a enviar un hombre a la Luna. O traer de vuelta a la Tierra una averiada cápsula espacial destinada a la tragedia. Claro. Nuestra Luna queda al fondo de la Tierra. Nuestros astronautas recibieron la peor educación formal que ha sido posible negarles. El cable que chisporrotea sobre el tanque de combustible es el interminable campanilleo de prepotentes telefonazos a fiscalizadores honestos, que sí los hubo. Y el meteorito que golpea la nave, es todo un cerro que cae, fagocitando el espacio confinado en el que persiste la porfiada vida.<span id="more-19212"></span></p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/08/minero-sobreviviente.jpg" alt="" title="minero-sobreviviente" width="300" height="241" class="alignright size-full wp-image-19213" />Sí. Esa sonda taladró en las profundidades del subconsciente de millones de personas, traumatizadas por una sucesión detestable de desastres y fatalidades. Esa sonda compensa lutos. Borra el invierno. Airea. </p>
<p>Los significados de las cosas se viran mágicamente. Si las grietas cuartearon el país hace cosa de seis meses; ahora, por entre los pliegues de una grieta se vislumbra un rostro sobreviviente. </p>
<p>Pero, hay cosas que es mejor no olvidar en medio de la magia del momento. En el control de la misión estuvo la gente de Codelco. Esa vilipendiada empresa estatal, que, casualmente, alimenta a cientos de miles de escolares cada día. Que compra agujas hipodérmicas, sacos de cemento y pizarrones. Esa codiciada noria que hasta financia submarinos y material antimotines. Codelco, el supuesto antro de la ineficiencia y la baja productividad, aportó a los mejores hombres, que -anónimos- volverán en unos meses a sus minas, ambicionadas y especuladas por la misma ansiedad que encerró a los 33 a casi un kilómetro de profundidad.</p>
<p>Al final de esta historia también surge una escena desconcertante. Como en todo perfecto guión de supervivencia, hace su aparición la carroña mediática. Pero, no importa. La llamada de Nixon, el afectado abrazo del soberano, es parte inevitable de estas historias. Aún así, quedo preocupado… Retrasar la oficialización de la buena noticia una hora, para que pudiera darla el Presidente, es no haber entendido mucho el mensaje de la fábula que, como escolares ávidos, el país siguió verso a verso: </p>
<p>Los hombres no se pueden apilar para apuntalar galerías con sus huesos. Ni se pueden estrujar para saciar al ludópata del dinero y el poder. Esos terneados adictos, que necesitan tratamiento más urgente que muchos toxicómanos. Porque no consumen sustancias volátiles o su propio cerebro. Consumen gente. Y los seres humanos no son para masticarlos hasta que se les acaba el sabor.</p>
<p>Porque puede que nuestros astronautas, los que viajan a diario a esas zonas abisales de locura, no sean aviadores de mandíbula cuadrada y buena familia, seleccionados tras riguroso chequeo médico. Puede que nuestros astronautas sean precisamente nuestros conciudadanos más postergados. Que sean hombres viejos, enfermos de diabetes. Que sean inmigrantes bolivianos&#8230; Pero nuestros astronautas son lo mejor que tenemos. Y, eso, hoy nadie lo duda. Al fin.</p>
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		<title>El enigma Hinzpeter</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2010/08/19/el-enigma-hinzpeter/</link>
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		<pubDate>Fri, 20 Aug 2010 00:55:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
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		<category><![CDATA[okupas]]></category>
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		<description><![CDATA[• Cómo la "solución" del "Caso Bombas" desató una ola de bombazos
Hizpeter, confidencian sus cercanos, tiene un plan maravilloso: Ser el próximo presidente de Chile. Y cree que puede lograrlo, si es que en cuatro años alcanza a borrar a la delincuencia del país. A él nada le dice el hecho comprobado de que los ministros del Interior no se convierten en presidentes. Por lo menos no, desde que paso de moda el cohecho. Siempre habrá alguna gente a la que le gusten los rottweilers, pero a todos -sin excepción- les gusta más que el rottweiler lleve una correa y que haya una persona sosteniéndola del otro lado. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>• Cómo la &#8220;solución&#8221; del &#8220;Caso Bombas&#8221; desató una ola de bombazos.</strong><br />
<img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/08/hinzpeter-carab.jpg" alt="" title="hinzpeter-carab" width="400" height="165" class="alignright size-full wp-image-19087" /></p>
<p>&#8220;Quiero brindar, de parte de nuestro Gobierno un reconocimiento a las policías, un reconocimiento al fiscal (Alejandro) Peña y a todo el Ministerio Público, a todo su equipo que trabajó con profesionalismo, con seriedad, con mucha dedicación, para <strong>brindarle al país la solución a un caso que se había demorado mucho tiempo en tener respuestas</strong>&#8220;. Con estas palabras el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, anunció que estaba aclarado el llamado &#8220;Caso Bombas&#8221; el sábado recién pasado. Pocas horas antes había terminado un allanamiento masivo de casas okupa. Se detuvieran a 14 personas, presuntos responsables de los atentados (principalmente con bombas de ruido) que se registran en Santiago desde hace un par de años.</p>
<p>Pero alguien, en algún punto de la capital, da señales de no estar de acuerdo con las palabras del ministro. Esta persona o grupo, aparentemente empeñado en demostrar que no se encuentra tras las rejas, ha sembrado &#8220;bombas&#8221;, o artefactos que simulan serlas, en diferentes lugares. </p>
<p>El Mercurio dio cuenta de el primero de estos hechos, destacando en portada la supuesta eficiencia de las fuerzas policiales. El titular dice; &#8220;Caso Bombas: Frustran atentado en comisaría a un día de masiva formalización&#8221;. Para que no cunda el pánico, se aclaran en el epígrafe del titular: &#8220;Fiscal regional Alejandro Peña: &#8220;Lo relevante es que los líderes quedaron en prisión&#8221;". Algo tranquilizador, porque -como se sabe- para fabricar e instalar bombas caseras, es imprescindible tener un jefe y pagar las cuotas de una organización terrorista. Se sospecha que los termocéfalos son gente maniática del orden, un poco estructurada y amante de las formalidades.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/08/frustan-atentado.jpg" alt="" title="frustan-atentado" width="300" height="163" class="alignleft size-full wp-image-19090" />Paréntesis mercurial. &#8220;Frustan atentado en comisaría&#8221;, decía el titular. Pero, de acuerdo al mismo matutino, pero en páginas interiores, en la 21ª Comisaría de Estación Central nada se frustó. En la hoja C17 el &#8220;atentado&#8221; pasa gradualmente a &#8220;supuesto artefacto explosivo&#8221;, para terminar hablándose de &#8220;&#8230;un extintor, relojería y cableado&#8221;. Y agregando que el objeto será llevado a un laboratorio, para buscarle algo que explote. La mayoría de los otros medios hablan desde un principio de una falsa alarma telefónica y de un &#8220;un extintor que simulaba ser una bomba&#8221;. Pero el sensacionalismo, si sirve, también se usa en la prensa &#8220;seria&#8221;. Fin del paréntesis mercurial.</p>
<p>Ahora se suma otro ataque. Hace unos minutos, los artificieros clandestinos, han hecho estallar un número aún en discusión de bombas (de ruido) en el mall Panorámico. Si. Evidentemente, estos cabros deben estar felices de entrar en diálogo con el ministro. Están dichosos de desmentir en sus narices a la autoridad que los tiene hinchados y encumbrados en la categoría de peligro supremo para civilización occidental. Que los ha llamado &#8220;crimen organizado&#8221;&#8230; </p>
<p><strong>HINZPETER PRESIDENTE</strong></p>
<p>Hizpeter, como es confidenciado por muchos de sus cercanos, tiene un plan maravilloso. Ser el próximo presidente de Chile. Y cree que puede lograrlo, si en cuatro años alcanza a borrar a la delincuencia del país. Por eso, cuentan que estaba destrozado después del Tsunami; pensando en el increíble retraso que eso podía significar en una programación tan apretada. </p>
<p>A él nada le dice el hecho comprobado de que los ministros del Interior <strong>no</strong> se convierten en presidentes. Por lo menos no, desde que pasó de moda el cohecho. O desde que la seguridad pública es una labor cada vez más especializada y draconiana. </p>
<p>El último que hizo la gracia de ocupar los dos sillones, lo hizo hace 78 años (*). Porque, hay un detalle que tiene que saber, mi estimado abogado corporativo de éxito: Siempre habrá alguna gente a la que le gusten los rottweilers. Pero a todos -sin excepción- les gusta más que el rottweiler lleve una correa y que haya una persona del otro lado. </p>
<p><strong>SEA SENSATO</strong></p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/08/hinzpeter-pacos.jpg" alt="" title="hinzpeter-pacos" width="300" height="416" class="alignright size-full wp-image-19094" />Sí, es verdad. El Estado tiene mucho de rottweiler. Usted lo debe saber mejor que nadie. Y todos lo sospechamos, pero lo toleramos mientras parezca que la presidencia saca a pasear al perro. Y no al revés. Sabemos que muchas veces es una ilusión. Pero, como decía Tony Camo, es un &#8220;sueño bonito&#8221;.</p>
<p>En esto radica el drama del Ministerio del Interior, mijo. Y el que lo acepta, se lo banca: mucho poder para hoy; muy poco para mañana. O que le pregunten a Onofre, Krauss, Chico Zaldívar, Belisario y tantos más Ese ministerio está medio maldito. Créame, muchacho. Los ministros del Interior son fusibles que se queman. Esa oficina es parecida a una tumba política. Y, en ocasiones peores, es también una tumba de verdad. 5 ministros o ex ministros murieron en las peores circunstancias en las últimas cuatro décadas. A uno de ellos (Bonilla), como en una película de mafiosos, lo despidieron con un abrazo al pie de un helicóptero. &#8220;¡Y el helicóptero se cae, viejo, cuando vaya volando! / Carvajal: (Risa malvada)&#8221;. Bah, disculpe. Me traspapelé de archivo.</p>
<p>Eso, sin olvidar el escollo principal. El de cumplir su programación. Acabar con la delincuencia -o crear la sensación de que casi se terminó- en el transcurso de un gobierno.  </p>
<p>No sea leso. No agite esta causa. Lo que se denomina &#8220;delincuencia&#8221;, como sabrá, es una cultura, o muchas. Y una cultura no se acaba en cuatro años, a menos de que tenga planeado un genocidio. Uno que tendría que incluir batidas y allanamientos en muchas oficinas del barrio El Golf. Y si se conforma persiguiendo a los patipelados, declarándoles la guerra&#8230; Entonces llevará la guerra a las calles. Ese día a todos se les acaba la ilusión de seguridad. Y ahí si que la banda presidencial será un espejismo para contemplar desde una habitación acolchada. Tenga cuidado con convertirse en el partero del terrorismo, señor Don Graf. </p>
<p>Pero si nada de esto le convence, Hinzpeter, hay un último detalle que le demando considerar. Y es un secreto narrativo tan simple que ni lo creería: Solo se trata de que nadie en el mundo disfrutan imaginándose a Smithers a cargo de la planta nuclear. Pueden ser divertido que Homero obtenga el puesto por azares del destino. O que Burns lo conserve y haga sus maldades. Pero Smithers. ¿Cuál es la gracia?<br />
____<br />
(*) Juan Antonio Ríos, ministro del Interior durante menos de un mes, en 1932. </p>
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		<title>Puerto Aldea: La orfandad de los muertos</title>
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		<pubDate>Sat, 14 Aug 2010 04:15:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[armada]]></category>
		<category><![CDATA[armada de chile]]></category>
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		<description><![CDATA[De los civiles que estaban en la testera, Ravinet y Piñera, era más esperable la huída. Preocupados del olor a maldición. Del fantasma de Palmenia Pizarro. De mantener una imagen positiva y sonriente, asociada a situaciones siempre felices. Pero, ellos mejor que nadie, debieran saber que el país está asqueado de "antucos". De la carne de cañón que se pudre en la orfandad. Debieran olerse que llegó el momento de renunciar a la vanidad mediática; de ponerse los pantalones. Que llegó la hora de cargar a los muertos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Playa de Puerto Aldea. Maniobras anfibias de la Infantería de Marina. Un hombre muere y otros dos resultan heridos en presencia del Presidente de la República y las más altas autoridades de Defensa del país. En la tribuna todos se van en tropel a Santiago y nadie dice nada. Como si se tratara de un bochorno de protocolo que más vale no mencionar. O de un pequeño desaguisado vergonzoso en la organización.</p>
<p>La institución a cargo del evento, la Armada de Chile, deja pasar dos horas antes de comunicar algo respecto de lo ocurrido a la sociedad. Y lo hace sin dar ni pistas de qué fue lo que realmente pasó. Cuando ya es inevitable. Cuando los primeros medios de prensa (entre ellos este blog) hacen circular la noticia y ésta se difunde como una certeza sin caras ni nombres&#8230; Esto no es trivial. <span id="more-18808"></span></p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/08/almirante-y-piñera.jpg" alt="" title="almirante-y-piñera" width="321" height="278" class="alignright size-full wp-image-18809" />Este muerto no lo cargo yo, dice la cumbia. Y también dice el generalísimo de las Fuerzas Armadas de Chile. Y se suma al coro el ministro de Defensa, Jaime Ravinet, mientras hace congas el comandante en jefe de la fuerza naval. Todos testigos, todos citables a declarar. Todos autoridades. Todos adultos. Todos mirando para el lado.</p>
<p>Nadie exige que las identidades de las víctimas se hagan públicas antes de comunicarla a las familias. Pero la Armada es una  institución que colaboró en ahondar el mayor desastre natural de los últimas décadas con su hermetismo, con su renuencia a hacerse responsable, a asumir, a meterse en honduras, a meter la pata. En definitiva, a dar la alarma. La marina ahora también se encuentra complicada (a través de la Dirección de Territorio Marítimo) en supuestas irregularidades concernientes a informes de daño ambiental en la franja costera. Esta institución debiera sentir en las presentes circunstancias -uno supone- una compulsiva y urgente necesidad de mantener la transparencia a todo trance. </p>
<p>De los civiles que estaban en la testera, Ravinet y Piñera, era más esperable la huída. Preocupados del olor a maldición. Del fantasma de Palmenia Pizarro. De mantener una imagen positiva y sonriente, asociada a situaciones siempre felices. Pero, ellos mejor que nadie, debieran saber que el país está asqueado de &#8220;antucos&#8221;. De la carne de cañón que se pudre en la orfandad. Debieran olerse que llegó el momento de renunciar a la vanidad mediática; de ponerse los pantalones. Que llegó la hora de cargar a los muertos.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Encuesta CEP: Todos los indecisos se fueron</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Jul 2010 20:11:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poder]]></category>
		<category><![CDATA[Encuesta CEP]]></category>
		<category><![CDATA[Piñera]]></category>

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		<description><![CDATA[• Piñera a estas alturas es el anti Obama: el fenómeno subterráneo de impopularidad del momento. Por Pepe Lempira Tusunami. Esa palabra va a venir a la cabeza del Presidente. Porque la encuesta CEP de hoy es un mini cataclismo político para la administración Piñera. Y porque, usando el lenguaje de palacio, va a ser [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/07/pinera-como-obama.jpg" align="right" /><strong>• Piñera a estas alturas es el anti Obama: el fenómeno subterráneo de impopularidad del momento.  </strong><br />
Por Pepe Lempira<br />
Tusunami. Esa palabra va a venir a la cabeza del Presidente. Porque la encuesta CEP de hoy es un mini cataclismo político para la administración Piñera. Y porque, usando el lenguaje de palacio, va a ser necesario buscar un gran y evidente &#8220;adversario&#8221; al que responsabilizar del bajo apoyo al mandatario a pocos meses de asumido el gobierno. </p>
<p>Pero la operación de culpar a la naturaleza (que vaya que nos dejó amoratados) va a requerir de mayor pericia y coordinación que la demostrada hasta ahora. Porque, a nivel mediático, el maremoto ha sido presentado como un especie de último legado nefasto del gobierno anterior. Pero va a costar hacer el malabar, principalmente, porque, siguiendo la minuta de instrucciones comunicacionales gubernamentales filtrada ayer, se supone que la reconstrucción habría sido un éxito<span id="more-18177"></span> y la economía estaría mejor que nunca. Entonces, de no cambiar el modelo planteado, el mensaje cada vez se hará más contradictorio e inverosímil. Y lo inverosímil deriva en burla. No lo sabrá este pasquín.</p>
<p>Por lo menos el porcentaje de respaldo a Piñera tiene la virtud de ser un récord. Es el presidente con más bajo apoyo en su primeros meses de gobierno, en lo que va desde el retorno a la democracia (que es como decir, desde que existen las encuestas modernas). Así que a buscar explicaciones, porque sin estallidos de descontento social, ni grandes protestas, el Presidente ha bajado de una votación 51,6% de los votos, a un apoyo estadístico del 45%. El habitual porcentaje de la derecha desde el plebiscito de 1988. </p>
<p>Para poner en perspectiva el resultado, en la misma etapa inicial de sus gobiernos Bachelet alcanzó una aprobación del 46% (revolución pingüina de por medio), Lagos del 49%, Frei del 50% y Aylwin del 73%. Así que el 45% de Piñera marca el piso mínimo de apoyo a un mandatario en sus primeros meses, y lo trae de regreso a su votación dura. La que obtuvo en la primera vuelta de la elección presidencial (44%). Por lo tanto, perdió a absolutamente a todos los indecisos.</p>
<p><strong>¿QUIÉN ES LA OPOSICIÓN?</strong></p>
<p>Lo más sorprendente es que la baja ocurre en un período consistente en, casi por completo, una obligada luna de miel política. La derrota concertacionista dejó a sus dirigentes convertidos en zombies cautelosos, llenos de temor de aparecer haciendo oposición poco constructiva, precisamente en medio de la reconstrucción. </p>
