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	<title>The Clinic Online &#187; Raúl Zurita</title>
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		<title>Chile, buen aniversario</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Oct 2009 16:20:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Zurita</dc:creator>
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		<description><![CDATA[POR RAÚL ZURITA Yo miro y veo por todas partes generales alegrías y entusiasmos al acercarse cualquier ocasión de festividades, y yo en mi ser, en lo íntimo de mi ser, no siento ni siquiera el contagio de esa alegría ni de ese entusiasmo. Más bien siento tristeza. Compañeros y compañeras: hagamos votos, y a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/10/chile-buen-aniversario.jpg" align="right"width=100 /><br />
POR RAÚL ZURITA</p>
<p>Yo miro y veo por todas partes generales alegrías y entusiasmos al acercarse cualquier ocasión de festividades, y yo en mi ser, en lo íntimo de mi ser, no siento ni siquiera el contagio de esa alegría ni de ese entusiasmo. Más bien siento tristeza. Compañeros y compañeras: hagamos votos, y a la vez aportemos grandes esfuerzos, para que en el tercer siglo de vida de esta república haya desaparecido todo vestigio de inmoralidad, todo sedimento de injusticias, y sin dolorosas transiciones lleguemos a vivir en un verdadero y completo estado de felicidad y amor. La felicidad reinará donde no haya injusticias. El amor reinará donde no haya desigualdades.<span id="more-10222"></span></p>
<p>Quisiera creer en ese Tricentenario. Ahora hay poco que celebrar y, salvo el Museo de la Memoria, la pobreza de construcciones simbólicas de este Bicentenario habla de una tristeza encarnizada. Es lo que registra la poesía de hoy, el arte, las canciones.<br />
No se abrieron las anchas alamedas, y estamos a un tris de que las viejas encarnaciones regresen, pero ahora legitimizados por un golpe blanco que llamamos democracia. Arrastrado por esa trama de vanidades y autismos de una generación cuyos componentes jamás se resignaron a los papeles secundarios, el nuestro parece un Bicentenario de espectros. Borrosos fantasmas levantan borrosas caricaturas de Salvador Allende, en nombre de un pueblo que los desconoce hasta lo hiriente. Otros apelan a lealtades ya demasiado traicionadas. Que quede claro: no dudo de su honestidad, de lo que dudo es de su deshonestidad. Los que están al frente son todo menos fantasmas. Si ahora triunfan, el Bicentenario será el decorado de una escena anunciada.</p>
<p>Pero hay otra cara, es enfrentar lo no dicho y un Bicentenario no es un mal pretexto.<br />
Es el autodaño. En 1998 un país estupefacto presenció por cadena nacional de televisión lo inconcebible: el dictador que encarnó para el mundo toda la crueldad y abyección, asumía como Senador Vitalicio, en el que es uno de los dos hechos más humillantes de nuestra historia, el otro fue asumir la defensa de Pinochet en Londres, y que hicieron que se pasara del sueño de una épica a la pesadilla de una agonía avergonzante. Allí termina la transición, no fue frente a la democracia, fue frente a Pinochet, y el regreso de sus actores con un poder infinitamente mayor que el que tenían en dictadura, se ha convertido en un hecho inminente. Las derrotas en los símbolos son siempre la antesala de las derrotas en el mundo, y quienes capitularon entonces, presidente, ministros, no entendieron que allí ya estaban descritas sus fantasmagóricas reapariciones de hoy. Insistieron. No entendieron que la única forma de revertir la vergüenza era abrir las alamedas y no inmovilizarlas, que había que permitir nuevas voces y cantos y no cercarlos. Nuestros últimos cien años están terminando con esa tristeza radical. </p>
<p>Porque en síntesis, lo feroz es que en vísperas del Bicentenario, al ver que la avenida se llama 11 de septiembre, un poeta norteamericano de visita me pregunte si el nombre es un homenaje a las víctimas de las torres gemelas, y que por unos segundos la vergüenza me haya impedido desmentirlo. </p>
