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	<title>The Clinic Online &#187; Rasmus Sonderriis</title>
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		<title>El culto a las pruebas</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jul 2011 17:10:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rasmus Sonderriis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[  ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/12/psu.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-23681" title="psu" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/12/psu.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
<p><strong>Por Rasmus Sonderris</strong></p>
<p>“¿Jugar al ajedrez estimula la inteligencia?” alguna vez se le preguntó al Gran Maestro Boris Spassky.<br />
“Claro que sí,” contestó. “Pero solamente estimula la inteligencia para jugar al ajedrez.”</p>
<p>Algo parecido sucede en la educación chilena. Con una enseñanza enfocada en la competencia por las notas, estimula solamente la inteligencia para someterse a evaluaciones y obtener un buen puntaje.</p>
<p>Siendo que invertimos mucho dinero en la educación, es comprensible que queramos comprobar sus frutos. ¿Pero qué es lo que medimos? Por ejemplo, para tener verdadera aptitud académica, es esencial dominar herramientas para la búsqueda de información, desde extraer conocimientos de libros e Internet hasta colaborar con colegas y expertos. Sin embargo, el uso de cualquiera de esos métodos en la sala de exámenes es “hacer trampa”. La verdad es que una prueba de alternativas, como la PSU, no mide mucho más que la memorización de la materia. En esta era de enciclopedias online, es una de las destrezas menos valiosas. Por ejemplo, una PSU pregunta si la primera bomba nuclear cayó sobre Hiroshima o Nagasaki. No cabe duda que saber la respuesta es señal de cultura general, pero en términos de aptitud académica, no reviste mayor relevancia que recordarse de resultados de fútbol o saber sobre la vida privada de los famosos. Todas esas cosas también están en Wikipedia.</p>
<p>Las empresas del futuro requerirán trabajadores con múltiples inteligencias, creatividad, iniciativa, originalidad y habilidad para trabajar en equipo. Ninguna de esas capacidades es estimulada en un sistema escolar dirigido casi exclusivamente a optimizar el desempeño en el SIMCE y la PSU, donde no hace falta redactar ningún texto, realizar ningún análisis, generar ninguna idea, o relacionarse con nadie. Si queremos que Chile sea un país desarrollado, éste es el tema que debería preocuparnos, y no tanto la trillada discusión sobre lucro o no lucro. Es lamentable que el debate sobre educación en Chile esté tan reducido al tema financiero a expensas de la discusión sobre los contenidos y métodos de enseñanza.</p>
<p>En Chile hoy en día, el único norte para medir la calidad son las pruebas en las que las autoridades educativas parecen tener fe ciega. Los resultados en la PSU determinan qué estudiantes se llevan las becas del gobierno, y los del SIMCE cuánto se paga en salario a los docentes. El profundo daño no radica en las pruebas propiamente tales, ni en las diferencias salariales entre los profesores, sino en los incentivos tan estrechos y arbitrarios que terminan por condicionar toda actividad en la sala de clases durante tantos años de estudio.</p>
<p>Nuestro sistema educativo debería ayudar a cada persona a desarrollarse para que tenga un futuro de acuerdo a sus talentos y gustos. En vez de eso, se concentra en preparar uniformemente a todos para memorizar materia que luego se olvida mucho más rápido que se aprende. No sólo se desaprovecha el potencial de nuestra juventud, sino que también convierte la educación en una carrera de desgaste donde triunfan los “mateos” más capaces de soportar el aburrimiento. Ellos son los que cosechan todos los aplausos, por ejemplo, cuando la prensa celebra a los “ganadores” en la PSU cada año, elevándolos a la condición de ídolos y ejemplos a seguir. En cambio, los niños creativos, o más susceptibles a otros tipos de aprendizajes igualmente válidos para nuestra economía y sociedad, son vistos como culpables del desprestigio de su colegio y como causantes de una baja en los sueldos de sus profesores. Los ideales así favorecidos son tan rígidos y pobres como la economía y la sociedad resultantes.</p>
<p>La alternativa no es una escuela hippie exenta de disciplina y metas. Veamos dos modelos a nivel internacional que pueden remediar el problema.</p>
<p>La primera opción es refinar las pruebas, sobre todo a nivel preuniversitario, para medir también destrezas como la creatividad, obtención de información y trabajo en equipo. En Escandinavia, por ejemplo, se realizan exámenes grupales, a veces con una duración de varios días. Los estudiantes tienen acceso a bibliotecas e Internet para preparar una presentación escrita u oral frente a un comité de examinadores que incluye a profesores de otros liceos. Obviamente esto se traduce en un estilo de enseñanza que favorece la independencia e iniciativa. Calza bien con el modelo escandinavo que es, en muchos sentidos, lo que reclaman los manifestantes en las calles chilenas, es decir, educación pública de calidad más o menos igual para todos bajo un fuerte control político. (El que la clase media pague más del 50% de su renta en impuestos es un aspecto ineludible de este modelo que no mencionan los lienzos de protesta). Siendo de origen danesa, yo me eduqué bajo ese sistema, el que sin duda tiene sus virtudes, pero no lo recomiendo para Chile. Las evaluaciones son mucho más subjetivas que en una simple prueba de alternativas. Ello exige una pericia docente y una cultura de imparcialidad que no se construye de la noche a la mañana. Aún así produce injusticia, o al menos la frecuente percepción de injusticia, en el reparto de las notas. Además, esas pruebas, por muy sofisticadas que sean, también tienen sus rigideces y limitaciones para medir toda la gama de aptitudes académicas y profesionales.</p>
<p>La segunda opción es la de Estados Unidos y Gran Bretaña, entre otros países, cuyas universidades tienen sus propios procedimientos de admisión, incluyendo, en muchos casos, una consideración de las experiencias extracurriculares, así como pruebas y entrevistas adaptadas a cada carrera. En Chile esto ya existe en algunos establecimientos educativos, pero habría que desarrollarlo en mucho más profundidad. El puntaje en la PSU podría permanecer como un elemento a tomarse en cuenta. Pero además, una escuela de periodismo agregaría un test de recoger y comunicar información. Un curso de enfermería podría exigir un año de experiencia laboral en la atención a personas. Y una carrera de ingeniería daría ventaja a quien demuestre alguna aplicación práctica de su dominio de física y matemáticas. De esta manera, se aprovecharía mejor una virtud del modelo vigente de educación superior en Chile, que es su gran diversidad, en vez de imponer una camisa de fuerza sobre todos por igual, midiendo con la misma vara primitiva la capacidad para ser enfermero, ingeniero y periodista.</p>
<p>Otra ventaja de esta última opción en el contexto chileno es que no requeriría de una reforma profunda ni de un gran aparato normativo del Estado, sino solamente de una mayor independencia por parte de las universidades e institutos. En general, sería un cambio popular entre los jóvenes estudiantes. Primero, les daría oportunidades para hacerse valer en más ámbitos, permitiendo que saquen más provecho de sus fortalezas. Segundo, fomentaría otro tipo de educación primaria y secundaria, no necesariamente menos rigurosa, pero sí más versátil, creativa, interesante y acorde con los tiempos. Para los profesores sería un desafío, y tal vez para muchos un tanto incómodo, tener que estimular más tipos de inteligencia que la de rendir pruebas. A largo plazo la solución también pasa por cambios en la carrera del magisterio para desterrar finalmente esa pretensión anticuada de enseñar materia como se carga un disco duro.</p>
<p>Pero aquí y ahora, en este momento de protesta y agitación, urge que los jóvenes manifestantes dejen de obsesionarse tanto con el tema tangencial de las platas y apunten su ira contra el nefasto culto a las pruebas. ¿O será que el sistema educativo los ha dejado incapaces de transgredir las normas y romper los esquemas?</p>
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		<title>Homo futbolensis</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2010/06/29/homo-futbolensis/</link>
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		<pubDate>Tue, 29 Jun 2010 04:19:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rasmus Sonderriis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Chilean News]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Mundial]]></category>
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		<category><![CDATA[Selección de Fútbol]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Rasmus Sonderriis Algunos aguafiestas dirán que la pasión mundialera es un culto a lo trivial. Se equivocan. Está en juego nada menos que la supervivencia de la humanidad. Otra especie inteligente podría extrañarse sobre cómo los chilenos, entre otros seres humanos, vivimos un mundial de fútbol. El juego de 22 hombres con una pelota [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Rasmus Sonderriis<em><br />
Algunos aguafiestas dirán que la pasión mundialera es un culto a lo trivial. Se equivocan. Está en juego nada menos que la supervivencia de la humanidad.</em></p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/06/neanderthal1.jpg" alt="" /></p>
<p>Otra especie inteligente podría extrañarse sobre cómo los chilenos, entre otros seres humanos, vivimos un mundial de fútbol. El juego de 22 hombres con una pelota es sin duda  una hermosa vitrina de destreza deportiva, pero hay algo que, a primera vista,  no tiene explicación. ¿En qué afecta la vida de un chileno cualquiera que gane o pierda su selección?  ¡En nada! Entonces, ¿por qué le importa tanto? </p>
<p>Para contestar esto, debemos remontarnos a los orígenes de homo sapiens. ¿Por qué nuestra especie humana prevaleció sobre otras con las que coexistimos durante miles de años? Según se puede averiguar, el homo neanderthalensis, por ejemplo, extinguido hace unos 20.000 años,  no era inferior a nosotros ni en tecnología ni en inteligencia. La diferencia parece radicar en una poderosa adaptación evolutiva de nuestros ancestros: ¡la identidad grupal!</p>
<p>Hace al menos 40.000 años, empezábamos a compartir determinados géneros de arte y otros lenguajes simbólicos a lo largo de vastas zonas geográficas, forjando así lazos entre personas que no se conocían. Son obvias las ventajas al momento de pelear con otros grupos organizados solamente a nivel de comunidades cercanas.</p>
<p>Eso no quiere decir que estemos condenados a oprimir irreflexivamente a las minorías. A diferencia de otros animales, cuestionamos la ley del más fuerte. El sentido de la justicia es una virtud humana apremiada por la evolución, porque sirve para generar estructuras complejas de confianza y colaboración. Sin embargo, la identidad grupal permite dejar de lado toda esa objetividad en un conflicto por territorio y recursos. A lo mejor habría más armonía en el mundo si fuéramos igualmente ecuánimes e imparciales en todos los contextos, pero la tribu que no se creyera con más derecho que los demás, habría quedado conquistada y eliminada mucho antes de las primeras civilizaciones. Por otra parte, en el mundo moderno con armas de destrucción masiva y cada vez más interdependencia global, ese mismo instinto – el de suspender el sentido crítico individual para tomar partido por la colectividad a la que nos toque pertenecer– podría llevarnos a la extinción como especie. De hecho, es altamente probable que así lo termine haciendo. La supervivencia de la humanidad requiere urgentemente de respuestas. Desde ese punto de vista, está bien tener las Naciones Unidas y la Corte Internacional de Justicia. El problema es que todo eso se contradice con una parte de nuestra propia naturaleza.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/06/gary-medel1.jpg" align="right" /><br />
<em>Lucha por su país. Y por salvar a la humanidad.</em></p>
<p>Es ahí donde entra en escena el “homo futbolensis” dotado de otra adaptación evolutiva asombrosa: ¡Un mundial de fútbol! Se trata de una válvula de escape perfectamente diseñada para ventilar nuestros instintos ancestrales sin causar daño. Cuando antes se nos exigía a los hombres, para ser verdaderos hombres, que matáramos a otros hombres de la etnia enemiga para usurpar sus tierras, robar su ganado y raptar a sus mujeres, hoy es suficiente que alentemos a nuestra selección. Para desahogarnos en medio del blablá sobre la hermandad de las naciones, hemos creado un ámbito simbólico y bien demarcado donde el chovinismo es totalmente legítimo. Todos podemos entregarnos al deseo de ganar nosotros e imponerles la derrota a ellos por el simple hecho de ser nosotros nosotros y ellos ellos. Lo vital de esa experiencia explica la rareza de por qué los periodistas deportivos usan el adjetivo “histórico” sobre algo tan carente de consecuencias para el destino de la humanidad como un resultado de fútbol.</p>
<p>Un ejemplo: Los ciudadanos de países ocupados por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial celebramos cada vez que Alemania es eliminada del mundial (me incluyo por ser de origen danés). Por supuesto, sabemos que no todos los alemanes eran nazis y que los alemanes de hoy no cargan con la culpa de sus padres y abuelos. Pero en el fútbol da lo mismo. Odiamos sin razón a su selección precisamente para no tener que odiar sin razón a ellos como personas.  Incluso son preferibles las barras bravas a las guerras nacionalistas. Al País Vasco, por ejemplo, debería permitírsele tener su propia selección de fútbol para que sus jóvenes se distraigan con el hooliganismo en vez del terrorismo.</p>
