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	<title>The Clinic Online &#187; Patricio Fernández</title>
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		<title>El cansancio</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 03:05:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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<p>Foto: Agencia Uno</p>
<p>Para los adultos, el año termina cuando se sale de vacaciones. El calendario de los deberes es mucho más fuerte que el de los planetas. Y como pocas veces, este final de año, me he cruzado con gente muy cansada. No fue precisamente un año de calma. (Imposible pronunciar esta última frase sin evocar a Lihn: “Ahora que quizás, en un año de calma, piense; la poesía me sirvió para esto: no pude ser feliz, ello me fue negado, pero escribí”) El ambiente general estuvo marcado por la agitación. Demandas, como las puestas sobre el tapete en los comienzos del movimiento estudiantil, concitaron un 80% de apoyo en la población. </p>
<p>Estábamos como locos, pero con argumentos. La información nos llegó a prácticamente todos a una velocidad impresionante. Sólo para ilustrar lo agotador que podía ser todo esto, mientras los reclamos ardían, un contingente de jóvenes corría sin parar alrededor de La Moneda. No le será fácil a los estudiantes reactivar, así como así, este año la vitalidad del que pasó. Necesitarán apelar a una convicción muy profunda y bien formulada. Tiendo a creer que la rabia del puño apretado no es la tónica reinante; su asfixia, sí. La gente está cansada. Para miles de miles, o el ritmo del trabajo es fuerte, o las responsabilidades agobian. La risa asustada de la inseguridad se apodera muchas noches de la luna. Y ni hablar siquiera de las dificultades personales, que nunca faltan: el hijo problemático, la madre enferma, el amor en ruinas, etc., etc. Cuando ya todo debía ser tranquilidad, porque al menos al movimiento social no le quedaban fuerzas para nada, llegaron los incendios.</p>
<p>El fuego se apoderó del sur. En mayor o menor grado, siempre sucede durante la temporada seca, pero inexplicablemente, el gobierno, en lugar de volver su extinción una causa nacional, le echó la culpa a los mapuches, y despertó con bencina a un pueblo que justificadamente hoy prende con agua.</p>
<p>En Palacio, escasea la calma. No se dan el tiempo para conversar. Transmiten la sensación de que todas sus reuniones fueran de emergencia. Se comprometieron a trabajar cada una de las 24 horas de los 7 días de la semana, cuando sabemos perfectamente, por las tragedias carreteras, que si los choferes no duermen, los accidentes abundan. </p>
<p>Un último punto antes de volver a la siesta: los inocentes que han pasado por la cárcel subieron un 113% desde el 2006, según reza un titular de La Tercera. Durante el 2011 fueron 588 las personas que estuvieron presas sin haber hecho nada. Un inocente detenido es harto más grave que un culpable en libertad. Rodrigo Saavedra estuvo 5 años preso acusado de violar a su hija, quien acaba de confesar que no era cierto, que lo acusó porque su madre la obligó. ¡Felices vacaciones!</p>
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		<title>Deshielos políticos</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Jan 2012 03:05:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2012/01/editorial-agencia-uno.jpg"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2012/01/editorial-agencia-uno-e1327449665123.jpg" alt="" title="InauguraciÃ³n Parque Quinta Normal" width="550" height="366" class="alignnone size-full wp-image-99153" /></a><br />
<strong>Foto: Agencia Uno</strong></p>
<p>Lo más atractivo del reciente pacto entre la Democracia Cristiana y Renovación Nacional, es que no termina de entenderse bien. O sea, era perfectamente esperable desde hace rato que se produjera en algún ámbito, pero se dio de un modo y en un momento extraño. Nadie hubiera apostado que, de parte de la derecha, serían quienes fueron los ejecutores del acuerdo. Muy poco antes de producirse, Carlos Larraín, presidente de RN, en el mismísimo jardín de la casa de Sebastián Piñera, le cerró las puertas a cualquier proyecto de reforma al sistema binominal. Entonces salieron él y Coloma escoltando al vocero como una pareja de notarios desconfiados. </p>
<p>Esa noche, en la cena con el primer mandatario, se supone que los miembros de la Alianza gobernante acordaron postergar la discusión sobre el sistema político, para concentrarse en los temas sociales, de seguridad y de crecimiento económico. Milagrosamente, las conversaciones entre los representantes de RN y la DC consiguieron prosperar en secreto. Los socios históricos de cada una de las partes no supieron nada al respecto.</p>
<p>La UDI se informó a través de la prensa, y los dirigentes de la Concertación fueron puestos al tanto recién horas antes de la conferencia de prensa en que Larraín, Walker, Chahuán, el Gute y los otros chicos del montón, hicieron público el acuerdo por impulsar el cambio del régimen presidencial a uno semi parlamentario, a la francesa, y del mentado binominal por uno proporcional restrictivo… nada muy distinto, en principio, a lo propuesto días atrás por la oposición, bajo el rótulo de “proporcional moderado”. </p>
<p>El gobierno se supone que tampoco supo nada. Entre los cabecillas del gremialismo hay quienes lo ponen en duda, pero agregan de inmediato que si efectivamente desconocía estas conversaciones, sólo estaría evidenciando con más fuerza su ineptitud. Algo de razón tienen: si los máximos dirigentes del partido del presidente son capaces de comer en la casa del ministro del Interior un lunes y salir un miércoles con este pastelito sin haberlo implicado en nada, por lo bajo significa que no lo consideran relevante, o directamente un estorbo. </p>
<p>“¡Es como en la UP!” “¡Es como en la UP!”, escuché exclamar a un momio recalcitrante, de esos que admiran por sobre todas las cosas el orden y la autoridad. Quién lo hubiera pensado: Carlos Larraín vendría siendo el Altamirano del momento. Ahora bien, ¿qué pretende este nuevo Mayoneso, tan aristócrata como el anterior? Las hipótesis que rondan son varias: según los liberales amigos de Piñera, humillarlo todavía más, quitándole frente a las narices lo que pudo ser su arma secreta. Mucho Frei Montalva, mucho Aylwin, mucho Gabriel Valdés, pero a las finales, naca la piriñaca. Según mi amigo Pirincho, el gran proyecto de Carlos Larraín consiste en reagrupar a los integrantes del viejo partido Conservador. De ahí nace la Falange, y todo padre autoritario sueña con que, más temprano que tarde, el hijo pródigo vuelva al redil o la oveja negra recupere su palidez. </p>
<p>Se supone que el próximo paso debiera rondar en torno de la reforma tributaria. El ala izquierda de la Concertación, por su parte, queda liberada para buscar nuevas complicidades sin culpa. ¿Será posible que entremedio surja además un polo liberal que venga a confundir más las cosas todavía? Alguien como Andrés Velasco y sus secuaces, por ejemplo, podrían coquetear justamente con esos sectores de RN a los que Larraín les puso la pata encima. </p>
<p>Semejante desbarajuste dejaría a la UDI aislada, aunque todavía falta mucho por ver, porque entre los herederos de Guzmán también entró el germen de la dispersión, y si Jovino es un ideólogo, Longueira resulta impredecible. Lo que está claro es que La Moneda, hoy por hoy, no es la que lleva las riendas de la política nacional. Hay muchos pingos corriendo por su cuenta, millones de nuevos votantes posibles esperando ser seducidos, y el tablero en el que se juega esta competencia, cada vez más cerca de ser cambiado. No son cosas que sucedan de un día para otro, pero el calentamiento global está produciendo el deshielo de viejos glaciares, y vaya uno a saber el curso que tomen sus aguas.</p>
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		<title>¡Arre, caballito, arre!</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Jan 2012 03:05:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2012/01/edit-429.jpg"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2012/01/edit-429-e1326895637575.jpg" alt="" title="edit-429" width="550" height="856" class="alignnone size-full wp-image-97626" /></a></p>
<p>¿Qué pensará Sebastián Piñera? ¿Cómo funcionará su cabeza? Mal que mal, acá el presidente se supone que pone la música, aunque últimamente se le vea mareado por las luces de la discoteca. ¿Qué pretende realmente su gobierno? Los representantes de las distintas tendencias de la Coalición por el Cambio se han esforzado por explicarlo, pero como cada uno cuenta una historia distinta, no se sabe qué pensar. ¿Peleará por sacar adelante una reforma al sistema binominal o acatará las órdenes de los patriarcas de la Alianza? </p>
<p>Desde los tiempos de la locomotora que Piñera viene sosteniendo la necesidad de reformarlo, cuando todavía ningún militante de su sector lo secundaba. Se supone que él era distinto y que el suyo no sería un típico gobierno de derecha, según argumentaban los más cercanos y entusiastas. Al parecer, embrujados por la buena onda y las universidades norteamericanas, menospreciaron el poder de las tradiciones. El liberalismo libresco y superficial de los salones, ha debido enfrentar la cara severa de sus parientes “respetables”. En pocas palabras, lo que se ve es un gobierno titubeante, de algún modo atemorizado, y no precisamente por el ronroneo de la oposición, sino más bien por los rugidos de sus aliados. Piñera y Hinzpeter tienen una historia de conflicto con la Udi y la derecha dura. Sus redes de afecto e influencia no llegan demasiado lejos. </p>
<p>Si los lonkos de la tribu tocan la trutruca, unas gotas les humedecen los pantalones. Han conquistado territorio, hay que reconocerlo. Llegaron, de hecho, a la presidencia de la república, lo que puede, o no, significar la llegada al poder. No creo que haya un miembro del gabinete contrario a cambiar el binominal. Ni Longueira, que dicho sea de paso, ha estado calladito en esta pasada. Los coroneles, al desembarcar en La Moneda, dejaron el partido en manos de generales. Fueron Jovino Novoa y Carlos Larraín los que se aburrieron de la tontera, porque Coloma, seamos francos, parece el mozo de Jovino. Los papás de la Udi y RN, los adultos dueños de casa, para quienes la chacota tiene un límite, se han encargado de poner los puntos sobre las íes: el binominal no se toca, decretaron. </p>
<p>¿Qué hará el primer mandatario? ¿Se atreverá a contradecirles y empujar el buque para que sucedan las transformaciones en que supuestamente cree, y generar complicidades que los enfurezcan, de ser necesario? ¿O es que no cree lo que dice que cree? Porque ésa es otra hipótesis que ronda por la plaza: que como buen comprador y vendedor de acciones, lo suyo es el precio y el momento, o sea, el oportunismo más que las convicciones profundas. La única vez que se ha montado en el toro fue con el Acuerdo de Vida en Común (AVC), pero el hecho apenas resonó, porque en buena parte de “su” prensa, los que mandan también son los lonkos. Y estos lonkos no se andan con mariconadas.</p>
<p>Trataron de hacer pasar, como quien no quiere la cosa, el cambio de la palabra “dictadura” por “régimen militar” para referirse al período de Pinochet en los textos escolares. En El Mercurio, su principal órgano de difusión, aparece Büchi a cada rato explicando los fundamentos del modelo. No se compran la monserga de la educación pública, no vibran de entusiasmo con la participación popular, “igualdad” es un vocablo que suena desafinado cuando lo pronuncian. Sus obsesiones se llaman crecimiento económico y seguridad ciudadana. El que hayan aumentado los robos durante la actual administración, debe enrojecerlos de vergüenza. En fin, les carga Piñera, y Piñera carga con ellos: se le subieron en la espalda, y “¡arre, caballito, arre!”, le gritan sin contemplaciones, mientras el penco relincha juramentos que muy pocos entienden, y ya nadie cree.</p>
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		<title>Mapuches, incendios y tonteras</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Jan 2012 03:05:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2012/01/INCENDIO-ED.jpg"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2012/01/INCENDIO-ED-e1326310102408.jpg" alt="" title="INCENDIO ED" width="550" height="353" class="alignnone size-full wp-image-95542" /></a></p>
<p><strong>Juan Carlos Délano y ataque a su casa patronal en la IX Región:<br />
“Son unos mal nacidos”.<br />
La Segunda, página 3, martes 10 de enero 2011.</strong></p>
<p>A algunos chilenos les cuesta demasiado aceptar al otro como igual. No como igual en lo externo -llámese riqueza, origen, color de piel, estilo, gustos, modos de hablar-, sino en lo medular, es decir, que merecen idéntica valoración que ellos mismos. Cunden la clasificación, el clasismo, el racismo, los prejuicios autoritarios. Hoy menos que antes, y por eso se nota más, pero aún con mucha fuerza. En las marchas del año pasado, esto fue denunciado a los cuatro vientos. Durante la formación de un ciudadano (estaba en el subtexto de todas las pancartas) no es justo que se hagan diferencias. El que éstas sean brutales, es inaceptablemente injusto. Este 2012 comenzó exhibiendo a la luz pública el instructivo del Club de Golf de Chicureo, donde se prohibía que las empleadas domésticas -familiarmente llamadas “nanas”-, ingresaran sin uniforme y osaran meter un pie en la piscina del recinto. </p>
<p>Ayer salió a colación otra denuncia que apuntaba a un condominio del mismo sector, donde las cocineras, mucamas y trabajadores no pueden entrar a pie para evitar los robos, según argumentan. O sea, si tiene pinta de pobre, es un ladrón potencial. ¿Y los ejecutivos de La Polar, digo yo? ¿Y los miembros de la mafia de los pollos?¿Hay alguien vigilante, sospechando de los que deambulan en autos lujosos? Sumando y restando, han robado muchísimo más que todos los rateros juntos.</p>
<p>El meollo del conflicto con los mapuches, encierra algo de lo mismo. Para algunos, ellos son los intrusos dudosos que se pasean por un condominio llamado Chile. Pocos se detienen en el hecho de que habitan estas tierras desde antes. En el tono con que las autoridades se refieren a ellos, no hay rastros de respeto, ni qué hablar de admiración. La cultura que encarnan parece significar nada para las elites gobernantes. Cuando mucho, son parte del folclore, como también lo es el roto chileno, hoy delincuente común. Aparecen en los libros escolares y los espectáculos lumínicos –recuerdo una proyección en La Moneda para el 18 de septiembre del Bicentenario-, enteramente separados de su descendencia, como si se tratara de un pueblo muerto que dejó rondando fantasmas sucios. </p>
<p>En su interior son tan diversos como cualquier pueblo: tienen sus locos de cabeza caliente, sus políticos, sus poetas, sus frescos de raja y sus virtuosos, pero un desprecio de clase y de raza los condena en conjunto. “El despojo, la usurpación de las tierras es algo que está en la memoria colectiva muy reciente. De los abuelos. No viene de la prehistoria”, le contó a PV el padre de Matías Catrileo, el joven del Lastarria asesinado hace tres años por un carabinero que le disparó a mansalva, con “exceso de celo”, según dicen ahora que lo dejaron libre. Refiriéndose a eso por lo que su hijo peleaba, agregó: “Está bien luchar por mantener mi idioma, mis costumbres; por mi tierra, porque de ella obtengo los productos y me asegura la próxima generación y si no contamino, no sólo me va a beneficiar a mí, sino que a todos los que vengan después. Eso hoy tiene cada vez más validez”. Buena parte de la revitalización de la causa mapuche, dicho sea de paso, se debe a que los pocos miembros de esa comunidad que consiguen educarse, leer, crecer… en lugar de tomar distancia con vergüenza, regresan a su Itaca, hoy plagada de invasores arrogantes.</p>
<p>La Coordinadora Arauco Malleco (CAM), a la que el gobierno atolondradamente optó por responsabilizar del incendio de Carahue, donde han muerto siete brigadistas, entre los que se cuenta un mapuche, ya declaró que no tiene nada que ver con el asunto. ¿Han investigado si acaso no estamos ante quemas patronales para cobrar seguros? Porque si se trata de expandir sospechas al boleo, capaz que haya sido hasta Hinzpeter el que mandó a un pirómano para hacerse de otro escándalo que le permitiera aplicar leyes de excepción. </p>
<p>Capaz que haya un mapuche involucrado, sepa Dios, como se dijo que en las Torres del Paine el causante del fuego había sido un israelí, y no faltaron los idiotas que vincularon a Israel entero. La reacción del gobierno fue intolerablemente burda y estigmatizadora, tanto como la de los siúticos de Chicureo, que de puro recién llegados aún no descubren las riquezas permanentes. “Chicureo”, por si las moscas, es una palabra del mapudungun que significa “lugar donde se arman lanzas”. ¿Habrá winkas  que quieren guerra?</p>
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		<title>Incendios</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Jan 2012 03:05:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2012/01/incendio-torres.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-93706" title="incendio torres" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2012/01/incendio-torres-e1325712678478.jpg" alt="" width="550" height="366" /></a><br />
<strong>Foto: Agencia UNO</strong></p>
<p>Los últimos incendios ya han quemado más de 40000 hectáreas con bosques, casas e industrias. Para hacerse una idea, es aproximadamente la extensión del Gran Santiago. Un hombre de 75 años murió calcinado al interior de su hogar. No quiso abandonarlo a tiempo. Las llamas, en Quillón, región del Bio Bío, el lunes ya habían arrasado con 2500 hectáreas y 162 viviendas. Al menos 500 personas fueron evacuadas. Si aquí hace calor, allá es un horno.</p>
<p>En el Parque Torres del Paine, uno de los lugares más espectaculares del planeta, según me cuentan amigos que han recorrido el mundo, el fuego ha consumido cerca de 14000 hectáreas. La floresta más austral de lengas y ñirques yacen carbonizados. Aves como el ñandú, el caiquén, el cisne de cuello negro, el flamenco chileno y el carpintero están protagonizando una tragedia. Huemules y cóndores, guanacos, pumas, zorros culpeos y chingues, han muerto, o debido salir huyendo. Antes de que vuelvan, deberán pasar varios años, tantos como tarde la reforestación.</p>
<p>Al mismo tiempo, en el resto del país, existen otros veinte focos de incendios activos. El gobierno no descarta que se trate de quemas intencionales, y hasta coordinadas. Me cuesta aceptar la hipótesis. ¿Hay acaso grupos dispuestos a quemar Chile por los cuatro costados, sin que uno sepa siquiera por qué ni para qué? Pirómanos puedo imaginarme, tipos que incendien por interés económico, campistas que se emborrachen y se duerman junto a un fuego prendido, pero terroristas, no sé, me parecería de película.</p>