<p>Pero esta tristeza terminará. Los cien años que vienen serán un nuevo canto o no serán nada. Hay una posibilidad, una variable desconocida que hace cuatro meses nada hacía presagiar. Pero si ahora no es así, algún día otros verán el fin de la tristeza y aunque no quede nada de nosotros, algo nuestro estará también allí mirando. No habrá entonces que esperar otros cien años para celebrar, porque cada milímetro de este país y cada segundo de la vida serán una celebración y un reinicio.<br />
Una celebración que ese otro héroe suicida, Luis Emilio Recabarren, no pudo conocer cuando el 3 de septiembre de 1910, en medio de las fiestas del primer centenario, leyó su conferencia “Ricos y pobres” de la que transcribí un párrafo al comienzo de estas líneas y a las que el pudor me hizo cambiarle el siglo. La esperanza de Recabarren era el nuestro.</p>
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		<title>Cómo la telebasura chilena arruinó mi vida</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Mar 2009 03:38:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Zurita</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[juan cristóbal foxley]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Juan Cristóbal Foxley Todo lo recuerdo hoy con saudade, como un simple recuerdo de mi infancia en un almuerzo en el casoplon del fundo de los Bulnes en Panquehue donde yo ya a mis ocho años era el centro de atención sin ritalín y generador de risas con mis dotes histriónicos y mi habilidad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/03/dandy.jpg" align="right" />Por Juan Cristóbal Foxley</p>
<p>Todo lo recuerdo hoy con saudade, como un simple recuerdo de mi infancia en un almuerzo en el casoplon del fundo de los Bulnes en Panquehue donde yo ya a mis ocho años era el centro de atención sin ritalín  y generador de risas con mis dotes histriónicos y mi habilidad para decir con humor light lo que todo el mundo estaba pensando pero nadie se atrevía a decir. Es decir, el mismo Juan Cristóbal Foxley 30 años después semi bipolar y sin filtros, un huevón naive sin consciencia de la maldad  de las personas grises.</p>
<p>La gran duquesa de Panqueheue que era la esplendida Odile Muzard,  madre del actual gerente general de la corredora de bolsa Larrain Vial, dijo en medio de toda la mesa: TU VAS A SER EL SUCESOR DE DON FRANCISCO.</p>
<p>Desde ahí que un zumbido en el oído me daba vueltas pero obvio que con mis 784 puntos en la PAA decidí entrar a estudiar leyes a la UC, donde sería un prospero abogado que ejerciendo 10 años más el leverage y deudas tendría los  trofeos de mi fuking clase social con Mercedes Benz, casa en Zapallar y miembro del Club de Polo. Todos trofeos que mi buen hermano posee y los cuales yo truque por una vida bohemia en 16 países en 20 años. Eso de  ser gitano de alma se lo copie a Hemingway, no hay material literario más interesante que una vida exquisitamente vivida. Es decir: practicar la Lujuria, La Gula, La Avaricia y nunca perder la libertad interior. Ser señor de uno mismo.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/03/dandy2.bmp" align="right" />La Universidad Católica en esa época era un reducto Udi manipulado descaradamente por el régimen militar, con profesores de dudoso conocimiento jurídico, con alumnos CNI camuflados y docentes de mucha moralina pero apitutados. Sólo rescato a mi profesor asesinado Jaime Guzman y a Crescente Donoso, profesor de filosofía del derecho. Ellos si que preparaban sus clases y era un placer escuchar tanta consistencia de vida.</p>
<p>A los 23 años recién titulado con 15 kilos menos que ahora y con promedio 5,9 en la UC entré a trabajar en la fiscalía el Banco Boston, hoy Itau. Era tan frívolo y exitista que lo primero que hice fue comprarme un BMW nuevo que más de una vez utilicé para colarme al Festival de Viña como diputado. El apellido Foxley en ese tiempo era un brandname: mi tío Alejandro era ministro de hacienda. El fue de una bondad exquisita, vio mis ansias de ser una persona global y volar de este Chile intolerante, por lo que me ayudó a agilizar mis papeles en el BID en Estados Unidos.</p>