<p>La izquierda extraparlamentaria, por otra parte, ha quedado en la extraña situación de ni siquiera poder seguir usando su nombre habitual. Relegada al papel de adorno de diversidad benetton en la Cámara. </p>
<p>Los movimientos sociales de protesta en las calles, también han brillado por su ausencia. Aquí no ha ocurrido nada parecido a la Revolución Pingüina. En los paraderos se mantiene una paciencia sorprendente frente a las frecuentes alzas del Transantiago. Y en general los individuos aguantan sin explotar de manera demasiado notoria. Nadie se ha quemado a lo bonzo como Miño. Por lo que, considerando todo lo que ha pasado este año, yo hablaría de un momento marcado por un sociedad sumamente estoica.</p>
<p>Entonces qué pasó. Parece que el gobierno es tan hiperactivo, que no contento con mandar, también ha incursionado en la tarea de hacerse la oposición a sí mismo. </p>
<p>Observemos a los peces gordos concertacionistas. Ninguno se mete en los cotidianos debates y denuncias motivadas por el gobierno. Casi ni hablan de la Junji, Otero, las &#8220;aldeas&#8221;, Ruiz Tagle, el terminal Bloomberg en La Moneda, el pasaje de la micro, la reforma universitaria de Lavín, el ministro de salud que tira la toalla diciendo que los hospitales públicos son &#8220;inadministrables&#8221;, los conflictos de interés no resueltos del Presidente y el largo etcétera freakerío diario, que a muchos espanta o carcajea. Los peces gordos parecen esperar que, como siempre, la derecha caiga por su propio peso. Cómodos y facilones son. Pero parece que les van dando la razón los hechos. Bachelet sigue foronda y cercana al 80% de apoyo, sin moverse de su escritorio (salvo por esa magistral escapada a Sudáfrica).</p>
<p>¿Quiénes han hecho oposición entonces? Todos y nadie. Lo más respetado y querido de la sociedad, se han convertido en &#8220;opocisión simbólica&#8221;: Un Techo Para Chile, Kramer y Bielsa. Pero principalmente ha sido obra del comidillo diario. Convertido en avalancha, en las redes sociales cibernéticas. O en miles de comentarios de hastío y escándalo, reproducidos en la mesa de hogares y schoperías. Piñera a estas alturas es el anti Obama: el fenómeno subterráneo de impopularidad del momento. </p>
<p>¿Qué sigue? El gerente general va a cambiar a los de relaciones públicas. ¿Le va a servir? Lo va a calmar. Después de eso, veremos.</p>
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		<title>Clemencia senil</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2010/07/22/clemencia-senil/</link>
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		<pubDate>Thu, 22 Jul 2010 08:40:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
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		<description><![CDATA[POR PEPE LEMPIRA En tiempos antiguos, cuando fueron de verdad poderosos, eran de palabra bastante categórica. Pero ahora, y sobre todo tras los vapuleos del último año, los prelados católicos hablan parecido a Cantinflas en las Naciones Unidas. Sus mensajes corporativos están repletos de ponderados trabalenguas conceptuales, que apelan a la buena voluntad. Como si [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/07/obispo.jpg" align="right" />POR PEPE LEMPIRA<br />
En tiempos antiguos, cuando fueron de verdad poderosos, eran de palabra bastante categórica. Pero ahora, y sobre todo tras los vapuleos del último año, los prelados católicos hablan parecido a Cantinflas en las Naciones Unidas. Sus mensajes corporativos están repletos de ponderados trabalenguas conceptuales, que apelan a la buena voluntad. Como si se tratara del brindis de un relamido embajador gagá, o de una azucarada reflexión humana en la autobiografía de un ministro de relaciones exteriores jubilado&#8230; No por nada la Iglesia Católica es la diplomacia más antigua del mundo. <span id="more-17995"></span></p>
<p>Las cartas pastorales pueden incluir mensajes dudosos y terribles, pero invariablemente aliñados con tanto amor por la humanidad sufriente, que para muchos son manchas de tinta. Como las del Test de Rorschach.  Así, cualquier miembro del rebaño puede decidir si quiere ver en la mancha un hippie sonriente o una silla eléctrica humeante. Por lo mismo, muchos no han podido dejar de notar que se trata de una religión que sirve indistintamente para apoyar la pena de muerte o la clemencia, según sea el gusto del consumidor. </p>
<p>Por su diplomática manera en expresarse, la Iglesia Católica es una invitada perfecta en los rituales republicanos. Esto pese a sus profundas raíces monárquicas. Tan profundas, que debiera bastar con hacer notar que se trata de la última oficina del Imperio Romano que sigue abierta hasta nuestros días. </p>
<p>En el Tedeum, por ejemplo, estos diplomáticos rellenan horas diciendo bastante poco. Gastan más aire del que mueven. Pero siempre incluyen de contrabando su mensaje duro, oponiéndose hasta ayer a la voluntad mayoritaria en materias como el divorcio. Y enredándose en su agenda particular a mitad del brindis. Diciendo cosas que muchos consideran barbaridades. Pero como las plantean tan sonrientes, y todos quieren irse a la verdadera fiesta, no importa mucho que el cura haya dado la lata. Total, es ritual. Es relleno.</p>
<p>Y así se la pasan por décadas en el equilibrismo. En la palabra sibilina y la frase de doble lectura.</p>
<p><strong>¿QUÉ FUE ESO?</strong></p>
<p>Pero hoy los obispos se superaron a sí mismos por varios cuerpos. Los equilibristas han entregado su propuesta de indulto. La presentan como una iniciativa general, pero que nadie parece dudar de que se haya diseñado principalmente pensando en los oscuros agentes y asesinos de la última dictadura. Por lo menos esa fue la sensación que quedó, porque al final no se habló mucho de los otros presos.</p>
<p>En el afán de hacer digerible la idea, entregaron cinco páginas plagadas de incoherencias lógicas y inconsistencias argumentativas evidentes&#8230; Revisado con detención, el documento parece una tomadura de pelo, redactada por una partida de locos tras una descomunal borrachera en la casa de ejercicios de Punta de Tralca. O la obra de una selección nacional de alumnos expulsados de la carrera de Derecho, bajo los efectos de un persistente <em>surménage</em>. </p>
<p>¿Para esto gastaron tiempo y atrajeron atención mediática? ¿Pensaron que nadie iba a leer la letra chica? El nivel de contradicción y falta de manejo es tal, que si no fuera porque es obra de uno de los grandes poderes fácticos de nuestra sociedad, nadie tomaría en serio este PDF, destinado -por sus propios méritos- a la papelera de reciclaje de cualquier profesor de primer año de universidad.</p>
<p>Ya todos lo habrán notado&#8230; Los obispos terminan su documento señalando que la propuesta no podría estar completa sin que sean incluidos en el indulto los militares autores de crímenes de lesa humanidad. Pero, párrafos antes, se abre la argumentación sugiriendo que se usen algunos criterios para excluir ciertos crímenes graves del privilegio. Por ejemplo los “delitos de sangre”. Lo que invalida de plano cualquier posibilidad de que los militares presos califiquen para la medida. A reglón seguido, afirman que quieren hacer su solicitud tomando en cuenta el necesario respeto a los tratados internacionales, cuando éstos mismos son los que imposibilitan amnistías e indultos generales para los crímenes de la DINA y la CNI. </p>
<p>Un cero en la tarea. Como en un gran acto fallido, afirman que quieren que se rebaje las penas a los militares, y enumeran justamente las razones para no hacerlo. Así que nos dejan donde mismo y se van. </p>
<p>Esto les da toda la razón a los que piensan que es inapropiado que, quienes se presentan como delirantes creadores de paradojas, terminen auto-designándose asesores legales en materias que (en teoría) les son tan ajenas, como la reproducción humana y el sistema carcelario. </p>
<p>La chambonada, de paso, también reafirma la posición de quienes creen que pasaron los autoritarios tiempos de barbarie en que el sanedrín podía pedir al rey que se libere un preso a su elección para las fiestas.</p>
<p><strong>INDULTO AUTORREFERENTE</strong></p>
<p>Como los argumentos y las propuestas de la Iglesia se canibalizan unas a otras, da por pensar en flojera e improvisación. Es que, si el primer párrafo desactiva al que sigue, en una orgía de desprolijidad, el lector queda invitado a lanzarse de guata en busca de explicaciones para esta conducta tan autodestructiva: </p>
<p>Quizá sea un escrito hecho de mala gana y por cumplir. Tal vez, la suma de inconfesables presiones y urgencias institucionales que motivaron la propuesta, haya terminado por provocar una especie de pánico escénico en los obispos. O puede que la manía de hablar diplomáticamente tenga a todos los de la Conferencia Episcopal expresándose como personajes de <em>Alicia en el País de las Maravillas</em>.</p>
<p>Por ahora, prefiero pensar que es un síntoma de que los obispos conservan algo de autorrespeto y conciencia culpable. Porque ¿cómo van a gestionar indultos judiciales si todavía está pendiente lo principal? Que la Fiscalía nos aclare si el arzobispo de Santiago estaba obligado a denunciar a Karadima a los tribunales hace unos diez años. Que resuelva si acusarlo como encubridor. </p>
<p>Mientras tanto, en estas circunstancias tan delicadas, escuchar a los obispos invocar clemencia para los viejitos suena un poco autorreferente. </p>
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		<title>Junji-zonza</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Jul 2010 03:00:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Poder]]></category>
		<category><![CDATA[junji]]></category>
		<category><![CDATA[ximena ossandon]]></category>

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		<description><![CDATA[POR PEPE LEMPIRA Basta de cafecitos con amigas y otras frivolidades, madres desnaturalizadas de Chile. Porque a través de inquisitoriales métodos, aun por definir, la vicepresidenta ejecutiva de la Junta Nacional de Jardines Infantiles, Ximena Ossandon, quiere asegurarse no se gaste un peso de más del erario. Sobre todo, cuidando a niños chilenos que hayan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/07/ximena-ossandon-2.jpg" align="right" />POR PEPE LEMPIRA<br />
Basta de cafecitos con amigas  y otras frivolidades, madres desnaturalizadas de Chile. Porque a través de inquisitoriales métodos, aun por definir, la vicepresidenta ejecutiva de la Junta Nacional de Jardines Infantiles, Ximena Ossandon, quiere asegurarse no se gaste un peso de más del erario. Sobre todo, cuidando a niños chilenos que hayan tenido la mala idea de nacer de mujeres que pierden el tiempo en cosas personales en el trayecto entre la fábrica a los pañales.<span id="more-17920"></span></p>
<p>Estoy aterrorizado. El país debe encontrarse en la más completa bancarrota, y no nos han contado para evitar una corrida bancaria. Porque de otra manera no se puede entender que hayan agudizado tanto el ingenio a la hora de hacer recortes presupuestarios en los planes sociales. ¿Qué sigue? ¿Los hijos de quienes digan garabatos ya no tendrán clases de lenguaje en las escuelas? ¿Se dejará de dar atención médica a quienes trasnochan e ingieren alimentos entre comidas? ¿Ya no habrán raciones de leche para los niños más traviesos? ¿Los cabros pierden el derecho a su consulta en el oftalmólogo (suponiendo que ese beneficio médico existiera) si es que ven demasiada televisión?</p>
<p>La directora de la JUNJI afirma  –textualmente- que la institución se encuentra ante la disyuntiva de tener que cuidar a los hijos de mujeres que abandonan a sus vástagos en los jardines infantiles fiscales, para de inmediato irse a la playa. Supongo que a perderse en un frenesí de apuestas en el Casino de Viña y paseos en yate&#8230; También dice que en la institución no quieren quedarse cuidando a los hijos de mujeres que se van a compartir un café con una amiga o, simplemente &#8220;a tomar&#8221;. </p>
<p>Me imagino que, en la mente de Ximena Ossandón, el primer ejemplo –la madre fanática de las escapadas a la costa- es una situación hipotética, que introduce en su argumento por caridad cristiana. Como para no personalizar demasiado la cosa, digamos. Tampoco creo, habiendo vislumbrado las caricaturas que rondan su cabeza, que esta personera esté realmente preocupada de que las madres de los niños de la JUNJI estén comiendo galletitas y estrudel con sus amigas, en un salón de té de ambientación tirolesa. </p>
<p>En verdad -y sé que aquí voy a especular- creo que la señora parece imaginarse que las supuestas mujeres irresponsables están dentro del perfil del primer caso que menciona en su declaración: La mujer que “decide irse a tomar”, presumiblemente a tabernas y <em>happy-hours</em>, antesala de toda suerte de apareamiento y adulterio. Dejémonos de cosas. Le faltó decir “están puro maraqueando”. Pero no fue necesario; todos entendieron el mensaje. </p>
<p>Emerge no solo una moralina digna de la directora de un orfanato sacado de Charles Dickens. El comentario es un escupitajo en la cara de las mujeres trabajadores y una muestra de la patudez recurrente de algunas patronas de alta sociedad. Esas que tienen la extraña fantasía de pensar que las mujeres de otras clases sociales no saben criar a sus hijos, cuando precisamente son las que se los crían a ellas, en muchos casos.</p>
<p>¿Y los padres? Continuando con el parodia social propuesta por la autoridad, que sigan castigándose en su bacanal de chicha, muday y bailes en el salón de la Negra Ester. Porque los niños atendidos en la JUNJI no cuentan con ellos para nada, según la visión estratégica de Ossandon.  </p>
<p>Tras todo esto, la tentación de maldecir es grande. La opción de recurrir a ataques <em>ad-hominem</em>, es tentadora. Pero no quiero entrar a contabilizar las nanas e hijos de su señoría. A remarcar lo inconstitucional de convertir a nuestras oficinas públicas en edificios confesionales. O a señalar lo ilegal que resulta inmiscuirse en lo que hacen las chilenas con su escaso tiempo libre. Los dichos desnudan a cada cual, sin necesidad de caer en bajezas ni argumentos técnicos. </p>
<p>Lo único que importa a estas alturas es que no continuemos despeñándonos al vacío más espantoso, al despiste patológico, a la autoridad-burbuja… A la excusa barata, que ayer nos decía que el asistencialismo había muerto, para hoy terminar tratándonos como interdictos, que están a cargo de una súper mamá que no sabe ni siquiera dónde está parada.</p>
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		<title>La utilidad de los pobres</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Jul 2010 20:28:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[encuesta casen]]></category>
		<category><![CDATA[felipe kast]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Pepe Lempira Los pobres pueden llegar a ser un excelente tema de sobremesa para quienes no lo son. Incluso, en ciertos colegios de elite, la gente sin posesiones ni redes sociales influyentes es casi una materia más de la malla curricular. Los menesterosos hasta son visitados por tours escolares en su ambiente salvaje. Yo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Pepe Lempira</p>
<p>Los pobres pueden llegar a ser un excelente tema de sobremesa para quienes no lo son. Incluso, en ciertos colegios de elite, la gente sin posesiones ni redes sociales influyentes es casi una materia más de la malla curricular. Los menesterosos hasta son visitados por tours escolares en su ambiente salvaje. Yo he visto los <em>land rovers</em> del safari social en los campamentos. Ahí los pobres son presentados al blondo alumnado como un verdadero trampolín sobre el cual impulsarse para llegar al Cielo. Porque un kilo de azúcar para los necesitados es uno de los pasajes más económicos disponibles para unas largas vacaciones en cierto Caribe metafísico llamado “vida eterna”.<span id="more-17815"></span></p>
<p> <img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/07/palaquin.jpg" alt="" /></p>
<p>“Ayudándolos sólo un poco, yo me ayudo bastante”. Esa parece ser la moraleja que la clase dirigente del país ha aprendido desde hace generaciones sobre estos alienígenas que les resultan tan familiares. </p>
<p>Porque de la misma manera que la Coca Cola organiza sus ganancias mundialeras transando lesotenses. O tal como los cigarrillos equivalen a billetes en muchas cárceles. Así, también, la moneda circulante de la política y la virtud son los pobres. En esos ámbitos son argumento, excusa,  llave, extras, escenografía, capital, limpian, cargan cosas y hasta pueden votar. </p>
<p>El verdadero precio cotidiano de ser un personero de cierto éxito local, no es el ataque de los contrarios. Porque se puede flotar toda una vida siendo diputado por Traiguén o Última Esperanza sin que nadie te critique. El real e inevitable costo que todo dignatario debe pagar (el mismo que Insulza decidió esquivar en las pasadas presidenciales) es tener que abrazar pobres. O escuchar con paciencia sus necesidades. Y vaya que les cuesta y resulta repugnante, pero nuestros representantes saben que en el fondo vale la pena. Porque, tal  como el kilo de azúcar podía llevar al niño de mami al Cielo, palmotear a unas cuantas viejas puede trasladar al adulto al Consejo Municipal o a la Cámara Baja. </p>
<p>Así que la lección infantil no se ha desperdiciado, e incluso su aplicación se hace más eficiente a medida que el aventajado alumno crece. Con los años el chiquillo se ahorrará el kilo de azúcar y se contentará, como decíamos, con el palmoteo o, simplemente, con mentar a los pobres de vez en cuando. De manera que ya no tendrá que ni siquiera meterse la mano en el bolsillo&#8230; </p>
<p>No me jodan. No nos veamos la suerte entre gitanos. Todos sabemos en qué feudo vivimos. Hemos recorrido este paraíso fiscal de la desigualdad, este paisaje récord Guinness de los contrastes. Si algunas de las ranchas más frías y miserables del país están ubicadas en la Curva Nº 1 del Camino a Farellones. Lo único en que nos diferencia es a quién culpamos de la situación. </p>
<p>Por lo pronto, sabemos que la clase dirigente (incluida buena parte de la concertacionista) señala en la intimidad como responsable a los propios pobres y a sus malas costumbres…  A la mentalidad miserable, que por misteriosas razones crecería en la miseria. A esa incomprensible manera de actuar que tienen, como si no existieran oportunidades para ellos.  </p>