<p>Hinzpeter anda buscando complots por todos lados. Quizás ha leído muchos best sellers gringos. Ahora bien, si tiene razón: ¿en qué andan estas oscuras organizaciones criminales? PV, que también es aficionado a las elucubraciones conspirativas, asegura que nunca falta un Guasón.</p>
<p>Hay un libro de Richard Ford titulado Incendios, donde el recorrido de un personaje por las grietas de su infancia convive con un fuego extenso, que no cesa, allá en las colinas vecinas. Los incendios son impresionantes, y más todavía esos que se dan al descampado. Los de las ciudades resultan dolorosos, pero acotables; los de la naturaleza son salvajes y muchas veces imposibles de controlar. El viento es su cómplice. En Las Torres del Paine, a un cierto punto, los bomberos declararon que todo dependía del clima. Rezaban para que lloviera. He sabido de muchos viejos fallecidos últimamente. Quizás alguna responsabilidad tenga el calor. En el caso de mi abuela, fueron los pulmones. Tenía, eso sí, casi un siglo. Se llamaba Paulette: reía todo el tiempo, no conocía los juicios lapidarios, no salía de compras, en lugar de regalar presentes daba recuerdos, usaba bastón y le arrojaba migas a los pájaros. Pero esto no tiene  nada que ver con los incendios. O casi nada, respondería Ford.</p>
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		<title>2011</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Dec 2011 03:05:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/12/synco.jpg"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/12/synco.jpg" alt="" title="synco" width="550" height="354" class="alignnone size-full wp-image-92067" /></a></p>
<p>En la primera parte del Manifiesto Comunista, Carlos Marx le dedica un canto a las fuerzas transformadoras de la burguesía. “El descubrimiento de América o la circunnavegación de África abrieron nuevos horizontes e imprimieron nuevo impulso a la ascendente burguesía. El mercado de la China y de las indias orientales, la colonización de América, el intercambio comercial con las colonias, el incremento de los medios de cambio y de las mercaderías en general, dieron al comercio, a la navegación, a la industria, un empuje jamás conocido…” “La burguesía  -dice más adelante- ha desempeñado, en el transcurso de la historia, un papel verdaderamente revolucionario”. Sostiene que la aparición de la máquina de vapor transformó enteramente los sistemas de producción. Con sorprendente lucidez, percibe que al irrumpir esta nueva tecnología, “la manufactura cedió el puesto a la gran industria moderna, y la clase media industrial tuvo que dejar su puesto a los grandes magnates de la industria…” </p>
<p>En esas máquinas recién aparecidas, estaba el germen de un nuevo tipo de concentración de riqueza y poder. Corría el año 1848. El automóvil debería esperar varias décadas todavía antes de aparecer. El telégrafo recién comenzaba a desarrollarse, aún en clave morse. Por esos tiempos, Marx iba de exilio en exilio editando Rheinische Zeitung, publicación en torno a la cual se reunieron varios de los más interesantes pensadores políticos de la segunda mitad del XIX (Kaustky, Engels, y hasta poetas como Heine), aunque muchos de ellos terminaran expulsados y anatemizados al contradecir los principios del editor. Desde entonces hasta hoy, la evolución de la ciencia y los logros tecnológicos han sido apabullantes. El petróleo abrió una nueva era, en la que no faltaron los entusiastas que vieron el fin del hambre y la solución de todas las miserias. </p>
<p>Se suponía que la nueva energía no tenía límites. Tuvieron que pasar unas cuántas generaciones antes de que alguien tocara la campana para recordarnos que el dominio y la explotación soberbia de la naturaleza no auspiciaba un final feliz. Me dicen que hoy existen más humanos vivos en el mundo que todos los muertos de la historia. Según los ecologistas, nos convertimos en plaga. Pero vamos al asunto: si, como intuye Marx, los cambios tecnológicos determinan el devenir de las relaciones sociales, el 2011 no fue un año cualquiera. Si bien los orígenes de la internet se remontan a los años 60 y más de un lustro atrás, en un país tan remoto como Chile, vivimos la excitación del negocio punto com, que llevó a varios ambiciosos desmedidos a la quiebra mientras unos pocos suertudos amasaban fortunas, fue recién este año que, más allá de la plata y los negocios, el fenómeno de las redes sociales dejó ver su poder revolucionario. Nunca antes la posibilidad de poner en circulación una idea, registro, denuncia o capricho personal, había sido tan amplia. </p>
<p>Los reaccionarios insisten en que se trata de un medio elitista, pero los datos duros los contradicen. Hay cerca de siete millones de usuarios de Facebook en este país extremo y algo así como dos millones de cuentas de twitter. Ciertamente, no todos pesan lo mismo, pero basta que alguien, más allá de sus recursos económicos, conquiste el interés del resto, para que su voz sea escuchada por miles y miles de ciudadanos. El testimonio del más anónimo de los nuestros, al ingresar en la red, puede volverse noticia. Los grandes diarios y canales de televisión, como sucedía hasta ayer, ya no son capaces de controlar las noticias. Estamos ante un fenómeno nuevísimo. Los amantes de la metafísica pueden empeñarse en sostener que los grandes problemas seguirán siendo siempre los mismos, y seguramente tienen razón, pero ahora son más que nunca en la historia de la humanidad los habilitados para discutir sus premisas. El ágora de los griegos consiguió expandirse mucho más allá de los permisos. </p>
<p>La democracia –no es arriesgado decirlo- dio un salto cualitativo. Falta mucho por ver y sólo un cándido atolondrado podría sacar conclusiones terminantes, pero al menos acá, habría que estar ciego para no constatar las virtudes del cambio de escenario. Camila Vallejo, el rostro más emblemático del movimiento estudiantil, tiene 360.000 seguidores en twitter, es decir, basta que escriba lo que se le antoja antes de dormir para que sea leído por mucha más gente que varios titulares de El Mercurio o La Tercera.  Theclinic.cl, sin ir más lejos, ha superado los dos millones de visitas mensuales.</p>
<p>Las comunidades son cada vez más difícilmente comprables. Esta navidad, desaparecieron las tarjetas de pascua. Ningún dinero alcanza para adueñarse de las audiencias. Es harto sorprendente la fuerza que perdieron este año los medios de comunicación tradicionales. En las marchas ciudadanas (sólo en Santiago más de 600 este año), fueron blanco de desprecio. En las cuarenta y tantas que realizaron los estudiantes, eran muchos los carteles y gritos que apuntaban en su contra. La queja: que los tergiversaban. No les permitían el ingreso a las tomas de los liceos ni de las facultades universitarias. Los jóvenes sabían perfectamente que no tenían necesidad de ellos para dar a conocer sus planteamientos. </p>
<p>La convocatoria a las manifestaciones corría por un carril paralelo. Cuando todos los analistas encumbrados apostaban que ya la fiesta había terminado, como por obra de magia, por el correo de las brujas, volvían a irrumpir las multitudes. Nos enorgullece haber formado parte de este caudal democrático. Más allá de los logros concretos, estamos seguros que hemos dado un inmenso salto adelante. Que otros carguen con la preocupación de a dónde iremos a parar, a otros los cálculos de factibilidad, a otros los miedos y las dudosas sensateces. En este rincón del ciberespacio reina la curiosidad, el gusto por las voces, el no saber tan claramente a dónde nos dirigimos como el gusto incontinente por los vientos que arrasan. Millones de fantasmas recorren el mundo con ganas de penar. Sacerdotes, aterraos; ya no hay quién los calle.</p>
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		<title>Las nanas</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2011/12/28/las-nanas/</link>
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		<pubDate>Thu, 29 Dec 2011 00:04:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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		<category><![CDATA[editorial]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/12/Las-nanas.jpg"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/12/Las-nanas.jpg" alt="" title="Las nanas" width="580" height="392" class="alignnone size-full wp-image-91773" /></a></p>
<p>La a palabra nana me produce resquemor. Diría que hasta un poco de vergüenza. Representa la desprofesionalización completa del oficio de empleada doméstica. La carga de afecto que le agrega esconde una condena. La vida de la nana le pertenece más de la cuenta a la familia del patrón. La buena nana es abnegada, amorosa, sacrificada. Tiene una voluntad de oro. Sólo con ella la guagua se calma, el mañoso come y los hermanos detienen las pateaduras y mechoneos. A veces, la humillan con sobrenombres y evidentes faltas de respeto. “Paciencia y resignación”, repetía una que conocí por ahí, sin una pizca de odio. </p>
<p>La ley es el dueño de casa, no el código laboral. Si así fuera, dejaría de ser nana para convertirse en empleada doméstica. Pero tal cosa implicaría para el empleador aceptar un extraño en el hogar, una subordinada con quien más allá de su función se puede llegar a generar un alto nivel de complicidad, y amistad, supongo, sin por eso fingir que es uno del clan. Si éstas se produjeran –la complicidad y amistad que tanto pregona el querendón de su nana-, de más está decir que la liberaría de distingos, respetaría su individualidad, la haría parte de su piscina. Los amigos son para jugar juntos y tratarse de igual a igual, así uno sea príncipe y el otro mendigo. </p>
<p>“Nana”, nombre que supongo proviene de un niño que aún no aprende a hablar… como “papá”, “mamá”, “tata”, “ita”, “meme” y demases apelativos provenientes de la intimidad familiar, donde todo es de todos, menos de la nana. Ahí, si se habla de plata, derechos, reclamos, etc., se rompe la ilusión de una armonía maravillosa. La nana es una más de la familia, sólo que no puede usar los mismos baños, tenderse en cualquier cama ni vestir como se le antoje.</p>
<p>La nana es una institución que viene de lejos. Antes se le llamaba “mama”, como mamá, pero sin tilde. Adivino que el acento se lo quitaron las madres cuando vieron que sus hijos las confundían con sus niñeras. También existió la servidumbre, nombre harto vejatorio, pero que al menos reconoce en ese ámbito un mundo aparte. En las historias de Tom Sawyer, las nanas son esclavas. Y de ahí para atrás.<br />
No existen nanas en las democracias avanzadas. Entre los muy ricos hay sirvientes y funcionarios dispuestos a solucionar cualquier inconveniente, pero no nanas dulces y leales para quienes sus jefes ya no son jefes, sino parientes falsos. Décadas atrás, había empleadas domésticas que seguían trabajando sin paga para sus patrones quebrados.</p>
<p>Lo del Club de Golf de Chicureo, en verdad no es ningún escándalo. Su error consistió en verbalizar una costumbre muy difundida en nuestra clase alta. El delantal, obviamente, así lo niegue Evelyn Matthei al enfurecerse y cualquier progresista adinerado, no sirve sólo para proteger la ropa. Es, a todas luces, una marca social, el distintivo, como querían los de Chicureo para no confundirse, de no pertenencia al club. Mal que mal, muchos de ellos acaban de acceder, y la siutiquería exige evidenciar distingos que podrían pasar desapercibidos.  Supe de “doñas” que argumentaron la necesidad del uniforme para que las nanas no provoquen sexualmente a sus maridos. (Error garrafal, dicho sea de paso, porque esas polleritas de encaje son harto provocativas).</p>
<p>Como sea, lo recién acontecido es un avance. Siempre que algo injustamente natural pasa a ser cuestionado, estamos ante un  progreso. Hasta ayer solamente las mujeres de delantal eran parte del paisaje. En las playas de la burguesía, se mojaban los pies con sus principitos de la mano, mientras las “señoras” conversaban de cara al sol. En lo sucesivo, lo pensarán dos veces. El escándalo de verlas en traje de baño será menos que el de exponerlas en tenida de servicio. Quizás ni siquiera sea necesario llamarlas “nanas”, quizás pasen a tener incluso apellido, quizás cobren horas extras y la buena atención no sea un acto de sometimiento, sino un talento valorado como el de cualquier profesional. Son varios los indicios de desarrollo actualmente: lo que ayer parecía normalísimo, está siendo cuestionado.</p>
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		<title>El partido</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Dec 2011 03:05:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/12/camila-vallejo-roja.jpg"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/12/camila-vallejo-roja-e1324473950498.jpg" alt="" title="camila vallejo roja" width="550" height="366" class="alignnone size-full wp-image-89670" /></a></p>
<p>Foto: Agencia UNO</p>
<p>No creo que a los comunistas nacionales les acomode defender la dinastía de Kim Il-Sung (El Presidente Eterno), Kim Jong-Il (el Querido Líder) y Kim Jong-Un (El Brillante Camarada). El Brillante Camarada, aunque dicen que se educó en Europa como un príncipe, tiene una cara harto intranquilizadora. El veinteañero heredó un país con juguetes nucleares. Para qué repetir los pocos datos que se tienen de Corea del Norte: un ejército de 1.200.000 hombres, escandalosos niveles de hambre –en torno al 40% de la población-, campos de prisioneros, ausencia de partidos políticos y un Estado totalitario. Todo esto podría ser falso, pero no hay modo de saberlo. Como no pueden entrar extranjeros y circular libremente, se conoce poquísimo de lo que ocurre adentro. No hay internet, no hay prensa, las frecuencias de radio y los dos canales de televisión existentes están en manos del gobierno.</p>
<p>&#8220;Ustedes, los extranjeros, creen que nosotros vivimos en el error y en la mentira, que todo lo que creemos es falso o equivocado. Nosotros creemos lo mismo de ustedes, ¿Por qué habrían ustedes de tener más razón?&#8221;, le dijo una oficial norcoreana a los marinos de un barco espía capturado. A ningún comunista chileno estas cosas le parecen aceptables. Sus militantes de la CONFECH se han codeado y recogido el apoyo de muchísimos estudiantes de occidente. Este año fue grandioso para el Partido Comunista. Fue el único partido político que pudo sacar banderas durante las marchas. Para dolor de los revolucionarios, paralelamente negociaba soluciones. Tiene jóvenes carismáticos que han generado complicidades y amistades con los de centro izquierda. La Camila Vallejo acaba de ser elegida por el diario The Guardian como el personaje del año. Si en la foto cupieran dos, el otro sería Giorgio Jackson. Apostaría que, entre otras muchas cosas, los votantes valoraron su frescor.</p>
<p>Nada más distinto de lo que irradian sus principales dirigentes. A ellos los mueve el cálculo menor a la hora de las alianzas, mientras en las complicidades construidas por sus jóvenes prima el proyecto común. No hay que despreciar, sin embargo, el tejemaneje de sus macucos. Tironi lo describió bien en una columna mercurial: el lobby de hoy contempla un amigo comunista. Sus mandamases pasaron a formar parte del negocio del poder real. Las ataduras que los constriñen resultan cada vez más absurdas, y peor todavía cuando se la cuelgan a sus herederos, como collares de plomo. A estas alturas del siglo XXI, no tiene sentido defender a Stalin, a Kim Jong-Il, a Chávez o a Fidel Castro, salvo que en alguno de estos casos, un  nunca admirable pragmatismo lo justifique.</p>
<p>Para los veteranos Fidel es más complicado. Fue un compañero de ruta, un buen amigo, un tipo con el que compartieron la mesa muchas veces. Fue (¿o es?) ellos mismos en La Habana. Están obligados a tragarse sus abusos, errores, caprichos y fracasos. Pero esos jóvenes comunistas del movimiento estudiantil distan mares completos de los burócratas del aparato cubano. Sus amigos en la isla, muy probablemente, serían contestatarios, si confiamos en que a esa edad las convicciones todavía son más fuertes que sus oficinas administrativas. Muchas veces, durante la transición, imaginé un PC vanguardista, transgresor, y moderno. Más popular que folclórico, más relampagueante que disciplinado, con más papas fritas que caldillo de congrio. Una izquierda que pusiera rocanrol cuando La Concertación se dormía en los salones.</p>
<p>Eran divagaciones absurdas, porque la historia no se cambia de un plumazo y ese partido cargaba dolores y frustraciones inconmensurables. Acordémonos que junto con el fin de la dictadura pinochetista, cayó el muro de Berlín y la Unión Soviética. Los muertos propios parecían penar por causas desvencijadas. No hubo renovación entre sus dirigentes. Los líderes universitarios que originó la Jota -Roco, Mlynarz…-, fueron repelidos. En la iglesia comunista no se podía meter bulla, porque estaban velando el pasado. Dan lo mismo los temores y preocupaciones del twittero Hinzpeter. Que siga peleando, mejor, con los fiscales.</p>
<p>El partido de Víctor Jara es mucho más que un poncho negro y el representante de un pueblo entristecido. No tiene para qué partir su nueva etapa encadenado a proyectos podridos y aberrantes. Tiene buenas piezas en el tablero del juego que comienza. Difícil concebir que un nuevo pacto progresista prescinda de ellos. Compañeros, se acabó la Guerra Fría: ya no hay dictadura que valga. No sigan quemando neuronas en la hoguera de las vanidades. A lo hecho, pecho, y a otra cosa, mariposa. No sea que pase la vieja…</p>
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		<title>Las Falklands (o Las Malvinas)</title>
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		<pubDate>Sat, 17 Dec 2011 03:43:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/2011/12/17/las-falklands-o-las-malvinas/pinwi/" rel="attachment wp-att-88490"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/12/pinwi.jpg" alt="" title="pinwi" width="269" height="296" class="alignnone size-full wp-image-88490" /></a></p>
