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	<title>The Clinic Online &#187; Pamela Jiles</title>
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		<title>Orgasmo, estornudo feliz</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Aug 2009 14:28:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pamela Jiles</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Orgasmo]]></category>

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		<description><![CDATA[por Pamela Jiles Hace veinticinco años escribí un artículo para la revista “Análisis” que llamé “Estornudo Feliz”. Fue en portada y provocó un escándalo. En medio de la sanguinaria dictadura pinochetista, el más combativo de los medios de comunicación dedicaba su primer titular a un tema “frívolo” como el orgasmo. Para la mojigatería de izquierda [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/05/jilesbandera.jpg" align="right" width=180 /></p>
<p>por Pamela Jiles </p>
<p>Hace veinticinco años escribí un artículo para la revista “Análisis” que llamé “Estornudo Feliz”. Fue en portada y provocó un escándalo. En medio de la sanguinaria dictadura pinochetista, el más combativo de los medios de comunicación dedicaba su primer titular a un tema “frívolo” como el orgasmo. Para la mojigatería de izquierda –que es peor que la de derecha en muchos aspectos- era inadmisible preocuparse de la sexualidad, cuando los muertos flotaban en el Mapocho y cientos de compatriotas eran torturados en cárceles secretas. Sin embargo, me sigue pareciendo un bocadillo, así que quiero recordarlo y compartir con ustedes –queridos lectores- algunos de sus párrafos más significativos.<br />
&#8220;El orgasmo es comparable con una picazón, un escalofrío, un bostezo o un estornudo. Un estornudo feliz, que se siente venir mucho antes de que llegue, y resulta muy  frustrante que no llegue o se vuelva a ir. Igual que un estornudo, la excitación incita a un masajeo rítmico, rápido y vigoroso de los órganos correspondientes para aliviarlo, como  cuando uno no puede evitar frotarse las fosas nasales para prevenir un ¡achiiis!.<span id="more-8646"></span><br />
Los franceses llaman al orgasmo “la pequeña muerte” en alusión al abandono de sí mismo que produce y a la sensación de que la persona se va, que el tiempo termina. En sintonía con esta idea,  en japonés la palabra que corresponde a orgasmo equivale a “ir al cielo”.<br />
Pero antes de este salirse de sí mismo, la excitación se pone de manifiesto por la congestión de los órganos sexuales que, en el caso de los hombres, resultará en la señal evidente de su pene henchido.<br />
El camino al orgasmo se caracteriza por las acciones de besar, lamer, chupar, morder, pellizcar, acariciar, golpear (con pequeñas palmaditas, se entiende) y agarrar. Estas acciones son consustanciales al acto sexual humano, presentes en todas las culturas y épocas con mínimas variantes, trasmitidos de generación en generación.<br />
La sangre se concentrará en los órganos con mayor sensibilidad para el placer: los labios, la nariz, los pezones o tetillas, los genitales y&#8230; los lóbulos de las orejas. El humilde lóbulo de la oreja -bastante olvidado- evolucionó en el ser humano exclusivamente para el estímulo erótico, y vale la pena consignar que puede provocarse un orgasmo por el sólo estímulo de ese diminuto colgajo de carne.<br />
En la siguiente etapa el pene erecto del varón penetra el tubo vaginal que lo recibe entre sus paredes esponjosas y lubricadas por la excitación. Entonces se produce una especie de danza ritual que sigue ciertos patrones: los cuerpos comienzan a moverse uno sobre el otro, envolviendo y soltando las piernas y los brazos, levantando y bajando la cabeza, yendo y viniendo los torsos, pero sobre todo moviendo la pelvis, en rotación las mujeres, los hombres con empujones penetrantes.<br />
Las caderas amplias de la mujer tienen un objetivo muy anterior al de facilitar el parto: favorecen los movimientos rotatorios que producen el masaje genital necesario para aumenta el placer propio y envolver con fricciones deliciosas al pene del varón. Las caderas estrechas del hombre, a su vez, facilitan las penetraciones rítmicas cada vez más rápidas y profundas.<br />
La mujer produce rotaciones sinuosas de las caderas que aumentan la fricción sobre el pene, a la vez que se estimula con el roce del miembro con los labios mayores. El golpeteo de los testículos con la vulva no es un detalle menor en la reacción sexual de ambos puesto  que produce un insistente masaje indirecto del clítoris y una mayor excitación del tercio inferior del órgano masculino.<br />
El pene recibe además otros dos tipos de estímulos, es apretado y soltado por el tubo vaginal a la vez que la propia  fricción hacia dentro y fuera aumenta su excitación. El órgano masculino se mantiene así rígido, irrigado, tenso y cada vez más sensible a ese agradable masaje.<br />
Hasta que por fin estalla el orgasmo, una serie de contracciones rítmicas, involuntarias y bruscas en las terminaciones nerviosas genitales, seguidas de relajaciones casi totales, con intervalos de menos de un segundo. Estas contracciones se suceden unas diez o quince veces, expeliendo la sangre acumulada en la zona pélvica hacia el resto del cuerpo, lo que produce el “alivio placentero” que caracteriza esta experiencia.<br />
Las mujeres –adecuadamente estimuladas- podemos  experimentar varios orgasmos seguidos en el mismo acto. En cambio, los hombres sólo pueden obtener uno, acompañado normalmente de la expulsión del semen, después de lo cual quedan fuera de juego durante por lo menos treinta minutos&#8221;.</p>
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		<title>La Tencha</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Jun 2009 21:07:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pamela Jiles</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Hortensia Bussi]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Pamela Jiles. Hortensia Bussi Soto fue fiel durante ochenta años a un marido infiel. Como era previsible, las columnas pateras y las palabras de buena crianza se impusieron durante su funeral pero nadie se atrevió a estampar para la historia que no son los méritos objetivos de la Tencha los que le dan notiriedad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/06/latencha.bmp" align="right" width=180 /><br />
Por Pamela Jiles.</p>
<p>Hortensia Bussi Soto fue fiel durante ochenta años a un marido infiel.<br />
Como era previsible, las columnas pateras y las palabras de buena crianza se impusieron durante su funeral pero nadie se atrevió a estampar para la historia que no son los méritos objetivos de la Tencha los que le dan notiriedad sino el sólo hecho de que fue la esposa del más importante líder social de nuestro país, razón suficiente –en mi caso personal- para ir a despedirla, especialmente cuando parece tan esquiva la unidad de la izquierda chilena, a pesar de ser esa justamente la tarea que nos legó Salvador Allende.<br />
La Tencha perteneció a esa izquierda que habla de “las armas de ayer”, el trozo socialdemócrata de la oposición a Pinochet que optó por categorías pre-marxistas para enquistarse y mantenerse en el poder haciendo alianza con la derecha. Esos compañeritos de ayer que a todo le cambian el nombre. Llaman “situación de riesgo social” a la pobreza, “gente” al pueblo, “sistema binominal” a la dictadura, “gay” a los homosexuales, “renovación” al reformismo, “ejecutivos de marketing” a los vendedores, “trabajadoras sexuales” a las prostitutas, “metódicos” a los neuróticos. Y ahora último le llaman “díscolo” al personaje indefinido, al tiro al aire, al inconsistente, al que ya no es ni socialista militante ni concertacionista adoptivo, pero que no se sabe lo que es.<span id="more-7055"></span><br />
En estricto rigor, Hortensia Bussi fue de esos personajes: conservadora en lo valórico, poco entendida en política, moderada en su compromiso social, exponente de un rol de mujer subordinado, una señora de carácter osco, fanática de los juegos de mesa y los crucigramas, propensa a los honores públicos, temida entre los dirigentes socialistas por su personalidad dura y autoritaria, una dueña de casa de la pequeña burguesía que ejerció de primera dama durante el breve gobierno de la Unidad Popular y luego como viuda oficial de Allende por cuarenta y cinco años. Y es allí donde aparece la paradoja que la vuelve especial: una mujer sin demasiada identidad política con su esposo que sin embargo dedicó la mayor parte de su vida a oficiar de representante y deuda de un hombre para el que el compromiso conyugal fue –por decir lo menos-relativo.<br />
La Tencha fue un personaje aceptado pero no querido por el pueblo chileno. La prueba es que no hubo manifestaciones populares durante sus funerales y llegaron a rendirle homenaje básicamente los jerarcas de la Concertación, unas pocas personalidades de la cultura y el sector más disciplinado del socialismo que encabeza Escalona.<br />
En primera fila figuraban Bachelet, Lagos, Freí, Escalona, Insulza –obvio- y sólo una curiosa novedad: el presidente del Partido Comunista que –según parece- ya está incluido con derecho pleno en la Concertación. Desde esta columna reconocemos el tremendo esfuerzo desplegado por el compañero Guillermo Tellier para cumplir tal objetivo: posar sus asentaderas en la corte de la coalición de gobierno donde se muestra rozagante.<br />
Sin excepción, todos los oradores en el funeral dijeron que se trataba de “una gran mujer” pero ninguno explicó cuáles serían las razones históricas precisas. Cada uno se regocijó contando anécdotas sobre sus paseos a la playa, sus gracias como jugadora de Dilema, sus reprimendas a Clodomiro Almeyda, y la reiterada versión de que la Tencha los retaba por teléfono, como si esto constituyera grado o rango dentro del escalafón socialista, sin reparar en lo descomedido de la intervención en política contingente de una señora que ostentaba una posición única y exclusivamente por haber sido la cónyuge de Allende.<br />
Sólo uno de los expositores oficiales  -el doctor Arturo Girón, que la atendió hasta el último día- mencionó muy superficialmente los luctuosos sucesos de 1996, durante un viaje a Chile de Fidel Castro. En esa oportunidad la Tencha se salió de protocolo -y de la buena educación elemental que debería mantener la viuda de un ex Presidente- y se permitió exigir al gobernante cubano “elecciones libres”. Lo que la derecha interpretó como un gesto de gran valentía,  para los revolucionarios singificó una confesión pública por parte de la Tencha de ser partidaria de la muy relativa forma de gobierno que le gusta a la banca y a la oligarquía, la democracia burguesa, una tan estrecha como la que tenemos hoy en Chile por ejemplo. Ese capítulo fue especialmente desagradable puesto que Hortensia Bussi  agredió verbalmente al primer mandatario del mismo país que protegió y alimentó a gran parte de la familia Allende durante décadas, el mismo país cuyos ciudadanos se sacaron la comida de la boca para cederla a los exiliados chilenos tras el Golpe, el mismo país que entregó gustoso sus escasos departamentos en Alamar para alojar a las familias de perseguidos políticos, en fin, el país cuya solidaridad con nuestro dolor y nuestra derrota no tuvo medida ni final hasta hoy.<br />
Curiosamente, en el acto funerario de la viuda de Allende, Camilo Escalona destacó la presencia del presidente del Consejo de Ministros del Perú, Yehude Simon, la única autoridad extranjera que viajó para rendirle homenaje, pero el dirigente socialista no hizo una sola mención a la matanza de campesinos que protagoniza ese personero del gobierno de Alan García, lo que sí es una flagrante muestra de crimen antidemocrático por donde se le mire.<br />
Tampoco se recordó en ninguna de las semblanzas apologéticas que la Tencha se crió huérfana de madre, ni que su padre se suicidó de un balazo en la cabeza cuando ella era una adulta, ni mucho menos que Hortensia se casó embarazada.<br />