<p>Pero les tengo noticias: hablar de los pobres y de lo que tendrían que hacer desde otra galaxia, es como que un niño te describa los dolores de parto y la menstruación: Todos los que no están arriba del <em>land rover</em> se percatan de que el safari está de paso. Los pobres pueden no ser necesariamente sabios y pintorescos, pero saben muy bien que nadie que no sean ellos va a salvarlos. Y tienen razón. </p>
<p><strong>CASEN</strong></p>
<p>Entonces no puede importar menos que venga el último comisario político (de cualquier rincón del espectro) a decirnos que los pobres son menos que antes. O –como ocurrió ayer- a desayunarnos con la noticia de que aumentaron  escandalosamente de número (casualmente, durante el reciente gobierno de una popular señora, cuya imagen Su Excelencia ha ordenado destruir). Porque cualquier estadística que salga del comisariato llamado Mideplan (antigua cueva de fanáticos y <em>chicago-boys</em>, hace poco recuperada para llevar agua al viejo molino) no huele a dato científico o preocupación sincera, sino que a propaganda… Más que huele, desde siempre apesta a vieja utilización y a un ministro haciendo su pega política. </p>
<p>El ministro actual (a él mismo le gusta remarcarlo), habría obtenido tenues nociones de humanidad viendo una película sobre un médico-payaso llamado Patch Adams. Apelando a estos nobles sentimientos, le digo a él, y también a los redactores de las pasadas encuestas: ¡Déjense, por pudor, de manosear a los pobres! ¡O consíguanse sus propios pobres, por decencia! </p>
<p>…Bah, me disculpo. Verdad que eran suyos. Verdad que venían con la tierra… No he dicho nada.</p>
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		<title>¡Alarma de Abdalá Bucaram!</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Jul 2010 20:07:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mundo al Instante]]></category>
		<category><![CDATA[abdalá bucaram]]></category>
		<category><![CDATA[Piñera]]></category>

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		<description><![CDATA[• Política que distrae de la política POR PEPE LEMPIRA En los hogares en que la cosa pública se considera algo digno de sumo respeto, nunca faltará el padre de familia o el abuelo que despotrica en contra de las teleseries, los bailes de moda, las peleas de bataclanas o las copuchas del espectáculo. Para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/07/abdala-bucaram.jpg" align="right" /><strong>• Política que distrae de la política</strong><br />
POR PEPE LEMPIRA<br />
En los hogares en que la cosa pública se considera algo digno de sumo respeto, nunca faltará el padre de familia o el abuelo que despotrica en contra de las teleseries, los bailes de moda, las peleas de bataclanas o las copuchas del espectáculo. Para este guardián casero de los valores republicanos, todas esas frivolidades no son otra cosa que distracciones ideadas para mantener alejados a los espíritus simples de los asuntos que verdaderamente importan: el gobierno, la política y el debate de los grandes asuntos nacionales.<span id="more-17718"></span></p>
<p>Esos idealistas de viejo cuño, son los últimos mohicanos de un país que seguía las alternativas parlamentarias,  o los discursos presidenciales, como si fueran clases magistrales de grandes filósofos. Estos personajes en extinción ahora sí que deben estar completamente desorientados y más solos que nunca. Pues resulta que hoy la principal cortina de humo que nos distrae de cualquier cosa importante es el propio gobierno, por no decir el Presidente, que corre con la teleserie, las plumas, el reality show, las copuchas, las risotadas y el florero.</p>
<p>Lo digo sin asomo de escándalo: No pasa un tranquilo día en esta comarca sin que el presidente, su familia, sus embajadores o sus ministros dejen de dar de qué hablar, ya sea por pasearse por la calle disfrazados, o por la realización de cualquier maroma, propia de un malabarista de semáforo que requiere urgentemente algo de atención. </p>
<p>Un gobierno así es el paraíso para la prensa diaria. Nunca las oficinas de crónica política funcionaron más aceitadas. Todos los días, sagradamente, tipo 3 de la tarde ya habrá una novedad con la que llenar la página. El mandatario ya habrá ideado algo para hacerle la vida más fácil al periodista, porque todas las noticias que protagoniza son sorprendentes y se venden como pan caliente. El lector ya no debe comprar el Semanario de Lo Insólito para salirse de lo habitual. La sección de rarezas la regala La Moneda todas las jornadas. Cada fotografía oficial de la Presidencia es potencialmente un “Piñericosas”. Cada intervención promete un costalazo en algún asunto de cultura general. Así que se pueden escuchar los discursos oficiales con el mismo morbo con que se seguirían las respuestas de las candidatas de un concurso de belleza. </p>
<p>La vida es más amable, en  muchos sentidos, desde que Piñera asumió el mando, pero no por los bonos que reparte, como seguramente su metalizada cabeza piensa.  La vida es más amable, porque al fin conseguimos nuestra versión nacional e híbrida de George W. Buch y Abdalá Bucaram.  Finalmente tenemos un personaje que nos permite reírnos del poder a mandíbula batiente.</p>
<p>El humor se trata de eso. De situaciones viradas. Del mundo al revés. De jerarquías subvertidas. Entrenadores de fútbol que esquivan a Jefes de Estado. Doctores y magistrados que se equivocan en datos de contraportada de almanaque. Dignatarios que pierden repentinamente la dignididad. Millonarios que no quieren pagar la cuenta. Jueces pillados robándose un lápiz bic&#8230; Todas esas alteraciones del “orden natural” son las que el sufrido peatón goza y agradece, pues son la única justicia con la que cuenta sin tener que ingresar en oficinas kafkianas o timbrar documentos corruptibles.</p>
<p>A veces creo que el Presidente se presta a esto, pensando que nos reímos CON él. Y eso hace que sea más logrado el efecto cómico&#8230; Sean cual sean sus verdaderas intenciones, nadie negará que Su Excelencia cumple un servicio a la patria. Porque la risa es importante. Insustituible. </p>
<p>Pero me preocupa todo lo que nos perdemos por seguir su espectáculo.  </p>
<p>Un ejemplo: El ministro de Salud, designado principalmente (si es que no exclusivamente) para administrar la red de hospitales, declara a la prensa que los hospitales públicos son “inadministrables”. ¿Y entonces por qué aceptó puesto? Pues, parece que para prepararnos. Para anunciarnos un día que estos establecimientos serán gerenciados por corporaciones atomizadas que funcionen como las universidades públicas: obligadas a una sobrevivencia menestesterosa, al autofinanciamiento, que reciben algún exiguo aporte fiscal de vez en cuando, y cuyos cagazos no logran ensuciar al gobierno central, para comodidad de ministros y autoridades.</p>
<p>Y quizá usted esté en desacuerdo con estos temores personales, pero convendrá que el asunto es más importante que el show que nos encandila. </p>
<p>Quien escribe no es concertacionista ni a palos. Derechista, ni bajo amenaza de muerte. Comunista, ni por despiste. Así que no guarda grandes recuerdos de un pasado romántico. No cree –como piensan los republicanos a la antigüita- que alguna vez hubiera un tiempo mítico de alta política y los grandes estadistas…  Al contrario, siempre pulularon personajes patológicos y personalidades extremas en el podio. Porque, sencillamente, es necesario un ingrediente de demencia para desear -y lograr- gobernar al resto de tus conciudadanos. </p>
<p>Hubo sádicos (Portales), narcisos fatuos (Lagos), criminales psicópatas (Pinochet), arribistas asesinos (O’Higgins), ególatras bonapartistas (Carrera), títeres limítrofes (Frei 2º), gente que aceptó maletines con  dinero de la CIA (Frei 1º) y hasta sibaritas abúlicos (Barros Luco).  Pero sobre todo, abundaron los mitómanos compulsivos (como Arturo Alessandri y Gabriel González Videla), dispuestos a afirmar que eran un elefante africano o un visitante del espacio exterior, con tal de sentarse en el trono.  </p>
<p>Lo gracioso de este recuento, es que la derecha (que siempre quiso lavarse con lejía todo rastro de pueblo y que gusta de execrar a los Chávez de la Tierra) ha terminado por aportar varios de los mandatarios más populistas del listado. Y Piñera, mezcla mistérica de muchos de estos personajes de la historia nacional, confirma la tendencia. Y parece ofrecernos una nueva dimensión de diversión popular. Un universo signado por su apetito. Esa voracidad que, más que monetaria, es hambre de atención y de protagonismo.  Y eso lo convierte en el político que nos distrae de la política. En nuestro Abdalá Bucaram. </p>
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		<title>En esta noche lluviosa</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Jun 2010 06:13:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[La Calle]]></category>
		<category><![CDATA[pepe lempira]]></category>
		<category><![CDATA[vagabundos]]></category>

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		<description><![CDATA[POR Pepe Lempira • FOTO: Francisca Castelblanco Los vagabundos y mendigos, pocos lo saben, son como aves migratorias. Están obligados a viajar por la dictadura de la intemperie y las estaciones. Los inviernos aconsejan alejarse del sur. Viajar a nortes más soleados, huyendo -dejémonos de rodeos- de la muerte. Pero las carreteras ya no son [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/06/foto-francisca-castelblanco.jpg" alt="" /><br />
POR Pepe Lempira • FOTO: Francisca Castelblanco<br />
Los vagabundos y mendigos, pocos lo saben, son como aves migratorias. Están obligados a viajar por la dictadura de la intemperie y las estaciones. Los inviernos aconsejan alejarse del sur. Viajar a nortes más soleados, huyendo -dejémonos de rodeos- de la muerte.<span id="more-17015"></span> </p>
<p>Pero las carreteras ya no son los caminos públicos que fueron en el pasado. Estas migraciones subterráneas encuentran inesperadas dificultades en las autopistas concesionadas, que como un tubo encausan vehículos que ya no bajan la velocidad lo suficiente como para ver un pulgar que se agita en el aire. Los autos ya no paran en vulcanizaciones informales, en las que se podía entablar una conversación casual. Y todos están locos de miedo y apuro. Así que el torrante, que siempre avanzó por terreno hostil, hoy ve su ruta migratoria bordada de alambradas, servicentros, prados, funcionarios y dificultades. El camino se ha convertido derechamente en un territorio enemigo.  </p>
<p>Los planificadores, estoy seguro, nunca consideraron siquiera este efecto secundario. La ruta migratoria de estas aves no fue consignada en el estudio de impacto ambiental. Pero, seamos justos, los personeros que deciden tampoco pueden pensar en todo. Solo son personas que trabajan y sobreviven de la mejor forma que han encontrado. Tal como a su manera hace el vago. Aunque es difícil que exista en el mundo profesión más trabajosa y esforzada que no hacer nada. O una situación más humillante, que la de quien no se sujeta u obedece a nadie.</p>
<p>Pienso, en esta noche de lluvia, en los resagados. En los que no pudieron salir de la gélida Santiago en pos de un poco de sol. Desorientados en tréboles viales de 4 carriles. Contenidos por camionetas de seguridad y los servicios de limpieza, que también retiran cadáveres de perros atropellados. Sé que esos resagados no son santos. Que no son “viejos lindos”, o personajes de nota costumbrista. Sencillamente, muchos son unos viejos de mierda que cometieron errores irreparables. Bah. Justamente, como cualquiera de nosotros. </p>
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		<title>El mejor discurso que he escuchado</title>
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		<pubDate>Sat, 22 May 2010 18:07:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Chilean News]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Poder]]></category>
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		<description><![CDATA[POR PEPE LEMPIRA Para ser honestos, que cada cual que se reconozca a sí mismo. Por mi parte, soy de los que no le creen a Sebastián Piñera ni cuando dice “hola”. Lo siento. Una vida entera de leer los diarios me ha llevado a discriminarlo de esa manera. Y, seguramente, cometo una gran injusticia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/05/cuenta-pinera.jpg" align="right" />POR PEPE LEMPIRA<br />
Para ser honestos, que cada cual que se reconozca a sí mismo. Por mi parte, soy de los que no le creen a Sebastián Piñera ni cuando dice “hola”. Lo siento. Una vida entera de leer los diarios me ha llevado a discriminarlo de esa manera.  Y, seguramente,  cometo una gran injusticia al dejarme llevar simplemente por sus antecedentes, por sus recurrentes episodios de reincidencia de cuello y corbata, por sus obsesiones especulativas, por su publicitaria manera de hablar, por su uso de refranes y eslógans hasta para ir al baño. También me cuesta olvidar -por qué no aceptarlo- su mero deseo de ser presidente.<span id="more-16396"></span> Esa compulsión que -dice el mandatario- lo tiene preparándose para asumir el cargo desde hace 20 años, pero que parece pillarlo desprevenido, una vez investido con la banda presidencial. Y, no olvidemos, sin tener programa de gobierno por escrito, a pocos días de las pasadas elecciones.</p>
<p>Sí, es verdad, no le creo nada de nada al presidente. Pero, con todo, no odio a la persona. Eso sería como detestar a un niño deshonesto que no puede gobernarse. Una desproporción.  Así que siempre espero que lo haga, que se gobierne, para que pueda gobernar el país. Y, evidentemente, Piñera hace el esfuerzo, así que lo respeto con toda mi alma. </p>
<p>Supongo que ese intento presidencial de alcanzar el autocontrol es lo que se trasunta en su permanente incomodidad corporal, en sus tics y en la manera en que retuerce el cuello, como si estuviera atrapado en una cruel máquina de tortura.</p>
<p>Viendo su sufrimiento, cómo no sentir compasión. Cómo no darle una oportunidad. Creo que si lo veo en la calle, lo abrazo y le digo: “tú puedes”. Y supongo que el mismo sentimiento es el que mueve, por ejemplo, a Evelyn Matthei, al afirmar que la cuenta anual de ayer fue “el mejor discurso que he oído en mi vida”. Ella, alma caritativa, siente el padecer de nuestro Presidente y olvida las ofensas pasadas. Deja a un lado tonterías sin importancia, como que Piñera haya gastado algunos años de su vida en convertirla en un cadáver político y que la rivalidad (espionaje telefónico de por medio) la haya llevado que abandonar RN como una leprosa, tras tanta maniobra de su travieso amigo.  </p>
<p>Así que, siguiendo el ejemplo de Evelyn, hagamos borrón y cuenta nueva. Concentrémonos en la coyuntura actual, antes de que los diarios de hoy se conviertan en envoltorio para empaquetar pescado fresco. </p>
<p><strong>EL PAPEL OLVIDADO&#8230;</strong></p>
<p>¿Qué tal estuvo la cuenta del Presidente en el parlamento? A mí me gustó, pero reconozco que por razones bastante frívolas. </p>
<p>Me encanta que, siendo el primer presidente derechista electo democráticamente en casi medio siglo, se pare en la testera y lea el programa de la Concertación. Me gusta, aunque unos me digan que fue un acto de encantamiento y, otros, insistan en que Piñera es un suplantador. Incluso he escuchado que al mandatario lo pilló el tiempo y tuvo que improvisar, leyendo un papel que encontró olvidado en el podio. Pero, aunque así sea, el acto es un bofetón de justicia en los mofletes de la dirigencia concertacionista, por olvidar tan importante documento en el mencionado podio y no haberlo llevado a La Moneda cuando tuvieron la oportunidad. </p>
<p>Y, en último caso, qué clase de Concertación era esa, cuyos planes de gobierno resultan completamente intercambiables con los del primer Berlusconi que se les cruza en el camino. Así que, bravo por Piñera. </p>
<p>Aún así, estoy algo preocupado por el razonamiento lógico de su excelencia. Por ejemplo, dudo que entregar un bono de bodas de oro sea un incentivo para que las parejas jóvenes concurran al Registro Civil a contraer matrimonio. Menos entiendo que, como autoridad pública, Piñera esté preocupado de que los niños nazcan fuera del matrimonio, cuando por ley ya no existen distingos entre “hijos legítimos” y “naturales”.  También, espero que se corrija la intención de equiparar a nuestro país con Checoslovaquia. Comencemos a mirar más alto, y usemos -de una vez por todas- a la Atlántida como referente de crecimiento económico. Los chilenos somos capaces de mucho más.</p>
<p>Pero son detalles menores que se pueden pulir. La ciudadanía debe entender que este traspaso de gobierno es difícil. Puede compararse con la rehabilitación de un toxicómano: El mandatario entrante debe tratar de superar su voracidad y sus compulsiones. O por lo menos intentar que no se noten demasiado. Y la coalición saliente, se encuentra postrada en la fase de síndrome de abstinencia, dando alaridos amarrada a un catre. </p>
<p>Algunos consejos oratorios finales: No se ve bien eso de repetir varias veces que Chile debe aumentar su tasa de natalidad. Sobre todo cuando no hay mucha salud y educación que ofrecer a esas guaguas. Suena a que hay que bajar el precio de la mano de obra… En el caso de los mapuches y la cultura, mejor no nombrarlos, que decir: “iba a hablar de esos temas, pero mejor no”. La gente puede superar que se la ignore, pero resulta más difícil cuando se les refriega en la cara. </p>
<p>Con todo, concuerdo con Evelyn, es el mejor discurso que he escuchado en mi vida. </p>
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		<title>Lucho Barrios (1935-2010)</title>
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		<pubDate>Wed, 05 May 2010 19:09:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Lucho Barrios]]></category>
		<category><![CDATA[música]]></category>
		<category><![CDATA[necrológica]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Pepe Lempira Fue la primera entrevista que tuve que hacer en toda mi vida. Él estaba sentado en un comedor oscuro, tapiado por postigos que parecía que nadie abría nunca, en las -ya en aquel entonces- un poco decadentosas oficinas del sello Alerce. Parecía un hombre sorprendido de su propia fama. Esa fama diluida. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/05/lucho-barrios.jpg" align="right"width=180 />Por Pepe Lempira<br />
