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	<title>The Clinic Online &#187; Vicente Undurraga</title>
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		<title>“Videla debería rejuvenecer  para que esa condena perpetua le durara,  efectivamente, toda la vida”</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Jan 2012 03:05:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[Leila Guerriero]]></category>
		<category><![CDATA[periodista]]></category>
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		<category><![CDATA[Videla]]></category>

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		<description><![CDATA[Cronista y periodista sobresaliente, Leila Guerriero (1967) es la editora de Los malditos (Ediciones Udp), libro en el que 17 escritores latinoamericanos vivos perfilan a 17 escritores latinoamericanos ya muertos y de vida maldita. Aquí habla de eso, del periodismo en tiempos de ciberproliferación de todo, y de política argentina: “Tenemos cadáveres con recorridos insondables –Eva–; ex presidentes mutilados en sus ataúdes –Perón– y, ahora, fantasmagorizados: Néstor Kirchner, que es, en los discursos de la presidenta, un ente sobrenatural llamado ÉL”, dice Guerriero.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/12/Leila-Guerriero.jpg" alt="" title="Leila Guerriero" width="450" height="320" class="alignnone size-full wp-image-92785" /></p>
<p><strong>Foto: Cristóbal Olivares</strong></p>
<p>ìEl malditismo es, quizás, una categoría difusa y evasiva pero, en todo caso, no está reservada para siglos viejos” –escribe Leila Guerriero, argentina, de Junín, en el prólogo de Los Malditos, libro donde 17 escritores escriben sobre 17 escritores muertos de vida maldita, por ejemplo, Alan Pauls sobre Jorge Baron Biza –una historia asombrosa–, Juan Gabriel Vásquez sobre Porfirio Barba Jacob; Graca Ramos sobre Samuel Rawet. De Chile: Costamagna sobre Wilms Montt, Óscar Contardo sobre R. Lira, Gumucio sobre Calvert Casey, Roberto Merino sobre Edwards Bello y Alberto Fuguet sobre el uruguayo Gustavo Escanlar. </p>
<p><strong>Considerando eso que dices en el prólogo, y habida cuenta de la presencia de una obra sólida, ¿qué dirías que caracteriza una personalidad maldita en literatura? </strong><br />
-Aunque no me parece correcto autocitarme, parafraseo, o no tanto, lo que escribí en el prólogo del libro, no para ahorrarme trabajo, sino porque no soy capaz de pensar la misma cosa de tantas maneras diferentes: los malditos que están allí padecieron diversos grados de desdicha y de devastación, ya sea por ejercer el sexo a contrapelo en el momento y el lugar equivocados, por escribir en contra (de su época, de su circunstancia, de su entorno), por vivir en contra (de su época, de su circunstancia, de su entorno), por haber enfermado cuando no había cura, por no tener amor ni patria ni padres ni hermanos ni casa ni rumbo ni consuelo. Vivieron en un mundo que les resultaba demasiado incomprensible o despreciable u hostil.</p>
<p><strong>¿Y?</strong><br />
-Y se enfrentaron a él con hostilidad, con desprecio, con fragmentación, con fragilidad, con espanto. Como dijo muy acertadamente en la presentación del libro Alejandro Zambra, en algunos de ellos se dan todas esas características juntas y, en otros, una sola pero elevada al cubo. Más en general, podría decir que quizás el malditismo implique una existencia cuyo peso se lleve de una forma tan cruenta y ominosa que casi no dé respiro, excepto por algunos pocos destellos en la oscuridad que lo hacen todo mucho más desesperante. </p>
<p><strong>“No me servían borrachos alcohólicos que escribieran sonetos malos”, algo así dijiste en el lanzamiento; ¿mucho maldito sin obra, o con obra inmeritoria, en Latinoamérica?  </strong><br />
-Sí, varios. Autores cuya obra no resultaba tan buena como su leyenda sugería, y cuyo mayor mérito parecía ser, precisamente, el de haber tenido un hígado privilegiado mientras duró. </p>
<p><strong>¿Por qué no incluir algún español en el libro? ¿No los hay porque no los hubo? </strong><br />
-Lo intenté. Quería incluir un español, y hacer un libro iberoamericano. Elaborar la lista de los malditos me tomó seis o siete meses, hice consultas con muchos escritores, periodistas culturales, críticos y buenos lectores de España y de América. Pero, curiosamente, allí donde en países de Latinoamérica solía haber consenso acerca de uno, dos, tres o cinco nombres, en España todo era errático: cada escritor, periodista, crítico o lector al que consultaba parecía ponerse a pensar en esto por primera vez y, aunque todos terminaban por darme dos o cinco nombres, ninguno de ellos coincidía con los dos o cinco nombres que me daban los demás. </p>
<p><strong>¿Y?</strong><br />
-Elegí, finalmente, uno. Aún cuando su obra me parecía demasiado experimental, el hombre había llamado la atención de buenos escritores y lectores de su época. Encargué el trabajo pero el texto recibido, aunque muy bueno, estaba en la veta del ensayo crítico, no del perfil, de modo que no se pudo publicar. El gran candidato español era Panero, pero Panero vive –espero que por muchos años más– y la condición inevitable para estar en el libro era estar muerto. </p>
<p><strong>¿Y la Violeta Parra? </strong><br />
-Conozco mucho mejor la obra que la vida de la Violeta, de modo que no puedo decir nada al respecto, pero esto es seguro: haberse suicidado no es una condición para ser maldito y, al contrario, no haberse suicidado no implica, necesariamente, no serlo. El malditismo se define más como una forma de vida que como una forma de muerte. </p>
<p><strong>SUICIDIOS </strong></p>
<p><strong>¿A qué entendimiento –por parcial e incierto que sea– de la autodestrucción humana has llegado?</strong><br />
-Escribí un libro, “Los suicidas del fin del mundo”, donde había muchos suicidas, y no creo haber vuelto a tocar el tema después, salvo lateralmente. No sé si la exposición a todos esos suicidios me ha permitido entender algo, pero podría decir, quizás, dos cosas: una de ellas es más o menos obvia y es que nadie se mata por estar sufriendo sino porque no tolera la perspectiva de seguir sufriendo indefinidamente. </p>
<p><strong>¿Y la otra?</strong><br />
-La otra, que no es obvia aunque puede parecerlo, es que no sólo los poetas, los escritores, los científicos, las personas con el colegio secundario completo se suicidan. Se suicidan, también, los peones de campo, las maestras de kinder, los estudiantes de tercer año, los kiosqueros, los taxistas y los que nunca han leído a Ciorán ni saben quién es. Tenemos la idea bastante imperdonable de creer que sólo la gente que llamamos “ilustrada” puede aniquilarse a sí misma, como si el suicidio fuera una forma de muerte superior. Uno puede ser clasista de diversas formas. Esta es una, bastante jodida, de serlo. </p>
<p><strong>ESCRITURA</strong> </p>
<p>“En la Patagonia, la agresión natural del paisaje… aumenta el malestar”. Así parte un sicólogo visitante su explicación de la ola de suicidios en Las Heras (en “Los suicidas…”), lo que hace aparecer, tal como en el Rey Lear, a la naturaleza amenazante y perturbadora de la vida humana. </p>
<p><strong>¿Te interesa eso, lo tienes presente al observar y escribir crónicas?</strong><br />
-Creo que el ojo de un periodista siempre debe estar atento al entorno, sea eso el paisaje patagónico o la sala de una casa en Buenos Aires. Y no sólo porque es un elemento muy útil a la hora de escribir, sino porque el paisaje que rodea a las personas –y la forma en que esas personas se relacionan con o hablan de ese paisaje– dice mucho de ellas. </p>
<p><strong>¿Por ejemplo?</strong><br />
-En Las Heras todo el mundo hablaba del viento como de un personaje con intenciones casi diabólicas. Pero, sin irnos a cosas tan extremas, una vez entrevisté a un hombre que medía dos metros y medio y, cuando le pedí pasar al baño, vi que el inodoro estaba en una tarima y que había dos espejos, uno a la altura de una persona de estatura estándar y otro a la altura del techo. Esas cosas te dicen, acerca de la vida de una persona, mucho más de lo que esa persona está dispuesta a decir. Imaginate lo que sería para ese hombre pasar al baño en otra casa, o estar una temporada en un hotel, o ir al baño en un bus.<br />
“Es más fatigoso filtrar y descartar el material (una operación absolutamente necesaria para lograr la eficacia de un texto) que incorporarlo”, le dijiste a </p>
<p><strong>Alejandra Costamagna en una entrevista refiriéndote al armado de tus textos. </strong><br />
-Sí…</p>
<p><strong>Eso, de alguna manera, me recordó lo que Mario Bellatin me dijo en una entrevista el año pasado: que cada vez está más interesado en la des-escritura, en quitarle pedazos a textos ya escritos y luego hacer con ellos montajes y armar libros. ¿Suscribirías, con los matices que sea, esa escuela de escritura?</strong><br />
-Creo que no, porque en principio la escritura periodística tiene algunas exigencias propias que son distintas a las de la literatura de ficción. A mí, al menos, me parece que uno no debe pensar un texto periodístico a partir de la forma sino preguntarse si esa forma es la más eficaz para ese relato. Si uno se equivoca, quedan estructuras sobreactuadas. Ahora, por ejemplo, se ve mucho periodismo escrito fragmentadamente.</p>
<p><strong>¿Cómo así?</strong><br />
-Escriben tres renglones, cortan con dos asteriscos, ponen dos párrafos, cortan, ponen una palabra, cortan. Eso puede quedar precioso si uno tiene oído para la música y la textura de las palabras y puede darse cuenta cuándo un párrafo debe ser más opaco –el equivalente a una voz en off–-, y cuándo debe ser más brillante y rápido –el equivalente a un travelling–. Pero hay gente que te está contando la historia de la reproducción de las abejas y utiliza un tono épico, digno de un perfil de Alejandro Magno. Eso no es escribir bien: eso es no tener la menor idea de cómo usar un recurso. </p>
<p><strong>Claro.</strong><br />
-Uno no usa un cañón para matar a un pajarito, y está lleno de cañonazos matando pajaritos. No creo que en periodismo sea bueno supeditar la historia a la forma: tengo tal forma, y ahí, como si fuera carne picada, meto mi historia. Eso es empezar a armar un muñeco de nieve por la cabeza. Creo que el proceso que propone o practica Mario Bellatin puede ser estupendo para experimentar con textos de ficción, pero que llevado al campo de la no ficción produciría ese mal: darle más importancia a la forma que al contenido. Más allá de eso, sí creo que en el periodismo hacemos muy poca experimentación. Pero la experimentación, en nuestro caso, nunca debería perder de vista que lo que más importa es la historia, no el lucimiento de la prosa. </p>
<p><strong>TODOELMUNDO</strong></p>
<p><strong>Has dicho que te atraen las historias aparentemente sobretratadas por los medios; ¿por qué? </strong><br />
-No es que me atraigan esas historias porque hayan sido repasadas por la prensa, pero sí me doy cuenta de que las historias que cuento tienen, muchas veces, ese denominador común: que han encontrado una forma de ser contadas por la prensa, una forma que todos han aceptado como correcta y única, y que se repite idéntica a sí misma, sin que nadie –para empezar, los periodistas– la cuestione. </p>
<p><strong>¿Por ejemplo?</strong><br />
-La historia del mafioso que siempre se ha contado como la historia del mafioso; la historia del héroe que siempre se ha contado como la historia del héroe. Yo creo que todas las historias tienen matices y, en esos casos, me interesa mucho ir a buscarlos y sobresaltar esos retratos planos con momentos en los que el mafioso no es tan mafioso y el héroe no es tan héroe. </p>
<p><strong>Estando como están las cosas en el mundo, y en este continente en particular, y por otra parte proliferando como proliferan las comunicaciones y redes sociales, ¿ves alguna tarea prioritaria para el periodismo?</strong><br />
-Creo que la tarea prioritaria es recordar para qué hacemos lo que hacemos. Ir, ver, volver y contar parece una tarea sencilla que, en principio, podría hacer cualquiera, pero no. Es probable, claro, que entre miles de bloggeros y cuatrocientos millones de adictos al twitter haya gente con mirada fuerte, capacidad para seleccionar la información, evaluar fuentes confiables, conseguir datos y lograr, con eso, una pieza contundente, equilibrada, que contenga toda la información necesaria, que no sea ñoña ni autocomplaciente ni demagógica ni injusta ni arbitraria ni deje cabos sueltos, que tenga una precisión cronológica admirable, que no sea un festival de tics, que tenga estilo propio, que empiece bien y termine mejor, que no tenga golpes bajos, concesiones al lugar común y que logre contar el cuento. Es probable, claro. </p>
<p><strong>Pero.</strong><br />
-Pero los medios de comunicación, en una carrera demagógica para ganar lectores, le han hecho creer a Todoelmundo que Todoelmundo puede ser periodista. Que cualquier tipa o tipo munido de un teléfono celular y dos gramos de ingenio puede “producir contenidos”. Yo, lo siento, no creo que sea así. No por comprarse dos pinceles y ocho óleos un tipo se transforma en Miguel Ángel. </p>
<p><strong>ARGENTINA. CHILE</strong></p>
<p>El 2010, Guerriero ganó el valioso Premio CEMEX-FNPI con un extraordinaria crónica, “El rastro en los huesos”, sobre la dictadura argentina. El texto, cuya lectura es justo recomendar con el mayor de los entusiasmos, está incluido en su libro “Frutos extraños” (Aguilar). </p>
<p><strong>¿Qué comentario puedes hacer para Chile de la cadena perpetua a Videla?</strong><br />
-Sólo esto: que Videla debería rejuvenecer –mucho– para que esa condena perpetua le durara, efectivamente, toda la vida. </p>
<p><strong>Este año en Argentina y en Chile algo de lo más horroroso de sus respectivas dictaduras volvió por momentos al primer plano; ¿qué dirías tú que hoy en nuestros países garantiza que una repetición de infiernos así no ocurrirá? </strong><br />
-Videla, en el alegato final del juicio, dijo: “Los enemigos de ayer hoy gobiernan el país”. Si hay tipos como él pensando de esa forma, y diciéndolo como si tal cosa, debe haber gente más joven que él, y más fuerte, y con mayor posibilidad de acción, que piensa igual. Nada garantiza nada, pero me gusta pensar que, esta vez, no lo permitiríamos. </p>
<p><strong>“La argentinidad, pensé, es muchas cosas pero sobre ese gusto por poner las cosas del coger y del morir tan cerca la una de la otra”, escribes en “Los suicidas…”. Según Bataille, siempre van ligadas, pero ¿ese aspecto gustoso ya sería un énfasis argentino según tú?</strong><br />
-Parece que, en efecto, somos un poquito necrófilos y eso, necesariamente, implica gozo. Tenemos cadáveres con recorridos insondables –Eva–; ex presidentes mutilados en sus ataúdes –Perón– y, ahora, fantasmagorizados: Néstor Kirchner, que es, en los discursos de la presidenta, un ente sobrenatural llamado ÉL. Nos las arreglamos para que las cosas del más allá sigan siendo cosas del más acá. </p>
<p><strong>¿Cómo, por ejemplo?</strong><br />
-No sé si en torno al cementerio de Père Lachaise, por mentar alguno, hay tantos burdeles y moteles como, por ejemplo, en torno al de la Recoleta, pero es muy usual encontrar moteles y burdelitos en torno a cementerios argentinos, incluso en pueblos del interior, y no tanto encontrarlos cerca de nurseries, kinders, parques, iglesias, piscinas publicas, canchas de tenis, gimnasios y otras atrocidades urbanas. </p>
<p><strong>LA INENTREVISTABILIDAD COMO UNA HISTERIA</strong></p>
<p><strong>¿A quién, que sea imposible o muy difícil, te gustaría entrevistar? </strong><br />
-Me resulta imposible pensar en esos términos, porque no ejerzo esa forma de la histeria: los inentrevistables no me atraen por su inentrevistabilidad sino, en todo caso, a pesar de ella. Me atrae la gente que me atrae, que me produce curiosidad. Algunos inentrevistables me parecen muy poco interesantes, y hasta los felicito por permanecer en ese estado. Su inentrevistabilidad es, de alguna forma, lo más interesante que tienen para decir. (Eso sucede con varios cantantes de rock argentinos, por ejemplo). </p>
<p><strong>Si a los perfilados de “Los malditos” los une una obra potente y una vida más o menos perra, ¿qué común denominador indicarías entre los 17 autores que escriben en los perfiles?</strong><br />
-Que todos escriben muy bien, y que todos o son periodistas o, en el caso de aquellos cuya elección estética se inclina más claramente hacia la ficción, han incursionado a menudo en el periodismo y tienen, entonces, una cercanía con la práctica del oficio necesaria para enfrentar este tipo de textos, que implican enormes exigencias desde el punto de vista de la búsqueda de la información y de la escritura. </p>
<p><strong>Estás preparando un nuevo libro de crónicas, también para Udp. ¿Será en la línea de “Frutos extraños”?</strong><br />
-Será en la línea de “Frutos extraños”, sí. Se trata de una selección de textos publicados en los últimos años en diversos medios de Chile, Argentina, España, Colombia, México, pero tendrá, además, una unidad de género y una unidad temática.</p>
<p><strong>¿Cuáles?</strong><br />
-Será un libro sólo de perfiles, y esos perfiles serán, solamente, de creadores: diseñadores, escritores, fotógrafos, pintores, escultores, poetas, etcétera. </p>
<p><strong>¿A quién le das el Cervantes después de Parra?</strong><br />
-Otra vez a Parra, para terminar de prestigiar el premio. </p>
<p><strong>LOS MALDITOS<br />
Leila Guerriero (Ed)<br />
Ediciones UDP<br />
2011, 475 páginas.</strong></p>
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		<item>
		<title>“No me importa que se hable de la homosexualidad de mi padre, pero sí cómo se trata&#8221;</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2011/11/17/%e2%80%9cno-me-importa-que-se-hable-de-la-homosexualidad-de-mi-padre-pero-si-como-se-trata/</link>
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		<pubDate>Thu, 17 Nov 2011 03:05:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[exilio]]></category>
		<category><![CDATA[José Donoso]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Pilar Donoso]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/11/Pilar-Donoso1.jpg"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/11/Pilar-Donoso1-e1321479947824.jpg" alt="" title="Pilar-Donoso" width="550" height="479" class="alignnone size-full wp-image-80760" /></a><br />
<span id="more-80746"></span><br />
Será presentada por Ricardo Lagos, por estos días llegará a librerías. Se trata de “Lagartija sin cola”, una novela que José Donoso abandonó cuando se enteró, en España, del golpe de Estado en Chile. Luego, impelido por la pobreza, vendió la novela a la Universidad de Princeton y se concentró en la escritura de “Casa de campo”. Su hija, Pilar Donoso, recuperó la novela y gestionó su edición. Aquí cuenta todo eso, y además se refiere al conflicto con una escritora argentina que obligó a cambiarle el titulo, que originalmente era “La cola de la lagartija”. También conversamos del reconocimiento de la obra de su padre en Chile, de Roberto Bolaño, de la polémica suscitada hace años en La Tercera por la homosexualidad de su padre y del futuro editorial de sus diarios, cartas y cuentos de juventud.</p>
<p><strong>HISTORIA DE UNA NOVELA PERDIDA<br />
</strong><br />
<strong>¿Cómo exactamente descubriste esta novela?<br />
</strong><br />
-Yo estaba escribiendo una biografía de mi padre, y cuando me tocó leer sus diarios de esa época -1973- veo que aparecen referencias a “La cola de la lagartija”. Y como a mí no me sonaba para nada ni nunca se la había oido mencionar a él, me dio curiosidad y empecé a revisar los archivos de Princeton.<br />
Pero algo parecido ya me había pasado una vez y era un equívoco.</p>
<p><strong>¿Cómo?<br />
</strong><br />
-Una vez me enteré que existía un libro llamado “Ríe el eterno lacayo”. Entonces, como no me sonaba, lo mandé a pedir a Princeton, pensando que era una novela inédita, y resultó que era “El lugar sin límites” tal cual la conocemos.</p>
<p><strong>¿Y ahora?<br />
</strong><br />
-Esta vez me sorprendí al recibirlo. Había sólo una parte, y dije: “Bueno, está inconclusa”. Fue una  decepción y ahí quedó. Pero después me di cuenta que había una segunda parte, la cual tenía otro título y estaba catalogada de otra manera en los archivos de Princeton.</p>
<p><strong>¿Cómo estaba catalogada?<br />
</strong><br />
-Como “short story”. Había quedado dividida la novela en distintos archivos. Y cuando pedí todo, se unió la novela, y así fue el descubrimiento.</p>
<p><strong>¿Ahí se la mandaste a Carmen Balcells, la agente literaria, y de ahí al crítico peruano Julio Ortega?<br />
</strong><br />
-Exacto. La novela estába tipeada, pero con correcciones manuscritas, con tachones, y la duda era si se publicaba o no, y luego conseguir a alguien que guiara las decisiones del tipo si era mejor dejar la palabra tachada o la que ponía al lado, etc. En un minuto se pensó hacerla en edición crítica. Pero la novela, a<br />
pesar de ser una primera versión, estaba muy completa y muy cerrada, y era un desperdicio hacerla con notas y comentarios. No valía mucho la pena.</p>
<p><strong>¿Y cómo fue exactamente el problema con el título y la escritora argentina Luisa Valenzuela?<br />
</strong><br />
-La novela de mi papá originalmente se llamaba “La cola de la lagartija”. Y esta escritora argentina tiene una novela que se llama “Cola de lagartija”, que es de 1982. Y a pesar de que podemos probar, por los archivos de Princeton y por los diarios de mi padre, que la novela data de 1973, era un lío entrar en<br />
peleas de editoriales&#8230; Yo le escribí primero a ella, tratando de convencerla, de decirle que ese titulo es algo que uno usa como un modismo, como una expresión de uso, que no es una exclusividad, que es como si alguien titula “Gracias” una novela. “La cola de la lagartija” es la expresión para señalar un cambio, que uno se reestructura, se regenera, que te vuelve a salir la cola… Pero ella no cedió, no cedió, y al final Alfaguara prefirió buscar una fórmula, y Julio Ortega ayudó y quedó en este título de “Lagartija sin cola”.</p>
<p><strong>¿Se le ocurrió a Ortega?<br />
</strong><br />
-Todos tiramos ideas, sugerencias, y éste fue de Julio –que también le escribió a Luisa Valenzuela, que no transaba porque era “su” título-. Y bueno, al final, ya… una pena, pero así es la cosa. Y si no está el autor menos se puede pelear.</p>
<p><strong>¿En tu opinión, con qué libros de tu padre emparentas “Lagartija sin cola”?<br />
</strong><br />
-Con “El jardín de al lado”. Totalmente.</p>
<p><strong>¿Tienes alguna idea de por qué quedó abandonada?<br />
</strong><br />
-Es una novela previa a “Casa de campo”… Yo tengo una teoría. Es una teoría no más. Por las fechas del diario correspondientes a cuando mi papá estaba metido en esta novela, se puede ver que mis padres –vivíamos en Calaceite (España)–, son invitados a Polonia, y allá se enteran del Golpe. Y él vuelve a Calaceite muy abrumado y parte inmediatamente, según consta en sus diarios, los esbozos de “Casa de campo”. Y yo creo que “Lagartija sin cola” quedó archivada, y no la retomó nunca. Además, en esa época éramos muy pobres, y Princeton le compraba estos manuscritos. Entonces mi papá cada cierto tiempo juntaba estas cajas de papeles y los mandaba. Y yo creo que “Lagartija sin cola” se fue en una de esas y allá quedó.</p>
<p><strong>¿Y nunca se acordó?<br />
</strong><br />
-No, piensa que “Casa de campo” le tomó 5 o 6 años, y esto desapareció de su mente. Pero lo divertido es que después “El jardín de al lado” es muy parecida. Yo encuentro que “Lagartija sin cola” es una novela muy moderna.</p>
<p><strong>¿En qué sentido?<br />
</strong><br />
-Es muy actual, muy de la cosa de la preservación o la destrucción. El pueblo donde ocurre es totalmente el lugar donde vivíamos, Calaceite, aunque en la novela se llama Dors. Son estos pueblos españoles congelados en el siglo XVII, por un lado, pero que también quieren progresar, y están los chalets modernos y las discoteques y qué sé yo. La novela es muy de hoy; el estilo y el personaje principal son muy como los de “El jardín de al lado”.</p>
<p><strong>DONOSO, CHILE Y BOLAÑO<br />
</strong><br />
<strong>Hace algunos años dijiste en El Mercurio que sentías que tu padre en Chile no ha sido reconocido, o no suficientemente. ¿Ha cambiado esa percepción ahora que se ha instaurado el Premnio José Donoso de la U. de Talca y se le ha reeditado?<br />
</strong><br />
-Por supuesto la iniciativa de la Universidad de Talca me honra, y sé que a él le hubiera gustado mucho, pues se sentía muy ligado a Talca. Pero obviamente mi papá no es una lectura masiva, hay que partir por eso. Pero aquí, como él mismo decía, es tierra de poetas, y es poco reconocido como el escritor que es afuera, donde tiene cierta relevancia, se lo edita más y en las universidades americanas lo estudian. Entonces sí, creo que es poco reconocido… Como carta de presentación, por ejemplo, no lo usan. Obviamente sé que no es una lectura fácil, pero Chile es Neruda, y te diría que la pobre Mistral hasta ahí nomás. Y Huidobro para qué decir…</p>
<p><strong>Y de ahí el salto hasta Bolaño…<br />
</strong><br />
-Exacto, hoy día es el héroe.</p>
<p><strong>Y a ti qué te parece Bolaño.</strong></p>
<p>-No lo he leído jamás, lo reconozco. Por una cosa de lealtad muy personal.</p>
<p><strong>¿Cómo de lealtad?<br />
</strong><br />
-Porque lo único que hacía era criticar a mi papá, y es como una tontera, lo sé, pero me he propuesto no leerlo… Me muero de ganas, seguramente debe ser muy bueno, pero no, no<br />
forma parte de mis lecturas.</p>
<p><strong>¿Con qué idea de Chile crees o recuerdas que murió tu papá?<br />
</strong><br />
-Él siempre quiso volver. Es parte de su historia. Toda la experiencia del autoexilio fue siempre una tortura y un peso para él. A él le gustaba ser reconocido en su propia tierra, que le gustaba mucho.</p>
<p><strong>¿Qué puedes contar de la biografia que estás escribiendo sobre él?<br />
</strong><br />
-Ya está hecha, pero todavía no me decido a publicarla.</p>
<p><strong>¿Estás esperando ofertas?<br />
</strong><br />
-No, no. Estoy esperando tener el valor.</p>
<p><strong>Leí que tienes armada una colección de cuentos inéditos de tu papá.<br />
</strong><br />
-Sí. En esta búsqueda aproveché de pedir cosas a Princeton, cosas que no conocía, para informarme. Hay algunos cuentos que datan de su época de estudiante en Princeton. Y no sé qué se puede hacer con eso, porque hay algunos que no están terminados, hay otros en inglés. Entonces, me gustaría que alguien –no yo- usara ese material y viera qué se puede hacer. Incluso hay unos muy divertidos en que él mismo escribe: “El profesor me lo hizo trizas”, o unas notas abajo que dicen: “Es pésimo”. Pienso que se puede hacer algo con eso, como registro más que nada. No es que haya un montón de cuentos que sean otro libro perdido, pero hay cosas que valen la pena ahí.</p>
<p><strong>HOMOSEXUALIDAD Y EL AMARILLISMO DE LA TERCERA<br />
</strong><br />
<strong>¿Y respecto a las cartas y los diarios de tu papá? ¿Tienes interés en publicarlos?<br />
</strong><br />
-Bueno, mi biografía está basada en las cartas familiares y los diarios. Y si alguien tiene interés, habrá que ver qué se hace, cómo, etc. Los diarios se liberan luego, pero igual se necesita mi autorización sobre ciertas líneas. Yo espero que no pase lo que pasó con el personaje este… hasta reprimí el nombre…</p>
<p><strong>Marcelo Soto, que en La Tercera se obsesionó con el aspecto homosexual.<br />
</strong><br />
-Claro. ¡Que eso sea lo único que importe! Además que eso fue como turbio, porque se sacaron pedazos de contexto.</p>
<p><strong>¿Compartes con Julio Ortega, quien, a propósito de lo de La Tercera, escribió que “su sexualidad no es parte de su personalidad sino de su humanidad”?<br />
</strong><br />
-Exactamente. Lo tomaron como que a mí me importara que se mencione su homosexualidad. Y no me importa nada, lo que me importa es cómo es tratado. Creo que cualquier persona merece el respeto de  verse como una persona global, así con todas sus aristas, y no con una sola arista. Lo de Soto en La Tercera fue malintencionado, como prensa amarilla.</p>
<p><strong>¿Pero no es que ustedes quieran ocultar la homosexualidad?<br />
</strong>-<br />
No, no, ese para mí no es el tema. No pasa por ahí.</p>
<p><strong>¿Ves hoy herederos de la obra de tu papá?<br />
</strong><br />
-No, para nada. Sin desmerecer a ninguno, pero ¿la obra de mi papá continuada? No… Hoy día la gente lee otro tipo de cosas. Aunque hasta amigos de mi hija adolescente lo han retomado, y saben algo. Pero hay una generación que se lo saltó y no tiene idea quién es. Pero bueno, pasará el tiempo y algún día la historia le dará el lugar que se merece.</p>
<p><strong>¿Es cierto que cuando eras niña te decía que los yogures colgaban de los árboles?<br />
</strong><br />
-Sí, es cierto, así era.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>“Escuchar AC/DC desde los 9 años me determinó”</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2011/11/14/%e2%80%9cescuchar-acdc-desde-los-9-anos-me-determino%e2%80%9d/</link>
		<comments>http://www.theclinic.cl/2011/11/14/%e2%80%9cescuchar-acdc-desde-los-9-anos-me-determino%e2%80%9d/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 14 Nov 2011 03:05:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[metalero]]></category>
		<category><![CDATA[poeta]]></category>

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		<description><![CDATA[Baterista de una banda metal, José Miguel Corrales -o simplemente Corrales (!), como prefiere firmar- trabajó escribiendo relatos porno para celulares y acaba de debutar con “Sin alma”, 22 poemas donde un lote de energúmenos desalmados dan rienda suelta a su lengua. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/11/metalero1.jpg"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/11/metalero1.jpg" alt="" title="metalero" width="420" height="363" class="alignnone size-full wp-image-79919" /></a></p>
<p><strong>Foto: Alejandro Olivares<br />
</strong></p>
<p><strong>¿Cómo, cuándo y dónde se te ocurre este personaje de “los sin alma” como voz cantante para un libro de poemas?<br />
</strong><br />
-El personaje es un coro que cuenta cómo perdió algo que quiere encontrar y lo que implica la pérdida de ese elemento. Es un nosotros por la condición gregaria del ser humano y lo universal que implica la situación que narra. En el libro, los sin alma son un personaje, en principio colectivo y al final individual, que le huye a toda costa a lo bien pensante, amparado justamente en su ausencia de alma; ¿por qué esa onda, compadre?<br />
<span id="more-79913"></span><br />
<strong>-En algunos casos, el alma está asociada al nivel de pathos que tienen ciertos objetos. Entonces, cuando cualquier pelmazo le pone mucho corazón a lo que está haciendo, termina haciendo puras huevás (en otros casos no, por supuesto).<br />
</strong><br />
Con ese precepto, si alguien queda sin alma deja de apasionarse y analiza las cosas desde un punto de vista completamente racional. Sin necesidad de explicaciones inconducentes. Tranqui, sentado en la cuneta, “esperando nada” como dice la ricarda esposa de Sergio Lagos.</p>
<p><strong>¿Por qué burlarse de los tontos y enorgullecerse de compartir continente con EEUU aparecen en el libro como conductas naturales de los desalmados? ¿Piensas acaso que la civilidad, el respeto y la bondad son virtudes no del intelecto sino del alma?<br />
</strong><br />
-Para la manga de desalmados la estupidez está instalada en la vida para hacerlos pasar un buen rato, porque siempre se pueden reír de los sacos de pelota. En la misma línea, la ausencia de alma los hace egoístas y fríos. Por lo mismo les gusta Gringolandia, porque allá hacen harto porno y pusieron las bases del rock and roll. Ahora, respondiendo la otra parte de la pregunta, los virtuosos, los bien portados, son personas que no quieren pasarlo como la mona, nada más. No joda para que no lo jodan. Esta conducta se desprende de la praxis del día a día, por lo tanto es una costumbre netamente intelectual.  Hace ratito que el areté se quedó en la raja de algún helenista.</p>
<p><strong>¿Crees en el alma? ¿Tienes alma? ¿La venderías por cuánto o qué?<br />
</strong><br />
-Sí, creo. La tengo on my cock y la vendo a cada rato. Diez minutos después, siempre vuelve. Por un mermaid blowjob, demás que la vendo.</p>
<p><strong>¿Tuviste presente al escribir tu libro los famosos versos de Guzmán Cruchaga: “Alma no me digas nada/ que para tu voz dormida/ ya está mi puerta cerrada”?<br />
</strong><br />
-Chupalla, nunca había escuchado unos versos tan decidores al respecto. Hay tanto libro bueno que uno no va a leer nunca, por la cresta. Pero, en los tres o cuatro años que me demoré en escribir la cuestión, más que la tradición poética universal, tuve presente a Ricardo Arjona, Adrianigual, Astro y Entombed.</p>
<p><strong>¿Por qué Arjona? Huele a taquilleo pop, a antiintelectualismo muy voluntarioso.<br />
</strong><br />
-No soy un intelectual, pero sé que mi memoria guarda una cachada de tonteras y que me gustaría almacenar más, por pura vanidad. Súmale que la división entre alta y baja cultura cagó hace rato con el auge de las tecnologías de la comunicación e información. Casi todo el mundo puede saberlo todo. Además soy de Buin y allá los intelectuales son puros pitufos filósofos o payasos de la retórica. </p>
<p><strong>METAL &#038; PORNO<br />
</strong><br />
<strong>He visto en la web reseñas tuyas a conciertos metaleros, ¿cuál es tu vinculación real y concreta con el metal hoy?<br />
</strong><br />
-Sin música la vida sería un error. Mi relación con los tarros es la de un chascón que le gusta la huevá hasta el paroxismo. Escuchar AC/DC desde los 9 años determinó mi visión del mundo. En heavy-shit.com escribo reseñas como un leso más que va a las tocatas, toma pilsen y, en las pulentas, queda moreteado pa’ la cagá. Pata del Diablo, la banda donde toco batería, explica bien esto.</p>
<p><strong>¿De verdad has quedado moretiado tras los conciertos?<br />
</strong><br />
-Solo cuando hay mosh o wall of death. Lo que sí, en esas satánicas rondas de San Miguel, llenas de testosterona adolescente, siempre me han dado mucha risa esos huevas que llevan a sus pololas a las que cuidan como joyita. Los pobres tienen la peor cara de estrés por culpa de las patás en la raja y las corridas de mano que le llegan a las lesitas. Pero hay grandes momentos en el pogo. La bengala de Angel of Death en el concierto de Slayer de este año, por ejemplo, fue para llorar (literalmente). El otro que recuerdo con cariño es el que pasó cuando Sepultura tocó en el patio del Instituto Nacional, donde alguna vez hice Educación Física. Pensar que Sepultura tocó en tu colegio sí que es otra huevá. De hecho, para mí, es lo único que lo hace emblemático. </p>
<p><strong>¿Es cierto que trabajaste escribiendo minirelatos pornográficos para una empresa de telefonía?<br />
</strong><br />
-Claro que sí, pos. Los operadores del lenguaje tenemos que hacerle a todo lo que implique blablablá. Partí escribiendo consejos calentones, después historias eróticas, horóscopos picarones y pornografía lésbica en primera persona. Se vendían por mensajes de texto y caramba que los compraban. </p>