Hortensia y Allende se conocieron en plena calle justo después del terremoto de 1939 cuando ella salió huyendo del cine Santa Lucía y él arrancó del edificio de la Logia Masónica. Desde ese momento Hortensia se propuso ser su esposa, ingresó a las Milicias Socialistas a pesar de que nunca había incursionado en política, intentó acompañarlo en todas sus actividades, pero Allende la mantuvo al margen de sus compromisos como diputado. En 1940, poco después de que Salvador había asumido como Ministro de Salud del gobierno de Pedro Aguirre Cerda, la Tencha se embarazó sorpresivamente lo que precipitó la decisión de contraer nupcias, aunque su marido tomó el resguardo de dar direcciones falsas para facilitar una eventual nulidad.<br />
En su libro &#8220;Salvador Allende, biografía sentimental&#8221;, el periodista Eduardo Labarca afirmó: &#8220;En septiembre de 1957, cuando (Allende) fue nominado por segunda vez como candidato presidencial, para las elecciones del 1958, al llegar a su casa no encontró a nadie. Tencha le había dejado una carta donde le enrostraba que hubiera aceptado otra contienda presidencial destinada al fracaso&#8221;. Según la investigación del autor, este suceso habría marcado un quiebre en la relación entre ambos aunque siguieron viviendo juntos. Por esos años, llegan nuevos vecinos a la calle Guardia Vieja: el matrimonio compuesto por Miria Contreras –La Payita- y Enrique Ropert. La estupenda Miria salía a regar el pasto a la misma hora que Allende paseaba a su perro. Una cosa llevó a la otra y los vecinos se convierten en apasionados amantes que continuaron su relación sentimental hasta la muerte.<br />
Allende fue elegido presidente del senado y luego presidente de la República. El primer mandatario y &#8220;La Payita&#8221; compartieron la casa de “El Cañaveral&#8221;. Ella lo acompañó en palacio como secretaria privada, mientras la primera dama asumió sus labores protocolares desde el ala contraria de La Moneda y se trasladó a vivir a Tomás Moro, donde se encontraba el día del Golpe.<br />
Tras la muerte de su esposo, la Tencha se negó a aceptar que Allende se quitó la vida y desperdigó por el mundo entero la versión oficial que hizo pública en cuanto salió de Chile: “mi marido fue asesinado por el fascismo”, a pesar de que Miria Contreras, el doctor Arturo Girón y otros testigos señalaban que el presidente se suicidó disparándose en la cabeza para no entregarse a los golpistas ni enfrentar el exilio.<br />
En el año 2003, Hortensia Bussi hizo la más grave declaración de su vida. Señaló al diario El País de España que su esposo se equivocó al emprender cambios tan grandes bajo una base electoral muy pequeña. Es decir, el gobierno de la Unidad Popular fue un error.<br />
El diagnóstico político del compañero presidente no fue certero.<br />
Los que estamos convencidos de que Salvador Allende tenía toda la razón en su empeño transformador y que debemos seguir su ejemplo cada día, no hemos perdido a una de las nuestras.</p>
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		<title>En nombre de Prats</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Jun 2009 14:10:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pamela Jiles</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Carlos Prats]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Pamela Jiles En octubre próximo quedará definido en la práctica el próximo comandante en jefe del Ejército que probablemente será un agente de la DINA, el general Alfredo Ewing Pinochet, si no asume el cargo un militar implicado en las más atroces violaciones a los derechos humanos, el general Juan Miguel Fuentealba. Son los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/05/jilesbandera.jpg" align="right" width=180 />Por Pamela Jiles</p>
<p>En octubre próximo quedará definido en la práctica el próximo comandante en jefe del Ejército que probablemente será un agente de la DINA, el general Alfredo Ewing Pinochet, si no asume el cargo un militar implicado en las más atroces violaciones a los derechos humanos, el general Juan Miguel Fuentealba. Son los candidatos del más parlanchín de los ministros bacheletistas, ese estratega de la inteligencia militar que es  Francisco Vidal, muy interesado en estos días por promover el reconocimiento  –algo forzado- que hizo el general Izurieta a su superior institucional, el general Carlos Prats González, asesinado por orden de Pinochet hace treinta y cinco años.<br />
La idea del titular de Defensa es dorarnos la píldora con la subordinación del ejército al gobierno constitucional, como para que olvidemos que somos un país cautelado por las armas castrenses, en los mismos días en que el general Izurieta se permite un acto tan deliberante como insolente: invitar al candidato pinochetista, Sebastián Piñera, a un acto oficial de la institución.<span id="more-6684"></span><br />
Ya lo advertía el propio general Prats:  “Muy difíciles son los obstáculos que las Fuerzas Armadas y Carabineros tendrán que franquear en el futuro mediato para retornar a su sitial de legítima institucionalización”, como escribió proféticamente  pocos días antes de morir por orden de Pinochet.<br />
Según el último Comandante en Jefe leal a la democracia, sería necesario un largo camino para que las FFAA pudieran “recomponer su aptitud profesional  en beneficio de la razón de ser de su existencia y para concitar el respeto y el cariño desinteresado de todos los sectores de la comunidad nacional”. Según él “una vez que sus miembros tomen conciencia individual de la incuestionable necesidad patriótica de una estrecha identificación de los institutos armados con los intereses del pueblo, que son comunes a la gran mayoría nacional, y desplieguen en conjunto un sincero y supremo esfuerzo doctrinario verticalista para anteponer al egoísmo y a la pasión, la divisa del honor y del espíritu militar, el guerrero podrá pasar al reposo anímico y el sol de la convivencia cívica logrará disipar la espesa niebla que cubre el campamento”.<br />
Recién después de treinta y cinco años, el Ejército pronuncia el nombre de Prats, pero ni una palabra dicen de su doctrina, la que tanta falta haría que se recuperara hoy para bien de la democracia.<br />
Vale la pena recordarle a Vidal y a Izurieta que desde que fue nombrado a la cabeza del Ejército por el presidente Frei Montalva,  Carlos Prats se propuso como tarea de primera prioridad la de avanzar con una institución respetuosa de la constitución y sensible a los problemas de los sectores populares. Fue un defensor del costitucionalismo al interior de las instituciones armadas. Consideraba que el Ejército debe ser obediente al poder civil democráticamente elegido, que su misión es la de garantizar la soberanía de los chilenos, sin deliberar en política. Creía firmemente en la disciplina y la cohesión militar para el cumplimiento de sus funciones.<br />
Curiosamente, los militares que quebraron el estado de derecho e intervinieron en política a sangre y fuego, han deformado la trayectoria de Prats durante treinta años.      Pinochet hizo una gama amplia de esfuerzos para enlodar la figura de su superior, mostrándolo como un personaje servil al comunismo, alejado de la doctrina institucional.<br />
Prats suscribía plenamente los lineamientos hechos por el general Schneider, que no concebía en ningún caso a las fuerzas armadas como una alternativa de poder y que afirmó que “hacer uso de las armas para llegar a la conducción del país implica simplemente un desconocimiento y aún más una traición al país que le ha entregado esta tarea” . Hay que recordar que la participación del general Prats en el gobierno de la Unidad Popular –y la de otros mandos militares- se da en el marco de la Guerra Fría y en el inicio de un proceso revolucionario en Chile, que desde el primer momento se intenta frustrar por medios militares. Esta confrontación entre un proceso de transformaciones que se abre paso y la conspiración que se instala en su contra, puso a los mandos de las fuerzas armadas en un papel muy central.<br />
Como en la sociedad, al interior del Ejército también convivía –igual que hoy- una orientación constitucionalistas –doctrina Schneider- con otra básicamente anticomunista –doctrina de la seguridad nacional-  muy exaltada por ideólogos civiles de derecha que asignan una función mesiánica a estas instituciones, muy funcional con el golpismo.<br />
En ese contexto, Prats no suscribe un compromiso con  Allende sino con la soberanía popular que había dado origen a un gobierno legítimo. Intenta mantener la cohesión y la verticalidad del mando del Ejército, pero va más allá. Como él mismo señala, contribuyó a”una participación realista de las Fuerzas Armadas en las grandes tareas del desarrollo del país que tiene trascendente incidencia en la seguridad nacional”.<br />
Qué falta nos haría hoy una oficialidad militar que tuviera la altura moral e intelectual de Carlos Prats. Ojalá que Francisco Vidal repase los valores por los que dio la vida en los momentos en que defina la quina de la que saldrá el próximo Comandante en Jefe del Ejército</p>
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		<title>Facundo ó la pólvora negra comprimida.</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2009/05/27/facundo-o-la-polvora-negra-comprimida/</link>
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		<pubDate>Wed, 27 May 2009 14:08:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pamela Jiles</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Morales]]></category>

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		<description><![CDATA[Por PAMELA JILES Facundo no sabe que lo amo con locura. No ve que muero de amor por él. Está atento a la gata que juega con sus calcetines y que se revuelca ante él como yo querría hacerlo en este mismo instante. Facundo no conoce ni dios ni patrón ni sabe elaborar una bomba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/05/jilesbandera.jpg" align="right" width=180 />Por PAMELA JILES</p>
<p>Facundo no sabe que lo amo con locura. No ve que muero de amor por él. Está atento a la gata que juega con sus calcetines y que se revuelca ante él como yo querría hacerlo en este mismo instante.<br />
Facundo no conoce ni dios ni patrón ni sabe elaborar una bomba cacera. No tiene idea que mezclando azufre, carbón vegetal, salitre, nitrato de amonio y pólvora negra en proporciones precisas, luego comprimiendo estos elementos dentro de un embase metálico, es posible volar la portería de una institución burguesa.<br />
Facundo no entiende por qué estoy triste cuando él me muestra el lucero de la tarde en el fondo del cielo.<br />
Simplemente quisiera poder velar el cuerpo del joven Mauricio Andrés Morales Duarte, que explotó en la noche brutal de Santiago, en este mayo de medias tintas, justo cuando el país estaba preocupado de evaluar el color del vestido de la primera mandataria en su cuenta anual.<br />
Nada dijo ella sobre la muerte de este joven chileno. Un cabro humilde, estudioso, entregado a los<span id="more-6140"></span> demás. Tal vez la mandataria esperará a que muchos muchachos desesperados salgan en sus bicicletas portando bombas en sus mochilas. Quizás se conmoverá cuando docenas de ellos estallen por los aires.<br />
Ojalá los policías que hicieron “el procedimiento” hayan tenido la humanidad de tratar a Mauricio con respeto. Yo hubiera querido recoger los trozos de su cuerpo esparcidos en setenta metros (los medios de comunicación repiquetean, repiten, se solazan en este detalle truculento), recuperar sus mangas de ese árbol, reunir sus restos y abrazarlo. Sentir su último calor y darle el mío, con la ilusión de arrancarlo de la muerte. Así de furiosa estaría como llena de ternura maternal para el anarquista muerto.<br />
Estudiante de historia, seguramente Mauricio repasó las materias de rigor: “El anarquismo es una corriente filosófica, una ideología y un movimiento político que promueve la autonomía e igualdad de cada persona y su organización social directa, por lo que llama a la abolición de todas las relaciones de dominación del ser humano por parte de sus congéneres, al considerar éstas indeseables, innecesarias y nocivas. La palabra &#8220;anarquía&#8221; deriva del prefijo griego αν [no], y la raíz del verbo arkho, [jefe]”. Es decir, el significado de la palabra es “sin gobierno”.<br />
Seguro que Mauricio, supo que esta teoría del utopismo surgió en 1800 e influyó en el movimiento obrero que se desarrollaba a fines del siglo diecinueve. La llegada del posmodernismo obligó a reformular muchas de las nociones anarquistas, pero lo que sigue en el centro de su ideario es la posibilidad latente de generar sistemas de organización social ausente de figuras institucionales normativas.<br />