Fue la primera entrevista que tuve que hacer en toda mi vida. Él estaba sentado en un comedor oscuro, tapiado por postigos que parecía que nadie abría nunca, en las -ya en aquel entonces- un poco decadentosas oficinas del sello Alerce. </p>
<p>Parecía un hombre sorprendido de su propia fama. Esa fama diluida. La de ser profundamente conocido e idolatrado, pero sin ser un invitado de programas de televisión, ni número fijo de los escenarios más lustrosos. Se asombraba y abochornaba ante cualquier pregunta que le hiciera, tratando de darle pie para bombear (promocionar) su último disco, que era la excusa de la conversación. “Es un disquito sencillo, nada más, déjelo así”, decía con pudor supremo. <span id="more-15891"></span></p>
<p>En verdad era un disco sencillo: solo boleréo cebolla y Lucho Barrios. Llegué a pensar que a él no le gustaba cómo había quedado. Pero la grabación era una hermosa hemorragia de sentimientos. Quizá tenía algunos detalles que, de acuerdo a la moda y los tiempos, pudieran ser considerados de mal gusto… Tecladitos, siempre tan dudosos los tecladitos. Pero se vuelven venerables cuando desaparecen del stock, como le sucedió al órgano Hammond. </p>
<p>Con todo y sus tecladitos, el disco estaba a medio camino entre lo anticuado y lo clásico, entre lo provinciano y lo universal. Lejos de la pretensión, en todo caso. En el área rara donde pueden existir las verdaderas obras de arte. Las que no generan simple asombro o conceptos, sino que algo tan despreciable e infinito como los sentimientos, por ejemplo, de una persona que cocina sin que nadie lo note. </p>
<p>Como ese oyente imaginario, Lucho Barrios parecía no haber nacido para entrar a codazos en la primera fila, ni para ofenderse porque sí. El rey del circuito gastronómico, el emperador de los pequeños festivales veraniegos y las semanas de los pueblos, estaba ahí, como encadenado -por casualidad- en las oficinas de un sello de la capital. Se le veía incluso incómodo de recibir atención o cualquier comentario parecido a la admiración.</p>
<p>También parecía a punto de llorar. Todo el tiempo. Eso lo recuerdo bien&#8230; Detalles insignificantes le aguaban el límite de los ojos. Y, en la conversación, su voz subía brevemente una octava trémula, como en el clímax de sus canciones&#8230; No creo que viviera dentro del traje del cantante, pero podría jurar que la canción y su tragedia si habitaban dentro de él. </p>
<p>Conversé con Lucho Barrios varias horas, incómodas, tímidas y amables. De vuelta en el diario, publicaron 3 párrafos sobre este genio y su “disquito”. Párrafos perdidos en la esquina inferior izquierda, bajo un gran titular dedicado a la gira del despreciable grupo vocal Boyzone&#8230; Pero al menos aquí se invierten los papeles, y Boyzone, que nadie recuerda ya, queda relegado a la última línea.</p>
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		<title>¿Puede la opinión pública derrocar a un líder religioso?</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2010/04/14/puede-la-opinion/</link>
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		<pubDate>Wed, 14 Apr 2010 04:57:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Mundo al Instante]]></category>
		<category><![CDATA[Poder]]></category>
		<category><![CDATA[Benedicto XVI]]></category>
		<category><![CDATA[encubrimiento]]></category>
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		<category><![CDATA[papa]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Benedicto XVI]]></category>
		<category><![CDATA[pedofilia]]></category>

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		<description><![CDATA[POR PEPE LEMPIRA • Ilustración: AJAB • Benedicto, puesto en el trance de elegir, muchas veces prefirió cuidarle el culo a un pedófilo, antes que proteger el culo de un niño. • Pero una abdicación en favor de un sucesor, pese a ser legalmente posible desde el punto de vista del derecho canónico&#8230; eso es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>POR PEPE LEMPIRA • Ilustración: AJAB<br />
<em>• Benedicto, puesto en el trance de elegir, muchas veces prefirió cuidarle el culo a un pedófilo, antes que proteger el culo de un niño.<br />
• Pero una abdicación en favor de un sucesor, pese a ser legalmente posible desde el punto de vista del derecho canónico&#8230; eso es otra cosa.</em><br />
__________</p>
<p>Como decía Lagos para darse ínfulas; excúseme, permítame una reflexión… Imagine a cualquier presidente o primer ministro de un país formalmente democrático. Y luego suponga al personaje pasando por una crisis política. Y que esta crisis sea al menos de un cuarto de la gravedad de la que afecta actualmente al papa Benedicto XVI, nacido con el nombre Joseph Ratzinger…  Para el jefe de estado del ejemplo, seguro, significaría automáticamente buscar una dimisión lo más ventajosa y honrosa que fuera posible, en vista de las críticas circunstancias.<span id="more-15182"></span></p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/04/benedicto-solo-web1.jpg" alt="" /></p>
<p>Aunque nunca fue así con los papas antes en el pasado, se podría suponer hoy que una autoridad de la pretendida naturaleza espiritual del pontífice católico, simplemente necesita -para seguir ejerciendo- no estar bajo la sombra de sospechas criminales fundadas. Este requisito, como hacemos notar, ya es una realidad para gran cantidad de dignatarios civiles alrededor del mundo. Por extensión, se podría pensar que debiera ser una obligación más urgente para un papa. Sobre todo si se encuentra en entredicho por el encubrimiento sistemático de uno de los crímenes más universalmente repudiados en nuestra sociedad; la pedofilia. </p>
<p><strong>EL CASO: ACUSACIONES DETALLADAS Y DEFENSA AL BULTO </strong></p>
<p>Ya la mayoría conoce el caso. Pero recapitulemos el trazo grueso. </p>
<p>La acumulación de evidencia en contra del papa es tal, que ha terminado por ser sustentada por varios de los mayores medios periodísticos de Occidente: The New York Times, The Associated Press, Der Spiegel, y muchos más, que, hasta donde se sabe, no tienen mayor nexo entre sí que su común prestigio profesional. Actas, fechas, papeles numerados, cartas de obispos, archivos, documentos oficiales firmados por el propio acusado, fallos judiciales, relatos de testigo de primera mano, recuentos de abogados y funcionarios. Todo es recogidos por estos medios, dibujando un retrato detallado del actuar del pontífice, que puede resultar predecible para cualquier escéptico de las figuras mesiánicas, pero que, por el contrario, debiera ser verdaderamente demoledor para un partidario del líder religioso, aquel cristiano que debe considerarlo un modelo espiritual y moral, precisamente para poder seguirlo. </p>
<p>Joseph Ratzinger, en vez de aparecer como un ejemplo, es registrado una y otra vez, ya sea como arzobispo, cardenal o papa, actuando como un dignatario sacado de El Príncipe de Maquiavelo. Un político mucho más preocupado de preservar la impunidad de su institución y de inyectar impulso a su propia carrera por el poder, que de cumplir algún deber en defensa de los más desamparados entre los seres humanos, los niños. </p>
<p>Benedicto, como arzobispo, ha reubicando sacerdotes pedófilos. Poniéndolos, así, de vuelta al contacto directo con los niños, y colocándolos en posición de reincidir en sus actividades abusivas, como efectivamente terminó ocurriendo. </p>
<p>Benedicto, como cardenal y papa, aparece preocupado de mantener en secreto las denuncias sobre abusos, alejando su conocimiento de los jueces ordinarios que debían investigarlas. Actuando de esta manera como encubridor y propiciando la impunidad, en definitiva.</p>
<p>En sus propias palabras, “por el bien de la Iglesia Universal” (razón de estado) prefirió no expulsar a un sacerdote ya condenado en juicio como pederasta. Y, preocupado, pide cuidados paternales para el abusador, pero no recomienda acción alguna a favor de las víctimas. En este caso, actúa acorde a la definición del mafioso, profesando lealtad incondicional a la organización y sus miembros, incluso por sobre el parecer de las leyes y la sociedad toda.</p>
<p>Benedicto, en resumen, puesto en el trance de elegir, muchas veces prefirió cuidarle el culo a un pedófilo, antes que proteger el culo de un niño.</p>
<p>Frente a estas gravísimas acusaciones, El Vaticano ha huido al esotérico campo de la teoría de la conspiración. Y espera que sus incondicionales acepten la idea de que los principales diarios, revistas y agencias del mundo actúan manipulados por una campaña concertada desde las sombras para destruir a la Iglesia. Por supuesto, el estado católico no aporta prueba alguna de la existencia de este supuesto combinado de tintes apocalípticos y demoníacos. Abundan, eso sí, los adjetivos con los que los altos cargos eclesiásticos caracterizan la campaña: “salvaje”, “radical” y “demencial”.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/04/papa-titulares.jpg" alt="" /></p>
<p>Un discurso en el que relumbra el mesianismo paranoide de baja estofa, como el de los líderes sectarios acorralados, al estilo de David Koresh en Waco, Texas. </p>
<p>Mientras, arzobispos y conferencias episcopales de medio mundo piden una &#8220;respuesta más adecuada&#8221;. </p>
<p>Por ahora, la principal prueba que debería aportar la jerarquía para sostener su tesis, sería una que demuestre que puede existir en alguna parte del mundo un superpoder (como el que pudiera manipular a media prensa mundial) que NO considere al Vaticano como una entidad funcional (o por último, inofensiva) a sus planes. </p>
<p>¿El Vaticano llama a la insurrección popular? ¿Ha paralizado el negocio de las armas? ¿Es un obstáculo serio para la guerra de Irak? ¿Para el surgimiento de China como potencia? ¿Para la creación de los bloques regionales de países? ¿Para instaurar uniones aduaneras? ¿Para el salvataje financiero de Wall Street? ¿Para los lineamientos del Foro Económico Mundial? ¿Para Cuba? ¿Para los intereses de los grandes laboratorios? ¿Para la agenda verde? ¿Para los negocios petroleros? ¿Para la industria del entretenimiento? ¿Para el enriquecimiento de los grandes grupos económicos? ¿Para la acumulación y la codicia? ¿Para el hedonismo? ¿Para el lujo? ¿Para el autoritarismo?</p>
<p>Porque muchas de esas cosas pueden darse ya en el mismo Vaticano. Y fuera de él, en ocasiones, suceden con la anuencia y la facilitación del papado. O igualmente ocurren a diario, a pesar de sus rutinarias palabras de buena voluntad irradiadas desde San Pedro.  </p>
<p>Lo que resta, es lo que creo entender que la santa sede está tratando de implicar con su defensa: la existencia de una red mundial de fanáticos que, al mando de la prensa mundial, quieren acabar con el catolicismo por motivos estrictamente ideológicos.</p>
<p>Esta alternativa es, por parte de El Vaticano, atribuirse una importancia que no se tiene. Pues, en el confuso panorama de nuestros días, el mundo no-católico existe y prospera sin ninguna necesidad de doblegar o dar una estocada final a la iglesia de Roma. Y esto es válido sobre todo dónde se publican las principales denuncias: Europa y Estados Unidos.</p>
<p><strong>RESPONSABILIDAD POLÍTICA</strong></p>
<p>Es posible que los tribunales normales terminen por desoír y desechar cualquier acción contra Ratzinger, en virtud de su inmunidad de jefe de estado en ejercicio. Pero también resulta que el papa falla en la misma calidad  de jefe de estado que le salva el pellejo. Pues, como tal, faltó a la buena fe en sus relaciones bilaterales con terceros países.  No aceptó la jurisdicción ajena sobre su hueste transnacional de servidores, reservando a una oficina vaticana, heredera de la Inquisición, cualquier conocimiento sobre acciones criminales realizadas fuera del territorio pontificio que le otorgara Mussolini.  </p>
<p>Y no sólo se interpuso a la acción de los jueces en sus propios territorios jurisdiccionales, dando instrucciones a posibles inculpados y testigos para no declarar. Sino que amenazó con la excomunión a cualquiera que rompiera con esta omertá romana.</p>
<p>Al practicar el encubrimiento a escala internacional, Ratzinger, tiendo a pensar, ha dañado las relaciones internacionales de su país con el resto del mundo, mancillando el principio de no intervención en asuntos ajenos, que únicamente conoce de excepciones y extraterritorialidad en casos como la piratería y la persecución de los crímenes de lesa humanidad.</p>
<p>Ha desautorizado y boicoteado, desde la sombra, el actuar de cientos de organismos y códigos penales, sancionados por los legisladores de decenas de países –representantes electos de la soberanía popular de sus respectivos pueblos. Todo esto, aparentemente inspirado en el viejo concepto de que la Iglesia y sus miembros se encuentran fuera de la jurisdicción del poder civil. Idea que, hasta en un país conservador y católico como Chile, se encuentra superada desde tiempos de la “cuestión del sacristán”, allá por el siglo XIX, para terminar por ser enterrada definitivamente con la Constitución de 1925. </p>
<p>En resumen, Ratzinger ha puesto al Vaticano en el pasillo de espera de los estados parias.</p>
<p><strong>¿DIMISIÓN?</strong></p>
<p>Empezábamos este texto suponiendo qué sucedería a un jefe de estado laico y democrático en caso de enfrentar acusaciones similares a las que complican a ahora al papa. Pero, se me hará notar tarde o temprano, la Iglesia Católica no es una democracia, sino una secta religiosa con tintes de monarquía absoluta, de la que basta simplemente con desvincularse, en caso de desacuerdo. </p>
<p>Es cierto que en el derecho canónico no existe inconveniente alguno para que el papa presente su renuncia. De hecho, me informan desde la sala de teletipos, ya en 1294 el papa Celestino V promulgó un decreto solemne que establece que está permitido a un papa dimitir. Y acto seguido él mismo lo hizo, para convertirse en ermitaño y, después de su muerte, terminar siendo canonizado por semejante desprendimiento.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/04/calisto-y-alejandro.jpg" alt="" /><br />
<em>Calisto V, a la izquierda, el papa que dimitió para vivir como un ermitaño. A la derecha; Alejandro VI, el papa Borgia, famoso por sus orgias y sus instintos sanguinarios.</em></p>
<p>Todo queda pues entregado a la voluntad del líder. No existe fórmula conocida de fiscalización o auditoría vaticana que pueda vigilar el actuar del pontífice. Es más, la crítica y la disensión con el líder, en caso de ser profunda, termina precisamente con la sanción que no tuvieron los pedófilos de los casos revelados por la prensa: la expulsión, la excomunión y el ostracismo.</p>
<p>El papa se encuentra cazado, en esta ocasión, en la trampa de su infalibilidad. A este atributo ha asociado a su propio magisterio, pese a una historia tachonada de nombres como el del lascivo y sanguinario Alejandro VI Borgia, o Inocencio IV, quien autorizó a los monjes dominicos torturar. Para Ratzinger, actuar como debiera hacerlo cualquier otro dignatario del planeta, sería romper la ilusión de su único acto de magia, el de ser el infalible médium oficial y autorizado, con comunicación garantizada con el plano ultraterreno, para 1.166 millones de personas que comparten su fe. </p>
<p>Ratzinger, como no ha de renunciar, condena a su propia religión a cargar con el peso de su líder hasta el día de su muerte&#8230; En este caso, la opinión pública no puede derrocar al líder religioso. Pero el líder si puede hundir a su propia religión. </p>
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		<title>La noche de los gatillos largos</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Mar 2010 03:36:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[POR PEPE LEMPIRA Los rituales. Las acciones repetitivas. Los roles y las secuencias predecibles. El libreto, en suma. Una pesada membrana de todo eso que se mastica, pero no se traga, envuelve esta noche de luna llena, en la que no ha faltado (me acabo de enterar) quien profetice –de nuevo- que hoy llegará la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>POR PEPE LEMPIRA</p>
<p>Los rituales. Las acciones repetitivas. Los roles y las secuencias predecibles. El libreto, en suma. Una pesada membrana de todo eso que se mastica, pero no se traga, envuelve esta noche de luna llena, en la que no ha faltado (me acabo de enterar) quien profetice –de nuevo- que hoy llegará la réplica del terror, botando lo que haya quedado en pie. <span id="more-14648"></span></p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/03/tanquetas.jpg" alt="" /></p>
<p>En medio de este humor, entre apocalíptico y negro, el Día del Joven Combatiente, que en rigor es la Noche del mencionado muchacho, puede  parecer un evento muy por debajo del cataclismo geológico e institucional que nos ofrecen todos los días los medios de comunicación, a manera de sádico aperitivo de las celebraciones del Bicentenario.</p>
<p>Pero, como en todo ritual que se precie, el Día del Joven Combatiente vuelve a hacerlo. O, más bien, los celebrantes logran que el acto fundacional vuelva a ocurrir. Cada actor representa su papel. El momento se invoca, y se consuma la magia: el instante vuelve a atravesar nuestro espacio-tiempo, como a través de un portal. En este caso por medio de una pantomima trágica. Si esa aparición continua sucediendo, el rito seguirá estando condenado a la repetición. Y la reiteración, en el caso de los ritos, es el éxito.</p>
<p>El asesinato de los hermanos Vergara vuelve a ocurrir simbólicamente, cuando la inerme romería de Villa Francia es atacada por Carabineros sin mediar provocación. El acto de abuso, la asimetría y la impotencia de las víctimas suceden de nuevo. Y el ejercicio del ritual nos comprueba que nuestros demonios atávicos gozan de excelente salud, justo cuando el paisaje mismo del país parece convaleciente.  </p>
<p>El ritual, en este caso, no es tan sencillo. Como todas las celebraciones sacramentales con arraigo, se trata de una festividad repleta de sincretismo. Hay un culto oficial: la represión y la manifestación de Villa Francia, que reencarnan las posturas de los protagonistas originales. El Estado no se resta de las solemnidades y cumple su papel a cabalidad en este Te Deum nocturno. Y vuelven a escenificarse las señales sobre la comunidad (las detonaciones), se reviven los movimientos (convulsos), las caras (enrojecidas), la respiración (entrecortada y salada). Y los sentimientos se agolpan en el pecho de los presentes. Nada ha cambiado. Unos siguen sintiendo que hay que reprimir. Y otros, que hay que resistir.   </p>