<p><strong>¿Tienes a mano alguno?<br />
</strong><br />
-Son harto fomes las hueás, había que estar bien cagao pa&#8217; comprarlos. Acá va uno: EBRIAS: Una vez borrachas, las amigas empezaron a bailar cada vez más juntas, se frotaban la concha en la pierna de la otra, (Manda M para más)&#8230; sus tetas, sus pezones estaban muy juntos y empezaron a sentir mucho placer, estaban calientes, sus manos se tocaban haciendo (Manda M para más)&#8230; presión en todo el cuerpo. No soportaron más, fueron al baño, se arrancaron la polera y el sostén, se chuparon las tetas, (Manda M para más)&#8230; succionaron, mordieron sus pezones. Gritaban de placer. Una de ellas bajó hasta la concha y se la chupó provocándole un gran grito de orgasmo.</p>
<p>Ahora que somos de los sin alma<br />
estábamos viendo los simpson<br />
un capítulo famoso<br />
ese donde bart vende su alma</p>
<p>mientras lo veíamos<br />
no pestañeábamos<br />
era nuestra imagen y semejanza<br />
en unos monos animados gringos</p>
<p>terry y cherry las apestosas gemelas de pelo fucsia<br />
de la edad de bart o lisa<br />
saltaban la cuerda con sus respectivas almas<br />
cantando una canción para conservar el ritmo</p>
<p>	el tonto de bart no tiene alma<br />
	el tonto de bart se cree muy moderno<br />
	vendió su lama y se irá al infierno</p>
<p>no estamos seguros de los endecasílabos<br />
pero sí nos llama la atención el hecho de que se crea muy moderno<br />
por no tener alma<br />
así como nos quedamos pensando<br />
estamos peor que en el principio</p>
<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/11/CORRALES-LIBRO.jpg"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/11/CORRALES-LIBRO.jpg" alt="" title="CORRALES LIBRO" width="250" height="391" class="alignnone size-full wp-image-79917" /></a><br />
<strong>SIN ALMA<br />
Corrales(!)<br />
Ediciones Tácitas<br />
2011, 53 páginas<br />
$4.000.</strong></p>
]]></content:encoded>
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		<title>“No creo en la cobardía veloz  de la pistola, sino en la valentía parsimoniosa de la soga”</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2011/10/20/%e2%80%9cno-creo-en-la-cobardia-veloz-de-la-pistola-sino-en-la-valentia-parsimoniosa-de-la-soga%e2%80%9d/</link>
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		<pubDate>Thu, 20 Oct 2011 04:05:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[poeta]]></category>
		<category><![CDATA[Yanko González]]></category>

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		<description><![CDATA[Antropólogo y escritor, Yanko González Cangas está pronto a cumplir 40 años y a publicar un libro, “Elabuga”, estremecedor: versa sobre el método suicida del ahorcamiento. Comparecen en sus páginas sendas reflexiones respecto a la autoeliminación y, también, varios estrangulados, como Marina Tsvietáieva. Incluso, Yanko González mismo aparece muerto por ahorcamiento en el libro, y otros poetas, chilenos y extranjeros, le dedican sentidos obituarios. De este, su tercer libro de poesía, habla a fondo González en las páginas que siguen. Y también de la juventud, cuyas expresiones estudia como antropólogo, y del movimiento estudiantil, del que ha sido partícipe desde su condición de Decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/10/Yanko-González.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-76126" title="Yanko González" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/10/Yanko-González.jpg" alt="" width="650" height="464" /></a></p>
<p><strong>Foto: Carsten Meltendorf</strong></p>
<p><strong>Aparte de los poemas que incluimos aquí, ¿qué nos puedes adelantar de “Elabuga”? </strong><br />
-Elabuga o ÖÎ‡·Û„‡ es el pueblo donde en 1941 se ahorcó la poeta Marina Tsvietáieva. Quizás en su versión definitiva lleve otro título, pero quise que tuviera, en este formato provisional, esa referencialidad directa, pues cada poema trata o se vincula sólo a eso, a la muerte voluntaria por ahorcamiento. La conexión de nombres es una coincidencia, que viene de la génesis de este libro, vinculado estrechamente a mi desazón y las ganas de esfumarse &#8220;por mano propia&#8221;.</p>
<p><strong>ELABUGA </strong><br />
<span id="more-76118"></span><br />
<strong>“No he hecho de mi musa una ramera”, dijiste el 2008 aquí mismo en relación a los años que pasaron entre la publicación de tus libros “Metales Pesados” (1998) y “Alto Volta” (2008). </strong><br />
-Así es.</p>
<p><strong>Habiendo pasado entre éste último y el que ahora viene nada más que tres años, ¿podríamos hablar de un destape de tu musa?</strong><br />
-Decía Umbral que la poesía es un sacerdocio en el que no se cree. Pero la falta de fe no implica falta de disciplina y a ese “magisterio caligráfico” no he renunciado. Diez o tres años no importan sino como resultado de un proceso. Este nuevo libro no quería tratar de lo que trata y tampoco ser expulsado de manera prematura. Estaba empeñado en escribir un libro multivocal y siempre dialógico, que continuara solfeando la lengua de lo que me interesa como sujeto y hablante, no sólo poético, sino también político: el poder cognitivo de la metáfora y su capacidad para herborizar e hiperbolizar el cómo las diferencias se transforman en desigualdades, ya sociales, ya culturales. Producto de una sumatoria de hirientes circunstancias personales, el resultado no fue el que esperaba y brotó un libro fuera de mis afectos, con esa dificultad tópica y estética, lugar común de los comunes, que es la muerte o donde todo procura morirse. Se cumple, quizás, aquel aserto del que yo había huido como de la peste: poesía es lo que le acontece a uno. O también, la poesía acontece, no la posee uno. En fin… “Vuestra enfermedad es un libro” decía Tzara.</p>
<p><strong>Es decir, la biografía metió la cola entre tu musa y el oficio. </strong><br />
-Es probable. Aunque son las malas circunstancias las que provocan el libro, la fijación por este tipo de autoeliminación me ronda hace tiempo. Meses después de que Alfonso Alcalde se suicidara en mayo de 1992, entré al lugar donde lo hizo, un cuarto feble y precario que hacía de despacho donde se colgó con su propio cinturón. Me llevaron Darwin Rodríguez y Egor Mardones, poetas amigos y, en el caso de Darwin, acompañante parroquiano de los últimos días del autor. Yo recién publicaba mis primeros poemas en antologías y revistas y ellos me contaban los esfuerzos de Alcalde para que le publicaran sus nuevos libros o le dieran la remota esperanza de ubicarlo en algún convento o en un asilo. En su desesperación, no alcanzó a enterarse que días antes el gobierno le había concedido una pensión de gracia. Su viuda Ceidy contaba que Alfonso tenía una frase que repetía siempre: “qué horror”.</p>
<p><strong>Qué horror.</strong><br />
-Esa muerte y ese cuarto en mi memoria y en mi propia pesadumbre me llevaron a darle un espesor de sentido y no sólo de sonido a los textos del libro. Creo que poesía y ahorcamiento se confunden, hasta hacer decir a Jack Spicer que “la poesía termina en una soga”. Por ello no creo en la cobardía veloz de la pistola, sino en la valentía parsimoniosa de la soga.</p>
<p><strong>Noto que de todos modos te resistes a que la poesía sea “lo que le acontece a uno”, y en ese afán insistes en filtrar cierta reflexividad conceptual en estos poemas.</strong><br />
-Quizás, pero no se trata de sumarle pedantería al dolor, sino de entender, de darle fundamento a mi probable muerte utilizando esta metodología, que desde el punto de vista sociocultural –fui descubriendo– es muy potente.</p>
<p><strong>¿Por qué tanto?</strong><br />
-El enigma de la autoestrangulación está resuelto a partir de la abundante evidencia empírica: edades, pesos, tipos de cuerda, altura de las caídas, huellas en la cerviz. Lo cierto es que el colgado no sólo muere por asfixia, es decir, por la presión directa de la tráquea o laringe, sino también por aplastamiento vascular (la constricción del cuello y los vasos cervicales detienen la circulación sanguínea cerebral) y, de manera colaborativa o directa, por el daño en el sistema nervioso central que provoca trastornos respiratorios y cardíacos e inhibe los reflejos necesarios del automatismo de la vida. Sin embargo, sobre el deceso de la biología, una red de sentidos y significados acompañan la ahorcadura como método y distinguen –de otros suicidas– al colgado.</p>
<p><strong>COLGADOS</strong></p>
<p><strong>¿Qué es lo distintivo del colgado?</strong><br />
-Fíjate en la fotografía que imprima el que se anuda a sí mismo: el rigor del cuerpo, su vaivén bajo la cuerda tensa, el rostro congestionado. Una dramaturgia que compone un mensaje de horror al cosmos a través de una boca que quiere decir muchas cosas y no puede. O, según el gesto y su apertura, la venganza de quien tiene la última palabra sacándole su lengua al mundo. Izarse-escribirse, no para sentirse bien, sino para que todos se sientan peor.</p>
<p><strong>Es una imagen que golpea duro y lo deja a uno, como el muerto, con la boca abierta. </strong><br />
-Claro, su semiótica es devastadora porque perturba, de sobremanera, el uso que el autoestrangulado hace de su cuerpo. Este ofende la propia concepción antropológica de la muerte occidental con un gesto cercano o liminar al de un kamikaze –en rigor, tokkōtai– que lanza su organismo al otro para llevárselo consigo. Vale decir, el ahorcado pareciera inscribir su propia muerte en la prolongación de la vida dejando la espectral disposición de su cuerpo como daño. De ahí que real y simbólicamente –intuyo– el ahorcado no se acaba, sólo se “suspende”: está casi de pie y pareciera equilibrarse verticalmente como un vivo. &#8220;La poesía no muere, sólo duerme&#8221;, diría Alcalde. Pienso que la violencia semántica del método tiende a engrosar el tabú del suicidio.</p>
<p><strong>¿Por qué?</strong><br />
-Porque duplica su efecto en aquellas zonas sin habla de nuestra cultura, por cuanto sintetiza su literalidad: aunque la vida debe, imperativamente, ser vivida según la matriz cultural judeo-cristiana, el colgado resiste al predicamento como agente activo, necroempoderado, es decir, gana perdiendo. Y ojo, esto lo vio Villón en “La balada de los ahorcados” y lo vio Rimbaud en su “Baile de los ahorcados”.</p>
<p><strong>Pero más allá de lo individual, ¿qué injerencia tendría la cultura y la sociedad en el uso de esta metodología suicida?</strong><br />
-Creo que las razones por las que alguien levanta la mano contra sí mismo descritas en el libro clásico de Emile Durkheim “El Suicidio” –egoístas, altruistas, anómicas y fatalistas– tienen una firme vigencia tratándose del ahorcamiento. Más allá del peso de lo social en la constitución de la melancolía, el vínculo probado del uso mayoritario de este procedimiento en las clases subalternas lo dota de una señal en sí, que nos habla directamente de un sistema que ha excluido al sujeto de los beneficios axiales de vivir en sociedad, incluyendo las modalidades para darse muerte. De esta forma, la democracia del método radica en la simpleza y el expedito acceso al mecanismo, que aún en la absoluta precariedad mental y material, está a la mano de cualquier mortal. El  ahorcamiento aparece, de este modo, como un indicador del estado de bienestar de un individuo en sociedad utilizando una simple amarra para reflejarlo. De otra forma, ya lo había dicho Thomas Mann: el que nace para ser ahorcado nunca morirá ahogado.</p>
<p><strong>¿Esto se da en el caso de los muchos ahorcados que citas en el libro?</strong><br />
-Conjeturo que hay algo en el ahorcamiento que apunta de manera más recta y asertiva al cuerpo social que otros métodos. El caso de Tsvietáieva es clarísimo. Después de infinitas desgracias que recorren sus años, Marina se enterró en su espejo. Cuando su marido se une al Ejército Blanco queda sola en Moscú con sus dos hijas pequeñas, sin dinero, trabajando por un plato de papas. A poco andar debe desprenderse de una de sus dos hijas para sobrevivir –Irina– la que termina muriendo de hambre en un asilo para infantes. Tiempo después, su otra hija (Alia) sería arrestada y confinada a un campo de concentración. Si, como dice Thomas Bernhard, el suicidio es la corrección de la vida, autoestrangularse pudiese ser la corrección de lo social. Suspenderse sería clausurar voluntariamente el tiempo individual para detener el tiempo colectivo… Porque para eso está el tiempo, para matar.</p>
<p><strong>Lamentablemente, tú mismo en el libro has muerto ahorcado, ¿cómo se te vino a la cabeza esa muerte, “no por artificiosa menos terrible” al decir de uno de los que te escriben obituarios?</strong><br />
-Bueno, porque fuera del libro tenía intención de estarlo. El libro es la solución interna, una secuela espectral si se quiere, pero no menos material, de estar disuelto.</p>
<p><strong>¿Y cómo fue ir leyendo esos obituarios cuando iban llegando a tu correo?</strong><br />
-Los obituarios son, quizás, los únicos rastros de continuidad de los procedimientos de mi escritura en relación con los libros anteriores. Tienen que ver con la etnografía imposible, convertirte en observador participante de la muerte por ahorcamiento y regresar con tu cuaderno de campo para describirla. La solución fue construir una realidad discursiva que me dijera muerto, enfatizando su eficacia simbólica. De cuando en cuando aparecen este tipo de actos –obituarios a personas vivas– por error, chanza, amenaza o venganza. Pero de lo que se trataba aquí era de invitar a algunos amigos a contarme en pasado para vivenciarme en ellos muerto. Me acobardé por mucho tiempo en utilizar esta metodología, maridada con la performatividad de las palabras, con su poder &#8220;realizador&#8221;, pero de otra manera no podía expulsar un libro que era homólogo a un trecho de vida que quería liquidar por doloroso.</p>
<p><strong>¿Cómo respondieron los convocados?</strong><br />
-Algunos amigos se negaron, otros no pudieron terminar, angustiados, porque es un ejercicio que implica y co-crea la muerte del otro, es decir no querían experimentar una desaparición, o ser cómplices de una forma macabra de materializarla. Otros me emplazaron a no jugar, ni simbólica ni discursivamente, con la parca. Fue chocante ver los primeros obituarios que llegaron. Hubo uno de mi vecina Verónica Zondek y familia, que me dejó con mucho miedo. Julepe es la palabra justa.</p>
<p><strong>¿Cómo era?</strong><br />
-Tenía mi cara en un círculo de loza, con palabras muy serias sobre un occiso que era claramente yo. Todo este material sirvió no solo para alimentar y retroalimentar algunos textos, sino también para allegarme un poco más a los vivos y rearmarme como sujeto.</p>
<p><strong>EDUCACIÓN </strong></p>
<p><strong>Desde hace 6 meses, y con menos de 40 años, eres Decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la U. Austral. ¿Qué tenías planeado hacer inicialmente y cómo cambió la mano con el movimiento estudiantil?</strong><br />
-Son bastantes iniciativas y no se contraponen –salvo por los tiempos– con muchas de las demandas del movimiento estudiantil. Las humanidades y las ciencias sociales han sufrido una enorme postergación en Chile. Las diferencias disciplinarias se transformaron, desde el Golpe de Estado, en desigualdades institucionales. Nuestra propia Facultad ha pagado altos costos en estos últimos 40 años por lo mismo.</p>
<p><strong>¿Como cuál?</strong><br />
-Como la expulsión de gran parte de su masa crítica –en 1973, 1981 y 1995– a través de procesos verticales y arbitrarios de reestructuración organizacional. La Facultad de Jorge Millas, Luis Oyarzún, Guillermo Araya, Félix Martínez Bonati, entre otros destacados colegas, se ha ido fortaleciendo progresivamente en investigación, docencia y extensión, pero requiere, por su complejidad, un aumento de sus cuadros académicos, una mayor flexibilidad organizacional para trabajar interdisciplinariamente, e infraestructura, entre otros aspectos. Junto a mi equipo y un espíritu unitario y cooperativo de todos los colegas, hemos avanzado en algunos ámbitos en medio de esta crítica coyuntura.</p>
<p><strong>Has estado muy involucrado en el movimiento; ¿qué lectura haces del presente y futuro de éste? ¿Alguna indicación de ruta que te gustaría dejar planteada?</strong><br />
-No sólo yo, obviamente muchos estudiantes y la mayoría de los colegas y funcionarios de mi Facultad, desde sus distintas tribunas y quehaceres, han estado participando responsable y activamente en este movimiento, lo que nos enorgullece. Lamentablemente el gobierno comenzó a extorsionar a los estudiantes, docentes y administrativos de manera indirecta, estrangulando financieramente a las universidades del CRUCH, condicionando el aporte de aranceles y becas. Con ello han intentado provocar guerras intestinas entre los distintos estamentos, creyendo aplacar, de manera cobarde, la legitimidad de las transformaciones.</p>
<p>¿Y qué se hace?<br />
-Ante esta situación creo que hay que salvaguardar la viabilidad institucional –no podemos quedar en una situación aún más precaria de la que estábamos– respetando la posición que ocupa cada actor en la estructura del conflicto. No obstante, se debe persistir en la unidad de sentido y propósito del movimiento, dotando de musculatura a los puentes de convergencia para avanzar en la cristalización de las demandas. La atomización y el ensimismamiento nos puede llevar, incluso, a una posición regresiva. Es curioso este movimiento.</p>
<p><strong>¿Por qué?</strong><br />
-Han confluido aquí las energías contestatarias de la generación de los 80, anestesiadas y frustradas en estos 20 años, con la de los estudiantes. Los padres biológicos y culturales de las y los jóvenes actuales se han hecho cómplices activos de los cambios que les fueron negados para “proteger” la democracia. De ahí su envergadura: padres, hijos y nietos están de pie y en la calle. Algo inédito. En la Reforma Universitaria del 67 los padres estaban aterrados de lo que hacían sus “niños”. Lo mismo en la década del 20 a partir de la influencia del cordobazo argentino en 1918 y, salvando las diferencias ideológicas, lo mismo sucedió con el putsch del 38: una parte del mundo adulto les dio castigo de inmediato y mató a los 59 jóvenes “soliviantados”.</p>
<p><strong>JUVENTUD Y CAMBIO</strong></p>
<p>¿Qué porción de tu tiempo le dedicas actualmente a la antropología? Si alguna, ¿en qué estás?<br />
-He trabajado sobre representación etnográfica y literatura, pero de manera central y desde hace bastantes años investigo sobre identidades juveniles y lo sigo haciendo en el tiempo que me queda. Acabo de terminar un proyecto sobre el surgimiento de las primeras culturas juveniles en Chile -entre 1955 y 1967- abordando desde una perspectiva biográfica y documental la diversificación de estas identidades y su impacto en la sociedad, desde “carlotos” y “coléricos” hasta “a go-go’s”, “sicodélicos” y “revolucionarios”. Sigo publicando artículos científicos y capítulos de libros sobre el tema y resulta interesante contrastar diacrónicamente lo que sucedió en Chile a fines de los 60’ con lo que ocurre ahora.</p>
<p><strong>¿Qué se ve al contrastarlos?</strong><br />
-Hace algunos meses cotejando historias de vida con archivos de prensa microfilmados, pude recrear lo que observó, con perplejidad, el día sábado 12 de agosto de 1967 una parte importante de la sociedad chilena: alarmantes titulares, acompañados de sendas fotografías, aludían a similares protagonistas: “Estado de Sitio en la Universidad Católica. Prorrogan huelga por otras 24 horas” rotulaba el diario La Tercera de la Hora, mostrando una imagen con jóvenes universitarios envueltos en una feroz gresca con un sacerdote, en medio de las primeras movilizaciones estudiantiles que condujeron al proceso de Reforma Universitaria. “Descomunal lío en el Coppelia. 50 detenidos; lucharon policías y público”, encabezaba La Segunda, junto a una instantánea tomada en Avenida Providencia de Santiago donde una multitud de jóvenes huía de la acción represiva de carabineros y el guanaco.</p>
<p><strong>Titulares que perfectamente podrían leerse hoy en esos mismos diarios.</strong><br />
-Son dos hechos que no sólo muestran la superposición de dos episodios de violencia pública y juvenil –con el consiguiente “pánico moral”-, sino también exponen y amplifican el protagonismo adquirido por los colectivos juveniles en el país y sus mutaciones identitarias (estudiantes rebeldes, comprometidos, versus melenudos y “minifaldistas”). Juventudes que desde mediados de la década de 1960 metabolizaban con especial fuerza los cambios socioestructurales, políticos y simbólicos acumulados y sedimentados desde los años 50. No hay asombro: hoy como ayer, las y los jóvenes resultan ser metáforas del cambio social. Son un tropo real de una sumatoria de transformaciones que se incubaron, están eclosionando y alterarán no sólo el sistema educativo, sino el modelo de sociedad.</p>
<p><strong>[1999-2011]</strong></p>
<p>Querido Leopold lee esto muy, muy despacio<br />
Y créeme que no tengo otra forma de decirlo.</p>
<p>Si hasta aquí has leído de prisa<br />
Te pido vuelvas a comenzar de nuevo.</p>
<p>No me atrevo a pulsar tu número<br />
Y quemar el poco aliento que nos queda.</p>
<p>No seré quien arriba, no seré quien parte<br />
Para quedar en la mitad y vacía.</p>
<p>No te apresures, no te fíes de mi brevedad<br />
Porque este día pardo terminará en el mismo día pardo<br />
Que persistirá inmutable en otro día pardo.</p>
<p>Querido mío, hoy a las cuatro y treinta de la madrugada<br />
Nuestro hijo nos dejó. Sus ojos ya no muestran ni sienten dolor.</p>
<p>Perdóname. He perdido un cuerpo para llegar<br />
Y he perdido un cuerpo para regresar.</p>
<p><strong>[robert &amp; jules]</strong></p>
<p>La vida, breve y aun así<br />
Nos aburrimos.</p>
<p>Pido unas tijeras que corten<br />
Una ventana que abra<br />
Una viga que sirva</p>
<p>La cuerda que tensa no es una cuerda<br />
Es una tilde sobre la cabeza</p>
<p>Así te enteras que fuiste una grave<br />
Y no una aguda terminada en Ese<br />
Y que la gente que sufre<br />
No tiene por qué ser buena.</p>
<p>La vida, breve<br />
Y aun así nos aburrimos.</p>
<p>Dejar los brazos cansados de su gesto<br />
En juego obligado con la boca<br />
Y las rodillas recordando su genuflexión.</p>
<p>Piensa luz y anota sombra:<br />
Qué es una vida si la miras<br />
Qué es un sombrero sino te queda.</p>
<p><strong>elabuga</strong><br />
<strong>poemas de anticipo<br />
yanko gonzález<br />
ediciones kultrún<br />
valdivia, 2011</strong></p>
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		<title>“Ha sorprendido gratamente el pendejerío”</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Jul 2011 04:05:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Estudiantes]]></category>
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		<description><![CDATA[Delatora de falsas moralidades, del “cerderío” poderoso, la posición del Mellado narrador es la del desprecio, siendo en ocasiones a sí mismo a quien más desprecia; por ello tal vez al mismo tiempo es un gran humorista que desata carcajadas al poner en entredicho las maneras de ser, de hacer y de decir del chileno medio, las que son para él intragables por lo impostadas, por lo charchas. Sin embargo, leerlo puede producir el efecto de un encantamiento: a veces, aun a su pesar, vuelve entrañable todo aquello que desprecia. Algo así llega a pasar con el mundo y los personajes de “La hediondez”, su nueva novela, corrosiva e hilarante, a propósito de la cual conversamos con el también columnista de este pasquín y profesor de castellano acerca de educación, literatura y sexualidad.  ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/07/Marcelo-mellado-01.jpg"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/07/Marcelo-mellado-01-e1311376813721.jpg" alt="" title="Marcelo-mellado-01" width="549" height="744" class="alignnone size-full wp-image-58047" /></a><br />
Foto: Alejandro Olivares</p>
<p><strong>¿Por qué decidiste ser profesor?</strong><br />
-Para sobrevivir. Para enfrentar el mercado.</p>
<p><strong>¿Cuál es tu apreciación del movimiento estudiantil?</strong><br />
-Justo hoy leí algo de Roberto Merino donde dice que la educación es un tema fomísimo, pero que está en primera plana.<br />
¿Cómo algo tan fome está en primera plana?</p>
<p><strong>Tal vez por la importancia que tiene.</strong><br />
-Claro, por eso, pero puta la hueá aburrida. Igual, es bueno lo que está pasando, hace rato que no estábamos tan de acuerdo una buena cantidad de chilenos. Es bueno que pase esto para destruir la educación. </p>
<p><strong>¿Por qué destruirla?   </strong><br />
-Porque este modelo educativo no da para más, hay que inventar otros. </p>
<p><strong>¿Por qué este modelo ya no da para más?</strong><br />
-Bien simple: porque no se ha respetado el mercado educativo. No hay, realmente, opciones educativas diversas. Hay un puro modelo, lo que es como el hoyo. </p>
<p><strong>¿Cuál es ese modelo único?</strong><br />
-El modelo santiaguino, el modelo reproductivo, el modelo inserción laboral, el modelo instrucción. La educación entendida como ascensor social, el modelo ascensorista. No hay otro. Bueno, puede que haya otros, como el modelo jesuita o el modelo Karadima, pero son bastante depravados.<br />
<strong><br />
¿Qué modelos propondrías tú?</strong><br />
-Nosotros hemos propuesto el modelo territorial.</p>
<p><strong>¿Qué lo distingue?</strong><br />
-El respetar el territorio en el cual se vive para asumir los modelos de aprendizaje y de producción.<br />
<strong><br />
El modelo ascensorista, ¿a quién se lo atribuyes? Viene de Pinochet&#8230;</strong><br />
-La Concertación es más culpable, porque ella lo ratificó, lo respetó, lo promovió y lo repromovió. La Concertación tiene que pagar con sangre. </p>
<p><strong>Esa es una metáfora que quiere decir qué&#8230;</strong><br />
-Que desaparezca, que nadie vote por ella nunca más. </p>
<p><strong>Si la salida evidentemente no es votar por esta derecha, ¿qué queda?</strong><br />
-En este especie de vacío de representación tendrían que surgir otros modelos de representación política. Y existen.<br />
<strong><br />
Un crimen<br />
¿Con qué tienen que ver esos nuevos modelos?</strong><br />
-Con lo local, con crear nuevos modos de relaciones humanas y con descriminalizar el territorio. El territorio está muy criminal. En el fondo ésta es también la crisis de la criminalización de la política.</p>
<p><strong>No te capto.</strong><br />
-Es la crisis del crimen. Como lo de La Polar: un crimen contra el pueblo chileno.  </p>
<p><strong>¿Un crimen impune?</strong><br />
-Impune. A mí lo que me impresiona es que no haya más violencia. No sé si hablará bien o mal de nosotros, pero puta que es impresionante que no haya más reacción frente a esta violencia material y simbólica que nos imponen.<br />
<strong><br />
¿Es menor la violencia del lumpen al final de las marchas que la violencia simbólica?</strong><br />
-Por supuesto, diez mil veces menor que la violencia de los poderosos. </p>
<p><strong>¿Cuál violencia sería proporcional a la de los poderosos? ¿Que ardiera Santiago?</strong><br />
-Mínimo. Y las provincias igual. El puerto de San Antonio tendría que estar siendo tomado por los habitantes. La inequidad estructural de este país ya no da para más. </p>
<p><strong>Hay un cuento corto tuyo -“El municipio educa”-, publicado en este pasquín hace unos años, que parte así: “Todas íbamos a ser maracas, pero terminamos siendo profesoras”.</strong><br />
-Sí.</p>
<p><strong>La fina profesora hablante del cuento arremete en durísimos términos contra sus colegas por ser cómplices de este sistema que, dices, está haciendo agua. </strong><br />
-Sí, a los profes no les interesa que haya cambios reales porque ellos tienen intereses corporativos, nada más. Quieren la peguita, o ser funcionarios estatales, ese sería el ideal de los profes. Ellos no han hecho propuestas innovadoras a nivel educativo. Las han hecho los estudiantes. Por ejemplo, en San Antonio se hizo un proyecto bien bonito: se tomó una vieja escuela y se le llamó Escuela Uno. Pero al municipio corrupto de allá no le interesó, y tampoco al colegio de profesores, que en muchas ocasiones se alía con estos alcaldes sucios. Los profesores no son agentes de cambio. </p>
<p><strong>¿Y qué piensas cuando los ves en la primera línea de estas movilizaciones?</strong><br />
-Oportunistas de mierda. Por supuesto que hay mucho profesor buena onda que está en nuestra parada&#8230; Pero yo vi marchar al Gajardo una cuadra y salirse, por hacer el numerito. Gajardo es un burócrata. </p>
<p><strong>En el cuento susodicho es tratado de facho por la profesora.</strong><br />
-Es que es un facho&#8230; No, no es facho, es un viejo culiao autoritario nomás.  </p>
<p><strong>En tu nueva novela, “La hediondez”, se dice que hay “un nuevo aire en los proyectos emancipatorios”. ¿Extrapolarías esa percepción a la realidad chilena actual?</strong><br />
-Sí, por supuesto, hay un aire, que podrá ser hediondo, un tufillo, pero es una voluntad. Es lo que hemos hecho durante este tiempo los estúpidos que estamos radicalmente en contra de este sistema. Ahora viene la pelea, la dura. Hay un consenso, estamos claros, ahora vienen las operaciones políticas efectivas: tomarse el Estado, tomarse los lugares. </p>
<p><strong>Aquí enlazamos con un video reciente (ver Youtube) en el cual apareces en un teléfono público diciéndole a un interlocutor X que, justamente, ha llegado el momento de pasar a la acción. </strong><br />
-Sí. </p>
<p><strong>¿Cuál es la acción?</strong><br />
-Lo que viene es ganar los municipios y diseñar modelos de gestión comunitarios, ciudadanos, democratizando todo, tomándose los colegios. O sea, ahora hay que hacer la pega, ir a la pelea.<br />
<strong><br />
¿No te tienta hacer carrera política?</strong><br />
-Para nada. Quiero ser parte del movimiento, nada más. </p>
<p><strong>El maestro ignorante<br />
“La hediondez” tiene un epígrafe de Jacques Rancière, un autor que citas harto.</strong><br />
-Así es.<br />
<strong><br />
Me gustaría, retomando lo de los modelos alternativos de educación, que te refirieras a la idea de Rancière del maestro ignorante: “Un maestro ignorante no es un ignorante que decide hacerse el maestro. Es un maestro que enseña sin transmitir ningún conocimiento”. Por lo pronto es una vía  contraria al modelo de la instrucción, donde yo te instruyo a ti…</strong><br />
-Yo te lo pongo.</p>
<p><strong>Y yo te lo saco también.</strong><br />
-Claro, yo te lo pongo y te lo saco.<br />
<strong><br />
Bueno, ¿qué te parece el modelo de Rancière alternativo a ese te-lo-pongo y te-lo-saco?</strong><br />
-Es un modelo posible, horizontal, que he trabajado: yo ignoro muchas cosas, y tú también, y con eso podemos hacer algo. Y los dos sabemos muchas cosas también, y podemos hacer algo con ese saber. Pero eso es muy metafórico; en la práctica significa quebrar con los grados de informatividad que existen hoy día.</p>
<p><strong>¿A qué te refieres?</strong><br />
-El verbo googlear es fascinante, porque tú conversas con tus alumnos y después ellos te pueden googlear. Hay que tomar en cuenta ese tipo de cosas, ya no es necesario entregar conocimientos como se entregaban antes, obviamente. Entonces: ¿qué se hace ahora, con relación a distintos modelos educativos o de conocimiento? Eso es clave.<br />
<strong><br />
¿Y qué pasa con el profesorado?</strong><br />
-Los profesores son unos soberbios de mierda, tienen que reeducarse, replantearse lo que están haciendo. Y los alumnos también son unos soberbios de mierda que tienen que replantearse su accionar. Todos tenemos que replantearnos nuestro accionar frente al sistema, lo que pasa es que toda esta hueá es muy violenta, muy perra. Y en ese sentido debemos ponernos de acuerdo con nuestras precariedades, pero lo importante del texto de Ranciere es que es un modelo emancipatorio posible que ayuda a salir de la idea de que la educación es lo más importante.<br />
<strong><br />
¿En qué sentido?</strong><br />
-¡En Chile la educación se usa para ascender socialmente! La educación no puede ser producir profesionales caros que después cuesten barato. </p>
<p><strong>Sino&#8230;</strong><br />
-La educación no es ni más ni menos que un proyecto político de sociedad, ya lo dijo el presidente radical: gobernar es educar.</p>
<p><strong>Ya me imagino lo que te parece entonces la cantinela de que hoy Chile tiene una matrícula histórica y que está lleno de familias con primera generación universitaria.</strong><br />
-Ha aumentado la cobertura pero para una mierda que no es educación, sino mercado preparatorio de las profesiones. No ha aumentado la educación en Chile, todo lo contrario diría yo.<br />
<strong><br />
También en tus crónicas y cuentos aparece el alumnado como sujeto responsable del estado de la educación.</strong><br />
-Sí, el alumnado es perro. Es cierto ese diagnóstico de “puros derechos, ni un deber”. Pero eso pareciera estar revirtiéndose, lo que es una gran cosa. Lo que pasa es que hay un mercado otro, ya no el educativo sino el mercado del hueveo, del copete, de la fiestoca, del ocio, de la masturbación general, que le viene muy bien al pendejerío. Por eso es dudoso también, aunque ahora nos ha sorprendido gratamente el pendejerío culiao, es muy habiloso, son astutos, son perros.</p>
<p><strong>¿Por qué lo dices?</strong><br />
-Porque los huevones hicieron el pingüinazo.</p>
<p><strong>¿Y?</strong><br />
-Tú cachai ahí que estaban manipulando, hueviando, no haciendo lo que estaban haciendo, sino otra cosa.</p>
<p><strong>¿Qué?</strong><br />
-Siendo meramente protagonistas.</p>
<p><strong>¿Y qué te parece el veraneo que se están pegando estos días en la Plaza de Armas, columpiándose de lo lindo al ministro Lavín por darles vacaciones adelantadas?</strong><br />
-Han sido súper entretenidos, lo que han hecho es genial porque también se han cagado a los medios.<br />
<strong><br />
¿Cagado?</strong><br />
-Han convencido a los medios y a los políticos, al establishment, como nunca antes, de que tienen otras propuestas. Han aparecido como creativos; no sé si lo son, pero aparecen como si lo fueran, hacen bailongos, no cabe duda de que son mucho más efectivos de lo que fuimos nosotros como estudiantes, en la dura, en la huevona, en la tétrica. Yo los admiro, tengo mis dudas también, pero es maravilloso porque los huevones dan para todo. O sea, yo los felicito porque son unos hijos de puta, y lo saben hacer y lo pasan bien. Y tienen humor, lo que es muy bueno y se echa de menos siempre.</p>
<p><strong>¿Tienes ganas de volver a hacer clases?</strong><br />
-Es que para mí hacer clases hoy es ya otra cosa.  </p>
<p><strong>¿Qué?</strong><br />
-Trabajar en la tierra, hacer una microbiblioteca. Quiero hacer proyectos con los alumnos, no quiero estar delante de los huevones entregando contenido. No quiero entregar contenidos nunca más.</p>
<p><strong>La rasquería</strong><br />
<strong>“La hediondez” es una novela breve donde hay un ligero repliegue de las jergas teóricas que sueles usar para, según tú mismo dijiste este lunes en una entrevista en LUN, privilegiar el desarrollo de la mera trama. </strong><br />