<p>Mi primera sobreexposición mediática se produjo por medio de la revista Cosas: la Mónica Comandari, cuando me vio por primera vez en su megadepartamento en Pucón,  me dijo que era igual a Roger Moore de joven y entonces empecé a salir en las fotografías de esa revista cada 15 días, siempre bronceado y con la mina de turno. Seguía el exitismo semi BIPOLAR, cómo no sentirse master of the universe con un sueldo de 2 millones a los 25 años. Pero me moría de lata en Chile tanto por las leyes tanto por mi semi bipolaridad tanto por la fomedad y fealdad de la estética chilena ESTE PAÍS ERA Y SERÁ UN PANTANO.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/03/1011_dandy_l.jpg" align="right" />Yo me enamoraba siempre de gente extranjera. Los únicos que saben vivir bien en Chile son los extranjeros, como me lo dijo Mario Lobo, dueño de Los Vascos y del Banco más pirulo de Chile: Celfín Capital.</p>
<p>Toda esta vida Light se mezclaba con mis pequeñas intervenciones en TV como público en Martes 13, en el Miss Chile, donde conocí a la Cecilia Bolocco 1987 quedando pasmado con su belleza. Lo increíble de las andanzas de la vida, que más tarde mi hermano se casaría con su bondadosa hermana Verónica y tendrían cuatro niños como los Von Trapo, siendo yo padrino de uno</p>
<p>Un día me armé de valor y fui hablar con G M, director general del Grupo Lucksic, para que me ayudara a buscar trabajo en un Banco en NY, en dos días este rainmaker me consiguió pega en las torres gemelas, en la banca de inversión del Banco Oppenheimer. O sea, Juan Cristóbal Foxley  transformado en un wall streeter, eso si que es magic del fuking pantano de Santiago a la Cuidad de las Luces de mi amado Frank Sinatra NY I Love NY de ahí me hice amigo amante de la mujer del Pdte de Chanel USA, Kaliope Karela, viajando en su avión privado a Aspen, St Tropez, Gstaad, en fin, sus mejores amigas eran las mujeres del pdte. de Revlon, Ron Perelman,  y yo visitaba el depto que fue de la Jackie Kennedy en la 5 Avda y la 84 street, al frente del Metropolitan Museum.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/03/onododandy.jpg" align="right" />Que alegría encontrarme en el cumpleaños de Leo de Caprio con la Carolina Parsons y fumarnos unos porritos  en la disco del Soho, la top of the top Liffe. Mi amigo Max Boza es testigo de mis fiestas del Jet Set. </p>
<p>Todo este lyfestyle cambió cuando vino la crisis asiática del año 1998 y nos hicieron lay off a todos. Ahí jodí: me cambiaron mis amigas jajajjaj, mis gustos caros de comer en restaurantes michelin y con la depre me aparecieron a mí los michelin  jajajaj. Pero todavía tenia un poco de plata para vivir un año en London y hacer un MBA y vivir en Nothing Hill visitando a mi amigo Embajador, Mariano Fernández, en 92 Eton Place..<br />
London es maravilloso. Tan exquisitamente caro, pero vale la pena es una maravilla el culto a la conversación articulada al wit, al humor irónico, a la soberbia intelectual. Yo con solo ir a clases y leer cuatro diarios oxigenaba mi mente andando feliz todo el día FOOD FOR THE SOUL. De noche frecuentando con mi amigo millonario estafador Rafa Serrano la disco member only Trump, Boujis que tiempos aquellos si ver a la Paris Hilton era como ver a tu prima. Ella me decia: YOU ARE A FAMILIAR FACE, ese era mi logro A la vez adorar a mi landlady dueña de un casa elegantisma en Notting Hill a la cual debo confesar, yo le pegue los piojos jajajja pero le eche la culpa al gato.</p>
<p>En ese tiempo empezó mi intercambio de fotos con celebrities enviándolas al pasquín Las Ultimas Noticias. NO ENTIENDO QUE HACE AGUSTÍN EDWARDS JR DIRIGIENDO ESE PASQUÍN.  O SEA ÉL, QUE PERTENECE AL CIRCULO DE ELIODORO MATTE Y OTROS, PREOCUPADO DE LA LULI.  ¿QUÉ DIRÁ LA TERESE, SU ELEGANTE Y BONITA MUJER?  LUN NO ES DIRIGIR NYTIMES ONLINE, CÓMO LO HACE SU HERMANO, EL SECUESTRADO CRISTIAN EDWARDS, EN NY</p>
<p>Al principio mis intervenciones en LUN eran muy pauteadas y con resultados que ellos empezaron a crear la figura de un Bom Vivant, la mierda de apodo el dandy chileno. Resulto que dandy, según su significado original del siglo 19, era un íntimo amigo del Príncipe de Gales que se demoraba 5 horas en vestirse, un ser fatuo simpático pero insubstancial. Al principio no me molestaba toda esta expresión mediática LUN, Columnas en la Nacion donde yo contaba mis salidas de putas con Fernando Botero y demases. De ahí a la TV un salto.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/03/foxley.jpg" align="right" />Lo primero que me alerto fue cómo sabían mi numerote celular en España, me invitaron de Pé a Pá, en la cual mi participación subió el rating a 25 puntos mostraron un video mío en Mónaco con el Príncipe Alberto, y filmamos en la casa de un amigo el penthouse del Marriot que colindaba con Max Marambio. </p>