<p>Las Falklands, o Malvinas, no son un lugar fácilmente imaginable. Su realidad permanece oculta bajo el cascarón de la guerra y de la geopolítica. El modo en que se le llame a estas islas, parece constituir una toma de partido. Es un territorio en disputa, a miles de kilómetros de distancia. Yo hablaré de las Falklands, no porque crea que los ingleses tienen más derecho sobre este territorio que los argentinos, sino porque así le llaman sus residentes. De hecho, para la casi totalidad de quienes viven en Port Stanley, su capital – 2500 de un total de 3000 habitantes, sin contar el contingente de la base militar, que bordea la misma cifra-, los argentinos son enemigos. Un día, inesperadamente, les cayeron encima. Hay familias de varias generaciones que se sienten tan de ahí, como cualquiera en su patria. Se quejan de bloqueos aéreos y comerciales que les encarecen la existencia. En todo caso, el nivel de vida es bastante bueno. En los pubs, idénticos a cualquier otro de Inglaterra -cuatro o cinco en ese pueblo pequeño-, se encuentran todos con todos. Ahí adentro, nada recuerda América Latina. Nadie habla el español. A las 11 de la noche tocan la campana, advirtiendo que llegó la hora de la última pint of beer. Toman mucha cerveza, baratísima, por lo demás. Eso -junto con el bacon matutino, una dieta en base a cordero, el precio exorbitante de las frutas y verduras, y el frío que llama a las grasas-, ha de ser el motivo de la gordura femenina. Las mujeres son mayoritariamente gordas. Lo hombres, no tanto. Salvo en las esposas de ciertas autoridades locales que parecen concentrar bastante poder por esos lados y que constituyen una seudo aristocracia isleña, cunde el aspecto descuidado. La competencia por quién es más bella no ha entrado allá. De pronto, entre los lugareños, se distingue, por el corte de pelo y el estado físico, a un militar proveniente de la base de Mount Pleasant.</p>
<p>Extraña la poca presencia de alimentos marinos. No existe allá una caleta de pescadores. Parte del pescado que llega se consigue con los barcos factoría españoles. De ahí salen atunes, congrios, peces Luna y otras especies ajenas al interés de la industria, que los de paladar refinado saben obtener. El toothfish, no obstante, está en la mayoría de los menús. Es un tipo de bacalao. A simple vista se ven los mejillones en los bordes pedregosos y cuentan que hay erizos por miles y bancos de ostras, pero a los kelpers (población nativa) parecen no interesarles. Su nombre proviene del kelp, un alga de la que está lleno el archipiélago, tanto, que atisbado el mar desde lo alto semeja un cielo con nubes. En Chile, le llamamos cochayuyo.</p>
<p>El lugar está lleno de personajes, tiene playas caribeñas en las que sopla un viento glacial, recorridas por pingüinos -algunos con estampa humana, otros contrahechos y retorcidos que viven en cuevas de tierra al medio de potreros con el suelo blando, del que se asoman, de pronto, para curiosear-, elefantes marinos que pesan hasta 3,5 toneladas y reposan buena parte del día echados al sol (si es que aparece), ya sea a orillas de la playa o entre matorrales, espolvoreándose arena con las aletas. Sus cuerpos flojos, a medida que envejecen, aumentan el volumen pero no la musculatura, de modo que acaban mórbidos, como una inmensa gelatina de cuero. Los Sea Lions, que dan el nombre a una isla ubicada a 40 minutos en avioneta desde Stanley, son igualmente grandes, aunque mejor configurados. Pueden pararse sobre sus cuatro aletas y caminar erguidos hasta la punta de una roca, con la prestancia de sus homónimos africanos. Tanto los leones como los elefantes sufren de graves flatulencias. La hediondez es fuerte allí donde se reúnen.</p>
<p>Las pingüineras son permanentemente sobrevoladas por albatros, cormoranes y cara cara que, apenas pueden, roban huevos o crías que luego devoran a pasos de sus madres. Los pájaros más emblemáticos, sin embargo, son los Upland Goose, gansos típicos de allá, muy dados a la vida en familia y cuyos hígados usan los isleños para preparar paté. Las orcas, continuando la cadena alimenticia, llegan hasta las rompientes persiguiendo cachorros de leones y elefantes. Las ballenas asesinas aparecen muy temprano, a eso de las cuatro de la madrugada, aunque se guardan lo mejor del espectáculo para poco antes de las seis, cuando asoma el sol.</p>
<p>No hay árboles en estas islas. El viento no lo permite. Hay pastos, musgos y arbustos. Hay unos riachuelos angostos y perfectamente encajonados que serpentean ocasionalmente entre las praderas, y canales y lagos secos repletos de piedras, como si el agua se hubiera congelado en roca, y luego estallado en millones de esquirlas. Las explicaciones para este fenómeno varían, pero todas se remiten a millones de años atrás.</p>
<p>En las colinas de Darwin está el cementerio argentino con sus 230 cruces blancas. La grueso de las bajas en el conflicto armado de 1982, no se produjo en tierra. El hundimiento del Belgrano aportó la mayor parte de los más de 600 muertos que les dejó la Guerra de las Malvinas. Cerca del cementerio está Goose Green, uno de los cinco campos de batalla en que se enfrentaron ingleses y trasandinos. Son pastizales duros en los que sopla un viento helado y persistente. Si ahora, en verano, el frío era insoportable, la noche del 28 al 29 de mayo de 1982, en pleno invierno, bajo un sudario de nieve, debe haber sido inimaginable. Aún pueden verse pequeñas trincheras de un metro por un metro, ya muy cubiertas de tierra y hierba, de las que nadie ha osado sacar las frazadas con las que esa noche se cubrió un conscripto de 20 años de edad, si no menor. Su presencia ahí devuelve al instante en que la abandonó. Todo indica que la estrategia de los argentinos le resultó entre amateur y absurda a los legendarios ejércitos del Reino Unido. Al menos a mí, que tengo un buen número de amigos porteños con los que siento tanta o más cercanía que con muchos connacionales, se me secó la garganta imaginando el desamparo y terror que deben haber sentido esos muchachos regalados a la muerte. Me los figuré temblando en esos páramos, sin saber a quién llamar, con quien compartir el miedo, preguntándose qué diablos hacían ahí, mientras por el lugar menos pensado podía aparecer un gurca que les clavara una bayoneta en el cogote. Fowill resucita esas angustias y desconciertos en su novela Los Pichiciegos. Las trincheras individuales no estaban tan cerca las unas de las otras. Sólo a los gritos se hubieran podido comunicar, y ahí gritar es delatarse. Tras la rendición, 1500 de ellos fueron recluidos como prisioneros en unas barracas mal olientes que hasta hoy se utilizan para trasquilar ovejas. Los chilenos no tenemos ni recuerdos de haber participado en una guerra. La última fue la Guerra Civil de 1891. No, al menos, con ejércitos que se enfrentan, porque de violencia y crímenes militares, claro que tenemos recuerdos.</p>
<p>Las Falklands son unas islas alucinantes. La vida cotidiana de un pueblo pequeño se pierde entre las ambiciones y cálculos de potencias internacionales. Para un importante país del norte tener territorios en el extremo sur, ha de ser altamente atractivo y no una chacota. Para los argentinos, que no tienen precisamente una historia de gran amistad con los ingleses (invadieron Buenos Aires a inicios del siglo XIX), ver estas islas que consideran propias en manos de los anglosajones, no les ha de causar ningún orgullo. Menos ahora que se está hablando mucho de petróleo en la zona. La versión oficial de los kelpers es que no se trata de gran cosa. Argumentan que el petróleo que hay está a demasiada profundidad, lo que encarece mucho su extracción. Nadie niega, sin embrago, de que existe por ahí. De hecho, hay trabajos en curso. Las soberanías pesqueras son otro punto de controversia. Al interior, mientras tanto, tienen un gobierno propio. Hay un parlamento electo de ocho miembros que, como es fácil deducir, no necesitan usar letreros en sus campañas. El tiempo le alcanza a los candidatos para hablar con cada uno de sus electores. Por lo demás, se conocen todos. El gobernador inglés tiene su pequeño mundo aparte. Es una autoridad pasajera que para las fiestas sale con un atuendo militar que lleva plumas en el gorro. Su rol, me explican, no es ejecutivo. Hace un poco las veces de la reina en Inglaterra. Debe visar, eso sí, las decisiones del gobierno local, aunque se supone que no las discute. En Las Falklands circula un dinero propio, la Libra de las Falklands, impreso especialmente para ellos. En sus monedas, sin embargo, figura la reina Isabel II y tiene paridad con la de Gran Bretaña.</p>
<p>Las Falklands o Malvinas, están ubicadas a más de 700 km al noroeste del Cabo de Hornos. Son una reserva de vida marina extraordinaria. El archipiélago posee 776 islas desperdigadas. En una de ellas, una mujer que perdió el juicio, vivió encerrada por su marido durante siete años sin poder salir, y soportando los golpes que él diariamente le propinaba. Hoy deambula por algunos restaurantes de Stanley, apaciblemente, y le gusta hacer reír. Cuadras más allá vive su ex marido. Nadie roba. En la cárcel hay cinco presos, la mayoría por abusos sexuales bajo efectos del alcohol. Se trata de una comunidad amable, tranquila, british. Los jóvenes son pocos. Muchos de los que se van a estudiar fuera, no vuelven. Muchos de los que llegan a pasar una temporada, se quedan. Son islas del fin del mundo.</p>
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		<title>El calor y las corbatas</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Dec 2011 03:05:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/2011/12/15/el-calor-y-las-corbatas/editorial-corbata/" rel="attachment wp-att-87410"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/12/editorial-corbata.png" alt="" title="editorial corbata" width="536" height="404" class="alignnone size-full wp-image-87410" /></a></p>
<p>A estas alturas del año, las intensidades decaen. Si al cansancio le sumamos el calor, ninguna causa justa es tan motivante como una siesta. Pueden estar sucediendo eventos muy relevantes, pero quedan pocas fuerzas para involucrarse. Lo de la colusión de los pollos es increíble, una estafa, desde ya, que además vuelve a recordarnos que acá el poder se concentra en cuatro pelagatos. En torno a un velador se pueden reunir los dueños de todos los pollos, o casi todos. Pero si alguien se pasa de rosca en una mesa y quiere convertir esto en tema de discusión apasionada, la mayor parte de los comensales se echará viento con el plato y resoplará mientras tanto.</p>
<p>Esto, seguramente, lo tienen más que estudiado los estrategas políticos. De no ser así, se pasarían de tontos. ¿Veremos pasar ante nuestros ojos decisiones impopulares sin que nos alcancen a alterar, o es que adentro del gobierno el calor también se impone? Debe ser asfixiante si decidieron sacarse las corbatas. Se da por hecho, por ejemplo, que el movimiento estudiantil entra en un receso que termina en marzo. Mal que mal, fueron cuarenta y tantas marchas, meses de tomas (que pueden ser divertidas al comienzo, pero extenuantes al final), asambleas eternas y tensas en las que todos luchan por decir la última palabra, elecciones, etc., etc. </p>
<p>Al menos cuatro ejecutivos de La Polar debieran irse en cana esta semana. ¿Cumplirán sus condenas o saldrán libres durante este período de sopor? El ceibo del Museo de Arte Contemporáneo terminó de botar las flores rojas con que se llenó a comienzos de noviembre. Una máquina apisonadora se ha impuesto por encima de todos los ruidos. Yo no puedo evitar sentir lástima por Maximiano Errázuriz. La pérdida del derecho a ejercer cualquier cargo público, es una condena de repercusiones míticas. Es decirle al inculpado que hasta la muerte ocupará un lugar marginal en la comunidad. Ciertamente, una deshonra. Imagino que cualquier ateniense hubiera preferido entregar hasta el último de sus bienes antes de recibir tal castigo.</p>
<p>Por otro lado es bueno que así sea, para que aquellos que detenten esos cargos le teman a la justicia. ¿Inscripción automática y voto voluntario? El voto debiera ser obligatorio. ¿No queremos, acaso, fortalecer la comunidad? Podría darse una exención especial para los anacoretas, aunque habría que pensarlo mejor antes de decidirlo. En todo caso, si con la excusa del desacuerdo en torno a la obligatoriedad, pretenden aplazar la inscripción automática, que sea como sea y en el camino se arregla la carga. El valor de la posibilidad de votar, es más alto que el deber de hacerlo. Una brisa. ¡Qué calor más grande!</p>
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		<title>Ballenas muertas</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Dec 2011 03:05:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/12/Ballena-Muerta.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-85958" title="Ballena Muerta" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/12/Ballena-Muerta.jpg" alt="" width="584" height="292" /></a></p>
<p>Sería majadero referirse una vez más a las movilizaciones y marchas callejeras que marcaron este año, pero quizás no lo sea tanto adentrarse nuevamente en las conversaciones que detonaron al interior de<br />
las casas, en los bares, los parques o las redes sociales. Ni siquiera se trata de un fenómeno estrictamente chileno. Los distintos rincones del mundo, estos últimos veintitantos meses, parece que se<br />
hubieran acercado.</p>
<p>Las revueltas en Medio Oriente y Libia -con la caída de algunos de sus respectivos tiranos-, los indignados de España, los que ocuparon Wall Street y sus replicantes en varias ciudades<br />
norteamericanas, el colapso económico que tiene a Grecia al borde de la quiebra, a Berlusconi en su casa y a la península ibérica en un túnel, hablan de crisis y de un giro en la manera que nos habíamos<br />
acostumbrado a ver las cosas. Son todos fenómenos distintos, pero no aislados. Distintos, pero no tanto. Tienen en común el haberle sacado la voz a pueblos que llevaban largo tiempo en silencio, considerando el acontecer como fatalidad o, para ser menos dramático, como un hecho de la causa regido por fuerzas  que los excluían de la toma de decisiones. Han sido multitudes las que han salido a gritar para escuchadas.</p>
<p>Los gringos lo han planteado así: el 99% que reclama por los privilegios que se lleva el 1% restante. A Chile, la ecuación le calza como a la Cenicienta su zapatito de cristal. Conglomerados empresariales que se cuentan con los dedos de las manos son dueños de cerca del 80% de la riqueza del país. Las justificaciones macroeconómicas pueden ser muchas, pero el sentido común se rebela ante semejante “cordura”. Han pasado por acá periodistas de diversas latitudes para ver cómo evoluciona nuestra ola de protestas ciudadanas, y prácticamente con todos los que he tenido ocasión de dialogar, están de acuerdo en que el meollo del asunto es el mismo, o casi, que en sus respectivas sociedades.</p>
<p>El caso chileno es paradigmático, porque nuestra economía no está creciendo mal, no existen niveles de desempleo alarmantes, el nivel de vida (si de plata se trata) no ha descendido, el comercio se halla<br />
activo, no reina la depresión, ni se percibe terror alguno. Y no obstante, cunde el descontento. Hay deudas, es verdad, y asfixia por la fragilidad del estatus alcanzado a punta de riesgos y esfuerzos<br />
desmedidos, pero también es cierto que en los diálogos domésticos y amistosos, los logros personales le han cedido un espacio considerable a las preocupaciones comunitarias. Es como si la idea de felicidad<br />
estuviera mutando de domicilio, y ninguna cuenta corriente bastara para solventarla.</p>
<p>Lo que ayer se consideraba el centro de nuestras preocupaciones –el emprendimiento individual, la empresa privada, la carrera por el éxito, etc.-, sin para nada desaparecer, renguea, como un cuerpo con una pierna musculosa que comienza a percibir la falta que le hace una compañera. Solos no podemos llegar muy lejos. No es simplemente un asunto de justicia –detalle nada despreciable, obviamente-, sino también de buen vivir. Un cuerpo con sus miembros desproporcionados cuando mucho consigue triunfos parciales.</p>
<p>La Teletón, sin ir más lejos, por caminos discutibles, lo entiende bien al nivel de la fisiología del individuo. Su meta es reunir dinero para completar las falencias de los esqueletos. ¿Y el cuerpo social, quién lo<br />
arregla? ¿Quién se hace cargo de fortalecer sus miembros débiles? Pero, como decía Gregorio Amunátegui en un programa de televisión a finales de la dictadura: seamos concretos.</p>
<p>Acaba un año de revueltas, ¿qué viene para el próximo? Los estudiantes continuarán movilizados. Salvo que calibren muy bien sus objetivos y pasiones, les costará volver a generar el entusiasmo ciudadano que alcanzaron el 2011, menos aún si caen en la torpeza de recurrir a definiciones gastadas para postular al encanto. Los más competitivos candidatos a encabezar la FECH se definieron como marxistas, y alguno por ahí hasta como marxista-leninista. No alcanzo a comprender por qué ni para qué se presentan como tales. Por las calles de Santiago, la gente ignora esas iglesias. Educación pública sí, prédicas aburridas no. Justicia sí, monsergas no. Libros sí, frases hechas no.</p>
<p>El vocero del gobierno aseguró que se trataría de un año de reformas políticas. Se supone que están comprometidos con el voto voluntario y se han mostrado dispuestos a poner sobre la mesa la reforma al sistema binominal. En el seno de la alianza gobernante, sin embargo, conviven fuerzas muy disímiles. Su ala conservadora, mayoritaria en los partidos que la componen, no comparte estas iniciativas. Está por verse si La Moneda se pone los pantalones largos o se deja mecer en brazos de sus abuelos reaccionarios. Hay un claro paralelo entre lo que le sucede al gobierno y a los dirigentes estudiantiles: el universo de sus respectivos seguidores es infinitamente más abierto y menos doctrinario que sus cabecillas. Las discusiones de la CONFECH tienen poca relación con las que han despertado entre los chilenos, y lo mismo sucede con varios de los litigios en que están atrapados los políticos profesionales. En ambos casos, grupos de muy baja representatividad se han encargado de correr el foco desde los grandes temas a los pequeños intereses.</p>
<p>La Concertación es un reptil que sólo piensa en estrategias. No está dispuesta a perder tiempo en averiguar lo que considera mejor para Chile. Sus ojos están vendados con el rostro de Bachelet. Ella, por su parte, ya debiera ir mostrando sus cartas. Si pretende ser candidata, lueguito tendríamos que saber quiénes serán cercanos esta vez. Si no vemos luego caras frescas en torno suyo, es un hecho que de postularse, será con los mismos de siempre. No es posible generar confianzas y proyectos nuevos minutos antes del estreno. Ante la urgencia, se recurre a lo conocido. Y de ser así, ufff, será como despertar años atrás.</p>
<p>Hidroaysén debiera saltar nuevamente a la palestra. La matriz energética que apliquemos es, en alguna medida, la síntesis de la sociedad que elijamos construir. ¿Sólo grandes centros de poder, o muy diversos generadores? ¿Concentración o regionalización? ¿Crecimiento a toda costa o evolución armoniosa? ¿El hombre como parte de la naturaleza o la naturaleza al servicio del hombre? Un árbol milenario, al fin y al cabo, en algo se parece a un ser humano indefenso; hay quienes lo talan en nombre de la fortuna, y quienes ven en él un misterio incomerciable. Supongo que a eso se refiere, en último término, la discusión sobre el “modelo”. No es precisamente un debate de economistas. Ellos están para gerentear un boliche que nos pertenece a todos por igual y que sólo la democracia decide en qué consiste. “Individualistas del mundo, uníos, antes de que sea demasiado tarde”, escribió Nicanor Parra. Dicho sea de paso, que Parra haya ganado el Premio Cervantes este año podría ser visto como otro síntoma del triunfo del habla de todos. No la voz del pueblo, pero sí de cada uno de los viandantes, sin excepción.</p>