En cualquier caso los datos históricos no importan ahora que Mauricio ha muerto. Tras tanta lucha silenciosa no fue la muerte la que decidió atraparlo, no se cansó él de vivir ni dijo basta ni se durmió para no despertar más. Un estallido traicionero le quitó la vida. Quiero creer que no alcanzó a vislumbrar que era el final, y que simplemente siguió pedaleando en el anonimato para cumplir su tarea de amor por los excluidos, los invisibles, los que sobran. No es una tregua su muerte sino un lamentable error que nos recuerda el nombre de la obra de Darío Fo: “Muerte accidental de un anarquista”.<br />
Facundo prefiere un auto verde y cree que su abuelo es inteligentísimo. Coincidimos. Ya es tarde y lo gana el sueño. Entonces me pregunta: “¿qué pasa mañana?”. Le acaricio la frente y no contesto porque mañana no hay nada, nuevamente el dólar, las deudas, el transantiago, la marginalidad de tantos hermanos, el lavado de dinero, la narcopolítica, la diosa blanca que hace pedazos esas poderosas narices de portada, la asimetría económica, el triunfo de los desalmados, el dolor de mi pueblo. Facundo abraza el caos antes de dormir.<br />
Los camaradas de Mauricio lo cuidan hasta que está bajo tierra. Durante el funeral cuelgan un lienzo que dice “¿qué sabes de ti mismo si nunca has peleado?”. Es verdad que sólo en el combate es posible saber quién y cómo es un ser humano.<br />
La anarquía es el ejercicio del poder  por parte de cada individuo y la cooperación mutua entre estos seres autónomos, configurando asociaciones voluntarias e igualitarias en base a contratos libres y democracia directa. Existen varios métodos propuestos para concretar estos puntos, como el desarrollo de pequeñas empresas artesanales autogestionadas, el distrito autogobernado y la acción directa. Mauricio creía que era posible la anarquía.<br />
Ahora, después de su lamentable muerte, el estado investiga noventa y seis bombazos desde el 2004. La policía allana las casas “okupa” e impone el contenido de que todos sus habitantes son unos terroristas de temer. A eso dedican sus energía los aparatos del estado. ¿Tal vez esperan que muchos muchachos desesperados salgan en sus bicicletas portando bombas en sus mochilas? ¿Quizás se conmoverán sólo cuando decenas de ellos estallen por los aires? ¿Puede que sólo entonces descubran que estos jóvenes son capaces de dar su vida para combatir la injusticia en que vivimos?<br />
Mauricio propuso que el estado sea sustituido por una sociedad sin clases y sin violencia. El se entregó a una comunidad sin jerarquías, en la que nadie manda, nadie obedece, todo se decide en conjunto, compartiendo la pobreza, viven con el mínimo de recursos, comen de una olla común donde preparan cada día los vegetales que pueden conseguir, trabajan laboriosamente sobre todo con niños pobres, les enseñan a leer y dibujar, hacen teatro callejero y talleres artísticos, no hablan por teléfono ni ven televisión.<br />
El anarquismo es una corriente filosófica que promueve la igualdad y autonomía de cada individuo. De esta manera, propone la abolición de toda institución que implique dominación de unos sobre otros, como por ejemplo, los gobiernos, excepto la democracia directa o algún sistema donde claramante el poder sea de todos al mismo tiempo, pero de ningún grupo en particular. No reconoce patria, ni estado ni dios.<br />
Un anarquista lo es por decisión y convicción, elige el difícil camino de la pobreza, no acepta patrones ni ataduras a bienes materiales, está en el mundo para destruir lo establecido, crear reglas nuevas y equitativas entre todos los seres humanos, está dispuesto a dar peleas perdidas y a estallar por los aires en pos de un sueño.<br />
El anarquista no tiene rostro, su identidad se diluye en la de todos los marginados. Un anarquista es un soñador. Un soñador que no tiene nada que perder, aquel que considera que el pueblo se debe gobernar a sí mismo. Así que mientras Facundo descansa serenamente, lejos de los dolores de la vida, yo abrazo el caos antes de dormir y me entrego a la convicción de que es posible llenar de magia el corazón de otras personas y reconocer a nuestros hermanos en esos que hacen teatro en las calles, que levantan bibliotecas en casas derruidas, que portan explosivos en sus mochilas pedaleando hacia la muerte.</p>
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		<title>El puño derecho de Arrate</title>
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		<pubDate>Fri, 15 May 2009 08:16:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pamela Jiles</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[arrate]]></category>
		<category><![CDATA[presidenciales]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Pamela Jiles Agitado está el espectáculo circense de las candidaturas presidenciales en nuestra &#8220;democracia representativa&#8221;. Los prospectos –todos varones, todos misóginos, todos machistas por acción u omisión- bailan en la cárcel, cuentan chistes de doble sentido, intentan sandunguear con la gracia de un hipopótamo en el día de la madre, mueven la colita frente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/05/puno.jpg" align="right" />Por Pamela Jiles</p>
<p>        Agitado está el espectáculo circense de las candidaturas presidenciales en nuestra  &#8220;democracia representativa&#8221;. Los prospectos –todos varones, todos misóginos, todos machistas por acción u omisión- bailan en la cárcel, cuentan chistes de doble sentido, intentan sandunguear con la gracia de un hipopótamo en el día de la madre, mueven la colita frente a la prensa. Sin pudor, hacen sus mejores gracias, se comportan como perritos amaestrados y frivolizan el espacio electoral al mismo tiempo que se las dan de profundos y serios. Así vamos olvidando que ninguno de ellos se opone al sistema neoliberal, que Arrate, Frei, Ominami, Navarro y Piñera son la misma torta con distintas moscas, que todos ellos son declarados partidarios de la continuidad del concertacionismo- aliancista, que se proponen mantener el modelo que nos heredó la dictadura y seguir rigiéndo al país por la constitución Lagos-Pinochet, que ninguno de ellos tiene el menor interés en los que sobran, los excluidos, los marginados, es decir, se sientan en la enorme mayoría del país. <span id="more-5825"></span></p>
<p>         Un somero repaso de las acciones de los aspirantes al sillón presidencial en las últimas semanas, dan cuenta del lamentable nivel de la política chilena.</p>
<p>        Piñera es la mierda que supura el cadáver putrefacto del tirano, un fascista con piel de oveja, pero la Alianza al menos ha sabido aglutinarse en torno a un candidato que la mayoría de ellos detesta. Como el factor femenino se vuelve crucial en política, Evelyn Matthei debió instalarse de fondo de pantalla del hombre del pinochetismo. Sebastián Piñera, es considerado un piojo resucitado, un arribista de ültima categoría, un medio pelo insufrible por la derecha tradicional. No obstante los fachos tienen claro que la unidad entre la Udi y Rn es el único camino posible para su proyecto y dedican sus energías a mantenerse pegados con moco.</p>
<p>        La Concertación en cambio, dividida, desgastada y hegemonizada por su ala más derechista, pone en escena cuatro candidatos que fueron cinco hasta el retiro de José Antonio Gómez, el galán del radicalismo. Por ahora, el abanderado oficial sigue siendo Eduardo Frei que -chasconeado o no- es el hombre que donaba su sueldo a los golpistas para que torturaran. El mismo individuo que hizo un gobierno de derecha, servil a los empresarios y a los ricos, en el que dejó en libertad a un peligroso narcotraficante entre otros numeritos.</p>
<p>       Alejandro Navarro, el regalón de Hugo Chávez -con una envidiable cantidad de plata para hacer campaña- es probablemente el más interesante de los candidatos concertacionistas. Sobre él escribiré en algunas semanas más.</p>
<p>       El show de Marquito -el payaso más estertóreo de este circo- está en su apogeo. Es el tema del momento, impulsado por una campaña mediática sin parangón que entró en curso hace dos semanas cuando los fachos decidieron anotarlo en sus encuestas fachas y hacerlo aparecer acercándose a los dos dígitos. Con el alto auspicio de Sebastián Piñera y la derecha en pleno, el marido de Karen es promovido como la renovación del progresismo. Es el candidato de Rodrigo Danús, de Karen, de su mamá, de su padrastro, pero sin duda su heroico padre, Miguel, jamás habría votado por él. Pero seguramente ese es un detalle para Marquito porque el eje “Mercurio-Tercera” -que es lo que interesa en esos lados- lo pone en portada, le dedica páginas y páginas de alabanzas sin fin, le regala horas de televisión, particularmente en la estación de Piñera que parece ser su canal promocional. Los poderosos se vuelcan por completo y sin ningún disimulo a hacer crecer las expectativas del hijo de Ominami. Y el muchachón –cada vez más sedentario y ancho de caderas- devuelve el gesto avalando la chuecura sin nombre de Fernando Flores, esa morsa indecente, esa vergüenza nacional.</p>
<p>       El cuarto candidato de la Concertación es Jorge Arrate. La cruel verdad, aquella que más nos duele, es que la cúpula del Partido Comunista -en el que milito desde los doce años- le hizo una histórica desconocida a los intereses del pueblo que sufre. Ante el estupor de su propia militancia, entre gallos y medianoche, negocian dos cupitos parlamentarios con la Desconcertación a cambio de llevar a un hombre de la confianza de la coalisión gobernante como candidato y asegurar sus tres puntitos electorales –que pueden ser dos o tal vez uno, dada la falta de carismo del abanderado-  que serán donados graciosamente a Frei. Los asientos de felpa son demasiado atrayentes para Guillermo Tellier y Lautaro Carmona. No pueden terminar sus días de gris carrera funcionaria sin calentar uno de esos sillones de la clase dominante. Tuvieron que esperar, eso sí, que Gladys Marín estuviera bajo tierra para concretar sus aspiraciones, puesto que ella se negó sistemáticamente a las tentadoras ofertas de la burguesía. Mil veces respondió con altisonante negativa a los cupos senatoriales y los pactos a espaldas del pueblo con que intentó comprarla la coalición gobernante. Ahora, en un viraje espectacular, se negaron como gatos de espalda al ejercicio democrático elemental de las primarias y eligieron a dedo a un individuo que nada tiene que ver con nuestra historia.</p>
<p>      El candidato Arrate sabe que vive su último momento de protagonismo, y lo hace levantando el puño derecho durante la convención trucha que lo designó a dedo. Era el único de los presentes en el Caupolicán que no se ha enterado de que nuestro puño en alto es el izquierdo, siempre el izquierdo, compañero Arrate. Y ese gesto sostenido logró inquietar a toda la concurrencia porque ponía en evidencia que ese anciano canoso de nariz colorada no tiene nada que ver con la izquierda allendista, no pertenece a nuestra cultura ni a nuestra lucha ni a nuestras derrotas ni a nuestra gente. Para los militantes comunistas, Arrate es el renovado de Chantilly, el ministro de la Concertación, el embajador oficialista que perdió la pega gubernamental y busca otra.</p>
<p>       Para nuestro pueblo, Arrate siempre estuvo a la derecha del Partido Socialista, tanto así que en los años ochenta lideró la “renovación” ideológica de ese partido que los hizo abrazar el liberalismo y renegar del marxismo, aunque hoy se dé mil volteretas para tratar de explicar esos hechos. Cuando fue  ministro de Educación, Arrate aplicó políticas libremarcadistas a ese patrimonio fundamental para todos los chilenos,  originó la Ley de Financiamiento Compartido, una norma destinada a destruir la educación pública chilena. Hasta hace pocos meses cuando perdió la pega de embajador, era un militante disciplinado de la Concertación al que jamás le escuchamos levantar una crítica sobre esa coalisión, ni una sola palabra sobre nacionalizar el cobre, ni un suspiro sobre la militarización asesina en la Araucanía.</p>
<p>       El oportunismo está a la orden del día, y levanta el puño derecho.</p>