<p>Eso sí, un mundial tiene sus limitaciones, porque el hecho de nacer en un país determinado dista mucho de ser la única base de identidad grupal. La sociedad moderna y  liberal nos da acceso a un verdadero shopping mall para escoger nuestras propias pertenencias colectivas, como lo reflejan las llamadas “tribus urbanas”. Esto también está repercutiendo en el ámbito del fútbol de clubes. Antes los hombres se hacían hinchas del club de su barrio o ciudad, es decir, reproduciendo el patriotismo a una escala más local. Pero hoy, los clubes más pudientes en Europa, como Real Madrid, FC Milán, Manchester United etc.  tienen más seguidores en Asia, África y América Latina que en su propio continente. En una remota zona rural de Etiopía, he visto a hombres bailando con sus lanzas alzadas en un rito de celebración, cantando “¡¡¡Arsenal, Arsenal!!!”, para reafirmar su pertenencia a la tribu global de apoyo a ese club de la liga inglesa. A su vez, a los hinchas tradicionales del mismo club, habitantes del norte de Londres, nos les parece importar que su equipo se presenta en la cancha con jugadores de todo el mundo, menos de Inglaterra. A la FIFA le cuesta acomodarse a este tipo de identidad autodefinida. Todavía trata de oprimirla con normas sobre un número mínimo de jugadores connacionales, pero lucha contra la corriente. La FIFA debería dejar de resistirse a algo que está derrumbando las barreras raciales y nacionales para entrelazarnos más como humanidad.</p>
<p>La pasión deportiva tiene mucho en común con la religión, a la que, <a href="http://www.economist.com/node/10903480">según algunos</a>, está sustituyendo. En términos de la evolución, la creencia en fenómenos manifiestamente inverosímiles, digamos, en una virgen que se embaraza con un ser sobrenatural para tener a un hijo que camina sobre el agua etc. cumple una función muy parecida a la de ser hincha de algún equipo de fútbol. Es la creencia por la creencia, desvestida de toda lógica. Parece insensato, pero tiene un valioso “efecto placebo”. Tratándose de un fanatismo ciego y muy difícil de fingir, el creyente/hincha convence a los correligionarios de que su lealtad al grupo es incondicional, precisamente porque va más allá de la razón. A cambio, ve reafirmado su sentido de pertenencia y hasta el por qué de su existencia.  No se sabe nada sobre la fe de los Neanderthal, pero si fueron como muchos jóvenes de hoy, negándose a la religión institucionalizada para definir su propia vida espiritual en base a la reflexión individual, o más aún, si fueron ateos racionalistas, eso los podría haber aniquilado. Es posible que fueran incluso superiores en las pichangas contra homo sapiens, pero de nada les servía eso si no alentaban fervientemente a su equipo.</p>
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		<title>¿Cuánto vale para Piñera su capital político?</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2010/03/23/%c2%bfcuanto-vale-para-pinera-su-capital-politico/</link>
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		<pubDate>Tue, 23 Mar 2010 19:45:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rasmus Sonderriis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Rasmus Sonderriis “La demora en la venta de LAN no ha sido de mi voluntad” declara Piñera sobre su primera promesa electoral incumplida. ¿Pero qué es lo que le ha trabado la lengua para pronunciar la palabra “véndanse”? Chile tiene una bolsa abierta todos los días hábiles con gran liquidez y miles de inversionistas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/03/lan_garcia2.jpg" align="right" width=180 /></p>
<p>Por Rasmus Sonderriis</p>
<p>“La demora en la venta de LAN no ha sido de mi voluntad” declara Piñera sobre su primera promesa electoral incumplida. ¿Pero qué es lo que le ha trabado la lengua para pronunciar la palabra “véndanse”? Chile tiene una bolsa abierta todos los días hábiles con gran liquidez y miles de inversionistas de todo el mundo dispuestos a aprovechar la oportunidad de una buena oferta. Eso sí, para vender rápido habría que bajar el precio. ¿Y cuánto?<br />
Según la opinión técnica-profesional de analistas bursátiles consultados por The Clinic, para subastar las acciones de LAN dentro de una semana, habría que bajar el precio con alrededor del 1% al 1,5 %. Eso sí, de vender directamente en la bolsa, Piñera <a href="http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2010/03/22/por-que-pinera-no-vende-aun-las-acciones-de-lan/">debería tributar unos 50 millones de dólares</a> más que si encuentra un comprador para toda su empresa Axxion, que figura como dueña de los papeles de valor.<br />
En otras palabras, Sebastián Piñera tasó su promesa electoral en un valor menor al 1,5% de su propiedad sobre LAN más unos 50 millones de dólares, un monto sustancial por cierto, pero una ínfima parte de su patrimonio total. Según el presidente de RN, Carlos Larraín: &#8220;Que la venta de LAN se atrase 10, 15 ó 30 días, es de quinta importancia.&#8221; Es decir, la plata que vaya a ganar o perder Piñera con esa venta es de cuarta, tercera, segunda o primera importancia. Simplemente no se explica de otra manera.<br />
En estos momentos el Presidente Piñera tiene un gran incentivo monetario, aunque no político, para restringir aún más la competencia en la aviación civil chilena. Por eso, los opositores más paranoicos conciben de una tesis siniestra: que el mandatario tenga intenciones de aprovechar sus nuevos poderes para hacer subir el precio antes de vender. La mera expectativa de esto es suficiente para producir un aumento en el valor asignado por el mercado. Si en los días que vienen suben las acciones de LAN, incluso sin que sea provocado por la intervención directa del magnate, esa será la sospecha que salpicará, justa o injustamente, el comienzo de su presidencia. Él acusará a sus críticos de ser mezquinos y malpensados, pero no puede estar sorprendido por las aprensiones que su actuar ha causado incluso en sus propias filas.<br />
Cualquiera diría que ser un presidente exitoso trasciende lejos la posesión de unos pesos más o menos para alguien con tanta fortuna como Piñera.  Pero la venta de sus acciones era de las pocas promesas que no dependía de ninguna acción por parte de terceros: ninguna voluntad del Congreso, de aliados o de algún gremio, sino solamente una decisión personal y un modesto sacrificio en dinero. Por suerte, no podemos deducir que el gobierno del Presidente Piñera sea deshonesto, pero dado el daño evidente que este “atraso” ya ha causado incluso a su propia alianza durante sus primeros días en el poder, ya es posible afirmar que el nuevo mandatario está dispuesto a sacrificar capital político a cambio de pesos en efectivo.</p>
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		<title>Sismos y sexo</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Mar 2010 13:21:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rasmus Sonderriis</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Rasmus Sonderriis ¿Qué tiene en común algo tan terrible como un terremoto con algo tan rico como el sexo? Pues, más que pura fuerza, intensidad y movimiento oscilatorio. Como ahora muchos hemos sentido en carne propia, más allá de las explicaciones científicas, no se sabe realmente qué es ninguno de los dos hasta probarlo. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Rasmus Sonderriis</p>
<p>¿Qué tiene en común algo tan terrible como un terremoto con algo tan rico como el sexo?  Pues, más que pura fuerza, intensidad y movimiento oscilatorio. Como ahora muchos hemos sentido en carne propia, más allá de las explicaciones científicas, no se sabe realmente qué es ninguno de los dos hasta probarlo. Eso sí, deben ser muy pocos que han vivido ambos fenómenos a la vez.  Ya que el terremoto no se anuncia, tendría que pillarle a uno por casualidad justo en el acto sexual, y la excitación tendría que ser desbordante, a punto de su culminación, para querer seguir adelante en medio de tanta destrucción y sufrimiento. Por eso, las únicas personas que quizás pudieran haberlo pasado bien en esta ocasión fueron los accionistas de fábricas de cemento, y no los amantes. </p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/03/sismossexo.jpg" width=500 /><br />
Foto: Alvaro Díaz</p>
<p>Sin embargo, a mí me tocó estar con mi familia en una casa de madera en campo abierto. Fue tan fuerte como en Santiago, pero en ese edificio pequeño y liviano no podría existir mucho peligro. Aunque el bienestar de mi familia fue sin duda mi principal preocupación durante el par de minutos que duró, también me permití apreciar los extraordinarios movimientos del suelo, mirar los cerros, contemplar las nubes de polvo, prestar oídos al bullicio y decirme a mí mismo: “¡Qué increíble! ¡Qué fuerza más impresionante! ¡Qué grande haberlo experimentado!” Además, como estuvimos abrazados como familia, fue un momento romántico, sobre todo después, recordando los fuertes instintos maternales que demostró mi mujer en sacar rápidamente de su cuna a nuestro hijo pequeño. Por el corte de luz, pasaron muchas horas en que nada sabíamos de la desgracia y desesperación que se vivía más al sur.<br />
Hoy se están desarrollando tecnologías de construcción con resortes gigantes y medidores de temblores conectados a computadores que prometen compensar y neutralizar los sismos más violentos al punto de no sentirlos. Será aburrido, pero sin duda preferible a pasar por un “terror-moto”, y claro, muchísimo mejor que arriesgar vidas y bienes inmuebles. Pero somos criaturas del siglo XXI. Podemos aspirar a cada vez más control sobre la naturaleza. Llegará el día en que podrá predecirse cada terremoto con la misma exactitud que los eclipses solares. Entonces, todos nos prepararemos para disfrutarlo desde algún punto seguro y bien acolchonado. Como el país con más terremotos fuertes en el mundo, habrá un masivo “turismo sísmico” a Chile. Recordemos que los eclipses solares también eran temidos como la peste en épocas pasadas, pero hoy generan toda una industria de locos de diversa índole que viajan de eclipse a eclipse. No faltarán quienes querrán aprovechar también los movimientos telúricos para hacer fiestas, tomar drogas y tener sexo. Algunos verán en eso la destrucción reemplazada por la autodestrucción. Pero hay que ser muy recato para no ver en el desenfreno de los sentidos un mal menor que los estragos que hoy causan los terremotos.</p>
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		<title>Voto en el extranjero: ¿Cálculo equivocado?</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2009/12/01/voto-en-el-extranjero-%c2%bfcalculo-equivocado/</link>
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		<pubDate>Tue, 01 Dec 2009 17:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rasmus Sonderriis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Poder]]></category>
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		<category><![CDATA[Piñera]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Rasmus Sonderriis ¿La Concertación se está dejando engañar? Si Piñera hoy quiere dar sufragio a los chilenos residentes fuera del país, tiene que ser porque sus análisis predicen que a la larga el voto extranjero favorecerá a la derecha. ¿Qué es lo mucho que puede aprender la Concertación sobre este tema incluso de un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Rasmus Sonderriis<br />
<strong>¿La Concertación se está dejando engañar? Si Piñera hoy quiere dar sufragio a los chilenos residentes fuera del país, tiene que ser porque sus análisis predicen que a la larga el voto extranjero favorecerá a la derecha. ¿Qué es lo mucho que puede aprender la Concertación sobre este tema incluso de un pobre y aguerrido país africano? <span id="more-11983"></span><br />
</strong><br />
__________________</p>
<p>Hasta hace poco, la propuesta de otorgar el voto a los chilenos residentes en el extranjero estaba sujeta a un vigoroso debate, aunque naturalmente marcado por el cálculo político. Con un estudiado discurso patriotero, la Concertación ha pretendido reparar la injusticia del exilio dejándose elegir por personas que no usan Transantiago ni alcanzan a cansarse de tener a los mismos en el poder durante tantos años. Pero la derecha habría hecho lo mismo si hubiera calculado algún beneficio suyo de la reforma, mientras que sus objeciones también han sonado a una simple racionalización del verdadero argumento “no nos conviene”, al igual que en la discusión sobre el sistema binominal. <!--more--></p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/12/no-tan-ingenuo-como-parece-copy.jpg" align="right" width=180<br />
¿Pero para qué moralizar? La política es así porque los seres humanos somos así. Y menos mal. Si todo fuera cuestión de principios objetivos, seríamos robots. No obstante, plantea la pregunta: ¿Entonces por qué el candidato presidencial de la derecha, Sebastián Piñera, hoy apoya legislar para que voten los chilenos residentes en el extranjero? ¿Es que se trata de un político extraordinariamente desinteresado, rayando en lo ingenuo? Más bien su trayectoria nos pinta a un hombre que sí sabe sumar y restar, multiplicar y dividir. Claro, el cambio no entraría en vigor en estas elecciones, y habrá cierta ventaja inmediata para Piñera y sus aliados en cerrar el debate ahora, plegándose a una oratoria emotiva sobre la chilenidad como algo que se lleva en el alma y que, según la definición constitucional de la nacionalidad, incluso se transfiere de padres a hijos por una infinidad de generaciones. ¿Pero qué otros sutiles razonamientos y proyecciones podrían fundamentar la posición del astuto líder de la Alianza? Visto inteligentemente desde la perspectiva de la Concertación, el que Piñera ahora acepte la proposición de ampliar los registros electorales no da para cantar victoria, sino para cuestionar el cálculo vigente. </p>