<p>Se acercan las elecciones municipales. Las rencillas internas de los partidos y coaliciones colmarán las páginas de los diarios. ¿Asomarán candidatos nuevos por los bordes? ¿Labbé, el amigo de<br />
Krassnoff, será reelecto?</p>
<p>Aproximadamente un mes atrás, fue descubierto cerca de Caldera un enorme cementerio de ballenas. Ciento cincuenta ballenas de 5.000.000 de años de edad, una al lado de la otra, con sus esqueletos casi intactos, a varios kilómetros del mar. ¿Por qué fueron a enterrarse allí? ¿Qué pasó que murieron juntas? Los arqueólogos a cargo las están recién exhumando, una por una, con el cuidado que requiere la limpieza de una mariposa. Ese campo santo bordea el trazado de una carretera. ¿Se desvía el cemento o arrasamos con las muertas?</p>
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		<title>Retrato</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Dec 2011 03:05:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/12/editorial_PARRA2.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-84831" title="editorial_PARRA2" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/12/editorial_PARRA2-e1322779404578.jpg" alt="" width="420" height="546" /></a></p>
<p>A veces usa un gorro de lana boliviano con ponpón y orejeras. A veces un sombrero de lona verde con las alas chuecas, como de militar salvadoreño, por decir algo. A ese sombrero le cuelga un cordel de los que se ajustan a la barbilla. Casi todo su atuendo proviene de los locales de ropa usada de San Antonio: los pantalones con bolsillos a la altura de las rodillas, la chaqueta de cuero gastado, no sé si las camisas y las camisetas que se le asoman  por entre los botones. Últimamente se le ve con zapatones de caña alta, de esos que se amarran con kilómetros de cordones hasta bien entradas las pantorrillas. Los sweteres son de lana gruesa y cuellos gruesos. La lana natural da casi siempre como resultado unos chalecos parecidos. Los de él, eso sí, no son del tipo colorinche nortino, sino más bien de un sólo tono crudo.</p>
<p>Tiene el pelo desordenado, o planificadamente desordenado. Esta es una característica de Nicanor: ninguno de sus desórdenes se dan así como así. Imagino que si una mañana, por obra del diablo, amaneciera lustradito y bien peinado, sería capaz de pasar el tiempo que fuera necesario desarreglándose frente al espejo. En este sentido, como en otros muchos, es joven. Lo estático y fijo, lo que tiene su lugar demasiado claro, lo compuesto y acabado, lo establecido, lo que debe ser, lo incomoda. Por estos días de pronto me ha dado la impresión de que su mismo desparpajo comenzara a cansarlo, quizás porque ya lo siente un poco quieto, quizás porque ya jodió lo que tenía que joder a los señoritos y ahora le estuvieran viniendo unas ganas irreprimibles de mandar a freir monos a todos esos contestatarios que se lo tomaron demasiado en serio.Lo que afirma Nicanor no pretende ser definitivo, sino una historia que cambia siempre, un cuento sin final, un juego con reglas hechas para ser rotas unas vez que el código las ha petrificado.</p>
<p>Parra se actúa a sí mismo y como es tantos Parra como minutos pasen, su personaje es casi todos los personajes del gran teatro del mundo. Algunos, claro, le cuestan más (precisamente aquellos demasiado librescos), pero a fin de cuentas son todos posibles. De esto proviene su atracción por el lenguaje hablado.</p>
<p>Nadie representa tan bien un papel como aquel que es el papel mismo. Cada tipo que deambula es el personaje perfecto de sí. Y el antipoeta no es la voz del pueblo, sino la voz del individuo. “Me respondió una voz: / Yo soy el individuo”. Ultimamente a Nicanor le ha dado por invitar pájaros a su balcón. Les pone migas en la baranda y los espera sentado en una silla, por lo general junto a una taza de té y a un par de esos cuadernos de hojas blancas que va llenando mientras tanto con el recuerdo de frases escuchadas o por escuchar. Le encanta anotar lo que alguna princesa plebeya le dijo por ahí. Pero no llega cualquier pájaro.</p>
<p>No llegan canarios ni cuculies, ni siquiera llegan palomas. Sólo gorriones y tordos.  Gorriones grises de mechas paradas que bien mirados recuerdan a los cumas del litoral, esos de polera sin mangas y equipo modular al hombro, abacanados, orgullosos, parados en la hilacha. Y se quedan mirando mutuamente. A continuación, el gorrión recoge las migas y parte, sin decir adios ni esperar que el otro se lo diga. Nicanor se lleva las manos a los ojos y exclama: “¡qué más se puede pedir! ¿lo viste?”  Sir Nica se levanta harto tarde. Él dice que en esto, el ácido arcórbico y la dieta de agua y manzanas para el malestar estomacal son lo que lo mantienen en tan buen estado. No fuma, es más, es asmático. Pero come de todo. Hasta hace poco, en su casa de Las Cruces no faltaba nunca un arrollado en la mesa, uno que él aseguraba que era de los mejores de Chile y que se vendía casi a la vuelta de la esquina. La última vez que lo vi, sin embargo, no había arrollado. Algo poco claro me dijo al respecto, pero todo indica que con el tiempo cayó en la cuenta de que no era lo perfecto que creía.  Todo indica que se intoxicó una tarde. Y él cambió de parecer. A Parra, y en ello radica buena parte de su filosofía, no le cuesta cambiar de parecer. Duda ya mientras convence, y si el otro se convence, tarea suya sera convencer a Nicanor de lo que él mismo lo convenció. Pero decía que se levanta harto tarde, de manera que sus mañanas duran hasta eso de las cuatro. El hambre arrecia en torno suyo, mientras él habla del logos, de cómo todo se arruinó con Homero, de las elecciones norteamericanas, de los candidatos de La Concertación, de Hamlet, de Lear, de lo que le dijo no recuerdo qué jardinero cuando lo acusaron de cornudo: “a mí solo me importa que mis cabros me digan papa”.  Festeja el acierto y lleva el asunto a la Sagrada Familia, y entonces José el carpintero dialoga en su cabeza con el jardinero, al tiempo que él recita en voz alta unos versos de cristiano viejo: “José mira a María. María mira a José. Y el niño desde la cuna soríe mirando a los tres”. “¡Sonríe mirando a los tres!, exclama a continuación, ¡lo importante es la familiaaaa!”.  En un poema de por ahí le recomienda al pre candidato Flores aplicar la “corrupción sustentable”, según él, el único proyecto político serio. Y no está chisteando. A Parra no le vienen con idealismos baratos. No le interesan los que dicen lo que tiene que decirse. La realidad parece fascinarlo. Lo complejo, lo sin respuesta, el vamos viendo antes de la contestación definitiva, eso es lo suyo. Es orgullosamente chillanejo, y hasta se preocupó de averiguar que el patronímico éste significa “mañoso”, o algo por el estilo. Los chillanejos, si se le hace caso, son jodidos. Se tiran tallas filudas, pero lo bastante graciosas como para que el atacado no pueda enojarse sin pasar por bobo. Nicanor no va de frente, va de lado, sorteando la realidad, sin perderse ni en los alardes fanáticos ni en la pedantería disfrazada de los que creen saber a ciencia cierta cómo deben ser las cosas. Tiempo atrás me preguntó lo siguiente: “¿Tú crees que el mundo es pensable?” Yo le contesté que no. “Yo tampoco”, me dijo él.  Y a continuación me invitó a entrar por los laberintos de la física y otras melcochas, para terminar acordando que si todo lo que sube, baja, es únicamente porque todavía ninguna cosa con peso se ha quedado arriba. Pero vaya a saber uno. Se sorprende con los niños. Con los de menos de cinco años, porque después los amansan, les meten el Manual de Carreño en la mollera, ése que llevado a nivel cósmico señala todo lo que debe ser, todo lo que debe pensarse, lo que debe amarse y cómo, lo bueno y lo malo, y que hace añicos la espontaneidad de niños como su nieta Lina Paya, a la que jura que nunca le ha podido meter un gol. “Abuelo, le dice ella, dibújame un gato. Yo le pongo la cola.” Nicanor, baboso, se lo dibuja. Ella toma el lápiz y, a partir de la cola, raya todo el dibujo. “Ahora, abuelo, le dice, dibújame un perro”, y él se agarra la cabeza a dos manos, festejando el acierto de su nieta por encima de cualquier hallazgo cartesiano. El anti poeta es Chillán pasado por Oxford. Es todos los libros leídos a la sombra de un limonero, o de un pimiento, o de una cueca sin remilgos ni academias a la vista. En su mesa, y no en la de ellos, están Shakespeare, Newton, Kafka, Homero, Prigogine, Rimbaud. Más los vecinos del barrio. Más Neruda y Huidobro. Especulo que con Neruda se entendían finalmente mucho más de lo que se nos quiere convencer. Mal que mal, eran de la misma zona y tenían apenas diez años de diferencia. “¡Qué cosa más ridícula! Pensar que hay adultos que escriben libros para niños, cuando son los niños los que deberían escribir libros para adultos”. Y vuelve  a contar una historia de la Lina Paya: “Un día le pregunté, queriendo por fin pillarla, si se acordaba del momento en que nació. Sí, me dijo ella. ¿Y cómo fue?, la contra interrogué, seguro de que ahí sí que la tenía en mis manos. No te digo” , le esputó ella, cerrando el interrogatorio para siempre. Dicho sea de paso, Nicanor tiene una inmensa obra sin publicar. No para nunca de escribir. Tiene cuadernos por todas partes y por ellos se pasea disimuladamente un mismo poema retocado mil veces, con cambios míseros, en ocasiones exactamente igual, como si lo estuviera rumiando, murmurándolo una y otra vez a la espera de que cuaje en un molde lo bastante blando como para encontrar su lugar en todas las épocas. ¿Y por qué no los publica? Porque al antipoeta no le vienen con cuentos. Porque para hacerlo cobra lo que sabe que cuestan. Una vez me aseguró: “Yo no soy poeta. Soy un businessman”. “ Si a Clinton le pagan 5 millones de los grandes por sus memorias, ¿por qué a mí menos?” Y de ahí no se mueve. Pero sólo aparentemente, porque a las finales se mueve. Nicanor sabe perfectamente de dónde es, quiénes son sus amigos reales e imaginarios, en qué minuto la tarifa ya no tiene nada que ver con pesos más o menos. Nicanor es de los nuestros. No lo hacen leso. Prefiere conversar con gorriones y tordos que con papagallos colorinches. Es vivaracho, habiloso, macuco. No da puntada sin hilo. Es poeta, pero no huevón.</p>
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		<title>Cuatro millones y tantos</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Dec 2011 03:05:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/11/EDITORIAL-PATO.jpg"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/11/EDITORIAL-PATO.jpg" alt="" title="EDITORIAL PATO" width="600" height="474" class="alignnone size-full wp-image-84429" /></a></p>
<p>No entiendo por qué el movimiento estudiantil no puso más énfasis en reclamar la aprobación de la inscripción automática. Hubiera sido un modo muy concreto de manifestar que lo que buscaban era expandir la participación. El requerimiento de una mejor educación pública para todos, tiene como subtexto la aspiración de que sean más los dueños del mundo. Es decir, que aumenten los incumbentes. A los que nos gusta la democracia, nos mueve el convencimiento de que no existe nadie que no tenga algo que aportar. Si no lo hicieron, supongo, es porque a medida que pasaron los meses sus demandas fueron focalizándose. Un quiebre importante se produjo cuando cambiaron la bandera contra el lucro por la de la educación gratuita. </p>
<p>La primera implicaba, por contagio, un buen lote de otros temas pendientes. Por esos días, muchos comentaban que a continuación del terremoto educacional, las réplicas alcanzarían a la salud, las AFP, las compañías de seguros… En esto el gobierno fue hábil, le puso un cerco a la onda expansiva que estaban provocando las protestas. Esas mesas de diálogo de las que no salió nada y que tuvieron a la tragedia por cómplice, le sirvieron para gremializar la discusión. Incluso el tema de las escuelas y liceos salió de la órbita. Durante las primeras marchas, entre los lienzos con consignas estudiantiles asomaban otros contra la usura y la concentración del poder, en cualquiera de sus formas. La molestia con los grandes medios de comunicación es la única que, por los márgenes, se ha mantenido viva y creciente en este período de manifestaciones. </p>
<p>Cunde la sensación de que tergiversan su realidad e inspiración. Como sea, el movimiento estudiantil está lejos de haber sido derrotado. Sus dirigentes han sabido evaluar los aciertos y errores cometidos en este período. No sólo forjó una nueva generación de políticos, sino que mantuvo en vilo a toda la clase dirigente por meses y, a los parlamentarios, literalmente desvelados a causa de sus planteamientos. El sistema educacional no sufrió ningún cambio de fondo, aunque obtuvo mil y tantos millones de dólares adicionales. Para buena parte de este gobierno, cuestionar sus bases equivale a renunciar a sus convicciones profundas, las que para tipos como el embajador Sergio “Negro” Romero, “no tienen ideología, sino que han adoptado el modelo de libertad económica”. Son leseras del “Negro”, pero sigamos. </p>
<p>Ya están surgiendo organizaciones políticas propiamente tales desde el interior de la CONFECH. Saben que el próximo será un año electoral y no piensan mantenerse al margen. Como sucedía a finales de la dictadura, cuando no había Congreso y unos cuantos caballeros se arrogaban la soberanía nacional, hoy el debate público ha vuelto a darse de manera muy protagónica en las universidades. Las elecciones de la FEUC y la FECH no han pasado desapercibidas. Todos los alumnos, por el sólo hecho de estudiar ahí, tienen derecho a votar. Afuera, en cambio, son pocos los autorizados. El actual padrón electoral está rancio y mermado. Representa a menos de dos tercios de los posibles votantes chilenos. </p>
<p>Desde hace años que los jóvenes no se inscriben. Por eso extraña su falta de protagonismo en este punto de la contienda, así como no sorprende que los vejetes más mediocres de la Cámara, esos que llevan décadas elegidos por los mismos y que ya ganan sin esfuerzo, se hagan los lesos con una reforma que tienen sobre el escritorio y que leen entre lágrimas y tiritones de miedo. El asunto es urgente si pretendemos que para las municipales la mayoría ciudadana decida. Ya se resolverá si el voto es voluntario u obligatorio: primero, que todos puedan ejercerlo. ¿O acaso sólo gritando en la calle esos cuatro millones y tantos de chilenos pueden dar su opinión?</p>
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		<title>La perra y la leva</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2011/11/24/la-perra-y-la-leva/</link>
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		<pubDate>Thu, 24 Nov 2011 04:05:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/11/Editorial-421.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-82693" title="Editorial 421" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/11/Editorial-421.jpg" alt="" width="614" height="327" /></a></p>
<p>No es descartable que el homenaje organizado por el ex guardaespaldas de Pinochet y miembro de la DINA Cristián Labbé, actual alcalde democráticamente elegido de la comuna de Providencia, miembro de la UDI (el más grande de los partidos de la coalición gobernante), a Miguel Krassnoff Martchenko, haya tenido, entre otros objetivos, joder a Sebastián Piñera. ¿Por qué filtraron esa carta ridícula que envió la presidencia en respuesta a la invitación del edil?</p>
<p>Alguien que estuvo frente al computador de Labbé me contó que tenía como fondo de pantalla la foto en que Piñera es casi devorado por un lobo de mar en San Antonio. Los ex militares de la organización Chile Mi Patria le dieron su apoyo en tiempos de campaña, tras arrancarle un compromiso de ayuda que él defraudó. En el cóctel -al que los invitados llegaron tras cruzar una tormenta de insultos y acusaciones, cuando no huevos, gargajos, barro y manotazos en el caso de los ex uniformados cómplices de crímenes-, según cuentan testigos, además de constatar lo infame que eran estos izquierdistas a los que habían dejado vivos, se dedicaron a pelar al Presidente de la república.</p>
<p>Más tarde, cuando el alcalde dio su conferencia de prensa explicando por qué no había asistido al acto que él mismo convocara y en la que se quejó de la intolerancia y falta de respeto a los que piensan distinto, olvidando que la DINA en la que trabajó se abocó por años a exterminar disidentes, quienes estuvieron ahí, cuentan que se le veía orondo, a sus anchas, para nada atormentado por la batahola en que tenía sumida a su comuna.</p>
<p>Ningún capo de la derecha lo condenó de manera tajante, siendo que Miguel Krassnoff Martchenko, su homenajeado, es uno de los torturadores más connotados de la historia de Chile. Su fama, en realidad, no conoce fronteras. Cualquier defensor activo de los DD.HH en el mundo ha leído su nombre alguna vez. Según cuenta Patricio Bustos, una de sus víctimas, “Osvaldo Romo y él eran los únicos que usaban su nombre verdadero… Gritaba y agredía a las personas amarradas, vendadas, de todas las edades. Ahí llegó Carmen Andrade, la ex subsecretaria del Sernam, con uniforme escolar. Ahí llegaban niños de dos años, ancianos de más de 80, maltratados (…) Krassnoff nos torturó juntos. Nos tiraron a la parrilla eléctrica, desnudos, amarrados a un somier metálico con aplicaciones de electricidad. También me desnudaron, me golpearon con pies y manos y me aplicaron electricidad, me quemaron con cigarros.”</p>
<p>Todo esto lo hizo él, Miguel Krassnoff, Prisionero por Servir a Chile, según reza el título del libro que este 21 de noviembre fue lanzado por cuarta vez en el Club Providencia, como excusa para glorificarlo. En la página web que lo publicita aseguran que “El libro promete una lectura entretenida y la historia verídica de un Cosaco ruso que ha dado todo por nuestra Patria.” El linaje del torturador es de una sola línea. Su abuelo es Piotr Nikolaevich Krasnov, militar ruso furiosamente anticomunista que durante la Segunda Guerra Mundial se puso al servicio de los nazis. Tanto el viejo Piotr como su hijo Semion, el padre de Miguelito, fueron enjuiciados y condenados a muerte en su país como criminales de guerra y traidores a la patria, luego de participar en la eliminación masiva de judíos como miembros de la célebre Waffen SS.</p>