<p>Pero el culto paralelo ha hilado sus propios dogmas en este simbolismo que le resulta tan familiar. La sangre y el achoramiento tienen seguidores desde siempre en este valle con tradición de bandidaje. Las balas, las balizas y la noche convocan por si solas a estas saturnales, que llegan precisamente en el primer plenilunio de otoño. </p>
<p>A la luz del fuego, los danzantes hacen sus exhibiciones ante los cófrades, intentando realizar alguna pirueta que las sombras trémulas de las fogatas impriman magnificadas en la memoria de la propia tribu.  </p>
<p>Ambos cultos son brutales. Ambos tienen arraigo. Y ambos dicen algo. Hasta nuevo aviso, somos nuestro peor enemigo. Y todos (presidente, intendente, policía, militantes, choros y pendejos brígidos) están dispuestos a conmemorarlo&#8230; A no olvidarlo. </p>
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		<title>El falso maremoto del año cinco</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2010/03/23/el-falso-maremoto-del-ano-cinco/</link>
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		<pubDate>Tue, 23 Mar 2010 04:57:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[POR PEPE LEMPIRA Sábado en la noche. Regado cumpleaños en una parcela a las afueras de Santiago. Globos plateados flotan sobre la fría piscina, mientras un dj hace girar sus primeros discos. Una conversación: “El Juanito no va a venir. Acuartelaron su regimiento, y les avisaron que esta noche iba a haber otro terremoto” “Waa. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>POR PEPE LEMPIRA<br />
Sábado en la noche. Regado cumpleaños en una parcela a las afueras de Santiago. Globos plateados flotan sobre la fría piscina, mientras un dj hace girar sus primeros discos. Una conversación: “El Juanito no va a venir. Acuartelaron su regimiento, y les avisaron que esta noche iba a haber otro terremoto” “Waa. No hueís”. Y nada más que contar de esa noche.<span id="more-14422"></span><br />
<img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/03/panico-colectivo.jpg" alt="" /><br />
Puede ser. Si los tratan como pendejos. Y también lo hacen porque son niños. Al interior de los cuarteles corren las leyendas, y los simulacros se vuelven reales en la boca de cualquier instructor de poca monta. Tal como los juegos pueden transformarse en verdad en la mente de unos boys scouts. Es cierto, las fuerzas armadas, en su base, no son otra cosa que asociaciones infantiles. Solo que potencialmente muy peligrosas, debido al reemplazo del pañolín por las municiones. </p>
<p>Otra escena. Me la cuenta alguien que estuvo en Constitución el día del cambio de mando. Llega la réplica fuerte y la gente comienza a evacuar tranquilamente el sector de despacho de canastas familiares de alimentos básicos. Entonces llegan unos soldados apuntando sus metralletas a la nada. “¡Corran! ¡Corran por sus vidas!” gritan esos rostros de niños espinilludos, que podrían prestar la cara para empaquetar bolsas en la caja de cualquier supermercado. Entonces, sembrado el pánico, la gente corre hacia los cerros, mientras camionetas aceleran desbocadas entre la multitud de peatones asustados, como dispuestas a llevarse a unos cuantos por delante. Todo recuerda a la huida de Scarlett O’hara en medio del incendio de Atlanta.</p>
<p>A fines del siglo XVIII, dice Vicuña Mackenna, medio Santiago abandonó la capital al esparcirse -durante unos ejercicios de milicias- la falsa noticia de que los mapuches caían por sorpresa sobre la ciudad tras hacer un rodeo a través de las pampas argentinas y bajar armados por el Cajón del Maipo.</p>
<p>Con un poco de memoria todos puede recordar otra anécdota, pero del 2005. Un rumor se esparce por Concepción y alrededores. Se trata de una alarma de maremoto que moviliza a decenas de miles de personas, en una histeria colectiva sin precedentes en la historia del país. Se decía que el mar se había recogido. Que había que huir cuanto antes. El temor desatado era comprensible, pues veinte días antes la costa occidental de Indonesia había sido arrasada por tsunami de dimensiones escatológicas. Los habitantes de Coronel, San Pedro de la Paz, Talcahuano y Concepción habían visto el evento por televisión y no necesitaron mayores precisiones. </p>
<p>En la falsa alarma, una mujer, Rosario Balladar Echeverría, murió de un infarto mientras intentaba llegar a un cerro a bordo de un automóvil. La <strong><a href="http://www.clarin.com/diario/2005/01/18/elmundo/i-01801.htm">prensa de la época</a></strong> informa que hubo otros 3 casos de paros cardiorrespiratorios. Se contabilizaron luego una treintena de personas fracturadas en la tole tole.  Y se estimó que en medio de la noche 15 mil ciudadanos habían abandonado sus hogares con lo puesto. Un saldo que era aterrorizador en esos momentos (sobre todo por lo injustificado), pero que ahora parece cosa de niños, observando lo que si puede hacer un maremoto real.</p>
<p>El, entonces casi desconocido, SHOA hacía circular su <strong><a href="http://www.shoa.cl/noticias/2005/prensa.htm">declaración</a></strong> tranquilizando a la multitud: “Cabe recordar que para que exista un Maremoto o Tsunami deben reunirse ciertas condiciones como son la ocurrencia de un evento sísmico de Magnitud 8.5 y/o superior y su epicentro debe ser en el mar; situaciones que no ocurrieron durante esta presunta alarma”. Tema aparte… No sé que cambió, porque ahora todos hablan de 7.5 como umbral del maremoto y se informa que el epicentro fue tierra adentro.</p>
<p>¿Pero qué importancia tiene esto hoy, frente a la ausencia de alarma en el momento del maremoto real? Espere, y verá que aparentemente bastante. </p>
<p>Luego de la falsa alarma se inició una investigación para sacar a la luz a los autores de la broma macabra. El <strong><a href="http://www.elsur.cl/edicion_hoy/secciones/articulo.php?id=84379">ministerio público rastreó la pista de la mentira, hasta llegar a la Isla Quiriquina</a></strong>, de propiedad de la Armada. Un paño de tierra ubicado en la entrada de la Bahía de Concepción, donde funciona (entre otras instalaciones) la Escuela de Grumetes.  </p>
<p>Entonces, los fiscales –sin atribuciones legales para indagar en el sacrosanto campo militar- se declararon incompetentes y entregaron sus antecedentes a la comandancia naval. Esta mantuvo abierta la investigación por unos meses, antes de que fue sobreseída (era que no)<strong><a href="http://www.cronica.cl/edicion_cronica/seccion/articulo.php?id=23122&#038;dia=1135047600"> a fines de ese mismo año 2005</a></strong>. </p>
<p>Lo concreto es que lo que pasó Quiriquina ese verano del año 2005, se quedó en Quiriquina. Imagino, igualmente, que los responsables deben haber sudado y tenido pesadillas con comisiones investigadoras, sumarios y bajas administrativas. Si hubo formas alternativas de justicia al interior del cuartel, de eso nunca nos enteraremos, estando sellados los labios por la lealtad institucional. </p>
<p>Pero, como en el cuento de Pedrito, se perdió la credibilidad y se olvidó al lobo. Finalmente, la mala lección aprendida, fue temer más al sumario que al maremoto. Un aprendizaje mutante y burocrático que recorrió de boca en boca casinos de oficiales y entrepuentes.</p>
<p>Pero no es solo cosa de marineros. Este es un país en que la gente pasa de niños a oficinistas impávidos sin mayor escala que unos cuantos cagazos de por medio. Aquí los niños son disfrazados de recepcionistas encorbatados en la escuela, mientras que los burócratas hacen la cimarra y fuman en la escalera hasta que los sorprende la jubilación. Así que tampoco nos sorprendamos tanto de esta seguidilla de torpezas, que se remontan a cinco años atrás.  </p>
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		<title>Registro civil</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Mar 2010 15:12:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
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Tirúa, VIII Región. Foto: Lempira.</p>
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		<title>Marinos maremoteados</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Mar 2010 04:55:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[POR PEPE LEMPIRA FOTO: ALEJANDRO OLIVARES Todos los que algo saben de ese feo tema que es la guerra moderna, adivinan hace mucho que las marinas latinoamericanas no son más que carísimas flotillas ceremoniales, que solo entran en acción con motivo de un desfile de embarcaciones, que en el medio se denomina “revista naval”. Las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/03/armada-ale.jpg" align="right"width=180 />POR PEPE LEMPIRA<br />
FOTO: ALEJANDRO OLIVARES</p>
<p>Todos los que algo saben de ese feo tema que es la guerra moderna, adivinan hace mucho que las marinas latinoamericanas no son más que carísimas flotillas ceremoniales, que solo entran en acción con motivo de un desfile de embarcaciones, que en el medio se denomina “revista naval”. Las últimas dos revistas que ha registrado la historia fueron sendos homenajes al almirante de la lengua estropajosa, José Toribio Merino, y al presidente Ricardo Lagos. Pues, en el gobierno de este último se debió corregir (cuando ya no quedaba otra alternativa) un oneroso e iluso programa elaborado por el almirantazgo, que consistía en construir diez fragatas en los astilleros de Talcahuano. Entonces se procedió a tirar cheques, sin fijarse en gastos, para comprar buena cantidad de buques de guerra de segunda mano en el mercado europeo, ganándose Lagos el agradecimiento de los marinos y su consabida “revista naval”. En la ocasión, el presidente saliente vio pasar frente suyo al buque madre de submarinos Merino, bautizado en honor del protagonista de la anterior “revista”. Por lo mismo, el estadista debe haber calculado que algún día habría al menos un remolcador llamado Presidente Lagos.<span id="more-14244"></span>   </p>
<p>La oficialidad naval es idónea en eso: bautizos de naves con botellas de champán, honores de pito, protocolo gastronómico, gestos políticos  con cuentagotas (por ejemplo, prestar Dawson para hacer la película de Littin) y todo lo que pueda asegurar la flotabilidad del gran elefante blanco. </p>
<p><strong>UNA RELIQUIA DE ÚLTIMA TECNOLOGÍA</strong></p>
<p>Pero ya hace casi ¡30 años! quedó en evidencia que, tratándose de guerras, todas esas bocas de acero y lanzamisiles, que parecen listos a vomitar fuego a discreción,  no son más que  un cacho que hay que fondear (literalmente) en alguna parte, para que no se conviertan en picadillo por la superioridad tecnológica circunstancial del rival.  O por culpa de esos novedosos inventos llamados aeroplano, torpedo y misil, que ya cuentan con entre 130 a 50 años de vida, dependiendo del caso.</p>
<p>Por lo mismo, en la guerra de Malvinas, la –en el papel- respetable Flota de Mar de la Armada Argentina no pudo hacerle honor a su propio nombre y debió contentarse con trapear la cubierta de sus buques al abrigo de los puertos más protegidos que pudieran encontrar. E hicieron bien, porque cuando se animaron a incursionar con el crucero Belgrano (una reliquia, por lo demás) bastó un torpedo, lanzado por un submarino nuclear, para desatar de una sola vez una carnicería de centenares de muertos.</p>
<p>En la última guerra entre Perú y Ecuador, por ejemplo, nadie en su sano juicio habría osado en hacer entrar en acción a las respectivas escuadras. Y por razones parecidas. Ya no estamos en tiempos en que se pueda tolerar la muerte simultánea de cientos de personas, eliminadas de un solo bombazo y condenadas a reposar todas juntas en compañía de las sirenas del fondo del mar. Los gobiernos estiman que la opinión pública puede aceptar algunos pilotos o soldados muertos en la selva. Pero esos horrorosos naufragios los dejamos para épocas más incivilizadas. Los caballerosos marinos han encontrado solo una manera extremadamente bárbara de guerrear.  Por lo mismo, todos los marinos del mundo (salvo los de la USNavy, encargados de lanzar misiles y bombarderos desde distancias cobardes) están condenados a ver la guerra por televisión. Benditos sean. A estas alturas, los últimos combates navales presenciados por la humanidad fueron escaramuzas de lanchas misileras ocurridas por los años 60, en Vietnam y en las breves guerras entre árabes e israelíes. </p>
<p><strong>PIES EN LA TIERRA</strong></p>
<p>En esas circunstancias, que van mucho más allá de la realidad nacional, lo esperable sería que la Armada de Chile asumiera la realidad y olvidara el deseo. La tarea prioritaria de una marina de guerra del mundo en desarrollo es el apoyo logístico a zonas aisladas, pero principalmente ejercer de policías y bomberos del mar, supliendo estatalmente todo lo que no pueden hacer los privados, como los voluntarios del Bote Salvavidas de Valparaíso, debido al gran costo de operar en el mar.</p>
<p>¿Y los “bomberos del mar” qué deben hacer? Lo mismo que sus pares en tierra: combatir siniestros, rescatar personas en peligro, controlar contaminantes peligrosos, alertar a la sociedad en caso de riesgo, trabajar codo a codo con la comunidad en tiempo de catástrofe y evacuar informes para que los afectados puedan intentar que las aseguradoras respondan.</p>
<p>Todo eso que la Armada cumple hoy como una función anexa, entiéndanlo de una vez, es a estas alturas SU PRINCIPAL tarea. El oropel guerrero es lo secundario, si es que no lo prescindible. </p>
<p>La irregularidad institucional de ser una organización fiscal confesional (católica), incrustada en un estado laico, ha sido tolerada por los sucesivos gobiernos al entenderse la Armada como una especie de orden de caballería náutica, en que el aristócrata puede desfogar el simulacro de su pasión guerrera al mando de unos cuantos grumetes. Pero eso ya pasó. Son policías, bomberos y abastecedores… y  basta. No hay menoscabo en cumplir tareas tan útiles.</p>
<p>Dicho todo esto, casi no es necesario agregar que la Armada ha fallado rotundamente. Y no porque (pese a lo que afirma un espectacular reportaje de LUN) en Talcahuano sea un secreto a voces que se perdieron los dos carísimos submarinos Scorpene. Simplemente fallaron, porque parecen no saber a qué es lo que realmente se dedican.  </p>
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		<title>Tirúa: La última ola</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Mar 2010 21:06:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Texto y fotos de PEPE LEMPIRA En medio del cataclismo que recorrió a  medio Chile poco se ha escuchado de la olvidada Tirúa, la última caleta de la costa sur de la VIII Región. Pueblo chico, pero original a su manera, desde el cual en días despejados se puede ver la Isla Mocha como una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Texto y fotos de PEPE LEMPIRA</p>
<p>En medio del cataclismo que recorrió a  medio Chile poco se ha escuchado de la olvidada Tirúa, la última caleta de la costa sur de la VIII Región. Pueblo chico, pero original a su manera, desde el cual en días despejados se puede ver la Isla Mocha como una eminencia  sombría recortada en la lejanía del Pacífico. Un peñón que era considerado por los mapuches como la residencia final de los muertos, llevados hacia allá por unas ancianas ballenas, que cumplían funciones mitológicas parecidas a las del barquero Caronte de los griegos.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/03/tirua1.jpg" width=500 /></p>
<p>Tirúa  es la primera comuna que en la historia de Chile eligió un alcalde mapuche y es una de las pocas en que los evangélicos superan en número a los católicos. Para un observador imparcial en materia de religiones, ese último dato ya es en sí un índice de la pobreza del lugar. Pero si le merece dudas la observación, se podría agregar que según una encuesta elaborada por el gobierno (CASEN), la mitad justa de la población tiruana es considerada pobre o indigente. Una de las cifras más alta del país.<span id="more-13942"></span><br />
 <br />
RUMBO A TIRÚA<br />
 <br />
Mientras trataba de llegar al pueblo, haciendo dedo a la salida de Cañete, lo evángelico que es Tirúa se me vino a la memoria. Estaba junto a otros dos pobladores de la zona, estirando nuestros pulgares con la fingida alegría del necesitado, cuando pasó un caballero en un lindo auto. Bajó ex profeso la velocidad, mirándonos a los que tratábamos de conseguir transporte en medio de ese camino sin buses. Aminoraba la marcha, me pareció, como para alcanzar a degustar con mayor alevosía la satisfacción  de negarnos el favor. “A ese ñato ñato lo conozco y estoy que lo llevo cuando lo vuelva a ver”,dijo uno de mis acompañantes. “Es pastor evangélico en Tirúa”, acotó. “Shusha”, respondí yo, haciéndome el sorprendido y remarcando las ese-haches para mayor desaprobación. “En todo caso, esos pastores son todos unos sinvergüenzas”, remató sonriente el desconocido, comentario que selló de inmediato una pasajera amistad de carretera.<br />
“Me llamo Baltasar Giacomozzi”, dijo el hombre, aunque los prejuiciosos nunca lo hubieran catalogado como un descendiente de italianos. Baltasar era un vecino de Quidico, caleta y balneario playero de la zona, ubicado a apenas una decena de kilómetros antes de llegar a Tirúa por el norte.<br />
Yo le contaba a Giacomozzi que en hasta donde sabía la ola había sido grande por allá. Pero él me contestó con una carcajada incrédula. “Con suerte el mar se llevó a mi señora y al diablo de mi hermano, jajaja”. Pero estaba preocupado el hombre. Por algo trataba de llegar a su casa como fuera… Después, para suerte de Baltasar, comprobamos que en Quidico solo murieron dos campistas que estaban en la playa, y que, debido a las extrañas carambolas de la marejada sísmica, la larga y ancha playa había absorbido la ola sin que hubiese hecho demasiado daño tras el alto terraplén de la carretera, que separa a las casas de la ribera mejor que cualquier malecón.<br />
  <br />
UNA PROVINCIA DEVASTADA<br />
 <br />
La noche anterior, los bomberos de la agrietada Cañete –luego de caminar durante una hora por las calles oscuras y desiertas de la ciudad-  me dieron alojamiento y me dejaron dormir en la camilla que usan en sus rescates. La camilla estaba limpia, aunque tenía un par de manchas coloradas que se negaron a obedecer al detergente y la escobilla. Pero -más importante- la camilla tenía ruedas, por lo bastaba con quedarse quieto para percibir que realmente todo el tiempo el suelo de Arauco se estaba moviendo. </p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/03/tirua2.jpg" width=500/></p>