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		<title>Ema</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Mar 2009 04:02:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pamela Jiles</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés Velasco]]></category>
		<category><![CDATA[consuelo saavedra]]></category>
		<category><![CDATA[enríquez ominami]]></category>
		<category><![CDATA[mónica rincón]]></category>
		<category><![CDATA[ricardo lagos weber]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Pamela Jiles Durante dos semanas me he hecho algunas preguntas que repiquetean en mi cerebro de periodista y ciudadana: ¿es una noticia el accidente de Ema Velasco Saavedra? El hecho inicial cumple muy parcialmente con sólo uno de los atributos que enseñamos a nuestros alumnos en las escuelas de periodismo. Pero suponiendo que lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/03/emma.jpg" align="right" width=220>Por Pamela Jiles</p>
<p>Durante dos semanas me he hecho algunas preguntas que repiquetean en mi cerebro de periodista y ciudadana: ¿es una noticia el accidente de Ema Velasco Saavedra? El hecho inicial cumple muy parcialmente con sólo uno de los atributos que enseñamos a nuestros alumnos en las escuelas de periodismo. Pero suponiendo que lo sea, ¿es una noticia de primera plana? Luego, si es realmente una noticia de primera plana, ¿por qué se publica en las páginas políticas? <span id="more-4451"></span></p>
<p>Me parece que nadie podrá argumentar que la caída de una niña a una piscina es un hecho político. Ese hecho en sí mismo en nada afecta al interés público ni a la administración del Estado ni al curso de la vida del país ¿o sí? Qué puede tener de político, entonces, que una pequeña de dos años haya sido salvada por su nana de las cloradas aguas de una alberca particular en un balnerario de elite, que se haya puesto en marcha una operación de salvataje cinematográfica, y que luego la pequeña se recupere en una clínica privada de Santiago. Por qué darle cobertura privilegiada ¿Debe interesarle a los chilenos al extremo de ser bombardeados en detalle respecto de que la pequeña abrió los ojos, musitó unas palabras, caminó por los pasillos del centro de salud, tarareó canciones de Mazapán? </p>
<p>En Chile ocurren cientos de accidentes domésticos a diario, muchos de ellos involucran a menores de edad. En esta época del año ocurren decenas de caídas de menores a piscinas, incluso con resultado de muerte, y la enorme mayoría de estas situaciones -por muy lamentables que sean- no se publican en los diarios simplemente porque, según el criterio estrictamente periodístico, no son noticia. </p>
<p>El de Ema pudiera estar entre los escasos accidentes que se registran en los medios cuando la magnitud de la tragedia es excepcional, pero no es así puesto que la niña se recuperó con rapidez. Tal vez se aplicó entonces el simple criterio de que no había noticias más relevantes, en cuyo caso habría sido incluida en la sección de crónica roja, al que correspondería por su carácter, salvo por el hecho de que los padres de la menor son ministro de Hacienda, uno de ellos, y figura de la televisión, la otra. </p>
<p>Es decir que la única y exclusiva razón de la apoteótica cobertura de prensa que tuvo la caída de la niña a la piscina y su benigno desenlace, es la relación sanguínea que tiene la pequeña con dos famosos, dos personas con poder. No hay otro elemento. De tal modo que la noticia debió incluirse en las páginas sociales o “de farándula”, ese ominoso lugar en que caben justamente las cuitas, vivencias y desventuras de las celebridades. </p>
<p>No es el único caso. </p>
<p>Así como los apellidos presidenciables parecen ser hereditarios en Chile, se postula mucho más acertivamente a ministro o senador si “papaíto” despeja el camino. Es el caso de los dos jóvenes valores de la Concertación, Marquito de Doggenweiller-Ominami, y Ricardito Lagos Weber, sobre los que uno puede plantearse una legítima duda: si sus meteóricas carreras políticas dependieran de sus capacidades objetivas y no del empujón parental, ¿estarían hoy instalados en la cima del poder? </p>
<p>También hay derivadas comunicacionales, como la actiz Ignacia Allamand, que debutó con un protagónico en las teleseries de Chilevisión. Ella es hija del conspicuo político de Renovación Nacional, Andrés Allamand, correligionario del dueño de ese canal. Antes que ella, Paz Bascuñán, nieta del ex Presidente Patricio Aylwin e hija de la ex ministra Mariana Aylwin, entró por la puerta ancha al canal estatal, donde protagoniza teleseries desde entonces. Mónica Rincón fue reportera de calle hasta que su hermana Ximena llegó a los cargos directivos de la Democracia Cristiana. Entonces la hermana periodista fue promovida a conductora de programas. Casi todo el mundo cree que la ministra de Cultura, Paulina Urrutia, es monja. Pero no, tiene pareja, y su marido -con o sin libreta-conduce un programa de trasnoche en TVN, muy cultural por cierto, además de tener un cargo de gerencia en esa estación televisiva perteneciente al Estado. </p>
<p>Por cierto, los interesados alegarán que en nada influyeron estos lazos familiares en su ingreso al famoseo o a las ligas mayores de la política. Ellos consideran que fueron sus talentos innatos, pero inevitablemente se abre la sospecha, una molestia corrosiva entre los chilenos que no tienen estas prebendas, que no pueden postular a esa enfermedad intrafamiliar tan contagiosa que parece ser el poder en nuestro país. </p>
<p>Pero el fenómeno no se reduce a desear lo que la enorme mayoría de los chilenos no podemos tener. Aunque ninguno de nosotros -aún desesperados y dispuestos a todo-podría movilizar dos helicópteros, varios equipos médicos, ambulancias, tres hospitales, recursos y medios fiscales, dos gabinetes ministeriales completos para salvar la vida en peligro de cualquiera de nuestros hijos, la verdades quetodosnos alegramos de que la niña Velasco esté sana. También es verdad que la cobertura de prensa “humanizó” al ministro de Hacienda y su señora lectora de noticias, dejándolos en una posición de cercanía con la gente que no tenían antes del triste accidente. Es más, saludamos el surgimiento de una nueva celebridad en los medios chilenos, Ema. Suponemos que los padres de la menor no se escudarán en “el respeto a la privadacidad” cuando la misma prensa a la que agradecieron tan dramáticamente su intromisión, quiera enterarse de la primera espinilla de Ema o de la marca de zapatillas que prefiere o de los detalles de su fiesta de 15. Tal cual la expectativa generada por sus padres, los chilenos seguiremos con pelos y señales las aventuras de Ema desde ahora, a sus dos años, hasta que reemplace a uno de sus progenitores –o a ambos a la vez, cómo saberlo-en un alto puesto del establishment. </p>
<p>No es un encono envidioso y mezquino el que se ha removido con el accidente de Ema, sino la saludable práctica de la ética, que en política parece indispensable y cada vez más rara. Una vez aliviados todos por la recuperación de la niña y al ver a sus poderosos padres abrazándose frente a la prensa, me pareció que lo que se ha pisoteado aquí es la moral pública, el recato y la sobriedad que deberían guardar los gobernantes siempre, más aún en un país que supura pobreza y desigualdad. Con mayor razón cuando uno de los protagonistas de la escena es el responsable de la cruel política económica que se le impone a millones de pobres en Chile. </p>
<p>El caso de Ema pone en discusión una vez más –y ya son demasiadas-la majadera tendencia de la autoridad al tráfico de influencias, una situación en que una persona poderosa mueve los hilos derivados de su encumbrado cargo para su propio beneficio particular. Las naciones democráticas modernas se han dado toda suerte de instrumentos para impedir el tráfico de influencias, es decir, para que no se haga utilización para fines personales del puesto que se ocupa, porque este es considerado una forma grave de corrupción. ¿Qué puede describir mejor lo que sucedió con la encantadora e inocente Ema?</p>
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		<title>La caricia de Fidel</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Feb 2009 16:28:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pamela Jiles</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Bachelet]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Fidel Castro]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Pamela Jiles, desde La Habana. Un oficial de la seguridad cubana se acercó a Michelle y le informó algo al oído. Era el mediodía del jueves 12 de febrero. La presidenta corrió alegre y entusiasmada a reunirse con Fidel, dejando a su comitiva con los crespos hechos puesto que acudió a la intempestiva cita [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Pamela Jiles, desde La Habana.</p>
<p>Un oficial de la seguridad cubana se acercó a Michelle y le informó algo al oído. Era el mediodía del jueves 12 de febrero. La presidenta  corrió alegre y entusiasmada a reunirse con Fidel, dejando a su comitiva con los crespos hechos puesto que acudió a la intempestiva cita completamente sola. <span id="more-4272"></span></p>
<p>Esa tarde se la vio entusiasmada y hasta dicharachera durante la ceremonia nocturna de inauguración de la Feria del Libro de La Habana. Bachelet continuó con una sonrisa de oreja a oreja en el ágape privado al que asistió esa misma noche en la fastuosa casa del empresario Max Marambio,  a la que fueron invitados un selecto grupo de elegidos. Allí, en el hermoso y apacible barrio Miramar, la presidenta estaba particularmente distendida, chocha por el encuentro con Fidel, festejando los excelentes resultados de la visita presidencial que culminaba al otro día.</p>
<p>         Mientras tanto, en otro punto de La Habana, el director del periódico Granma, Lázaro Barredo, recibió en sus manos el texto de Fidel que esperaba con impaciencia. Poco antes de la medianoche,<br />
Barredo revisó la nota y sonrió. Al igual que Fidel, el director del periódico del Partido Comunista Cubano, sabía con exactitud el efecto que tendría la declaración. El líder revolucionario la había escrito recién concluida la reunión con Bachelet, sobre un punteo diseñado previamente por él mismo. La redacción fue cuidadosa, detallista y de corrido. Sólo dos veces interrumpió la escritura para chequear datos en internet. Había decidido hacerse escuchar justo antes de que Bachelet y su canciller democratacristiano abandonaran la isla.</p>
<p>-¨¿Dónde está ella  ahora?¨, interrogó Barredo por teléfono.<br />
-¨En la casa de Marambio, según lo previsto¨, le respondieron.</p>
<p>        El periodista y su equipo político recordaron en ese momento el viaje de Fidel a Chile, aquel en que Tencha de Allende se salió de protocolo -y de la buena educación elemental que debería mantener la viuda de un ex presidente- y se permitió exigir al gobernante cubano ¨elecciones libres¨en su país, el mismo país que protegió y alimento a gran parte de la familia Allende durante décadas, el mismo país cuyos ciudadanos se sacaron la comida de la boca para cederla a los exiliados chilenos tras el Golpe, el mismo país que entregó  gustoso sus escasos departamentos en Alamar para alojar a las familias de perseguidos políticos, en fin, el país cuya solidaridad con nuestro dolor y nuestra derrota no tuvo medida ni final hasta hoy.</p>
<p>         Otra persona presente en la sala editorial de Granma recordó el capítulo más reciente ocurrido también en suelo chileno, en que el rey de España intentó hacer callar a Hugo Chavez, oportunidad en que Bachelet no sólo no solidarizó con su equivalente venezolano sino que optó por salir persiguiendo a Juan Carlos cuando éste decidió abandonar la sala de plenarios para consumar su prepotencia.</p>
<p>         Lázaro Barredo se aseguró de que la foto que acompañaba la opinión de Fidel mostrara la cercanía que hubo durante la breve reunión con Bachelet y ordenó imprimir el diario.</p>
<p>         A las dos de la mañana, cuando Granma ya estaba impreso, Raúl Castro consideró oportuno que Michelle conociera el texto que el mundo entero leería al día siguiente. Como la inteligencia chilena no caería en cuenta de lo que venía sin un poco de ayuda, un alto personero del gobierno cubano telefoneó entonces a Max Marambio y le indicó que mostrara a sus invitados la primera página del Granma virtual. Las veinte personas que estaban el la animada reunión social fueron testigos del momento en que Bachelet leyó la declaración de Fidel, que no alteró en lo más mínimo su exultante estado de ánimo.</p>