<p>Primero, consideremos la ironía – o franca frescura – de que todos los aspirantes a La Moneda nos pidan al electorado que diluyamos el peso de nuestros propios votos con los de hasta 850.000 personas más (y luego de todos sus descendientes). Estos políticos tan calculadores se dan el lujo de pretender que sus votantes, a diferencia de ellos, nos sobrepongamos al instinto de velar por el interés propio. Se nos invita a celebrar la posibilidad de perder influencia relativa porque, según la lógica promovida, no vamos a las urnas solamente para elegir a quienes luego decidan sobre nosotros, sino también para reafirmar nuestra pertenencia a la tribu. Debe ser así, porque a un chileno alejado de la patria en tiempo y distancia, el destino de Chile le interesa principalmente por su identidad como chileno, no porque los políticos vayan a tener poder sobre él. A él los ganadores de los comicios tal vez lo vayan a “representar”, pero no lo van a “gobernar”. Muchos de estos nuevos actores potenciales en nuestra democracia tienen más de un pasaporte y votan en los países donde residen, que es donde casi la mitad de ellos nació y una mayoría creció, y donde la contingencia política y social les afecta directamente. Pero todo ello sólo cuenta a favor de la expansión del sufragio según el nuevo consenso en la carrera presidencial, que sostiene lo deseable de que ellos participen en las elecciones chilenas precisamente para que sigan sintiéndose chilenos.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/12/la-circunscripcion-de-estocolmo.jpg" width=500 /><br />
<em>La circunscripción de Estocolmo</em></p>
<p>Muchos oficialistas han querido ver una “incongruencia” y “contradicción” en que Chile, como uno de los pocos países del mundo, otorga derecho de voto a extranjeros avecindados por más de 5 años en territorio nacional, es decir, a personas como yo. ¿Por qué permitir a los inmigrantes lo que se les niega a los connacionales? Pero las reglas para ambas categorías de personas reflejan un solo concepto consecuente de la ciudadanía, que no es como nacionalidad heredada, sino como participación en la sociedad. Es como lo querían los próceres de la independencia de Chile y de todas las Américas, por lo que las constituciones americanas son algo más abiertas a facilitar que sus extranjeros residentes tengan esta “ciudadanía sin nacionalidad”. Uruguay pide 15, Venezuela 10 años de residencia. Con sólo 5 años Chile gana el premio como el más generoso, así es que: ¡viva Chile! Lo prefiero para vivir y como la patria de mi hijo. Tengo pasaporte danés y si tengo alguna raíz étnica es como danés. Sigo de cerca los acontecimientos en Dinamarca, pero ni puedo ni me interesa votar allá, sino en Chile, que es donde veo mi futuro.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/12/mi-hijo-copy.jpg" align="right" width=220 />Al revés, la idea de que no es sólo un poder que tenemos los votantes sobre los que van a tener poder sobre nosotros, sino toda una tribu que ha de verse identificada y representada por su líder, parecería más de derecha que de izquierda, y de hecho lo es en otros contextos donde se imponen otros cálculos. Aún así, las preconcepciones sobre qué es derecha y qué es izquierda pesan poco comparado con una herramienta estratégica para que la Concertación siga ganándole a la Alianza y haga valer un montón de otras y muy válidas visiones. Persistir en un conjunto de principios coherentes rara vez ha sido una vía al poder, y menos a un mundo mejor. ¡Pero a la Concertación le saldrá el tiro por la culata si a la larga los chilenos en el extranjero resultan ser más de derecha!</p>
<p>Porque ésa es la propensión ideológica que tienen los residentes en el extranjero de numerosos países, tengan o no derecho de sufragio. Hay factores más generales que el exilio particularmente chileno que condicionan los ideales de las llamadas “diásporas” (originalmente esa palabra se refería a los judíos fuera de Israel, pero hoy se usa sobre cualquier comunidad étnica fuera del territorio asociado con su origen o identidad). En primer lugar, tienden a ser emprendedores y tener una mejor situación económica dada su iniciativa de emigrar. Pero además, llama la atención que son nacionalistas, a veces incluso belicistas, comparados con el promedio de sus compatriotas a distancia. Los armenios y judíos en Estados Unidos lo ejemplifican. Sus organizaciones de interés han apoyado con dinero y lobby a fuerzas políticas intransigentes y chovinistas en Armenia e Israel en desmedro de voces más moderadas. Siendo que su relación con la patria es más idealizada y romántica que real y práctica, muchos de ellos sienten la necesidad de compensar con un patriotismo histérico sin detenerse en las consecuencias. No hacen servicio militar ni pagan impuestos en Armenia o Israel, lo que les da cierta tranquilidad al convocar a los de su misma etnia allá lejos a que invadan países vecinos.</p>
<p>Aprendí sobre este fenómeno durante un viaje de más de tres meses en 2004 a Eritrea en el Cuerno de África. Aunque este pequeño país era muy pobre, me fascinó con su hospitalidad, cultura, limpieza y total ausencia de delincuencia común. Sin embargo, el régimen dictatorial y su prensa monopólica se obsesionaban con un continuo conflicto con Etiopía sobre Badme, un pueblito limítrofe en el semidesierto sin recursos naturales por el que ya habían muerto unos 100.000 jóvenes en las trincheras en 1998-2000 en una feroz guerra fratricida entre dos países histórica y culturalmente entrelazados. Eritrea perdió Badme en el campo de batalla, y según el gobierno, el país entero estaba enfocado solamente en recuperarlo. </p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/12/badme-copy.jpg" align="right" width=180 />Sin embargo, toda la juventud eritrea a la que conocí en persona – sometida a la conscripción universal de hombres y mujeres hasta los 40 años y entrenada para servir como carne de cañón – tenía cero interés en Badme. A ellos lo que les importaba era la violación de sus derechos, por ejemplo, la estricta prohibición de salir del país. También se quejaban de la represión contra la música pop de Etiopía, su género favorito. En fuerte contraste con la propaganda oficial, estos soldados obligados me hablaban siempre maravillas del supuesto enemigo Etiopía. Si algún día pueden eligir a sus propias autoridades, la paz estará asegurada.</p>
<p>La excepción fue un joven eritreo que conocí en el hotel. Él sí se identificaba con la pasión antietíope que se transmitía constante y muy altisonantemente por televisión. En su inglés perfecto me entretenía durante horas sobre la injusticia de las pretensiones etíopes, sobre lo psicópata que era el líder etíope, y sobre lo profundamente eritreo y nada etíope que era la importantísima tierra de Badme. Según él, el régimen eritreo nunca tuvo otra opción que movilizar militarmente a toda la población, por las buenas o las malas. Pero había algo que marcaba toda la diferencia. Él también tenía pasaporte del Reino Unido, donde había vivido desde niño. ¡Sólo estaba en su país de origen de visita, entrando y saliendo a gusto!</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/12/soldados-y-soldadas-de-eritrea.jpg" width=500 /><br />
<em>Soldados y soldadas de Eritrea</em></p>
<p>Si bien la realidad de cada país es distinta, la lección de Eritrea para el oficialismo de Chile es clara. Advierte contra la tentación de casarse por supuesta conveniencia con una interpretación tribal de la ciudadanía, porque luego divorciarse de principios jurados será embarazoso, y liberarse de la  cuestión legal incluso imposible. Por ello, si quiere medirse con Piñera, la Concertación debería calcular aún más a fondo. ¿Cuáles son los efectos de dar el voto a quienes no sentirán en carne propia las decisiones que resulten? ¿A quién le beneficia en última instancia cuando el poder para gobernar ya no emana solamente de los gobernados?</p>
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		<title>E-rumour: ¿Los daneses matamos delfines por diversión?</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Nov 2009 15:11:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rasmus Sonderriis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mundo al Instante]]></category>
		<category><![CDATA[Verde]]></category>
		<category><![CDATA[ballenas piloto]]></category>
		<category><![CDATA[calderón común]]></category>
		<category><![CDATA[caza de ballenas]]></category>
		<category><![CDATA[Dinamarca]]></category>
		<category><![CDATA[Islas Faroe]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Rasmus Sonderriis “¿Cuántos delfines tuviste que masacrar para hacerte hombre?” me preguntó un chileno al saber que yo nací y crecí en Dinamarca, de padres daneses. Él había visto en foto y video – ¡¡¡con sus propios ojos!!! – que los daneses hacemos eso. No entendí nada. ¿Delfines? No existen en los mares daneses. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Rasmus Sonderriis</p>
<p>“¿Cuántos delfines tuviste que masacrar para hacerte hombre?” me preguntó un chileno al saber que yo nací y crecí en Dinamarca, de padres daneses. Él había visto en foto y video – ¡¡¡con sus propios ojos!!! – que los daneses hacemos eso.</p>
<p>No entendí nada. ¿Delfines? No existen en los mares daneses.<br />
“¿Delfines de circo?” pregunté, incrédulo.</p>
<p>“No, no”, él me aseguró. “Delfines salvajes. Aunque no tan salvajes como los daneses…”</p>
<p>Crecí en el campo, y matar a un animal para comerlo no me parece menos civilizado que comprar la carne empaquetada en el súper. Pero nunca había escuchado sobre bife de delfín, por lo que tampoco entendía el por qué.</p>
<p>“No, poh”, insistió la persona. “Los daneses… ustedes… ¡matan a los delfines por deporte!” Entonces me explicó que los daneses jóvenes organizaban anualmente una sangrienta masacre gigantesca de delfines como rito de iniciación masculina y pura diversión. Y no le pareció nada graciosa mi reacción de risa.</p>
<p>Al tipo le cuestioné su lectura correcta de fuera cual fuera su fuente de información:<br />
“Todo pasando en Dinamarca, pero matanzas de delfines al menos es no es una práctica conocida. Es más, ¡no hay delfines!”<br />
Un mes después, recibí esto por email que me dejó “plop”:<span id="more-11091"></span></p>
<p><strong>Este es un pais desarrollado???!!!!, Que Orgullo seguir siendo Mapuche mierda!!!!!  </p>
<p>DINAMARCA UNA VERGÜENZA!!<br />
El mar se tiñe de rojo, pero no se debe a un efecto climático de la naturaleza cheken esto!!!!!</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/11/del1.jpg" width=500 /></p>
<p>Se debe a la crueldad con la que los seres humanos (ser civilizado) matan centenares de los famosos e inteligentísimos Delfines calderones. </p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/11/del2m.jpg" width=500 /></p>
<p>Todo esto sucede año tras año en la isla Feroe en Dinamarca, en esta masacre participan principalmente jóvenes Porque???&#8230;<br />
Para demostrar que estos mismos jóvenes ya han llegado a una edad “adulta” madurez.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/11/del3.jpg" width=500 /></p>
<p>A esta celebración regularmente nadie falta por no perderse “la diversión”.<br />
Todos participan de una manera u otra, matando o viendo la crueldad “apoyándola como espectador”. </p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/11/del4.jpg" width=500 /> </p>
<p>Cabe mencionar que el delfín calderon, como casi todas las otras especies de delfines, se acerca al hombre únicamente para interactuar y jugar con el como gesto de amistad. </p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/11/del5.jpg" width=500 /></p>
<p>Asi jugamos los seres humanos: todo lo terminamos echando a perder ya sea violentamente o destructivamente<br />
Hasta lo mas insano que nos permite la naturaleza.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/11/del6.jpg" width=500 /></p>
<p>Ellos no mueren al instante, son penetrados una y otra ves con filosos ganchos,en esos momentos el delfín produce sonidos tan parecidos a los un bebe llorando!!!!!!&#8230;.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/11/del7.jpg" width=500 /></p>
<p>Pero sufre y no hay compasión hasta que este dócil ser se desangra lentamente y sufre por tremendas heridas hasta batirse y morirse en su propia sangre.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/11/del8.jpg" width=500 /></p>
<p>Finalmente estos héroes de la isla, ahora ya son adultos razonables hechos y derechos, ya han demostrado su madurez!!!!</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/11/del9.jpg" widh=500 /></p>
<p>Ya basta!!!!!!!&#8230;&#8230;.<br />
Recirculemos este mensaje hasta que llegue a alguna asociación protectora de animales, no lo miremos solamente eso nos convierte en cómplices ESPECTADORES.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/11/del10.jpg" width=500 /> </p>
<p>AYUDENME A TRANSMITIRLO POR TODO EL MUNDO<br />
PARA QUE ALGUIEN HAGA ALGO AL RESPECTO<br />
PORQUE ESTO ES UNA PENA EN VERDAD!</p>
<p>Si tenees cooraazon.. reenvialo!&#8221;<br />
</strong></p>
<p>Ahí me di cuenta que la misma información está en centenares de blogs con miles de comentarios en el mismo tono indignado. Un par de ejemplos escogidos al azar: </p>
<p>“…dinamarquinos bastardos me los comeria yo con un cuchillo hasta que me pidan piedad y despues le cortaria pedasos de piel con una gillet o cuchilla.. hijos de la misma bastarda…”</p>
<p>“…porque los delfines tienen el mismo derecho de vivir que ellos incluso los delfines son inocentes se acercan jugando y ellos los matan como tan crueles dinamarca el peor pais del mundo….”</p>