<p>Los bomberos me dijeron; en Tirúa hubo un desastre y nadie en Chile sabe de eso. La ola también asoló todas las localidades costeras de la provincia, que hasta donde se puede percibir está completamente abandonada a su suerte y a lo que pueda hacerse con los escasos recursos de la zona. Debido a los caminos cuarteados por profundas trizaduras y desniveles, además de la atención acaparada entre Constitución y Concepción, el desabastecimiento, dependiendo del producto, es total o inminente. Pareciera que el país solo volverá los ojos a esta sufrida zona si es que los habitantes locales toman el camino del saqueo.<br />
Los voluntarios de las compañías de Cañete viven en permanente vigilia desde el terremoto. Y aunque echan la talla y se levantan de sus colchonetas como impulsados por un resorte ante cualquier solicitud, se les nota ojerosos y cansados. Porque sus funciones incluyen corretear a merodeadores que se internan, por ejemplo, en el liceo cañetino, a hacer cosecha de la desgracia.<br />
En la destruida Lebu, informan, la situación también es preocupante, pues el agua parece preparar una repasada desde los cerros, arrasando lo que el mar dejó en pie. El río local apenas lleva un hilo de agua, señal inequívoca de que fue taponeado en algún recodo en lo alto de la cordillera de Nahuelbuta. Entonces se espera un aluvión, para cuando la represa natural sea colapsada por el agua y los mismos remesones sísmicos que la edificaron.<br />
En la parte trasera una camioneta, viajando entre el cruce a Contulmo y Tranaquepe, Baltasar Giacomozzi me dice: “Mire, si hubo señales. El martes pasado el mar estaba tan calmado en Quidico, como una tasa de leche. Y Quidico es pura ola. Olas todo el rato, le digo señor. Yo nunca había visto el mar así. Entonces en broma dijimos: ‘o viene un maremoto o aquí llueve un diluvio’. Aparte vimos a todas las gaviotas volando hacia tierra y unos manchones negros en el mar. La cosa estaba como rara”, sentenció, sin sorprenderse en nada de lo que él mismo decía.<br />
Un dirigente poblacional de Cañete, que nos acercó en una van, agregó que en Tirúa los peces habían comezado a saltar a la playa antes del terremoto, como huyendo de algo, y que los pescadores fueron quienes advirtieron a los incautos de que dejaran de recogerlos y corrieran a los cerros. La historia, contrastada después en terreno, resultó ser solo otro de los muchos rumores falsos que recorren estas tierras.<br />
 <br />
TIRÚA<br />
 <br />
“¿Me querís decir, en qué mierda voy a trabajar ahora?”. Esas fueron las primeras palabras que escuché al entrar a Tirúa. Las decía un pescador joven, pero rojo y curtido como pancora, que caminaba por la calle junto a un camarada. Iban pasando junto al casco de la lancha Eitel, que (como otras) estaba varada  muy lejos del agua, en el antejardín de una casa ubicada a unos 300 metros de la ribera del río local. “No sólo los botes, huevón; las redes, los motores…  todo se perdió”, dijo, mordiendo las palabras con rabia. Sus pasos se perdían rumbo a la parte más empinada del pueblo.<br />
 Cerrando un ojo en la mitad de Tirúa, y conservando la mirada sobre el sencillo barrio que se encarama sobre lomas, todo parecía falsamente normal. Ahí permanecen alineadas las antisísmicas casuchas de maderas, que en su fragilidad parecen ser despreciadas por el todopoderoso sismo. Esas viviendas cubiertas por una película de latex desteñido se veían inmutables, dispuestas en concordancia con la monocromía del cielo eternamente encapotado.<br />
Pero en la parte plana del pueblo la cosa no puede ser más distinta. Una de esas mismas casitas de madera puede verse hoy en medio del río, a aproximadamente un kilómetro de su ubicación original. El maremoto, única palabra que describe lo ocurrió aquí, la arrastró desde una vega ubicada frente al sindicato de pescadores, llevándola sobre un puente (que la casa sorteó sin desbaratarse) hasta depositarla en las afueras del pueblo.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/03/tirua3.jpg" width=500 /></p>
<p>Una franja de dos a tres cuadras desapareció a lo largo de todo el borde del río, por donde entró el mar, dejando sus huiros y su olor adheridos en lo que quedó.<br />
La municipalidad es solo una ruma amontonada contra los restos de otras casas. De su frontis solo quedan tres mástiles para banderas. Bajo ellos, los funcionarios municipales entregan su informe. Dos muertos en Quidico, uno en Tirúa y otro en la Isla Mocha, donde hay  tres desaparecidos.<br />
Mientras me alejaba comenzó una reunión de trabajo de estos funcionarios. “Hay que echar a andar la municipalidad…”, dijo uno.  “Necesitamos un teléfono, entonces”, alcancé a escuchar por respuesta.<br />
El sargento Mendoza paleaba la entrada del dormitorio del teniente a cargo de los carabineros del pueblo. Dice que dice que en Tirúa no murió nadie, pero con<br />
La señora Mirta, trabajadora del internado del pueblo (que se encontraba rescatando frazadas del barro para cubrir a los estudiantes el lejano día en que se reabra el establecimiento), comenta que la baja cifra de muertos se debe a que, tras un fuerte temblor sentido en la zona el 2004, se hizo una campaña de educación urgiendo a la gente a que huyera a los cerros apenas. Así que, por decirlo de alguna manera, Tirúa tiene la suerte de haber sobrevivido y aquí todos parecen saber que la baja cantidad de eso que los medios llaman víctimas fatales, aleja la esperanza de que llegue alguna ayuda.</p>
<p>ISLA MOCHA</p>
<p>Junto al puente estaban reunidos algunos pescadores sobrevivientes de Isla Mocha. Trataban de descifrar un hecho extraño. Según ellos la ola golpeó la isla muchos minutos antes que a Tirúa, fenómeno que no se podían explicar.<br />
Uno de ellos, Carlos Cruz, fue alcanzado por la ola junto a un colega, que todos en el grupo dan por muerto. “El Carlos está todo rasmillado bajo la ropa, si lo agarró la ola”, confima un colega. Cruz asiente, entre sorprendido de estar vivo e impotente por la muerte del compañero. “Si alcanzamos a estar agarrados de un brazo un rato, pero él se fue”.<br />
En este grupo se ven rostros traumatizados por la experiencia. “Toda la parte plana de la isla fue arrasada. No quedó nada de nada”. ¿Y hay manera de ir? “Si no hay un bote bueno en todo Tirúa. Hay que esperar que una avioneta vaya cuando se abra el cielo”, dicen entre todos, completándose las palabras unos a otros. “En Mocha solamente quedaron seis viejos arriba del cerro”, acota Cruz.  <br />
Los pescadores están todos de acuerdo en que la ola de Isla Mocha alcanzó proporciones monstruosas. 20 a 30 metros, afirman sin dudar un instante. Un cálculo que puede ser exacto o no, pero que da una idea de las proporciones bíblicas del desastre en este olvidado rincón de costa. En Tirúa el viento y mar rugen siempre. Estos pescadores, de puro acostumbrados, nunca se han dejado impresionar por mares bravas simples ola grandes. Grande es una palabra chica para este caso.</p>
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		<title>Yo fui totemizado</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Feb 2010 04:58:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Un relato real, a propósito de las violentas iniciaciones nocturnas de algunos grupos scout. POR PEPE LEMPIRA Los sachems merodeaban afuera de la carpa, aullando bajo la luna llena. Los alaridos y tambores eran amortiguados por el torrente del río, pero bastaban para poner nerviosa a la espinilluda patrulla de amigos que estaban en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/02/sachem.jpg" align="right" /><em>Un relato real, a propósito de las violentas iniciaciones nocturnas de algunos grupos scout.</em></p>
<p>POR PEPE LEMPIRA</p>
<p>Los sachems merodeaban afuera de la carpa, aullando bajo la luna llena. Los alaridos y tambores eran amortiguados por el torrente del río, pero bastaban para poner nerviosa a la espinilluda patrulla de amigos que estaban en la carpa conmigo. Porque, arbitrariamente, voy a suponer desde el principio -aviso- que siempre mantuve la compostura; que actué con coraje ejemplar durante toda esa noche.<span id="more-13835"></span></p>
<p>¿CÓMO LLEGUÉ AHÍ? </p>
<p>¿Por qué estaba ahí, a los 15 años, a punto de ser asaltado por unos simples compañeros de excursión campestre? Los miembros de la tribu secreta, eran jefes de patrulla y staff adolescente del campamento. Apenas tenían un par de años más que yo. Así que no creo que estuviéramos siendo abducidos por un movimiento especialmente mágico e intrigante. Había una cierta mística. Pero sólo porque los niños, igual que las viejas, disfrutan mucho las ceremonias y lo insondable. Tal como los escolares náufragos de El Señor de Las Moscas, los scouts también inventábamos nuestras propias religiones paganas. Cultos panteístas, como el temor a una Cabeza de Chanco voladora, que duraban menos que un candy. O, cuando mucho, un par de noches. </p>
<p>Yo había comenzado a ser scout a los ocho años. Serlo puede convertirse, para cualquier niño, en una excusa ideal para esfumarse de la casa de manera barata, legal y hasta honorable. Para mí, hacer abandono de domicilio no era fácil, en medio de los avatares de la crisis ochentera. Recuerdo haberme escapado del hogar, saltando la reja durante un castigo por malas notas. Todo para subirme colado al bus del campamento, llevando únicamente una frazada y la camisa scout de rigor. Pero más allá de esas circunstancias personales, es real la dificultad que tiene un niño cualquiera, que no quiera vivir en “situación de calle” (o por lo menos no dormir en ella), para simplemente desaparecerse durante buenos días del mundo de los adultos. Sí. Meterse a scout era un poco como ingresar al club de los niños perdidos de Nunca Jamás. Y en ese contexto aullar a la luna no sonaba tan raro. </p>
<p>Casi en todos los campamentos (no siempre) había un par de mayores de edad. Listos para imponer la cordura-locura que pudieran contener en sus cabezas de jefes. Pero el descampado es amplio; el bosque, umbrío y la noche, oscura. Así que el funcionamiento clandestino de la tribu de los sachems no era escabroso. Los adultos, en la mayoría de los grupos, tampoco los perseguían mucho, entendiendo que esa era la “travesura” de los guailones. Se contentaban con tratar de administrar esos ritos y temores, buscando que el ánimo de la excursión no decayera y nadie terminara en la asistencia pública. Pero esa noche el scout de más viejo habrá tenido diecinueve años. El grupo, por falta de apoyo, se estaba desbandando en medio de una crisis administrativa. Los sachems podían atacar a sus anchas y tratar de perpetuar su especie&#8230; </p>
<p>MI INICIACIÓN </p>
<p>Ya había visto varias incursiones de los sachems en las carpas. Su apelativo les venía del título que usaban los chamanes de la tribu algonquina, en Norteamérica, y eso daba un tono indio a toda la performance.  </p>
<p>Irrumpían despertando a los más chicos, zamarreando sus carpas desde afuera o realizando desmanes menores, como apoderarse de la comida, botar la carpa o pegar unas patadas. Llegaban secuestrando a los que participarían del rito de iniciación, la “totemización”. Un antropólogo verá en esto similitudes con todos ritos de iniciación masculina de las sociedad primitivas. Como el kloquetén de los yaganes. Y como cualquier actividad unisex (estar preso, jugar fútbol), el asunto era subliminalmente gay.  </p>
<p>Para mantener la ilusión, usaban capuchas o se tiznaban con carbón. Pero el mal rato se soportaba porque era apenas una anécdota en medio del campamento. Lo más inquietante es que actuaban como poseídos y en grupo suficiente como para desanimar la resistencia. Ya no respondían a sus propios nombres, sino que a sus “nombres de tribu”, que supuestamente debían corresponder a la personalidad secreta de quien lo usaba. Así que todos se trataban de “castor tenaz” o “puma centelleante” de arriba para abajo. Pronto se comprendía que llamar al iniciado por su nombre civil era una ofensa suprema, pues sacaba a los actores de situación: “¡¡¡¡¿Cómo llamarme?!!!! ¡¡¡¡Quién ser Chalo Peralta!!!!”, gritaba el aludido. Ah, porque, MUY IMPORTANTE, todos los sachems hablaban invariablemente como pieles roja de película.  </p>
<p>“Tú: venir con nosotros”, me dijeron esa última noche de mi último campamento scout. El autor de la frase era un amigo, cuya identidad se podía adivinar muy fácilmente tras la capucha. Siempre que hablaba le salían gallitos. “¡¡¡Rápido!!!”, gritó, mientras me ponían una bolsa de plástico en la cabeza con el fin de asfixiar relativamente al nuevo miembro. Un destino en el que me acompañó un par compañeros de la carpa. Los tres nos internamos en la noche boqueando como pescados en el piso de un bote. Siguió un sendero de varillazos. Un paso por el río. Luego llegamos al “lugar sagrado” de la tribu, donde nos descubrieron la cabeza. </p>
<p>La ceremonia no era especialmente elaborada y los secretos antiguos se limitaban a un par de generalidades sobre las obligaciones de lealtad y silencio que debían observar los afortunados hermanos. Todo condimentado con diversas humillaciones (como ser embadurnado con jurel podrido y bosta de vaca) y una orden no muy estricta de pasar descalzos sobre unas brasas humeantes.<br />
Uno de los aspirantes, en un arranque de arrojo, pasó dando saltos sobre la fogata. Esto aplacó la sed de sangre y tortura de los sachems, que deben haber estado esperando un poco de ruego, de patetismo. Pero como no se dio, se pasó a totemización en sí; que no fue feliz desde mi punto de vista, ya que se me nombró Delfín Prudente. Apelativo que no he tenido ocasión  de usar desde entonces, por lo que se comprenderá que no he cumplido mis deberes de lealtad con la tribu. El juramento de silencio, que era lo que quedaba, acaba de ser roto con este texto sin nombres reales.  </p>
<p>¿Tenía gracia todo eso? Habían allí nociones autodidactas de alteración de la conciencia y psicodelia. Los tambores y aullidos se combinaban logrando el efecto de un trance ligero o droga suave. Pero entonces me decidí a salir a mochilear por mi cuenta. Siguiendo ese camino volví, años después al lugar exacto de la totemización. Por nada en especial. Sólo porque es una buena reserva forestal para armar carpa. Casualmente allí tomé mi primer ácido, que, si me apuran, resultó ser una experiencia mucho más memorable. Psicodélicamente más completa, sin duda.</p>
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		<title>Yumbel: El carrete católico ya no es lo que era</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Feb 2010 04:14:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[La Calle]]></category>
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		<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Pepe Lempira En estas semanas estamos a medio camino entre las dos fiestas de San Sebastián de Yumbel; la grande, del 20 de enero, y la chica, que se celebra el 20 de marzo. Celebraciones que, se estima, llegan a reunir fácilmente a medio millón de devotos en cada una de sus dos versiones. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Pepe Lempira </p>
<p>En estas semanas estamos a medio camino entre las dos fiestas de San Sebastián de Yumbel; la grande, del 20 de enero, y la chica, que se celebra el 20 de marzo. Celebraciones que, se estima, llegan a reunir fácilmente a medio millón de devotos en cada una de sus dos versiones. Una muchedumbre que llega de todos los rincones de la VIII Región y más allá, a depositar mandas y dineros en el vientre de la Santa Madre Iglesia.  <span id="more-13823"></span></p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/02/san-sebastian-yumbel.jpg" alt="" /></p>
<p>Se trata de un carrete producido cuidadosamente en fechas claves, relacionadas con las faenas agrícolas (como la cosecha del trigo). Esto asegura que los campesinos de la zona lleguen a Yumbel con los bolsillos tan llenos como puede ser posible. </p>
<p>Hasta hace no mucho tiempo, los años 80, fue una fiesta de verdad. A la misma plaza de armas del pueblo llegaban fondas, carpas de circo y legiones de rameras a alegrar al ceniciento campesinado católico, que venía de sangrar sus rodillas en las procesiones y mandas. Las amables cortesanas del placer besaban las llagas de estos religiosos hombres de campo, cual magdalenas piadosas. Sus invaluables servicios se expedían a cambio de un porcentaje menor, considerando la danza de millones que llega de a chauchas al pueblo.  </p>
<p>Los más viejos se miran y sonríen al recordarlo. En privado, todos guardan sus recuerditos nostálgicos de cuando San Sebastián hacía que del cielo llovieran putas. Si se les pregunta en público, todos (cura, alcalde, viejos y niños) concuerdan en que era como mucho lo que pasaba antes en Yumbel. Agregan, con resignación, que es una suerte que ahora el pueblo sea más tranquilo. Una opinión sostenida con más vehemencia por el conjunto de las doñas tremebundas locales; devotas tal como las dibujaba Pepo en Condorito. Mujeres de mantilla y bigote, que se visten con una coqueta capita roja y amarilla (los colores de la bandera española*), identificándose como integrantes de la cofradía del santo ensartado de flechas.  </p>
<p>Hubo un punto de inflexión; un antes y después para este pueblo. Y la culpa de ese cambio la tiene el decreto más olvidado de la dictadura. Uno que firmó Augusto Pinochet como parte de una ruma de papeles rutinarios. Se imponía la ley seca en los principales santuarios del país (La Tirana, Andacollo, Lo Vásquez y Yumbel) durante los días de fiesta. No se sabe si a pedido de la jerarquía religiosa o por iniciativa propia. </p>
<p>Sin lubricante, los devotos de Yumbel súbitamente perdieron el valor ante las putas. Lo que hace suponer que la profesión más antigua del mundo no era tan vieja como se creía, remontándose sólo a la época en que se descubrió el copete. </p>
<p>La última vez que yo fui, apenas vi unas botellas de cerveza y vino en el comedor de la parroquia, a la hora del almuerzo de los sacerdotes y monjas. Cerrando un ojo, también se podía conseguir algo –poca cosa- con los posaderos locales.  Pero la fuerte presencia policial y la falta de ambiente desanimaban el comercio clandestino “en regla”. </p>