-Sí, estaba la voluntad de contar una historia, tanto así que se tiende a cinematografiar la cuestión. Era una opción teórica priorizar la trama, que fuera visible.<br />
<strong><br />
Opera también una especie de economía del relato, que consiste en narrar apenas enunciando, como cuando indicas, para terminar un capítulo rápido, que en la novela ocurre algo parecido a lo que pasa en un cuento de Borges (“Guayaquil”). </strong><br />
-Sí, eso es parte del juego permanente. ¿Cito a Borges yo?</p>
<p><strong>Sí, en la página 90.</strong><br />
-Ah, lo cito&#8230; es que Borges es un modelo canónico, hay que citar los cánones.<br />
<strong><br />
Hablemos mejor de lo rasca. </strong><br />
-Es fundamental. No hay Chile sin lo rasca. El rasquerío chileno empieza en la aristocracia. Como decía el Gonzalo Díaz, la derecha en Chile es rasca. </p>
<p><strong>¿Qué es lo rasca, como le definirías la rasquería a un uruguayo?</strong><br />
-Rasquería es un nivel de la impostura que transforma la acción en una parodia de ti mismo. </p>
<p><strong>¿Por ejemplo?</strong><br />
-Piñera. Termina siendo rasca cuando es una parodia de sí mismo. La misma derecha, Allamand. O la Ena, las vocerías de gobierno, todo eso es rasca, rasquerío, porque la otra cuando se mete a la oficina debe decir “A estos culiaos me los cagué”. La jerarquía impostada. Eso es. </p>
<p><strong>Y para dar cuenta de esa rasquería echas mano a un lenguaje proveniente de las ciencias sociales, pero en combinación con uno vulgar, a veces coprolálico, pero sobre todo echando mano a la violencia del lenguaje chilensis, siendo tus personajes unos culiaos, un huevonaje, un cerderío, un pendejerío, un lamecaca, etc. </strong><br />
-Sí, trabajo ese lenguaje porque el operador político lo usa. </p>
<p><strong>Tú te has definido como un operador de textos y lenguajes.</strong><br />
-Lo que viene a ser como la puesta en discurso del ejercicio del poder del operador, que habla así para dirigir la pega, manejando al huevonaje: “los culiaos se me ponen acá y trabajan”. Necesariamente para mandar el operador tiene que usar el lenguaje duro, el desprecio. Ese es el lenguaje del poder: el desprecio. </p>
<p><strong>También aparece en tus libros, particularmente en esta nueva novela, una sexualidad charcha, más cercana a los favores sexuales, a las tocaciones, a las intentonas que no llegan a puerto, que al sexo consumado. </strong><br />
-Sí, la idea es trabajar la sexualidad tratando que los modelos de lo sexual estén absolutamente fuera del canon del relato sexual.</p>
<p><strong>¿Cuál es ese canon?</strong><br />
-El penetrativo, el huevón que después de hacer el amor enciende un cigarrillo. En ese sentido yo recuerdo un poco las enseñanzas de Luis Buñuel, que trabaja la sexualidad como algo ridículo. </p>
<p><strong>Lo que tal vez está más cerca de lo real que el canon penetrativo. </strong><br />
-Sí pues, si nuestra sexualidad es un fracaso en sí misma. Aquí no hay erección posible. </p>
<p><strong>Hay balbuceo sexual.</strong><br />
-Claro, lo demás es cine o es revista Paula. </p>
<p><strong>Placilla</strong><br />
<strong>Recuerdo el comienzo de tu novela “Informe Tapia”: “Es una buena mierda estar siempre condenados a articular, ahuevonadamente, lo simbólico, lo imaginario y lo real”. </strong><br />
-Sí. </p>
<p><strong>¿Cómo anduvo esa articulación en “La hediondez”, qué hay de real?</strong><br />
-Esos tres elementos son una cita directa de Lacan, son los tres registros en los cuales el sujeto se desarrolla. Y lo simbólico y lo imaginario son parte de la novela igual que lo real. </p>
<p><strong>¿Te entretuviste escribiéndola?</strong><br />
-Sí<br />
<strong><br />
¿No eres un escritor sufriente?</strong><br />
-No, sufriente con las cuestiones cotidianas y domésticas sí, pero escribiendo me entretengo. </p>
<p><strong>Sigues publicando en editoriales independientes.</strong><br />
-Sigo, es un gesto, y las otras tampoco me inflan. </p>
<p><strong>¿Por qué no?</strong><br />
-Tal vez porque no llego con la novelita debajo del brazo, y tampoco lo voy a hacer. Ahora, si me llaman y me dicen “Te vamos a darte plata”, puede ser, puesto que uno necesita plata. </p>
<p><strong>O sea que no te cierras a volver a una editorial grande (Sudamericana publicó “La provincia” el 2000). </strong><br />
-No, si yo soy María Escritora, no puedo cerrarme. Pero por supuesto que salir en sellos independientes me perfila, y que me desperfilaría salir en uno grande, pero me encantaría desperfilarme también para poder ganar más. Mientras tanto me hace bien un sello chico, parece todo políticamente correcto. </p>
<p><strong>¿En qué va la escritura de “La Batalla de Placilla”?</strong><br />
-Llevo más de cien páginas y harto tiempo trabajando, pero ahora ya tengo claro el proyecto, en el sentido de que pude desembarazarme de la obsesión que tuve de escribir una novela histórica, lo que me dio lata. </p>
<p><strong>¿Y cómo te desembarazarte de esa obsesión?</strong><br />
-Agarrándola por otro lado.</p>
<p><strong>¿Cuál?</strong><br />
-El de la impostura, del registro historicista chileno, del amateurista, del experto amateur, del sobrino reculiao que sabe reproducir batallas. </p>
<p><strong>Una historia rasca.</strong><br />
-Es un poco una historia rasca, o mal contada. Más bien la historia misma -lo de Placilla- está mal hecha. El evento es horrible, una torpeza. Eso es Chile. Justo venía leyendo a Foucault, “La arqueología del saber”, el tema de las discontinuidades históricas. Lo interesante de la batalla de Placilla es la vergüenza que siente la documentabilidad, los historiadores mismos del mundo militar, por una hueá que no debiera haberse producido institucionalmente. Y lo bonito es cómo la comunidad recupera los huesitos que hay allí para tratar de rentar patrimonialmente. </p>
<p><strong>¿Cómo?</strong><br />
-Placilla es un cementerio; y la comunidad, después de 100 años, dice: “Chucha, saquémosle partido a esta hueá porque no tenemos ninguna otra a la que sacarle partido”. </p>
<p><strong>Así que venías leyendo a Foucault en el bus&#8230;</strong><br />
-Siempre tengo que leer a Foucault porque me interesa su registro discursivo, sus herramientas analíticas. </p>
<p><strong>Aunque tu uso de éstas linda con lo paródico. </strong><br />
-Por supuesto. </p>
<p><strong>Pero con mucho respeto.</strong><br />
-Siempre.</p>
<p><strong>Y de literatura, ¿qué has estado leyendo?</strong><br />
-Puras tonteras. Acabo de terminar un libro de Paul Auster, y antes de Cormac McCarthy, pero es por leer hueás. </p>
<p><strong>¿Y poesía?</strong><br />
-Sí, por supuesto. A la Florencia Smith, que es mi señora. Y al Germán Carrasco siempre lo tengo ahí para leerlo. Y a Lihn. El otro día estuve releyendo a Lezama Lima para cagarme de la risa. Pero no estoy muy dado a leer literatura chilensis, estoy más dedicado a leer artículos, paso leyendo el diario, el  Clinic, lo que se está escribiendo ahí, está muy fuerte el Chile que aparece ahí.</p>
<p><strong>¿Y también ves tele?</strong><br />
-Mucha tele mala. </p>
<p><strong>¿Y te gusta la tele buena?</strong><br />
-Sí, a veces sí, puedo interesarme en el fútbol, en buenos programas. </p>
<p><strong>¿Te gustaría ir a la Belleza de Pensar?</strong><br />
-Me encantaría, más que nada por encontrarme con el Cristián. Fuimos compañeros de curso, él era un marxista igual que yo. Me gustaría verlo de nuevo, porque nos ha cambiado la vida a los dos. </p>
<p><strong>¿Y tú sigues siendo marxista?</strong><br />
-Sigo siendo marxista, por así decirlo.</p>
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		<title>&#8220;Ha sorprendido gratamente el pendejerío&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Jul 2011 04:05:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Delatora de falsas moralidades, del “cerderío” poderoso, la posición del Mellado narrador es la del desprecio, siendo en ocasiones a sí mismo a quien más desprecia; por ello tal vez al mismo tiempo es un gran humorista que desata carcajadas al poner en entredicho las maneras de ser, de hacer y de decir del chileno medio, las que son para él intragables por lo impostadas, por lo charchas. Sin embargo, leerlo puede producir el efecto de un encantamiento: a veces, aun a su pesar, vuelve entrañable todo aquello que desprecia. Algo así llega a pasar con el mundo y los personajes de “La hediondez”, su nueva novela, corrosiva e hilarante, a propósito de la cual conversamos con el también columnista de este pasquín y profesor de castellano acerca de educación, literatura y sexualidad. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/07/MELLADO-ENTREVISTA.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-55857" title="MELLADO ENTREVISTA" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/07/MELLADO-ENTREVISTA.jpg" alt="" width="392" height="340" /></a></p>
<p><strong>Fotos: Alejandro Olivares</strong></p>
<p><strong>¿Por qué decidiste ser profesor?</strong><br />
-Para sobrevivir. Para enfrentar el mercado.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>¿Cuál es tu apreciación del movimiento estudiantil?</strong><br />
-Justo hoy leí algo de Roberto Merino donde dice que la educación es un tema fomísimo, pero que está en primera plana. ¿Cómo algo tan fome está en primera plana?<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>Tal vez por la importancia que tiene.</strong><br />
-Claro, por eso, pero puta la hueá aburrida. Igual, es bueno lo que está pasando, hace rato que no estábamos tan de acuerdo una buena cantidad de chilenos. Es bueno que pase esto para destruir la educación.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>¿Por qué destruirla? </strong><br />
-Porque este modelo educativo no da para más, hay que inventar otros.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>¿Por qué este modelo ya no da para más?</strong><br />
-Bien simple: porque no se ha respetado el mercado educativo. No hay, realmente, opciones educativas diversas. Hay un puro modelo, lo que es como el hoyo.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>¿Cuál es ese modelo único?</strong><br />
-El modelo santiaguino, el modelo reproductivo, el modelo inserción laboral, el modelo instrucción. La educación entendida como ascensor social, el modelo ascensorista. No hay otro. Bueno, puede que haya otros, como el modelo jesuita o el modelo Karadima, pero son bastante depravados.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>¿Qué modelos propondrías tú?</strong><br />
-Nosotros hemos propuesto el modelo territorial.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>¿Qué lo distingue?</strong><br />
-El respetar el territorio en el cual se vive para asumir los modelos de aprendizaje y de producción.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>El modelo ascensorista, ¿a quién se lo atribuyes? Viene de Pinochet&#8230;</strong><br />
-La Concertación es más culpable, porque ella lo ratificó, lo respetó, lo promovió y lo repromovió. La Concertación tiene que pagar con sangre.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>Esa es una metáfora que quiere decir qué&#8230;</strong><br />
-Que desaparezca, que nadie vote por ella nunca más.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>Si la salida evidentemente no es votar por esta derecha, ¿qué queda?</strong><br />
-En este especie de vacío de representación tendrían que surgir otros modelos de representación política. Y existen.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.theclinic.cl/2011/07/14/ha-sorprendido-gratamente-el-pendejerio/feed/</wfw:commentRss>
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		</item>
		<item>
		<title>“Intuyo un repliegue de la reacción&#8221;</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2011/07/06/%e2%80%9cintuyo-un-repliegue-de-la-reaccion/</link>
		<comments>http://www.theclinic.cl/2011/07/06/%e2%80%9cintuyo-un-repliegue-de-la-reaccion/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 06 Jul 2011 04:13:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[poeta]]></category>
		<category><![CDATA[raúl]]></category>
		<category><![CDATA[UDP]]></category>
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		<description><![CDATA[ ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/06/ENTREVISTA-ZURITA.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-52608" title="ZURITA" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/06/ENTREVISTA-ZURITA.jpg" alt="" width="455" height="295" /></a></p>
<p><strong>Foto: Alejandro Olivares</strong></p>
<p>Así se explica Zurita que la derecha deje finalmente caer a Karadima o que termine aceptando el matrimonio homosexual. No cree que necesariamente esté perdiendo peso el peso de la noche en Chile: “Mi pesimismo radical –dice– consiste en creer que todos están desnudando una serie de cosas porque hay cosas más importantes que ocultar. Ya no es necesario preservar la imagen de la iglesia católica. Hay cosas más importantes que ocultar. Y esas cosas me preocupan”.</p>
<p><span id="more-54089"></span></p>
<p><strong>¿Qué cosas?</strong><br />
-Vivimos un tiempo en donde la única cosa no cuestionada es la ideología de la propiedad. Todos no la cuestionamos. Yo estoy aquí en mi casa. Pero veo que se desarman una serie de cosas para no desarmar la estructura fundante. El vislumbre del ataque a la propiedad es algo absolutamente insoportable.</p>
<p><strong>Ahí está puesto el blindaje, dices. </strong><br />
-Ahí, entonces ya es superfluo negarle el matrimonio a los homosexuales, cosa con la que yo estoy absolutamente de acuerdo, me parece lógico nomás. Pero detrás se están blindando otras cosas, la propiedad. Intuyo que este es un repliegue de la reacción para fortalecerse en zonas que le son mucho más importantes. De ahí que me parece interesante el cuestionamiento de idea de propiedad en el arte.</p>
<p><strong>¿Por qué?</strong><br />
-Tú puedes tomar lo que quieras, esos gestos de desapropiación me interesan mucho, encuentro que son profundamente subversivos. Todo es de todos, ocúpalo, nada es de nadie. Ahora, hay una parte que es divertida.</p>
<p><strong>¿Cuál?</strong><br />
-Cuando te toca a ti. Hay un gallo joven que sacó un prólogo y que me copia a la pata de la vaca todo lo que escribí en otro prólogo: y no cita este huevón, me vi diciéndome a mí mismo. Es muy fuerte el sentido de propiedad, eso me hizo reír. Y mala cueva nomás.</p>
<p>Dedicado a Paulina Wendt (“con quien moriré”) y con epígrafe de Thomas Mann (“Hondo es el pozo del tiempo”), Zurita, el libro, es el Canto General, o el Discursos de sobremesa, o el 2666, o el Umbral, o El obsceno pájaro, de Raúl Zurita. Tras años de desvelos, de obsesiva ordenación, de trabajo de chino, aparece este libro -un acontecimiento literario por donde se lo mire- que en resumido es simple: el relato de un atardecer, un anochecer y un amanecer, del 10 al 11 de septiembre de 1973. Cuando hace un año y medio Zurita terminó de escribirlo, <span style="text-decoration: underline;"><strong><a title="Zurita" href="http://www.theclinic.cl/2011/06/29/todos-tenemos-una-reserva-de-oscuridad-y-criminalidad/" target="_blank"><span style="color: #0000ff;">habló con The Clinic sobre el libro</span></a></strong></span>, ahondando en la reserva de criminalidad latente que tiene (ver archivo theclinic.cl). Hoy, sacado ya de imprenta por Ediciones UDP, Zurita, el autor, habla sobre todo del Chile en el que Zurita, el libro, aparece. Pero “todo se mezcla”, dice, por lo que también, inevitablemente, habla aquí del libro, de sí mismo y de la muerte: “Empieza el largo proceso de las despedidas”, dice.</p>
<p><strong>Acabas de publicar un libro de 750 páginas. Un poeta especialmente sabe que las palabras tienen sentido: ¿qué te parece la declaración del ministro de economía diciendo que lo de La Polar es como un accidente (no obstante un matiz posterior respecto a los alcances de la comparación)?</strong><br />
-Realmente las palabras dibujan a las personas y no a la inversa.</p>
<p><strong>¿Cómo?</strong><br />
-Cuando uno lee una declaración o una frase, ve que las palabras crean a los personajes que las dicen. O sea, cuando el tipo dice que esto es como un accidente, está creando al personaje que tiene que decir que es como un accidente. Es la perversión radical de los significados. Cuando uno dice que vivimos en la época de la agonía de las lenguas es porque los significantes y los significados se separan. Lo del “accidente” es casi como un eslogan de la publicidad, donde nada dice lo que dice y nada nombra lo que nombra, porque la función es montar una fantasmagoría.</p>
<p><strong>MARCHA EL LASTARRIA<br />
¿Cómo ves el país en el que se publica el Zurita?</strong><br />
-Este libro está pensado como si el lugar en donde emerge fuera un absoluto desierto. Ahora, la vida es tan plástica que cuando todas las señales que podía tener a mano de que efectivamente era un desierto o una derrota todo lo que imaginaste, entonces curiosamente empiezas a ver surgir en el país de nuevo signos de vida, las protestas, los estudiantes, con un nuevo impulso, y te das cuenta, con entusiasmo y con dolor, de que todo empieza de nuevo, sólo que es una película de la que tú vas a ver solamente el comienzo.</p>
<p><strong>¿En qué estás pensando?</strong><br />
-Es tan impresionante el dato de la muerte, no porque te vayas a morir, sino que el enfrentarte a la muerte se te impone.</p>
<p><strong>¿De qué manera?</strong><br />
-Empieza el largo proceso de las despedidas. Despedidas que tienen relación, por ejemplo, con ver cómo nacen nuevos niños, cómo vuelve a surgir un movimiento que te devuelve a tu propia infancia. Veo a los chicos desfilando ahora y me acuerdo de cuando yo marchaba, en el Liceo Lastarria. Esa horrible cosa que es la nostalgia hace que uno crea que su experiencia es más válida. Es una defensa de uno, porque este mundo empieza nuevamente a emerger, y se asemeja a las cosas que uno pudo vivir, pero al mismo tiempo todo es radicalmente distinto.</p>
<p><strong>Si se asemeja en que son alumnos del mismo liceo saliendo a la calle por un mismo asunto: la educación, ¿en qué es distinto hoy?</strong><br />
-Es distinto porque, en el caso mío, el que lo ve ya lo ve desde la derrota, desde la pérdida de la vida. ¿Por qué uno insiste en el Golpe? Porque lo que allí se produce determina absolutamente las existencias, la de mi generación y las de las generaciones mayores. Por un lado ves estos movimientos estudiantiles y por otro lado recuerdas el año 67, las reformas universitarias, donde lo que se estaba pidiendo era co-gobierno, que los estamentos administrativos de las universidades tuvieran participación de los alumnos para elegir autoridades. Los planteamientos de lucha eran infinitamente más ambiciosos, más abarcadores, y no porque hayan sido mejores, sino por lo feroz que fue la derrota. Entonces te das cuenta de todo lo que realmente se perdió con el Golpe. Hoy día las reivindicaciones que se plantean son, vistas así, un retroceso de como 50 años.</p>
<p><strong>Como sea, ¿te esperabas estos movimientos?</strong><br />
-No me los esperaba por lo que te decía: porque estamos en la era de la perversión de los significados. Es Metrogas: calor humano, calor natural. Ninguna frase dice lo que dice. El lenguaje publicitario, que es el lenguaje de hoy, hacía muy difícil prever que nuevamente iban a surgir movimientos con capacidad de sueño, de organización. Y sin embargo surgen. Entonces algo que se presenta como absoluto, un estado de cosas, ves cómo se empieza a horadar. Hay una frase de Ernesto Cardenal que dice “Somos los soldados eternamente derrotados de una causa inmortal”.</p>
<p><strong>¿Cómo la lees?</strong><br />
-Tú puedes imaginar un tiempo en que las tarjetas de crédito, las cuentas corrientes se van a deshacer como pompas de jabón; lo único terrible es que en un momento dado tú creías que eso IBA a ser así. Pero va a ser así en un tiempo X, algún día efectivamente se entenderá que el dinero, que toda la base sobre la cual está asentada la sociedad en que vivimos, son solamente aprendizajes del infortunio y de la tristeza. Por eso al mismo tiempo encuentro muy emocionante esto de saber que tú te vas a acabar, que esto se acaba. Me acuerdo siempre de la película Blade Runner, cuando el tipo muriendo dice cómo puede morir todo lo que ha visto. Hay algo muy emocionante en el apagarse.</p>
<p><strong>¿Qué?</strong><br />
-Que hay millones de cosas que mueren contigo, que solamente tú las viste, las imaginaste. Cuando uno ha hecho arte, por así decirlo, sabe que los poemas más alucinantes, aunque parezca un lugar común, son exactamente aquellos que no se han escrito. Que las novelas más profundas son las que se te olvidaron en el camino, como a Pessoa, de la cama al escritorio. Lo que hacemos son pequeñas marcas sobre una creación infinitamente más grande, más feroz, que es la creación permanente de tu vida. Son sentimientos encontrados los que tengo. De tristeza, de entusiasmo.<br />
<strong><br />
<strong>ZURITA</strong><br />
Se te mezcla lo que está pasando en el país con el final de este libro que te tomó 10 años.</strong><br />
-Se mezcla. Y de verdad, lo que uno quisiera no es escribir un libro sino que la vida fuera como una obra de arte.</p>
<p><strong>¿Qué sería eso? </strong><br />
-Una vez creo que García Márquez dijo que escribía libros porque no podía colocar bombas. Es una frase efectista y todo, y sin embargo tiene algo de verdad: a veces tengo la sensación de que los tipos más hijos de puta son los escritores, porque cuando tú escribes, suspendes todo, los que realmente sufren son los otros, y los escritores hablan del sufrimiento de esos otros. La operación misma de escribir no es sufriente; al contrario, es gozosa, aunque estés escribiendo de Auschwitz, de tipos a los que se les muere el hijo o se suicidan, como la Anna Karenina. Tolstoi retrata el dolor de otros. El arte tiene algo de carroñero, recoge las escorias, los cadáveres putrefactos de otros seres humanos, se alimenta de ellos.</p>
<p><strong>Y cuando la obra es autobiográfica, como en buena parte lo es Zurita, ¿opera lo mismo igual nomás? </strong><br />
-Opera lo mismo: tomas como sujeto escenas que efectivamente pasaste con aburrimiento, con grito o con infinita alegría, y eres como un carroñero de ti mismo. Cuando escribía, me acordaba de detalles de escenas, y tenía dos sensaciones: una, que habían pasado millones de años; otra, que no había pasado un segundo. Todo este libro es como si lo que contara fuera en un presente inmediato y al mismo tiempo como si ya fuera un mundo perdido para siempre en la noche del tiempo. Estuve tanto tiempo escribiendo que recién estoy empezando a acomodarme con este libro, a entenderlo un poco.</p>
<p><strong>Es un día todo el libro, las 750 páginas, un día que empieza y termina con casi iguales versos.</strong></p>
<p>-Es sólo un día. Ahora, un segundo de la existencia es toda la existencia, a veces. La Divina Comedia es un cruce de miradas nomás: dos personas que se miran y se pierden. Ahí está todo. Se cruzan Beatriz con Dante y el tipo la mira y porque quería escuchar lo que no le fue dicho en vida por ella, para poder escuchar eso, escribe la Divina Comedia, como si no fuera él mismo el que se lo está diciendo. Toda obra literaria, desde las obras que contemplan a un solo hombre, como la poesía de Ungaretti, hasta las cosas inmensas, con miles de personajes, como Guerra y Paz, en realidad siempre es un monólogo, en donde hablas y tú mismo te respondes como si fueras otro, pero al final eres tú mismo.</p>
<p><strong>Alguna vez hablaste del temor que te daba terminar de viejo escribiendo ‘democratacristianamente’; ¿es un terror a la corrección?</strong><br />
-A toda esa cosa correctita de los poemas. La poesía pudorosa es de una profunda inactualidad: la profunda inactualidad del poema a no ser que sea un gran poema.</p>
<p><strong>HIP HOP Y ANNA LIVIA</strong><br />
<strong>En “Magnolias”, aparece un lote de hiphoperos, “el hip hop es la flor de la tierra”, y se mezclan con Joyce –Joy– y la Anna Livia Plurabelle del Finnegans Wake. Y cada uno de los hiphoperos se llama como una población: La Victoria, La Legua, Villa Francia, Lo Hermida.</strong><br />
-Me tocó conocer a los hiphoperos de La Legua un tiempo.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>¿A quiénes?</strong><br />
-Los conocí, a los Panteras Negras por ejemplo, y me parecieron tremendamente fuertes. Toda la cultura de la juventud no universitaria es muy potente. Uno les escucha las letras de los rap y son feroces, muy radicales, muy barriobajeras, cargadas de violencia, de lo que ellos llaman el odio militante. Por un lado tenemos a los universitarios, y por otro están las cosas en las poblaciones, un mundo tremendo, cuyas expresiones las conocemos muy fragmentariamente. Yo no sé la cosa estadística, pero aunque se haya ampliado la cobertura en la educación, la juventud universitaria es una minoría, la juventud no universitaria, con sus murales y sus hiphop y cantos y con su violencia, es más.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>¿A las marchas universitarias… te gustaría ir?</strong><br />
-Una de las latas de esta enfermedad que tengo es no poder marchar, porque yo soy un tipo que ha marchado en la vida.</p>
<p><strong>¿Cuándo la última vez?</strong><br />
-Cuando murió Pinochet, o cuando le pegaron a Alejandro Navarro. Pero ahora desgraciadamente me cuesta caminar entre la gente. El parkinson tiene cosas que son cómicas: por ejemplo, no tengo ningún problema con las escaleras. Si la vida consistiera en subir y bajar escaleras, la mía sería fantástica, lamentablemente tienes que pasar por puertas y espacios angostos, que me joden, me desordenan los radares. Son pequeños impedimentos físicos.</p>
<p><strong>¿De poder ir, irías?</strong><br />
-Me gustaría ir a la marcha. Y a lo mejor hasta voy, me quedo parado y miro, pero ya no puedo correr, arrancar de los pacos, cosas que me encantaba hacer. Lo otro duro es dejar de bailar: hasta hace cinco meses podía, un ratito que fuera. Ya la última vez con la Paulina fuimos, y no, mejor que no.</p>
<p><strong>TRAPOS MUERTOS</strong><br />
<strong>Dentro del apartado “Ruinas” incluyes un poema que alude a la Noche de las Banderas, la noche en que ganó Ricardo Lagos, y dices a pie de página que esas banderas son ya trapos muertos.</strong><br />
-Ves todo lo que pasó ahí y veo un fracaso; alguien dijo que Chile ha tenido puros gobiernos de derecha, de centro derecha. No sé, pero no ha tenido desde 1973 algo que se pueda asociar a una centroizquierda; es el derrumbe, en el caso de esa noche, de un sueño.</p>
<p><strong>¿Qué jodió a la Concertación?</strong><br />
-El miedo fundamentalmente, tenían que demostrar que ellos no eran antiempresarios, se sentían con el deber de demostrar que no eran la caricatura que los otros construían de ellos.</p>
<p><strong>Demostraron demasiado.</strong><br />
-Demostraron demasiado.</p>
<p><strong>¿Ves una pérdida de miedo últimamente?</strong><br />
-Sí, una pérdida de respeto al menos. Este gobierno yo creo que no será muy distinto de los anteriores, pero los símbolos son los que afloraron. De frentón. No es que este gobierno sea un gobierno dictatorial, pero los personajes inevitablemente recuerdan esa época&#8230; Y la Udi. Entonces, tú ya puedes tirarte contra ellos sin culpa. Sin complejos. Yo recuerdo que hace cinco años se escuchaba decir: “los errores del mercado se corrigen con más mercado”. Glorificaciones. Creo que la derecha neoliberal también ha tenido cada patinazo, pero todavía puede estar un tiempo tranquila: lo que se implantó con la dictadura, la derrota del proyecto socialista de Chile, fue una derrota muy absoluta. Veo los movimientos, las emancipaciones civiles, se empieza a hablar de la deslegitimidad del lucro en la educación, pero un cambio de sistema yo lo veo muy lejos.</p>
<p><strong>BIN LADEN</strong><br />
<strong>El poema “El descenso”, 3º de la serie, dice: “Las heladas montañas se derrumban sobre sí / mismas y caen, tal vez el mar las acoja. Hay tal vez un mar donde los cuerpos helados caen. / Quizás Zurita eso sea el mar. Un limbo donde / los cuerpos caen…”. ¿Qué piensas de la muerte de Bin Laden?</strong><br />
-Hay algo tan monstruosamente desfachatado. Entiendo la cosa, lo asesinan, en teoría eso está justificado, pero… A mí verdaderamente me impresiona el discurso occidental. ¿Por qué un bombardeo sobre Bagdad es menos atroz que el derrumbe de las Torres Gemelas? Probablemente, el fin de la poesía es resistir ese viejo eslogan que dice que las razones y la historia la ponen los vencedores. Y de pronto, fíjate, no me pasa nada, leo lo de Bin Laden y lo leo con la misma indiferencia con que de repente tú lees una noticia en la crónica roja, es un dato.</p>
<p><strong>¿Es más pesadillesco el lumpen que apedrea o el retail que revienta a discreción?</strong><br />
-Preferiría al lumpen que apedrea, porque tiene la posibilidad de tener sentido del humor, los del retail…</p>
<p><strong>Solo tienen sentido de la oportunidad.</strong><br />
-Solo tienen sentido de la oportunidad. Ahora, cuando a ti te asaltan –hace un par de años entraron a esta casa–…, no hay que minimizar para nada el terror y la capacidad de daño que tiene lo no normado.</p>
<p><strong>El lumpen.</strong><br />
-La violencia lumpen es aterrorizante porque efectivamente pueden matar un gallo a patadas. El problema es cuando el Estado también lo hace. Hay una frase de Bertolt Brecht: ¿”Qué es robar un banco comparado con fundarlo?”. Creo que en Chile hay tipos con mucha plata, pero finalmente son todos unos ricachones simples.</p>
<p><strong>¿Qué es exactamente un ricachón simple?</strong><br />
-Un tipo que sabe hacer negocios, que gana plata, que sabe dónde colocar aquí, colocar allá, pero no inventó el computador, no inventó el automóvil, no es ni siquiera Bill Gates.</p>
<p><strong>Y hay poco liberal &#8211; liberal de peso en Chile.</strong><br />
-Ni uno, el único que hubo fue Roberto Matta. Él encarnaba la insolencia del pituco chileno, pero con inteligencia, esa cosa profundamente insolente, seguramente el otro fue Vicente Huidobro.</p>
<p><strong>¿Y Edwards Bello?</strong><br />
-Yo creo que un poco menos. Un gran señor liberal insolente no se suicida.</p>
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		<title>“Intuyo un repliegue de la reacción”</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Jun 2011 02:31:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[matrimonio gay]]></category>
		<category><![CDATA[Piñera]]></category>
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		<category><![CDATA[poeta chileno]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl Zurita]]></category>
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		<description><![CDATA[Dedicado a Paulina Wendt (“con quien moriré”) y con epígrafe de Thomas Mann (“Hondo es el pozo del tiempo”), Zurita, el libro, es el Canto General, o el Discursos de sobremesa, o el 2666, o el Umbral, o El obsceno pájaro, de Raúl Zurita. Tras años de desvelos, de obsesiva ordenación, de trabajo de chino, aparece este libro -un acontecimiento literario por donde se lo mire- que en resumido es simple: el relato de un atardecer, un anochecer y un amanecer, del 10 al 11 de septiembre de 1973. Cuando hace un año y medio Zurita terminó de escribirlo, habló con The Clinic sobre el libro, ahondando en la reserva de criminalidad latente que tiene (ver entrevista al final de esta nota). Hoy, sacado ya de imprenta por Ediciones UDP, Zurita, el autor, habla sobre todo del Chile en el que Zurita, el libro, aparece. Pero “todo se mezcla”, dice, por lo que también, inevitablemente, habla aquí del libro, de sí mismo y de la muerte: “Empieza el largo proceso de las despedidas”, dice. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/06/ZURITA-FINAL2.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-52685" title="ZURITA " src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/06/ZURITA-FINAL2.jpg" alt="" width="396" height="594" /></a><br />
<strong></strong></p>
<p><strong>Foto: Alejandro Olivares</strong></p>
<p><strong>Acabas de publicar un libro de 750 páginas. Un poeta especialmente sabe que las palabras tienen sentido: ¿qué te parece la declaración del ministro de economía diciendo que lo de La Polar es como un accidente (no obstante un matiz posterior respecto a los alcances de la comparación)?</strong><br />
-Realmente las palabras dibujan a las personas y no a la inversa.</p>
<p><strong>¿Cómo?</strong><br />
-Cuando uno lee una declaración o una frase, ve que las palabras crean a los personajes que las dicen. O sea, cuando el tipo dice que esto es como un accidente, está creando al personaje que tiene que decir que es como un accidente. Es la perversión radical de los significados. Cuando uno dice que vivimos en la época de la agonía de las lenguas es porque los significantes y los significados se separan. Lo del “accidente” es casi como un eslogan de la publicidad, donde nada dice lo que dice y nada nombra lo que nombra, porque la función es montar una fantasmagoría.</p>
<p><strong>MARCHA EL LASTARRIA</strong><br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿Cómo ves el país en el que se publica el Zurita?</strong><br />
-Este libro está pensado como si el lugar en donde emerge fuera un absoluto desierto. Ahora, la vida es tan plástica que cuando todas las señales que podía tener a mano de que efectivamente era un desierto o una derrota todo lo que imaginaste, entonces curiosamente empiezas a ver surgir en el país de nuevo signos de vida, las protestas, los estudiantes, con un nuevo impulso, y te das cuenta, con entusiasmo y con dolor, de que todo empieza de nuevo, sólo que es una película de la que tú vas a ver solamente el comienzo.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿En qué estás pensando?</strong><br />
-Es tan impresionante el dato de la muerte, no porque te vayas a morir, sino que el enfrentarte a la muerte se te impone.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿De qué manera?</strong><br />
-Empieza el largo proceso de las despedidas. Despedidas que tienen relación, por ejemplo, con ver cómo nacen nuevos niños, cómo vuelve a surgir un movimiento que te devuelve a tu propia infancia. Veo a los chicos desfilando ahora y me acuerdo de cuando yo marchaba, en el Liceo Lastarria. Esa horrible cosa que es la nostalgia hace que uno crea que su experiencia es más válida. Es una defensa de uno, porque este mundo empieza nuevamente a emerger, y se asemeja a las cosas que uno pudo vivir, pero al mismo tiempo todo es radicalmente distinto.</p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong><a title="Zurita" href="http://www.theclinic.cl/2011/06/29/todos-tenemos-una-reserva-de-oscuridad-y-criminalidad/" target="_blank">Entrevista Archivo The Clinic</a></strong></span></p>
<p><strong>Puedes leer la entrevista completa en la edición de la revista The Clinic hoy en todos los kioscos del país.</strong></p>
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		</item>
		<item>