<p>Todos los sentimientos por los animales son nobles, aunque sea rabia visceral con nuestra propia especie. Pero que la emoción sea acompañada de datos exactos: lo que vemos con nuestros propios ojos no es “matanza de delfines en Dinamarca” sino “caza artesanal de ballenas piloto en Islas Feroe”. La práctica es regulada y no se trata de una especie en peligro de extinción.<br />
Sólo 1 de cada 100 blogueros cuestiona que animales tan grandes sean “delfines”. Y sólo uno de cada 1.000 recomienda probar la carne de ballena piloto, también llamado calderón común. Es cierto que pertenece a la familia delphinidae, pero eso no lo hace “delfín”, así como un guanaco no es “camello” por ser de la familia camelidae.<br />
¿Importa eso? No y sí. No es que las ballenas sean menos dignas de compasión que los delfines, aún cuando los activistas son demasiado tontos para distinguir el uno del otro. Pero tanta emotividad revela que no se trata de algo razonado, sino de ternura espontánea con los simpáticos delfines. Porque todos tenemos una visión romántica sobre ellos (no reparamos precisamente en sus prácticas de raptar a hembras de otras manadas). Tampoco provoca lo mismo en la gente si comemos cerdos y vacas que si comemos perros y gatos, aunque en términos de una ética apegada a la lógica, no debería haber diferencia.<br />
La ballena piloto sin duda que es un animal fabuloso. Pero se mata no por deporte, no por rito, no por maldad, sino única y exclusivamente para comer su carne. Pero no sucede en Dinamarca, cuyos mares no tienen profundidad suficiente para las ballenas.</p>
<p><strong>La nación de Islas Faroe</strong></p>
<p>“Las Islas Feroe” son una nación aparte. Está en el tempestuoso y helado Atlántico Norte entre Escocia e Islandia. Los 49.000 habitantes actuales son principalmente descendientes de vikingos emigrados de Noruega hace unos 1000-1200 años.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/11/map_of_faroe_islands_in_europe_-_english_caption.png" width=500 /></p>
<p>Tienen su propia lengua, propia bandera, propio gobierno, propio diseño del dinero, propias estampillas, incluso tienen lo que más encarne la independencia en espíritu y alma: ¡una selección propia de fútbol inscrita como tal en la FIFA! Sus jugadores amateurs de ligas muy, muy menores dan el todo por su país. En realidad son pececitos luchando contra tiburones, pero tal vez sí existe un vínculo entre su caza y sus prácticas deportivas, ¿quién sabe? Tal vez influya en su confianza en la cancha de fútbol que con sus propias manos pueden hasta con una ballena. Este año empataron con Austria, y perdieron sólo 1-0 con Francia, razón más que suficiente para llenar de alegría a un país que debe tener uno de los climas más tristes del mundo.<br />
<img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/11/faroe_stamp_016_merkid_the_faroese_flag.jpg" align="right" width=180 /><br />
Por cierto que Islas Feroe comparten política monetaria, reina, y lazos históricos con Dinamarca. Pero constantemente los isleños discuten si independizarse totalmente o no, sólo que luego deciden esperar hasta que no necesiten el subsidio que reciben del maldito “poder colonial”. Dinamarca reconoce totalmente la soberanía de Groenlandia e Islas Feroe para cesar su asociación con Dinamarca, si lo quieren. Y Dinamarca no tiene ninguna jurisdicción sobre la caza de ballenas en Islas Feroe.<br />
Muchos comentarios en los blogs destacan que Dinamarca forma parte de la Unión Europea, lo que es cierto, pero de hecho las Islas Feroe están fuera. Al igual que Groenlandia, la nación feroesa ha tomado esa opción principalmente para no compartir sus recursos marítimos.<br />
Conocí a jóvenes feroeses en mis tiempos de estudiante. Lo que más me impresionaba de lo que contaban de su patria era que si en algún mes se atrasaba la transferencia bancaria de la beca del gobierno, uno llamaba directamente para arreglar el asunto con el Señor Ministro de Educación. Eso sí, todos los feroeses que he conocido son fervientes defensores de su derecho como pueblo originario a practicar la caza artesanal de ballenas. Esa costumbre sí es criticada en Dinamarca. Pero los feroeses residentes en Dinamarca se meten en el debate, alegando que su presa cetácea – “grindahvalur” en lengua feroesa – tiene una vida infinitamente más libre y plena que los animales de nuestra agricultura, y que no seamos imperialistas intolerantes e hipócritas.</p>
<p><strong>Caza en comunidad</strong></p>
<p>Cuando se descubre un grupo de ballenas piloto en el mar feroes, los barcos las persiguen, empujándolas a las costas mientras se avisa a toda la comunidad. Entonces todos abandonan sus trabajos para ayudar a cosechar la carne, que luego se seca o se congela. Si ésa no fuera su tradición, jamás habrían sobrevivido los inviernos de tantos siglos en una naturaleza hostil, porque allá casi nada se puede cultivar. Ninguna carne es vendida, sino que se <a href="http://www.truthorfiction.com/rumors/w/whale-killing-denmark.htm">reparte equitativamente entre todos</a>. También se hacen donaciones de carne y otra materia prima animal al hospital y a los ancianos. Cada parte de la anatomía gigantesca cumple alguna función, incluso el esófago se usa para hacer zapatos.</p>
<p><strong>Arponéenme nomás</strong></p>
<p>Es posible que este blog igual se inunde de groserías contra los asesinos de delfines y también contra mí, no sólo por avalar esa sádica práctica, ¡sino también por ser danés! No tengo problemas, arponéenme (verbalmente, quiero decir). Pero sería mucho más interesante si pudiéramos tener una discusión sobre qué es derecho animal y qué es enajenación de la naturaleza por parte de un mundo cada vez más de ciudad.<br />
Y para los lectores que insisten en el derecho a la vida de todos los cetáceos, por favor, que al mismo tiempo argumenten que la humanidad tenemos que cambiarnos al vegetarianismo. Esa visión al menos es consecuente y respetable. Sólo que, antes de llegar a eso, espero que una nueva tecnología produzca carne sin necesidad de criar animales. Entonces hasta se podría probar un bife de delfín, sin lastimar a ninguna de esas maravillosas criaturas.<br />
El mensaje por email arriba reproducido tenía tantas necesidades de aclaración que casi se me olvida comentar la introducción: “Qué orgullo seguir siendo mapuche, mierda!!!”<br />
Bueno, ¿acaso el autor está frío e indiferente al terrible dolor que sufre el huemul cuando el cazador mapuche, creyéndose muy hombre por meterse con un indefenso animal, clava su lanza y se ensaña con este inocente Bambi chileno? </p>
<p>“Qué orgullo seguir siendo ameba, mierda tú también!!!”</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Mi Vida en Zurdistán</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2009/06/28/mi-vida-en-zurdistan/</link>
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		<pubDate>Sun, 28 Jun 2009 13:22:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rasmus Sonderriis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[izquierda]]></category>
		<category><![CDATA[Zurdistán]]></category>

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		<description><![CDATA[Vivir ahí desarrolló mi imaginación infantil y juvenil. En el país mental de la izquierda anticapitalista, hasta los cuentos más rebuscados son creíbles. Hoy, aprovechando mis conocimientos como nativo de Zurdistán, ofrezco una guía sin ficciones a una geografía ideológica que, si bien es una zona de desastre permanente, tiene su buena gente y, sobre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Vivir ahí desarrolló mi imaginación infantil y juvenil. En el país mental de la izquierda anticapitalista, hasta los cuentos más rebuscados son creíbles. Hoy, aprovechando mis conocimientos como nativo de Zurdistán, ofrezco una guía sin ficciones a una geografía ideológica que, si bien es una zona de desastre permanente, tiene su buena gente y, sobre todo, exóticas creencias, costumbres, lengua e incluso cocina.</p>
<p>Por Rasmus Sonderriis</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/06/surdi-11.jpg" width=500 /><br />
Entrada al restaurante Surdistán</p>
<p>El otro día almorcé en un restaurante con el llamativo nombre de “Surdistán”. Podría ser un juego con “Kurdistán”, país soñado para pueblo que lucha, y “Sur”, que para los entendidos hace contraste con “Norte”, es decir, pobres contra ricos, buenos contra malos. Pero según la ambientación, el nombre había de ser una variante ortográfica de “Zurdistán”, terruño filosófico de “los zurdos”.<span id="more-7096"></span></p>
<p>Este comedor popular alternativo con música de Inti Illimani no sólo ostentaba un afiche de Che Guevara y otras parafernalias del zurdismo. También estaba – todavía está – colocado en posición desafiante por Vicuña Mackenna frente al Mall Plaza Vespucio, monstruoso templo capitalista que rinde culto al consumismo esclavizante, aunque deja al pueblo sólo las migajas del festín de los ricos. Amén. </p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/06/recolector-de-migajas.jpg" width=500 /><br />
Recolector de migajas. (Foto del autor)</p>
<p><strong>Mi izquierda es tu derecha</strong></p>
<p>No soporto los sermones, pero hay que ser tolerante, y no todo en Surdistán llamaba a la insurrección. Tenía una pinta más estética que dogmática, más lúdica que militante. Los zurdos chilenos han sido ciertamente más perseguidos que perseguidores, lo cual ha favorecido su creatividad, con más colores en su paleta que el rojo y verde olivo. Como en ese poema de Mauricio Redolés: “O Lennon, eras casi Lenin”. </p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/06/faceta-ludica-del-izquierdismo-001.jpg" width=500 /><br />
Faceta lúdica del izquierdismo. (Foto del autor)</p>
<p>Naturalmente, Surdistán también ofrecía varios estantes de alimentación intelectual. Por ejemplo, no faltaba Pablo Neruda. Prefiriendo un plato ideológico más contundente, agarré un ejemplar de la revista “Punto Final”. Es de esa izquierda que siempre acusa el resto de la izquierda de ser de derecha. Pero paradójica y muy extrañamente, su portada citaba al General Juan Domingo Perón, el mismo que recibía con entusiasmo a prófugos nazis de Europa cuando gobernaba Argentina, y que luego se exilió bajo el alero del Generalísimo Francisco Franco, dictador de España, para quien “fascista” ¡ni siquiera era un término de insulto! ¿Por qué una revista tan zurda destacaría la voz de alguien así?</p>
<p>Porque la cita decía: “La economía nunca ha sido libre. O la controla el Estado en beneficio del pueblo, o la controlan los grandes consorcios en perjuicio de éste.” En su afán de controlar, la figura de Perón trasciende el espectro de derecha a izquierda. El caudillo de los descamisados argentinos representa una síntesis de toda demagogia pura, adaptable a cualquier proyecto populista del extremo que sea, extrema izquierda, extrema derecha, incluso del extremo centro. Encierra una observación reiterada pero siempre curiosa: ¡cómo los extremos se parecen</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/06/descamisados-chilenos-mejorado.jpg" width=500 /><br />
Descamisados de la Araucanía caminan hacia un nuevo amanecer. (Foto del autor)<br />
<strong><br />
Mis raíces en Zurdistán</strong></p>
<p>Sin embargo, además de sarcasmo, la cita me produjo nostalgia, porque yo mismo solía creer en ese cuento. Crecí en una familia de extrema izquierda. Fue en Dinamarca, donde el asqueroso monstruo del capitalismo se ponía una linda máscara de prosperidad y reformismo social, pero no por eso me indignaba menos ese sistema vampiresco de explotadores y explotados. </p>
<p>¿Por qué lo cuento? Porque al discutir esta materia, quiero invocar la autoridad de ser un “nativo de Zurdistán”. Me pueden acusar de traidor, pero no de confundido. Incluso, así como existen “cristianos no creyentes”, yo sigo perteneciendo a la izquierda, aunque en un sentido estrictamente cultural y etnológico. Por ejemplo, conozco su idioma. De adolescente mi verbo favorito era “concienciar”, que suena a despertar a alguien de un coma profundo. Significa hacer que otros piensen como uno, y ojalá con igual devoción y fanatismo. Es lo que las sectas religiosas llaman “salvar almas”.</p>
<p>Por supuesto, lo que vale es el amor de familia y no el signo político. Mi crianza “progresista” tuvo muchos aspectos positivos. Siendo que éramos zurdos en un mundo diestro, aprendí a ser crítico. Lo mismo me ayudó a encontrar finalmente mi propia posición. Mis progenitores se salvan por no justificar la vía armada en democracia, un límite fundamental, aunque eso no me salvaba a mí del trabajo agrícola para forjar mi carácter. Más me gustaban las lecturas marxistas, y sobre todo el romanticismo revolucionario, que por algo aprendí español y terminé en América Latina.</p>
<p>Desde temprana edad, me propuse cambiar el mundo. ¿Cómo? A los 11 insistí ante mi preocupada madre en mi derecho a tener un amigo demócrata cristiano, quien incluso defendía con fuerza sus posiciones momias.<br />
“¿Y si nosotros tuviéramos amigos fachos?” ella preguntó. “¿Qué te parecería?”<br />
“Terrible, claro, pero es distinto. ¡Yo soy un niño!” argumenté. Ella me dio de inmediato la razón, pues ¿cómo no iba a prevalecer la inocencia infantil sobre la intolerancia adulta? Lo que ella no sabía es que mi plan para cambiar el mundo empezaba por convencer al amiguito de que él y su familia estaban equivocados, y que yo y mi familia teníamos la razón. ¡Sólo lo quería “concienciar”!</p>
<p>Aunque mis padres eran de una corriente más utópica, a nuestra casa en los 70 y 80 llegaban amigos de la izquierda autoritaria. Cada uno se apasionaba con su visión particular del paraíso de los trabajadores. Pero pese al fuerte sectarismo en el Zurdistán de aquel entonces, todos los zurdos compartíamos lo fundamental en nuestro juicio al sistema imperante. Veíamos una conspiración siniestra y sanguijuela en toda estructura establecida, especialmente si ella generaba riquezas, por definición expropiadas del pueblo. “No queremos migajas, queremos toda la maldita panadería,” rezaba un lema. Porque nosotros, los buenos de la izquierda, tomando el poder total, no sólo sobre la política, sino sobre todas esas riquezas, seríamos capaces de hacer justicia repartiendo los bienes para la felicidad de todos.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/06/mural-izquierdoso.jpg" width=500 /><br />