<p>No hay mucho que discutir respecto del descriterio que implica andar festejando carniceros condenados por los Tribunales de Justicia, mientras una buena lista de sus martirizados siguen vivos, sin contar a los parientes de los que asesinó. Nada, salvo recordarnos que muerta la perra no se acaba la leva, como postulaba alguien por ahí. ¿Será posible que un personaje como Labbé, en una comuna como Providencia, aparentemente tan civil y amistosa, se permita ensalzar a este caballero de la muerte –su colega– y continúe representando a la mayoría? ¿Por qué ha vuelto a surgir ahora, que se supone que un ciclo político se cierra y un listado de nuevas demandas tiene tomada la agenda, la sombra de la dictadura y sus espantos?</p>
<p>Ha de ser que terminada la transición, muerta y sepultada, corresponde discutir los pilares del período que comienza. Cosas que antes aceptamos con desidia, hoy resultan insoportables. El miedo ha desaparecido. Nada tiene que negociar la democracia con la tiranía, ni el delito con la ley, ni la justicia con el abuso. No es excusa el pragmatismo para transar los principios básicos sobre los que se desarrolle una sociedad decente. De ahí para arriba, que los políticos jueguen sus fichas.</p>
<p>Se viven, sin embargo, tiempos constituyentes, de discusiones medulares y no anecdóticas que, dentro de poco, salvo que prime el inmovilismo interesado, debieran quedar plasmados en una nueva constitución sin trancas, hija legítima de la democracia que nos regirá el siglo XXI. A la hora de escribirla, estaremos de acuerdo, los verdugos no tienen la palabra.</p>
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		<title>¿Qué es lo que gime el cura?</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Nov 2011 03:05:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/11/editorial420.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-80679" title="editorial420" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/11/editorial420-e1321468389897.jpg" alt="" width="550" height="392" /></a><br />
Foto: Alejandro olivares</p>
<p>Comenzó a aparecer la decoración navideña en los centros comerciales. Todavía no tienen la desvergüenza de volverla excesiva, pero ni tan tímidamente ha comenzado a apoderarse de las barandas, las lámparas y los techos. De aquí a una semana, quince días a más tardar, habrá rumas de paquetes rojos con nieve de plumavit, papás noeles, trineos, renos, los computadores de la nueva generación, la muñeca que habla, caga, mea, suma, resta y hasta cocina si es de las más caras. Es el período de la apoteosis del mercado, cuando la energía consumista se abalanza sobre una oferta agresiva.</p>
<p>El comercio se apodera de todos los rincones. El que no sale a comprar, sale a vender, y por más que haya curas que giman recordando el origen de la fiesta, los neones y la agitación vuelven imposible escucharlos.</p>
<p>De ponerles atención, la audiencia se aburriría, o al menos se pondría ansiosa. La voz del recogimiento desafina en medio de un parque de diversiones. Hay empresas que trabajan todo el año para rendir frutos en navidad. Y aunque cueste creerlo, ¡ya es navidad! Cuando lo constató, mi hijo de 8 años no podía creerlo. No le calzaban las fechas, pero de inmediato se puso a pensar qué pediría de regalo este año.</p>
<p>El alcalde de La Florida expulsó a unos locatarios flotantes, porque según él, constituían un centro delictual, y los locatarios se volvieron completamente locatarios, porque los echaban justo ahora, que comenzaba la navidad. El más descontrolado hizo arder una carpa y casi se quemó con ella. Capaz que estuviera endeudado y contara con las ganancias pascueras. ¿Pero qué es lo que gime el cura? (Y aquí no vienen a colación los Karadimas violadores –dicho sea de paso, la descripción de sus preferencias sexuales consignadas por los jueces es bastante gore–, los beatos virginales, ni los cardenales pomposos.)</p>
<p>El cura de verdad está viendo un niño que no tiene nada, rodeado de animales. No gime tanto por los males del mundo, como por la emoción del niño desposeído e infinito. Es harto paradojal que la ocasión para la gloria del mercado, sea un cuento o realidad, allá cada cual, cuya moraleja lo contradiga, o al menos desdeñe tan nítidamente. Conste que no estoy hablando de la iglesia: ésa está patas para arriba y se le están viendo los calzones. No hay puntos medios, simbólicamente hablando, entre la criatura del establo y la exaltación del consumo. La existencia humana habita entre ambas, pero son dos polos que no se encuentran. No sé por qué me puse a darle vuelta a esta pirinola.</p>
<p>Quizás porque la gran discusión nacional del momento es, grosso modo, valórica. Mayoritariamente muy pragmática, pero valórica en la última línea. Más allá de los detalles y soluciones concretas, los que se llenan la boca con la educación pública a lo que aspiran es a un territorio acordado, del que ningún hijo quede excluido y en el que todos los participantes son considerados iguales, a pesar de sus particularidades. No se trata sólo de una pasión justiciera, sino de un gusto auténtico y del convencimiento de que una convivencia más integrada es buena para todos. La manera en que eso se resuelva en la realidad, supongo que es un cuento más complejo, como siempre sucede con las historias reales. Los argumentos de quienes consideran a estos catetes unos bullangueros inconducentes, acuden exclusivamente a argumentos administrativos, monetarios y de rentabilidad, pero adolecen de un proyecto que invite a pensar más allá de la mesa de un contador. El movimiento estudiantil no conseguirá todo lo que quiere, lo que no será malo. Lo malo sería que el clamor democrático escuchado durante estos meses termine convertido en gemido, como el pesebre en tiempos de navidad.</p>
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		<title>Hinchando velas</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Nov 2011 03:05:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Educación]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/11/ericclapton.jpg"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/11/ericclapton.jpg" alt="" title="ericclapton" width="377" height="275" class="alignnone size-full wp-image-79443" /></a></p>
<p>En el último tiempo han presentado sus conciertos en Chile varios de los músicos más admirados del planeta. Desde Paul McCartney a Justin Bieber. Ringo Starr, Eric Clapton, Faith No More (Mike Patton), Coldplay, Radiohead, Beady Eye, The Killers, Jamesons, Jane&#8217;s Adidction, Fatboy Slim, Ben Harper, Belle and Sebastian, Calle 13, Sepultura, y este fin de semana vendrán a “Maquinaria” Chris Cornell, Alice in Chains, etc., etc. </p>
<p>Acaba de terminar el festival Primavera Fauna, donde asistieron varios de los conjuntos más relevantes del pop actual. Pronto le toca a Jean Luc Ponty y Roger Waters. Entre medio, montones de bandas que sus respectivos seguidores consideran lo máximo de lo máximo han llenado teatros o arenas sin convertirse en gran noticia. Las universidades dignas están trayendo, como nunca, a estudiosos y teóricos connotados a nivel internacional. Antonio Negri y Julia Kristeva se cruzan sin saber el uno de la presencia del otro. A Puerto de Ideas, en Valparaíso, también vino el historiador Carlo Ginzburg, el antropólogo Marc Augé y el artista Alfredo Jaar. El Gran Teatro Chino ya pasa desapercibido. </p>
<p>Se realizan congresos económicos con estrellas de las finanzas y la administración. Norman Foster, Peter Zumthor y el brasileño Marcio Kogan, tres de los arquitectos más relevantes en la actualidad, tienen proyectos por estos lados. Mini cursos de guionistas exitosos como Robert McKee y Guillermo Arriaga colman con escritores emergentes los auditorios donde se presentan. Vino Nick Vujicic, el hombre sin extremidades más famoso del mundo, a conversar con Camiroaga justo antes de que se cayera el avión.<br />
Gael García está rodando en Chile una película sobre el plebiscito del 80. </p>
<p>Dentro y fuera de la Feria del Libro circulan escritores de allende los Andes con una familiaridad que hasta recién no existía. Hay mendocinos que viajan a Santiago para ver a César Aira o Alan Pauls. Basta levantar una piedra para descubrir un panel de discusión sobre el rol de la cultura, los retos de la democracia, el valor de la educación, la crisis de la política, etc. Los debates teóricos han sobrepasado el ámbito del claustro. </p>
<p>Este lunes, en el tercer piso del bar The Clinic -donde suelen acontecer foros, stand up, tocatas y representaciones teatrales-, los académicos Harald Beyer y Fernando Atria discutieron acerca de la educación pública ante una audiencia que tomaba cerveza y fumaba mientras tanto. Nadie puede quejarse, como era costumbre hasta hace poco, de que acá falta eso que se llama “actividad cultural”. Entiendo que incluso comercialmente estos esfuerzos se justifican, porque las funciones, en un altísimo porcentaje, consiguen repletarse. </p>
<p>Pero algo pasa que toda esta efervescencia no consigue filtrar la oficialidad. Los noticieros de la televisión no dan cuenta de esta actividad nutriente. Son de una vulgaridad y bobería vergonzosas. Leer El Mercurio es la mejor manera de desinformarse, y, esta vez, no porque mienta, sino porque distrae. El Chile de sus páginas enormes no tiene nada que ver con el de las avenidas del país.</p>
<p>La Concertación está presa de discusiones absurdas y miserables, y el gobierno, con el apoyo del decano y de la casi totalidad de los grandes medios de comunicación, nos intenta convencer de que vivimos un ambiente de violencia preocupante. Nunca antes anduvo más gente en bicicleta por las veredas y parques. </p>
<p>Los robos, que han aumentado, ya no preocupan tanto a la derecha como la amenaza “anarquista” de los encapuchados. Ahora se han obsesionado con unas bombas que nadie quiere, pero que están lejos de constituir el gran problema nacional. El movimiento estudiantil –especialmente en sus primeros impulsos, porque a medida que la frustración crece, también aumenta su grisura–, lejos de plantearse amenazante, inauguró una fiesta civilizatoria. </p>
<p>Ellos, y todo el resto de las marchas que han circulado, pusieron en órbita una pregunta que al cabo del tiempo podría traducirse como “¿qué sociedad queremos?”. Es uno de esos problemas que no se presentan con fuerza a cada rato. Siempre rondan, pero de pronto emergen. El tema brotó en medio de un mundo convulsionado y falto de respuestas robustas. No estamos solos en esta encrucijada. </p>
<p>Únicamente para los cobardes o los enconados defensores del statu quo semejante ambiente de cuestionamiento puede significar una tragedia. Si las fuerzas políticas no son capaces de ver el lado virtuoso del proceso, corren el peligro de seguir transformando su savia en hiel. ¿Cómo hacer para que los problemas reales e irreales de la gente, en lugar de llevárselos el viento, hinchen velas en esta historia?</p>
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		<title>Chapoteos en el pantano</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Nov 2011 03:05:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/11/editrial.jpg"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/11/editrial.jpg" alt="" title="editrial" width="640" height="480" class="alignnone size-full wp-image-78200" /></a></p>
<p>Hoy se cumplen seis meses desde que el movimiento estudiantil chileno salió a la calle. En lo sucesivo, no ha dejado de hacerlo. El petitorio se resume en la pancarta &#8220;Educación Pública de Calidad para Todos&#8221;. Saben que no se puede conseguir de golpe, pero esperan señales claras de que el buque navegará hacia allá. Las propuestas abundan, pero las respuestas se hacen esperar. El gobierno no ha podido encontrarle todavía un camino de solución al conflicto. No tiene siquiera claridad interna. Se instaló en el tema policiaco.</p>
<p>El Congreso aparece y desaparece en esta historia, y por motivos tan diversos como anecdóticos. Son cerca de 400 los colegios que siguen en paro y 200 los que permanecen ocupados por sus alumnos. Los universitarios que perderán el año bordean los 6000. Más de la mitad de las universidades públicas se hallan en toma y no comenzarán el segundo semestre. La situación continúa, en lo concreto, como ese 28 de abril en que marcharon por primera vez. </p>
<p>Ha pasado de todo y no ha pasado nada. El tema de la educación y la irrupción de ciudadanos apoyando esa causa agudizó el convencimiento de que vivimos en una sociedad enfermamente desigual. La Polar, entre medio, confirmó que reinaba el abuso. Los jóvenes instalaron en la agenda la urgencia de un cambio en nuestro sistema político y la necesidad de aumentar la carga tributaria, con claridad, al menos, para las grandes empresas y corporaciones a las que hoy pertenece un porcentaje desconcertante de la riqueza nacional.</p>
<p> Hablar de una nueva constitución dejó de ser un despropósito. Es evidente que la democracia chilena requiere un aggiornamento, pero hasta aquí todo es blablá. Ninguna reforma importante en torno a estos asuntos se ha concretado, ni es fácil visualizar el camino que tomarán. Según P.V., ejércitos de liceanos (as) y universitarios (as) podrían partir en el verano a reclamar en la playa de Zapallar -u otros salones de la fortuna-, la parte del botín que necesitan para estudiar. </p>
<p>Si al movimiento no le sueltan algo convincente, nada indica que se detendrá. En caso de tomar vacaciones, regresará descansado el próximo año. Ahora quieren salir, como los canutos o los candidatos, a hacer puerta a puerta por los distintos rincones del país. Explicarle a la gente, cara a cara, en qué consiste esta batalla. Ellos mismos se están encargando de disolver la excusa de la violencia para no dejar oír los cambios que demandan. Si lo consiguen, el gobierno se quedaría sin plan. ¿Se sabe de alguna nueva propuesta en curso, que no sea para sancionar con fuerza a los encapuchados? </p>
<p>Hasta aquí, es como en la película El Día de la Marmota. Las jornadas se suceden, las huelgas continúan, las asambleas no cesan, declaraciones van y vienen, pero el barco no se mueve. Evelyn Matthei sostuvo tiempo atrás que habría que acostumbrarse a gobernar con marchas periódicas, como si se trataran de música ambiental. Ya son seis meses en que muchos días parecen el mismo día. Es verdad que así son los ritmos de la historia, pero la pequeña política requiere más agilidad. Por el momento se encuentra en un pantano, donde no reina el buen olor.</p>
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		<title>¿Quién quiere ser Michelle Bachelet?</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2011/10/20/%c2%bfquien-quiere-ser-michelle-bachelet/</link>
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		<pubDate>Thu, 20 Oct 2011 04:05:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Andrade]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/10/michelle.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-76043" title="michelle" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/10/michelle-e1319039915177.jpg" alt="" width="650" height="426" /></a></p>
<p>Acabo de leer que Osvaldo Andrade, presidente del Partido Socialista, y Francisco Vidal, el más vocero de los voceros, salieron a defender a Bachelet, luego que el senador Lagos Weber comentara que la posibilidad de encabezar los movimientos sociales, y encauzarlos, no tenía que darse por resuelta con la aparición de la Michelle como candidata presidencial. Agregó que al interior de su coalición había personajes extremadamente conservadores que retardaban los procesos y cambios que debían vivir los partidos de la Concertación, confiados en que todo se solucionaría con la llegada de “la monedita de oro”. La confirmación absoluta de que decía la pura y santa verdad se produjo cuando Andrade y Vidal, ambos representantes de esas fuerzas reaccionarias, pusieron el grito en el cielo, como si le hubieran tocado el poto a la polola.</p>
<p>El gesto salió hediondo a chupamedias. Lo cierto es que Michelle Bachelet es la mejor carta de la oposición para las próximas elecciones, pero no cualquier Bachelet. Si la ex presidenta se postula como la representante del mismísimo grupo que gobernó los últimos veinte años en Chile, con Andrade y Vidal escoltándola, apuesto mis ahorros que pierde.</p>
<p>La historia está revuelta, o “líquida”, como la describen algunos. Puede pasar cualquier cosa. Son muchísimas las ondas en órbita. El sábado pasado marcharon al mismo tiempo indignados, católicos y zombies. Entre los indignados iban estudiantes, mapuches y contrarios a Hidroaysén, para mencionar únicamente los lotes más significativos. “Por la Alegría de Ser Católicos” reunió 40.000 personas en la Plaza Italia. Las monjas bailaban dichosas al ritmo de unas canciones cumbiancheras que alababan al Señor. Así como existen los movimientos que defienden la dignidad gay, producto de tanta humillación, también los católicos están queriendo salir hoy a reivindicar su nombre.</p>
<p>En la Plaza de Armas, cerca de 10.000 ciudadanos disfrazados de toda clase de muertos vivientes caminaban con las piernas abiertas y las manos en alto haciendo “buuuu”. Convengamos que narrado en una novela pasaría por exageración. Yo hallo inquietante eso de los zombies. Escenifica la convicción de que algo aparentemente muerto, ha salido a penar. Más allá de las intenciones expresas de sus participantes, el sicoanálisis concluyó que los juegos no son chacota.</p>
<p>Las principales discusiones se dan hoy adentro de los partidos. No es la pugna de dos grandes bloques lo que está sucediendo, sino la multiplicación de enfrentamientos internos. Son cada vez más los temas transversales. Las barricadas ya no son privativas de las poblaciones marginales. Aparecen en el centro y en Providencia. A la altura de Carlos Antúnez, un lote de “capuchas” destruyó los vidrios de una sucursal bancaria, participando de una onda que poco tiene que ver con las anteriores. Hay derechistas partidarios de subir los impuestos y socialistas en el fútbol que actúan como socialité.</p>
<p>Terminan de corroerse los antiguos consensos, y con ellos la mordaza que durante dos décadas de acuerdos nos convencimos de bufar o saborear, dependiendo el caso. Es de suponer que para las próximas elecciones municipales -salvo que los cálculos de los políticos profesionales sean tan miserables, que obstruyan con mil excusas la aprobación de la inscripción automática-, el padrón electoral ya será otro. Si Michelle Bachelet no quiere repetir la experiencia de Frei, no podrá ser la misma que fue. La Concertación, como la conocemos actualmente, es un ancla pesadísima. Así Dios en persona se postule en su nombre, costaría que las mayorías le tuvieran fe. Las calles no caben en su pequeño salón, y si milagrosamente cupieran, no es el lugar donde harían la fiesta, porque la música es mala.</p>
<p>“Dime con quién andas y te diré quién eres”. Michelle Bachelet tendría que decidir sin tardanza si el proyecto que supuestamente encabezará se apoya en las energías nuevas que deambulan, o en los nostálgicos de palacio que antes de dormir se persignan en su nombre. No se trata de matar a los viejos, sino de cambiar la locomotora. Hay generaciones enteras de profesionales y fuerzas vivas de la sociedad (vivas y no zombies) que acudirían a su convocatoria o le negarían el voto, dependiendo de su opción. ¿Lo percibirá desde tan lejos?</p>