<p>         Hasta ese momento, todo era regozijo. Pero no fue lo mismo cuando Foxley leyó las palabras de Fidel mientras tomaba desayuno. Un soponcio le desbarató la taza de café y las tostadas. Comenzó un frenético tira y afloja de llamados y retos, intentó localizar a Bachelet, que a esa hora estaba ya rumbo a su última actividad oficial en Cuba, todavía sin captar lo que se le venía  por delante.</p>
<p>         En sintonía con su correligionario Patricio Walter –guaripola de la histeria en este capítulo- Foxley compitió palmo a palmo con la Udi para imponer la pobretona tesis de la supuesta ¨intromisión cubana¨. Ese fue el análisis que se impuso finalmente en el avión presidencial, de regreso a Chile, por medio de la amenaza a Bachelet de que sería llamada a dar explicaciones al parlamento, cosa completamente absurda puesto que si habrían de llamar a alguien, este sería Fidel que es el autor de las declaraciones que tanta polémica han sucitado. Sin embargo, luego de decir en Cuba que la visita fue estupenda y que Fidel tiene el derecho de opinar lo que se le frunza, Bachelet llegó a Chile con el discurso cambiado, para mi gusto, perdiendo miserablemente la posibilidad de terminar su período con un acto ético y épico que la sacaría de la mediocridad de su gobierno.</p>
<p>         La alharaca de los pinochetistas, Piñera incluido, y los demócratacristianos es parte del paisaje chilensis y no nos inmuta, todos sabemos que Foxley, Walker y cinco personajes más vienen hace rato con esta majadería de poner pelos en la sopa en las relaciones de Chile con Cuba. Lo de Foxley responde a su posición política: él es un señor bastante reaccionario que está participando de un gobierno de centro-derecha y quiere desmarcarse del inquietante clima izquierdista que crece en el continente. Lo de Walker es un problema más psiquiátrico que político –además de doméstico- y corresponde más bien a que en dos oportunidades le han negado la visa para conocer Cuba, sus mulatos y sus palmeras. Es decir, está motivado por un encono turístico.</p>
<p>        Lo que sí me parece impresentable es el cobarde y oportunista silencio de los dirigentes del Partido Comunista chileno, el pàso al lado en que permanecen Tellier, Arrate, Navarro y Hirsh, la complicidad derechista de Marquitos de Doggenweiller-Ominami. Aún màs lamentable me parecen las declaraciones del compañero Manuel Cabieses, a quien aprecio y respeto, que afirma que ¨esta vez el Comandante Fidel Castro se equivocó y sus reflexiones han causado grave daño político al resultado de la visita a Cuba¨.</p>
<p>     Es vergonzoso ver la falta de roce y mundo que tienen mis compatriotas, cómo pierden la dimensión histórica de los acontecimientos, cuán anquilosados están sus métodos, la distancia abismal de sus posturas con la del mundo popular chileno. Porque mientras ellos guardan cauto silencio, se multiplican las expresiones populares de apoyo a las palabras del líder cubano.</p>
<p>     También es curioso observar cómo los mismos dirigentes que gritaban ¨Mar para Bolivia!´ a voz en cuello durante la visita de Evo Morales a Chile, hoy callan para no perder los cupos parlamentarios que intentan negociar con la Concertación, de espaldas al pueblo.</p>
<p>         Pero la sobreactuación de nuestra clase política no resiste análisis. Aunque los medios de comunicación de la oligarquía –uso a propósito la palabrita que huele a bosta de vaca cuando se es dueño de fundo o se aspira a serlo- han hecho un diluvio de dos buenos goterones, el compañero Fidel ha dicho la verdad y  tiene toda la razón. Aunque la izquierda extraparlamentaria haga gala de un grado vergonzoso de cobardía política, Fidel no sólo no metió la pata sino que nos regala una maravillosa oportunidad de hacer una discusión que se ha eludido y erigirnos en vanguardia. Aunque Bachelet cambiara de opinión en vuelo como niña veleidosa, Fidel no sólo ha sido veraz y exacto en su apreciación sobre lo que tenemos pendiente con Bolivia sino que nos estremece con la extraordinaria vitalidad y oportunidad de sus reflexiones sobre nuestro querido país. Es absolutamente cierto que ´esa misma oligarquía hace más de cien años le arrebató a Bolivia, en la guerra desatada en 1879, la costa marítima que le daba amplio acceso al Océano Pacífico¨. Desafío a cualquier ser humano a demostrar que una sola sílaba de lo anterior no es estrictamente verdadero.</p>
<p>        Las palabras de Fidel, todas y cada una de ellas –menos las que alaban el librito de Marambio- son veraces y certeras. Ademàs de la cobrada de cuenta que puedan contener en algún nivel, lo que siempre es legítimo en política, son un raspa-cacho necesario a la indecisión sostenida del gobierno de Chile respecto a sus vecinos inmediatos, que nos convierte en el punto negro de sudamèrica, los únicos genuflectos al imperio junto con Colombia, pésima compañía, y el más desagradecido y ominoso de los vecinos del barrio.</p>
<p>       Me pregunto con qué ropa los xenófobos chilenos afirman que no van a aceptar ninguna intromisión de otro país, en circunstancias que esos mismo políticos no pierden oportunidad de inmiscuirse en asuntos internos de Cuba desde hace cinco décadas.</p>
<p>      Las palabras de Fidel nos recuerdan algo que debimos tener en cuenta siempre: un revolucionario lo es las veinticinco horas del día, no se vende por una plantilla parlamentaria ni por un cargo público bien remunerado ni por un crédito extranjero. Los actos y las palabras de un revolucionario suelen dejar la escoba, y así debe ser. Son una bomba de racimo en medio de la escoria derechista y la complacencia del supuesto progresismo. Un revolucionario no se queda callado ni se hace el sordo cuando le conviene porque su existencia está destinada siempre a denunciar lo que està mal y cambiar el estado injusto de las cosas.</p>
<p>         Así, mientras el director de La Tercera se paseaba con el seño fruncido por La Habana y la diputada Isabel Allende declinaba la invitación –según cuentan las malas lenguas, porque no se le daría el tratamiento de jefa de estado que ella exigía- en el luminoso fondo de esta revolución se gestaba una fraternal caricia:  la invitación a que recuperemos lo mejor de nosotros,  de que volvamos al camino correcto, tal cual como lo sostuvo Salvador Allende el 12 de noviembre de 1970, cuando nos dejó esta tarea:</p>
<p>     ¨En este plano de reparar injusticias, también he resuelto que el hermano país de Bolivia retorne al mar. Se acabe el encierro que sufre desde 1879 por culpa de la intromisión del imperialismo inglés. No se puede condenar a un pueblo a cadena perpetua. Ahora no somos gobierno de la oligarquía minoritaria, somos el pueblo. No nos guían intereses de clase dominante. No le pedimos nada al sufrido pueblo boliviano, queremos solamente reparar el despojo cruel del que ha sido víctima. Un pueblo que esclaviza a otro pueblo no es libre. Busco el entendimiento de los pueblos hermanos en el mutuo respeto y en la paz¨.</p>
<p>     Con tan nobles y poderosas  razones, sugiero a la presidenta Bachelet revivir a la que fue cuando curaba heridas de los compañeros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, exijo a los dirigentes de la izquierda chilena que se pongan a la altura de los acontecimientos y levanto mi voz para decir, junto a Allende y Fidel: ¡¡¡¡Mar para Bolivia!!!!!!</p>
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		<title>María la del barrio</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Jan 2009 17:01:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pamela Jiles</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[jupi]]></category>
		<category><![CDATA[maría]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Pamela Jiles El alboroto conservador causado por “Virgenes Fashion Show” me parece uno de los asuntos más enjundiosos que han ocurrido desde que la Jupi se puso bikini. El escándalo llegó hasta los noticieros centrales. Los amaros y las macarenas debieron bajar de su olimpo serio y profundo para informar sobre la tole-tole que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/01/maria.jpg" align="right" />Por Pamela Jiles</p>
<p>El alboroto conservador causado por “Virgenes Fashion Show” me parece uno de los asuntos más enjundiosos que han ocurrido desde que la Jupi se puso bikini. </p>
<p>El escándalo llegó hasta los noticieros centrales. Los amaros y las macarenas debieron bajar de su olimpo serio y profundo para informar sobre la tole-tole que se armó cuando el costurero local Ricardo Oyarzún decidió vestir a una pléyade de muchachas del Vodevil como la inmaculada señora de marras. Algunos de sus colegas dijeron que Oyarzún “es sólo un vestuarista”, como si eso desautorizara su derecho a expresarse a través de los medios que él estime pertinentes respecto de una figura pública. Hasta los obispos se pronunciaron. Se desató un escándalo mayúsculo que llegó a los tribunales para intentar impedir tal afrenta a la respetable reina de los católicos. <span id="more-3944"></span></p>
<p>Me pregunto si no es una oportunidad espléndida para recordarle a moros y cristianos que María de Galilea es sin duda una mujer controversial, polémica, provocadora de los más pasionales debates desde hace dos siglos. </p>
<p>Las escaramuzas sobre su persona comenzaron cuando el mayor de sus hijos fue llevado a la punta del monte de la Calavera entre humillaciones y asesinado de manera horrorosa, clavado en dos tablas cruzadas. Una muerte lenta, especialmente cruel, hecha de ese modo para que los judíos rebeldes al imperialismo escarmentaran y la cortaran con la subversión que estaban organizando. </p>
<p>Perola imagen institucional de esta vecina de Nazaret fue construida mucho más tarde, dejando tras de sí un reguero de conflictos bélicos, guerrillas, quema de herejes, tortura a los desconocedores de la verdad eclesiástica, enfrentamientos armados y una que otra confrontación ideológica de peso. El nuevo testamento menciona a la señora María sólo diez veces y la alude de manera menor, incluso como “una a la que llamaban María”. El único párrafo en que es algo más protagónica -aquel en que está a los pies del hijo crucificado- ha sido puesto en duda como original. Hasta quinientos años después de muerta, pues, María era ostensiblemente secundaria, una figura instrumental, diríamos en los términos políticos de hoy. Si hasta en el Corán se le invoca con más frecuencia que en los evangelios. </p>
<p>La versión oficial sobre la polémica María como la conocemos hoy, se diseña muy posteriormente, por etapas, capa sobre capa, como una cebolla o un lego. </p>
<p>Recién en el concilio de Efeso, en el año 431, comienza lo que podemos entender como el marketing de esta figura femenina tan central para los católicos. Allí fue declarada “madre de Dios”. Agustín de Hipona había establecido poco antes que María fue inmune a todo pecado. La iglesia católica decidió en esa época que Jesús murió para salvarnos del pecado original, el mismo que la jerarquía limpió en ella muy posteriormente. Casi ayer, a mediados del siglo diecinueve se estipula recién el dogma de la inmaculada concepción. </p>
<p>Entonces y sólo entonces se decreta como verdad de fe que Jesús -engendrado en las entrañas de María y nacido por parto vaginal-fue concebido sin que ella hubiera tenido relaciones sexuales. Esta discusión duró exactamente mil ochocientos sesenta años de terribles pleitos que fueron zanjados por la jerarquía católica imponiéndole a María la calidad oficial de virgen perpetua. Así la transformaron en una estatua para venerar, una esfinge encerrada en la oscuridad de los templos. Y en 1950, el Papa Pío XII decidió el dogma de la asunción. Sucesivamente, durante cientos de años, le fueron robando toda señal de humanidad para declararla reina e instalarla en la abstracta lejanía de la gloria celeste, teniendo buen cuidado en todo caso de especificar el detalle de que debe ser “venerada” pero no “adorada”, puesto que es una señora muy especial, una celebridad santísima de primera línea, pero no una diosa. </p>