<p>Pero hubo más cambios. Antes, por ejemplo, la Iglesia cumplía cabalmente su papel de anfitriona hospitalaria, reservando un amplio sitio para que la muchedumbre pudiera alojar a sus anchas. Allí la parroquia mandaba a matar algunos animales, para emular el espíritu de productor de eventos que exhibió Jesucristo en las bodas de Canaán y alimentar al rebaño.  </p>
<p>La Iglesia ha dejado de dar albergue y comida. Este servicio se ha reemplazado por un frío comedero techado (casi siempre vacío), en el que voluntarias entregan el nuevo regalo de la jerarquía: agua caliente para tomar té. No hay permiso para dormir allí. Lo mismo que sucede con la caminata juvenil al santuario de Santa Teresa de Los Andes, donde la cosa ya no es “con quedada”, como medida para prevenir el embarazo adolescente.     </p>
<p>Hoy, en Yumbel, los fieles llegan y se van como en una eficiente cinta transportadora. Ésta corre entre el potrero, en que se estacionan los buses rurales; pasando, luego, por la imagen del santo y un especie de gimnasio con ranuras gigantes en la pared, que hacen las veces de alcancías para las ofrendas de los devotos. Luego el visitante se interna por la feria de chuchería, donde se puede gastar el poco dinero y tiempo que sobró. Tras cumplir este circuito, el visitante se encuentra rápidamente de vuelta en su bus. El motor ruge apurando a los rezagados, porque hay que ir a buscar otra camionada de personas a Cauquenes o San Carlos. </p>
<p>Muy pocos tienen dinero para pernoctar en el pueblo. Por lo que la cinta transportadora avanza eficientemente. Esto permite un aumento sostenido del número de visitantes a lo largo de los años. Pero los que conocieron la fiesta antigua no pueden dejar de quejarse un poco. No por la falta de putas y alcohol, que nunca encuentran sus defensores a la luz del día, sino por la frialdad ingenieril con que se están tomando las decisiones. Hay buena onda pastoral y espíritu postconciliar por todos lados (como en la ñoña yincana de Sábado de Resurrección en Plaza Italia) pero la Iglesia, que saca la tajada del león en el brillito Yumbel, ha dejado definitivamente de ser una buena anfitriona.</p>
<p>____</p>
<p>*Un inconciente recuerdo de los días en que en la fronteriza Yumbel colonial se invocaba a San Sebastián, patrono de los soldados, al momento de matar mapuches (indígenas de los que descienden, en mayor o menor medida, todos los fieles del santo).  </p>
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		<title>Impudicia</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Feb 2010 00:03:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Poder]]></category>
		<category><![CDATA[gabinete]]></category>
		<category><![CDATA[Piñera]]></category>
		<category><![CDATA[prácticas empresariales]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Pepe Lempira O, si usted lo prefiere, descarado espíritu plutocrático. Eso es lo chorrea de la recién revelada lista de ministros de Sebastián Piñera; que más que un listado de colaboradores parece un nuevo organismo colegiado, creado al margen de nuestra ya mal habida constitución, para permitir la representación directa de los dueños del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Pepe Lempira</p>
<p>O, si usted lo prefiere, descarado espíritu plutocrático. Eso es lo chorrea de la recién revelada lista de ministros de Sebastián Piñera; que más que un listado de colaboradores parece un nuevo organismo colegiado, creado al margen de nuestra ya mal habida constitución, para permitir la representación directa de los dueños del país en los asuntos que les interesan. Y dueños, preferentemente entendidos en el sentido comercial y financiero, ni siquiera tanto en el productivo o territorial. <span id="more-13723"></span></p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/02/impudica.jpg" alt="" /></p>
<p>Un “clan bancario”, al estilo del nombrado en las últimas y mediocres entregas de La Guerra de las Galaxias, en el que casi todos los miembros algo tienen que ver con dinero plástico, utilidades de escritorio o intereses al borde de la usura. Falabella, Ripley, BCI, Cencosud, Sodimac, Salcobrand, Banco de Chile y muchos más. El currículum de los ministros más bien se asemeja a un catálogo de tarjetas de crédito y débito. O a una mesa en la cena aniversario de la invención de ese dinero sometido automáticamente a intereses y comisiones, ya sólo por el hecho de ser usado. La celebración es presidida nada menos que por el introductor de esa idea, que tiene a medio país pidiendo la toalla (posiblemente la misma &#8220;mitad&#8221; que lo votó). Y no olvide donar su vuelto…  </p>
<p>En resumen, y aunque la palabra no se comprenda mucho hoy: este gabinete es capitalismo puro. </p>
<p>Podrá ser leído ingenuamente como un cambio hacia la eficiencia gerencial. Pero las lecciones que la historia entrega al respecto son desalentadoras. Como los ministros-gerentes de Vicente Fox, en México, quien en vez de cumplir la promesa de empleo que había hecho durante la campaña, terminó por lidiar con el problema fomentando solapadamente la emigración a EE.UU. y buscando agilizar la entrada de remesas desde el exterior. O como el caso del gabinete empresarial de Jorge Alessandri, que finalizó en la más anodina mediocridad de la inflación desencadenada. Aquí no se viene la inyección de eficiencia. Lo que sigue se parece más a una extracción, a una sangría, que a una inyección.</p>
<p><strong>Gatos y carnicerías</strong></p>
<p>Casi la mitad de los ministros son miembros de directorios de grandes empresas. Los que no lo son, entran en la categoría de elegantes lacayos, que han trabajado años torciendo regulaciones y encontrando vacíos y resquicios. O haciendo lobby y quejándose de nuestros impuestos, de las leyes labores, ambientales, energéticas o sencillamente de los trámites. Como si no supieran que Chile es -en términos legislativos y regulatorios- una buena sopa orgánica, diseñada para maximizar las ganancias de los grandes, y entorpecer al pequeño. Porque la fiscalización en Chile es con lupa, no con telescopio. Los colosos, como los representados en el gabinete, nunca han sufrido su rigor. Y saltan del desenfreno al gobierno con facilidad olímpica. </p>
<p>El año pasado nada más, Salcobrand protagonizaba el escándalo comercial del siglo, al acusársele (confesiones de por medio) de participar de un cartel, para elevar artificialmente el precio de (léalo como si fuera la primera vez) ¡LAS MEDICINAS!. Hoy el asesor financiero de la cadena, Juan Andrés Fontaine, es el nuevo ministro de Economía, de quien depende la Fiscalía Nacional Económica. Por sentido común, vaticino aquí mismo (sin implicar nada en particular, por razones relacionadas con mi bajo presupuesto para contratar abogados), que las investigaciones relacionadas con ese caso están destinadas a la nulidad o al sueño de los justos. Usted aporte con su mente el resquicio que saldrá a colación.  </p>
<p>Esto es un escándalo desde el primer día. No basta con que el presidente y sus ministros vendan acciones o las metan al refrigerador. No basta con que se desentiendan de “la administración diaria de sus negocios”, como afirma un columnista de La Tercera. Tal vez, si se tratara solo del presidente o un ministro en particular, se podría auscultar al personaje en cuestión y esperar calidad humana u honestidad, producto de raros valores personales. Pero ésta es una toma masiva, corporativa, del Estado. Han entrado todos juntos a La Moneda, como si fueran los prestamistas de Venecia reunidos el palacio del Dux.</p>
<p>Y hay una razón más importante para que no baste olvidar las acciones en el velador. El afán de lucro, en el que casi todos los nuevos ministro (incluido Ravinet) han descollado, para la mayoría de este tipo de personas no es sentimiento pasajero o un hobby de verano. Sino que una compulsión que los enfrenta de bruces con las necesidades del resto de los ciudadanos del país. Emergen, pues, de un mundo que profesa una lealtad interna, que no tiene nada que ver con la fidelidad a Chile o al ciudadano peatón. <strong>Por lo mismo, el conflicto de intereses no se limita a un papel en una caja fuerte o a unas frases pronunciadas en un almuerzo hace algunos años. En este gabinete el conflicto de intereses parece ser sistémico y consustancial, si es que no un requisito de ingreso. </strong></p>
<p>El presidente electo no deja dudas; las palabras de buena crianza, el espíritu de unidad y la prudencia que debiera inspirar el hecho de ser elegido por hastío –más que por apoyo activo a su persona-, todo eso se desvanece ante la cruda realidad de los anuncios. Ha declarado la guerra desde el primer día. Y el mundo entero se da cuenta. Los titulares dan vueltas alrededor de la Tierra gritándolo: “gabinete chileno de Piñera huele a mucho dinero”, “empresarios, pinochetistas y un ex asesor del FMI al gabinete”, “Chile S.A.”. Este último encabezado, por ejemplo, fue publicado por el nada crítico portal de noticias de Microsoft Messenger. Un síntoma de que, definitivamente, estamos ante una evidencia sin dobles lecturas.</p>
<p>Hace pocas semanas The Clinic rescató una editorial de la revista Familia, de principios del siglo XX, que se preguntaba “¿Qué más quieren los pobres?”. A inicios del siglo XXI, tras las designaciones, toca preguntarnos ¿Qué más quieren los ricos? La Concertación nunca fue lenta o sorda ante los intereses que hoy se personifican en el gabinete. De hecho fue presta y obsecuente. Pero no era suficiente, en apariencia&#8230; Se han eliminado los intermediarios, y se ha establecido un monopolio del poder. La única manera en que se puede describir este asalto es: ambición, más allá de pudor.</p>
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		<title>(Frei ≈ Piñera) Una paradoja en el espacio-tiempo</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Jan 2010 18:05:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Pepe Lempira</p>
<p>Existe en el mundo la Cinta de Möbius. Aunque usar la palabra “existe” es, quizá, mucho decir. Porque esta quimera, que cualquier escolar puede hacer en casa con una tira de papel lustre y un poco de pegamento*, ha nacido sólo gracias a la imaginación del matemático August Ferdinand Möbius, quien la “descubrió” junto a un colega (olvidado, como tantos ayudantes) en el año de 1858. Una fecha marcada en el calendario, para regocijo de los artistas del estilo del autor de la lámina que acompaña esta columna, Maurits Cornelis Escher, y muchos otros de gustos similares, que rindieron culto a la ilusión óptica y la paradoja circense.<span id="more-13441"></span></p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/01/escher-mobius.jpg" alt="" /><br />
<em>La cinta de Möbius (Moebius), según Escher.</em></p>
<p>La Cinta de Möbius sería del único cuerpo geométrico tridimensional que tiene una sola cara. O por lo menos, el único que yo conozco. Supongo que debe haber otros cientos de ellos ocultos por allí, esperando que la ociosidad humana los despierte y eche a rodar sobre su única faz. Será cosa de tiempo.</p>
<p>El asunto con la Cinta de Möbius es que, como sugiere Escher, una hormiga la puede recorrer hasta volverse loca (eso, asumiendo que el insecto estaba cuerdo al comenzar la marcha), pues llegará una y otra vez al punto de partida. He allí la “belleza” de este cuerpo geómetrico. Una belleza basada en la cruel idea de una carretera que se va torciendo imperceptiblemente hasta llevarte de nuevo al jardín infantil y sus babas inherentes. </p>
<p>“La verdad es belleza; la belleza, verdad”, dijo John Keats. Y el papa actual, Joseph Ratzinger, quiso apostrofar esta frase célebre con reflexiones, que suenan especialmente sado-maso si imaginamos a su niño interior (miembro de las Juventudes Hitlerianas) pronunciándolas: “La belleza de la verdad comprende la ofensa, el dolor, y el oscuro misterio de la muerte”. Buaaaa. Buena poh, Bela Lugosi disfrazado de merengue.</p>
<p>Yo agrego mi propia frase: “malditos germanos”. Sólo ellos podían imaginar y dibujar un campamento de tortura psicológica para hormigas. Todo basado en una cinta de papel lustre que flota en el espacio. Y aun así se define a la cinta en cuestión, decíamos, como la quintaescencia de un cuerpo geométrico “bello” e intrigante.</p>
<p>Muy bonito. Pero -le desafío- intente usar una Cinta de Möbius como correa transmisora en el motor de un automóvil… Hasta donde alcanza mi imaginación geométrica, eso no funcionaría. La famosa quimera de una sola cara terminaría por trabarse más temprano que tarde.</p>
<p>En resumen, la Cinta de Möbius se podrá recorrer hasta la locura, pero difícilmente puede transmitir fuerza motriz. </p>
<p><strong>Y FREI… Y PIÑERA</strong></p>
<p>Hace unos días estaba sentado almorzando con dos viejos lobos esteparios del periodismo; de esos que descassettan, entrevistan, escriben libros de investigación y recuerdan nombres o fechas como si su honra dependiera de ello. Les llamaré Pablo Tragaldabas y Vicho Primoide. Entre los tres comenzamos a sacar cuentas sobre la circularidad enloquecedora, que al estilo de la Cinta de Möbius, liga toda la vida de Eduardo Frei Jr. y Sebastián Piñera. </p>
<p>¿Cuándo empezó esta historia que acaba de coronarse con la elección de Piñera como abanderado presidencial derechista? En rigor, habría que retroceder unas cuatro o cinco décadas y veríamos a los pequeños Frei Jr. y Piñera Jr. matando el tiempo y espiando a sus ambiciosos mayores. Ambos, en una esquina de una reunión de políticos en el domicilio de Eduardo Frei padre, en la calle Hindenburg. Casa que ahora es un museo, a pito de no se sabe qué. </p>
<p>Pero en realidad basta con sólo retroceder a 1989, año en que un millonario y especulador exigió ser candidato a senador de la Concertación (más exactamente de la Democracia Cristiana) por Santiago Oriente. Acababa de echarse la suerte de la dictadura de Pinochet en el plebiscito del 88 y tocaba hacer listas parlamentarias. Entonces el millonario cercano a la DC, que no era otro que Piñera, parece haber estado muy convencido de que tenía ganado un puesto en el hemiciclo.</p>
<p>Supongamos que, desde su propia perspectiva, tenía todo lo que se requería para legislar: Era millonario, financista de otros candidatos y había declarado tímidamente que votaría por el “no” en el plebiscito. Pero tenía el cuidado de aclarar que lo hacía sin desmerecer toda la labor refundadora del “gobierno militar”. Su razonamiento (igual que ahora) se basaba en la excusa de la “alternancia”. No era que la dictadura estuviera equivocada o hubiere cometido crímenes y excesos. Se trataba sólo de que sería buena onda ir variando las caras cada tanto.</p>
<p>El millonario en cuestión era, además, una joya de la corona en la familia democratacristiana. Como un primo extrovertido y con mucho dinero, nunca estaría demás en la lista de invitados a los matrimonios, porque seguro iba a hacer algún ridículo en la pista de baile y traería un regalo a tono con su billetera. </p>
<p>Los medios de comunicación de la DC (Radio Cooperativa, Revista Hoy y Jaime Celedón) ocupaban al especulador como comodín cuando se caía un entrevistado. Y era así desde el  año 1982, cuando al reciente prófugo por el caso del Banco de Talca, se le pedía su pública opinión sobre la mejor manera de enfrentar la depresión económica. Entonces nadie de ese círculo de prensa decé le hacía siquiera una pregunta acerca de sus líos judiciales y acusaciones de fraude. Habría sido muy descortés tratar así a una persona rica cercana al partido.</p>
<p>Para el año de la lista parlamentaria -1989- Piñera era una cara que se repetía, aunque no alcanzaba a ser una celebridad nacional. Pero se esforzaba bastante y parecía poner al tope de su agenda cualquier entrevistilla por miserable que fuera. </p>
<p>En virtud de su mucho dinero y su ubicuidad ideológica (esa acomodaticia equidistancia entre Mario Papi y Pablo Rodríguez Grez), también podía invitársele sin demasiadas aprensiones a cualquier programa de conversación que saliera al aire en la televisión, aun en aquellos años intervenida por los censores de Dinacos.  </p>
<p>En esas circunstancias, Piñera tropezó en su proyecto senatorial con un obstáculo de lo más inesperado: el opaco y desconocido hijo del único presidente de la República electo por la DC a la fecha. Ese mismo merme que había visto confundido contra la escenografía de la calle Hindenburg. Era Eduardito Frei Jr., quien salió de las sombras del negocio, pues no tenía más pergaminos que simplemente ser socio de varias empresas, entre ellas (oh, reiteraciones) de Radio Cooperativa.</p>
<p>Y aunque no era muy brillante, ni se acercaba a ser tan rico como su rival, Frei Jr. se las ingenió para escamotearle la presa -el cupo de senador DC por Santiago Oriente- al especulador extrovertido. </p>
<p>Suponemos que se basó en el parecido físico con su padre biológico, que debe haber hecho chochear a los viejos tercios del partido de entonces. Sin considerar que esa misma opacidad de su genio lograba que el empresario seseador no fuera una amenaza real para nadie. Una trucha ideal para un estanque lleno de tiburones. </p>
<p>Y así empezó todo. Porque Piñera, ni corto ni perezoso (aparentemente creyendo que ese escaño senatorial tenía -por misteriosas razones- su nombre tallado), se puso al habla con Renovación Nacional. Y sin dificultad obtuvo su añorado cupo, ahora como candidato de la Derecha; emprendiendo ese mismo día el camino que lo llevó tan conscientemente a investirse mandatario. </p>
<p>No hubo ideales, ideología o siquiera partidismo de por medio. Solo dos hinchas de sí mismo y una lucha por un cupo a la que nadie puso especial atención. En esa disputa, los que realmente pelearon por la democracia tuvieron muy poco que decir ante los dos aparecidos. </p>
<p>Luego el sistema binominal hizo el resto y ambos salieron electos. Piñera con un 22%. Los compañeros de lista de cada cual, María Elena Carrera y Hermógenes Pérez de Arce, fueron sólo fantasmales comparsas. </p>
<p><strong>CONMUTATIVIDAD</strong></p>
<p>Avanzando por la Cinta de Möbius surge la pregunta. ¿Y si le hubieran dado el cupo de senador de la DC por Santiago Oriente a Piñera? </p>
<p>Fácil. Lo más probable es que hubiese sido presidente de la República en 1994, como efectivamente aconteció con el aparecido n° 2 (Frei Jr.). Y todo habría sido igual. Se hubiera tratado, justo como sucedió, del periodo concertacionista más rabiosamente pro empresariado. Tal vez se habría robado el presidente la mitad del Estado en la ocasión. Y todavía nada sería muy diferente. </p>