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		<title>¿Quiénes son los ultras?</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Oct 2011 05:46:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/10/editorial-copia.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-74625" title="editorial copia" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/10/editorial-copia-e1318439819536.jpg" alt="" width="550" height="363" /></a></p>
<p>Cuando el gobierno acusa al movimiento estudiantil de haberse radicalizado, automáticamente consolida su radicalización. Etiquetar al interlocutor es una manera de dificultar el diálogo, y cuando éste se traba, priman las declaraciones de principios. Las frases como espadas, incapaces de construir un texto común. Los dimes y diretes, las acusaciones en lugar de las invitaciones.</p>
<p>Cada vez que carabineros salió a la calle a enfrentar con explícita dureza una marcha no autorizada, lo que hizo fue llamar a los encapuchados tocándoles la oreja. Hubo manifestaciones después del jueves negro (4-8-2011), en que carabineros y los dirigentes estudiantiles coordinaron de común acuerdo la seguridad en las marchas, y prácticamente no existieron disturbios. Los “capuchas” fueron aislados, y enfrentados por los mismísimos marchantes. Sucedió en la de los paraguas (el día que nevó) y en la más multitudinaria de todas, una semana antes… pero esta coordinación se rompió tras el paro del 24 y 25 de agosto.</p>
<p>Últimamente, desde el gobierno y con ayuda de la prensa escrita, se ha instalado la sensación de que estamos ante un movimiento extremista. El diario La Tercera presentó en su cuerpo de Reportajes a un lote de dirigentes universitarios con sus respectivos prontuarios, y el pecado común de gustarles el raeggetón. La aparición del alcalde Labbé cerrando colegios y, a su manera, pidiendo mano dura, fijó un momento de inflexión. No sólo se cuadraron con él los presidentes de los partidos de la Alianza, sino que a los pocos días apareció Hinzpeter proponiendo penas de cárcel para quienes se tomaran las escuelas e interrumpieran el tránsito vehicular. La gente que ha salido a las calles, sin embargo, lo ha hecho muy mayoritariamente de modo pacífico y en apoyo de demandas harto sensatas. Le huyen a los peñascazos y a las bombas lacrimógenas.</p>
<p>El diagnóstico de que el sistema educacional requiere transformaciones importantes, a estas alturas, es sólo discutido por el exclusivo Tea Party de sus fundadores pinochetistas, y, no obstante, pareciera que fueran precisamente ellos los que se han impuesto. Piñera en persona catalogó ante la Asamblea de las Naciones Unidas de “causa noble, grande y hermosa” la empujada por los estudiantes. Agregó que ahí estaba la madre de todas las batallas. ¿Qué pasó que de pronto se afeó el cuento, y la princesa se convirtió en sapo? Para un político talentoso, los posibles excesos de algunos dirigentes universitarios no debieran bastar de excusa.</p>
<p>Le corresponde al gobierno antes que a ellos procurar las vías de salida para un conflicto en que el 80% de la población apoya el grueso de las reivindicaciones. Pero el gobierno no ha sabido abonar los espacios de avance, quizás porque lo que se le está pidiendo mina algunas de las convicciones centrales del ala más ortodoxa de la derecha neoliberal. “La única posición que se ha endurecido es la del gobierno de Chile y por ello el diálogo ha sido infértil. Fijó su posición y de ahí no se ha movido un centímetro, porque esta movilización no toca algo superficial ni cosmético, sino que va al meollo de la ideología de la derecha de este país. Y nosotros aspiramos a que eso se transforme”, declaró Giorgio Jackson al diario El País.</p>
<p>Me temo que esta historia se está polarizando. Los tiros van y vienen entre un gobierno que se ha atrincherado y esos miembros de la CONFECH para los que toda rigidez oficial es un argumento a favor de su intransigencia. La fiesta ciudadana que comenzó siendo este movimiento, le ha cedido terreno a las batallas irracionales. ¿Estrategia o torpeza? Como dice P.V., “ultra” es el que actúa al margen de los argumentos: el policía que golpea para acallar al que reclama, y el que sólo sabe reclamar a golpes. Tiempo atrás, el senador Hernán Larraín sostuvo que éste no es un tema de seguridad pública. ¿Se darán cuenta en La Moneda de la chichita con que se están curando? Mientras tanto, Hidroaysén avanza&#8230;</p>
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		<title>Piñata</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Oct 2011 05:05:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/10/PIÑATA.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-73399" title="PIÑATA" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/10/PIÑATA.jpg" alt="" width="650" height="563" /></a></p>
<p>Me ha costado esta columna. El día está abochornado y si bien Hinzpeter ha vuelto a encabezar una pachotada autoritaria, esto no alcanza a molestarme en serio ni a despertar una emoción cualquiera, suficiente para moverme a escribir. Todo lo que pienso sobre los acontecimientos en curso ya lo expresé de mil maneras en esta misma página, y lo que se me ocurre reclamar por la tontera de poner al mismo nivel a un alumno en toma que a un asaltante, entre que otros varios ya lo dijeron y que patalear más de la cuenta puede sonar a Perogrullo. Una cosa eso sí: el hecho demostró que Piñera anda más perdido que los perros nuevos. La guitarra del gobierno está completamente desafinada. Longueira dice una cosa y Larraín otra, Bulnes silba una melodía y Hinzpeter aparece golpeando tarros. La verdad es que no se sabe para dónde va la micro. En privado, hay ministros que dan por hecha una reforma al sistema binominal y otros que la descartan.</p>
<p>Lo mismo con repensar los impuestos. En la Concertación el descalabro es peor, pero ese es otro cuento. Se percibe un ambiente de revoltijo. Las fuerzas que lo mueven son, en mi parecer, virtuosas, pero de tanto dar vueltas, de pronto marean, y uno sin darse ni cuenta, se retira del carrusel cansado de girar en círculos. Una lúcida actriz de la plaza me dijo: “Lo que pasa es que la cosa no avanza”. Cunden las marchas –aproximadamente 20.000, si no más, desfilaron contra la discriminación el sábado en la tarde, sin que los diarios al día siguiente les dedicaran ni media página–, circulan discusiones frescas, se percibe una ciudadanía activa, está todo abonado para empezar a generar el nuevo acuerdo que rija los próximos lustros, los cambios al sistema político, la malla impositiva que un país con ansias de modernidad necesita, la matriz energética, el fortalecimiento del poder local, un nuevo acuerdo con el pueblo mapuche, y un proyecto educacional a largo plazo que acompañe y fecunde todos estas otras transformaciones, y, no obstante, en el plano del poder real, todas estas pretensiones se pierden en medio de litigios desmoralizantes que, como una maldición, se perpetúan. Cuando se le daba por muerto, vuelve a joder el espíritu pinochetista.</p>
<p>Los custodios del “orden” levantan la voz y en La Moneda tiemblan. El gobierno, en lugar de jugársela por una hoja de ruta, reacciona ante los problemas como un niño bajo una piñata. Alguien les sopló ahora que aquí faltaba autoridad, y no hallaron nada mejor que adoptar la lógica de Labbé, el DINA boina negra, para satisfacer la demanda. Debe ser que se la pasan en salones, que hace tiempo no caminan por las veredas ni se suben a la locomoción colectiva, porque salvo un grupo de viejas mal teñidas y sus respectivos cónyuges, no hay nadie que entienda el buen gobierno como la “mano dura” que les gusta. El “caso bombas” se les fue a las pailas. No existía tal organización anarquista capaz de poner en jaque ninguna estabilidad. Se trataba, o de la alucinación de unos paranoicos, o del invento aterrador de unos controladores. Es de esperar que no sigan tiñendo de terrorismo los actuales reclamos de la democracia.</p>
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		<title>El coronel Labbé</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Sep 2011 05:05:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/09/LABBÉ-EDITORIAL.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-71774" title="LABBÉ EDITORIAL" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/09/LABBÉ-EDITORIAL.jpg" alt="" width="391" height="545" /></a></p>
<p>De algún modo, Labbé consiguió su cometido. Salió del triste anonimato alcaldicio, como sale un muerto de su tumba. Debe haber un montón de viejas pinochetistas tirándole besos, y amigotes golpeándole el homóplato, y  susurrándole que ya no se ven tipos con huevos como él en este país de mierda. Altos dirigentes de la coalición gobernante respaldaron su medida de cerrar los colegios, despreciar a los estudiantes de los barrios lejanos, y dejar en claro que hasta aquí no más llegó el bochinche.</p>
<p>Desde hace rato que se viene escuchando un rumor por la derecha, que reclama autoridad. Encuentran que este hombre –el presidente- no posee principios claros. Entre los maricas que volverán a marchar y un lote de mocosos lo tienen contra las cuerdas. Como dijo el coronel en Tolerancia Cero, esos energúmenos usurparon los colegios. Hubo unas cuántas frases que repitió varias veces a lo largo del programa: que mucho romanticismo pero…, que gobernar significa…, y que aquí se estaba violando el derecho de propiedad, entre otras.</p>
<p>Sin querer queriendo, con ésa última letanía el ex boina negra puso el dedo en el centro del problema. ¿De quién son esos colegios? ¿No es precisamente una revalorización de la educación pública lo que este movimiento persigue? Soy vecino de Providencia, y puedo decir que no son pocos los aspectos en los que el alcalde Labbé lo ha hecho bien. Ha instalado bicicletas azules a lo largo y ancho de la comuna, de aquellas que uno toma en un punto y devuelve en otro, y aunque todavía muy deficitarias, ha construido más ciclovías que la mayoría de los ediles.</p>
<p>En muchas plazas hay gimnasios que funcionan perfectamente y no es mezquino a la hora de conceder terrazas a los bares y otros espacios ciudadanos. Según me cuentan, tiene a los jubilados contentos con diverso tipo de distracciones. Se trata de un municipio anciano. Por otro lado, como le recordó Paulsen en el programa, decidió de lo más campante no recoger la basura de las calles mientras Pinochet estuviera preso. Había sido su guardaespaldas y por él participó en varios episodios oscuros que no se han terminado de aclarar. Las malas lenguas hablan de un pseudo parentesco entre ellos.</p>
<p>Fue comando y miembro de la DINA, según el propio Manuel Contreras. Patricio Navia, por twitter, defendió su legitimidad argumentando que fue electo por una mayoría, y tiene razón, pero eso en nada acalla el cuestionar sus comportamientos autoritarios. Eso que alguna vez se llamó “el orden”, aquí estaba siendo pasado a llevar. Puso en duda la existencia de un Estado de Derecho capaz de suplir sus funciones de Sheriff, como le llamó Alfredo Jocelyn-Holt. Pero en democracia, que a las finales es lo que los marchantes quieren más y más, gobernar no es, como dice Labbé, convertirse en la encarnación de la ley (“el que está con la ley está conmigo”), sino someterse a su imperio. Luis XIV murió hace rato, y el mesías también. Pero volvamos al comienzo: hay un mundo reaccionario que no tolera el descontrol y al que la democracia le cuesta. “Yo tengo las cosas claritas”, aseguró el coronel.</p>
<p>“Si todos los vecinos se estacionan sobre los jardines al mismo tiempo, les saco parte a todos”, le contestó a Villeguita, como si su convicción valiera más que la del conjunto de quienes votaron en su elección. Y no es que me guste la idea de arruinar los pastos, pero no son suyos. Según la última encuesta Cerc, sólo la mitad de los que votaron por Piñera volverían a hacerlo. Entre los frustrados, no han de ser pocos quienes lo consideran insulso. A ellos les habló el coronel Labbé, ni más ni menos que el guardaespaldas de Pinochet.</p>
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		<title>El fin de la Concertación</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Sep 2011 05:05:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Concertación]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/09/Editorial.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-69469" title="Editorial" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/09/Editorial.jpg" alt="" width="547" height="400" /></a></p>
<p>Parece que ya todos saben en la Concertación que ese guiso se descompuso. Al menos, apetitoso convengamos que no está. Varios de sus ingredientes rompen las huinchas por participar de otras recetas, mientras algunos de sus viejos cocineros no se resignan a cambiar el menú. Este conglomerado político pasó de encabezar un mundo social y cultural, a ser algo así como un club de generales sin ejército. Quienes en otro tiempo hubieran sido parte comprometida de su tropa, al día de hoy no le reconocen ningún liderazgo. La oposición al gobierno de Piñera, en un porcentaje bajísimo se siente identificada con la Concertación.</p>
<p>El único partido de izquierda que parece capitalizar de algún modo el descontento, aunque represente a poquísimos, es el Comunista. Casi nadie es hoy comunista en Chile y, no obstante, dirigentes populares como Camila Vallejo no tienen problema en exhibir su militancia. De todo el movimiento estudiantil, no hay ningún rostro reconocible que aparezca públicamente como concertacionista.</p>
<p>Las mismas energías que a fines de los 80 le dieron origen a este amasijo, traducidas al país del 2010 deambulan sin partidos. Es evidente que urge un cierto desorden en el mapa político actual. Hay nudos por desatar. El fin de la era de los consensos conlleva como primera víctima a la Concertación, su madre biológica. Los temas en torno a los cuales buscar complicidades a estas alturas, no son exactamente los mismos que antes, o están, si se prefiere, en otro estado de desarrollo, de manera que difícilmente pueden hallar respuesta en las antiguas mesas de diálogo, y menos aún si provienen de otros comensales.</p>
<p>Sólo el miedo puede estar deteniendo este divorcio virtuoso. Los hijos de ese matrimonio ya están grandes y han formado incluso sus propias familias y, no obstante, de pronto da la impresión que siguieran viviendo en la casa de sus padres. En la realidad sabemos que no, pero en las noticias políticas se vive esa ficción. Una vez le preguntaron al poeta Maquieira por qué se había separado de su esposa: “crecieron los enanos, contestó, y se acabó el circo”.</p>
<p>Urge una reforma al sistema electoral que le devuelva la soberanía a los ciudadanos de hoy. La otra noche, viendo a Camila Vallejo y a Giorgio Jackson en Tolerancia Cero, creí adivinar la entrada definitiva de nuevos jugadores al tablero. Villegas y Bofill los trataron con desprecio, como si se tratara de unos cabros chicos que la estaban revolviendo, sin darse cuenta de que se hallaban precisamente ante los actores más relevantes en la discusión pública del último tiempo. Actualmente todos debaten en torno a los temas que ellos pusieron en la palestra. Villegas simplemente hizo el loco.</p>
<p>Como dice P.V., daba la impresión de que hubiera salido a ganarse el voto de las viejas reaccionarias, esas que ponen el grito en el cielo cuando escuchan la música de una discoteque. Por mi parte, percibí un aire refrescante. Noté en ellos el tono dialogante que le faltó a parte de sus entrevistadores. Dicho sea de paso, distan harto de ser unos niños de pecho. Tienen más o menos la misma edad que tenían algunos de los protagonistas de la Transición cuando entraron al gobierno de la UP. No están jugando. Son las trompetas que estaban faltándole a la adormecida orquesta de nuestra democracia.</p>
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		<title>Viernes</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Sep 2011 05:05:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/09/EDITORIAL-410.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-67872" title="EDITORIAL 410" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/09/EDITORIAL-410.jpg" alt="" width="600" height="353" /></a></p>
<p><strong>Foto: Agencia UNO</strong></p>
<p>TVN está convertido en un lugar de procesión. Su frontis se halla repleto de velas, carteles, banderas, ramos, globos, dibujos, fotografías y una multitud de objetos inexplicables. Ronda mucho mensaje de amor explícito y metafórico. “Está comprobado: ahora, realmente hay un tesoro en el archipiélago de Juan Fernández”. Un hombre, apoyado en la reja, toca la guitarra y tararea canciones de iglesia, mientras una mujer de luto muestra frente a las cámaras su colección de retratos con Felipe Camiroaga, el más popular de los pasajeros del avión C212, que ese viernes no llegó a puerto. Las últimas informaciones referidas al destino de los 17 cuerpos no encontrados en el mar (4 ya fueron sepultados), resultan escabrosas, salvo que se acepte la idea de que todo se transforma, y que no sólo es admirable volver a la naturaleza como semilla. La tragedia conmocionó al país completo. Durante el fin de semana no había rincón en que no se percibiera el recogimiento perplejo que corea la muerte. Ya el sábado en la tarde las declaraciones oficiales invitaban a abandonar las esperanzas. El avión se había estrellado violentamente. Más allá de los parientes y amigos directos, entre los deudos se encontraba la audiencia televisiva. Con el paso de los días, de las muestras de dolor incuestionables, los canales han pasado a mercadear el sufrimiento.</p>
<p>Dicen que el lunes, cuando animadores de todos los canales llegaron al matinal de Televisión Nacional, los directores de la competencia exigieron compartir la transmisión, pero negocios son negocios, y los del Siete dijeron que no. Ya entonces, la industria no sólo sufría. Habría que ser muy ingenuo para no percibir que, rápidamente, de la conmoción se pasó a la lucha por el raiting. Tal vez me equivoque, pero no creo que a los padres, hijos o hermanos de las víctimas, tanta insistencia emotiva con sus propias penas en la pantalla, siguieran reconfortándolos a partir de cierto momento. La utilización política tampoco tardó. Desde La Moneda repiten con insistencia cuan necesaria es la unidad, buscando que el ambiente sentimental impida mantener la razón fría, y vuelva de mal gusto cualquier crítica, pregunta o disenso. No hay queja equiparable a la de un deudo. Es obvio que no hablamos de responsabilidades explícitas ni de malas intenciones, pero mientras la muerte campea, la vida continúa y el sol se sigue acostando cansado al final de cada jornada infinita.</p>