		<title>&#8220;Todos tenemos una reserva de oscuridad y criminalidad&#8221;</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2011/06/29/todos-tenemos-una-reserva-de-oscuridad-y-criminalidad/</link>
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		<pubDate>Thu, 30 Jun 2011 01:11:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[ampuero]]></category>
		<category><![CDATA[escritores]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[poeta]]></category>
		<category><![CDATA[poeta chileno]]></category>
		<category><![CDATA[Zurita]]></category>

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		<description><![CDATA[La influyente revista Poetry acaba de elegir a “Purgatorio”, de Zurita, uno de los 10 mejores libros de poesía publicados en EEUU el 2009. Y en Chile recién apareció “Cuadernos de guerra”, cuarta entrega de “Mein Kampf” o “Zurita” (título por definir aún), la colosal obra en que el poeta  trabaja hace 7 años y que acaba de terminar (imprimió y empastó 5 ejemplares). A días de cumplir 60, Zurita conversó con The Clinic, permitiéndose opinar de su ex correligionario en las JJ.CC., Roberto Ampuero: “Yo creo que es un agente de la CIA”, dice.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/03/Raul-Zurita.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-33340" title="Raul-Zurita" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/03/Raul-Zurita.jpg" alt="" width="290" height="366" /></a></p>
<p><strong>Foto: Alejandro Olivares</strong></p>
<p><strong>-¿Cómo surgen estos tres poemas incestuosos incluidos en “Cuadernos de guerra”? ¿Cómo llegas al verso donde una hija le chupa el glande a su padre?</strong><br />
-Surge, creo yo, de una indagación entre los límites de lo que puede ser el amor y las consecuencias que pueden derivar de él. A lo largo de “Mein Kampf” hay dos hermanos que se quieren mucho, que se aman. Y en un momento se abre la posibilidad del incesto. Lo mismo cuando hay un padre con su hija o un tipo con su madre. Me gustan esos tres poemas porque siento que son redondos. Son un sueño de amor. Construcciones oníricas que tocan planos de lo real y rompen con la barrera de lo que usualmente se define como correcto para indagar en todas aquellas zonas borrosas de las cuales se prefiere no hablar.</p>
<p><span id="more-52611"></span></p>
<p><strong>-Este pasar el límite no es nuevo en la literatura; desde la Antología Palatina hasta Lautréamont, están los que rayan en el “como mucho”.</strong><br />
-El desborde. Sí, creo que eso llegó. Llevar las cosas a sus consecuencias radicalizadas y no quedarse en lo bienpensante. Esa indagación en lo casi indecible, en mi caso ha sido una cosa gradual. Yo mismo no me lo entiendo mucho, pero finalmente lo que entendemos por poesía, por literatura, o es trasgresión o no es nada. O se transgrede lo que una sociedad da por correcto, por establecido, o se carece de todo sentido.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿Por qué?</strong><br />
-Porque cuando transgredes los límites, iluminas esos límites; iluminas lo real, no lo irreal. Y creo que en todos los seres humanos está esa reserva de oscuridad, de criminalidad, el cruce del mal, y es casi como un deber ser entrar en esa zona donde un mismo impulso puede derivar en un acto de infinito amor o en un asesinato. Por otra parte, por lo menos a mí, cada vez me parecen más borrosas las fronteras que separan los géneros literarios. Es cierto que “Cuadernos de guerra”, como dijo Careaga, también se puede leer como una narración. Armar estos últimos libros me tomó 10 minutos, porque sacaba pedazos de “Mein Kampf “y listo.</p>
<p><strong>MEIN KAMPF, 1</strong><br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-Esta obra de más de 700 páginas, que llevabas años escribiendo y que acabas de terminar, iba a llamarse “Zurita”, pero finalmente le pusiste “Mein Kampf”, “Mi lucha”, que es el título del libro de Hitler. ¿Es cierto que la idea te la dio Parra?</strong><br />
-Sí, hace años me sugirió ese título pensando en “Purgatorio”, pero recién ahora lo adopté para esta nueva obra.</p>
<p><strong>-Si terminaste “Mein Kampf”, ¿qué viene?</strong><br />
-Espero volver a leer y volver a fumar. Algo se termina aquí, sin duda. Hay una imagen que para mí es pesadillesca en la vida, y espero que su momento me pille con sabiduría: si voy a seguir escribiendo, no puede ser sino desde los espacios de la disconformidad, de la rebeldía, de lo radicalmente rompedor. Me costaría mucho resignarme a lo que se supone que un tipo que va a cumplir 60 años tiene que hacer.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿Que sería qué?</strong><br />
-Tranquilizarse, escribir cosas correctas, pensar que uno tiene un “prestigio local” que defender. Es lo que siento cuando me presentan como Premio Nacional de Literatura. Una sensación de profunda molestia.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿Por qué?</strong><br />
-Porque te adosan algo, te ponen un techo. Y no puedo resignarme a eso. Es cierto que vivo en una casa, tengo una familia y todo, pero todavía me siento profundamente antiburgués, por lo menos en la literatura.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-Hablas de romper con todo; contigo mismo, ¿rompiste al escribir “Mein Kampf”?</strong><br />
-He tenido que hacerme pedazos a mí mismo para encontrar una poesía del gran aliento, del sueño. Yo creo que el libro hermano de “Mein Kampf” es “La Vida Nueva”. A pesar de que ninguno de mis libros aparentemente es optimista, siento que “Mein Kampf” es infinitamente más desolado. Es que uno entra de frentón en la vejez. Me acuerdo siempre de una frase de Parra: “HELP, el siglo XX y yo nos estamos muriendo”. Afortunadamente, estamos en 2009 y Nicanor está más vivo que todos nosotros.</p>
<p><strong>CHILENA</strong><br />
<strong>Te gusta mucho la novela excedida, larga, como “La broma infinita” de Foster Wallace.</strong><br />
-Sí, ese libro impresionante. Y la novela&#8230; ahora estoy súper reconciliado con Bolaño. Creo que lo entendí.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿En qué?</strong><br />
-Enterderlo consiste en entender a un tipo desesperado que se la jugó el todo por el todo. La novela tiene una cosa que el poemario no -me carga esta palabra; me encantó lo que escribió Pedro Gandolfo recién sobre “Cuadernos de guerra”, pero no me gusta la palabra poemario-: la novela tiene estructura. Y si la poesía no toma eso de la novela, la poesía es un arte de museo. O sea, no dice nada.<br />
Hablas de resistir la escritura bienpensante, ahora me hablas de la novela; hace unos meses, desde Boston, hiciste una declaraciones contra la literatura actual chilena.</p>
<p><strong>-¿Qué falta? ¿O qué sobra?</strong><br />
-Hay poetas extraordinarios, pero la literatura chilena, en general, está en una cosa bienpensante que me parece ruinosa.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿Por ejemplo?</strong><br />
-Novelas pretenciosas y al mismo tiempo sin ambición. Yo no creo en un escritor que diga admirar a Bolaño y que al mismo tiempo no sienta el impulso de ir más lejos, y si no puede, que al menos una vez al año no diga: mierda, por qué te viniste a meter. Sin una reserva básica de criminalidad no hay arte, decía Robert Rauschemberg. Pero no; son admiraciones beatas, pasivas, masoquistas, que carecen de pasión, de fuerza, de locura. Hay que volver a leer obras que están semiolvidadas, las primeras novelas de Contreras, de la Eltit, “Memorias prematuras” de Rafael Gumucio, porque algo se jugaba allí, lo que yo llamaría una cierta radical orfandad. Notables obras, entusiastas y heridas.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿Y después?</strong><br />
-Después viene la socialité&#8230; me di cuenta de esto 25 años atrás, en un cumpleaños de uno de la llamada nueva narrativa. Los tipos ya no hablaban de lo que estaban escribiendo, sino de agentes. Ahí sí que estamos sonados, entre el arribismo extremo y la siutiquería extrema. Ten tu agente, yo mismo trabajo con una agencia en Estados Unidos porque para cobrar soy un desastre, pero no lo expongas como símbolo de estatus. Hay un profundo equívoco. En alguna parte les dijeron o creyeron que este era un asunto de Herralde, o de Anagrama o por último de la academia norteamericana y están profunda, patéticamente equivocados. Son sólo seudos prestigios. Pienso en “La conjura de los necios”, de John Kennedy Toole. Tuvo como 20 rechazos y al 21 el tipo se mató. Pero siguió la mamá, y aguantó y lo publicaron, y es uno de los libros cruciales; un Quijote al revés. No digo que uno deba matarse, no al menos antes del rechazo número 22 -no le vamos a dejar todos los récords a los escritores norteamericanos-, pero que tus crisis de baja estima, donde crees que todo lo que has hecho no vale nada, tengan al menos una sana dosis de intensidad.</p>
<p><strong>MEIN KAMPF, 2</strong><br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-Titular “Mein Kampf” se presta para muchas lecturas. Una probablemente será de rechazo.</strong><br />
-El título es una ínfima metáfora del infierno, que es inescribible; el paraíso también. Apuesto, quiero, que el sentido de la palabra, que es “mi lucha”, se entienda, con la palabra en alemán y usando la frase de Hitler, en toda su connotación desesperada, desquiciada, rota. “Mein Kampf” es apelar a lo más execrable, para desde lo execrable poder entender los gestos de amor, de ternura, de compasión que uno levanta en su vida. Lo propiamente humano es la cámara de gases, es Villa Grimaldi. Desde ese horror se entienden nuestros pobres gestos de bondad, que son heroicos. El mundo no se puede medir por lo bien que están los que están bien, sino por lo mal que están los que están mal. Hay un verso de Borges que dice “felices los felices”. Maravilla. Pero los que están mal están mucho más cerca del “Mein Kampf”, de las sangrientas Internacionales, de Stalin, de Hitler, de los Pinochet.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-La geografía, el paisaje, es un asunto recurrente en todos tus libros, pero en “Mein Kampf” se descontrola, actúa apocalípticamente, se abre el mar, el desierto avanza sobre las ciudades&#8230; ¿De adónde vienen esas imágenes?</strong><br />
-Es una obra de 765 páginas estructurada en tres partes, se trata de un atardecer; la tarde del 10 de septiembre de 1973, de una noche; aquella que va entre el 10 y el 11, y de un amanecer; el del 11, un lapso de 10 horas que a la vez son millones de años o un segundo, como es en realidad el tiempo de una vida. La travesía por la noche es a la vez tanto la de alguien que está desvelado y a la vez un cruce por el desfiladero del mar que se ha abierto como en el Éxodo. Todos los hechos y personajes son absolutamente autobiográficos pero a la vez están relatados como desde un sueño. Allí emerge el desierto y el Pacífico que se ha secado. Pero claro, si fuera exactamente lo que te digo no habría estado quince años porque habría bastado con un telegrama.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-A propósito de paisaje, ¿esperas algo de la cumbre de Copenhage?</strong><br />
-No espero nada de esa cumbre. Por lo demás no estoy seguro que eso que llamamos la humanidad, con su infinita secuela de violencias, crueldades, genocidios, bombardeos, campos de exterminio, merezca sobrevivir. Pertenecemos a una especie que introdujo en nuestro planeta una violencia que éste no conocía. No creo que el cosmos ni la tierra nos echarían mucho de menos.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-Otro elemento que ha entrado con fuerza en tus últimos libros es la chuchada dura.</strong><br />
-Eso entra porque yo tengo una gran admiración y amor por la antipoesía, pero sentí que no estaba agotada, que Parra trajo de la vida las palabras que habla la gente, pero que hay todo un lenguaje de hoy, un chileno, que es casi otro idioma, absolutamente alucinante; la sonoridad de la puteada, de la frase hecha, es magistral. Hablar esa lengua es situar ahora su tiempo. ¡Viejo culeado, conchetumadre! es una música. Malas palabras en función de una composición.<br />
Una de las muchas voces que hay en “Mein Kampf” es la de un personaje femenino que te pregunta: “¿Te duele eso, el parkinson?”. ¿Influye el parkinson en “Mein Kampf”?<br />
-Se conecta, sí, en el sentido de que yo levanto una estética desde el daño.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿Cómo?</strong><br />
-No puedo ajenarme a mis movimientos involuntarios, son protagonistas de mi vida cotidiana, y por lo tanto también de la escritura. Y la escritura me ha librado al mismo tiempo de un tormento, permitiéndome tener una relación más hermanable, y divertida incluso, con el parkinson. Estos libros hablan desde la zona de lo dañado, de lo enfermo. Mi apuesta, no obstante, es a la coherencia, a la estructura, a que hayan mecanismos, relaciones, ser casi borgeano en ciertos detalles de construcción.</p>
<p><strong>CHILE GENUFLECTO</strong><br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-En uno de los adelantos que has publicado de Mein Kampf, “Los países muertos”, venían una serie de diatribas contra personajes del mundo cultural chileno. Iban escritos a modo de epitafios. ¿Tuviste problemas con los aludidos?</strong><br />
-Yo me reí mucho. Y, salvo Camilo Marks, no tuve ninguna respuesta directa. Cuando los publiqué en ese libro, apelaban al contexto. Ahora, si alguien se diera la fatiga de leer esta cuestión, se daría cuenta que el que habla está tanto o más dañado que los aludidos.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿Has pensado en tu propio epitafio?</strong><br />
-No, fíjate. Pero me gusta el de Parra: “Lo peor ya pasó / Peor humillación que la de existir no hay”.</p>
<p><strong>-“País de sed” es una frase que se repite mucho en Mein Kampf. ¿Te gusta como está este país?</strong><br />
-No, no me gusta nada.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿Nada o poco?</strong><br />
-Nadita de nada, como dice la canción.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿Por qué? ¿Te gustaba más el país de antes?</strong><br />
-Me gustaba el país de la época de la UP. Había algo que me fascinaba, era un caos, pero en el caos yo era profundamente feliz, la inteligencia no radicaba en hacer buenas inversiones, donde ibas a invertir por lo demás, sino en captar la plasticidad del caos, su humor, su complicidad popular, su alucinante libertad.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿Y el de ahora por qué no?</strong><br />
-Porque es un país profundamente insolidario.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿Sigue limitando, como decía Violeta, al centro de la injusticia?</strong><br />
-Absolutamente al centro de la injusticia. Además, es arrogante: se da el lujo de menospreciar a Pedro, a Juan y a Diego. Y por otro lado es cobarde.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿Por qué cobarde?</strong><br />
-Porque funciona con una genuflexión ante los poderosos y ante el primer mundo, donde queremos que nos vean. Y por lo mismo, hay un profundo menosprecio hacia el resto, una profunda incomprensión de América Latina.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿Qué te parece el resultado de la elección?</strong><br />
-Yo vote por ME-O porque siento definitivamente que ya basta. Basta de esa generación que quiere perpetuarse como sea, si no es por aquí es por allá. Independiente de sus cualidades personales, no cabe duda de que el candidato del Juntos Podemos era una buena persona, pero se trata de personajes que tienen una carencia insalvable: no poseen una estética. Son como recreaciones del pasado, pero en versión leche condesada. Sí me alegró mucho la elección de Hugo Gutiérrez.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿Qué dejó de tener la Concertación para que esta vez no la apoyaras?</strong><br />
-Hace años que la Concertación agoniza. Muchos creímos que un socialista de la talla de Ricardo Lagos repararía transacciones nefastas y humillantes. La intocabilidad del modelo económico, por ejemplo, y que lucharía por una nueva constitución. Creo que pudo, pero no quiso, optó por la consolidación del sistema. Después las condiciones de Bachelet no podían sino ser extremadamente adversas; a diferencia de Lagos, creo que ella quiso, pero no pudo. El desenlace es la crónica de una muerte anunciada. La hija de un general asesinado deberá entregarle el poder a alguien en cuyo grupo están los que mataron a su padre. Fuerte. Pero tampoco es la primera vez en que Chile debe asistir a esa tragedia. En alguna parte Eduardo Frei Montalva debe haber alcanzado a darse cuenta que cuando optó por el golpe de estado que derrocó a Allende, había optado por sus propios asesinos.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-En segunda vuelta, ¿Piñera, Frei o Nulo?</strong><br />
-Jamás votaría por la derecha, jamás, pero nunca más tampoco ese chantaje humillante. Que aquellos que creen sinceramente que Eduardo Frei es el mejor hombre, voten por él y  ganen.</p>
<p><strong>MEIN KAMPF, 3</strong><br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿A quiénes admiras del Chile de hoy? ¿Quiénes hacen falta?</strong><br />
-Faltan Nicanores Parra, Violetas Parra. Aunque han salido unos nuevos cantautores impresionantes, faltan Víctor Jara. Faltan Pepes Cuevas, él es un poeta que cada vez admiro más.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿Y quiénes sobran?</strong><br />
-Sobran los Paulmann. Los Andrés Velasco -dejo constancia que me cae muy bien, pero sobra ese pensamiento latero-. Creen que una vida se puede desperdiciar. Lo único importante es el pan de hoy. El hambre de mañana será problema de los de mañana. Falta sinceridad, humildad, civilidad. Estuve en Buenos Aires, donde tienen todos los problemas que quieras, pero vi a la Sinfónica de la Fuerza Aérea Argentina tocando unos tangos en plena calle y a los viejos bailando. Falta calle. Falta no creerse el cuento, falta entender que ser pequeño también es hermoso. Falta amor.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-Hay amor en “Mein Kampf“. El amor a Paulina Wendt, a quien está dedicado el libro y quien aparece recurrentemente en los poemas.</strong><br />
-Sí. Para mí el amor es la única barrera que puedes oponerle al hecho inminente de la muerte. Es la única resistencia. Cuando estoy en mi casa solo con la Paulina, no hay enfermedad. Desaparecen todos los movimientos, es súper impresionante. Es tan grande el amor que siento por ella que de repente casi me pongo a llorar del privilegio. De esta especie como de regalo en estos años finales.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-Tú militaste en las JJ.CC.</strong><br />
-Sí, milité, ene años.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿Qué piensas de Roberto Ampuero?</strong><br />
-Lo encuentro increíble. Estoy convencido que es un agente de la CIA. Es demasiado.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-¿Uno se puede dar vuelta la chaqueta pero no los botones?</strong><br />
-Tal cual, sí, es demasiado. Además que no es respetable como escritor. Uno puede finalmente aceptar a la Isabel Allende porque no es una mala persona. Pero si además de mal escritor se es una mala persona, no. No se puede ser tan renegado. Un poco de respeto por tu propia vida, por tu propio pasado, por tu propio rollo.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>-Otra recurrencia en “Mein Kampf” son las citas, ¿cuál fue la última que pillaste?</strong><br />
-Una de Canetti: “La vejez mece mi corazón como una loca a su niño muerto”.</p>
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		<title>“Las muertes en México no tienen relación con rituales ancestrales”</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Apr 2011 16:30:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Bellatin]]></category>
		<category><![CDATA[escritor]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[mario bellatin]]></category>
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		<description><![CDATA[Estuvo en Chile para presentar su nuevo libro, “El pasante de notario Murasaki Shikibu”, y para hablar, en la Udp, de su peculiar proyecto “Los cien mil libros de Bellatin”. Nacido en México y criado en Perú, Mario Bellatin (1960) es autor de una veintena de libros breves que se cuentan entre los más perturbadores [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/04/Mario-Bellatin-Online.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-35922" title="Mario Bellatin Online" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/04/Mario-Bellatin-Online.jpg" alt="" width="383" height="468" /></a></p>
<p><strong>Estuvo en Chile para presentar su nuevo libro, “El pasante de notario Murasaki Shikibu”, y para hablar, en la Udp, de su peculiar proyecto “Los cien mil libros de Bellatin”. Nacido en México y criado en Perú, Mario Bellatin (1960) es autor de una veintena de libros breves que se cuentan entre los más perturbadores y originales de la actual literatura latinoamericana. Acá habla de la vez que usó de prótesis un dildo -generando escándalo en Brasil-,  y de cómo ve las elecciones en Perú.</strong></p>
<p><span id="more-35919"></span></p>
<p><strong>Foto: Alejandro Olivares</strong></p>
<p>A propósito de “El pasante de notario Murasaki Shikibu” -breve, divertido y a la vez desconcertante libro recién publicado en Chile-, Mario Bellatin cuenta que cada vez está más interesado en la desescritura: quitarle pedazos a textos que ya tiene escritos y luego hacer con ellos montajes y armar libros. Dice que con ese método puede, de cada libro, sacar un nuevo libro. “Incluso lo he hecho con otros autores, con &#8216;La metamorfosis&#8217; de Kafka, por ejemplo. Una vez me pidieron un texto para un catálogo y, al quitarle la anécdota central, quedó la historia de un insomne. Para mí es fundamental el trabajo de la edición. Cortar fragmentos, pegarlos y así ir creando nuevos libros. Es un poco lo que estoy haciendo con este proyecto de &#8216;Los cien mil libros de Bellatin&#8217; que vengo a presentar.</p>
<p><strong>CIEN MIL LIBROS<br />
</strong></p>
<p><strong>¿De qué se trata el proyecto?<br />
</strong> -Está en el camino de la escritura sin escribir. Consiste en retomar mis propios libros, reescribirlos, rehacerlos. Por ejemplo en este (muestra un ejemplar del libro “Mi piel luminosa” perteneciente a la serie), en lugar de los puntos aparte, puse unas tijeras que hacen más vidente este trabajo de edición.</p>
<p><strong>De corte y confección.</strong></p>
<p>-Sí, de corte y confección. La idea es hacer cien títulos.</p>
<p><strong>E imprimir mil ejemplares de cada título.<br />
</strong></p>
<p>-Así es. Cada título, para funcionar en el formato definido según lo que cuesta el papel, debe tener un aproximado de 60 mil caracteres. Ya tengo impresos 4000, es decir cuatro títulos. Y debo tener material acumulado como para, si me dedicara todo un año solamente a armar textos, 34 títulos, es decir para 34 mil libros. El resto consistiría en tener mucha fe en el futuro: fe de que voy a llegar a 100 títulos. Una vez sacándome de encima los 34 mil primeros, yo creo que podré llegar a los 100 mil.<br />
Sólo te faltaría producir 66 nuevos títulos para hacer esos 66 mil ejemplares restantes.<br />
-Nada más. Pero eso haría que mi escritura se estandarizara en un tipo  determinado, porque tendría que hacer sólo textos que quepan dentro de esta extensión. Entonces, los libros que no haga bajo esa estructura determinada servirán para continuar publicando en editoriales comerciales. Aunque siento que el mundo editorial ya no funciona más.</p>
<p><strong>¿Por qué?<br />
</strong> -Porque la gente no lee, no porque no quiera, sino porque ¿quién va a una librería? Las propias leyes lo dicen acá en Chile.</p>
<p><strong>¿Qué?<br />
</strong> -El libro paga un impuesto de artículo suntuoso, por eso no funciona. O funciona pero como una actividad de carácter altamente burgués. Y yo no creo que esa sea la forma de llegar a un lector. Son modelos de finales del siglo XIX, que se repiten tal cual y que hacen de esta una actividad en crisis.<br />
<strong> </strong></p>
<p><strong>¿La literatura o la industria editorial?<br />
</strong> -Todo está imbricado. Para salir de esa supuesta crisis, las editoriales echan mano a cualquier cosa para poder seguir existiendo, y muchos escritores se convierten en cómplices: empiezan a hacer libros para grandes lectores. Y así se va dejando a autores importantísimos de lado. Cuando yo era joven, entrar a un librería era tener los distintos autores de las distintas épocas a disposición; en cambio ahora  es encontrarse con los autores que salieron en los dos o tres últimos meses. Y si dentro de esos dos o tres meses salió un libro que te podría interesar, mejor será que lo agarres rápido antes de que desaparezca.</p>
<p><strong>El imperio de la novedad.<br />
</strong> -Sí, que sería una de las salidas a a la crisis editorial, la salida para mí más terrible. La otra sería intentar poner en tela de juicio el sistema tal como está creado. Esto del editor, el distribuidor, el librero, el que los libros sean algo pasivo&#8230;: todo esto debiera hacerse de otra manera, que no sé cuál sería para todos, pero para mí es “Los cien mil libros de Bellatin”: llevo los libros en mi mochila siempre y los voy vendiendo o poniendo en una feria o se los doy a quien quiero o los intercambio, porque tienen una sola regla: no son gratuitos. Pero es una no gratuidad amplia: los puedo cambiar por algo. Así hago que los libros circulen, eso es lo que a mí me interesa: que circulen.<br />
<strong> </strong></p>
<p><strong>¿En este proyecto estás encima de todo: diseño, impresión, etc.?<br />
</strong> -Sí. Trabajo con un diseñador que quiere hacer un trabajo anónimo. Del proceso, la mitad es manual, la mitad industrial. Yo mismo pongo el sello, el título, la firma, mi huella dactilar en cada ejemplar, para que sean libros únicos. Y tratamos de llegar al mínimo del costo.</p>
<p><strong>Este proyecto es de alguna manera una radicalización de cómo hasta hoy venías publicando: simultáneamente en varias editoriales, muchas de ellas independientes, y en distintos países.</strong><br />
-Sí, pero eso no era un plan determinado.</p>
<p><strong>¿No?<br />
</strong> -Se fue dando precisamente porque las editoriales muchas veces iban perdiendo los elementos que las caracterizaban.</p>
<p><strong>¿Cómo así?<br />
</strong></p>
<p>-Por ejemplo, ya casi no hay editores reales. De pronto cuando estaba en una editorial cambiaban al editor y yo me quedaba en el aire, sin un interlocutor válido para continuar con mi proyecto. Actualmente estoy trabajando con la editorial Sexto Piso, con quienes pienso seguir, porque al ser personas amigas yo puedo saber dónde están los libros, qué pasa con ellos. Y al mismo tiempo con “Los cien mil libros&#8230;” podré llenar todos los vacíos que el mundo editorial vaya dejando.<br />
<strong> </strong></p>
<p><strong>Y de pasada ejerces una resistencia frente a la dependencia editorial de Latinoamérica con España, que funciona como aduana para el intercambio en el continente.<br />
</strong> -Exacto. De pronto el rol que tenían los españoles -que era muy interesante: servir de tránsito a una serie de autores del mundo-, ya no fue más, y se llenaron de traducciones cada vez más españolas y de autores españoles que realmente hacían un realismo muy primitivo. Aunque ahora hay un repunte, que calza con un boom en Latinoamérica de las pequeñas editoriales, y que hace que se rescaten textos que quedaron olvidados durante los últimos 20 años.</p>
<p><strong>Todo esto que estamos conversando, tu proyecto, las editoriales independientes, parece a contrapelo de la época del eBook y todo eso, ¿no?<br />
</strong> -Esto va a escapar a todas las preguntas que abre el libro electrónico, esto no se toca.</p>
<p><strong>¿Cómo así?<br />
</strong> -Va a haber libro de papel, va a haber libro electrónico. Hay muchos textos que necesitan libro electrónico, no sé: ¡tanto papel que se gasta! Yo creo que el camino  para el libro impreso es un repliegue hacia una literatura no masiva.<br />
<strong> </strong></p>
<p><strong>¿Y la masiva podrá asentarse en el eBook?<br />
</strong> -Sí, yo creo que sí.<br />
<strong> </strong></p>
<p><strong>Y todos felices.<br />
</strong> -Ojalá.</p>
<p><strong>MÉXICO Y PERÚ<br />
Naciste en México, te criaste y debutaste literariamente en Perú, te paseas por Latinoamérica publicando. Si este continente fuera un personaje tuyo, ¿cómo sería, deforme, mutilado?</strong></p>
<p>-Latinoamérica siempre está deformada, sobre todo para nosotros. Como un Frankenstein, llena de piezas de diferentes fábricas. Tenemos un derechismo o neoliberalismo extremo, por un lado, y por otro una izquierda antiquísima, ambos modelos que ya mostraron su fracaso en diferentes instancias. Y estamos  rodeados de santones que viven repitiendo fórmulas&#8230;<br />
<strong> </strong></p>
<p><strong>¿Caudillos?<br />
</strong> -Caudillos, digo, que tienen el poder. Y otros que tienen el poder de la palabra y hablan y hablan y siguen hablando. Pero hay cosas buenas también.</p>
<p><strong>¿Cuáles?<br />
</strong> -Me interesa lo que está pasando en la Argentina: hace mucho tiempo no me pasaba estar en una sociedad donde la gente que piensa de alguna manera como yo está contenta con su gobierno. En Colombia a este presidente ya lo quieren, no querían al anterior. En Brasil, Argentina y Colombia es donde mejor veo la relación entre la población y los gobiernos: hay una especie de conversación al menos. Con esto no quiero decir que la población sea fanática ni que apruebe al 100% lo que está pasando, pero comparado con otros lugares donde el descontento y el horror son tan obvios, y la descomposición social está tan marcada, estos son tres lugares que rescato.</p>
<p><strong>¿Y México?<br />
</strong> -México está totalmente en el desastre, con la violencia desatada, o camino hacia un desastre que ojalá no llegue a límites extremos. El país ha cambiado en los últimos diez años, pero yo siento que todavía puede reponerse si se cambian algunas posturas, porque lo de México no es un mal milenario, como otros problemas que tenemos en Latinoamérica. Las raíces de la violencia no son milenarias: son problemas básicamente económicos.</p>
<p><strong> ¿No hay una cuestión atávica con la violencia en México?<br />
</strong> -El caso de los narcotraficantes y las muertes es una cosa económica. No creo que tenga relación con eso de los rituales mexicanos.</p>
<p><strong> ¿No se conecta?<br />
</strong> -Tal vez por la forma, pero el móvil es distinto. El móvil es palpable, y eso es lo que me da más esperanza: que no es ancestral, no se trata de una reivindicación milenaria.</p>
<p><strong>Te criaste en Perú. ¿Sigues lo que está pasando ahí con la carrera presidencial?</strong></p>
<p>-Claro. ¿Qué pasará en Perú? Para muchos, están en una especie de callejón sin salida, pero por otro lado ese es el Perú. Pienso que estas van a ser elecciones democráticas donde se elegirá a uno de estos dos personajes que son un enigma del horror, no sé cuál es peor: Ollanta o Keiko. Pero estos son países   acostumbrados a tener siempre gobernantes horrendos. Yo no conozco en Perú  un momento de no-crisis.</p>
<p><strong>¿Por qué será?<br />
</strong> -Tienen que resolver problemas que -estos sí- son atávicos. En Perú no se han resuelto cosas que ya se han resuelto en México o en otras partes.<br />
<strong> </strong></p>
<p><strong>¿Qué cosas?<br />
</strong> -El problema precolombino: la conquista, la inserción indígena. Lo cultural: modernidad v/s tradición, todas estas son cosas que en Perú no están resueltas. Es un país muy atrasado en este sentido, a diferencia de México, que tuvo una revolución.</p>
<p><strong>Y el panorama literario en el continente, ¿cómo lo ves? En alguna parte celebrabas el surgimiento de escrituras muy distintas entre sí, cosa que no pasaba hace algunas décadas, en el escenario posterior al boom.</strong><br />
-Creo eso: que estaba encorsetada la literatura, metida dentro de dos o tres caminos evidentes. Ahora ya son válidas otras opciones y caminos. Lo que me interesa mucho como postura. Pero que ahora haya más libertad no significa que surjan más autores interesantes. La cantidad de escritores interesantes sigue siendo la misma. Hay muy pocos en cada país, y no te digo nombres mejor.<br />
<strong> </strong></p>
<p><strong>Este apertura de nuevas formas para la literatura sirve de paso para rescatar  escritores perdidos, como ha pasado con el mexicano Efrén Hernández.<br />
</strong> -Es cierto. Lo mismo con Juan Emar. Eso va de la mano con el surgimiento de pequeñas editoriales en España y en Latinoamérica. Por ejemplo, cada vez hay más ediciones de Felisberto Hernández, cuyos libros hasta hace poco casi no existían. Eso es fantástico.</p>
<p><strong>ESCRITOR VACÍO<br />
</strong></p>
<p><strong>No falta quien, esgrimiendo la supuesta rareza de tus universos, caracteriza  tu obra como apolítica, cuestión yo creo que muy equivocada. ¿Tú qué piensas?<br />
</strong> -No es política en la forma como se supone que debe ser una obra política, pero sí es muy política: yo creo que hay una política del cuerpo, de lo cotidiano, que se introduce de una manera mucho más efectiva a como puede hacerlo una forma trillada, ya caminada, que se queda en lo anecdótico, que es un poco lo que sería una obra que refleja directamente un estado de violencia o una crítica social hecha de una manera obvia.</p>
<p><strong>“Salón de belleza” ha sido falsa, sino falsariamente, señalada como tu obra más tradicional, siendo que es una de las que a más interpretaciones se ha prestado. Desde que se trata de un sidario&#8230;</strong></p>
<p>-Y el año antepasado, con lo de la gripe humana, lo pusieron como libro de la peste. Entonces dije: “Ah, gané”. Porque mi idea era hacer un libro de la peste.</p>
<p><strong>“Salón de belleza” también puede leerse como un canto muy sutil y al mismo tiempo demoledoramente convincente en favor de la eutanasia.<br />
</strong></p>
<p>-Me parece que es totalmente lógico leerlo así. Es mi idea que un lector sea también autor, y que entonces podamos iniciar una conversación sobre la eutanasia a partir de una lectura tuya de un libro mío. Esa conversación muchos autores te la impiden, porque tratan de imponer cierta idea, metiendo al lector en un callejón sin salida.<br />
<strong> </strong></p>
<p><strong>A propósito de esta horizontalidad entre autor y lector, pienso en tu Escuela Dinámica de Escritores, donde la relación es entre iguales.<br />
</strong> -Sí.</p>
<p><strong>Todo lo cual me hace pensarte como una versión latinoamericana de Jacotot, el “maestro ignorante” cuya historia rescata Jacques Rancière: “Un maestro ignorante no es un ignorante que decide hacerse el maestro. Es un maestro que enseña sin transmitir ningún conocimiento”. ¿Te interesa esa figura?</strong></p>
<p>-Mucho. Existe en Perú el Método Encinas, que consiste en que los alumnos enseñan a los maestros; el maestro sencillamente es quien organiza a un grupo de alumnos para que cada uno de ellos vaya dictando los cursos. El maestro funciona como espejo y como abogado del diablo. La escuela es sencillamente el lugar de organización de un grupo de personas. Esa idea me parece fabulosa, genial. La escuela que no quiere transmitir ideas -con mayor razón si es de literatura-, apunta a buscar esa verdad subjetiva que es yo creo la interesante.</p>