Los cuentos zurdos son simplistas pero conmovedores. (foto del autor, mural de otros)</p>
<p>Ése es el cuento con el que crecí como niño y joven danés. Con ese Zurdistán metido en mi cabeza llegué acá a Chile en 1988, poco antes del plebiscito, a los 20 años, rodeándome de miristas y comunistas, muchos de quienes desde entonces han hecho el mismo viaje interior que yo para emigrar de Zurdistán. Aprovecho para publicar algunas de las fotos “con mirada zurda” que saqué en aquella emotiva época en Chile.</p>
<p>Pero en aquellos tiempos nuestro cuento no era ninguna transición prolongada, sino las masas envalentonadas tomándose la calle, luego la deserción de los mandos bajos y medios del ejército, finalmente el dictador en intento de huida, y el pueblo al poder. Ése fue el guión previsto especialmente por los comunistas chilenos, y curiosamente pasó tal cual el año siguiente. ¡En una serie de países comunistas de Europa del Este! Cuando se les cayó el Muro, a algunos se les cayó su mundo, a otros les cayó la teja.<br />
<strong><br />
“Puedo cantar los versos más delirantes esta noche”</strong></p>
<p>¿Se puede retratar al típico habitante de Zurdistán? A ver, Zurdistán es un extenso territorio. A lo largo de sus paisajes áridos y fétidos habitan tribus con ritos totalmente distintos, y libran guerras entre ellas. De hecho, más que un país, podría decirse que Zurdistán es un universo aparte, lleno de planetas. Pero para al menos acercarnos a una definición para los fines de esta exposición, el zurdo creyente es anticapitalista. Eso excluye a socialdemócratas, pero incluye a anarquistas y otros “anti-todo”. Aún con esa aclaración, la nación zurda abarca desde el  ultra-autoritario y socialmente ultraderechista “machismo-leninismo” hasta los más socialmente liberales, pero aún más delirantes “globalofóbicos”. Aunque ha disminuido notablemente la población de Zurdistán desde su auge en los 70, aún recibe a inmigrantes de muchas clases sociales, desde el resentido de clase mediocre hasta la cuica revoltosa, pero – de no establecerse un sistema clientelista como en Venezuela –  raramente del verdadero proletariado, pues la indignación no para la olla.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/06/bandera-anarquista.jpg" width=500 /><br />
Cada región de Zurdistán tiene su propia bandera. (foto del autor)</p>
<p>Como hay menos zurdos hoy que en mi infancia, han aprendido a convivir mejor: en cada encuentro “popular”, cada manifestación “de resistencia”, cada protesta contra “el Imperio”, y claro, en la Universidad ARCIS. En suma, es difícil pero posible identificar ciertos rasgos característicos del morador de Zurdistán.<br />
<strong><br />
Historia del mundo al revés</strong></p>
<p>Hay que dárselo. El zurdo común y silvestre que vive bajo el capitalismo no es oportunista. Está motivado por lo más sublime de la fe: la certeza de estar entre los justos. Incluso cuando tira bombas molotov en la vía pública, lo hace por un mundo mejor. Los males sociales le afligen tanto, y las soluciones le parecen tan lejanas, que no halla otro remedio que echar la culpa con convicción para al menos aliviar su sufrida conciencia. </p>
<p>La irracionalidad del zurdo es de tinte religioso, al menos es anti-Darwin. No compara la realidad con nuestra herencia como especie evolucionada, sino con sus propios e imposibles ideales zurdos. Eso lo lleva a percibir el tremendo progreso alcanzado por la humanidad desde los albores de la civilización al revés: Piensa que el bienestar material es un estado natural, y la pobreza un engendro artificial. Es una perversión del auténtico y original Carlos Marx, pero es la principal falacia populista que da su atracción al socialismo. Ni siquiera hace falta generar plusvalía, sino solamente “repartir la torta”, ¡qué festiva la metáfora!</p>
<p>Por eso, cuando al zurdo se le piden soluciones concretas, no le preocupa cómo se producen las riquezas, ellas se producen más o menos solas, o por decreto. La principal cuestión es a quién culpar por producir la pobreza. Aquí los villanos predilectos son precisamente los factores y actores que producen más riquezas. El capitalismo. Las empresas. Estados Unidos. Todo ello por la anti-empírica – aunque altamente exótica – creencia zurda en que la ganancia de uno es siempre la pérdida de otro. </p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/06/dia-de-la-guagua-combatiente.jpg" width=500 /><br />
 Día del Joven Combatiente. (foto del autor)</p>
<p><strong>Pueblo tonto</strong></p>
<p>El zurdo es populista, pero no popular. A pesar de romantizar tanto al “pueblo” en su discurso, él es elitista. Las dictaduras comunistas realzaban la ópera y ballet, denunciando la decadencia de las expresiones artísticas populares. Eso es distinto para el zurdo bajo el capitalismo, pues ahí él cultiva la contracultura, pero igual es elitista. Al tener que admitir, al menos ante sí mismo, que el pueblo no es de zombis despojados de su propia voluntad, lo desdeña por algo peor, por su débil voluntad. Considera que el pueblo a la deriva sin su vanguardia zurda se vuelve patéticamente adicto a las múltiples drogas del capitalismo: el materialismo (ése que no es “dialéctico”), el arribismo, la farándula y crónica roja, la vanidad de querer surgir por medios individuales en vez de colectivos. Es esa vulgaridad del pueblo la que provoca en el zurdo un odio contra la libertad, no la suya propia, sino la de los demás. Tanto así que en lenguaje zurdo, “poder popular” no significa lo que otros llamamos “democracia”, o sea, no lo que el pueblo quiere, sino lo que el zurdo quisiera que el pueblo quisiera.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/06/escape-espectacular-de-manifestante.jpg" width=500 /><br />
En Cuba habría hecho deportes. (foto del autor, cuando éste era combativo y valiente)</p>
<p>Entonces, no es sorprendente que la obra intelectual zurda se dedica tanto a lidiar con la frustración de hablar en nombre del pueblo que no lucha como debiera. Ello se remonta a una pregunta que yo de niño hacía a mis padres. “¿Por qué el pueblo no vota simplemente por nosotros [la ultraizquierda] en las elecciones para desmantelar este horrible sistema capitalista y ser finalmente dueño de los medios de producción?”</p>
<p>La respuesta, aparte de enseñarme el vocablo “enajenación”, me dio a entender que, en realidad, el pueblo es tonto. Para corroborarlo, volví a preguntar algo muy parecido a los profesores zurdos en la universidad. La respuesta no varió en nada de la de mis padres. Se me hizo leer a Gramsci y su noción de “la conciencia falsa”. O sea, que el pueblo es tonto.</p>
<p>La perpetua insatisfacción zurda con la naturaleza humana se expresa en conceptos tan tétricos como ése de Che Guevara, el “hombre nuevo”, un ser aparentemente clonado de “Un mundo feliz” que exorciza de nuestra especie – poseída por el capitalismo – el instinto egoísta, reemplazándolo con el más puro afán de servir a la colectividad. En realidad es un intento de conversión de primate a hormiga. Con tanto idealismo, la corrupción se controla sin equilibrio de poderes. El bien común es encarnado por el  hombre novísmo, el líder que – si bien tiene un ego demasiado frágil para soportar la crítica – es legitimado por sus asombrosos avances como persona, por lo que él decide a quién encarcelar, torturar y fusilar.</p>
<p>Cuba demuestra las ventajas de la puesta en práctica de este ideal. El “hombre nuevo” trabaja por un salario esencialmente simbólico, unas 20 a 100 veces menos que lo que ofrece McDonald’s o Walmart en cualquier otro país. Cuba no necesita ni competencia empresarial ni libertad de contrato laboral. La Revolución resolvió  el problema de la explotación convirtiendo a los trabajadores en “hombres nuevos”, felices de sacrificarse por los mismos ideales que sus patrones. </p>
<p>Excepto que, subversivamente, los cubanos hoy hablan del “hombre huevo”, hasta del “hombre tortilla”.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/06/chiquillos-con-conciencia-falsa.jpg" width=500 /><br />
El capitalismo imparte su “conciencia falsa”. (foto del autor)</p>
<p><strong>Zurdos, diestros y siniestros </strong></p>
<p>A fin de cuentas, hasta el zurdo más zurdo es un ser humano, tan “huevo” como cualquiera. Es comprensible. Nuestra biología no va con las exigencias pensadas para el “hombre nuevo”. A los gobernantes comunistas siempre les ha gustado la buena vida, aunque sea sólo para ellos y sus familiares.</p>
<p>Vivir mejor que los demás de por sí no es repulsivo. Pero sí lo es cuando el mimado “red-set” exige que otros prescindan de lo que ellos necesitan como el pez necesita el agua. Un gran ejemplo es el ídolo zurdo, Pablo Neruda. Él daba vueltas por el mundo como artista. Y sin embargo, el súper poeta estaba convencido de que todas esas libertadas para viajar y expresarse – con las que él hacía su vida bohemia como celebridad – deberían suprimirse para los ciudadanos desde Berlín hasta Vladivostok. Allá la gente debía ser de una confianza especial de sus gobiernos para poder publicar, incluso para salir legalmente de su país. Neruda no era ingenuo, estaba bien informado. Él pensaba que los disidentes soviéticos se merecían los infernales campamentos de trabajo forzado y las siniestras drogas del hospital psiquiátrico. Eran “enemigos del pueblo”, en ese tono fascista tan característico del comunismo. Para Neruda, el cuestionamiento al poder era un derecho sólo para opinar como él. Donde sus ideas ya se habían impuesto, en cambio, la misma actitud le parecía merecedora de la represión más brutal.</p>
<p><strong>Lo mismo al revés</strong></p>
<p>El régimen cubano habla mucho de la “batalla de las ideas”, viéndolo como una pelea en vez de un intercambio. Yo prefiero el “libre mercado de las ideas”. Para optimizar la oferta, Zurdistán debe existir. Incluso sigo teniéndole cariño al zurdo, pero sólo mientras luche por sus ideales. Una vez que los consiga imponer, en cambio, o el zurdo se convierte en una caricatura de su enemigo, o deja de ser zurdo luego de un “desencanto”.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/06/universitarios-en-protesta.jpg" width=500 /><br />
Universitarios luchan por sus ideales. (foto del autor)</p>
<p>En un viaje a Cuba me llamó la atención que los jóvenes de temperamento conformista, los típicos “regalones del jefe” – que yo por mi formación siempre despreciaba – allá son “comprometidos”. Con el poder, eso es. En consecuencia, a esos muchachos, generalmente mateos y ambiciosos, les parece bien que los sindicatos cubanos sean amarillos, siendo controlados por el mismo patrón monopólico. Y repiten un discurso bélico y patriotero que yo tenía asociado con la extrema derecha. En cambio, las personas críticas por naturaleza – con los que yo acostumbraba a hacer amistad en mi país – en Cuba se autodefinen en contra de la izquierda. Son el enemigo interno, y viven un drama muy parecido al de los zurdos bajo Pinochet. Cada vez que se ha llevado de la ficción a la realidad, el cuento de Zurdistán ha tenido un costo devastador.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/06/imgp2908.jpg" width=500 /><br />
Obra del cubano Simanca. En la isla oficialmente zurda, Che Guevara no es símbolo sino blanco de rebeldía.</p>
<p>La cuenta de Surdistán, en cambio, salió baratísima. Que no se diga que lucren con el hambre de las masas. Y el servicio fue amable y eficiente. Claramente no atienden asalariados explotados, sino unos verdaderos batallantes de ideas e ingredientes. Vayan allá y dejen propinas solidarias, nada de migajas. Si aumentan las ganancias del negocio, ¿aprenderán los dueños (¿la colectividad de trabajadores y trabajadoras?) a apreciar un poquito el capitalismo? Quizás, pero no les estoy sugiriendo, estimados lectores, que vayan allá por la causa de aburguesar a los zurdos, sino porque – a diferencia de sus ideas – sus platos puestos en el mercado son competitivos. Total, si no les gusta, hay un McDonald’s cerca, también es económico. Y muchísimo más popular.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/06/todos-por-el-no.jpg" width=500 /><br />
Pero “sí” a los malls y los McDonald’s. (foto del autor)</p>
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		<title>Marco Enríquez-Ominami ¿Más interesado que Piñera?</title>
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		<pubDate>Mon, 25 May 2009 16:11:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rasmus Sonderriis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[marco enríquez-ominami]]></category>

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		<description><![CDATA[La propuesta económica de Marco Enriquez-Ominami plantea estorbar la economía productiva para enriquecer a personas como él mismo. Por Rasmus Sonderriis En la carrera presidencial hasta hoy, el gran sospechoso de confundir los intereses del país con los suyos propios ha sido Sebastián Piñera. Aún cuando al candidato de Alianza por Chile realmente le preocupa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/05/marcofamiia.jpg" align="right" width= 180/></p>
<p>La propuesta económica de Marco Enriquez-Ominami plantea estorbar la economía productiva para enriquecer a personas como él mismo.</p>
<p>Por Rasmus Sonderriis</p>