<p>En un instante político de mareas turbulentas, una pena compartida calma las aguas. A pasos de TVN, ya venden tazones, cirios y fotos de un tipo simpático y querible sobre fondos de santidad brumosa. Los huérfanos son personajes secundarios en esta historia. Está claro que en Chile el sentir comunitario no se ha extinguido. Nos gustan las epopeyas colectivas. En el mejor sentido de la palabra, conservamos algo de pueblo chico. Quizá esa emoción esté en el hígado de toda comunidad. Vivimos, mal que mal, en los confines del planeta, donde hay incluso islas remotas a las que aún es riesgoso partir. Las ideas se sobreponen. Las ganas de hablar de la tristeza entrechocan con las dudas de la inteligencia. Mucha parafernalia para buscar a unos amigos que ya son olas en el mar. Los pescadores sacaron del agua lo que ningún radar alcanzó a percibir.</p>
<p>El melodrama que continúa la tragedia, no es más dolor del bueno: es chacota o negocio, versos o estrategia. Nada que ver con los niños que se quedarán solos, ni con la mujer que durmió la última noche abrazada al cuerpo -tan querible como todos los cuerpos- del famoso. Espanta, sin embargo, que sean los hombres quienes se disputen su memoria. ¿Iba o no el avión con sobrecarga? ¿Pagará la FACH la educación de los huérfanos? ¿Correspondía que fuera ese el aeroplano que los llevara? ¿Habrá mañana una torre de control y una pista confiable en la isla de Robinson Crusoe? Porque digámoslo claramente, si las cosas se quedan como están, los grandes perjudicados no sólo serán los muertos… En las costas de la isla donde se perdieron, penarán las ánimas del miedo, mientras la historia continúa ahí, a duras penas y sin remedio.</p>
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		<title>Cuando la tontera es grave</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Sep 2011 05:05:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/08/EDITORIAL-409.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-66388" title="EDITORIAL 409" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/08/EDITORIAL-409.jpg" alt="" width="600" height="413" /></a></p>
<p>La madrugada del viernes 26 de agosto, al cierre del paro -¡qué paro más triste!- murió de un balazo el adolescente Manuel Gutiérrez. Su hermano Gerson declaró que habían salido juntos a mirar la protesta cuando le llegó en el pecho una bala de paco. El discurso oficial dio a entender que eran los costos de tanta irresponsabilidad. “La intención de quienes dispararon era quitarles la vida, porque cuando uno dispara proyectiles de 9 milímetros o equivalentes, lo que busca es quitarle la vida a un chileno, a un carabinero de Chile”, aseguró el ministro del Interior un día antes, luego de visitar a tres oficiales heridos en el hospital de la institución. La bala que asesinó al quinceañero (16) Manuel Gutiérrez, era paradójicamente una de esas de 9 milímetros, sólo que la historia resultó al revés.</p>
<p>Ese viernes, el general Sergio Gajardo, segundo jefe de la Zona Metropolitana, desechó la posibilidad de que un carabinero estuviera involucrado en el crimen del joven, y agregó que no realizarían investigaciones internas, porque no tenían nada que ver… y punto. El diputado Cardemil sostuvo que entre la versión de los “violentistas” y la de la fuerza pública, le creía a estos últimos. Más tarde, tuvo que comerse sus palabras. Fue la fiscalía a través de la PDI quien se encargó de indagar. Es conocida la rivalidad entre Investigaciones y Carabineros. Uno que de estos mundos conoce como pocos, me aseguró que la DIPOLCAR (Dirección de Inteligencia Policial de Carabineros) tiene que haber pretendido adelantárseles para no sufrir la humillación de ser descubiertos por la competencia. Los tiras se hubieran dado un festín. El asunto es que el lunes 29, a eso del mediodía, el general José Luis Ortega, superior jerárquico inmediato de Gajardo, reconoció con la papada temblando que el sargento segundo Miguel Millacura Cárcamo había sido dado de baja por su “presunta responsabilidad” en la muerte del niño. Declaró ante las cámaras que Millacura acababa de confesar la ejecución de dos tiros al aire con una UZI, algo semejante a una ametralladora de guerra. Especificó que puso balas propias en reemplazo de las usadas y que limpió el arma para no dejar rastros. Obviamente se sabía culpable.</p>
<p>El mismo viernes del crimen, el presidente Sebastián Piñera, sin consultarlo con el ministro de Educación ni con ningún otro, invitó públicamente a los dirigentes estudiantiles, para sentarse a conversar, cara a cara, en La Moneda. Durante las horas siguientes, el vocero y otros asesores se encargaron de matizar sus declaraciones &#8211; o “el arrebato”, como le llamaron en palacio-, explicando que Su Excelencia presidiría los encuentros en que también participarían tipos como Bulnes, a los que había pasado a llevar. Camila Vallejos salió diciendo, a nombre de la Confech, que aceptaban la invitación, pero con condiciones, y entre éstas, la renuncia de Rodrigo Hinzpeter. Cabe recordar que desde hace meses, Carabineros no depende del ministerio de Defensa, sino directamente de Interior. Entonces a muchos la condición les pareció desproporcionada, pero a partir de las informaciones posteriores referidas a la muerte del escolar, perdió radicalidad la exigencia y derivó en que muchos la consideraran sensata. A medida que pasa el tiempo, buena parte de lo reclamado por los estudiantes y que hasta ayer pasaba por excesivo, ha ganado validez en la opinión pública. El fin del binominal, los cambios constitucionales, la reforma tributaria, la discusión del modelo de desarrollo, etc., ya no le parecen a nadie simples locuras de juventud. Son cuestiones que ahora encuentran apoyo, incluso transversal, entre tribunos y analistas. La falta de manejo ha colaborado en esta explosión de expectativas, para algunos (y me cuento), virtuosa. Los acuerdos a que se llegue, por supuesto, rondarán las medianías, pero el piso habrá subido de tal manera, que las disputas de las próximas elecciones no debieran dar pie atrás. El jefe de gabinete, a decir verdad, no sé si debiera renunciar, pero claramente lo ha hecho mal. Se ha vuelto un estorbo en el camino de solución a los incordios del gobierno.</p>
<p>Lo comenta la derecha entera. Aparte de las torpezas políticas, tiene a la institución de Carabineros a su cargo en el mayor de los desprestigios. Los pacos confiesan que están agotados tras 100 días enfrentando movilizaciones; algunos han dejado desnudos o con máscaras de superhéroes las comisarías donde trabajaban, reclamando todo tipo de indignidades sufridas en su interior. No pocos se han visto envueltos en delitos, abusos o escándalos. La población les ha ido perdiendo el respeto, con las infinitas consecuencias nefastas que esto conlleva. Un tufillo autoritario les abrió las puertas del descontrol. La idea de “mano dura” los privó del encanto del saludo y la complicidad que tanto costó reconstruir. Bajo su mando eficiente ganarían la lucha contra el crimen, pero en su lugar los ha criminalizado. Torpe y grave. Muy grave.</p>
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		<title>La inteligencia en marcha</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Aug 2011 05:05:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/08/editorial-408.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-64702" title="editorial-408" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/08/editorial-408.jpg" alt="" width="566" height="377" /></a></p>
<p>Foto: Alejandro Olivares</p>
<p>Hasta recién, la voz de los filósofos resultaba hostigosa. Estábamos imbuidos en una burbuja de convicción casi absoluta, de no preguntas, de contentamiento. “¿Para qué sirven los filósofos?”, cuenta Nicanor Parra que le preguntaron a Luis Oyarzún, a lo que éste habría respondido: “Para hacer clases de filosofía. Se gana poco, pero se sobrevive”.</p>
<p>Los que importaban, y en buena medida siguen importando, eran los economistas. En un libro publicado recientemente por Joignant y Guell queda demostrado con cifras su relevancia durante las últimas décadas. La cosa debía funcionar, no debatirse, y de ahí el valor de los técnicos; para reparar una radio de nada sirven los comités editoriales. Un chino le llamó “El fin de la historia”. El ancho de la banda de discusión en torno al modelo económico y de desarrollo, durante el período concertacionista, fue bajo. Lo que comenzó siendo una negociación para no violentar la transición democrática, con el tiempo se volvió una realidad incorporada. Cundieron los consensos. Las visiones críticas no les hacían ni cosquillas.</p>
<p>El ministerio de Hacienda se llevó todo el glamour. Había diferencias entre uno y otro bando, diferencias que podían ser profundas si se llevaban lejos, pero nadie quería ir lejos, ni arriesgar más de la cuenta una máquina que funcionaba bien, que generaba riqueza y disminuía la pobreza, que aumentaba el consumo y que, gracias al crédito milagroso, permitía realizar sueños imposibles. Todo era negocio, y entre los nichos interesantes se hallaban la vejez, la salud y la educación.</p>
<p>Las AFP se fueron haciendo de utilidades millonarias con la plata de los mortales preocupados por su deterioro; las Isapres amasaron fortunas con la enfermedad humana, con su fragilidad (antes de ser atendido en una clínica, todavía piden garantías); y no son pocos los sostenedores de escuelas que ahorrando en servicio, amasaron tesoros mientras mal educaban. Para qué seguir con las universidades. Rocha, el que se quemó intentando asesinar a un martillero, se enriqueció con una que lleva nombre de santo. La lógica imperante era batírselas con las propias uñas, que cada zorro matara su pollo, sin concederle dramatismo a que algunos crecieran como monstruos y se adueñaran de casi todos los gallineros.</p>
<p>La preocupación por la desigualdad estuvo, pero jamás fue suficiente para poner en duda ninguno de los órganos vitales del fantasma al que obedecíamos. Ahora vuelve el tiempo de los filósofos. Aunque el poder se resista y la fuerza de la costumbre desconfíe, debieran cundir los cuestionamientos ilimitados. Ya verá la política cómo se las arregla en el terreno de lo factible, pero se siente en el aire la rotura del marco y los colores se están moviendo al interior del cuadro. La pregunta por cómo queremos vivir está sustituyendo a la de cuánto debiéramos ganar para ser felices.</p>
<p>“Un momento no es simplemente un punto que se desvanece en el curso del tiempo. También es un momentum, un desplazamiento de los equilibrios y la instauración de otro curso del tiempo”, escribió Rancière. “Un ‘momento’ comunista –así le llama a los períodos de emancipación, a los instantes en que la igualdad no es un proyecto si no un principio en práctica, algo muy distinto de las sociedades comunistas o los partidos con ese nombre-, es una nueva configuración de lo que significa ‘común’: una reconfiguración del universo de los posibles. No es solo un tiempo de libre circulación de partículas inconexas. Los momentos comunistas han demostrado más capacidad de organización que la rutina burocrática”.</p>
<p>Cuando la ciudadanía se manifiesta, por lo general, no sólo está reclamando; cada uno de sus miembros está confirmando que tiene un saber irrenunciable, un conocimiento que no puede ser despreciado, una inteligencia, en algún sentido, tan valiosa como cualquier otra. El compañero P.V. asegura que durante el paro podrían producirse apagones (escribo antes de que acontezca), pero yo, aún sin entender del todo sus motivos, no pierdo las esperanzas de que sirva para prendernos las ampolletas. Aquí hay mucho por repensar.</p>
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		<title>Todavía faltan más de treinta horas</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Aug 2011 00:20:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/08/EDITORIAL-PF.jpg"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/08/EDITORIAL-PF.jpg" alt="" title="EDITORIAL PF" width="339" height="385" class="alignnone size-full wp-image-64776" /></a></p>
<p>Recién comienza la noche, el tiempo en que todo está encapuchado. El paro al que llamó la CUT de Arturo Martínez no fue obedecido por los sindicatos de trabajadores. La Concertación, que últimamente no da pie en bola, se sumó como una incauta encandilada por la fuerza de los movimientos sociales. </p>
<p>Desgraciadamente, no termina de entenderlos. Al participar los estudiantes, era de suponer que la ola vendría buena, y este conglomerado hace rato que no surfea. Pero los estudiantes fueron bastante invisibles durante la jornada. </p>
<p>Hubo desordenes frente a colegios o universidades, pero el movimiento estudiantil continuó latiendo por su cuenta. La convocatoria al paro ni siquiera ha tenido contenidos claros. </p>
<p>Era uno más de esos paros que todos los años organiza la CUT, quizás para recordarnos que aún hay organización de trabajadores, quizás para mantenerle la pega a camarillas de dudosa representatividad. Sólo que este año, así como el anterior había sido de vacas flacas, ya que el terremoto le quitó todo el piso a la actividad, éste se vislumbraba generoso, porque caía en una tierra maravillosamente abonada. </p>
<p>Pero la gente no es tonta. Aquí no se trata de andar derrocando gobiernos ni nada por el estilo. Eso sólo puede caber en la cabeza de histéricos o enfermos revolucionarios. Acá se trata de más democracia, y no de menos. Y el paro en curso tomó un olor a reclamo desmedido. </p>
<p>Aquí lo que suma es el despertar de nuevas demandas, ir cambiando el trato, igualar las posibilidades lo más posible, y también las seguridades. Que no todo lo decida la rentabilidad financiera. Pero el país no padece un estado desastroso ni nada parecido. La cesantía no tiene postrada a la población ni hay una dictadura en curso. </p>
<p>Cierto, el gobierno de turno no se ha lucido. Más bien ha hecho el loco; ha sido, en momentos, el encargado de reavivar la cueca. Le costó varias marchas y pésimas evaluaciones entender que carabineros no debía combatir a los manifestantes ni La Moneda hablar de los jóvenes como un cúmulo de violentistas (Piñera insistió en la lesera hasta el último momento), sino actuar con cierta complicidad, y las marchas se pacificaron. </p>
<p>Este paro posiblemente terminará perteneciéndole a los desbordados, a los que ya no creen mucho en nada, individuos furiosos por múltiples motivos. Con esos no hay mucho diálogo posible. Son el último peldaño de lo mismo que las mayorías reclaman con esperanza: algo así como inclusión, como participar de una manera más igual en un territorio común. </p>
<p>Hay que considerar que existen generaciones enteras que han crecido demasiado lejos del poder, gran parte de los cuales ni votan, que ya piensan de otra manera, sin los miedos de sus parientes marcados por la dictadura. Todavía hablan más por las encuestas que por las elecciones, y sienten que la calle les pertenece, es decir, que el país también les pertenece. No puede ser el feudo de unos pocos. </p>
<p>Hace rato que no los representa la CUT de esos viejos dirigentes. Huelen mal. No tienen nada que ver con Gajardo, aunque se halla puesto en cuanta foto exista junto a los dirigentes estudiantiles, porque son muchos los que saben que parte del problema educacional son los amarres profesorales. Pero son cosas de la política. </p>
<p>El PC es el único partido que ha actuado colaborando al menos con organización, y parece que parte de lo que cobra es la figuración de Mario Bros. En fin, como me dijo un amigo derechista, “ a esta fiesta no estaban invitados todos”. Entre la concentración familiar del domingo y este paro sin razón de ser reconocible, hay un abismo. </p>
<p>Ojalá no sea mucha la trifulca, para que no se manche con excrementos ajenos la convicción en curso. Los que quisieron subirse por el chorro, saldrán mojados. A ver cómo sigue la cosa. Todavía faltan más de treinta horas.</p>
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		<title>La derecha dura</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Aug 2011 04:05:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/08/MOMIA.jpg"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/08/MOMIA.jpg" alt="" title="MOMIA" width="480" height="567" class="alignnone size-full wp-image-63036" /></a></p>
<p>Este fin de semana, leyendo los diarios, en especial El Mercurio, me resultó evidente que la discusión sobre los movimientos sociales, la educación, la desigualdad y el modelo, habían terminado por sacarle los choros del canasto a los que tiembla cuando roncan. El gobierno, hasta aquí, se había pronunciado de manera condescendiente, intentando dar en el gusto sin poder hacerlo, si no escuchando atentamente, al menos sufriendo con temor y perplejidad el rumor de las calles. Pero la derecha que lo rodea se aburrió de andar haciéndose la buena. </p>
<p>El domingo, en el cuerpo de Reportajes del decano, Sergio Melnick respondió una entrevista titulada “La clase política está siendo complaciente frente a la manipulación de la izquierda más extrema”. Allí asegura que “el gobierno debe dejar de ceder en todo y marcar una línea coherente de políticas”. A continuación, se larga en una interesante y atendible enumeración de puntos a corregir, con los cuales el sistema educativo chileno quedaría tiqui taca. </p>
<p>En el último propone “abrir formalmente el espacio a las universidades con fines de lucro”.  Entre medio le quita cualquier relevancia a las manifestaciones ciudadanas y culpa de prácticamente todo lo acontecido al Partido Comunista y a la Concertación. Por ahí se larga esta joyita: “La izquierda más radicalizada, liderada por el PC, buscará la desobediencia civil e intentará por todos los medios que el gobierno tenga que recurrir a los militares para asociar su imagen a la de Pinochet”. Zalaquett también amenazó con sacar el ejército a la calle. ¿Pensarán que son soldaditos de juguete? Parece mentira, pero todo indica que algunos ya están pensando en las Fuerzas Armadas, cuando la población recién termina el ejercicio de olvidarlas. </p>
<p>Son poquísimos, obviamente, pero esta entrevista a Melnick, editada con sumo cuidado, en tono de proclama, ubicada apenas abriendo el cuerpo más político del matutino, a mí me olió a editorial. Y era de esperar. La derecha chilena está muy lejos de compartir lo que se grita en las manifestaciones estudiantiles y en el resto de las marchas del último tiempo. No creen en la educación pública. Los maricas les producen urticarias. El cuento de la ecología, el poder local, la diferencia entre crecimiento y desarrollo simplemente le toman los nervios, lo consideran una bobada, más todavía cuando la economía está bullante y los negocios van viento en popa. El clamor popular les parece un chillido infantil al que ojalá se pudiera callar con un par de palmadas. Y algo de razón tienen al no distraerse con tanto ruido, porque precisamente mientras suenan las cacerolas, se aprueba la explotación de Isla Riesco, del primero de cinco enormes yacimientos de carbón destinados a abastecer las centrales termoeléctricas existentes y por existir. </p>