<p>Extremando la hipótesis, el 2010 Piñera hubiera terminado perdiendo en su intento de volver a ser elegido presidente, encarnando en sí toda la inercia y los vicios de la vieja Concertación. Su contrincante habría sido buscado por la Derecha lejos del pinochetismo clásico. Y hasta podrían haber reclutado a Eduardo Frei Ruiz-Tagle para representar el necesario papel del hombre que se ha hecho a sí mismo al margen de componendas o cuoteos.</p>
<p>Pero aquí yo me bajo de la Cinta de Möbius&#8230; El país, si quiere, puede quedarse con la sensación de que avanza al recorrerla. Yo sigo sin captar la belleza de esta figura geométrica de una sola cara.<br />
__<br />
<em>*Tome una cinta de vértices ABCD. Una los puntos A con D y B con C. Y listo.</em></p>
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		<title>Perdió La Nana, ganó el patrón</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Jan 2010 15:30:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Poder]]></category>
		<category><![CDATA[elección presidencial 2009]]></category>
		<category><![CDATA[Historia de Chile]]></category>
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		<description><![CDATA[* Algo sobre las convulsiones agónicas del &#8220;alma de Chile&#8221;. POR PEPE LEMPIRA ___ Hubo un tiempo lejano en Chile&#8230; En ese entonces, un magnate para ser elegido presidente de la República, en la práctica tenía que vivir como un anacoreta; alimentándose con apenas unas cuantas galletas de soda y transcurriendo sus días en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/01/bolsascl.jpg" align="right" /><strong>* Algo sobre las convulsiones agónicas del &#8220;alma de Chile&#8221;.</strong></p>
<p>POR PEPE LEMPIRA<br />
___<br />
Hubo un tiempo lejano en Chile&#8230; En ese entonces, un magnate para ser elegido presidente de la República, en la práctica tenía que vivir como un anacoreta; alimentándose con apenas unas cuantas galletas de soda y transcurriendo sus días en la mayor sobriedad. Fue el caso de Jorge Alessandri, quien siendo presidente del directorio de la enorme Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, pasó por esta vida teniendo domicilio en un departamento muy normal -con vista a la Plaza de Armas de Santiago- desde el cual llamaba al alcalde de la capital para indicarle que no dejara encendido el alumbrado público durante el día, pues había que evitar el derroche del erario. <span id="more-13232"></span></p>
<p>Alessandri II parece ridículo hoy. De hecho, cualquiera estará tentado a explicar su conducta colgándole un par de palabrejas: tacaño y reprimido. Sobre todo en comparación a muchos chilenos actuales… Un diálogo callejero escuchado por Lauzán entre quienes celebraban: “Si ahora tengo auto ¡con Piñera voy a poder tener una 4&#215;4!”. Ese es el verdadero cambio, y no ocurrió en esta elección: se necesitaron una dictadura y cuatro gobiernos de la Concertación para conseguirlo.</p>
<p><strong>SI NO PISABAN CRÁNEOS, PISABAN HUEVOS</strong></p>
<p>La, ahora anacrónica, actitud de Alessandri, tenía entonces mucho de prudencia explicable e instinto de autoconservación. Porque los líderes de la derecha declarada sabían en el fondo de su alma que debían pisar huevos, disfrazarse o dar golpes militares para llegar al poder. Eso, por lo menos desde que pasó de moda el cohecho y el acarreo masivo.</p>
<p>La actitud relativamente cautelosa (o culpable) de esos caudillos del Club de la Unión era necesaria en un país que -aunque no tuvo la desdicha de pasar por las guerras mundiales- pasó por un siglo XX verdaderamente de mierda. Una centuria en la que transitó desde el feudalismo y los azotes en los campos, a holocaustos sociales terribles; pasando por éxodos bíblicos, por un hambre y una escasez tan mordientes, que llevaron a las personas a los abismos de la miseria y degradación humana, e imprimiendo algunas de las características de personalidad en que los chilenos se reconocen a sí mismos: la desconfianza, el escepticismo, el pragmatismo, la valoración de la astucia y el aperrar.</p>
<p>Según estiman los historiadores, en las primeras décadas del siglo XX una de cada cinco mujeres chilenas adultas se lanzaba  a la calle a enfrentar a los riesgos de la gonorrea y la condena social, por no tener un mendrugo que echarse al gaznate. Traducción: estadísticamente casi todos los chilenos de mi edad tienen al menos una bisabuela que debió hacerse puta para comer. </p>
<p>Y pasemos a los abuelos… En los años 30 llegó de visita a Santiago el escritor argentino Roberto Arlt, quien se había criado en los barrios marginales de Buenos Aires, entre la tuberculosis y pandillas de niños malcomidos. Y pese a no ser virgen en miserias, no pudo contener su espanto ante lo que llamó “<em>pobreza africana</em>” de Chile.</p>
<p>Arlt resumió su diagnóstico: “<em>Dudo que haya país en Sud América donde las masas hayan sido más cruelmente explotadas, hambreadas, masacradas y calumniadas que las masas proletarias chilenas. Albergándose, cuando pueden, en un conventillo que nos recuerda las más salvajes descripciones gorkianas, semidesnudos, en compañía de sus mujeres semidesnudas, estos tremendos desdichados han tenido que soportar sobre sus espaldas una sociedad que engendra, ¡vean ustedes!, literatos como Benjamín Subercaseaux, banqueros como Edwards, financieros como Ross Santa María, políticos como Alessandri</em> (el padre de Jorge)<em>, es decir, los arquetipos más ferozmente enemigos del pueblo que pueda soñarse para castigo del mismo</em>”.</p>
<p>Ahí están las raíces de las certezas sobre las que se construyó el alma de Chile en siglo XX. El alma de un pueblo que se sabe con todo en contra, más o menos alerta y que olía la rapiña desbocada con bastante facilidad.</p>
<p><strong>QUÉ CAMBIÓ</strong></p>
<p>Chile no es el Haití de mediados del siglo XX, pero algo conservamos de esa “pobreza africana”, que en tiempos de Roberto Arlt era tan material y visible.  Ahora, ubicándonos al tope de los países con peor distribución del ingreso, acompañando –nuevamente- a varias repúblicas bananeras del África.</p>
<p>La vieja pobreza, aparte de engendrar niños vivos, también creaba un abismo entre “ellos” y “nosotros”. Pero hoy la ilusión está completa. Y el hombrecito que piensa que Piñera le traerá un 4&#215;4 (en el que malgastar bencina extra, yendo al supermercado o a ir a dejar a los niños al colegio, porque no lo usará para subir cerros), vive en el espejismo de la identificación total con el magnate. Siente que él mismo puede ser algo así como un mini-millonario parecido a él. A ese huevo duro exhibicionista de sus millones, que si puede dará la vuelta olímpica junto a la Selección Chilena en las canchas de Sudáfrica, tal como se convirtió en una lapa adosada a los tenistas laureados en las Olimpiadas de Atenas.</p>
<p>Entonces, ante Piñera, el arribista no se escandaliza de sus pillerías o de su hedonismo. Ya no. Siente que aprende… Por eso mismo, la promesa de cerrar la puerta giratoria a la delincuencia es -desde ya- la primera gran mentira del nuevo gobierno. Porque “el cambio” trae implícita una lección completamente distinta: para triunfar en la vida hay que ser por lo menos un poco delincuente.  </p>
<p>Sí. He hablado con muchos votantes de Piñera que tienen la peor impresión de él como persona. “Si yo sé que en privado es lo más ordinario, prepotente y asegurado que hay”, me dijo uno de sus seguidores, que tiene amigos comunes con el presidente electo.  “Pobre Cecilia”, agregó esta persona. Y aun así le dio el voto, aduciendo la “eficiencia” de LAN y que era bueno “ventilar”.</p>
<p>Eso es lo más desolador. Nadie en sus cabales parece pedirle honestidad a un presidente que promete barrer la corrupción y a los apitutados… Si ya al día siguiente de su elección la Bolsa de Comercio se encarga de aclararnos de qué se trata todo. Las acciones de las empresas de Piñera suben sideralmente. Y eso porque el mercado puede ser ciego, pero no es estúpido. Los operadores en inversiones saben que esas empresas valen más ahora, que su principal socio se hizo con el poder total, y es presumible (sincerémonos) que cuenten con toda la información privilegiada que les podía faltar. En resumen, que esas compañías tienen ventajas comparativas subterráneas, que son la base misma del libre-mercado, aunque el dueño de PYME, prefieras no darse cuenta y tener fé en su propio esfuerzo. </p>
<p>Y así de paso el ciudadano aprende las razones de su candidato para no desprenderse antes de sus carpetas de especulador: las acciones del Presidente de la República siempre suben de precio. El mismo compatriota puede en la noche deleitarse viendo un capítulo de &#8220;Los 80&#8243;, halagado por esa versión anticuada y exótica de nosotros mismos: esa de los honestos padres de familia que conservaban sus valores aun en épocas plagadas de asesinos.<br />
___<br />
<em>PD: El título es de Osorio.</em></p>
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		<title>Que no siga sufriendo</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Jan 2010 18:48:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Poder]]></category>
		<category><![CDATA[debate presidencial]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Pepe Lempira Ilustración: Ajab Las obvias limitaciones de los candidatos presidenciales chilenos ya inspiran algo que va más lejos que la simple impaciencia. En este caso, luego de rabiar, aburrirme e impacientame -nuevamente- ya siento que se puede trasciender a la compasión. Sobre todo viendo el debate televisivo de anoche. Aplicándose un poco, cualquier [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/01/pinera-ajab.jpg" align="right" />Por Pepe Lempira<br />
Ilustración: Ajab</p>
<p>Las obvias limitaciones de los candidatos presidenciales chilenos ya inspiran algo que va más lejos que la simple impaciencia. En este caso, luego de rabiar, aburrirme e impacientame -nuevamente- ya siento que se puede trasciender a la compasión. Sobre todo viendo el debate televisivo de anoche.</p>
<p>Aplicándose un poco, cualquier periodista de la quinta línea de batalla puede hacer sonrojar, tartamudear y barritar incoherencias a los postulantes. <span id="more-13064"></span></p>
<p>Sobre todo a Piñera, convengamos&#8230; Y agreguemos que alguien que parece vivir en una permanente incomodidad, impostación y sufrimiento, no puede dejar indiferente a quien tenga algo de corazón.</p>
<p>&#8220;La ambición te llevará al fracaso&#8221;, me decía insistentemente una amiga ante cualquier plan que fuera más elaborado que comerse un whopper. &#8220;El problema de Piñera es que siempre lo pillan&#8221;, agregaba hace un tiempo Hermógenes Pérez de Arce, simplemente constatando. </p>
<p>Y ahora viene el un conductor de noticias de UCV y lo pilla y hace pedazos con una simpleza tal, que sólo consistía en leer una estúpida contradicción inserta en su programa, redactado por más de 1.500 profesionales repartidos en 12 equipos de trabajo (?). Sebastián, estás prometiendo como gran cosa 600 mil viviendas, pero son 50 mil menos de las que ya hizo Bachelet ¿Explícamelo por favor? </p>
<p>La escena, además de tener connotaciones humorísticas obvias y parecer una parodia en sí misma, me suena casi a un acto fallido del candidato. Un error freudiano sembrado por la esquina más lúcida de su Subconsciente, en intento de salvar al Yo (no digamos al Super Yo, que no se le ha detectado pero puede existir en algún otro rincón cerebral), del camino que ha emprendido a la autoaniquilación y bochorno. </p>
<p>Yo sé que Piñera debe estar muy ocupado , pero le voy a remitir aquí y ahora un consejo, que es una profecía y una maldición a un sólo tiempo. Sebastián, léelo antes de que sea tarde. Estás a un par de días de un punto de no retorno: </p>
<p>Es posible que ganes el domingo, y eso porque la mayoría de las personas ni siquiera leen los programas o ven los debates (y sobre todo porque la Concertación es una mierda). Te agrego que es posible que tus primeros años de sean glamourosos y gloriosos. Todos te amaran por un tiempo, como le pasó a Menem. Es posible que te animes a divorciarte de Cecilia y te puedas casar con la otra Cecilia, que ya se ha metido con viejujos peores. Y es posible que, por eso mismo, todos te aplaudan de pie en un estelar de tu propio canal de televisión, mientras anuncias un bono para que Chile pueda celebrar contigo tu nueva felicidad. </p>
<p>Pero, como dice Charly García, &#8220;¿por qué te vas hacia ese lugar en que otros han descarrilado?&#8221;. No lo comprendo. Como siempre -también como a Menem- al final te van a pillar&#8230; de nuevo. Y va a ser en grande. Entonces desearías haber escuchado a tu Subconciente, que día tras día te hacía esas sabias zancadillas para  evitarte el gran bochorno de tu vida. En ese momento te vas a insultar a tí mismo con feas palabras por no haberte conformado con ser un simple multi-mega-millonario. </p>
<p>Pero no desesperes. Es posible que te salves. Que pase lo siempre: que gane ese muñeco de cera que te pusieron de competidor. Aunque sufras ese domingo y se transforme en cana el último vello púbico que tenía color, tu alma saldrá ganando. Y, sí, es posible que a la larga sea lo peor que le pueda pasar a Chile. Pero, créeme, si gana Frei, te libraste por pelos.<br />
___<br />
<em>PD: El autor desea aclarar que su intención no ha sido ningunear al profesional del periodismo al que se refiere la columna en un pasaje. En circunstancias que hasta es telespectador semi-habitual de su programa.  </em>    </p>
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		<title>Fábula para la segunda vuelta: Sobre tratar con candor a los rapaces</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Jan 2010 14:32:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepe Lempira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
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		<category><![CDATA[elección presidencial 2009]]></category>
		<category><![CDATA[pepe lempira]]></category>
		<category><![CDATA[Piñera]]></category>

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		<description><![CDATA[POR PEPE LEMPIRA Foto: JPB Hubo una cosa de mi santa madre que nunca atiné a comprender. Un segundo: a toda la dudosa fanaticada de ambos candidatos (se me antoja que son puros palos blancos pagados), le prometo que finalmente todo tendrá que ver con la segunda vuelta de la elección presidencial. Pero, primero, volvamos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/01/senora-sentada.jpg" align="right" />POR PEPE LEMPIRA<br />
Foto: JPB</p>
<p>Hubo una cosa de mi santa madre que nunca atiné a comprender. Un segundo: a toda la dudosa fanaticada de ambos candidatos (se me antoja que son puros palos blancos pagados), le prometo que finalmente todo tendrá que ver con la segunda vuelta de la elección presidencial. Pero, primero, volvamos a la santa madre de quién escribe…</p>
<p>Imagine veredas repletas de útiles escolares.  Un marzo lejano, pesadillezco para cualquier niño. Tanto como la música de Jappening con Já que clausuraba los domingos, anunciando el inevitable deber de lustrar unos zapatos negros que prometían convertir al mismo niño en burócrata miniaturizado. Compras, vitrinas, regateo y esas cosas que impacientan a los hijos de sus padres. Mi madre insistía en preguntar al vendedor la verdad sobre los productos. ¿Y esas suelas están cosidas o pegadas? ¿Y estos pantalones duran? “Pero por supuesto…  claro que sí…  le diría si es que no…  es un trabajo de primera… se ve tan bien el niño” respondía el dependiente. <span id="more-12991"></span>Mientras, el pequeño observaba la escena metido en casposo vestón, que parecía confeccionado con pelusa cosechada en millones de ombligos de personas que no se duchan.</p>
<p>Lo curioso es que siempre interrogaba sólo a dos tipos de vendedores: los que parecían sumamente agobiados por la necesidad de vender y los que tenían evidentes actitudes depredadoras. Ese que se hacía presente y le birlaba al nuevo la clienta, apenas notaba que ésta tenía que comprar basura para muchos niños. </p>
<p>Por el contrario, los únicos que le podrían haber respondido la verdad (“no, señora, son saldos rechazados de fábrica… no, el pescado está un poco pasado”) eran precisamente los otros; los malos vendedores… el nuevo que recién había sido corrido por el tiburón de la tienda, los trabajares descomprometidos, los que estaban de paso, los que quisieran haber estado en otra parte… los reemplazantes. </p>
<p>Pero no. Aparentemente necesitaba confiar en quienes nunca le dirían la verdad. O por lo menos calmar su desconfianza piediendoles una opinión con tono confidencial. “Voy a creerle” sentenciaba en voz alta, y se dirigía a cancelar a la caja.</p>
<p>Para mí aún es un misterio. Supongo que la escena despertaba una de las máximas sensaciones de impotencia y vergüenza ajena que un niño puede experimentar. Tener la certeza de que la madre se deja engañar por un mentiroso de cuarto enjuague, predecible y completamente transparente en su total falta de honestidad.</p>
<p>“En este país, sólo la generosidad iguala en tamaño a la rapiña”, me dijo hace poco un alemán curagüilla que vive en el cerro Ramaditas de Valparaíso. Luego se tomó otro trago.</p>
<p>Y de eso se trata todo. Amigos, cada tanto escuchamos que Chile es una nación de ladrones.  Y todos hemos oído que en cierto país escandinavo existen esos carteles que dirían “si ve a un chileno robando, déjelo, así es su cultura”. Puede ser. Pero yo agregaría. Este país no está lleno de ladrones. De lo que está repleto, es de gente que se deja robar. De ingenuos, que quieren creer que la desconfianza hacia un ladrón evidente, es envidia a sus millones. O de otros, que pueden creerle lo que sea al vendedor desesperado, que no ha podido deshaceserse de su stock de ruedas de carreta.  Comprendo más a los segundos, en todo caso, aunque leo con un poco de pena las declaraciones públicas que firman en masa por estos días. </p>
<p>Pero hoy ya no hay impotencia ni vergüenza ajena por todos los que necesitan creer en un sueño tan falso como esa estrella de macramé, diseñada en una oficina de Isidora Goyenechea. La mayoría es sólo  gente buena, de esa que no se explica en qué momento fue que se la cagaron. Como los adorables argentinos que reeligieron a Menem, mientras cualquier observador imparcial se daba cuenta de que eso no era un presidente; era un mafioso. Por algo siempre que nombro a mi madre digo que era una santa.</p>
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