<p>De tal modo que hasta hoy quedan pendientes algunos temas del mayor interés sobre esta controvertida habitante de Galilea, como por ejemplo el crucial tema de si María parió con o sin dolor. La versión predominante entre la oficialidad vaticana es que no experimentó sufrimiento alguno puesto que el dolor del parto es una maldición para todas nosotras, las demás mujeres, como castigo por el pecado original del que María estaría divinamente exenta. </p>
<p>También se discute si estaba o no a los pies de la cruz cuando su hijo se convirtió en ejecutado político; si mantuvo un matrimonio casto con José o convivieron carnalmente; si tuvo o no más hijos, lo que negaría su calidad de virgen perpetua. Agreguemos el polémico tema de qué pasó con su himen después de dar a luz. ¿Quedó intacto? ¿Fue roto por la criatura? Al punto que los mandamases católicos mandaron bajar el tono del debate porque estaba cayendo en una escabrosa disección gineco-obstétrica de tan conspicua dama. </p>
<p>Me parece que la propuesta del señor Oyarzún y el escándalo desatado insinúa una discusión interesante. Como casi siempre, la cosa quedó en la anécdota y pocos pusieron en juego algún argumento. </p>
<p>Lo que se sabe de la existencia histórica de María es que era una adolescente pobretona cuando la casaron con un hombre mucho mayor llamado José que tenía una situación económica aceptable. El comprensivo carpintero no despreció a la novia a pesar de que estaba embarazada, mostrando aún más obediencia que la propia María, puesto que ella –según consta en el evangelio de Lucas-hizo una pregunta clave al ángel de la anunciación, interrogante que hasta hoy desata ríos de tinta y de saliva: “¿Cómo será eso posible si yo no conozco varón?”. Es decir, ella misma inició la controversia sobre su propia virginidad. </p>
<p>Tal vez María se preguntó por qué su dios no eligió encarnarse en una mujer igual a todas las demás, sin privilegios de ninguna especie, esas que tienen relaciones sexuales, que conviven con maridos intolerantes, que soportan dolores carnales, que paren en una sala común sin que un coro de arcángeles las festeje,esas que suben a la micro, las que van a nuestro lado en los ascensores, las que se ganan la vida vendiendo bonos de isapre o mostrando su cuerpo en un desfile de discoteque. </p>
<p>Quizás María tiene algo que decirnos sobre los días que corren. Es posible que a ella no le pareciera mal que dos mil años después de su paso terreno un costurero del país más recóndito del mundo haga una creación inspirado en su personalidad. Puede ser que esta “nueva Eva” no le pertenezca sólo a los que se sienten sus dueños y representantes sino que, de diversas maneras, como a cada uno se le antoje, ella sea de todos, incluso de los que no se tragan a pie juntillas las “verdades de fe”. Puede ser que esta bolina tenga alguna utilidad. En una de esas sería más caritativo y provechoso que los obispos acogieran paternalmente la iniciativa de un artesano –como José-y de unas chicas que pueden no tener muy buena reputación, es cierto, pero que son mujeres respetables como cualquier alma humana. </p>
<p>A mí me gusta especialmente una pintura de Fray Angélico que la evoca sentada escuchando al ángel de la anunciación. Parece perpleja, desconcertada, con cara de pregunta, aunque la versión oficial establece que aceptó sin chistar el destino que le marcaron. Tal vez María no era tan obediente ni tan subordinada como nos cuentan y contempló la posibilidad de recusar el mandato del ángel. No lo sabemos. Quizás era una persona que se hacía preguntas. Tal vez fue una mujer inteligente, cuestionadora, activa, aún dentro de los límites que le impuso su realidad histórica. No lo sabemos. Puede ser que la actitud de ella hubiera sido acoger maternalmente a los que quieren homenajearla, aún de una forma heterodoxa desde el punto de vista del poder. No lo sabemos. Y hasta que un nuevo decreto establezca lo que debemos creer, pensar y decir, María de Galilea sigue siendo materia de controversia e interpretaciones, por suerte.</p>
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		<title>Jiles de la farándula: El niño que me tiraba las trenzas</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Jan 2009 04:02:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pamela Jiles</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[cuba]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Pamela Jiles A los tres años Raulí y yo jugábamos en un jardín de La Habana, entre ceibas y palmeras, en el Foxa, un edificio con forma de libro en que se alojaban las familias de profesionales extranjeros que apoyaban la revolución naciente. Raulí era moreno, algo pequeño para su edad, pero corajudo y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/01/chile-fpmr.jpg" align="right" width=270>Por Pamela Jiles</p>
<p>A los tres años Raulí y yo jugábamos en un jardín de La Habana, entre ceibas y palmeras, en el Foxa, un edificio con forma de libro en que se alojaban las familias de profesionales extranjeros que apoyaban la revolución naciente. </p>
<p>Raulí era moreno, algo pequeño para su edad, pero corajudo y travieso. Me perseguía hasta alcanzarme y entonces me tiraba una trenza con ternura. Los niños chilenos que vivíamos en Cuba a comienzos de los sesenta aprendimos a hablar con tono caribeño y a caminar en medio del fervor romántico del triunfo revolucionario. Raulí y yo íbamos a un círculo infantil atendido por prostitutas reformadas. Mi padre era miliciano y podíamos acompañarlo en la campaña de alfabetización por las zonas rurales del Escambray, Remedios y Matanzas. <span id="more-3742"></span></p>
<p>Los papás de Raulí eran arquitectos y –como los míos- viajaron a Cuba para apoyar con su trabajo ese proceso pionero en Latinoamérica. </p>
<p>Veinte años después, en el oscuro Chile dictatorial, el niño de mis recuerdos infantiles se convirtió en mi comandante, mi superior en la lucha clandestina, el jefe de la fuerza político-militar conocida como Frente Patriótico Manuel Rodríguez, el líder máximo del brazo armado del pueblo. </p>
<p>Yo no sabía que él era él. Cada vez que lo vi estaba encapuchado o con su faz cambiada por diversas técnicas de enmascaramiento. Pero él si sabía que yo era yo: la niñita a la que le tiró las trenzas en el Foxa. Por cierto, jamás mostró ni un solo gesto de cercanía. En esas atroces circunstancias, la menor familiaridad podía significar la muerte. Así que él mantuvo a ultranza las normas de seguridad y la distancia precisa entre un comandante de la insurgencia y una de sus subordinadas. </p>
<p>Para entonces, Raulí se había convertido en un hombre de voz profunda y hermosos ojos oscuros. Aún en condiciones extremas y tensas, él parecía sereno, como si el destino existiera y nadie pudiera escapar de su marca a fuego. </p>
<p>Raulí se llamaba entonces Comandante José Miguel, o “factor insignia”, o “número cien”. Todas chapas que encubrían a Raúl Pellegrin Friedmann, el joven chileno cuya vida había sido cercenada de cuajo por el Golpe de 1973. </p>
<p>Su casa fue allanada y destruida. La familia debió asilarse en la Embajada de la República Federal Alemana. Allí estaban esperando ser expulsados del país cuando el adolescente dijo a sus padres: “No quiero que me digan nunca más Raulito. Desde ahora soy Alejandro para siempre.” </p>
<p>Exiliado en Frankfurt -Am-Main, el niño se preparó sin descanso para volver a la patria transformado en un guerrillero. Formó el conjunto musical Víctor Jara, amasó empanadas, bailó cueca y refalosa, juntó fondos para la solidaridad con Chile, denunció la prisión y tortura a sus compatriotas, fue el mejor alumno posible aún enfrentando un idioma complejo. </p>
<p>A fines de 1976 la familia se trasladó a Cuba donde los esperaban antiguos amigos de su primera estada, doce años antes. Raúl Pellegrin ingresó a la formación militar en la Escuela Inter Armas General Antonio Maceo. Allí destacó por su capacidad de liderazgo, su brillante inteligencia y su agudo sentido del humor, capaz de transformar los peores momentos en una fiesta. </p>
<p>Con el nombre de combate de Benjamín, el joven oficial adquirió experiencia y fraguó victorias en Nicaragua junto al Frente Sandinista, y contribuyó en la formación de unas fuerzas armadas revolucionarias en ese país. </p>
<p>En 1980, la dictadura chilena gobernaba sin contrapeso y había aprobado de manera fraudulenta la constitución pinochetista que nos rige hasta hoy. En Estocolmo, el máximo dirigente del PC, Luis Corvalán señalaba: “Es el fascismo el que crea una situación frente a la cual el pueblo no tendrá otro camino que recurrir a todos los medios a su alcance, a todas las formas de combate que lo ayuden, incluso a la violencia aguda, para defender su derecho al pan, a la libertad y a la vida”. Clodomiro Almeyda, Secretario General del Parido Socialista, declaró en Madrid: “Se abandonan las ideas aperturistas, y se da paso a la lucha insurreccional”. El Partido Radical, el Mapu, el MOC y la Izquierda Cristiana también adhieren a esta estrategia que incluye la resistencia armada. </p>
<p>Raúl Pellegrin y unas cuantas decenas de combatientes decididos y valerosos fueron la punta de lanza de esa política de la rebelión popular impulsada por el Partido Comunista y toda la izquierda chilena. Ingresó clandestino a Chile con la tarea de dirigir el Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Eso exactamente hizo, produciendo una profunda identidad de los sectores populares con el movimiento armado, que ayudó a impulsar en todo el país las protestas, las barricadas, las acciones de propaganda armada y los apagones. Cada vez eran más masivas las manifestaciones contra la dictadura, tanto así que en 1986, fue posible visualizar la capacidad operativa del Frente, con el atentado a Pinochet y el descubrimiento de los arsenales en Carrizal Bajo. </p>
<p>Después vinieron el Acuerdo Nacional y el llamado a inscribirse para el plebiscito de 1988. Un sector importante del Frente, encabezado por Raúl Pellegrin, rompió con el Partido Comunista –o viceversa-puesto que los jóvenes combatientes consideraron que por el camino de la negociación política sólo se perpetuaría el sistema neoliberal y autoritario con remiendos que en cualquier caso le volvían la espalda a la clase trabajadora. </p>
<p>Equivocado o no –la verdad es que los hechos y el tiempo parecen darle toda la razón-el Comandante José Miguel no predicó desde una cómoda sala alfombrada ni se engolosinó con una candidatura burguesa. </p>
<p>Él puso su cuerpo y sus talentos en juego, cumplió la palabra empeñada y conservó la lealtad con tantos compañeros que cayeron luchando. </p>
<p>Mi Raulí no envió a nadie a la guerra y se quedó mirando desde un escondite. No. El mismo dirigió las acciones, encabezó sus destacamentos, en la calle, en el campo, arriesgando la propia vida. </p>
<p>Según su estrategia de la “Guerra Nacional Patriótica” el Frente autónomo atacó un cuartel policial en Los Queñes, días después del “triunfo del NO”. Se trataba de una operación de propaganda armada que falló en sus procedimientos. </p>
<p>Raúl Pellegrin y su pareja, Cecilia Magni, habían dirigido el ataque. Fueron perseguidos, cercados y muertos tras esa acción, en una confusa sucesión de hechos y mentiras que aún no se esclarece. </p>
<p>Aún recuerdo el temor de muchos compañeros de asistir al funeral de Raúl. Temor a la dictadura, que aún estaba en el poder, pero también a las interpretaciones políticas de los dirigentes del partido. Tantos que debieron estar allí y que no le rindieron el homenaje debido por absurdas pequeñeces. Tampoco olvido la tristeza de no poder enterrarlo junto a su compañera en la lucha y en el amor. </p>
<p>Bueno, así son las cosas. Así laceran los dolores más propios, los pecados más nuestros, la falta de humanidad y de justicia con nuestro mejor hermano. Esas son las heridas más sangrantes, las que dependen de nosotros y no del enemigo. </p>
<p>Después de veinte años, no olvido el hermoso rostro muerto de mi Raulí, su cuerpo cubierto con una bandera del Frente, en una asoleada mañana de cuando creíamos aún que éramos puros. Después de veinte años, tengo la convicción de que se le debe al Comandante José Miguel los honores de general del pueblo que merece. Mientras espero que esa deuda se salde, yo al menos lo saludo orgullosa, proclamo mi admiración por él, me cuadro ante el héroe, y recuerdo con una sonrisa la forma tierna y juguetona en que me tiraba las trenzas en La Habana.</p>