<p><strong>¿Es el de profesor para ti un trabajo análogo al del escritor como editor&#8230;?<br />
</strong> -O al escritor idiota, o mejor: el escritor vacío, el escritor seco que sirve solamente de nexo, de espejo.</p>
<p><strong>PRÓTESIS Y MENTIRAS<br />
</strong></p>
<p><strong>Naciste sin brazo, te pusieron una prótesis ortopédica, que en un momento decides botar. Y luego empiezas a usar garfios, a los cuales les das un uso no sólo funcional, sino significativo, artístico incluso.</strong><br />
-Cuando nací sin brazo no se sabía, como hoy, que las prótesis son para gente que ha sufrido un accidente, no para los de nacimiento, porque sin prótesis yo puedo hacer más cosas que con. Entonces, cuando niño lo usé en buena fe, en el sentido de que pensaron que había que ponerme una prótesis para pasar inadvertido dentro del colegio&#8230;</p>
<p><strong>Porque la prótesis pretende ocultar el artificio.<br />
</strong> -Sí, pero lo enseña más. Oculta, pero oculta que te trata de ocultar. O sea, no oculta nada. Enseña que te trata de ocultar. Y me llegué a acostumbrar a ella, a tenerla siempre conmigo como si fuera parte constitutiva de mi cuerpo. Pasaron muchos años y yo seguía en el mundo de la ortopedia. Me compré una prótesis muy cara, una Otto Bock, con la que empecé a tener problemas: me agarraba la otra mano y le hacía mucho daño. Parecía como que tenía un inconsciente un poco raro. A veces iba en el auto y no me dejaba dar la vuelta: se afirmaba al timón (manubrio) y no me dejaba voltear&#8230; cosas así. Entonces fui a la India, vi a todos los mutilados que estaban alrededor y tiré la prótesis al río Ganges. Desde entonces estuve como dos años sin prótesis. Y ahora me la pongo ocasionalmente. No siempre.</p>
<p><strong>¿Por qué?<br />
</strong> -Porque quiero que sea como un jardín público, con esa idea mística de que todo es de todos, que el otro eres tú.<br />
<strong> </strong></p>
<p><strong>¿Quieres que sea pública tu prótesis?<br />
</strong> -Sí, que todos tengan la misión de cuidar este espacio, que no sea un espacio mío sino del otro, de todos. Por eso convoqué a un grupo de artistas para que hicieran distintas prótesis de acuerdo a lo que ellos pensaran. Tengo ya como diez o quince. Así llevo este espacio ortopédico al espacio artístico, porque tienen mucho en común.<br />
<strong> </strong></p>
<p><strong>¿Qué?<br />
</strong> -Desde el punto de vista artesanal, la plusvalía en el mundo ortopédico y artístico es similar. Un tornillo que cuesta muy poco en una ferretería cuando pasa al mundo artístico o al ortopédico se encarece cien veces. Por esos puntos en común, y con la idea de que los demás cuidaran de esto, fue que empecé con este proyecto de los brazos.<br />
<strong> </strong></p>
<p><strong>¿Y cómo exactamente fue esa vez que fuiste con una prótesis con forma de dildo a Brasil?<br />
</strong> -El dildo era de aluminio, me lo hizo una artista. Yo en mis viajes anteriores a Brasil me había encontrado con una sociedad hasta cierto punto conservadora. Entonces, el día que tenía una presentación en vivo ante diez mil personas -en el Festival de Paraty- me puse ese dildo gigante y salí con él. Fue un escándalo, no querían dejarme salir. No me lo dijeron explícitamente, me enteré después que casi no me dejan. Y como había mucha gente, sólo veían el escenario los que estaban en las primeras filas, y el resto veía por las pantallas nada más, por lo cual todos los encuadres eran cerrados para que sólo saliera mi rostro y no el dildo.<br />
<strong> </strong></p>
<p><strong>Qué curiosa reacción la de Brasil.<br />
</strong> -Yo ya sospechaba esa reacción. Me han servido estas prótesis como detectores de mentiras en muchas sociedades de Latinoamérica. Hay una curiosidad, un respeto extremo, como si no quisieran ofenderte. En cambio, en EEUU andar así es algo normalísimo.<br />
<strong> </strong></p>
<p><strong>¿Dónde más te has llevado una sorpresa con la reacción?<br />
</strong> -En Alemania causa un efecto muy extraño, yo creo que por el pasado de la guerra. Inmediatamente perteneces a otro tipo de ser humano. Yo pensé que en Berlín, que se supone un lugar tan abierto, iba a ser distinto. Con la prótesis rompo mitos sobre los lugares. Socialmente, es un detector de mentiras.</p>
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		<title>“Soy un homosexual homófobo&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Mar 2011 16:40:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/03/alvaro-pombo.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-34792" title="alvaro-pombo" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2011/03/alvaro-pombo.jpg" alt="" width="340" height="462" /></a></p>
<p><strong>Fue, con su novela “El héroe de las mansardas de Mansard”, el primer ganador, en 1983, del hoy prestigioso (y apetecido) Premio Herralde de la editorial Anagrama. De visita en Chile como jurado del Premio Iberoamericano Planeta-Casa de América y como partícipe en un congreso literario, Álvaro Pombo (1939), uno de los narradores actuales más relevantes (y prolíficos) de España, habló con The Clinic sobre su afición a Wikipedia, sobre su homosexualidad distante del orgullo gay y sobre política, sorprendiendo, mientras come papas fritas, con su defensa de Pinochet y Franco.</strong><span id="more-34785"></span></p>
<p><strong>¿Cómo ha estado la pasada por por Santiago? </strong><br />
-Primera vez que he venido y me ha encantado.</p>
<p><strong>¿Le gustó el smog?</strong><br />
-¡El frío! Veníamos con la idea de que era verano y menos mal que he traído una gabardina. He pasado frío.</p>
<p><strong>Andaba en un congreso sobre literatura y nuevos medios. ¿Qué se saca en limpio de una instancia tan fascinante?</strong><br />
-Es un tema muy apasionante, aunque yo no tengo ideas claras, pero todos tenemos miles de ideas sobre el asunto, y&#8230; déjame terminar las patatas antes de seguir.</p>
<p><strong>¿Están buenas?</strong><br />
-Hombre, son muy ricas estas patatas fritas&#8230; Y hemos tomado mucho pisco sour, que no es chileno sino peruano.</p>
<p><strong>Así parece.</strong><br />
-Es que a mí lo que me gustaría, en vez de que me entrevistaran a mí, pues estoy aburridísimo de mí mismo, sería entrevistarlos a ustedes, los chilenos, porque me interesa mucho Chile.</p>
<p><strong>Hablemos un poco sobre Chile entonces. ¿Qué le ha parecido?</strong><br />
-Es que no me ha parecido nada. Llevo muy poco. Pero a Chile venimos todas las personas con montones de ideas.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>EL ABUELO PINOCHET</strong></p>
<p><strong>¿Qué ideas? ¿Algún escritor chileno actual conoce? </strong><br />
-Nosotros conocemos Chile muy bien.</p>
<p><strong>¿Sí? ¿La literatura por ejemplo?</strong><br />
-Pues claro, la literatura chilena, hombre, la grande, desde Neruda, Edwards, Gabriela Mistral, aunque a mí no me gusta tanto ella. Las “Odas Elementales” para mí fueron un descubrimiento poético de primera magnitud. Y al “Canto General” le doy mucha importancia. Neruda es para mí un autor del calibre de Eliot, de Rilke, o de Thomas Mann en novela.</p>
<p><strong>Pero algún escritor posterior a Neruda conocerá, José Donoso más que sea&#8230;</strong><br />
-Donoso, pues claro&#8230; Pero es que leo más ensayo que literatura últimamente. De todos modos tengo una muy buena opinión de lo que se está escribiendo en este continente. Se me van los nombre ahora&#8230; Lo que sí he seguido con mucha atención son los movimiento políticos. Particularmente el paralelo que se da entre Franco y Pinochet.</p>
<p><strong>¿Cuál es el paralelo?</strong><br />
-Pinochet se modeló en la figura de Franco, lo tomó como referente, lo citaba mucho. Pinochet se muere en la cama, lo mismo que Franco, después de muchos años de mandato y otros tantos en los cuales es un senador&#8230; Es que es muy curioso. Pinochet fue una figura paternalista, muy análoga a la de Franco al final. Una especie de abuelo, aunque pesado.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>No le termino de captar el tono; para explicitarlo le pongo una situación hipotética: usted es chileno y le toca votar para el plebiscito del 88; SÍ, para que siga Pinochet, o NO, para que se vaya. ¿Qué habría votado?<br />
</strong> -NO, seguramente, pero hubiera hecho el recitativo de todas las ventajas que tiene un personaje, un gobierno fuerte en un país.</p>
<p><strong>Si aprecia eso tanto, ¿por qué habría votado que no?</strong><br />
-Pues porque fue un hombre cruel.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>¿Y lo que viene después de Pinochet en Chile, lo conoce?</strong><br />
-Hombre, claro, lo que viene después de Pinochet es la prosperidad. Parecidamente, lo que vino después de Franco fue la prosperidad.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>Para algunos. </strong><br />
-El asunto es que Chile es hoy un sitio próspero e integrado. Yo no voy a hacer el argumento de decir que todo fue gracias a Pinochet. Hubo gente después que ayudó a eso, pero sí es verdad que no hubiera podido hacerse nada con el allendismo, nada con lo que había antes de Pinochet. Esto no es un argumento a favor de los dictadores crueles&#8230;<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>Así suena.</strong><br />
-Sé que suena mal, el asunto es que España prosperó gracias a Franco, la gente tuvo su cochecito, su residencia, y la democracia fue posible gracias a Franco.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>¿Está diciendo que necesitan los pueblos a caudillos de esa calaña para tener democracia y prosperidad? ¿Esa es la tesis?</strong><br />
-No, vamos, esa no puede ser la tesis.</p>
<p><strong>Pareciera serla. La suya, no la mía. </strong><br />
-Esa no puede ser la tesis, pero esa es desde luego la pregunta. Pero sí me hago esa pregunta, de si no tendríamos, por ejemplo en España, que pasar a una fase suprapolítica, suprapartidista, de gestores firmes. ¡Si tenemos cinco millones de parados (cesantes)! Y hay parados irrecuperables, gente de 60 años que ya es un lío. Estoy preocupado porque en España tenemos una mala situación; ¿vamos realmente a ser capaces de recolocar a toda esa gente? ¿Va España a reabsorber esa mano de obra de gente joven o vamos a sacrificar dos generaciones de gente joven que no tiene empleo y no tiene nada?</p>
<p><strong>¿Y qué hace falta? ¿El fantasma de Franco?</strong><br />
-Un dictador con mano fuerte&#8230; No lo sé, no lo sé, pero hay que tener cuidado de no ponerse demasiado bravo con los dictadores que produjeron riquezas económica. Hitler fue un dictador que metió a los países en una guerra espantosa, pero Franco no. Y Pinochet tampoco.</p>
<p><strong>A usted lo podría matar por estas declaraciones.</strong><br />
-Lo sé, lo sé.</p>
<p><strong>¿Tiene problemas con la izquierda en España?</strong><br />
-No, pero los tendré si sigo diciendo estas cosas. Es que creo que la izquierda de España está totalmente desactivada.</p>
<p><strong>Usted le tiene ojeriza a José Luis Rodríguez Zapatero.</strong><br />
-No, hombre, ojeriza no, pero a todos nos ha cansado. Yo le voté la primera vez, y no le tengo ojeriza, pero su “buenismo”, su especie de “aquí aparezco yo e invento la política” me cansó. En España hemos pasado por un periodo muy “buenista” con Zapatero.</p>
<p><strong>¿Qué es el buenismo exactamente?</strong><br />
-Cuando todo el mundo es bueno y todo sucede para bien.</p>
<p><strong>Optimismo y autocomplacencia ha criticado usted en el zapaterismo.</strong><br />
-Sí, exacto. Esa es una mezcla que nos pone muy enfermos a los de la vieja generación.</p>
<p><strong>Usted se metió de lleno en la política presentándose hace unos años como candidato a senador por el Partido Unión Progreso y Democracia (fundado por Rosa Díez y Fernando Savater).</strong><br />
-Sí, aunque me presenté porque estaba asegurada la no elección. Tenía una finalidad noble: apoyar a Rosa Díez y su partido, y hacer visible la posibilidad de una tercera vía entre el Socialismo y el Partido Popular. Hay una posible transversalidad que coja lo mejor de las dos partes. Y se puede lograr modificando las leyes electorales.</p>
<p><strong>UN MÓVIL: EL DINERO</strong></p>
<p><strong>Desde sus inicios (años 70) usted ha publicado muchos libros de narrativa (y poesía), y cuando ganó el Premio Planeta, pasándose de su editorial histórica, Anagrama, a una transnacional, no tuvo complejos en asumir que lo había hecho por dinero. Es raro, o inusual al menos, escuchar a un escritor reconociendo como móvil al dinero.</strong> -Hombre, es un móvil sin duda. Hay que reconocer las cosas porque si no se está mintiendo. Y yo digo lo mismo en política: si no se reconoce que España se benefició mucho con la dictadura franquista, y que la democracia fue posible gracias a Franco, se están diciendo cosas raras. Eso no quiere decir que queramos otro Franco. Yo no quiero otro Franco. A mí me echaron del país&#8230;</p>
<p><strong>¿Diría usted que el fin justifica todos los medios?</strong><br />
-Yo no justifico todos los medios, pero a veces los gobiernos demasiados sublimes&#8230; a veces nos ponemos demasiado finos, quiero decir.</p>
<p><strong>¿Le gusta entonces el dinero?</strong><br />
-Sí, yo hago una vida muy sencilla, pero vamos: tengo que vivir.</p>
<p><strong>Y con ese premiazo, ¿qué hizo?</strong><br />
-Me lo estoy gastando, he vivido con él todo estos años.</p>
<p><strong>¿Dándose una muy buena vida?</strong><br />
-No, una vida idéntica a la que llevaba antes de ganármelo.</p>
<p><strong>¿Ningún lujo?</strong><br />
-Soy dado a pocos excesos, soy un a persona rutinaria, con una vida muy ordenada.</p>
<p><strong>“UNA MAMADA ES UNA MAMADA”</strong></p>
<p><strong>Ha reconocido por ahí su afición a Wikipedia. ¿Cómo aprecia una enciclopedia popular un miembro, como usted, de Real Academia Española (RAE)?</strong><br />
-Leo mucho Wikipedia. No sé si me fió de todo, pero cuentan ahí muchísimas cosas. Aunque asumas que pueda haber cosas mal, no quita para que de verdad haya mil cosas valiosas. Y me da la sensación de que estoy sabiendo las cosas que saben los jóvenes al leer Wikipedia. Y por tanto puedo hablar mejor con la juventud ahora, comunicarme, pues puedo saber lo que ellos saben.</p>
<p><strong>Como miembro de la RAE, ¿qué valor le atribuye al garabato? En España tienen un contenido religioso… Acá, en cambio, remiten más a la sexualidad o derechamente a la genitalidad.</strong><br />
-He escrito un libro que se llama “Contra natura” en el cual he utilizado deliberadísimamente el garabato y el lenguaje amoroso garabatero. Uso el discurso amoroso desde la perspectiva del garabato puesto que los homosexuales no tienen un discurso amoroso fino.</p>
<p><strong>¿No?</strong><br />
-No hay trovadores homosexuales, no hay Petrarcas homosexuales, la homosexualidad ha sido una cosa prohibida y sin discurso. Y ahora que lo tiene, es muy próximo al garabato, es decir a lo malsonante. El uso de palabras como falo, pene, polla, a mí me parecen legítimos. No te digo que estemos todo el día con eso, pero me parece legítimo si estás, por ejemplo, describiendo ciertos actos amorosos. ¿Cómo sino vas a decir mamada? Si una mamada es una mamada, y una mamada es un acto de amor.</p>
<p><strong>No siempre. Puede ser un negocio.</strong><br />
-Sí, puede ser un negocio. Pero cómo, si no mamada, le vas a llamar a una mamada.</p>
<p><strong>Justamente su novela “Contra natura” tiene una crítica al matrimonio gay, en circunstancias que usted mismo lo es.</strong><br />
-Sí. Bueno, yo estoy dispuesto a morir por el matrimonio homosexual, pero no estoy dispuesto a no reírme cada vez que un tío me dice: “Este es mi marido”. Me da la risa tonta. Porque soy un machista, por lo que quieras, por que soy un homófobo.</p>
<p><strong>¿Un homosexual homófobo?</strong><br />
-Soy un homosexual homófobo.</p>
<p><strong>¿Cómo es eso?</strong><br />
-Dale la explicación que quieras, pero me da la risa tonta cada vez que escucho cosas de esas. No olvides mi edad (72). Es una causa por la que moriría la del matrimonio homosexual, pero la boda con velo y lazo entre dos hombres o dos mujeres me dará risa siempre&#8230; El fundamento del matrimonio homosexual lo veo en la necesidad que todo amor tiene de institucionalizarse. Lo apoyo en ese sentido aunque me río&#8230; ¡es que es muy cómico, perdona, pero son muy cómicas las cosas que te pueden decir!</p>
<p><strong>“Pre-gay” le apodan sus amigos.</strong><br />
-Sí, pre-gay; soy pre-todo.</p>
<p><strong>“A mí la cultura gay tal y como se manifiesta, lo que se vende como cultura gay, me cansa un poco y me preocupa su frivolidad”, dijo a una entrevista hace unos años.<br />
</strong><br />
-Sí, me pasa eso.</p>
<p><strong>Toma distancia del orgullo gay. ¿Por qué?</strong><br />
-Te convido a que vengas a Madrid a ver cómo es un día del orgullo gay -no sé si aquí es igual-: es grotesco. Los osos van con las chupas con una raja en el culo ridículo. Que te tiren condones y vaselinas desde las carrozas es ridículo y además reduce la homosexualidad a una sola clase de homosexualidad: la gay. Hay otras formas, como por ejemplo la de la película “Secreto de la montaña”, que fue mucho la de nuestra generación. La homosexualidad no era una cosa que pudiera salir adelante, el amor entre dos personas del mismo sexo no podía salir adelante, había una especie de sentimiento entre los homosexuales de que fracasaríamos, y eso daba una especie de dignidad, y ahora hay una especie de facilidad plana: chico-encuentra-chico y Pedro Zerolo les da la bendición, ay qué bien. Pero no tienen sentido del humor, no se puede hacer una puta broma con la homosexualidad, ¡por favor! Cuando subes a un ascensor y un gay cruza los brazos sobre su pecho exageradamente, es que da mucha risa.</p>
<p><strong>Pero gracias a estos gays activos&#8230;</strong><br />
-Sí, gracias a ellos se han creado leyes justas.</p>
<p><strong>¿Usted por qué decidió hacer pública su homosexualidad sólo reciente, tardíamente?</strong><br />
-Yo no le he contado tardíamente, en el primer libro que publiqué en España aparecen muchos relatos homosexuales.</p>
<p><strong>Pero es una colección de ficción, no es una confesión&#8230;</strong><br />
-Es que yo no creo en esas confesiones. Hay un punto en que para el homosexual su ideal es Ricky Martin, bueno: livin la vida loca. ¡Por favor! ¿Qué quieres que te diga? Mi ideal es Borges o qué sé yo. La vida privada es privada, no hay que andar subiéndose arriba de un piano para contarla. Eso de “ay, vamos a contarlo”, no, no. La vida privada, la sexualidad, la ternura, no se puede contar. Convertir en movimientos políticos todas esas cosas es complicado. Hay una película muy interesante, “Milk”. Aceptando su movimiento y dándole la razón, yo hubiera odiado a Milk. Me hubiera llevado muy mal con él. Su compañero se suicida, no puede soportar la chorrada de la perpetua exposición.</p>
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		<title>Alfredo Jocelyn Holt: &#8220;La derecha va a continuar un buen rato en el gobierno&#8221;</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Dec 2010 02:33:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.theclinic.cl/2010/12/28/alfredo-jocelyn-holt-la-derecha-va-a-continuar-un-buen-rato-en-el-gobierno/alfredo-jocelyn-holt-02-2/" rel="attachment wp-att-24161"><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/12/ALFREDO-JOCELYN-HOLT-021.jpg" alt="" title="ALFREDO JOCELYN-HOLT-02" width="590" height="393" class="alignleft size-full wp-image-24161" /></a></p>
<p>Autor de “La Independencia de Chile”, “El Chile perplejo”, “El peso de la noche”, “Espejo retrovisor” y tres tomos de “Historia General de Chile”, profesor y columnista de este pasquín y otros medios: usted ya lo conoce. En las páginas que siguen está el repaso del 2010 que Jocelyn-Holt hizo –sentado en el tercer piso del bar The Clinic– con especial detenimiento en la derecha y el gobierno, cuyo desempeño aprecia, y en Karadima: “Bendecía los 4&#215;4. Escandaloso. Eso me sorprendió. Que le tocara las campanillas al sacristán no tanto”.<span id="more-24147"></span></p>
<p><strong>En una columna que publicaste aquí en diciembre del año pasado, definías el 2009 como “el año en que los chilenos perdimos el pudor”.<br />
</strong>-Farkas era el factor, las “farmafias”, Piñera mismo. </p>
<p><strong>¿Y cómo definirías el 2010? </strong><br />
-Se mantienen las constantes. De un tiempo a esta parte veo puras continuidades en vez de quiebres o cambios. Yo creo que lo que ha ocurrido este año es una combinación de sucesos azarosos, inesperados en algunos aspectos. Es en la manera cómo los tratamos donde se muestra la falta de pudor, y ahí se mantiene una cierta constancia con el año pasado. Han ocurrido tantas cosas: el terremoto, el cambio de gobierno, la huelga de hambre de los dirigentes mapuches y lo de los mineros –que ocurrieron al mismo tiempo, sin embargo la huelga cobró atención solamente después de que los mineros fueran salvados–. Y después hemos tenido el accidente de un bus, la situación horrorosa de la cárcel de San Miguel. La manera cómo ha sido cubierto todo esto –fundamentalmente a través de la televisión, que hace muchos años que no tiene pudor– me parece que le ha dado un cariz melodramático innecesario.</p>
<p><strong>¿Por qué?</strong><br />
-Lo de los mineros podría haber sido algo más épico –hubo gente que lo vivió épicamente–, pero la forma hiperbólica, tan exagerada en que se lo cubrió, y la comercialización que lo rodeó, y la sacada de punta que le hizo el gobierno, es tan superlativo. Una huelga de hambre o un terremoto tienen componentes dramáticos, pero pareciera que se les da un valor agregado, adicional, que transforma todo en un evento –Jorge Navarrete lo decía el domingo pasado en una columna en La Tercera–. Una persona como Balzac podría escribir bien de todo esto, o Tom Wolfe o Rabelais. Y el efecto que se ha producido es casi como el de esas series que ocurren durante todo el año y coinciden con los eventos del año real. Ha sido una especie de Peyton Place. </p>
<p><strong>No entiendo bien por qué te llama la atención el tono melodramático de la cobertura televisiva, que a mí me pareció de lo más esperable; más me sorprendió el tono moralista con que los animadores de noticias comentaban los hechos.</strong><br />
-Sí, el modelo parece ser el del reality, que es una competencia, están enjuiciando, son jurados, son animadores que, en vez de guiar el programa, tienen un rol estelar. Y son melodramáticos en la medida que se apela a las emociones únicamente. Se confunde así el juicio a la Quintrala –la señora Pérez– con algunas de estas otras tragedias que han ocurrido en el año. Uno vive eso intensamente, lo ves en el pauteo periodístico. El periódico se hace eco de lo que sale en la TV. </p>
<p><strong>Y lo que no sale en la tele pareciera no existir. </strong><br />
-No existe.</p>
<p><strong>Por ejemplo, este año la huelga de casi dos meses en Farmacias Ahumada, con la que medio Chile se topaba a diario en las calles, no salió ni en broma en la tele. Lo mismo la huelga  reciente en Almacenes París del Alto Las Condes.<br />
</strong><br />
-Así es.</p>
<p><strong>Evidentemente esto no aparece porque se trata de los auspiciadores, pero esos hechos quedan en…</strong><br />
-En un limbo. Y no aparecen por los auspiciadores, sí, pero también por razones de orden ideológico, y ahí eso a uno lo hace recordar la dictadura militar. </p>
<p><strong>¿Por qué?</strong><br />
-Porque la dictadura censuraba, muchas veces por omisión. Afortunadamente, hay medios que complementan, como Ciper, El Mostrador, The Clinic, El Ciudadano. Uno camina por la calle y ve a los huelguistas al frente de una farmacia –o yo acabo de pasar por la municipalidad de Providencia y hay unos carteles por el paro de empleados públicos– pero eso uno no lo encuentra en los medios, que prefieren agarrarse de las noticias melodramáticas. Este año se han festinado. Un festín total. Pero también es cierto que los medios dan lo que la gente quiere o lo que se supone que quiere, y entonces tiene un efecto de consumo, de emotividad exagerada, cruda. La cobertura de lo de la cárcel ponía atención en las caras de los familiares cuando estaban recibiendo la noticia. Ahí evidentemente se perdió el pudor. Es sensacionalista de más y no permite reflexión. </p>
<p><strong>El imperio de las emociones.</strong><br />
-Claro, y tenemos un gobierno que sintoniza muy bien con todo esto en la medida que está volcado a la acción. El presidente de la república tiene esa característica especial: se mueve de un lado a otro.</p>
<p><strong>Es reactivo.</strong><br />
-Es muy reactivo, y siempre está. Ahí hay algo medio falso, uno lo puede leer. Se ha exagerado tanto que uno ya es capaz de descodificar todo eso que no suena natural. Yo acabo de estar en Colombia, donde se ha producido un drama bastante inédito, estas lluvias torrenciales, que han afectado también a Venezuela. Hay alrededor de un millón y medio, o más, de damnificados. El presidente Santos estaba en EEUU, voló rápidamente a Bello, cerca de Medellín, donde un alud había matado 250 personas. Él llega ahí, no hace ninguna declaración, y al día siguiente pronuncia un discurso en el palacio presidencial, y es de una sobriedad que me llamó la atención. La ocasión se prestaba para esa sobriedad, y Santos no apeló a grandes emotividades, no había una “Viva Colombia” y sí un pauteo de ministros que me sorprendió para bien. Y eso no lo veo acá. </p>
<p><strong>CONCERTACIÓN</strong></p>
<p><strong>¿Cómo ves a la Concertación?</strong><br />
-Está cada vez más claro que fue una derrota de esta más que un triunfo de Piñera. El desconcierto en la Concertación también muestra una falta de reflexión. Uno no los ve diagnosticando, diciendo “estamos tocando fondo, tenemos que salir”. </p>
<p><strong>Están más bien reaccionando a las reacciones del gobierno.</strong><br />
-Exactamente. Todos reaccionan. La realidad se mueve más rápido que las instancias de poder y de dirección política. Eso es curioso, es posible que nadie controle la situación, y en esas circunstancias se transforma todo en espectáculo, y para que quede en evidencia se aumenta el volumen, se aumenta el morbo si hay morbo, si hay festejos se exagera la nota, si hay que poner una bandera se ponen miles. </p>
<p><strong>Una estridencia. </strong><br />
-Pura estridencia. De las festividades del Bicentenario no quedó nada, salvo que quien hacía banderas hizo un estupendo negocio. </p>
<p><strong>¿Y qué podría haber quedado?</strong><br />
-Bueno, la comparación se hace con 1910, donde surgió toda una literatura crítica, gente como Alejandro Venegas, Encina, Luis Emilio Recabarren. En esa comparación quedamos nosotros muy mal. </p>
<p><strong>¿No hubo discusión?</strong><br />
-Yo creo que el debate lo tuvimos, pero a finales de los años 90, cuando Tomás Moulián saca “Chile actual, anatomía de un mito”, se publican muchos otros libros, la Concertación tuvo la discusión entre flagelantes y autocomplacientes. Y eso se paró con la traída de vuelta de Pinochet, y luego viene el ciclo derechista de la mano de Ricardo Lagos. Pero ese debate nacional ya fue, y no tuvo la misma calidad que el de 1910, pero podría ocurrir de nuevo. En algún momento este especie de país-fonda puede entrar a dialogar en serio. </p>
<p><strong>LA DERECHA</strong></p>
<p><strong>¿Es de derecha este gobierno, Piñera? Tú tenías la idea de que no exactamente. </strong><br />
-No es lo que nosotros esperábamos de un gobierno de derecha, o lo que algunos temían. Es más bien un gobierno de transición. </p>
<p><strong>¿Transición hacia dónde?</strong><br />
-No sabemos. Debiera ser hacia gobiernos plenamente de derecha, y ahí es donde uno espera que la derecha se renueve y tenga legitimidad para ser alternativa… Pero este es un gobierno de gestión, y por ello no tiene características ideológicas, es pragmático.</p>
<p><strong>Pero gestiona un proyecto que es ideológico. </strong><br />
-Es cierto, el sistema es de derecha, pero es más un gobierno de continuidad con el anterior, con la particularidad de que hay un personalismo fuerte de Piñera. Es un presidente al que le gusta estar en el sillón presidencial, sillón presidencial que se transforma a veces en asiento de helicóptero, lo cual es raro. Y tiene caras nuevas el gobierno. </p>
<p><strong>¿Te gusta el gabinete?</strong><br />
-No me disgusta para nada, tiene un componente técnico, y eso a mí por lo menos me hubiera llevado a ser muy crítico, pero me parece que en algunos aspectos son gente que se viene preparando para gobernar, son muy ambiciosos. Aunque, como no han formado parte del aparato estatal, parece que la tecnocracia concertacionista era más fría. Más calculadora, quizá el factor de izquierda, en su conversión, los llevaba a ser más severos; gente como Arellano, Cortázar, Boeninger, son distintos a personas como Felipe Bulnes. Felipe Larraín es menos duro de lo que podría haber sido Andrés Velasco.<br />
Este gobierno es de matices, de sutilezas. </p>
<p><strong>Y, desmarcándose de los partidos que lo apoyan, ha empezado a levantar la etiqueta de una nueva derecha. </strong><br />
-Así es.</p>
<p><strong>¿Qué piensas? ¿Existe eso, es algo cuajado, conviene ponerle nombre?</strong><br />
-No, creo que no. Son eslóganes, operaciones comunicacionales que pueden tener efectos distractivos, sí, pero lo que es evidente es que, cuando uno está en el gobierno, particularmente la derecha –sobre todo si quiere proyectarse hacia adelante–, tiene que reflexionar, desde el poder, sobre qué es lo que quiere hacer. Y ahí automáticamente surgen alternativas, hay escisiones en la UDI, existen grupos de derecha que no están en los partidos –eso es el gabinete, en buena medida–, porque los partidos se debilitaron. Yo creo que hoy en día la derecha no es 100%, ni 70%, pinochetista. Hay elementos pinochetistas, sin duda: un personaje como Otero quedó en evidencia muy rápidamente. </p>
<p><strong>Pero con Otero, más allá de su infinita torpeza, está a la vista lo que piensa, no lo puede ocultar, ni quiere. </strong><br />
-Sí.</p>
<p><strong>Y hay ministros que uno sabe que no son pinochetistas, como Mañalich, pero hay otros que no se sabe qué piensan hoy de Pinochet, como Cristián Larroulet.</strong><br />
-Eso va a tener mucho que ver con cómo se mueve el país, cómo se mueve la misma coalición. Ahí vas a ver dónde se posiciona una persona como Larroulet. A mí él me parece que es bien pragmático, le creo cuando dice que tiene como modelo a Boeninger. Él tiene claro que es de derecha, que es UDI, que viene de Libertad y Desarrollo, y eso lo hace moverse, pero siempre desde ahí, como Boeninger se movía desde un centro DC. Ya en la campaña Luis Larraín, que era el segundo en LyD, se movió. </p>
<p><strong>¿Se movió?</strong><br />
-Se movió con respecto a su hijo homosexual en la franja. Hay movimiento. Yo publiqué tiempo atrás en The Clinic un artículo criticando un informe en el que participaban Larroulet y Lucía Santa Cruz, donde objetaban la malla de historia y la terminología, decían que no se podía hablar de dictadura, etc. Y, sin embargo, la Lucía al día subsiguiente del anuncio de Lavín en educación escribió una columna  que yo habría suscrito perfectamente. Estaba en una postura muy razonable. El poder te pone en la disyuntiva de marcar posiciones, de moverte. Eso me parece positivo. Otro ejemplo: las posturas que Hinzpeter ha tenido durante el año, quitándole protagonismo al ministerio de Hacienda –en el gobierno de Bachelet, Andrés Velasco era un zar–, sus exabruptos me parecen refrescantes, incluso sus metidas de pata. </p>
<p><strong>¿Refrescantes de qué?</strong><br />
-Es interesante que haya una figura nueva como Hinzpeter, que se sienta tan seguro que no se cuida, y esto para posicionarse como una alternativa. Cuando critica a Golborne, cuando tiene este intercambio en el Congreso con el diputado Fidel Sepulveda, cuando habla de nueva derecha, cuando se transforma en un Eliot Ness contra la delincuencia…</p>
<p><strong>¿Qué te parece un ministro de Interior sheriff, que dice ser él, y no el subsecretario, quien responde por la delincuencia en Chile?<br />
</strong><br />
-Es un estilo agresivo que al parecer Piñera tolera, o estimula. Las veces que Pepe Piñera se ha tirado contra Hinzpeter, por ejemplo,  parecieran indicar que este saca de quicio a mucha gente. Eso ya es  refrescante. Estábamos tan acostumbrados con la Concertación a que los ministros eran como neutros, todos parecidos. Ahora hay personalidades, Golborne, Mañalich, ciertamente Hinzpeter. Y todo esto no lo esperaba de Piñera que, siendo muy centro de atención, como hay mucha atención, ha permitido que existan estas figuras, lo cual me parece saludable desde el punto de vista de la derecha. Por eso la derecha tiene hoy día más alternativas que la Concertación, donde algunos siguen pensando en Bachelet, viene de vuelta Lagos y últimamente ha estado viajando Insulza.</p>
<p><strong>Se viene Silva Cimma.</strong><br />
-Claro. A mí me parece que eso demuestra una cierta ventaja de la derecha. </p>
<p><strong>La Concertación sigue chapoteando. </strong><br />
-Así es. Y es posible que eso afecte a ciertas alternativas como Marco Enríquez. Hay mucha atención puesta en el gobierno, que tiene mucho poder, y dadas las circunstancias actuales, en que no hay competencia, tiene más poder aún.<br />
Y se pueden dar el lujo de barajar nuevas alternativas, de cometer errores y disfrutar la tribuna que tienen. </p>
<p><strong>Y además son dueños del estadio. </strong><br />
-Son dueños de todo y se sienten cómodos con los medios. Y la sociedad civil, el público, no les exige mucho. Eso me parece grave. Ahora, es verdad que de un tiempo a esta parte hay una suerte de vértigo en la política. </p>
<p><strong>¿Cómo así?</strong><br />
-Por ejemplo, en EEUU hubo grandes esperanzas cifradas en Obama, quien después cae estrepitosamente. Hay algo volátil en la opinión pública, en los electorados. Y eso es signo de que los partidos políticos, que antes canalizaban la opinión pública, están desgastados.</p>
<p><strong>Ahora todo está en manos de los publicistas.</strong><br />
-De los publicistas, de los asesores comunicacionales, que potencian la novedad, y por lo tanto agilizan todo, y una novedad que busca venderse y que alguien la compre, con poca reflexión, porque si los electorados se vuelven volátiles, significa que no están pensando mucho, que están reaccionando de guata a estímulos inmediatos. </p>
<p><strong>LAVÍN Y LOS DIENTES</strong></p>
<p><strong>¿Y le haces alguna crítica al gobierno?</strong><br />
-A mí me basta con seguir teniendo los resquemores con respecto a la derecha. Hay ciertos elementos en esta derecha que pueden llevarla a mostrar sus dientes de siempre. Por ejemplo, en el tema educacional, claramente mostraron la careta, ahí no hay ninguna novedad. Lavín y Piñera plantean esto como una revolución educacional, lo cual no es. </p>