<p>Ahí ya empezó mi subidotes tóxicos que la tv me producía unas exaltaciones teniendo siempre como meta ganar los 30 millones de pesos que ganaba el Kike Morande. UN CUICO RAMPLÓN INTELECTUALMENTE QUE LE CAIGA BIEN AL PUEBLO y de ahí me contrataron para 4 programas en Pé a Pá que hice de notero esquizofrénico: nadie me cuidaba, nadie me pauteaba, yo no era un rostro o producto, era un fuking clown..QUÉ HUEVÓN NO HABER PARADO AHÍ LA MIERDA MEDIÁTICA. QuÉ lata pasar a ser una persona publica y regalar tu privacidad por tres chauchas. DEBO CONFESAR QUE YO NO ESTABA EN CONTROL DE MI MENTE, LA TV ME PRODUCÍA UN SUBIDÓN COMO DE DROGA. TODA MI FAMILIA ME PROTEGÍA Y ME DECÍA: “ESE NO ERES TÚ”.</p>
<p>Después estando en Ibiza, en Pacha, la disco más in, se me cae el diente y la mina con que estaba se lo quería comer porque pensaba que era un éxtasis y yo escondiendo mi sonrisa de Julito Iglesias JAJAJA., al día siguiente compre la gotita y me vine por 5 mil dólares al programa de Bianchi donde tuve peak de sintonía porque se me cayó el diente en vivo y yo seguí el show. ESO FUE TOTALMENTE FREAK pero me ha creado grandes problemas para encontrar trabajo haciendo valer mi MBA de London y mi titulo de abogado de la Católica. PERO LO DEL DIENTE  ME DA MUCHA EMPATÍA CON EL SEGMENTO C3, QUE TIENE MALOS DIENTES. PIENSO EN EL FUTURO CERCANO PRESENTARME A DIPUTADO EN RECOLETA O POR AHÍ. Según el presidente del tenis metropolitano, me iría espectacular.</p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/03/dandycoke2.jpg" alt="" /><Luego, en mi vida de sobreexposición POR DESGRACIA apareció por arte de vudú de la Quintrala  el diabólico mayor productor de Telebasura de Chile, el  Señor Danús y su elegantísima jajajja señora Porsche jajajjajaj haciéndome una extorsión donde terminé en su revista con unas fotos estéticamente muy deplorables reproducidas en Internet en sitios para neopreneros. CONCLUSIÓN: BELLAVISTA Y EL VINO MATAN. </p>
<p>ESTE EX PATRIA LIBERTAD NO TIENE LIMITES. YO CONTRATARÉ UN PAPARAZZI PARA QUE LO SIGAN 24 HRS AL DÍA HABER CUAN OSCURA O CLARA ES SU VIDA. </p>
<p>El  Nuevo Chile del existismo del Señor Danús me hace vomitar como esa gente va contaminar con sus 4 por 4, sus Porsche el antes bonito Zapallar. Qué fealdad que te toque en la mesa del lado en el Chiringuito el Señor Danús, hablando fuerte por su blackberry TIPICO DE ROTOS. Es que no hay armonía,  te joden la vista al mar y por supuesto cero clase en estos nuevos ricos ex Patria y Libertad G51 </p>
<p>En fin en este momento me encuentro en la encrucijada: si irme a Dubai, pues mi proyecto de TV en Chile fue un estrepitoso fracaso, salvo los Late Night de Julio Cesar Rodríguez y los de Franzani, donde fui mas de 5 veces en un dialogo franco lúdico con empatía en contraste con la rasquería de los animadores marqueteados, de esa ex lectora de noticias del régimen militar. No entiendo como el canal 13 infla a esa ex reponedora de supermercado de Cerro Navia, recauchada hasta el cansancio por los cirujanos plásticos quedando cada vez más fea y ex señorita de servicios múltiples a árabes millonarios. U otro señor muy joven power cocaine, esos son los próceres, ahí esta la inteligencia de la línea editorial de la MEME de este canal   MENOS MAL QUE SALVARON AL EDMUNDO,  EL POBRECITO  FUE UN ARTEFACTO DE RATING AL CUAL NO SE LE DIO EL MANUAL QUE HACER CON EL ÉXITO Y CASI SE SUICIDA.</p>
<p>Debo confesar que he cultivado una simpática surrealistica amistad con dos señores muy creativos dentro de la TV: Pablo Zúñiga y Felipe Avello. Zuñiga vivio en Londres al igual que yo y su humor acido inteligente me interpreta </p>
<p>El nivel de rasca del sindicalismo y apitutamiento familiares  que hay en la TV Chile, siempre son los mismos, NADIE HABLA INGLÉS, NADIE TIENE POSTGRADOS, NADIE HA VIVIDO AFUERA. ESTOS GRANDES PRÓCERES SON LOS FORMADORES DE OPINIÓN- </p>