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		<title>Levántate papito&#8230;</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Dec 2008 04:14:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pamela Jiles</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[jiles de la farándula]]></category>
		<category><![CDATA[teletón]]></category>

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		<description><![CDATA[Terminó la pesadilla mediática, la exhibicionista felación televisada, esa catarata de farándula y mal gusto que es la “Tele-Krutzberguer”, obra personal del monarca de nuestra pantalla, que está heredando por gotera su robusta hija, cada vez más chinchosa, protagónica, llena de adornos y brillos como un gigantesco árbol navideño. “La Teletón es el alma de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/12/kramer.jpg" align="right" />Terminó la pesadilla mediática, la exhibicionista felación televisada, esa catarata de farándula y mal gusto que es la “Tele-Krutzberguer”, obra personal del monarca de nuestra pantalla, que está heredando por gotera su robusta hija, cada vez más chinchosa, protagónica, llena de adornos y brillos como un gigantesco árbol navideño. </p>
<p>“La Teletón es el alma de Chile”, catetea el maestro de ceremonias una y otra vez desde la calle que lleva su nombre (en un futuro cercano también deberían bautizar como el gran benefactor a la sala de eventos, a la capital y al país). Según Mario Kreutzberger, las veintisiete horas son “una campaña de unidad nacional”. Insiste con la monserga: “La Teletón une a ricos y pobres, a la izquierda y a la derecha”, pero sobre el escenario aparecen sólo los fachos de siempre, exactamente los mismos que aplaudieron y abrazaron al dictador y participaron felices en las bacanales de la CNI. No está en la obra de amor nadie que discrepe del orden oficial, ningún crítico del sistema, sólo genuflexos sirvientes de sus patrones. La información está controlada, los libretos revisados, autorizada cada coma en las tarjetas que leen obedientes animadores. La obra pedigüeña sigue en pie, más monolítica que nunca, bajo el férreo dedo censor de Mauricio Correa –un experto del control mediático-y la guía autoritaria de Ximena Casarejos. <span id="more-3226"></span></p>
<p>La jornada solidaria estuvo marcada este año por ostensibles gestos de resentimiento, indiferencia y desprecio entre los generosos rostros televisivos: Raquel Argandoña –relegada a un rol secundario-y Tonka Tomicic evitaron hasta mirarse. Cecilia Bolocco y Kike Morandé quisieron olvidar que fueron la pareja extramarital más famosa de nuestra pantalla. Los codazos de Vivi Kreutzberguer a Pollo Valdivia produjeron la justificada molestia del periodista. </p>
<p>Lucho Jara imitando a Don Francisco, Patricia Maldonado de “Cuatro Dientes” y Julián Elfenbein con tanga animal print –él tiene una verdadera obsesión por desnudarse a la más mínima oportunidad- fueron algunos de las imágenes más patéticas de esta Teletón. Mención especial merece la carpa azul con que apareció Vivi en la apertura y unos shorts que se puso Eva Gómez. Por favor, que alguien le diga que ya no está en edad y que tiene el mal del tordo. </p>
<p>El aporte trucho de Codelco, el intento de Piñera de resaltar a toda costa desde una quinta fila, el cabello de Mario Kreutzberger con tintura en degradé, y la deslucida Vedetón fueron otros chascos memorables, así como la bajada de Jordi Castell. La idea era que nuestro Liberace local no se desperfilara, así que él fotógrafo se abstuvo de participar en una rutina de humor que podía resultar obscena para su perfil de gran pensador. Pero donó un calzoncillo que desgraciadamente no despertó interés en el público, ofreció dar detalles sobre lo que hubo dentro de la prenda íntima y fue pifiado, intentó por todos los medios adjudicarse minutos de cámara dando saltos y grititos histéricos desde su puesto de telefonista, hizo una mímica de penetración anal a Cristián de la Fuente, en fin. </p>
<p>Como cada año, el ánimo patero de algunos resaltó en el olimpo de la beneficencia. El desproporcionado homenaje de Michelle Bachelet a Don Francisco fue superado por las zalameras arrastradas de Rafael Araneda frente al animador. </p>
<p>Sin embargo, a pesar de toda la meticulosa y consabida puesta en escena, el hilo dramático de la Teletón tuvo un protagonista inesperado. La ilusión chovinoide de que somos buenos, generosos, solidarios y unidos a la manera de Kreutzberger, fue remecida en esta versión por una piedra en el zapato, un pelo en la sopa, una mosca en la leche. Los dueños endémicos de la cruzada de amor se empeñaron en disimular el nerviosismo que les provoca el nombre de Leonardo Farkas. El mismo desprecio que genera en todos los poderosos del país desde que la gente lo aclama en la calle y lo vitorean como futuro presidente. No está el horno para bollos. La elite no quiere un aparecido que provoque preguntas incómodas en el populacho. ¿Por qué el benefactor en jefe no dona parte de su millonario patrimonio? ¿Uno de sus caballos corraleros tal vez? ¿Y los demás plutócratas de Chile? ¿Dónde está el aporte de los oligarcas manito de guagua? ¿Cuál es la donación de varios nuevos ricos que guardan sus fortunas para las campañas políticas que tienen en vista? ¿Por qué la familia Kreutzberger no se pone con otros mil millones? ¿En qué topa Sebastián Piñera? Así que Farkas fue sacado del escenario con viento fresco, lo que no impidió que fuera aplaudido a rabiar por el Estadio Nacional completo. </p>
<p>Dos momentos epifánicos: ese y la presencia del magistral Stefan Kramer, un joven delgado, pálido, que parece un pajarito en la vida real, pero que dio un golpe a la cátedra hace tres años imitando a los famosos con un trabajo de voz, gestualidad y observación sicológica sin precedentes en nuestro medio. </p>
<p>En su comparecencia teletónica se decidió a reírse de los políticos y las autoridades de gobierno. Eligió muy bien el momento. Tenía al frente a la presidenta y a un destacamento de ministros, parlamentarios y candidatos. Muy oportuno. Su performance marcó casi setenta puntos de rating, una prueba de que el público está ávido de irreverencia y subversión. El país está altamente politizado, contra todo lo que dicen los expertos, y la gente quiere vengarse del establishment burlándose de sus vicios y doble moral. </p>
<p>La genialidad de Kramer consiste justamente en ser un agudo e iconoclasta crítico de los chilenos más visibles y un certero espejo de este momento en la vida del país. Ratifico aquí lo que he afirmado en pantalla, causando escándalo en mis contertulios. Stefan Kramer es el artista vivo más importante del país. Aunque su oficio –el humor-es considerado erradamente una disciplina menor, la “menos culta” de las artes de la representación, su talento es comparable al de Matta, Neruda o Violeta Parra. Así, tal cual. Lo pongo en letras de molde y exijo que quede en actas. Stefan Kramer es un actor descollante destinado a brillar mucho más, en los mayores podios del mundo, si sigue como hasta ahora: rindiendo tributo al rigor profesional, trabajando en equipo y desarrollando su fuerte sintonía con la audiencia popular. </p>
<p>La maratónica sesión de mendicidad, codicia y derroche benéfico valió la pena sólo por haberlo visto en directo diciendo: “Nada es más hermoso que hacerte feliz”.</p>
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		<title>Jiles de la farándula: &#8220;Mi abuela me contaba&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Nov 2008 03:54:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pamela Jiles</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[escuela de santa maría]]></category>
		<category><![CDATA[iquique]]></category>

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		<description><![CDATA[Dos ministros de Estado homenajearon al principal ideólogo de la dictadura, Jaime Guzmán, y la Presidenta se arrepintió de asistir en el último minuto, pero ni ella ni ningún personero de gobierno hicieron ni el más mínimo gesto para recordar los 100 y los 101 años de la mayor vergüenza de la historia de Chile. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/11/ikk.jpg" align=right>Dos ministros de Estado homenajearon al principal ideólogo de la dictadura, Jaime Guzmán, y la Presidenta se arrepintió de asistir en el último minuto, pero ni ella ni ningún personero de gobierno hicieron ni el más mínimo gesto para recordar los 100 y los 101 años de la mayor vergüenza de la historia de Chile. Poco se hizo para conmemorar una fecha que muestra la crueldad de los poderosos con los pobres en este país nuestro, a pesar de que allí siguen los vestigios de la tragedia, un amasijo de cadáveres destrozados que muchos quisieran esconder bajo la alfombra. <span id="more-2688"></span></p>
<p>Mi abuela Elena Caffarena tenía sólo cinco años cuando ocurrieron los hechos, pero recordaba nítidamente lo que vio ese 21 de diciembre de 1907, cuando más de seis mil obreros y sus familias llegaron caminando kilómetros y kilómetros desde distintos lugares de la pampa, hambrientos y desarrapados, hasta la ciudad de Iquique. Pedían insignificantes mejoras a sus deplorables condiciones de vida: tener balanzas donde pesar los alimentos que les daban a cambio de jornadas de trabajo de catorce horas, y escuelas para sus hijos obligados a vivir con ellos en barracas inmundas sin derecho a la más mínima educación. </p>
<p>Los vecinos de Iquique -solidarios con el movimiento de los pampinos-los alojaron en la Escuela Santa María, les llevaron frazadas, agua y comida. Pero los patrones se negaron a escuchar las misérrimas demandas, el gobierno declaró estado de sitio y exigió a los obreros y sus familias que regresaran a las salitreras sin más alboroto. </p>
<p>El general Roberto Silva Renard, máxima autoridad militar de la región de Tarapacá, tomó el mando de la crisis. Los batallones del regimiento O’Higgins, el crucero Esmeralda y otros buques de guerra apuntaron sus ametralladoras hacia la escuela. Ante tan desproporcionada amenaza, los habitantes de Iquique -que no podían salir de sus casas por el estado de sitio- pidieron a gritos a los oficiales que por lo menos dejaran salir a los niños. Todos estaban dispuestos a recibir en sus casas a las criaturas que corrían serio peligro. </p>
<p>Sin escuchar a nadie, el general Silva Renard y el coronel Ledesma dieron la orden de disparar a las tres y cuarenta y cinco minutos de la tarde del 21 de diciembre. “Ordené dos descargas más -informó Silva- y fuego a las ametralladoras con puntería fija hacia la azotea donde vociferaba el Comité entre banderas que se agitaban y toques de corneta”. Los iquiqueños fueron testigos -desde sus ventanas y tejados- de cómo los soldados dispararon sin parar contra las familias. </p>
<p>Los máximos dirigentes de los pampinos -José Briggs y Luis Olea-estaban delante de todos los demás, como si intentaran proteger a su gente. Sin moverse de sus puestos y con una bandera chilena izada al viento, los obreros recibieron en el pecho la primera descarga. Luego cayeron baleadas numerosas mujeres que estaban en fila resguardando a sus hijos. Ante la impotencia de toda la ciudad, una y otra vez los soldados hicieron fuego sobre los civiles reunidos en la escuela Santa María. Una y otra vez algún sobreviviente levantó la única bandera que tenían. Una y otra vez los habitantes de Iquique suplicaron a viva voz que parara la matanza. Hasta que se hizo el silencio cuando no quedó ni una madre ni un sólo niño en pie. </p>
<p>El cónsul de los Estados Unidos informó a su gobierno de la desgarradora escena: centenares de cadáveres amontonados y cuerpos en pedazos. El cónsul del Perú indicó: “inmediatamente me constituí en el local donde se había desarrollado el sangriento drama, con los bomberos de la Compañía Peruana número diez, los que se dedicaron a recoger a los desgraciados heridos y transportarlos al hospital. El cuerpo médico de la ciudad acudió presuroso a atender a los heridos (…). Existe una versión que refiere que durante la operación militar dos marinos se pasaron a los huelguistas, pero estos fueron muertos”. Algo parecido sugirió el cónsul británico, que dijo conocer relatos de ejecuciones de cierto número de soldados en la madrugada del día siguiente a la matanza, por haberse negado a obedecer la orden de disparar sobre la multitud. </p>