<p>En la carrera presidencial hasta hoy, el gran sospechoso de confundir los intereses del país con los suyos propios ha sido Sebastián Piñera. Aún cuando al candidato de Alianza por Chile realmente le preocupa solamente el bien de su país, en cualquier ámbito en que tenga una parte de su enorme fortuna invertida siempre existirá la duda. ¿Es probable, por ejemplo, que un Presidente Piñera busque intensificar la competencia en la aviación civil?<span id="more-6050"></span><br />
Sin embargo, con Marco Enríquez-Ominami no hay tal incertidumbre. Su <a href="http://www.marco2010.com/programa.htm">propuesta económica</a> http://www.marco2010.com/programa.htm revela un deseo abierto de enriquecerse a sí mismo y a los suyos.<br />
Muchos chilenos se identifican con el eje medular de su planteamiento, que es bajar los impuestos a las personas y subirlos a las empresas. Pues, las personas somos tú y yo, las empresas son monstruos sin cara.  No obstante, la propuesta del candidato Enríquez-Ominami se enfoca en quienes perciben ingresos arriba de unos 5 millones al mes. En vez de pagar un 40% de lo ganado por encima de este piso, el candidato quiere aliviar su carga tributaria a un máximo del 30%.<br />
Al igual que su controvertida propuesta de privatizar una parte de CODELCO, podría tratarse de un caso de “socialismo iluminado”, pescando votos entre los ultraliberales. Sin duda que una rebaja en los impuestos a los profesionales exitosos y ricos tiene varios beneficios para la economía en su conjunto. Pero de alguna parte tiene que venir el dinero del Estado, especialmente en vista de que Enríquez-Ominami quiere aumentar en un 10% el gasto público.<br />
Por eso sugiere un alza feroz del 17% al 30% en el impuesto a las empresas, justamente los actores que generan riquezas y crecimiento. Esto evidentemente se traduciría en menos inversiones, es decir, perjudicaría el empleo, lo que a su vez presionaría los salarios del sector privado hacia la baja.<br />
En síntesis, Marco Enríquez-Ominami desea enriquecer a individuos acomodados como él mismo y su esposa, a costo del desarrollo de su país. Y no es una sospecha, como en el caso de Piñera, sino una plataforma oficial de su campaña.<br />
Tampoco es que “Marquito” se haya confundido. Tiene varias propuestas más con el efecto neto de beneficiar a la clase alta y media alta de donde él proviene. Su aumento en el impuesto al tabaco es regresivo, a menos que se aplique solamente a los habanos. Quiere introducir “premios de excelencia” en la educación universitaria, lo que subsidiaría desproporcionadamente a los alumnos de los mejores colegios privados, ayudando a quienes menos lo necesitan.<br />
Tal vez lo menos progresista es su pretensión de reducir el impuesto a la bencina. Favorecería sobre todo a los dueños de automóviles particulares a costo del medio ambiente en Chile y en el mundo. Ya que incentivaría el consumo de hidrocarburos, también ganarían las tesorerías de países como Venezuela y Arabia Saudita, a costo de profundizar la peligrosa dependencia energética de Chile.<br />
Está claro que el perfil social en estas elecciones presidenciales no es del candidato socialista.</p>
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		<title>“La suertocracia”: régimen del destino</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Dec 2008 19:12:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rasmus Sonderriis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[“De todas las formas de gobierno, la democracia es la peor. Excepto todas las demás,” dijo Winston Churchill. Pero al viejo británico le faltó imaginación. Estaba comparando sólo con las “cracias” que él conocía – aristocracia, autocracia, teocracia. Como siempre sucede, la humanidad inventará algo mejor. ¿Y por qué no la “suertocracia”, gobierno por lotería? [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/12/suertocracia.jpg" align="right" width=260>“De todas las formas de gobierno, la democracia es la peor. Excepto todas las demás,” dijo Winston Churchill. Pero al viejo británico le faltó imaginación. Estaba comparando sólo con las “cracias” que él conocía – aristocracia, autocracia, teocracia. Como siempre sucede, la humanidad inventará algo mejor. ¿Y por qué no la “suertocracia”, gobierno por lotería? </p>
<p>Por Rasmus Sonderriis <span id="more-3345"></span></p>
<p>Para empezar con alguna reforma ejecutable aquí y ahora, podemos sortear – entre los RUTs de todos los adultos chilenos – los escaños del Congreso Nacional. Con una probabilidad casi infinita, tendríamos diputados y senadores mucho más representativos de lo que somos como pueblo que la actual manada de políticos profesionales. Al mismo tiempo, nos sacaría de encima una serie de flagelos sociales, empezando con el intervencionismo electoral y continuando con el populismo y la ambición de poder. No hay nada más recto que lo que surge en forma aleatoria.</p>
<p>Luego será el tiempo de suertocratizar los demás cargos de liderazgo, confiriéndolos al azar. Claro, esto no se refiere a los que requieren destrezas técnicas, sino aquellos en el que el líder es líder fundamentalmente por representar sus valores y su humanidad, teniendo deudas solamente con el destino, el único apoyo valedero para escalar posiciones bajo la suertocracia, la primera forma de gobierno que no discrimina. En una sociedad verdaderamente suertocrática, todos tienen el mismo chance.</p>
<p>Suena radical, pero que no se asusten los conservadores: Tantos aspectos esenciales de nuestras vidas ya son gobernados por la suerte. Nuestros genes, para empezar, y la familia y el país en que nacemos. Eso sí, cabe admitir que la suertocracia es una apuesta permanente. Su encanto radica precisamente en ser un riesgo incalculable. Será emotivo y mediático cuando alguien humilde llegue a Presidente de la República al estilo de una teleserie, lo que estimulará de forma natural el interés ciudadano en la política, sin ninguna necesidad de amenazar con multas a la gente para que vaya a votar. Ante las opciones limitadas del sistema binominal, ¿quién no prefiere poner su propio nombre en la papeleta para una rifa de investiduras?</p>
<p>Bajo la suertocracia hasta los terroristas islámicos y de otros credos depondrán las armas, ya que tendrán otra vía al poder, una milagrosa, suponiendo que tienen fe en que su Dios es superior a las probabilidades estadísticas. Y los ateos y científicos también son suertócratas natos, pues saben que nuestra existencia misma se debe a la suerte, tanta que hay que ver para creer. De hecho, en términos objetivos ya estamos viviendo bajo una suerte de suertocracia, y sólo falta explicitarla en una nueva Constitución suertocrática que consagre el carácter fortuito de toda autoridad.</p>
<p>Tal vez nada de eso parezca verosímil hoy, pero ése ha sido el caso de todos los grandes cambios en la historia, los que siempre dependieron de una larga cadena de casualidades. Así es que ¿quién sabe? Lo único que con certeza no disminuirá su poder sobre los asuntos humanos es la fortuna.</p>
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		<title>Los monitos Simpson como objetos de pedofilia: CRIMEN DE PENSAMIENTO</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Dec 2008 14:50:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rasmus Sonderriis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Mundo al Instante]]></category>
		<category><![CDATA[Webeo]]></category>
		<category><![CDATA[los simpson]]></category>

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		<description><![CDATA[Se presentó un candidato a la injusticia más ridícula de todos los tiempos esta semana en Australia: Alan John McEwan, residente de Sydney, fue hallado culpable por grabar en el disco duro de su computador una sátira de la conocida serie de animación “los Simpson”, en la que los personajes incurrían en actos libidinosos. No, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se presentó un candidato a la injusticia más ridícula de todos los tiempos esta semana en Australia: Alan John McEwan, residente de Sydney, <a href="http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_7771000/7771489.stm">fue hallado culpable por grabar en el disco duro de su computador una sátira de la conocida serie de animación “los Simpson”</a>, en la que los personajes incurrían en actos libidinosos. No, esto no es sobre derechos de autor, tampoco sobre la libertad para satirizar. Es un caso de (respira profundo): “¡pornografía infantil!” ¡Porque claramente las caricaturas de Lisa y Bart Simpson son representaciones de menores de edad! <span id="more-3134"></span></p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/12/bart-and-lisa-1.jpg"><br />
<font size=1>Lisa y Bart Simpson: ¡excitantes!</font></p>
<p>Esto bastó para que el juez en segunda instancia confirmó el fallo en contra del acusado, aunque le salvó de la cárcel, imponiéndole “solamente” una multa de 3.000 dólares australianos (1,3 millones de pesos). Según el magistrado, se trataba de un acto de clemencia, pues “si los hechos graficados hubieran sido algo real, estaríamos hablando de 10 años de cárcel.”</p>
<p>¡Pero qué profundo! O sea, si los dibujos cobraran vida, si la ficción fuera realidad, las consecuencias serían considerables…</p>
<p>El inculpado negó sentir atracción sexual por figuras con cuatro dedos, ojos gigantes y piel amarilla, y menos por los niños humanos, pero el juez fue implacable al acusarlo de “estimular la demanda” no solamente de material caricaturófilo, sino también pedófilo.</p>
<p>En la “blogosfera” alguien pregunta si acaso “los Simpson” no llevan más de 18 años al aire, con lo que Bart y Lisa en realidad serían mayores de edad. Otro especula si tampoco se puede sexualizar a &#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_Pitufos">los pitufos</a>&#8221; , que no representan a seres humanos, <img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/12/benvenuto_tisi-garofalo-baby_jesus_sleeping.jpg" align="right" width=260>sino que son una especie fantasiosa, y que nacen viejos para después irse convirtiendo en niños. Un devoto se preocupa del ataque inminente al clásico arte cristiano, aquí atrevidamente reproducido. De todas formas, está abierto el camino a censurar el arte abstracto, que también excita a algunos degenerados.</p>
<p>Antes de sacar conclusiones, quiero evitar un malentendido – y la aparición de una turba enardecida frente a mi puerta: ¡No defiendo a los pedófilos! Si a alguien se le comprueban actos sexuales con personas que aún no llegan a la pubertad, merece ser colgado de sus genitales y entregado a esa turba. ¡Linchémoslo, destripémoslo, agarrotémoslo, o al menos castrémoslo!</p>
<p>Ahora, si alguien de esa tendencia mantiene su extraño y asqueroso problema dentro de su cabeza, es decir, si se controla y no molesta a ningún niño, entonces ahí termina mi afán de persecución. Es un límite que prefiero no cruzar. Es la introducción de algo tan orwelliano como el “crimen de pensamiento”.</p>
<p>Al fijar ese límite difiero totalmente de la tendencia actual. Crecientemente está ganando terreno una definición de pornografía infantil como “lo que excita al pedófilo”, y no necesariamente algo cuya producción haya implicado el abuso de niños. En Estados Unidos, donde la histeria ha llegado a su máxima expresión, los padres arriesgan el infierno legal si sacan fotos desnudas de sus hijos, y los escolares en su primer día mean de horror si el profesor es hombre. Otra tendencia, también visto acá en Chile, es tildar de “pedofilia” las relaciones consensuales con personas que son sexualmente maduras en el sentido biológico, pero menores para la ley, por ejemplo, con una chica de 15. Incluso se ha catalogado como “pornografía infantil” las fotografías desnudas de modelos de 17. Si bien deben existir edades límites para las relaciones sexuales y la participación en pornografía, el hecho de meter infracciones en ese ámbito en el mismo saco que atropellos contra niños antes de la pubertad socava el respeto por la ley.</p>
<p>En mi infancia en los años 70, nadie hablaba de la pedofilia, y si alguien hubiera usado el término de “pornografía infantil”, yo lo habría entendido como “pornografía para niños”, al igual que la “literatura infantil” y la “música infantil”. Antes de los 90, muchos países sólo activaban su sistema judicial si el consumidor de la pornografía infantil había pagado al productor o distribuidor del material. Era más que razonable, ya que el aporte en dinero constituye una participación al menos indirecta en los abusos.</p>
<p>¿Pero ese criterio rige cada vez que la televisión chilena transmite en vivo y en directo de un cibercafé, donde alguien bajó imágenes de pornografía infantil? No. En estos casos, los medios de comunicación masiva venden morbo e indignación, pero no contra el abuso de niños, sino contra lo que se mueve en la cabeza de un depravado. Lo primero me parece un asunto de máximo interés público, pero de lo segundo ni me quiero enterar. Por favor, ¿alguien en el poder se atreve a hacer la distinción?</p>
<p>Merece ser tomado en serio otro argumento a favor de criminalizar cualquier herramienta de masturbación del pedófilo, incluido los catálogos de ropa infantil. Se dice que puede producir – dentro de la cabeza del que lo usa – el deseo de vivir sus fantasías en la realidad. Cabe recordar que ése no es un raciocinio válido para ningún otro caso. Podemos presenciar en imágenes vivas las peores barbaridades, identificarnos con asesinos y terroristas, incluso tener fantasías de violación, y no por eso incurrir en algo ilegal. Aunque en esos terrenos también hay quienes abogan por la prohibición de la estimulación gráfica, incluida una corriente del feminismo que quiere prohibir la pornografía para adultos, aduciendo que fomenta la violación. </p>