<p><strong>¿Con qué tienen que ver esos dientes que podría mostrar la derecha?</strong><br />
-El modelo educacional que manejamos, y que tiene tantos desperfectos, es el modelo de ellos, de la dictadura. Y efectivamente lo que se necesita es cambiarlo. Ellos dicen que vienen a revolucionarlo y en el fondo lo mantienen intacto. </p>
<p><strong>¿Qué debieran cambiar y no están tocando?</strong><br />
-Terminar con la municipalización, y no lo van a hacer. Fiscalizar a todos los colegios subvencionados, y no están por eso sino por apoyarlos más y por reducir la educación pública. Es necesario fiscalizar a las universidades privadas, porque no han estado a la altura, la mayoría, de las regalías que van a empezar a disfrutar: más platas del Estado. Yo creo que no se merecen eso. Y Lavín lo estimula. Y bueno, quitarle horas a historia es muy evidente que les interesa fundamentalmente para tener estudiantes que sirvan para trabajos muy elementales, para ejecutar, para lo cual se necesita lenguaje –básicamente seguir instrucciones, no es que vayan a leer más literatura, es para adiestrarlos– y matemáticas –para cumplir funciones de contabilidad mínima–. </p>
<p><strong>Aumentando la brecha. </strong><br />
-Evidentemente, porque los colegios privados, por su parte, saben que tienen que enseñar literatura, filosofía, historia, para preparar gente dispuesta a liderar este país. </p>
<p><strong>Pero si el afán era potenciar lenguaje y matemáticas, ¿por qué crees que deciden restarle horas a historia y no, por ejemplo, a ciencias naturales o gimnasia?<br />
</strong>-Eso es ideológico, ahí nuevamente queda en evidencia el diente de ellos. La discusión histórica la hemos ganado, y la derecha reaccionaria, cerrada, pinochetista, tontamente conservadora, no se la puede. Y la sala de clase, el aula, era un lugar donde su visión estaría en deficiencia. Entonces, cortan las horas en que la gente discute. Porque si hay algo que hizo bien la Concertación fue plantear la idea de que había distintas alternativas interpretativas, y se trabajó mucho eso en la educación.  </p>
<p><strong>Cuando dices que la batalla historiográfica la hemos ganado nosotros, ¿a quién te refieres con ese “nosotros”? </strong><br />
-No solamente a la izquierda –aunque la izquierda historiográfica es muy potente: Gabriel Salazar y Julio Pinto, por ejemplo–, sino también a grupos feministas, grupos pro minorías sexuales, etc. Me refiero en definitiva a quienes se oponen al conservadurismo histórico, que fue muy fuerte a partir de 1973, en que se rescató las tesis de Alberto Edwards Vives, de Jaime Eyzaguirre, y a veces un rescate muy lúcido de la mano de Mario Góngora, pero también de la mano de Gonzalo Vial o de Bernardino Bravo Lira. </p>
<p><strong>Nuestro Premio Nacional de Historia 2010. </strong><br />
-Eso evidencia que no hay renovación. Premian al más reaccionario de los reaccionarios. Yo hubiera esperado de Lavín algo diferente en educación. Sé, eso sí, que están muy sorprendidos por la reacción que hubo a la reducción de horas de historia, producto de la cual no siguieron quitando horas más allá de los años anunciados (de 6 básico a 1° medio), sino habrían llegado hasta 4° medio quitando. La reacción fue positiva, empezaron a hablar otros historiadores y no sólo los que siempre hemos hablado.</p>
<p><strong>Esto contradice tu idea de que no hay reacción ciudadana a lo que hace el gobierno. </strong><br />
-No, es la excepción que confirma la regla, y un indicador de que hay que fiscalizar a los gobiernos, especialmente a éste que tiene mucho poder y ninguna contrapartida política. No queda otra que la sociedad civil supla ese vacío. Lo otro que evidencia el mismo modelo es la mirada cuántica que tiene Lavín. Lo único que le interesa son las mediciones. Ahí aparece el ingeniero comercial. Si ellos terminan siendo ingenieros comerciales, me parece que mostrarían la faceta continuista de la misma derecha.  </p>
<p><strong>Así con la derecha…</strong><br />
-Que va a continuar un buen rato. Y los siguientes gobiernos de derecha no pueden ser todos pragmáticos, eso tiene un límite, porque  se corre el riesgo de que se vuelvan populistas. Y además necesitan meter a los partidos políticos. </p>
<p><strong>IMPUNIDAD DE KARADIMA</strong></p>
<p><strong>Tú durante años hablaste de un bloque fáctico de poder integrado por la iglesia, el ejército y los empresarios de derecha. ¿Lo sigues viendo?<br />
</strong><br />
-No, está mucho más desordenado. No veo el bloque, porque funcionaba en oposición, en una transición pactada que inicialmente fue con pistolas sobre la mesa, de ahí que los fácticos actuaran como un bloque, pero ahora están desperdigados. El caso Karadima lo hace evidente. </p>
<p><strong>¿Por qué?</strong><br />
-Porque ¿quién quiere asociarse demasiado con una iglesia que es tan abusiva de sus propios fieles? De igual manera que ya no quieren asociarse con un Pinochet que roba –estaban dispuestos a asociarse con un Pinochet que le torcía el pescuezo a la gente y la torturaba, pero no con uno que roba–. Lo mismo con un Karadima que silencia a la gente a su alrededor para que no cuente la firme de lo que pasaba en la sacristía. </p>
<p><strong>Se está quedando sin condena judicial Karadima. </strong><br />
-No me sorprende, la impunidad ha sido la regla. Por eso que era tan grave traer de vuelta a Pinochet, sabíamos que no lo iban a condenar. Lo iban a emplazar, le iban a imputar cosas, pero se iba a morir en su cama tal como murió, es decir, inocente para los efectos legales, con sobreseimiento definitivo. Siempre he comparado a Pinochet con la Quintrala (la del siglo XVII), que siempre fue acusada y juzgada pero no condenada. Está esa imagen notable que recoge Vicuña Mackenna: que la Quintrala pende de un pelo en las puertas del infierno. Eso pasó con Pinochet. Precisamente porque no se condenó a la Quintrala tuvimos a Pinochet. Si no se condena a Pinochet, a Karadima tampoco se lo va a condenar, y así sucesivamente. Esa es la lógica de la impunidad. </p>
<p><strong>Leí una carta a La Tercera de un fiel exigiendo disculpas a quienes habían ofendido al padre Fernando.</strong><br />
-Eso ya es la impunidad total. </p>
<p><strong>Y el cardenal Errázuriz no dice nada claro, balbucea unos perdones al voleo. </strong><br />
-Esa es impunidad desvergonzada. Esa es la derecha dura. Y esa derecha dura existe. Pero me da la impresión que en este gobierno no ha mostrado los dientes, pero podría&#8230; Para mí no fue mayor sorpresa que Karadima hiciera todo lo que hiciera; a mí lo que me pareció escandaloso en su momento –lo denuncié años atrás– fue lo que me contó una persona que vive al frente de la parroquia El Bosque: que Karadima bendecía los 4&#215;4. Mi pregunta es si abrían el capó o no abrían el capó. Escandaloso. Yo lo habría condenado ahí. Eso me sorprendió. Que le tocara las campanillas al sacristán no es algo que me sorprenda. </p>
<p><strong>Se sabía, parece. </strong><br />
-Sí, es curioso. Yo conocí a Karadima una vez. En la casa de los Izquierdo en Osorno –los papás del que sale en la TV, Felipe–, y llegué a almorzar a esa casa y estaba Karadima, y estaba Vacarezza, obispo, muy inteligente. Por suerte estaba Vacarezza. Se me acercó en un momento Karadima y me dijo “Yo a ti te conozco”. Yo en esa época era jovencito. Y le dije: “No, usted no me conoce. No nos hemos visto nunca”. Era entrador. Era agresivo. No es que yo me pudiera imaginar la letra chica de lo que estaba haciendo Karadima, pero no me sorprende lo que salió a la luz, los mundos masculinos de esa índole se prestan para eso. </p>
<p><strong>COFRADÍA DE DEVOCIÓN </strong></p>
<p>“Los políticos europeos de derecha cuando vienen a Chile se espantan”, comenta Jocelyn-Holt.</p>
<p><strong>Con Vargas Llosa, con Guy Sorman. Larroulet tomaba nota de lo que decía Sorman hasta que habló de una derecha alejada de la moral católica, y ahí a Larroulet se le cayó el pelo (es un decir).</strong><br />
-Sí, lo mencionó Carlos Peña en una columna. Uno debería hacerse la pregunta de si las posturas religiosas de Larroulet, que probablemente son agudas, son equivalentes a las de María Luisa Brahm. Podríamos ahí encontrarnos con bastantes sorpresas. </p>
<p><strong>¿Por qué?</strong><br />
-Yo creo que hay muchos más laicos en la derecha de lo que uno cree, y tienen posiciones de poder. El solo ejemplo de Hinzpeter. Pusieron un judío en Interior, y un judío bastante ortodoxo que no me parece que en lo moral sea conservador. Eso me llama la atención. Ahora, es cierto que uno va a España y pregunta si los colegios del Opus Dei en España son tan selectivos socialmente como los de acá. Y lo primero que te contestan es que no, que ese es un fenómeno del Opus chileno. Ese tipo de sorpresas demuestra que la derecha europea o ciertos sectores de la derecha norteamericana son mucho más liberales que nuestra derecha. Si Chile fuera más católico o evangélico de lo que es –tiendo a pensar que no lo es un país muy religioso éste–&#8230;</p>
<p><strong>¿No? ¿Y buena parte de la derecha, por ejemplo, no lo es?  </strong><br />
-No, tienen una ideología muy conservadora, y acciones conservadoras como hacer alarde que tienen ocho niños o más. Y de que son de comunión diaria. Eso es enteramente ideológico. Es lo que quedó en evidencia con Karadima, porque al mismo tiempo les mete la mano en los calzoncillos y no importa. Si la derecha fuera más religiosa, tendríamos un conservadurismo mucho más norteamericano, integrista. </p>
<p><strong>¿No lo tenemos?</strong><br />
-Aquí el integrismo es económico, materialista. Y no es esto monopolio de la derecha, porque los sectores directivos de la Concertación por dios que se mostraron materialistas. Muchos de esos políticos aspiraban a tener directorios en las empresas, inicialmente en las estatales y a estas alturas del juego en cualquiera, a tener casa en Cachagua y Zapallar. </p>
<p><strong>Jaime Estévez es presidente de la UC.</strong><br />
-Estévez es el paradigma de esto. </p>
<p><strong>No sé si sea cierto que el catolicismo no es tan fuerte en Chile o que es más bien funcional a un integrismo económico. </strong><br />
-Eso es como los homofóbicos. Cuando hay una persona que es muy homofóbica, hay que tocarle el traste para saber qué tan homofóbico es. Lo que ocurre en Chile es que hay una lógica de combinación de negocios con ideología conservadora religiosa que camufla los orígenes sociales. En el fondo estos sectores son todos nuevos ricos, ascendidos muy recientemente, y ser conservador religiosamente te da pedigree. Es como la gente que antiguamente iba a los remates y compraba cosas viejas y alhajaba sus casas dando la impresión de que todo lo habían heredado. Ser devoto de la virgen María y terminar siendo camarera de la virgen del Carmen te puede dar ciertos puntitos, entrar en Schoenstatt te puede dar ciertos puntitos de profundidad religiosa tradicional. Y en la iglesia hay un cierto fenómeno de cofradía, una cofradía de devoción, y eso es muy bueno para los negocios. </p>
<p><strong>¿Por qué?</strong><br />
-Años atrás conté cómo los empresarios que vivían en La Dehesa bajaban por Santa María de Manquehue e iban a esa iglesia del cura Díaz que está al lado de El Mercurio, antes de llegar a sus oficinas se juntaban ahí. Lástima que ningún diario sacó fotografías de los choferes y de los autos. Era una especie de misa express, muy rápida, donde se juntaban todos, se veían, ideal para los negocios. </p>
<p><strong>Piñera no calza en esos grupos&#8230;</strong><br />
-¿Cuál es el catolicismo de Piñera? Tiene un tío, pero un cura muy diplomático, no es Medina, tampoco es “hurtón”. El catolicismo de Piñera abarca al Negro Piñera. No hay nada de qué preocuparse. Alguien me comentó que estuvo detrás de Piñera en la iglesia de Cerro Castillo. Me dijo que era un tipo lleno de tics, por lo tanto parece que estar en la iglesia no le baja los tics. ¡Piñera es tan poco profundo! Por eso a mí no me convencen cuando dicen que es inteligente, yo no lo creo, es tal la falta de profundidad suya que es notable. Sí es un tipo muy hábil, de una habilidad que va con los tiempos y por eso gana lo que gana y le va como le va. </p>
<p><strong>Es tan hábil que han capitalizado la serie de chascarros que ha dicho aduciendo que son prueba de su espontaneidad. </strong><br />
-Ah, eso es simplemente ignorancia. Si es así, el tipo no puede ser muy religioso, ni piadoso, ni su padre lo era, ni ese mundo del que se rodeaba lo era. La señora Picha probablemente era piadosa como son todas las señoras de esa clase social, que ciertamente son más piadosas que sus maridos. Este país en general no es piadoso. Si hemos tenido santos ha sido gracias al interregno de Juan Pablo II. Hasta ahora, no parecen haber prosperado los siguientes candidatos en lista, la Laurita Vicuña, el señor Hiriart, el hermano de Gabriel Valdés. No se han agilizado esas candidaturas a la beatificación. El papa anterior sí que les dio, tuvo una política preferencial por Chile. </p>
<p><strong>MAPUCHE, LA ISLA</strong></p>
<p><strong>Estuviste fuera de Chile, ¿estás al tanto de lo que ocurre en Isla de Pascua?</strong><br />
-No mucho. La Isla de Pascua es una clara expresión de las aspiraciones imperialistas de Chile. Chile tiene un capítulo  imperialista, que tiene que ver con los territorios del norte y con este peñón en la mitad de la nada ¡que queda muy lejos! Chile tiene que hacer soberanía permanentemente a través de los sellos. Y gente como Sergio Onofre Jarpa arma medio escándalo cuando la Isla de Pascua aparece en los sellos franceses. La Isla de Pascua es un fetiche perfecto que adentro tiene puros fetiches. El folclore pascuense es bien fetiche. Isla de Pascua es una obsesión chilena alimentada por la misma sicología que inspiró los reclamos por las Malvinas en los argentinos, que fueron capaces de hacer esa guerra con costos altísimos, una guerra imbécil. El nacionalismo chileno puede convertir a la Isla de Pascua en un motivo de cuanta tontera es dable. No me sorprendería. Yo a veces he pensado escribir una novela satírica ubicada en Isla de Pascua. </p>
<p><strong>¿Y el caso mapuche? ¿Cómo viste el desarrollo de la huelga de hambre, sus efectos?</strong><br />
-El caso mapuche es simplemente escaladas de un proceso que lleva años. A mí lo que me sorprendió fue la torpeza de la huelga de hambre. </p>
<p><strong>¿Por qué?</strong><br />
-Lo que quedó en evidencia –fue Hinzpeter quien lo hizo evidente– es que fue una huelga de hambre asistida, y por tanto creo que fue más costoso para el movimiento mapuche que para el gobierno. Yo siempre he apoyado las reivindicaciones mapuche, pero me parece que uno no juega con pistolas cargadas. Una huelga de hambre es como jugar ruleta rusa. </p>
<p><strong>Pero las demandas mapuche te siguen pareciendo legítimas.</strong><br />
-A grosso modo sí, completamente legítimas, pero no me parece que la huelga fuera una manera de reforzar la legitimidad. Al contrario. Me pareció de una torpeza infinita. </p>
<p><strong>NACIONALISMO Y LEMA</strong><br />
<strong>En tu libro “La Independencia de Chile” decías que nuestra emancipación fue un hecho “más bien casual, sorprendente y confuso”. Por otra parte, hace unos meses, Carla Cordua dijo en The Clinic: “¿En qué consiste la independencia chilena? No consiste en nada”, refiriéndose al contexto de la globalización. ¿Qué te pareció el chovinismo, el patriotismo ilimitado con que se celebró el Bicentenario?<br />
</strong><br />
-Estoy de acuerdo en que el nacionalismo es vacío de sentido, es un recurso que emplean los Estados para legitimarse. Y eso en un mundo globalizado pierde peso y el Estado nación es cada vez más débil. Hasta ahí estaría de acuerdo con la postura de Carla. Ahora, en general me parece que, sin perjuicio de que fue accidental, lo que se hizo a partir de la Independencia no es para nada accidental. Nos volvimos republicanos, la política pasó a ser el eje nacional. Las instituciones republicanas como el Congreso, los grupos políticos, la Universidad de Chile, la educación pública, la Constitución, los derechos y garantías de las personas, no me parecen para nada algo menor, sino fundamental. A partir de la Independencia, se hizo un proyecto nacional muy notable. Y eso es lo que nos permitió ser históricos. En cuanto a la celebración del Bicentenario, yo hubiese esperado más discusión sobre qué tan republicanos somos, sobre la educación pública, etc. </p>
<p><strong>Alguna vez mencionaste la idea de cambiar el lema nacional.</strong><br />
-Sí, por una línea de Gabriela Mistral: &#8220;Todo tiene la patria y parece que todo necesita&#8221;. Es una curiosa mezcla de esperanza y realismo. Me gusta por eso mismo. También cambiaría la bandera de Zenteno, fea, que nos condicionó políticamente en forma geométrica y milica, en un sentido distinto a si hubiéramos continuado con la bandera más tipo pastel que tenía Carrera. Si el Ejecutivo no estuviera en La Moneda –ese neoclásico duro–, si hubiera otra patrona en vez de la virgen del Carmen –una virgen milica–, si no tuviéramos un himno tan marcial, este país sería distinto.</p>
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		<title>“¿En qué consiste la independencia chilena? No consiste en nada”</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Aug 2010 19:01:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
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<div><strong><br />
</strong></div>
<p><img class="size-full wp-image-18861 aligncenter" title="cordua-cara" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/08/cordua-cara.jpg" alt="" width="300" height="322" /><strong><em> </em></strong></p>
<p>Doctora en filosofía, profesora y ensayista, Carla Cordua acaba de publicar “Once ensayos filosóficos” (Ediciones UDP), donde repasa las obras de algunos de los pensadores a los que ha dedicado buena parte de su vida, desde Hegel y Kant hasta Wittgenstein y Sloterdijk. También publica “Descifrando la ocasión” (Catalonia), que recoge sus columnas publicadas en El Mercurio y algunas revistas entre 2005 y 2008. Aquí, Cordua reflexiona sobre el derrotero del mundo globalizado en el contexto de la explosión demográfica, advirtiendo del colapso planetario pero haciendo críticas al ecologismo radical; también comenta las payasadas del gobierno, la educación chilena y el medievalismo con que piensa la iglesia católica.<span id="more-18860"></span></p>
<p><strong>Usted dice que aparentemente, por oposición al monismo totalitario antiguo, somos todos pluralistas, pero que en el fondo no es tan así.</strong></p>
<p>-Me río de eso: hoy día no importa poner el tema del pluralismo porque todos somos pluralistas, pero no lo somos del todo.</p>
<p><strong>¿En Chile particularmente?</strong><br />
-En Chile particularmente, por el aislamiento, porque el océano Pacífico y la Cordillera de los Andes son las murallas más altas que un país puede tener. Realmente, Chile es el último rincón del mundo. Y esto yo encuentro que se nos nota mucho, tenemos que batallar para no escandalizarnos de todo lo que es distinto a nosotros. Es una batalla. Todos los chistes de Darwin son a costa de la ignorancia de la clase alta chilena.</p>
<p><strong>¿Por ejemplo?</strong><br />
-Darwin habla con el gerente de una mina que le pregunta por la familia de los Rex&#8230; Porque los reyes de Inglaterra se escriben, por ejemplo, Carolus Rex, que viene del latín y quiere decir rey, entonces este gerente le pregunta si los Rexes tienen descendientes. Es una cosa terrible.</p>
<p><strong>En su libro “Cabos sueltos”, usted escribe, bajo el título de “Originalidad”: “hemos inventado en América, sin quererlo, una especie inusitada de clase social: la burguesía radicalmente inculta”. </strong><br />
-Sí, yo pienso eso en contraste con Europa, donde la burguesía es la clase culta –no el proletariado ni los nobles con mucho dinero, que no tienen para qué educarse porque tienen tanta plata–. Aquí la burguesía es la clase ignorante. Y también porque el sistema de clases en Chile está tan asentado y enraizado que no ha corrido nunca ningún peligro.</p>
<p><strong>¿Cómo?</strong><br />
-Nacer dentro de una familia ya significa tener la vida resuelta, porque el hijo o toma el negocio de la familia, o hereda el dinero o las tierras que desde el comienzo del país han sido de la familia. Entonces, la educación no forma parte de las necesidades vitales de los miembros de esa clase. A mí eso me parece una burguesía ignorante en serio, una burguesía sólidamente ignorante. No es que no haya miembros con intereses, pero son excepciones, vocaciones personales. Los padres de familia, si patrocinan que los hijos vayan a la universidad y aprendan una profesión, están pensando en dos o tres profesiones que dan bastante dinero: abogado, ingeniero o médico. En todo lo cual se ve que el interés de estas familias no es que el hijo se eduque ni que desarrolle todas sus capacidades de inteligencia, sino que gane plata.</p>
<p><strong>Hay un diagnóstico compartido respecto a la mala calidad de la educación chilena. ¿Usted lo suscribe?</strong><br />
-Absolutamente.</p>
<p><strong>¿Cuál es el problema de la educación en Chile?</strong><br />
-Que, por ejemplo, los ministros de educación, antes, durante y después de la dictadura han sido ingenieros. Ahora hay uno que no lo es. Pero, ¿cómo un país, que tiene un interés serio en la educación, se la entrega a los ingenieros? No se puede elegir una profesión más ajena a una comprensión amplia y generosa de la educación. Un ingeniero es bueno para hacer caminos y puentes…</p>
<p><strong>No siempre. </strong><br />
-Bueno, claro, a veces se les caen los puentes. Pero lo que no se les puede pedir es que sean ministros de educación. Y aquí nunca ha llamado la atención eso. La educación es una oportunidad que una cultura le ofrece a una persona para que se comprometa íntimamente a desarrollarse todo lo que pueda, sentimental, intelectualmente, en todas direcciones; es una oportunidad muy íntima, y hay que saber respetar la relación que una persona tiene consigo mismo, si es que le interesa aprender algo o no; es verdaderamente autoeducación, en el fondo. Asistida, cuidada, fomentada.</p>
<p><strong>¿Qué le parece la idea del nuevo ministro de aunar en una misma institucionalidad a universidades públicas y privadas?</strong><br />
-Aquí la situación de las universidades es bastante caótica. No conozco muy bien el plan del gobierno, y no sé si obedece o no a un intento de establecer algún tipo de control estatal sobre el desorden de universidades que ofrecen carreras para las que no hay campo de trabajo. Es una locura cómo le venden a personas de escasos recursos carreras carísimas que no van para ninguna parte. Y no hay ningún control oficial de eso. Es un negocio que es un negociado desde la partida.</p>
<p><strong>Buena parte de las universidades privadas, además de muy lucrativas, son confesionales, cuando no ideológicas, ¿podría tener facultades el estado para regular eso o no?</strong><br />
-Yo creo que el Estado debe intervenir con la educación sólo para exigir eficacia y rendimiento. Rendimiento en terrenos reconocidamente útiles para las personas, el país y la producción en general. Las ideologías no deben ser controladas estatalmente. Debería haber una defensa de las personas individuales –o de las familias para sus hijos– si les tratan de imponer una ideología. Pero no debe haber prohibición. No debería nunca haber una ideología perseguida por el estado, como el marxismo o el anarquismo. Aquí hubo un movimiento anarquista, por los años 20 del siglo pasado. Si hay gente que quiere informarse sobre eso, o incluso embarcarse en eso, eso no debería perseguirse. O sea que podría haber escuelas profesionales en las cuales se patrocinara una cosa como el anarquismo. Ahora, que tuviera eso una utilidad para los anarquistas, lo dudo mucho porque un poco se derrota a sí misma una ideología de ese tipo, pero hay que dejar hacer. Y dejar que la gente tal vez se retire. ¿Quién quiere ser anarquista? Nadie, en realidad. Lo peor es la prohibición, porque le da un carácter tentador a estas cuestiones que ojalá que no lo tuvieran.</p>
<p><strong>Cuando la universidad se transforma en un ente replicador –ubicado en el mismo barrio en que se vive– de un puñado de prejuicios de la familia, e independiente de que usted crea que el estado no deba regular eso, uno le puede hacer una crítica, ¿no?</strong><br />
-Eso sí, naturalmente. ¡Crítica!, todo el mundo debería criticar para todos lados, a los demás y a sí mismos. En eso no tiene por qué haber una cortapisa. Los que tienen miedo de la crítica es porque tienen miedo de pensar en realidad, de tener que enfrentarse a alguien que hace un argumento. Lo que no hay que permitir es la crítica armada, la crítica de los que fabrican bombas o le disparan a sus rivales, pero la crítica como tal –proponer argumentos para la discusión–, eso debería ser libérrimo. Aquí hay mucho miedo de escuchar que se digan en voz alta ciertas opiniones que no le gustan a la gente.</p>
<p><strong>¿Por ejemplo?</strong><br />
-Ya casi nadie se dice comunista en Chile después de la dictadura. No es que no haya comunistas, pero se han buscado ahora otros nombres, son progresistas o alguna otra cosa más blanda, cubierta de un disfraz. ¿Y por qué? Porque en un momento dado se pagaba en Chile con la libertad el militar en un partido. Pero ser comunista es una cosa perfectamente comprensible; digamos, yo no lo soy, pero eso no quiere decir que me parezca absurdo. Igual los anarquistas: el estado suele ser tan opresivo, arbitrario y peligroso para los individuos que no puedo pensar en alguien que no aspire a la desaparición total del estado, en algunos momentos de su vida al menos, que sea un anarquista de fin de semana.</p>
<p><strong>CAPITALES GLOBALES</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>“En el siglo XX, que trajo los cambios más vertiginosos de la historia universal, el pensamiento político no produjo novedades duraderas que desplazaran estas proposiciones”, escribe usted, aludiendo a la democracia liberal capitalista del siglo XVIII y el socialismo del XIX. ¿Se atreve a especular con algún derrotero para el siglo XXI?</strong><br />
-Eso que dije ya no lo diría así, por el hecho de que hoy día las grandes preguntas políticas son un derivado de la globalización, del intento de debilitar las fronteras nacionales y pensar políticamente en función del puro dinero, de los capitales que circulan por el mundo. Por ejemplo, si vamos a interpretar una guerra como la de Afganistán, pensamos con toda razón primero que nada en por qué diablos los americanos se han ido a meter ahí, y por qué no se salen si no han podido ganar la guerra. ¿Qué hacen ahí? ¿Otro Vietnam? No del todo; parecido en el sentido de que no pueden ganar la guerra, pero desigual en el sentido de que los intereses económicos en ciertos territorios donde hay minas de litio y petróleo son los que los llevaron a invadir. Los motivos económicos están a la vista, aun cuando ellos siguen hablando de la guerra contra el terrorismo, toda una retórica que no tiene ningún espesor y no explica nada. Si vemos cómo una marea del dinero envuelve a la tierra hoy día, tenemos allí una situación bastante nueva, porque los capitales han sido internacionales por mucho tiempo, pero no globales, y ahora lo son, eminentemente.</p>
<p><strong>¿Lo que significa qué?</strong><br />
-Por ejemplo, que los EE.UU. inviertan furiosamente en China; ellos hablan mal del gobierno chino, se presentan como críticos y enemigos, pero invierten. Porque en China el  dinero invertido da más interés. Y hacen guerras por esa razón o se retiran de guerras perdidas porque ya no tienen interés en alguna de estas fuentes de riquezas naturales. Entonces, pensar políticamente a partir de esta corriente global de los grandes capitales es un pensamiento político que está en pañales y que se tiende a confundir con la teoría de Marx que dice que los intereses económicos son los que gobiernan las culturas, pero eso es todavía metafísico. No tenemos grandes teorías políticas que nos expliquen todo esto suficientemente, hay ahí una tarea pendiente.</p>
<p><strong>¿Por qué hacer la tarea?</strong><br />
-Para pensar qué va a pasar a la larga con esta situación, porque como los mayores capitales son de grandes empresas o de propiedad personal de algunos pocos, eso en cierto sentido determina un futuro para la globalización, a la que no hay quien ataje. Si bien el futuro nunca puede ser descrito porque no ha llegado, puede decirse que el futuro mundial que se esboza a partir de este hecho del flujo global de capitales requiere de una teoría o una nueva forma de pensar.</p>
<p><strong>¿Y usted ya tiene alguna idea?</strong><br />
-No. Veo la novedad de la situación. Y que los enemigos de la globalización están desenfocados, porque eso no lo gobierna nadie, lo gobierna el dinero.</p>
<p><strong>GLOBO CHICO</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Otro aspecto crucial para Carla Cordua a la hora de pensar la política actual es el crecimiento de la población mundial. </strong><br />
-Estamos muy cerca de que este globo nos quede chico. Muy, muy cerca. ¿Y qué quiere decir chico en este caso? Que no dé para que todos coman. La situación política que se va a definir a partir de la falta de agua consumible por las personas –de agua y de alimento– es pavorosa. No sabemos todavía cómo va a ser, porque, aun cuando hay cientos de miles de niños que mueren de hambre en ciertos puntos perfectamente definidos del planeta, todavía los países en los cuales hay que comer no se dan por aludidos. Siguen hablando de patrocinar la igualdad, lo que es muy fácil cuando uno es un teórico de la democracia y dice que todos tienen derecho a voto, a respirar, a comer, a beber agua y todo lo demás, pero…</p>
<p><strong>Tiene que haber agua.</strong><br />
-Claro, cuando llegue el momento en que el agua que yo tomo se la quiera tomar mi vecino, y solo haya para uno de los dos, no hay democracia que alcance. La población crece de la manera más desaforada y sin control. A pesar de las guerras, de las hambrunas, de los aviones que se caen. ¿Y hay alguna clase o nación de personas dispuestas a compartir aquello que es necesario para sobrevivir? No. Y eso no se dice. Se sigue hablando de que estamos detrás de la igualdad, pero la igualdad no va a significar nada cuando cada uno esté peleando por sobrevivir. Esto se está llenando. Y la iglesia católica sigue oponiéndose, pensando en términos medievales, a los controles de la natalidad, que son ¡urgentes!, y no sólo en nuestro medio, sino también en los sitios en que la gente no tiene ninguna tecnología para controlar esto. Algunos pocos que piensan en esto son vistos como enemigos de la humanidad, del humanismo.</p>
<p><strong>Catastrofistas.</strong><br />
-Claro, gente que anuncia el fin del mundo y cosas así. Y no es eso. Peter Sloterdijk habla de híperpolítica para referirse al pensamiento político que se ocupa de las posibilidades de seguir viviendo, de comunidades que no caben en el mundo.</p>
<p><strong>CONO SUR</strong></p>
<p><strong><img class="alignnone size-full wp-image-18862" title="cordua-apaisada" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/08/cordua-apaisada.jpg" alt="" width="600" height="320" /></p>
<p></strong></p>
<p><strong>Hace usted una apología del ecologismo, pero a continuación señala que “sus limitaciones como enfoque inteligente de la vida se sienten desde el comienzo”. </strong><br />
-Habitualmente los ecologistas son bastante limitados en su punto de vista. En primer lugar, tienen el prejuicio de que el hombre no es parte de la naturaleza, lo que es completamente absurdo. Dicen: “El hombre ha envenenado el aire y las aguas, es malhechor, explota la caza de la ballena y derrama sangre…”. No podría haber la cantidad de hombres que hay hoy día si no fuera el hombre un abusador de la naturaleza no humana. Eso es obvio. El hombre es como una enfermedad del mundo, que se ha adecuado a todos los climas y se ha multiplicado locamente y tiene que comerse a los demás seres vivos, y ya no es una cuestión de elegir si se come los pollitos o los cría para mirarlos crecer con ternura. El hombre es una parte de la naturaleza que destruye otras partes. Y ha podido sobrevivir y expandirse porque lo hace sin escrúpulos. Entonces, no es la hora de empezar a hacernos vegetarianos. ¿Y qué? ¿Dejar que los virus nos devoren a nosotros? La gente dice “yo sólo como lechugas y naranjas”.</p>
<p><strong>O: “yo no como cadáveres”. </strong><br />
-Así dicen. Muy bien, pero las naranjas sí se las come, es todo lo mismo. En ese sentido es que yo hallo un poco sosa la postura ecologista cuando es muy radical. El ecologista de alguna manera sigue pensando, en términos teológico-metafísicos, que el hombre, puesto aquí por una agencia supranatural, actúa contra la naturaleza.</p>
<p><strong>Usted buscaría un ecologismo racional. </strong><br />
-Exactamente. Que nosotros empezáramos a tomar medidas para no agotar ciertos recursos naturales. Por ejemplo, podríamos contentarnos con explotar cuidadosamente el petróleo –ahora se ha visto que no pueden tapar los hoyos que le han hecho a la costra terrestre–. Llegar y comerse todo el alimento en un fin de semana es el disparate más grande. Hay que pensar a la larga y no envenenar los océanos, el aire.</p>
<p><strong>Del proyecto de Hidroaysén, ¿qué piensa?</strong><br />
-Nuestra visión está presionada por la situación internacional. Nosotros como país relativamente pobre tenemos derecho a hacer hoyos y sacar lo que podamos para desarrollarnos y poder darle de comer a la gente que no tiene. Porque los países ricos, que son los que gastan más energía, los que queman el petróleo y producen más desechos, no ahorran en el gasto, y mientras ellos no lo hagan, ¿por qué nosotros, o Brasil, por ejemplo, que es un país con grandes dificultades económicas, no va a talar los bosques de la selva amazónica? ¡Si nosotros somos los pobres, los atrasados! En lo que habría que pensar es en que después le vamos a ceder esos depósitos de combustibles que puede haber en el sur a una gran compañía internacional, para que ellos lo exploten en vez de hacerlo el estado. Y como las naciones son en este momento una máscara un poco ilusoria –estamos metidos en una corriente de poderes que ya no es nacional, el pensamiento nacional tuvo su hora–, tenemos que pensar en términos universales.</p>
<p><strong>¿Y?</strong><br />
-Y si lo hacemos, la cuestión de Hidroaysén hay que verla a la luz de si nosotros podemos cultivar lo que hay en nuestro territorio para tener el punto de partida y hacer ciertas cosas que hacen una falta inmensa, como atender justamente a la educación, para que sea decente y no lo que tenemos ahora…Y ya deberíamos estar conversando con la Argentina para hacer planes en conjunto, con Bolivia, con Perú. Los planes políticos estarían mucho mejor pensados en términos del Cono Sur. Sería una unidad mucho más razonable en este momento, en vez de estar pensando si nos gusta o no que en la Argentina se haya convertido en ley el matrimonio homosexual, a lo que los obispos aquí dicen que “es una aberración”, aun cuando la mayoría de esos homosexuales que se casan son católicos. Es toda una confusión grande.</p>