<p>Tres mil seiscientos obreros, sus mujeres y sus hijos fueron asesinados por militares chilenos en la escuela Santa María poco antes de la navidad de 1907. En los años siguientes, la historia oficial negó estos hechos, intentó bajar el perfil y borrar todo registro de la masacre hasta hoy, en que las autoridades siguen indiferentes. </p>
<p>Pero los habitantes de Iquique nunca olvidaron el horror que ocurrió ante sus ojos. Durante los 103 años que vivió mi abuela, ni un solo día dejó de recordar a los que cayeron allí con una bandera chilena al tope. Nos relató mil veces estos hechos -a sus hijos, a sus nietos y a sus bisnietos-para que así “los mártires de la escuela Santa María no sufran la doble muerte del olvido”, decía. </p>
<p>Elena Caffarena hizo muchas cosas importantes en su larga existencia, emprendió luchas épicas que la sitúan como la precursora de la participación de las mujeres en política en nuestro país y la jurista que obtuvo el voto femenino, pero siempre repetía que “si algo de lo que hice valió la pena es haber tenido el valor de atravesar la línea de soldados que bloqueaba la escuela al día siguiente de la matanza. De la mano de mi nana, la Jesús, y muertas las dos de miedo, dejamos allí un ramito de flores para los niños muertos”.</p>
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		<title>Jiles de la Farándula: &#8220;Piñera el travesti&#8221;</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Oct 2008 05:01:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pamela Jiles</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/10/pine1.jpg" align="right" />Antes de conocer a Sebastián Piñera tuve el placer de departir con su padre, don José, que en plena dictadura me invitaba a tomar el té a su departamento en El Golf. Era un caballero con mucho mundo, que se manchaba las camisas con mermelada de ciruelas, un señor ilustrado, nervioso, interesante, sin pelos en la lengua, que no se hacía problemas de pelar directamente a sus hijos y a la madre de éstos, de la que se había separado siendo ambos ancianos, en no muy buenos términos según su propia versión. <span id="more-1723"></span></p>
<p>También conocí a don Bernardino, el tío cura del actual candidato, siendo yo una adolescente, cuando mis abuelos lo contrataban para ir a decir misa a nuestro fundo familiar. Curiosamente, mis padres y abuelos son completamente agnósticos pero propietarios de una capilla de más de doscientos años adosada a nuestra casa-hacienda. Una vez al año, don Bernardino era convocado para alegría de los inquilinos que aprovechaban de bautizar sus guaguas, hacer la confirmación y confesarse. Recuerdo que llegaba de buen humor, exigiendo su cazuela de pava, de la que se comía tres platos una vez concluida la tarea apostólica. </p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/10/pine2.jpg" align="right" />A Sebastián Piñera lo conozco hace dos décadas. Lo entrevisté unas diez veces por lo menos para diversos canales de televisión: lanzándose en parapente, cocinando huevos fritos, afeitándose semi desnudo en el baño principal de su casa de Camino La Viña sólo cubierto por una toalla –debo consignar que yo estaba completamente vestida-, en un set con bailarinas emplumadas, ejercitando su laxa musculatura en un gimnasio, acompañado de dos de sus hijos, o mostrándome su dormitorio y su enorme cama matrimonial (la misma en que se reunió con Andrés Velasco y Pérez Yoma cuando estaba convalesciente de su cirugía estética), en fin, en las más curiosas situaciones. Todas esas entrevistas tenían por objeto –para mí- hablar de política y -para él- mostrar aspectos desconocidos de su personalidad. En materias sociales, legislativas, económicas o de política internacional, Piñera es conocido entre los periodistas como “livianito”, un señor con ideas más vistosas que profundas, que no se sale de un decálogo de frases populistas y en ningún caso muestra la consistencia de un estadista En cambio, cuando se trata de exhibirse como personaje mediático se convierte en un entrevistado creativo, generoso, articulado, dispuesto a todo y que jamás elude las preguntas complicadas, tanto así que hasta hoy me recrimina cierta indiscreción que según él lo obligué a cometer en un programa en directo y que le trajo algunos problemas familiares. </p>
<p>Creo conocer lo suficiente al actual candidato a la presidencia como para afirmar que Miguel Juan Sebastián Piñera Echenique es muchas cosas, pero sobre todo un travesti. No sólo por el detalle patético de que usa tacos altos, se somete a cirugías estéticas –cualquier día se pone tetas- y se pasea por los canales de televisión con un estuche de cosméticos en la cartera. </p>
<p>Piñera es un travesti en el plano social. Un tipo que creció en una familia de estricta clase media, que no tiene la cultura de su padre ni el encanto deschavetado de su madre, y que desde temprano mostró tendencia al arribismo. Siempre soñó con tener estatus. Sus compañeros del Verbo Divino lo recuerdan como un alumno desmesuradamente competitivo que vivía obsesionado con ganar los primeros puestos, tener acceso al poder económico, codearse con los chilenos de estirpe, comprarse una identidad aristocrática. Desde joven era entrador, práctico y realista. Captó sin demora que carecía de la brillantez intelectual de su hermano José y también que le costaba sofisticar sus gustos y modales más allá de lo cosmético, pero se hizo millonario gracias a la dictadura de Pinochet, a través de negocios especulativos, sin haber creado fuente de trabajo alguna y profitando de las obscenas reglas laborales impuestas por su hermano ministro, regalón del tirano. Lo triste es que ni todo su poder adquisitivo puede comprar clase, cosa que a sus sesenta años cree haber obtenido mientras la oligarquía tradicional chilena lo considera hasta hoy un aparecido, siútico, mal agestado, sin cuello y con los bracitos cortos, algo chabacano, farandulero y muy poco fino, particularmente cuando ostenta sus millones, sus propiedades y sus ganancias. </p>
<p>Piñera es un travesti en el plano de la seducción. A Sebastián no le iba muy bien con las mujeres. De joven era feúcho, bajito y mal hecho, además de indiferente a los encantos femeninos. Cuando le resultaban sus escarceos con alguna muchacha, resultaba ser demasiado popular para sus planes de subir en la escala social, así que se casó con su primera polola oficial, una joven sin alcurnia como él, pero perfecta para ejercer de la clásica esposa medio pelo, dispuesta a anularse sin tregua para dedicarse a su familia y a apoyar a su marido en el proyecto de convertirse en nuevo rico. Hoy, dicen que se siente sexy. El dinero lo ha transformado en un galán. Le gusta rodearse de mujeres atractivas, como Pía Guzmán –antes de la debacle-, Lily Pérez, y, sobre todo, la estupenda Carmen Ibáñez. Eran íntimos amigos, inseparables, veraneaban juntos incluso, hasta que algún acontecimiento misterioso quebró esa cercanía. </p>
<p>Piñera es un travesti en el plano de los negocios. Dicen que el actual magnate y candidato era gerente general del viejo Banco de Talca cuando éste quebró estrepitosamente. No debe haber sido muy brillante su gestión si esos fueron los resultados. Pero claro, entonces administraba la plata de otros. </p>
<p>Es un experto en fusionar empresas y volverlas monopólicas, obteniendo así enormes elusiones tributaria al absorber las pérdidas de unas con las utilidades de otras. </p>
<p>Piñera es un travesti en el plano intelectual. Astuto, rápido, inquieto, no es, sin embargo, un tipo culto. En su juventud se empeñó en convertirse en el más morenito de los neo capitalistas de su generación que fueron a doctorarse a los Estados Unidos. Tal cosa fue posible para él, gracias al pituto espectacular que le proporcionaba su hermano José, que ya era el mejor alumno en Harvard, muy bien considerado por el cuerpo académico y directivos de esa universidad. Fue el pivote perfecto para hacer fortuna junto con la hornada de nuevos ricos que apareció en los ochenta, en plena dictadura. </p>
<p>Sus temas e intereses no van mucho más allá de las ventajas de la economía de mercado. No es un conocedor del arte ni de otras disciplinas del saber. Prefiere los best-sellers a lecturas más complejas. Según él, toda buena idea debe caber en una hoja tamaño carta. Y –como conoce sus limitaciones culturales-se siente más cómodo en escenarios superficiales, frívolos, que en alguno en que puedan ponerse a prueba sus conocimientos. </p>
<p>Piñera es un travesti mediático. Convencido de que es algo así como el Berlusconi del tercer mundo, el candidato del neoliberalismo concentra todos sus esfuerzos en el trabajo mediático, es uno de los máximos personajes de la farándula nacional, y al mismo tiempo abomina de ese género e intenta “domesticarlo”. Adquirió un canal y se compró también unos cuantos ejecutivos de la industria televisiva con el objeto de que apoyen centralmente su campaña. Para él, los medios de comunicación deben usarse como difusores del pensamiento único, conservador, retardatario, consumista, xenófobo y arribista, todo lo cual él considera “moderno”. Entiende como fundamento de la sociedad democrática el que los ciudadanos son consumidores. Los consumidores determinan la producción mediante su demanda. Consumidor y elector son –desde la óptica piñerista– la misma cosa. Cada individuo elige con total libertad los bienes que puede comprar (si eres pobre, te endeudas) así como elige a sus representantes en el gobierno, en el parlamento y en el municipio. Pero esta doble calidad de consumidores y electores pasa a ser peligrosa para sus intereses en la medida que el rating, el zapping y el telecomando comprometen la exhibición continua de las miserias de los estigmatizados sectores populares, las enormes falencias de la democracia, los actos de corrupción de los políticos (sobre todo los de su bando), la verdadera ideología autoritaria de la derecha y, quién sabe, hasta la posibilidad de liderazgos completamente distintos a los oficiales. </p>
<p>Ahora usa su canal para posar de estadista, serio y profundo, cuando en 1992 todos fuimos testigos del bochornoso episodio en que insultaba de la manera más vulgar a su correligionaria Evelyn Matthei y complotaba contra ella usando un vocabulario muy poco caballeroso. </p>
<p>Piñera es un travesti político. Dice que votó por el NO. ¿Producto de una tendencia mitomaníaca y de una innegable habilidad para construirse leyendas? Probablemente, porque tal cosa es abiertamente contradictoria con su irrestricto apoyo al régimen militar y el silencio que mantuvo durante dos décadas respecto de la tortura y los asesinatos políticos. Lo que no cabe duda es que se trata del mayor de sus rasgos de travestismo: fue pinochetista desde 1973 hasta 1988, fecha en la que según él pasó a ser “humanista cristiano”. Pero tras esa oportuna epifanía no entregó su aporte a la construcción de la democracia sino que asumió como la mano derecha del candidato de Pinochet a la presidencia: Hernán Büchi. En 1989, el travesti Piñera derrochó entusiasmo como Jefe de Campaña del continuismo dictatorial. </p>
<p>Tampoco se afilió al partido que recoge la vertiente “humanista cristiana” que él dice profesar –la DC-sino que se sumó al aparato político que se creó para salvaguardar “la obra” de Pinochet durante la transición: Renovación Nacional. En 1995 promovió la amnistía de los crímenes de la dictadura y en el 2005 los militares en retiro apoyaron su candidatura tras recibir su compromiso de aplicar la prescripción de los asesinatos políticos. Voltereta sobre voltereta: este pinochetista arrepentido, ha vuelto a valorar los supuestos méritos del régimen militar la semana recién pasada. </p>
<p>La inconsistencia parece ser el sello personal de Piñera. Su sed de dinero, posición y poder lo han transformado en una caricatura de sí mismo, un pelele sonriente que vende una pomada jabonosa, contradictoria y oportunista. Un travesti.</p>
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