<p>La demanda por educación permitió desatender la discusión sobre la matriz energética, el valor de la naturaleza y la concentración del poder. Meten goles de hoyito. El gobierno ya dijo que no subiría los impuestos, pero a un sector de la derecha con eso no le basta para nada, es más, desprecian por pusilánime la falta de convicción mostrada por Piñera en la defensa del modelo económico que ellos mismos instauraron. Creen que “la niña” Vallejo y “el niño” Jackson se están pasando de la raya, sin entender que son precisamente ellos los mejores interlocutores a los que pueden aspirar. El epíteto de “¡comunistas!”, gritado como insulto y causa final de todos los descalabros, ha vuelto a volar con frecuencia desde sus bocas. </p>
<p>La nueva derecha gime sobre el felpudo de los derechistas de siempre, esos que no contienen su gen patronal cuando se les provoca más de la cuenta. A este punto, ¿qué hará el presidente? ¿Sucumbirá ante el supuesto Tea Party que nace, los ideólogos fanáticos de las isapres, las AFPs y la competencia milagrosa, para no mencionar el pinochetismo del que renegó en su campaña, o instalará por fin un camino propio, así tengan que confundirse las alianzas? Y los estudiantes ¿tendrán la habilidad y los huevos para hacerle frente a esta embestida que se les viene? ¿Por qué rechazaron el diálogo con el Congreso? ¿Sabrá primar la inteligencia sobre el entusiasmo? ¿De verdad llegaremos a un plebiscito? ¿Hay posibilidades de que suceda? Qué triste sería que la fuerza de los ciudadanos acabará exhausta en la camilla de una clínica privada, con médicos de Chicago muriéndose de la risa, y el mismo padrón electoral, el mismo sistema político, los mismos liceos de mierda y los mismos profesionales de segunda endeudados hasta la vida eterna. Los ricos con los ricos, los pobres con los pobres y, como decía Maquieira, la “clase media sin revolución”.</p>
<p>Hay varias huelgas en curso, un paro nacional convocado y una fuerza reaccionaria emputecida. Los bandos están bien dibujados. Empiezan a escucharse con demasiada frecuencia declaraciones destempladas. A este cuento le está faltando articulación. Si no prima la democracia, se impondrán los carcamales. No estoy pensando, por si acaso, en golpes de Estado -hoy sería payasesco-, pero sí en esos que saben manipular la fuerza de los hechos y que cuando el río suena se encargan de ahogar las piedras.</p>
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		<title>A la suerte de la olla</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Aug 2011 04:05:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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<p>El mundo está revuelto. Nada que hacerle. Es de esos momentos en que dan ganas de darle crédito a los mirones de astros, manos y borras de café. Coincidencias difíciles de explicar con criterios simplemente históricos, tecnológicos, sociológicos, etc., se están produciendo en todos los continentes. Están quemando calles en Londres, Medio Oriente rompió el silencio, Europa frágil y perpleja, EEUU y Obama bajo una lupa como la que ellos acostumbraban poner sobre el mundo, y las bolsas cayendo sobre nuestras cabezas como chaya dorada. Hoy nos preguntábamos con una amiga, más allá de las noticias televisivas y los escritos apasionados, qué significaría este descalabro para las vidas corrientes del mundo.</p>
<p>¿Aumentará la pobreza, habrá más hambrientos en el planeta, quedará cesante mucha gente? Me cuesta imaginarlo. Mejor remitirse al micro mundo de nuestra patria, donde como en cualquier punto, según dicen, también acontece la totalidad. La población no está quieta. Dejó de vivir centrada simplemente en sus acontecimientos cotidianos, y ha salido a la calle.</p>
<p>No quiero decir con esto que todos lo hayan hecho físicamente como los marchantes, pero la noticia política, en el sentido más grande de la palabra, ha vuelto a cautivar las audiencias. Yo intuyo que terminó la onda de los acuerdos. Durante décadas vivimos la construcción de un convencimiento común, de una moral, prácticamente, que reemplazaba las pasiones particulares por una promediada. La democracia se reconstruyó sobre la base de que un proyecto común era la única forma de crecer y desarrollarse, y la lógica funcionó, porque Chile pasó de ser un país modesto a uno que recorrió el mundo dando clases de cómo superar la postración.</p>
<p>Los constructores del modelo pinochetista, de las AFP, las isapres y demases guarifaifas de capitalización popular -que de popular nunca tuvo nada-, daban charlas en parlamentos extranjeros poniendo como ejemplo al Chile concertacionista. Un poco para allá y un poco para acá, vivimos la ficción (o realidad pasajera), de que todos queríamos lo mismo. El ala política de esta historia, viajó predicando las virtudes del consenso. La cosa es que más allá del juicio de valor, de si es cierto o no que la única vía de crecimiento es el sometimiento de las pasiones, el paradigma se rompió.</p>
<p>Bulnes puede ser mejor o peor ministro, pero nada de lo que diga será aceptado hoy como la respuesta verdadera. Lo que entendemos por moderación política dirá algo, pero las fuerzas que irrumpen dirán otra cosa. Es obvio que los estudiantes deberían buscarle un remanso a este río, porque de lo contrario mucho de lo avanzado pasará de largo, y el ruido habrá sido más que las nueces, pero perfectamente podría no suceder, porque en la CONFECH son muchos los integrantes, y aunque las caras que recordemos sean las de Camila Vallejo y Giorgio Jackson, se vive un estado de asamblea en que el entusiasmo carnavalesco no habría de extrañarse que acallara el sentido de la lucha.</p>
<p>Mal que mal, la marcha de este martes ha vuelto a ser multitudinaria, colorida, juguetona y entusiasta. Para sorpresa de muchos, el movimiento está más vivo que nunca. El recorrido por el que la autorizaron, lejos de perjudicar la convocatoria, la enriqueció. Fueron en torno a los 100.000 los que participaron. La columna atravesó barrios y sus habitantes se asomaron a los balcones para aplaudir y arrojarle agua a los estudiantes acalorados, un día de primavera en pleno invierno.</p>
<p>En la noche, a partir de las 21 horas, en muchísimas esquinas se reunió gente a tocar las cacerolas. Como dice P.V., los vecinos al hacer sonar sus ollas, están también comunicándole al del lado su manera de pensar. La clase media se está sincerando. Está sacando la voz al mismo tiempo que, cansada de ser una cifra, una consonante y un número (C2, C3…), va construyendo comunidad. La fama del movimiento traspasó las fronteras. La solidaridad internacional se está dejando sentir.</p>
<p>¿Cómo se amarrará esto? Los desmanes tienen poco que ver con la demanda en curso. Son el residuo ingrato de la fiesta, pero no el centro de los acontecimientos. Parece que durante los próximos años, no serán posible, como quería el Piñera de los primeros meses, gobiernos de tipo aylwinista; se ha perdido por completo la sensación de riesgo institucional, que sirvió (supongo que justificadamente) de razón o excusa para mantenernos quietos largamente. Dicho sea de paso, si el carabinero encapuchado de Valparaíso efectivamente arrojó piedras, la crisis de credibilidad de este gobierno será absoluta, y es de suponer que Hinzpeter deberá pagar el pato. ¿Cómo saldrá el presidente del atolladero? Ha de pensar, a ratos, quién diablos lo mandó a meterse en este embrollo.</p>
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		<title>Cuatro de Agosto</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Aug 2011 05:27:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/08/Cacerola2.jpg"></a><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/08/Cacerola3.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-60762" title="Cacerola" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/08/Cacerola3.jpg" alt="" width="332" height="385" /></a></p>
<p>Hasta el miércoles 3 de agosto, la marcha convocada en La Alameda por el movimiento estudiantil era un último esfuerzo, discutible y, de hecho, discutido, por seguir mostrando fuerza cuando ya muchos de sus cómplices creían que había llegado el tiempo de atar cabos. El riesgo de que al día siguiente se notara una merma importante en la convocatoria era alto, pero justo entonces apareció Hinzpeter, de quien no se sabía nada desde que la Udi entrara al gabinete, tomándoselo, aparentemente, por completo. Y su performance no pudo ser más desafortunada, porque, quizás precisamente para demostrar que conservaba algo de la autoridad perdida, salió vociferando que no le permitiría a estos mocosos intransigentes continuar con sus chacotas, al menos no por la principal arteria de la capital.</p>
<p>No lo dijo así, pero fue algo por el estilo lo que Piñera mismo vino a especificar poco más tarde, cuando habló de ponerle punto final a tanta protesta obstinada. El asunto es que en ese preciso momento Hinzpeter le insufló nuevos bríos a la manifestación. Le agregó una nueva razón de ser a la movilización: ¿quién era él para venir a prohibir el uso de los espacios públicos? ¿Bajo qué argumentos unos podían y otros no marchar por La Alameda? Hay que considerar que la violencia jamás ha formado parte del espíritu de este movimiento ni mucho menos ha contado con algún espacio en la convocatoria. Los destrozos y las violencias que se desatan en sus bordes, como puede corroborar cualquiera que los conozca, le resultan tanto o más molestos a los convocantes que a las autoridades.</p>
<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/08/editorial-01.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-60724" title="editorial 01" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/08/editorial-01.jpg" alt="" width="560" height="380" /></a></p>
<p>El alcalde de Santiago, Pablo Zalaquet, reconocía que ya no daba más, y en las fotos se le veía, si no llorando, a punto, pero incluso él reconocía que había llegado a un acuerdo con los directivos de las federaciones para querellarse juntos en contra de quienes se revelaran como responsables de los destrozos. Pero llegó el 4 de agosto, y el ministro del Interior, en lugar de dar la mano a torcer o procurar, con la habilidad propia de los buenos políticos, las condiciones necesarias para evidenciar que los buenos son ellos, soltó a los pacos como fieras y los echó a perseguir jóvenes antes siquiera de que gritaran el primer slogan.</p>
<p>Si la marcha estaba convocada a las 10.30 hrs., a las 10 Plaza Italia ya olía a lacrimógenas y los uniformados se encargaban de disolver hasta los más pequeños grupos. La orden era clarísima: que no marcharan, que se les detuviera, que se abortara cualquier intento de manifestación. Carabineros paraba a todo el que no fuera viejo en el centro y sus alrededores para revisarles las mochilas, desviarlos de su camino, desmotivarlos o detenerlos. Pues bien, no hubo marcha. Los que llegaron a reunirse para hacerse escuchar terminaron mojados o ahogados antes del primer murmullo. Con su recepción, la fuerza pública convirtió a muchos posibles marchantes en combatientes, y el ministerio del Interior y la intendencia de Santiago lograron reemplazar un lugar de encuentro por muchos puntos de enfrentamiento.</p>
<p>A medida que el día transcurría y que, como si fuera poco, se difundía el dato de que el apoyo del gobierno, según la encuesta CEP, la más reconocida de todas, había caído a un 26%, el más bajo de un presidente desde el fin de la dictadura, fueron miles de miles los que se sumaron al movimiento rebelde. Ya no era sólo pedir una mejor educación, sino manifestar la molestia que produce el intento de silenciar cualquier voz. ¿Es que acaso la Alameda tiene dueños? La represión absurda con que se recibió a los estudiantes causó indignación. La foto de un niño de cerca de diez años siendo detenido por un silón de las fuerzas especiales terminó con la paciencia de muchos inconmovibles. Se multiplicaron a lo largo de Chile las protestas en las principales plazas de varias ciudades.</p>
<p>Santiago estaba convertido en un campo de batalla. Más de 1300 efectivos de carabineros se paseaban por el centro persiguiendo universitarios. The Clinic Online informó de unos que le indicaban a otros dónde había cabros para apalear. Tal cual, hablaban de ir a apalear. A las 18.30 hrs estaban convocados para entrar en escena los universitarios y los profesores (¡saquen a Gajardo!), -porque la marcha mañanera era de los secundarios- y lo que sucedió fue que a esa hora se revitalizó con ellos la historia, pero resulta que ellos ya no eran simplemente los estudiantes, sino medio Chile cabreado con el abuso de poder, la desigualdad, el no ser oído ni atendido, choreado con la lógica mercantil que a las finales enriquece siempre a los mismos, muchos de los cuales o están en La Moneda o la circundan.</p>
<p>Y empezaron los caceroleos. El llamado a golpear ollas como tambores esta vez no pretendía significar hambre, sino hacer ruído, evidenciar un reclamo que pocas veces encuentra cabida en la televisión y los grandes medios de prensa. Hubo quienes quisieron tomarse Chilevisión. Fue un día inolvidable, en que el caos, pero también los ciudadanos comunes y corrientes, se apoderaron de la escena. Como en la gloria de los ochentas, a lo largo de todo el país retumbaron las baterías de cocina. Se congregó gente en los parques. Reinó un ambiente revolucionario, y como siempre que sucede esto, hubo excesos.</p>
<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/08/mas-editorial.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-60722" title="mas editorial" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/08/mas-editorial.jpg" alt="" width="630" height="427" /></a></p>
<p>En fin, el tema dará para rato y es harto improbable que pare aquí. ¡Qué tontera más grande! Lo que pudo ser la última de las marchas, se convirtió en el primer capítulo de una historia de la que no podemos adelantar mucho; un primer capítulo, en todo caso, impresionante, casi tanto por las ansias de libertad y respeto instaladas en nuestra ciudadanía, como por la incapacidad y tozudez de sus gobernantes. Los que han culpado a La Concertación, simplemente no entienden nada; la Concertación es un perro mojado que se lame la cola mientras aúlla la jauría. Tampoco tienen mucho que arrogarse los comunistas, salvo la capacidad, si se les ocurre negociar (como dicen que estuvieron haciendo antes de que Hinzpeter promoviera la revuelta con sus bravuconadas) de romper la unidad de la CONFECH. Pero ya ni de la CONFECH es el asunto.</p>
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		<title>El futuro no tiene nombre</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Aug 2011 04:05:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Fernández</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/08/AYLWIN.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-60196" title="AYLWIN" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/08/AYLWIN.jpg" alt="" width="378" height="247" /></a></p>
<p>No debe ser agradable ver cómo se cae en las encuestas, cuánto menos la gente lo está queriendo a uno, o, peor aún, cómo crecen los que te desprecian. En el caso de Piñera debe ser harto frustrante, porque acostumbrado a ganar en todo, esto de ir perdiendo en el juego seguro que lo desespera. Como buen timbero, vendió acciones en el último cambio de gabinete, compartió la propiedad del gobierno, y ahora está teniendo que vérselas con sus nuevos socios.</p>
<p>Varios se han detenido en el hecho de que aparece rígido o fruncido en las fotos con un Longueira a su lado al que sólo le faltan las pantuflas para exhibir con descaro tanta comodidad. ¿Quién manda ahí? Hinzpeter, como por obra de magia, desapareció. Uno de estos días debiera asomarse para dar explicaciones en el Congreso por lo mal que ha andado la seguridad ciudadana. La “Nueva Derecha” ha terminado confinada, como una niña coqueta pero tonta, en el rincón de los porros.</p>
<p>Mucha fracesita linda y poco ñeque. ¡Les falta calle! Ahorita están siendo mayordomos de palacio de la derecha de siempre. Pero tanto o más sorprendente es lo que sucede con la Concertación. Según la última encuesta Adimark, un mísero 20% de la población está con ella. El 67% la rechaza. La coalición heredera del NO, que hasta hace poco encarnara, incluso para el último de sus críticos por la izquierda, la cultura democrática y algo parecido al alma de Chile, ya no representa sino a un puñado de incondicionales.</p>
<p>Con Aylwin fue la cabeza de “la gran familia chilena”. Con Frei, la piel de los jaguares de América Latina. Lagos terminó con un 70% de apoyo y Bachelet llegó a marcar más de 80. Ambos militan hoy en una coalición con la que se identifica sólo la mitad de los opositores a Piñera, y a la que dos tercios de la población, con mayor o menor intensidad, lisa y llanamente repugna. ¿Qué le pasó a la Concertación que a un año y tanto de abandonar el gobierno, la abandonó también el afecto de la gente? Hoy son más los que se reconocen de la Coalición por el Cambio, marca insignificante, neonata, de difícil retención, que los concertacionistas.</p>
<p>¿Es éste 20% el que discute si hacer o no primarias? ¿Candidata de ese 20% sería Bachelet en caso de presentarse a las próximas elecciones? Buena parte de quienes desprecian a la Concertación optaron por la orfandad. Para ser precisos, la suma de todas las alianzas políticas existentes no alcanza a representar a la mitad de los posibles votantes.</p>
<p>Y digo “posibles”, porque si el padrón sigue como va, las encuestas terminarán siendo más representativas de la voluntad popular que las elecciones. La mayoría de los chilenos quisiera algo que no existe. Bachelet misma, en cierto sentido, es algo que no existe. Está protegida por la ausencia, pero no estaría de más recordarle a los muertos que ven en ella el camino de resurrección, que acá  en el mundo de los vivos los amores van y vienen, y se ponen a prueba en la convivencia. Cunde más el rechazo que la aprobación, y mientras aquello acontece, pasando por alto la ya escasa representatividad del parlamento, estos partidos insignificantes se dan el lujo de poner y sacar a dedo senadores, diputados y otros cargos supuestamente concedidos por los ciudadanos.</p>
<p>¿Quién llenará el vacío? Mi amigo P.V. está convencido de que puede aparecer, con todo derecho, un movimiento que llame a anular el voto, si acaso cunde la sensación en el pueblo -qué palabra más silenciada- de que lo están agarrando para el hueveo. El coro está siendo mucho más interesante que los solistas. El genio abandonó a los líderes para filtrarse en las veredas. Los alumnos parecen saber más que los profesores. Está rara la cosa.</p>
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