<p><strong>A cuestiones como la del matrimonio homosexual, ¿Chile se podrá negar eternamente o sólo puede aspirar a dilatarlas?</strong><br />
-Sólo puede dilatarlas. En Europa esto ya es cosa reconocida, no se discrimina por preferencias sexuales. ¿Qué interés tiene eso para nosotros? Déjenlos que hagan lo que quieran. La iglesia católica en Chile es tan retrógrada, no se quiere poner al día, considera eso una amenaza espantosa. Aquí hacen ahora objeciones a que trabajemos unidos a estos países vecinos con argumentos idiotas. El Perú hace lo mismo: la cosa de que Chile compra demasiadas armas y pone en peligro la independencia del Perú, que no es ninguna independencia tampoco. No es independiente de nada. Ningún país lo es. Aquí se celebra el bicentenario de la independencia como la gran cosa. ¿En qué consiste la independencia chilena? No consiste en nada.</p>
<p><strong>Unasur, ¿qué le parece?</strong><br />
-Es de nuevo un grupito de intereses ideológicos más o menos parecidos que no va para ninguna parte.</p>
<p><strong>¿Ve en Latinoamérica algún liderazgo atractivo? </strong><br />
-No. Estamos mal nosotros. Lo que sí me interesaría sería mantenerme más o menos al día en el pensamiento político europeo, donde hay gente pensando en el futuro en términos inteligentes.</p>
<p><strong>¿Como quién?</strong><br />
-Alain Badiou se me ocurre en este momento como una persona instructiva de leer. Se lo recomiendo.</p>
<p><strong>¿Se lo recomienda a los políticos chilenos?</strong><br />
-No, no lo van a leer. No lo van a entender tampoco.</p>
<p><strong>PAYASADAS</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>¿Qué aprecia y qué teme del nuevo gobierno que tenemos?</strong><br />
-Lo que más temo es la novedad.</p>
<p><strong>¿Cómo así?</strong><br />
-El que esté constituido por gente que se ha preciado hasta hoy de ser mayormente apolítica. Eso lo hallo peligroso. Ver a esos ministros que no tienen idea en lo que están metidos, perdidos completamente. Son empresarios que lo único que saben es ganar dinero, pero sin ninguna experiencia política. Por ejemplo, el presidente los nombra embajadores  en la China. Y aceptan. Luego van a ver la embajada, la encuentran un desastre, porque no hay dinero, y renuncian. Les importa un pepino. No son personas que entiendan la situación. Ese que fue de embajador a la Argentina…</p>
<p><strong>Miguel Otero. Pero con Otero más que apoliticismo o inexperiencia, lo que asoma es el conservadurismo y pinochetismo que existe en buena parte de la derecha. </strong><br />
-Sí, pero que el presidente no comparte, no es un extremo conservador. Hay varios factores aquí que están pesando. No es sólo que la derecha haya ganado, cosa que yo lamento, pero como la izquierda se dividió, ahí tiene el resultado, y tampoco es para ponerse a llorar por cuatro años que hasta quizá le sirvan a la Concertación para desperezarse. Los puestos públicos son muy mal pagados en Chile, entonces a estos caballeros a los que el presidente ha sacado de sus gerencias, de sus participaciones en consejos de tal empresa, que ganan plata por todos lados, los mete en un puesto público, duran quince días y empiezan a decir “en qué me he metido”.</p>
<p><strong>¿Y el presidente?</strong><br />
-El presidente obviamente representa una posición política que no comparte la gente que  tiene en sus ministerios. ¡Y no les hace ningún caso! Anda por todos lados luciéndose porque tiene un fuerte elemento histriónico; él mismo dice: “yo desde chico quería ser presidente”. Es atroz pero ya está. Tiene mucha plata, para él era como la cereza que le faltaba a la torta esta cuestión de ser presidente.</p>
<p><strong>¿Y a qué hora gobierna?</strong><br />
-Va por todas partes, como trabajador, dándose un toque proletario; falso, por cierto. Anda con esa parka roja, y ya los subsecretarios van de parka azul. Es una payasada. Pero los países subsisten a pesar de sus gobiernos. Habrá que pasar estos cuatro años con esta gente, en quienes veo poco rendimiento. Por todo le echan la culpa al terremoto, pero tampoco han atendido bien al terremoto.</p>
<p><strong>¿No?</strong><br />
-Empezaron a reconstruir el país antes de recoger las ruinas del terremoto, lo que ya hace sospechar que no han hecho la tarea básica. No han hecho sino esas mediaguas que son, la verdad, inhabitables.</p>
<p><strong>¿Y la famosa experticia?</strong><br />
-Es que todo está improvisado, las cosas no está saliendo bien. La ministra de vivienda va y hace dos o tres casas, instala a tres familias, se fotografía con ellas y se vuelve para Santiago, porque ya la reconstrucción está andando. Hay un fuerte elemento de exhibición, más teatral que otra cosa.</p>
<p><strong>Actúan pensando en las encuestas. </strong><br />
-En las encuestas no les ha ido tan mal justamente porque la propaganda es muy poderosa. Se consigue dar la impresión de que están pasando muchas cosas. El presidente VA a todas partes; no hace mucho pero VA. Se muestra. Se abraza con la gente. Se aloja en una mediagua, y después se sabe que es una mediagua un poquito rara, con electricidad, con un baño. Hay un elemento histriónico muy poderoso. ¿Qué resultado da esto a largo plazo, en cuatro años? Es difícil de prever.</p>
<p><strong>¿Prefiere entender estos cuatro años como una oportunidad para que la Concertación se rearticule? </strong><br />
-Sí, pero no sé si lo que nos conviene es que vuelva o que simplemente se refunda en una cosa más llevadera. Era tan frágil, pensando que Enríquez Ominami obtuvo el 20% de los votos. Mejor que se haya hundido el barco de una vez y que se vea alguna alternativa de organización. Una cosa buena ha pasado.</p>
<p><strong>¿Qué?</strong><br />
-La primera intención de la derecha al ganar las elecciones fue traspasar a la DC al lado derecho, y no pudo. Esa es una buena señal. La DC es un partido bastante desgastado, en que hay mucha decadencia: son los radicales de ahora, tratando de pescarse de todas las cosas, pero el partido no cambió de alianza.</p>
<p><strong>¿Y eso es bueno?</strong><br />
-Es que sin la DC no hay cómo ganar una elección aquí. Vamos a quedarnos con este democracia un poco de apariencia que tenemos, porque ¿cuál es la alternativa? ¿Los militares? No son confiables políticamente, No nos queda otra que trabajar con estos partidos políticos, que son harto poca cosa, por Dios que son poca cosa. Arrate, por ejemplo. no hacía mala impresión, pero yo a Enríquez Ominami lo hallo muy dudoso. Él, junto a la elección de Frei como candidato que no iba a salir de ninguna manera, era el fracaso garantizado de la Concertación.<br />
___<br />
<img class="alignleft size-full wp-image-18863" title="cordua-descifrando" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/08/cordua-descifrando.jpg" alt="" width="180" height="275" /><img class="alignright size-full wp-image-18864" title="cordua-once" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/08/cordua-once.jpg" alt="" width="180" height="254" /></p>
<blockquote><p><strong>DESCIFRANDO LA OCASIÓN<br />
Carla Cordua<br />
Editorial Catalonia<br />
2010, 160 páginas.&nbsp;</p>
<p></strong><strong>ONCE ENSAYOS FILOSÓFICOS<br />
Carla Cordua<br />
Ediciones Universidad Diego Portales<br />
2010, 268 páginas.<br />
</strong></p></blockquote>
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		<title>Catulo a la chilena</title>
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		<pubDate>Sun, 30 May 2010 12:20:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
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		<description><![CDATA[POR VICENTE UNDURRAGA Justo para esta semana tenía preparado, para la sección “Volvamos a los clásicos” de este pasquín, un lote de poemas de Catulo -Cayo Valerio Catulo (84 a.C. &#8211; 54 a.C.), escritor latino que, además de recados a una enigmática mujer, Lesbia, a quien amaba y odiaba, escribió virulentos versos destinados a denigrar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/05/catulo.jpg" align="right" />POR VICENTE UNDURRAGA<br />
Justo para esta semana tenía preparado, para la sección “Volvamos a los clásicos” de este pasquín, un lote de poemas de Catulo -Cayo Valerio Catulo (84 a.C. &#8211; 54 a.C.), escritor latino que, además de recados a una enigmática mujer, Lesbia, a quien amaba y odiaba, escribió virulentos versos destinados a denigrar y amenazar a enemigos y rivales amorosos-, poeta con quien inauguré tal sección en abril de 2007 y con quien ahora, por primera vez, me permitiría repetir el plato, básicamente por haber dado hace poco con una traducción harto más viva que las que hasta entonces conocía. Me refiero a las versiones de Juan Manuel Rodríguez Tobal (publicadas por la editorial española Hiperión), quien en su prólogo dice: “harto familiares nos son los textos clásicos que nos hablan en un lenguaje extraño y anticuado. Esta práctica en Catulo se convierte poco menos que en atentado. El carácter ocasional y aparentemente espontáneo de gran parte de sus poemas y el vigor que en ellos imprime a sus pasiones pierden en nuestra lengua toda su fuerza si la traducción consiste en la pura y simple transmisión de un contenido, revestido, las más de las veces, de una mojigatería absolutamente extraña al original”. Y por ello Rodríguez Tobal dice haberse tomado libertades y divertido en vez de haberse aburrido y dejado esclavizar por “un respeto absoluto a la literalidad”. <span id="more-16594"></span></p>
<p>Ya estaba diagramada la página de “Volvamos a los clásicos”, pues, cuando me llegó un sobre, de parte de Adán Méndez, poeta y director de Ediciones Tácitas, con un ejemplar de “Leseras”, versiones de todos los poemas breves de Catulo realizadas por Leonardo Sanhueza, poeta y columnista de Las Últimas Noticias. Así es que cancelé la página para, en su lugar, reseñar este libro y reproducir una lesera.</p>
<p>Las versiones de Sanhueza continúan, o extreman, la senda de Rodríguez Tobal y Ernesto Cardenal, esa línea de atrevimiento, libertad y antimojigatería a la hora de traducir que es también la que siguió radicalmente Nicanor Parra con su “Lear Rey &#038; Mendigo”.</p>
<p>Sanhueza da una versión bien chilena de los poemas de Catulo, que originalmente fueron bien latinos, entendido esto como harto feroces, plagados de expresiones de grueso calibre, muy locales en sus giros. Por ello es que aparecen en esta traducción expresiones tales como “fleto blandengue”, “la puta que te parió”, “ayayay”, “minita” y “enorme pichula”. E incluso hay versionado como zamacueca un poema de Catulo que termina así: “si te parece poco / córtate un coco”. No por todo lo anterior se trata de versiones ininteligibles para, por ejemplo, un venezolano, un guatemalteco o un español; al contrario, la frescura y la fluidez de los versos hacen que ésta sea una traducción que acerca a un autor que -no hay que olvidarlo- hizo lo suyo hace ya más de veinte siglos. </p>
<p>Es insoslayable el echar mano a localismos para traducir a un autor que usó los que -en su momento, lugar y lengua- tenía a la mano. Y, por último, me parece digno de celebración que tales localismos sean chilenos, acostumbrados como estamos a los ingratos españolismos. Resultante de esto es que, por ejemplo, donde alguna vez hubo que leer “Os daré a probar y os impondré mi virilidad / Aurelio bardaje y Furio marica”, ahora se lea: “Los sentaré en la picana y les pondré el chupete, / Aurelio maricón del hoyo y Furio chupapicos”.</p>
<p>En cuanto al título, “Leseras”, cuenta Sanhueza que lo tomó de uno de las escasos lugares -el poema I- donde Catulo se refiere a sus propios textos, y lo hace tildándolos de “nugae”, expresión latina que Rodríguez Tobal tradujo por “tonterías” y Ernesto Cardenal por “sonseras”. Como sea, no todo en Catulo es diatriba ni chacota, no todo es lesera; que se haya referido así a sus poemas no es más que el uso del tópico de la falsa modestia. En Catulo, en “Leseras”, también hay espacio para la seriedad, pero no para la beatería; lo hay para la muerte, pero no para mortificaciones circunspectas.</p>
<blockquote><p><strong>“UNA HORRENDA MARACA ME HA SUBIDO AL COLUMPIO”<br />
</strong><br />
Atención, todos mis endecasílabos,<br />
vengan de donde estén y cuántos haya:<br />
una horrenda maraca me ha subido<br />
al columpio y se niega a devolverme<br />
-súfranlo- nuestra libreta de apuntes.<br />
Todos tras ella, pidamos lo nuestro. </p>
<p>¿Cuál es? Esa de ahí, la que camina<br />
horrible, siempre con una risa teatral<br />
e indigesta en su hocicamen de perro.<br />
A rodearla ya, pidamos lo nuestro:<br />
“Maraca hedionda, pasa la libreta,<br />
pasa la libreta, hedionda maraca”.</p>
<p>¿Qué? ¿Te da igual? ¡Pantano, lupanar<br />
o lo que pueda haber más putrefacto!<br />
Pero no hay que conformarse con esto,<br />
y al menos estrujémosle un rubor<br />
a su inmutable caracho perruno<br />
y gritemos de nuevo, con más fuerza:<br />
“Maraca hedionda, pasa la libreta,<br />
pasa la libreta, hedionda maraca”.</p>
<p>Nada sacamos. Nada. Ni se mueve.<br />
Debemos cambiar los procedimientos<br />
a ver si algo podemos conseguir:<br />
“Dama ejemplar, ¿nos pasa la libreta?”. </p>
<p>                                (poema XLII)</p></blockquote>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/05/catulo01.jpg" align="right" /><br />
<blockquote>LESERAS<br />
Catulo<br />
Ediciones Tácitas, 2010, 119 páginas.</p></blockquote>
]]></content:encoded>
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		<title>Eugenio Tironi, ex asesor de Frei: “Hace 15 años que cargo con la cruz del lobby”</title>
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		<pubDate>Sun, 23 May 2010 11:00:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
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		<description><![CDATA[POR PABLO VERGARA Y VICENTE UNDURRAGA • FOTO: ALEJANDRO OLIVARES Eugenio Tironi acaba de publicar “Radiografía de una derrota” (Uqbar Editores), donde analiza las razones por las que perdió Frei, de cuya campaña fue asesor hasta octubre de 2009. Acá ahonda en su análisis, se refiere a la polvareda que el libro ha generado y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>POR PABLO VERGARA Y VICENTE UNDURRAGA • FOTO: ALEJANDRO OLIVARES</p>
<p>Eugenio Tironi acaba de publicar “Radiografía de una derrota” (Uqbar Editores), donde analiza las razones por las que perdió Frei, de cuya campaña fue asesor hasta octubre de 2009. Acá ahonda en su análisis, se refiere a la polvareda que el libro ha generado y se defiende de las acusaciones, que, dice, carga hace años por ser lobbysta, de lo que afirma estar orgulloso. Consultado sobre qué le parece que el actual gobierno no nos conceda entrevistas, dice: “¿En serio? Pero si debieran estar felices de darlas para probar ser pluralistas. Es absurdo. Ustedes incluso debieran cobrarle al gobierno por entrevista”.<span id="more-16416"></span><br />
____<br />
<img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/05/eugenio-tironi1.jpg" align="right" /><br />
<strong>¿Dónde estaba tu corazón durante la campaña?</strong><br />
Con Frei. Pero no con Frei como persona. Mi corazón está con la Concertación, con esa generación y con todas esas ilusiones que representa, con ese estoicismo de perdedora que tiene. Y con sus figuras: Bachelet, Lagos, Frei, Aylwin. Yo no fui convocado a esto por una suerte de culto a la personalidad de Frei. No habría entrado en esto si hubiese sido un conflicto con Ricardo Lagos. Con la única persona con la que conversé antes de involucrarme en la campaña fue con Lagos. Él me dio el pase.</p>
<p><strong>¿Y la cabeza? En el libro dices que la de Frei candidato es una decisión errada pero racional.</strong><br />
Es una elección que tiene una racionalidad muy sólida, robusta.</p>
<p><strong>Pero errada.</strong><br />
Sí. La Concertación fue incapaz de absorber el fenómeno Bachelet y generar un liderazgo o un producto que lo expandiera. Me siento co-responsable.</p>
<p><strong>¿Ese diagnóstico ya lo tenías cuando estabas en el comando o fue posterior? </strong><br />
Nunca tuve una participación directa, fui invitado cuando Frei ya había sido designado candidato. Pensaba que la primaria era una muy buena oportunidad para darle legitimidad a la candidatura, para reparar un poco su pecado de origen, que era elitista, cupular. Siempre fui partidario de tomarse en serio la primaria, para transformarla en una suerte de acto de refundación de la Concertación, que además diera lugar a un congreso programático, a una cosa que refrescara. Pero ese no era el espíritu de los partidos, que la habían concebido prácticamente como un trámite.</p>
<p><strong>¿Cuáles eran los sueños de la Concertación en la campaña?</strong><br />
Frei tenía que ser el puente para que una nueva generación tomara el gobierno del país para enfrentar un montón de temas que la generación anterior había administrado y no resuelto, porque se dedicó a otros, como restablecer la democracia. </p>
<p><strong>¿Qué temas no resueltos?</strong><br />
Entre esos temas estaba la descentralización, los temas del cambio climático, qué sé yo, temas de una sociedad más humana, no basada en el mero crecimiento&#8230; Pero creo que vivimos ya en una sociedad saturada de discursos, de promesas, que cree mucho más en los gestos, en los símbolos, en las biografías. Y desde ese punto de vista…</p>
<p><strong>¿La biografía de Piñera era mejor para la elección del 2010?</strong><br />
Es una biografía sin duda muy interesante, porque las interesantes son las que no son lineales, las que tienen rupturas, desgarros, reinvenciones; donde además, la persona es fruto de su propio esfuerzo. Las otras biografías, más bien predecibles, que no tienen grandes quiebres y que son fruto de circunstancias o de apellidos, son más pobres. Además, Piñera la construyó muy bien. A nosotros nos impresionaban en los Focus Group cómo la gente reproducía al pie de la letra la biografía que él había hecho de sí mismo, un self made man. Y Marco no hay duda que tiene una biografía apasionante, fascinante, que también ha trabajado muy bien, y de pronto las biografías son más importantes que los programas. </p>
<p><strong>¿Había espacio para plantear esto en el comando?</strong><br />
No.</p>
<p><strong>¿Por qué no?</strong><br />
Porque… Yo vengo de una Concertación bastante intelectualoide si se quiere llamarla así. Y la Concertación hoy es muy anti intelectual. Y el freísmo, como se ha verificado con algunas frases emitidas en los últimos días, tiene una cierta desconfianza hacia la reflexión intelectual, y tiene un punto hacia la acción, hacia el esfuerzo. Nunca hubo espacio para una reflexión de este tipo. </p>
<p><strong>CRÍTICA O DESLEALTAD</p>
<p>¿Qué es lo peor que te han dicho por este libro?</strong><br />
-Cosas divertidas, como que con esto gano plata. Creo que tendría, modestamente, otras maneras bastante más eficientes para ganar plata. O que esto lo hago para obtener fama, para hacerme notar, cuando precisamente uno escribe un libro para hacerse notar con sus ideas. Sino, me dedico al onanismo intelectual. Esto lo tomo como anecdótico, pero me apena esa idea de la deslealtad, esta idea de que uno debiera inhibirse de tener cualquier juicio reflexivo, interpretación o análisis independiente.</p>
<p><strong>Te acusan de estar contando secretos de camarín.</strong><br />
Respecto de una cosa que es un poquito más grande que un camarín, porque acá uno no es hincha, es actor. Si me hubieran dicho que tenía que entrar a trabajar a una campaña política con compromiso de silencio eterno, me habría exiliado. Es como la antítesis misma de lo que creo es la promesa a la Concertación. Por eso dije “me apena”, porque mientras la Concertación siga viendo esto como deslealtad, está condenada a no renovarse, porque eso es síntoma de una enfermedad muy grave, el secretismo, el espíritu de secta, de evitar cualquier debate.</p>
<p><strong>Como actor, ¿qué error de fondo cometiste en la campaña?</strong><br />
Cuando al ver con cierta desazón los estudios que teníamos, que mostraban que en la guerra biográfica, de atributos, Frei era derrotado abrumadoramente por Piñera y Marco, concluimos que si entrábamos a esa cancha íbamos a salir derrotados indefectiblemente, por lo que decidimos construir una cancha distinta, que fue la programática, las propuestas, que elaboramos muy quirúrgicamente. Apostamos a eso, pero finalmente las elecciones presidenciales son sobre personas, sobre todo en primera vuelta. Y por ende el error fue que en vez de habernos hecho ese by pass y buscar ese placebo que fue la cuestión programática, debiéramos haber hecho un esfuerzo adicional por sacar a la luz los atributos del candidato. </p>
<p><strong>¿Por qué se agarraban tanto con Océanos Azules si estaban en eso? Tú tuviste varias peleas con ellos.</strong><br />
Yo traté, intenté, ser un puente con OA, me parecía que era una hemorragia suicida ese conflicto. Hubo discrepancias. Una tuvo que ver con Marco, la postura en general de OA era no enfrentarlo porque eso enajenaba su apoyo para una segunda vuelta. Yo, que vengo de una cultura un poquito más cruda -y vengo también de una cultura empresarial en que los acuerdos se hacen cuando es posible llegar a acuerdo, y antes de que haya acuerdo hay competencia y cuando hay competencia hay enfrentamiento-, veía muy lejana la posibilidad de un acuerdo, porque no veía qué incentivo podía tener Marco en entenderse con Frei, y por ende estimaba que había que enfrentarlo. Finalmente, todos nos neutralizamos y no se hizo nada.</p>
<p><strong>“MÁS RUBIOS”</p>
<p>Con Piñera, que se desmarca del pinochetismo y de la derecha ultraconservadora, ¿qué diferencias tiene hoy la Concertación?</strong><br />
Ese piñerismo fue un dolor permanente para la campaña de Frei porque no había cómo enfrentarlo, no funcionaba la idea de desenmascararlo porque ¿para mostrar qué? Si el hombre venía del mundo de la Concertación. ¿Presentarlo como empresario? Bueno, si cuál era el pecado, si veíamos en todos los estudios que serlo era más bien una manera de desmarcarse de los políticos tradicionales, de los operadores, y además era una señal de éxito, de triunfo. Y lo del conflicto de intereses era una cuestión que ya estaba internalizada, en cierto modo Piñera se había vacunado de eso en la elección del 2005. Entonces, hubo esfuerzos de radicalizar las propuestas programáticas para dejar a Piñera en una postura neoliberal. Pero era imposible, porque Piñera ofrecía bono marzo y decía que el Estado tenía que intervenir más… Ahora, hoy, francamente pienso que lo que va a reconstituir a la Concertación es Piñera, el piñerismo. Porque si bien con el piñerismo deben haber muchas concordancias, que creo que la Concertación no tiene por qué tener complejos en aceptarlas, hay una diferencia biográfica, de entornos culturales, de estilos que son muy radicales.</p>
<p><strong>¿Qué diferencias radicales?</strong><br />
Es cuestión de ir a La Moneda para ver dónde está la diferencia.</p>
<p><strong>¿Dónde?</strong><br />
Hay más rubios. Son más esbeltos y esbeltas, hay más Starbucks, es un grupo social, una elite que tuvo mucho éxito en el mundo académico empresarial, que de pronto, a través de Piñera, se plantea quizá el emprendimiento más grande de sus vidas, conquistar La Moneda. Ya habían conquistado posiciones en el mundo empresarial gigantescas luchando contra la elite empresarial tradicional, porque Piñera no viene de esa elite -siempre se le ha visto desde allí con cierta sospecha por ser demasiado astuto, por jugar demasiado en el límite-. Pero así Piñera consiguió no solamente una de las mayores fortunas de Chile sino La Moneda por vía democrática. (Los del gobierno) son en general economistas e ingenieros -no se encuentra mucho cientista social- educados en EEUU y no en Europa, cuya obsesión es introducir soluciones de mercado a los problemas públicos y por ende soluciones individuales, no comunitarias. Tienen desconfianza en la participación.</p>
<p><strong>¿Por qué?</strong><br />
Porque la participación es demora y más bien confían en la técnica. Hay concepciones muy básicas distintas. Piñera hoy está en un proceso de introducir una revolución cultural de palabras mayores, que por lo demás lo ha hecho en Chilevisión, LAN. Esto de que Piñera es un mero inversionista no me lo compro: es un hombre que ha logrado con decisiones estratégicas dar vuelta compañías.</p>
<p><strong>Esta es la nueva derecha que dice Hinzpeter.</strong><br />
Esta es la proyección de la elite empresarial que surge básicamente con la Concertación y que es exitosísima en tomarse compañías y darlas vueltas. Son los anti-Chicago Boys. </p>
<p><strong>¿Cómo es eso?</strong><br />
Los Chicago sacaron competencia del Estado hacia el sector privado. Estos del gobierno están introduciendo competencia del sector privado al Estado. Son muy interesantes personajes, muy creativos. </p>
<p><strong>¿Y cómo puede todo esto revitalizar a la Concertación?</strong><br />
Es que todo va a depender. Primero hay una pregunta sobre si esto tiene o no éxito. Yo admiro en Piñera la consistencia: no hace ninguna concesión, aunque grite la UDI, chille Allamand o diga lo que diga Arturo Fontaine. Pero está en duda si funciona porque este es un país en que con el gobierno tenemos la manía de asumir una disposición distinta a la que tenemos con las empresas: nos sentimos más accionistas del Estado que de las empresas. Y segundo, aún resultando, la gente podría querer en un momento quizá no quebrar con esto pero darle un rostro más humano, más participativo, más comunitario, y en cualquiera de los dos casos va a estar la Concertación.</p>
<p><strong>¿Ves nuevos rostros en la Concertación? Porque si uno mira por debajo de la generación de Lagos Weber, no se ven caras reconocibles.</strong><br />
Por lo menos están Lagos Weber, Tohá, Rossi, Orrego, Undurraga, porque hasta hace un tiempo atrás no había nada. Bueno, está el propio Marco Enríquez, que lo metería dentro del lote.</p>
<p><strong>¿Crees que va a volver a la Concertación? ¿Es necesario que vuelva?</strong><br />
A mí me gustaría que volviera. Lo mismo con Carlos Ominami, una persona muy inteligente, brillante y que se ve que lo tira el monte.</p>
<p><strong>Marco te tiene una cierta bronca.</strong><br />
¿A mí? ¿Tú crees? Jaja.</p>
<p><strong>¿Pero te parece que él debe volver?</strong><br />
Yo no sé si volver directamente a la Concertación o buscar algún tipo de entendimiento. Pero creo que el proyecto marquista está hoy en muy mal pie, porque así como Marco le arrebató el cambio a Piñera, Piñera le arrebató el marquismo a Marco. Y además ocurrió una cuestión más o menos importante, que fue el terremoto, que nos volvió a las cosas fundamentales. Y en ese sentido la cosa medio posmodernosa y más de glamour de Marco quedó un poquito fuera de cacho.</p>
<p><strong>LOBBY</p>
<p>¿Viste la nota de La Tercera sobre las omisiones de tu libro?</strong><br />
Por supuesto que hay omisiones, escribir es seleccionar, elegir.</p>
<p><strong>Pero eran importantes las que citaban. Halpern, Martita y las farmacias, por tu vinculación con Salcobrand. Cuando fue el caso farmacias, la candidatura de Marco te dejó al centro de la polémica.</strong><br />
Yo de siempre cargo con esa cruz.</p>
<p><strong>¿Verde?</strong><br />
No, cargo con el tema de dedicarme al lobby, al tráfico de influencias, de ocupar el mundo político para ayudar a clientes, andar pactando reuniones con ministros, consiguiendo que se cambien los reglamentos. Cargo con eso hace 15 años. Se me achaca y se me achaca. Lo de Marco fue, digamos, una cosa más, que la dijo de una manera muy espectacular porque trató de sacar un provecho político, pero francamente podría tener una lista mucho más larga que la de las farmacias. O sea, mi “prontuario” desde ese punto de vista es mucho más largo y frondoso. Ahora, si me preguntas en serio, en toda esa cuestión me siento honrado.</p>
<p><strong>¿En qué?</strong><br />
Tomé la decisión en 1994 de que no iba a hacer carrera de gobierno, que no iba a convertirme en político profesional, en operador; creía que el mundo de la empresa privada era un campo de experimentación, de creatividad la raja, que no estaba dispuesto a dejárselo únicamente a la derecha. Me metí en eso a concho y, puta, me ha ido relativamente bien, habemos muchas personas que trabajamos en torno a las cuestiones que he creado, lo pasamos bien y a mucho honor y orgullo. Trabajo con unas 60 personas entre Chile y Perú, ¿o sea que estas 60 personas se dedican a moverse por los pasillos de los ministerios? Es no entender nada. Además, es muy fácil llegar… bueno, ya está.</p>
<p><strong>Dale.</strong><br />
No.</p>
<p><strong>Los disparos vienen de la Concertación.</strong><br />
Claro.</p>
<p><strong>De hecho, te fuiste de tu cargo en el PPD por eso.</strong><br />
Es que en el mundo de la Concertación hay una criminalización de las empresas y la premisa de que es un pecado ganar plata.</p>
<p><strong>A Farcas nadie lo ha crucificado en el PPD por la Uniacc.</strong><br />
Paso.</p>
<p><strong>Pero en determinadas coyunturas se da un conflicto real entre los intereses del Estado y los de determinada empresa. </strong><br />
Sí.</p>
<p><strong>Por ejemplo, en el caso concreto que salió en la campaña, el de las farmacias, había…</strong><br />
Absolutamente nada, las famosas farmacias no tenían nada que ver con el gobierno, estaban en el Tribunal de Libre Competencia, no había ninguna legislación ni regulación ni nada por el estilo. </p>
<p><strong>En el documental “Un mundo miserable” apareces diciendo que un mundo en que todos pudiéramos movernos por nuestros ideales no existe y que “tenemos que resignarnos a que somos seres miserables”. ¿Eso piensas?</strong><br />
Por supuesto. Tengo el problema que vengo de una cultura católica y esa cultura tiene una piedra básica que se llama el Pecado Original, que nos define un destino, y el destino es que tenemos que luchar contra lo miserables que somos. Es una lucha sin cuartel en la que nunca se triunfa. Y así me juzgo a mí mismo y por lo tanto nunca me arrogo la condición de santo ni juzgo a los demás desde esa condición. Somos personajes que luchamos contra nuestras propias miserias. Punto.</p>
<p><strong>¿Entendiendo miserias como qué?</strong><br />
Mis pecados, el pecado original: que soy capaz de matar a mi hermano como lo hizo Caín; capaz de no respetar mis promesas como Adán respecto a Dios; de vender mi alma al diablo. Y eso ha sido la historia de la humanidad. Se ha hecho de esa historia un estigma cuando para mí es de las cosas que me hacen más humano. </p>
<p><strong>¿Qué pasa con Hidroaysén? </strong><br />
Yo soy director de Enersis y por lo tanto eso me hace vincularme. Pero ojo, que tengo un “prontuario” desde ese punto de vista mucho más amplio, he pasado por Gasandes, por Valdivia. </p>
<p><strong>Representas sus intereses&#8230;</strong><br />
Yo no represento intereses, hago un servicio profesional. No soy representante de nadie frente a nadie, soy como una agencia de publicidad, pero no voy a vender un producto en el que no crea.</p>
<p><strong>UN VACÍO</p>
<p>Hace poco entrevistamos a Tomás Moulian y él se figuraba el futuro de la Concertación incorporando desde el PC hasta liberales extremos, entre los que te mencionaba. </strong><br />
Sí, la leí, me mencionaba como un polo. Moulian para mí es intocable, le tengo una gran admiración.</p>
<p><strong>Pero sobre esa reflexión: ¿crees que la Concertación tiene que abrirse?</strong><br />
La Concertación tiene que reinventarse de raíz, rejuvenecerse. Esa frase que se dice que no voy a pedir el carné porque la renovación no pasa por los carnés la encuentro sin sentido. La renovación pasa por los carnés porque cuanto más viejos somos, más miedo le tenemos a la vida y más resignados estamos a la muerte, y eso nos hace más dubitativos, más temerosos, menos innovadores. Y así la Concertación se convierte cada vez más en un club de ancianos y los partidos también y la vida real de Chile hoy, el arte, los medios, la tele, las empresas, están dominadas por jóvenes y un gran mérito de Piñera es que ha metido jóvenes. Nosotros en la campaña de Frei dijimos que los jóvenes se la tomaran. Pero fracasamos.</p>
<p><strong>¿Culpa de los partidos?</strong><br />
No, a los partidos no les achaco ni una gota de culpa, ellos apoyaron esa cuestión.</p>
<p><strong>¿Qué pasó con Bowen?</strong><br />
Dos cosas: una, para decirlo así, que nos cagó Marco. Porque la lógica de Bowen era el símbolo de que Frei le pasaba el bastón a la nueva generación pero seguía siendo el actor protagónico y Bowen el secundario. Pero aparece Marco y dice “¿para qué buscan a Bowen como vicario de Frei? Yo soy joven”. Y con eso nos reventó, era la versión original y nosotros la de cuneta. Y, segundo, creo que fue una apuesta a medias, no se pusieron todas las fichas en la renovación.</p>
<p><strong>¿No será que esta campaña del año pasado no había cómo ganarla? Ominami decía que la Concertación estaba muerta en la otra elección y que vivió gracias a Bachelet.</strong><br />
La Concertación había venido sobreviviendo a base de dos balones de oxígeno: Lagos y Bachelet. Confió más en el carisma de sus candidatos que en su capacidad de renovación corporativa. Y ahora tenía una tarea muy difícil porque no contaba con ese subsidio. Más bien, como muestro en el libro, la condición de ex presidente de Frei, en vez de ser un punto a favor, fue un punto en contra.</p>
<p><strong>Pero aunque hubieran puesto a Superman, de repente no era el momento.</strong><br />
No. Si hubieras puesto a Bachelet, o a un Andrés Velasco, a lo mejor.</p>
<p><strong>¿Crees que gana?</strong><br />
No sé. Las cosas están todas iladas. Acá hay un problema fundamental, que es que los partidos de la Concertación, a partir de Aylwin, se fueron degradando. La elite de la Concertación los abandonó. Fueron siendo tomados por los así llamados operadores. Fueron perdiendo toda capacidad de elaborar ideas. ¿Qué cosas relevantes han salido de los partidos en términos de idearios en los últimos 15 años? Nada. Era inevitable que se fueran envejeciendo, burocratizando y fueran incapaces de absorber el fenómeno Bachelet.</p>
<p><strong>¿Estar fuera del poder les servirá para revitalizarse?</strong><br />
Creo que les va a ayudar y les ha ayudado. Estoy sorprendido de lo bien que lo hace la Concertación como oposición. Primero, porque había una oposición, un animal encerrado, porque al mundo de la Concertación en general no le gusta el sistema, el capitalismo, el lucro, los negocios. Y ha tenido que tragarse la cuestión. Y hoy le puede dar rienda suelta a la crítica.</p>
<p><strong>Sin embargo, ronda la idea de que la oposición la lidera la UDI. ¿Tienes esa impresión? </strong><br />
La Concertación acaba de recibir un misil, luego vino un terremoto. Si la Concertación se toma dos años en recuperarse, es poco tiempo. Y que se dé el tiempo necesario, porque tiene que hacer una reingeniería mayor, que ha venido evitando y postergando desde mediados de los 90, y que es la de los partidos.</p>
<p><strong>Por este momento en la Concertación, ¿vas a volver al área política?</strong><br />