<p>Las investigaciones sobre estas causalidades <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Child_pornography#Effect_on_child_sexual_abuse_prevalence_in_society">sacan conclusiones al menos contradictorias</a>. Algunos estudios muestran que los condenados por ejercer la pedofilia tienen más probabilidad de reincidir si ven pornografía infantil. Pero estos sujetos ya han violado una vez el límite entre fantasía y realidad. Otros científicos concluyen que los pedófilos más aptos para controlar su perversión usan el material gráfico para “desahogarse”. En todo caso, hay que extremar esfuerzos y resquicios legales para evitar barbaridades contra niños y mujeres, pero en base a averiguaciones serias.</p>
<p>Sin embargo, al perseguir en la actualidad a consumidores de pornografía infantil, el meollo del asunto  no siempre parece ser la preocupación por el bienestar de los niños, sino más bien la rabia contra personas <a href="http://www.medindia.com/news/Sexual-Perversion-Could-It-Be-in-the-Brains-29981-1.htm">enfermas de la cabeza</a>. Algunos políticos abiertamente descartan la importancia de estudiar el asunto, porque hay que “enviar una señal” y ser “duro con la pedofilia”, o sea, no importa tanto el verdadero bienestar de los niños como la sensación superficial de velar por él.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/12/simpsons.jpg" alt="" width=555></p>
<p>Admito que puede haber situaciones límites. En algunos años, será posible cometer violaciones contra niños y otros por “realidad virtual”. Si las imágenes y sensaciones llegan a ser totalmente convincentes en la virtualidad, el pedófilo ya no tendría por qué cometer abusos en la realidad. Por otra parte, ese tipo de “placeres” sería algo profundamente ofensivo para el público. </p>
<p>No quiero prejuzgar antes de aclararse mejor las consecuencias para los niños reales. Sólo que básicamente pienso que la pedofilia es profundamente repulsiva como idea. Pero sólo debe ser un crimen duramente castigado como práctica. Si alguien sueña con acostarse con Lisa y Bart Simpson, es única y exclusivamente su problema.</p>
<p>Por Rasmus Sonderris</p>
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		<title>Trasandinos mutuos</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Nov 2008 03:58:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rasmus Sonderriis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Tiene algo que ver Chile con Argentina? Vistos desde lejos, son países al menos comparables. Tienen una frontera larguísima, el mismo idioma e historias parecidas. Incluso los unos siempre se refieren a los otros como “trasandinos”. Sin duda que son pueblos hermanos. Pero la idiosincrasia del gaucho es tan diferente de la del huaso como… [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/11/trasandinos.jpg" align="right" />¿Tiene algo que ver Chile con Argentina? Vistos desde lejos, son países al menos comparables. Tienen una frontera larguísima, el mismo idioma e historias parecidas. Incluso los unos siempre se refieren a los otros como “trasandinos”. Sin duda que son pueblos hermanos. Pero la idiosincrasia del gaucho es tan diferente de la del huaso como… bueno, tal vez precisamente como hermanos. ¡Como dos hermanos muy, muy distintos! <span id="more-2494"></span></p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/11/trasandinos1.jpg"><br />
Arquetipo argentino</p>
<p>Argentina representa un personaje que debe existir en muchas familias. Es sumamente encantador (en ese aspecto, al menos, el imaginario personaje Argentina se parece a la típica persona argentina). Es deliciosamente irreverente y brilla con frecuencia. Pero su corazón le gana a su cabeza. El sentido común es para los mediocres, no para él/ella. Tiene una inclinación facilista y contraria a la disciplina, lo cual le causa periódicas crisis personales y sobre todo, líos de plata. No es casual que el nombre de la nación  que encarna esta figura significa precisamente “país de plata” (del latín argentum). Es un fenómeno parecido a las numerosas dictaduras que se llaman algo con “República Democrática”.</p>
<p>Al igual que la vida de ese personaje, la historia moderna de Argentina transcurre en ciclos repetitivos. Un ciclo es circular, por lo que no tiene comienzo o fin, pero entremos arbitrariamente al punto más bajo de una “crisis”, que en el habla argentina significa un total despelote económico. Para quienes lo viven, es algo horrendo, aunque para los profesores de economía, es una rica fuente de anécdotas divertidas. Pasó a finales de los 80, antes de la era del celular, cuando en un momento la hiperinflación hacía muy barato llamar por teléfono público, pues seguía cobrando en monedas en vez de las fajas de billetes que se usaban para cubrir otros costos cotidianos. Claro, provocó escasez, y las monedas también subieron de precio, costando más que los billetes de baja denominación que caían al suelo sin que nadie se molestara en recogerlos. Y otro ciclo se había completado con el estallido de una nueva “crisis” en 2001, cuando el gobierno decretó que nadie sacara su dinero del banco, donde pronto quedó devaluado a la cuarta parte de lo “garantizado por el Estado argentino”. Ambas veces, los argentinos reaccionaron eligiendo a un presidente peronista, es decir, populista. Primero Carlos Menem del ala derecha y luego Néstor Kirchner del ala izquierda del mismo Partido Justicialista, pero los dos igualmente centrados en crear pan para hoy y hambre para mañana.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/11/ciclo-argentino-para-web1.jpg" alt="" /></p>
<p>Menem introdujo un peso fortísimo y supuestamente garantizado con divisas del Banco Central. Trajo estabilidad y poder de importación, pero antes de que Menem terminara su segundo mandato en 1999, ya había advertencias de que los costos estaban llevando a un endeudamiento insostenible. Dos años después los argentinos le echarían gran parte de la culpa a Menem, pero su política económica contaba con la aprobación ciudadana hasta el final de su gestión. En las elecciones para suceder a Menem, lo que más exigía el electorado argentino era un firme compromiso con la paridad del peso con el dólar. Al candidato opositor Fernando de la Rúa le quedaron dos opciones: suicidio electoral o presidir sobre un desastre. No hay que tenerle lástima, él mismo escogió la segunda. Pero más allá de su voluntad, el triste y terrible ciclo estaba destinado a repetirse.</p>
<p>Golpeando sus cacerolas con furia, los argentinos decidieron probar otro peronista-populista, quien una vez más partió con gran popularidad, ganando un segundo mandato (con la elegante variante de una mujer en reemplazo del marido) gracias a su política de sobre-oxigenar la economía en forma cortoplacista, desincentivando la inversión y esquivando las necesarias reformas dolorosas. En el “DICOM para países”, la nutrida carpeta sobre Argentina no precisamente invitaba a confiar en su Tesorería, pero eso a pocos argentinos les preocupaba cuando, por mayoría aplastante, se eligió a Cristina Fernández de Kirchner como presidenta en octubre de 2007. Empezó con una nota estridente, cuando una maleta llena de efectivo en Miami le incriminaba en forma indirecta y con pruebas muy poco claras. En vez de defenderse ponderada y racionalmente, la presidenta contra-acusó de inmediato, ella sin tener ninguna prueba. No sólo cuestionó la buena fe de la justicia de La Florida, sino que alegó toda una conspiración en su contra fraguada por el gobierno de Estados Unidos.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/11/asasd.jpg" alt="" /><br />
Los peronistas son buenos para el show, pero no para la producción. Hoy está empezando a llegar la cuenta por la postergación de decisiones difíciles, que sólo se van haciendo más difíciles. El gobierno argentino se vale de todos los trucos menos sincerarse con la población. Se ha puesto ha “masajear” sus estadísticas económicas para no admitir la marcada alza generalizada de precios, porque el Estado ha tomado préstamos indexados a la inflación, y ahora quiere eludir sus compromisos para seguir gastando lo que no tiene. En su afán de traspasar la culpa y conseguir la  plata de donde sea, la Presidenta Cristina Fernández llegó a declararle una verdadera guerra de clases al agro nacional, otrora sector insignia de Argentina. El discurso oficial fue un intento de borrar la romántica figura del guacho con la abominable imagen del oligarca rural, pero al menos el Congreso rechazó el plan de imponer un 95% de impuesto marginal a los granjeros. Hoy ni siquiera fía Venezuela (otro país-personaje sin disciplina, pero que al menos ganó en la lotería geológica, y ahora se lo está farreando con estilo). Entonces, desesperada por el déficit y en plenas turbulencias financieras internacionales, a la presidenta argentina se le ocurrió “nacionalizar” el sistema privado de pensiones para la “protección” de los jubilados.” Bueno, para no ganar puntos baratos con la obvia connotación gangsteril, quedémonos en el cuento infantil en el que parece vivir la mandataria argentina: que el Estado argentino proteja el dinero de la gente significa que el lobo va a cuidar a las ovejas (“pero no habrá problema, porque el hada hará que el lobo sea bueno”) y claro, provoca pánico inmediato, cada uno corriendo con la lana que pueda para salvarse del feroz depredador. No es la primera vez en Argentina que alguien grita “viene el lobo”, pero es que tampoco es la primera vez que realmente sí viene.</p>
<p>Qué distinto se vislumbra el panorama en Chile, donde la Presidenta Michelle Bachelet y el Ministro de Hacienda Andrés Velasco irradian calma. El gobierno de la Concertación, pese a sus propios elementos populistas, resistió la presión y tentación de gastar los grandes excedentes del cobre, sabiendo que habría provocado más inflación, otros desequilibrios y sobre todo una grave desprotección ante una caída del precio del metal rojo como la que vemos hoy. A mí no me asustan los “visionarios” que abogan por una moneda única del Mercosur. ¿Chile cerraría su Banco Central para adoptar el mismo dinero que Brasil y Argentina? Mientras los ciudadanos chilenos tengan voz y voto y estén en su sano juicio, es algo inimaginable.</p>
<p>Pero aunque tiene sus platas ordenaditas, siendo todo un ejemplo de prudencia, el personaje Chile también debe lidiar con sus defectos. El “nunca quedes mal con nadie” – una mentalidad así llamada por la autocrítica voz popular chilena –  resulta paralizante. Un verdadero obstáculo para el progreso de Chile es la escasa cultura de crítica constructiva. Hay una falta de confianza – o patudez – para plantear ideas al jefe, por ejemplo. ¡Los argentinos no tienen ningún problema ni con la crítica, ni con la confianza, ni con la patudez! He visto cómo se gritan y pelean entre vecinos, y al otro día son amigos. ¡Así da gusto! Curiosamente, aunque los chilenos tratan a los argentinos de “pintamonos”, en el fondo les gustaría ser ellos mismos más así, más agrandados, menos apocados y sin esquivar la confrontación, aunque no les nace. Por algo se destacan tanto los actos finales de Arturo Prat y Salvador Allende, no tanto por dar el ejemplo con su valor suicida, sino por desafiar el estereotipo de la idiosincrasia nacional. Prat no quiso quedar bien con la armada peruana, y Allende no se puso a negociar una transición. Ambos dejaron un desastre, pero total, fue hace muchos años, y esas “crisis” son sólo recuerdos emotivos.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/11/trasandinos3.jpg" alt="" /><br />
Arquetipo chileno </p>
<p>Es cierto que en los rankings internacionales de corrupción, Argentina se ubica con un montón de países africanos, y Chile está entre las más desarrolladas naciones europeas. Pero no es que los chilenos sean personas más honestas, ¡sino que tienen más miedo a ser pillados!</p>
<p>Mis amigos argentinos nunca han entendido el tema de la prolongada “transición” a la democracia, por mucho que yo les he explicado pacientemente que la derecha chilena siguió siendo una minoría importante y bien armada después de 1990, y que era para evitar algo peor. Es más, se preguntan exasperados como los chilenos se pudieron “bancar” que Augusto Pinochet asumiese como Senador Vitalicio en 1997. Con justa razón, muchos argentinos prefieren vivir 10 crisis económicas antes que un bochorno tan indigno como aquel. </p>
<p>Perdón. Si alguien se ofende por las gratuitas ofensas a Chile, mi amada segunda patria que tan bien me ha acogido, es con justa razón, y para al menos ser equitativo tiraré unos cuantos dardos contra mi primera patria Dinamarca en un artículo venidero. Pero en cuanto a los argentinos ofendidos, ¡que se jodan!</p>
<p>Los Kirchner tienen el mandato popular para seguir donde comenzaron hace cinco años, llevando a su país por otra crónica de una crisis anunciada, y más temprano que tarde los argentinos volverán a enojarse con su “podrida clase política”, sólo para llevar al poder a otra variante del populismo que los llevará a otra crisis que marcará otro ciclo más. O quizás no. Ojalá me equivoque. Que en algún momento, los hermanos argentinos se den cuenta, y rompan el “ciclo vicioso”.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/11/trasandinos4.jpg"></p>
<p>Por ahora, no hay ningún indicio de eso. El hecho de designar a Maradona como DT de su selección de fútbol no indica precisamente que vayan a elegir gobernantes sobrios y medidos. Sin comparación, por supuesto. Maradona es el mejor hombre para el puesto, pero porque el fútbol es sólo un juego, y eso no creo que haya sido un criterio para decidirse por él, más bien el rechazo a la racionalidad manifiesto en su nombramiento señala una motivación espiritual.</p>
<p>Si al Dios Diego le va mal, nos reiremos con malicia, y si él lleva a la Argentina a la gloria, una buena borrachera futbolera nos parecerá un consuelo bien ganado por todas las penurias por las que deben pasar los pibes y pibas. Además, si los trasandinos levantan trofeos, los chilenos lo consideraremos (me incluyo siempre cuando me convenga) como prueba de la capacidad del Cono Sur, pidiendo solamente que por favor no elijan – acto seguido, che ¿viste?  – a Diego Maradona como Presidente de la República. ¡Porque son capaces!</p>