<p>SOLO SE COMPRAN Y COPIAN  FORMATOS YA PROBADOS EN OTROS PAÍSES. ¿PARA QUÉ TENEMOS TV CHILENA? ¿POR QUÉ SIMPLEMENTE NO NOS CONECTAMOS DIRECTAMENTE CON CUATROCABEZAS EN ARGENTINA  Y ELIMINAMOS A LA ARGANDOÑA,  A LA MALDONADO Y OTROS</p>
<p>Nuestra TV actual es el opio del pueblo, pues luego de las tres horas de viajecito en el Transantiago uno ya no tiene ganas de pensar y sólo quiere ver al Che Copete y las mimas del Kike. </p>
<p>Como Huidobro, Neruda, Parra un Tiempo, Matta, Claudio Bravo, Arrau, Borja Huidobro, QUE GANAS DE EXILIARSE. ESTE PAÍS ES UNA SOBERANA LATA. LOS SERES DE LUZ ESTÁN REFUGIADOS EN SUS UNIVERSOS DE PRIVACIDAD IMPENETRABLES. PARA NO ASFIXIARSE EN ESTE MARASMO INTELECTUAL QUEDA LA BENDITA WEB:  el NYTIMES, EL VANITY FAIR, EL ECONOMIST, EL FT.COM, LAS COLUMNAS DE MI AMIGO PATO NAVIA,  EN FIN.</p>
<p>ESCRIBO CON SAUDADE Y AMARGURA PUES ME DUELE ESTE CHILE MIAMIZADO SIN ALMA.</p>
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		<title>The Clinic: Diez años de una generación en alerta</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Dec 2008 05:31:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Zurita</dc:creator>
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		<category><![CDATA[10 años]]></category>
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		<description><![CDATA[El pintor Pablo Domínguez ha muerto. The Clinic ha cumplido diez años. Ambos hechos se encuentran en esa doble cara con que irremediablemente se presenta lo real, y la muerte de Pablo Domínguez sella lo que es el primer gran duelo de una generación formidable; la generación de “La cazuela” de Bororo, de Samy Benmayor, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2008/12/zurita.jpg" align="right" />El pintor Pablo Domínguez ha muerto. The Clinic ha cumplido diez años. Ambos hechos se encuentran en esa doble cara con que irremediablemente se presenta lo real, y la muerte de Pablo Domínguez sella lo que es el primer gran duelo de una generación formidable; la generación de “La cazuela” de Bororo, de Samy Benmayor, de Matías Pinto d’Aguiar, que en una cultura comprimida entre el maximalismo y la culpa, volvieron a recordarnos la alegría del acto creativo. Es también la generación de Patricio Fernández, quien con The Clinic introdujo una variable desconocida; una revuelta hasta ese momento impensable en una sociedad que a finales de los 90 todavía caminaba en puntillas. <span id="more-3016"></span></p>
<p>No es algo menor. Se trata de una generación que rompió con los estereotipos, censuras y límites que imponía una forma de encarar las cosas, desgarrada entre el silencio, la retórica y los remordimientos. The Clinic es muchas cosas, pero también, y muy profundamente, es la expresión de una generación que asumió una actitud radicalmente contestataria, liberada de la lógica del sufrimiento, y que optó por la reivindicación de la alegría, del placer, del desenfado y del humor. Lo que irrumpía era una sensibilidad y espíritu nuevos, lúdico, irreverente, encarnada en esa impresionante instalación cultural, artística y política que es la revista llamada The Clinic. Al crearla, Patricio Fernández, funda una relación con la inmediatez que, asumiendo la lección de la antipoesía de Nicanor Parra, es entendida como un estado de alerta permanente. La separa de todos los otros medios no sólo su capacidad de subversión, su desenfado y rapidez, sino esa herencia parriana que al reivindicar el habla y el lenguaje diario de los seres humanos, redefine el estatuto de lo real. La trascendencia es el aquí y el ahora; el de la calle, el de la vida de los otros y, por supuesto, el de la muerte. La historia de The Clinic es la historia de los últimos 10 años de nuestro país, pero contada desde lo perentorio. </p>
<p>El año 1998 se produce uno de los dos hechos más ignominiosos y avergonzantes del Chile reciente: la asunción de Augusto Pinochet como senador vitalicio. La Concertación había terminado por avalar lo inconcebible y millones vieron por televisión como el dictador repudiado en todas partes del mundo, ocupaba un puesto de honor en el Senado. Poco después, y es el segundo hecho, esa misma Concertación asumiría la defensa de Pinochet cuando es apresado en Londres. Una mayoría perpleja, interiormente muerta, asiste de esa manera a dos espectáculos como si lo que estuviese sucediendo perteneciese a un guión tan ajeno como inmodificable. Es el momento en que nace The Clinic. Esa suma de cobardías –ningún ministro renunció, como sí lo hizo Carmen Hertz, entonces asesora jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores– justificada como razón de estado por algunos y peor, como un asunto de principios por otros, explica mucho más el exangüe desenlace que está teniendo la Concertación de Partidos por la Democracia que todos los problemas del Transantiago. </p>
<p>The Clinic captó en toda su magnitud ese primer desencantamiento. Su papel no fue ser la voz de los sin voz, sino la voz de aquellos a quienes se les había congelado la voz. La ferocidad de sus titulares, su humor sin contemplaciones, su ausencia de miedo y de cálculo y, en síntesis, su claridad y fuerza, le daba salida a ese inmenso espacio reprimido que arrastraba la sociedad chilena. Su actitud no sólo rompió, y es lo más conocido, con la todopoderosa censura conservadora, católica y pinochetista, sintetizada en El Mercurio, sino que también lo hizo con toda esa lamentela de izquierda, justificada y comprensible, pero incapaz políticamente de darse cuenta de que estaban pasando otras cosas fuera de las lágrimas o, mejor dicho, que las lágrimas implicaban además otras cosas. </p>
<p>En estos 10 años The Clinic ha sintonizado con los sentidos más acuciantes de lo real y de allí su actualidad y vigencia, no exenta de amenazas internas; aquellos momentos en los que la revista ha perdido el sentido de su propia urgencia. Dicho más rebuscadamente, cuando sus significantes han extraviado sus significados, pareciéndose peligrosamente a un diario mural de estudiantes de colegio privado (y masculino por supuesto) felices de pronunciar la palabra pico. Lo otro, es lo que me atrevo a denominar la “tentación Seguel”. Todos recordamos el episodio en el cual el combativo diputado, ex dirigente minero, corrió a darle la mano a Pinochet cuando éste asumía como senador vitalicio. Es el deseo inconsciente de hacer las paces y que me ha parecido guarda relación con el que jamás The Clinic haya sido querellado. La estrategia fue primero hacer como si la nueva revista no existiera (la imagen es cómica, filas interminables de conspicuos personajes aguantaron estoicamente el verse en portadas tipo “maricón a la vela” o “che-tu-madre”), para más recientemente optar por la de saquémonos fotos y riámonos juntos. Está bien, todos finalmente queremos ser queridos en los sitios de nuestras infancias, sea un país, una clase, un colegio o un barrio. Pero las oposiciones de ayer siguen aún vigentes, y hasta donde estoy informado no ha habido conversiones significativas. La contracara de estos peligros ha sido siempre una asombrosa capacidad autocrítica; justo cuando comenzamos a decir “qué malo está el Clinic”, sale la portada “Farkasó Insulza”, rompiendo con todo fatalismo. The Clinic ha ejercido hasta el momento su personal revolución permanente. Hablaba de la herencia de Nicanor Parra, es esto: The Clinic es la continuación de la antipoesía por otros medios. </p>
<p>Decía también que este aniversario se cruza con una pérdida demoledora. The Clinic y la nueva pintura han sido las cabezas de playa de una nueva sensibilidad, y escribo estas líneas hoy, jueves 27 de noviembre, después de despedir a ese artista y ser maravilloso que fue Pablo Domínguez. La cantidad enorme de personas que asistieron a su funeral lo hicieron por la única razón de que lo querían, incluido los niños presentes, y recordé una frase que lo hubiese hecho reír: “con el difunto no se pasaban penas”. Vuelvo a ver la portada de Farkas con José Miguel Insulza y me digo que tampoco con The Clinic se pasan penas. Sé de ahora en adelante que los aniversarios son también los aniversarios de los amigos muertos y que cada vez será más así. Larga vida para The Clinic.</p>
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