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		<title>Desafíos de la humanidad y un chiste intraducible</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Nov 2008 11:58:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rasmus Sonderriis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[amárico]]></category>
		<category><![CDATA[etiopía]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Rasmus Sonderriis Iba a publicar sobre el desastre en Argentina, las elecciones en Estados Unidos o los grandes desafíos de la humanidad, pero: ¿cómo yo podré escribir algo más inteligente sobre esas cosas que tantos serios y sensatos expertos y comentaristas? Por ahora me conformo con algo tal vez trivial, pero donde no tendré [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/11/raaaaa.jpg" align="right" />Por Rasmus Sonderriis</p>
<p>Iba a publicar sobre el desastre en Argentina, las elecciones en Estados Unidos o los grandes desafíos de la humanidad, pero: ¿cómo yo podré escribir algo más inteligente sobre esas cosas que tantos serios y sensatos expertos y comentaristas? </p>
<p>Por ahora me conformo con algo tal vez trivial, pero donde no tendré tanta competencia. Voy a contarles sobre el amárico, idioma de la etnia amara y lengua nacional de Etiopía. A algunos les fascina el arte vanguardista, a otros su colección de estampillas.  Yo rayo con el amárico. <span id="more-2296"></span>Pude conversar bastante bien luego de vivir en Addis Abeba, la capital de Etiopía, durante un año. Eso sí, me quedó mucho por aprender. Sólo logré leer a la velocidad de un alumno de primer grado, debido a las más de 300 letras y cuantiosos sonidos y distinciones entre sonidos que yo no conocía. Y nunca entendí un carajo del “azmari”, un bufón que toca una especie de violín tradicional cantando chistes patudos sobre los presentes llenos de dobles y triples sentidos.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/11/lissan-hizb-september-2003.jpg" width=555><font size=1>Revista en amárico satiriza sobre el significado de “desarrollo” en Etiopía.</font></p>
<p>El amárico comparte rasgos con el árabe y el hebreo, entre otros primos lejanos de la familia semítica de lenguas. Pero en lo más inmediato, él y algunos idiomas más de Etiopía y Eritrea descienden del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ge'ez">ge’ez</a>, lengua del glorioso Imperio <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Reino_de_Aksum">Axum</a> de la Antigüedad, también conocido como el “etiópico clásico”, al que fueron traducidas las primeras Biblias en Etiopía en el siglo IV. Los axumitas letrados también sabían griego, e hicieron inscripciones en ambos idiomas. Hoy los sacerdotes etíopes todavía aprenden y recitan el ge’ez, que tiene una gramática, según dicen, más compleja que la latina multiplicada por la griega. Te recomiendo mucho aprender ge’ez, si es que tú quieres tener éxito en la vida. Es de hecho un requisito básico. Para poder decir que eres aún más bakán que yo. ;-)</p>
<p>Uno de los máximos placeres que busca el “turista inmigrante”, ése que no sólo visita los lugares, sino que trata de insertarse en la sociedad casi como un ciudadano más, es entender un chiste, no sólo en el idioma que se está aprendiendo, sino también en la cultura, en todos los conocimientos colectivos de una nación. Porque todo humor verbal, como comprenderá un lector de The Clinic, se basa en una serie de elementos del contexto. Para traducir aquellos de otras lenguas y realidades, habrá que incluir toda una explicación, la que tiende a ahogar la diversión. Ahora que lo haré igual, no pretendo provocar risa sino asombro.</p>
<p>En amárico, la exclamación “¡wa!” advierte a otra persona que no se atreva, que está siendo observada. Por ejemplo, la mamá le dice “¡wa!” al niño a punto de cometer alguna travesura. Muy coincidentemente, el sonido “wa” en la escritura etíope (que no es un alfabeto, sino un silabario) se reproduce con la letra indicada en la ilustración.</p>
<p><img width=250 src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/11/letra-wa.gif" align="left" />Para los etíopes, los edificios tradicionales que no sean las típicas chozas redondas tienen un frontis “wa”, refiriéndose a los troncos usados como vigas y el pilar que juntos hacen la forma de la letra ‘wa’. Es un uso lingüístico del alfabeto como cuando nosotros “giramos en U.  ¿Estamos?</p>
<p>Entonces, en el contexto de un paseo en Etiopía, el chiste es: ¿por qué los ladrones no entran en esa casa ahí? ¡Porque es del tipo “wa”!</p>
<p>El hecho de contar un chiste tan sofisticado sube mi autoestima. Para la próxima opinaré sobre el desastre en Argentina, las elecciones en Estados Unidos o grandes desafíos de la humanidad.</p>
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		<title>Policías son ayudantes de los Narcotraficantes</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2008/10/16/policias-son-ayudantes-de-los-narcotraficantes/</link>
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		<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 04:25:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rasmus Sonderriis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[narcotráfico]]></category>
		<category><![CDATA[policía]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Rasmus Sonderriis No es común que la televisión chilena humanice a los narcotraficantes, pero Megavisión hizo un aporte con el retrato de Giovanna, una joven madre peruana que por querer educar mejor a sus hijos y cuidar a su mamá enferma se tentó a pasar droga por la frontera. Ahora estará muchos años en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/10/agentes-gringos-protegen-el-lucro-de-los-narcotraficantes.jpeg" align="right" width=250>Por Rasmus Sonderriis</p>
<p>No es común que la televisión chilena humanice a los narcotraficantes, pero Megavisión hizo un aporte con el retrato de Giovanna, una joven madre peruana que por querer educar mejor a sus hijos y cuidar a su mamá enferma se tentó a pasar droga por la frontera. Ahora estará muchos años en una cárcel miserable sin ver crecer a sus hijos. ¡Vaya moraleja!</p>
<p>La “Guerra contra las drogas” debería rebautizarse “La guerra para aumentar el lucro con las drogas”, y no lo digo yo, lo dicen los propios guerreros antidroga, cuya vara para medir el éxito de su lucha es precisamente un aumento en el precio de la mercancía ilícita (reflejando su mayor escasez). Es decir, nuestras fuerzas de orden están dedicadas día y noche a aumentar las ganancias de los delincuentes más hábiles e inescrupulosos, ya que cada incautación de estupefacientes es un fuerte subsidio a favor de los maleantes que siguen en circulación. Está oficialmente admitido que nunca se podrá detener el flujo de la droga, sino sólo encarecerla. En otras palabras, la máxima aspiración de nuestra ley es tomar partido a favor de algunas pandillas por sobre otras. En eso gastamos tantos miles de millones. ¡Es cómo morderse en la cola como un perro estúpido! <span id="more-1543"></span></p>
<p>No es casual que la legalización de las drogas es una causa global de cierta derecha moderna y juvenil. Para un liberal de verdad, ¡los narcotraficantes son los héroes del libre comercio! El rol de la policía es una payasada, pero con consecuencias más trágicas que cómicas. Ayuda a enriquecer a los que saben burlar la misma policía. De hecho, los narcotraficantes cobran a los consumidores por esa especialidad, no por el producto en sí mismo. Entonces, al problema de salud pública se añade el de la prosperidad de las mafias, con mucha potencia para corromper y tentar hasta a madres pobres como Giovanna.</p>
<p>Por supuesto, no estoy a favor de que la gente tome drogas. He observado que en muchos casos afecta la personalidad aún peor que la salud física. Pero eso lo he visto bajo un régimen de prohibición total, y eso no les impidió ser compradores voluntariosos antes vendedores voluntariosos. Todos los padres somos ansiosos de proteger a nuestros hijos del flagelo de la drogadicción. Lo más humano es echar la culpa a otros – a los cínicos vendedores – en vez de asumir que hemos fallado en nuestra educación.</p>
<p>Pero tenemos que confiar en la libertad para hacer lo correcto – y también para equivocarse –  de las personas que criamos. Y si a algún político “duro con las drogas” no le preocupa la inmoralidad de perseguir a los volados, ¿cómo defiende moralmente seguir enviando a conscriptos colombianos a morir para tratar de proteger a los drogadictos en los países ricos de sí mismos? ¿Cómo justifica el espectacular fortalecimiento del poder de guerrillas, paramilitares y crimen organizado en nombre de que ningún pobre huevón se haga daño a sí mismo?</p>
<p>Con o sin la facultad legal para hacerlo, si alguien quiere drogarse, lo hará. Ojalá se infrinja el menor daño posible, ojalá haya mecanismos para ayudarlo. Pero lo que no tiene cabida es pretender responsabilizar a otros de todo eso, a gente como Giovanna. Y menos a sus hijos.</p>
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		<title>Echar la culpa: Instinto Básico</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2008/10/07/echar-la-culpa-instinto-basico/</link>
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		<pubDate>Tue, 07 Oct 2008 04:02:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rasmus Sonderriis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[la culpa]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Rasmus Sonderriis Un instinto básico del ser humano, sin duda número dos detrás del sexo, es echar la culpa. La habilidad en esa disciplina empieza en la temprana infancia. En las culturas de los pueblos originarios, cualquier desgracia se achaca a la brujería de alguien malévolo. En Angola y Congo existen asilos de niños [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/10/echmosle-la-culpa-a-l-mejor.jpg" align=right width="250">Por Rasmus Sonderriis</p>
<p>Un instinto básico del ser humano, sin duda número dos detrás del sexo, es echar la culpa. La habilidad en esa disciplina empieza en la temprana infancia. En las culturas de los pueblos originarios, cualquier desgracia se achaca a la brujería de alguien malévolo. En Angola y Congo existen asilos de niños expulsados de su familia por esa “razón”. Para los indígenas amazónicos, la muerte de un hijo por enfermedad siempre ha de ser vengada, matando a alguien culpable de “negligencia espiritual.”</p>
<p>Los hombres modernos no somos nada distintos. Ante un fallecimiento, lo primero que buscamos es a quién culpar (preferiblemente alguien con dinero). Por lo mismo, nos fascinan mucho más los asesinatos que los accidentes. Total, de nuestro morbo culpamos a la prensa sensacionalista. <span id="more-1277"></span> </p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/10/echmosle-la-culpa-a-l-mejor.jpg" alt="" width=100%><br /><font size=1>Echémosle la culpa al mejor</font></p>
<p>El poeta incomprendido culpa a la casa editorial. Los padres de delincuentes culpan a la mala compañía. Si los hijos son drogadictos, culpan a los vendedores de la droga.</p>
<p>El gobierno es un blanco privilegiado. Los automovilistas que contaminan lo culpan por el smog, y también por la restricción vehicular. Los deudores habitacionales lo culpan por cobrar. Hasta las víctimas de terremotos y erupciones volcánicas culpan a las autoridades, pues, tenemos un planeta lleno de magma revoltoso, ¿y quién se hace responsable, eh?</p>
<p>El clásico idiota latinoamericano culpa a Estados Unidos. No sólo por lo más evidente, es decir, que nuestra escasez se debe a su abundancia, sino hasta por las picaduras de los insectos. Ahora que están en crisis económica, muchos estadounidenses culpan a los países emergentes. Es obvio que el gringo queda cesante cuando el chino trabaja demasiado. Por flojos, en cambio, los ricos culpan a los pobres. La gente de izquierda culpa a los ricos por la pobreza, a menos que sean whisky-socialistas, entonces sólo culpan al “sistema”.</p>
<p>El instinto básico también predomina en la política. En Argentina se eligen gobernantes populistas, porque son buenos para echar la culpa a quienes no votan mayormente en las elecciones (la última vez fueron los especuladores, las empresas extranjeras y el Banco Mundial), y luego, cuando ese enfoque fracasa, los mismos en el poder son perfectos para ser culpados por el pueblo argentino, el que – con su conciencia limpia luego de echar a los políticos culpables – vuelve a elegir a otro populista.</p>
<p>Se ha culpado a los judíos mucho más de una vez, aunque aquella vez en particular fue en forma indescriptiblemente demencial, y se les echó mucho más que la culpa. Hoy día eso sirve para echar más culpas todavía. Cuando Israel anexa territorios y bombardea países vecinos, los que se oponen son culpados de la vieja costumbre de culpar a los judíos.</p>
<p>Justamente por su carácter de instinto, tiene su lado positivo también. Expresa que la humanidad no acepta limitaciones. Si se nos imponen inconvenientes, exigimos una explicación, o más concreto y mejor, un culpable. Ya sea que las personas echamos culpas o polvos, en general, somos criaturas con un profundo anhelo de existir, combinado con una prolífica fantasía e ilusión infantil. De ahí también las religiones y las expectativas sobrenaturales de eterna felicidad. </p>
<p>El lado negativo es que necesitamos sentir que todas nuestras penalidades, grandes o relativas, son injusticias, para no caer en admitir lo evidente, que la existencia no está hecha a nuestra medida, sino que nosotros estamos hechos a la medida de ella.</p>
<p>Y tú de eso, ¿a quién le echas la culpa?</p>
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