No. Todo lo contrario. Yo escribí esto y chao. Yo soy de la Concertación, participé hasta en la generación de su nombre y tiendo a ser leal, pero no. Es más: me resisto a opinar respecto a lo que tenga que hacer la Concertación para adelante porque considero que hay que producir una situación de vacío, de silencio, porque solamente surge una nueva generación cuando hay un vacío. </p>
<p><strong>¿Asesorarías a Piñera?</strong><br />
A Piñera presidente, no. A una institución de gobierno, qué sé yo, a una empresa pública que presta un servicio a la ciudadanía, sí.</p>
<p><strong>¿Y por qué no a Piñera?</strong><br />
Porque eso ya sería un compromiso político. No me voy a meter a producir una comunicación que lo haga más popular, más creíble, más atractivo y al mismo tiempo minimice la fuerza o fragmente la fuerza de la oposición.</p>
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		<title>Tomás Moulian, sociólogo: &#8220;Los hermanos Castro le hacen mal al socialismo: Sobran&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 03 May 2010 07:28:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>POR VICENTE UNDURRAGA • FOTO: ALEJANDRO OLIVARES<br />
<em>Participación es la idea que más se repite en esta entrevista, porque Moulian cree que la izquierda debe revitalizarse potenciando las instancias participativas y propiciando reformas en el interior del sistema neoliberal más que intentando derrocarlo. Es que Moulian -que tiene a su haber la gracia de haber convertido un ensayo sociológico en best seller (“Chile actual, anatomía de un mito”)- está empeñado en que el socialismo vuelva a ser tomado en serio, y para eso no escatima críticas a anteriores experiencias socialistas, como la de la UP o la cubana. También habla de drogas, Piñera, Marambio y los escritores chilenos que lo tienen fascinado.</em><span id="more-15810"></span></p>
<p>________<br />
<img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/05/moulian-01.jpg" align="right" /><strong>Hace un tiempo usted dijo: “Busco que el socialismo del siglo XXI esté en la mesa”. Y también que no es bueno para la ciudadanía tener “una izquierda balbuceante, tartamuda”. ¿Cómo se logran esas dos cosas hoy en Chile?</strong><br />
-El primer paso es hacer la crítica a los socialismos existentes. Para que el socialismo del siglo XXI supere las imperfecciones de éstos, se necesita una crítica muy a fondo, sin piedad. El siglo XX es el siglo en que se pone en el tapete la superación posible del capitalismo, pero esa superación fracasa en el curso de estos cien años en los distintos socialismos que hubo. Y hay que empezar por el origen, por la URSS. 1917 fue una gran esperanza que terminó convertida en un régimen que no era un socialismo verdadero. </p>
<p><strong>¿Sino?</strong><br />
-Un socialismo burocrático. El verdadero tiene que ser de participación, donde los ciudadanos puedan hablar, organizarse, cuestionar y criticar. Un socialismo que elimina la crítica, como cualquier sociedad, se estanca. Avanzar significa discutir, cuestionar los órdenes sociales que los hombres se dan. Por eso hay que criticar muy duramente los socialismos que han habido, porque la consecuencia de estos ha sido que la gente hoy no tenga en la mente la superación del capitalismo como una posibilidad. </p>
<p><strong>¿Cómo critica al socialismo chileno?</strong><br />
-La UP representa el fracaso, al menos momentáneo, de un intento de construir el socialismo por la vía democrática mediante reformas que se van intensificando. Fracasa porque triunfa la oposición con sus intentos de destruirlo, y la UP no logra enfrentar eso unida. La paradoja de la UP es su desunión. Y después de la UP surge un capitalismo neoliberal, una mercantilización generalizada de todas las esferas de la vida. Y las opciones socialdemócratas tuvieron que corregirse en función de esos modelos neoliberales, porque hoy en el mundo hay una convicción de que el camino neoliberal es el camino. Esa convicción potente no existe hoy con respecto al socialismo. Del socialismo existe la imagen del fracaso. </p>
<p><strong>¿Y cómo se supera eso?</strong><br />
-Es un camino muy largo, colectivo y difícil. Sin embargo, hay que tener esperanza. Y tienen que haber grupos organizados, minorías que voceen el socialismo como una alternativa, hablen de sus virtudes, luchen por él, lo discutan. Ese es el primer paso. </p>
<p><strong>¿Y después?</strong><br />
-Está la lucha en el interior de los socialismos existentes por su cambio. En ese sentido lo que está pasando en Cuba es dramático. </p>
<p><strong>LOS HERMANOS CASTRO</p>
<p>¿Por qué dramático?</strong><br />
-Porque lo que debería potenciar el régimen es que existan grupos que invoquen reformas, que minimicen los aspectos despóticos y favorezcan los aspectos socialistas. Y Cuba se ha quedado en la dictadura del proletariado, y no ha ido hacia una democracia del proletariado, que debiera ser el verdadero socialismo. Hoy día en Cuba, en vez de perseguirse a quienes critican y cuestionan, debiera fomentarlos, discutir con ellos. Pero en lugar de eso se trata de que impere el silencio, una especie de universal acogimiento de lo que existe, lo cual mata el socialismo. Algunos dicen que es culpa del bloqueo, pero llevan 60 años y ya debieran haber aprendido a enfrentarlo. </p>
<p><strong>Dado que ese y no otro es el escenario de Cuba, ¿qué salida le ve al caso cubano?</strong><br />
-Una salida muy de largo plazo.</p>
<p><strong>¿Con la muerte de los hermanos Castro o con el pueblo cubano tomándose el poder?</strong><br />
-Yo diría que el pueblo debe tomarse el poder. La muerte de los hermanos Castro no sé qué pueda significar; ellos eran necesarios al principio de la Revolución, hoy día podemos decir que sobran, son un obstáculo y deben salir del camino porque le hacen mal al socialismo. Crean una mala imagen de éste, dando la idea de que es hereditario. Igual que Corea del Norte. Eso no es el socialismo. </p>
<p><strong>¿Qué es entonces hoy el socialismo?</strong><br />
-Es el pueblo que se organiza y lucha, y luchar significa poner en duda y correr riesgos. Yoani Sánchez lucha por el socialismo, es un factor de cambio en la sociedad cubana muy importante, y Cuba debiera felicitarse por su existencia en vez de perseguirla. </p>
<p><strong>PARTICIPACIÓN</p>
<p>Usted sostiene en su último libro (“Contradicciones&#8230;”) que hay un conflicto entre mercado -regido por el lucro- y democracia -regida por ciertos derechos que han de garantizarse más allá de la competencias de cada cual-. ¿Cómo se le saca, en ese sentido, provecho a la democracia en Chile?</strong><br />
-En el caso chileno, las luchas son siempre en el interior del sistema. Si examinamos la historia política de nuestro país, vemos que aún en la dictadura la oposición ha actuado al interior del sistema político existente. Entonces, en Chile tenemos que luchar por reformas evolutivas. La lucha por una revolución con toma violenta del poder en Chile no es el camino. En otros países puede que sí. Aquí el camino tiene que ser la organización de partidos. </p>
<p><strong>¿Cómo ve al PS?</strong><br />
-Se ha transformado en un partido de reformas dentro del sistema neoliberal. Pero aún bajo esa forma debiera estar luchando más.</p>
<p><strong>¿Cómo?</strong><br />
-Mediante reformas de carácter socialdemócrata, incrementales, una lucha a muy largo plazo y más desde las bases y los partidos que desde los líderes. Hay que intensificar los movimientos sociales y, a la vez, conseguir que los partidos no los aplasten ni los engullan. </p>
<p><strong>¿Qué reformas concretas habría de plantear el socialismo hoy en Chile?</strong><br />
-Participación. Que efectivamente las instituciones participativas se agranden y que existan instancias de participación en las empresas, en las regiones, en todo. </p>
<p><strong>¿Alguna fórmula concreta?</strong><br />
-En algunos países existe la institución del presupuesto participativo, y esa es una gran idea que una democracia como la chilena debería tener, de manera que las diferentes organizaciones sociales -desde sindicatos hasta movimientos sociales como los pingüinos- puedan, cuando se discute el presupuesto anual del Estado, tener la palabra y plantear sus puntos de vista. En algunas partes -en Brasil, por ejemplo, e incluso antes de Lula-, los ciudadanos pueden entrar a estas discusiones, aunque sólo sea para verlas. Los mecanismos institucionales tienen que salir de las discusiones del pueblo.</p>
<p><strong>Ahí topamos con otro problema: ¿dónde se dan esas discusiones? ¿en qué lugares? </strong><br />
-Hay una insuficiencia total de ellos, de medios. La mayor parte de las universidades están en otra, no generan espacios de discusión sobre el futuro de la sociedad chilena, incluso en las carreras de ciencias sociales, donde sería natural que eso ocurriese. Chile ha olvidado su tradición participativa, y las nuevas instancias de participación no han tenido el énfasis que tenían.</p>
<p><strong>¿Por dónde empezaría usted a revitalizar esas instancias?</strong><br />
-En los municipios: debieran ser una instancia privilegiada. Si incluso los municipios que están en manos de sectores progresistas no han tenido éxito en que el ciudadano se siente a discutir cómo se organiza la vida social. </p>
<p><strong>¿A qué lo atribuye?</strong><br />
-A que hoy día la sociedad se ha neoliberalizado, y eso ha significado que sólo las instituciones mercantiles quepan en la cabeza de los diferentes actores sociales. La lucha por el socialismo requiere poner el neoliberalismo en su lugar.</p>
<p><strong>¿Qué significa eso?</strong><br />
-No hay que decir NO al mercado; sino SÍ al mercado en las instancias en que corresponde.</p>
<p><strong>¿Cuáles?</strong><br />
-Se trata de no tener cualquier mercado, sino un mercado regulado, y mucha organización social. </p>
<p><strong>LA CONCERTACIÓN</p>
<p>Me habla de participación ciudadana y de regulación de los mercados. </strong><br />
-Sí.</p>
<p><strong>Pero nadie en la Concertación habla de eso, dando a veces la impresión de que las únicas diferencias que tiene con la Alianza están en los temas valóricos. ¿Qué pasaría si Piñera abriera una derecha liberal, marcando distancia con la ultraconservadora y pinochetista, no oponiéndose a píldoras ni empalideciendo al oír de legalizar las drogas? ¿Qué diferencia habría? ¿Podría ser la idea de regularizar los mercados?</strong><br />
-Sí&#8230;</p>
<p><strong>Pero la Concertación no atina a tomar eso.</strong><br />
-Claro, es que la Concertación fracasa, y lo hace, justamente, porque no es capaz de poner en su lugar al neoliberalismo, dando paso a la igualación, a la igualdad. Para eso los partidos debieran ser muy abiertos, de modo que la discusión de fondo sea cómo avanzamos hacia el futuro, cómo logramos que la Concertación salga de su fracaso.</p>
<p><strong>¿Cómo?</strong><br />
-Proponiendo un proyecto de país y las formas de llevarlo a la práctica. Por ejemplo, el movimiento sindical tiene que ampliarse. Hoy día tenemos sindicalismo en los profesores, y yo diría casi punto. El movimiento de los estudiantes secundarios pasó, y quedó de él nada. Debieran haber permanecido las organizaciones, de modo tal que no hubiera sólo estas explosiones que son un gran ruido pero que después dan lugar al silencio. Tiene que haber continuidad.</p>
<p><strong>¿Por dónde podría comenzar la Concertación a renovarse? </strong><br />
-Abriéndose a alianzas amplias.</p>
<p><strong>¿Con quiénes?</strong><br />
-Debe tener un espacio tanto hacia sectores liberales a fondo, como hacia lugares que plantean el socialismo de un nuevo modo. Eso significa estar abierto hacia la izquierda y la derecha.</p>
<p><strong>¿Hasta qué punto esa capacidad de abrirse para ambos lados no puede ser también su lastre, por dejarla atrapada entre intereses tan contrarios que para conciliarse se neutralizan?</strong><br />
-Es que de eso se trata: la Concertación debe dirigirse a lo que podríamos llamar un bloque por los cambios, potenciando una alianza, especialmente, con los sectores que están más a su izquierda, atrayéndola hacia posiciones de cambios, pero teniendo abierta siempre una mirada hacia los sectores liberales.</p>
<p><strong>¿Cuáles exactamente?</strong><br />
-No digo hacia la derecha, sino hacia los sectores liberales de la sociedad chilena, un especimen de los cuales es Carlos Peña, entre otros.</p>
<p><strong>¿Quiénes?</strong><br />
-José Joaquín Brunner, Eugenio Tironi.</p>
<p><strong>¿Cómo ve a la DC?</strong><br />
-Hoy existe una DC anodina, cuyas luchas ni siquiera se entienden mucho. Pero es una fuerza absolutamente necesaria para un proceso de cambio futuro. Y eso requiere que  esté dispuesta a entenderse con los sectores que están más a su izquierda y que potencie la orientación social cristiana que está en su origen y que, por lo tanto, se desneoliberalice.</p>
<p><strong>¿Aunque eso propicie la fuga hacia la derecha de algunos de sus miembros, como Ravinet?</strong><br />
-Sí, ese es el costo al que van a estar enfrentados todos los partidos políticos, estas luchas son así. El problema de la DC es el potpurri, la mezcla sin consistencia que existe hoy día en su interior. Debe existir en la DC una mezcla, pero con sentido.</p>
<p><strong>EVO, CHÁVEZ</p>
<p>¿Hay algún socialismo actual que le parezca modélico para Chile?</strong><br />
-No. Hay elementos en Cuba, en los países escandinavos, en Chile mismo, en el PC, pero todos esos elementos deben ser potenciados, ninguno vale por sí mismo, de manera que no hay una sociedad que podamos decir “he aquí el norte, he aquí la URSS (que pensamos como ideal desde 1917 hasta 1980 aproximadamente)”. </p>
<p><strong>¿Qué elementos ve hoy en Cuba que podría tomar Chile?</strong><br />
-La salud y la educación, pero esos elementos están invalidados allá por el esquema general del socialismo burocrático.</p>
<p><strong>¿Y de los escandinavos?</strong><br />
-Las libertades, el estado de bienestar y el alto grado de participación ciudadana en los debates. Hablo más bien de los países escandinavos hace 30 años; últimamente se han neoliberalizado mucho porque hay un sistema mundial neoliberal. Y justamente porque es mundial, las dificultades de lucha al interior de ese sistema son muy grandes, por lo tanto los procesos deben pensarse a largo plazo, con un norte claro que se conserve y no se pierda de vista.</p>
<p><strong>¿Le parece que la red de protección social de Bachelet apunta a eso?</strong><br />
-Creo que tiene elementos positivos, pero está inserta en una concepción burocrática de cómo se hacen las cosas, lo que le quita fuerza. La poca presencia de los movimientos sindicales en el gobierno de Bachelet en las instancias de discusión pública es una muestra de que allí había algo fallando de modo muy severo. Hay que pensar en una red de protección social que vaya surgiendo de la discusión de los ciudadanos organizados. </p>
<p><strong>Pero la ciudadanía eligió a la derecha.</strong><br />
-Los ciudadanos, a veces, pueden ser reaccionarios. Y hay que aceptar ese momento en la vida de las sociedades. A veces se les pregunta a los ciudadanos qué hacer con los delincuentes y dicen “pena de muerte”. Hay que discutir con ellos, tratar de que cambien, pero no prohibirles decir lo que piensan. Y eso es lo que ocurre en Cuba: que no se le da la palabra a los ciudadanos. Y el peligro de que el ciudadano no hable regularmente es que de repente cuando habla se va hacia la derecha. </p>
<p><strong>¿Qué le parece Chávez?</strong><br />
-Nosotros no lo comprendemos porque tenemos problemas de cultura política respecto a su tipo de liderazgo. Nos parece muy tropical, y obviamente lo es, porque ese es el modo de ser de su cultura, pero me parece que él está llevando adelante elementos importantes, aunque a mí su tipo de liderazgo no me guste. Y desgraciadamente hay indicios de que con Chávez se le niega a los adversarios la posibilidad de un uso fluido de la palabra. Eso es totalmente inadecuado y estanca las potencialidades de su proyecto.</p>
<p><strong>Me imagino que le interesa más lo que está haciendo Evo Morales en Bolivia.</strong><br />
-Mucho más, tiene que ver con el tipo de sociedad boliviana, donde siempre ha habido una enorme cantidad de movimientos sociales; el gran éxito de Evo es su capacidad de haber dado a los pueblos indígenas el papel importante y significativo que deben tener en su sociedad.</p>
<p><strong>PIÑERA, LA DERECHA</p>
<p>¿Por qué cree que Chile volvió a elegir a la derecha después de 50 años?</strong><br />
-El triunfo fue sólo por un par de puntos. Y tuvo ventajas Piñera porque la Concertación eligió muy mal a su candidato. Yo no fui partidario de ME-O, pero obviamente que  se constituyó en una alternativa. Y triunfó Piñera y ahora tiene la oportunidad de gobernar la sociedad chilena por 4 años, aunque no va a poder hacer mucho, creo yo.</p>
<p><strong>¿Por qué?</strong><br />
-Porque los partidos que lo acompañan son de tipo conservador.</p>
<p><strong>¿Lo mismo RN que la UDI?</strong><br />
-RN uno podría decir que menos, pero incluso en los asuntos valóricos no se diferencia demasiado de la UDI. Ellos, con gente como Kast o Novoa, rinden pleitesía a la dictadura, dicen que fue necesaria y que la sociedad actual se debe a ella. La sociedad neoliberal sí la instaló la dictadura, pero sobre la base del terror, eso no debe olvidarse. </p>
<p><strong>¿Qué le parece el arranque del gobierno?</strong><br />
-Nos encontramos con un gobierno que a poco andar ha puesto en el tapete el asunto de los impuestos.</p>
<p><strong>Transitorios eso sí.</strong><br />
-Aunque así sean motejados, es importante. Asume cuestiones que la Concertación y la izquierda han señalado como necesarias en el país.</p>
<p><strong>Algunos hablan de un quinto gobierno de la Concertación.</strong><br />
-Yo no lo motejaría así. </p>
<p><strong>¿Sino?</strong><br />
-Como un gobierno de centro derecha que va a tener muchos conflictos con sus partidos. </p>
<p><strong>Usted dice que hay que darle importancia a los partidos; sin embargo, celebra aquello en que Piñera ha pasado por encima de sus partidos (las alzas tributarias); ¿es mejor que los considere o no?</strong><br />
-A veces desoírlos es bueno; lo que no es bueno es el aplastamiento de los partidos. Sería muy malo que Piñera se convierta en un líder que no tiene detrás suyo sino el silencio. Si Piñera desoye demasiado a sus partidos, podría hacer un gobierno eficiente, pero esa sería una eficiencia malentendida. No obstante -repito- que yo encuentre que son últimos los partidos que lo apoyan. Y si Piñera gobierna como un nuevo gobierno concertacionista, vamos a tener enormes dificultades para que la Concertación logre diferenciarse, a menos que lo haga de un modo demagógico.</p>
<p><strong>¿Que consistiría en qué?</strong><br />
-En afirmar estando fuera del gobierno lo que no se puede realizar estando dentro.</p>
<p><strong>¿Qué le parecen los conflictos de interés en el gobierno?</strong><br />
-Absolutamente preocupantes. Son una cuestión que Piñera debe arreglar rápidamente. Y no sólo lo del canal de TV, que es el más importante, sino otros conflictos que él sabe perfectamente cuáles son, no así uno que no conoce sus inversiones o las conoce muy de afuera. Se le debe insistir permanentemente a Piñera en esto porque la relación política-negocios tiene que ser clara, lo cual le exige a él mucho más sacrificio de sus bienes que los que ha realizado. Piñera es la cabeza de un grupo empresarial, y hoy día acumula todos los poderes, lo que es sumamente grave, porque es necesario que el Presidente de la República pueda actuar con total autonomía. </p>
<p><strong>Pero los conflictos de interés no los tiene sólo él. Por ejemplo, Gabriel Ruiz Tagle es accionista de Blanco y Negro y subsecretario de Deportes.</strong><br />
-Ruiz Tagle debe vender los intereses que tiene en Colo Colo por motivos políticos -porque si no destruye la imagen de su gobierno- y de buen gobierno -para que pueda actuar con la debida autonomía-. El problema de fondo es que lo que estamos diciendo no es lo que ellos creen. </p>
<p><strong>¿No?</strong><br />
-Ellos creen que es bueno, no tienen la noción de conflictos de interés. Se han visto obligados a aceptarla porque se las impone la legislación, pero en su cabeza los empresarios son las verdaderas fuerzas activas de la sociedad. </p>
<p><strong>Y en los gobiernos de la Concertación, ¿vio usted conflictos de interés?, porque también hay empresarios por ahí. </strong><br />
-Durante esos gobiernos el tema de los conflictos de interés no estuvo planteado, aunque Frei era un empresario ligado a Sigdo Koppers. Si hubiese estado planteado, seguramente habrían aparecido casos, pero nadie los visualizó. Una desgracia.</p>
<p><strong>DROGAS, MARAMBIO, LECTURAS</p>
<p>¿Usted es partidario de liberalizar el acceso a las drogas? </strong><br />
-Sí, lo facilitaría, pero en un esquema de lucha ciudadana contra el exceso. Hay que trabajar con ellas igual que con el alcohol, que sabemos que causa perjuicios, que puede destruir la vida humana, pero sin embargo la sociedad moderna ha sabido lidiar con él. Hay drogas posiblemente que deben estar prohibidas por su composición química, pues deben ser tan perjudiciales para la vida que sólo se las puede combatir con la prohibición. Pero los ciudadanos debieran tener acceso a decidir sobre ese tema. </p>
<p><strong>¿Cómo está en la Arcis? </strong><br />
-Estoy contento porque puedo investigar y discutir, se me deja espacio. Yo quisiese, sí, mayor participación de los estudiantes en las discusiones públicas de la sociedad. Están muy dedicados a estudiar, cosa muy buena, pero debería haber otros espacios. </p>
<p><strong>¿Le vino bien a la Arcis la salida de Max Marambio?</strong><br />
-Marambio jugó un papel importante en Arcis, debo decirlo porque yo mismo, siendo rector y Jorge Arrate presidente de la universidad, lo traje. Dio dinero para que pudiéramos pagar sueldos en un momento en que la universidad estaba en una situación muy crítica. Max se retiró de la universidad, según entiendo, para integrarse a la campaña de ME-O. Hoy día, en función de la situación que tiene en Cuba, algunos sectores de la universidad se alegran mucho que ya no esté acá. No es mi caso. </p>
<p><strong>¿Cómo ve la situación de sus empresas en Cuba? </strong><br />
-Cuba tiene pleno derecho a revisar las cuentas de alguien con quien generó una sociedad económica, pero debe hacerlo siguiendo los procedimientos que el estado de derecho impone en la sociedad contemporánea, de acuerdo a las convenciones internacionales de DDHH. Yo creo que Marambio no es una persona que ex profeso haya tratado de delinquirle al estado cubano.  </p>
<p><strong>¿Qué ha estado leyendo últimamente? </strong><br />
-Mucho a José Donoso, partiendo por “Correr el tupido velo”, de su hija Pilar. Y he leído sus novelitas cortas y sus “Conjeturas sobre la memoria de mi tribu”, gran libro. Y también leo con mucha atención y con mucho placer a Bolaño. “2666” me pareció una extraordinaria novela. “Nocturno de Chile” también. Y “Los detectives salvajes”, pese a que Rafael Gumucio dice que es una novela calculada, a mí me pareció muy interesante por esta lógica de la persecución de escritores. </p>
<p><strong>¿Qué más?</strong><br />
-En cuestiones de historia política he estado dedicado a leer sobre Portales: la novela de Jorge Guzmán, “La ley del gallinero”, una tesis de Bernardino Lira Bravo, un historiador muy conservador pero muy interesante. Y he releído “La fronda aristocrática”, de Alberto Edwards. Portales es el político puesto en las alturas por la historiografía conservadora, de Alberto Edwards en adelante, que me permite acceder a la visión conservadora sobre el siglo XIX chileno. Y ahora quiero leer a los historiadores liberales de ese período, Benjamín Vicuña Mackenna, Diego Barros Arana y Miguel Amunátegui. Es por mi interés en el siglo XX chileno, que no se puede entender si no se entiende bien nuestro siglo XIX. </p>
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		<title>Tras 25 años, reaparece Gonzalo Muñoz: El sexto tigre de la poesía chilena</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Apr 2010 04:25:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Reportajes y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[gonzalo muñoz]]></category>
		<category><![CDATA[juan luis martínez]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[poesía chilena]]></category>

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		<description><![CDATA[POR VICENTE UNDURRAGA Poeta crucial de los años 80, aficionado al karate y al capoeira, Gonzalo Muñoz (1956) se fue a México en 1991 y allá se quedó, tuvo hijos, se casó y se separó. Raros, paródicos, cargados a la violencia, sus libros se convirtieron en mitos de la poesía chilena. Hoy dos de ellos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>POR VICENTE UNDURRAGA<br />
<em>Poeta crucial de los años 80, aficionado al karate y al capoeira, Gonzalo Muñoz (1956) se fue a México en 1991 y allá se quedó, tuvo hijos, se casó y se separó. Raros, paródicos, cargados a la violencia, sus libros se convirtieron en mitos de la poesía chilena. Hoy dos de ellos son reeditados y, en exclusiva, Muñoz conversa con The Clinic sobre el pasado, recordando su amistad con Juan Luis Martínez y bajándole el perfil a la Escena de Avanzada del arte chileno. Además, cuenta la vez que le dispararon en el DF y algo adelanta del proyecto narrativo en el que trabaja. </em><span id="more-14772"></span></p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/04/gonzalo-munc2a6aoz-2009.jpg" alt="" /></p>
<p>En su cuento “Encuentro con Enrique Lihn”, incluido en “Putas asesinas”, Roberto Bolaño contó que en una carta Lihn le habló de los que eran o serían los seis tigres de la poesía chilena: Rodrigo Lira, Bertoni, Maquieira, Juan Luis Martínez, él (Bolaño) y Gonzalo Muñoz. Este último es, tal vez, del que menos se sabe hoy en día en Chile. “Gonzalo Muñoz”, escribe Bolaño, “se perdió en México, me dijeron, pero no como el cónsul de Lowry sino como ejecutivo de una empresa de publicidad”. Efectivamente, después de publicar en los ochenta tres libros de poemas, en 1991 Muñoz se fue, por una casualidad, a México, donde vive hasta hoy, trabajando como director creativo en distintas agencias de publicidad, como columnista en periódicos y como guionista. </p>
<p>Durante esa década, Muñoz fue un figura gravitante en el mundo artístico y un agitador literario; estuvo vinculado a las artes visuales, participando, por ejemplo, en lecturas conjuntas con artistas como Eugenio Dittborn y viviendo la política de una manera que hoy califica como “ingenua e inevitable, narcisista y voluntariosa”. Fue en 1981, por iniciativa de Juan Luis Martínez, cuando Muñoz hizo su debut en el ruedo literario con un libro raro entre los raros de la poesía chilena: “Exit”, texto que emula la estructura de un guión cinematográfico -”un ejercicio escenográfico”, dice Muñoz-, que mezcla distintos tipos de discursos, y en cual tienen cabida desde una pareja de monjas lesbianas hasta David Bowie, pasando por un ciclista drogadicto y un príncipe que “por su belleza da un paso en falso”. </p>
<p><strong>Hace ya 25 años que dejaste de publicar poesía. ¿Seguiste -sigues- escribiendo?</strong><br />
-No he dejado de escribir, quizás he cambiado radicalmente mi concepción del acto de escribir.</p>
<p><strong>¿En qué consiste ese cambio radical?</strong><br />
-Tiene que ver, primero, con no escribir para un lector de capilla, el poeta de la casa de enfrente o un crítico en especial, que fueron los motores de la actividad literaria en esos años en Chile. Ese sentido claustrofóbico y provinciano de la escritura es el que -estando fuera- estalla en mil pedazos. Segundo, el ritmo de publicación no es relevante para mí. En esos tiempos se calculaba cuánto se debía dejar pasar entre una publicación y otra para construir una obra. Se pensaba -por paradójico que fuera- en cuál era la estratégia más atinada para causar un efecto en el mercado cultural, o en los dadores de becas, o en quién hiciera falta. Al no ser ya un operador cultural ni un agitador literario, obviamente evalúas las cosas de otro modo. Menos exhibicionismo, menos show, más carne y más vida. Escribo desde la perspectiva de que casi nadie lee. Escribo sin mucha esperanza y escribo porque es lo que mejor sé hacer. Por supuesto, escribo lejos de los exhibicionismos que caracterizaron esos años, y lejos también de esa pretendida -¿pretenciosa?- vinculación con la historia.</p>
<p><strong>Cuéntame más sobre la escena literaria de los años 80.</strong><br />
-Cuando me preguntas por la escena de esos años es cuando más complejo se pone esto. </p>
<p><strong>¿Por qué?</strong><br />
-Porque, por una parte, fue una escena productiva y generadora, pero por otra fue una escena cuyo discurso acerca de sí misma era narcisista y mitómano. Como toda escena vanguardista, era altamente autoreferente, parricida y con anhelos fundacionales indomables. Creo que algunos de los productos de esa época, y me refiero tanto a los cuerpos textuales como a los de artes visuales, fueron realmente disruptores y seminales en la búsqueda de estéticas y voces diferentes. No así los múltiples manifiestos y discursos que la escena gustaba de lanzar como correlato activista de sí misma: estos eran ingenuos, cortos de vista y muchas veces insoportablemente arrogantes. Afortunadamente toda esa claridad diamantina e infantil que la escena vanguardista quiso manifestar, se modulaba con la oscuridad y la ambiguedad misteriosa, erótica y gutural (¿ronca?) de los trabajos. Con su complejidad.</p>
<p><strong>¿Qué piensas hoy de la llamada escena de Avanzada del arte chileno?</strong><br />
-Que fue más un intento de dar organicidad a una serie de síntomas que un movimiento consistente. Digamos que fue una mini epidemia, que dejó señales a veces muy brillantes a veces más opacas, y que se alimentó de uno de los períodos más obscuros que ha cruzado nuestro país.</p>
<p><strong>¿Cuál era tu relación con la política en los años 70 y 80?</strong><br />
-Como la de muchos, fue ingenua e inevitable, narcisista y voluntariosa. No reniego, pero tampoco la rescato como un momento de gran lucidez. Creo que viví esa época, intelectual y eróticamente, comprometido hasta los huesos, y eso hace de ello una experiencia, sin duda, poderosa.</p>
<p><strong>KARATE Y CIRCO</p>
<p>¿Es cierto que fuiste karateca?</strong><br />
-El karate forma parte de mis rituales íntimos, una de las tantas negociaciones entre mi propio cuerpo y mis desplazamientos por los escenarios de la vida. Empecé a practicarlo en Chile, en una escuela clásica (la de los hermanos Fernández de la Reguera) en el modo de Okinawa o Goyu Ryu. Llegué hasta un grado avanzado y lo dejé por un tiempo, aquejado de un par de fracturas, de mano y de dedos. Curioso que en ambos ejercicios –la escritura y el arte marcial– haya tenido que lidiar con un grado de fracturación de la mano: la mano que escribe y la mano que golpea. Lo retomé estando ya en México, combinado con otras artes marciales como el Aikido y el Tae-kwon-do. Es parte de mi estructura orgánica. Últimamente me intereso por el capoeira y otras formas de lucha de origen más bien africano.</p>
<p><strong>Roberto Bolaño contó que Enrique Lihn le habló de los que serían los seis tigres de la poesía chilena, entre ellos tú. ¿Escuchaste hablar de eso alguna vez?</strong><br />
-Sí escuché hablar de los tigres, conocí bien a los demás y creo que fue el invento de un gran maestro de ceremonias: Enrique Lihn. </p>
<p><strong>¿Por que imaginas qué eligió Lihn a un tigre para su predicción?</strong><br />
-Enrique siempre deseó ser director de un circo y en los circos hay leones o tigres. Creo que la figura del tigre refleja un espíritu escritural (Borges, Milton) y la del león implica otro tipo de ego de aliento más mesiánico, más autoreferente digamos. De todas maneras, creo que era un circo específicamente levantado por Enrique en base a sus preferencias.</p>
<p><strong>¿Qué relación tuviste con él?</strong><br />
-Lo conocí como maestro, me recomendó para un doctorado, cosa que siempre le agradecí mucho aunque mi trayectoria vital no tenía nada que ver con eso, y creo haber sido un buen amigo suyo.</p>
<p><strong>¿Conociste a Bolaño? ¿O lo has leído? </strong><br />
-No llegué a conocerlo personalmente, pero lo he leído con intensidad y creo que era el mejor narrador chileno de esta época.</p>
<p><strong>“LATIDO RONCO”</p>
<p>Pablo Oyarzún dice, en el prólogo a esta reedición de Exit y Este, que tus poemas contienen “lo que era el latido ronco de ese tiempo”? ¿En qué consistía la ronquera?</strong><br />
-Como bien dice Pablo Oyarzún, en esos textos reverbera o fluye un latido de ese tiempo, un síntoma de la enfermedad de esa época, pero lo que me parece brillante es que él lo llame un “latido ronco”, no solo porque por la ronquera habla la enfermedad, sino porque esa ronquera, que actúa como un ruido en todo el texto, es lo que lo hace sostenerse más allá de la enfermedad y lo dispara hacia otros espacios y otros tiempos. Es como la distorsión sonora que produce una señal desconocida en una transmisión electrónica de datos, allí habita el desconocido, el cruce de señales y el misterio. También el deseo. Pienso, no sé por qué, en esa ronquera de Billie Holliday que se traslada en el tiempo y reaparece igual de conmovedora y tremenda en una Amy Winehouse.</p>
<p><strong>También Oyarzún se refiere a tus textos diciendo que en ellos opera “la violencia en la escritura, y como escritura, a manera de único modo para resistir la violencia de la historia”. ¿Pensabas en tales violencias?</strong><br />
-La violencia de esos tiempos imprimió su huella en esos trabajos, sin duda, pero ahora me pregunto si hay algún trabajo literario que valga la pena y que no esté cruzado por distintos tipos de violencia. Y la violencia parece haberse convertido en un correlato del mundo contemporáneo. La violencia conquistó su rol de ciudadana aceptada de las ciudades y del mundo, en general. Quizás lo más potente para esos textos fue admitir la violencia como un signo gramatical más, una violencia intratextual que escenificaba a la otra y la ritualizaba, exorcizándola o simplemente citándola y haciéndola evidente. No literaria sino literal.</p>
<p><strong>Publicaste tu primer libro en el sello de J. L. Martínez. ¿Fueron amigos?</strong><br />
-Juan Luis Martínez es sin duda el gran animal literario que generó muchas de las inquietudes de la vanguardia de esos años, gracias a que encadenó una sensibilidad rupturista con la tradición poética chilena, gran lector de Parra, Huidobro, Emar, fue mi interlocutor principal por muchos años. Aún recuerdo la metralla de su tartamudez, su sentido brutal del humor y sus historias de delincuente juvenil, como algo muy querido para mí. Fuimos grandes amigos, lo admiré, lo quise y luego nos distanciamos, porque en esos tiempos la escena tenía algo de avanzada y mucho de conventillo. EXIT fue un texto que él leyó antes que nadie y me propuso espontáneamente publicarlo con su sello editorial. Fue un acto de amistad y cercanía, aunque sé que luego otros intentaron utilizar su sello con finalidades un poco más comerciales.</p>
<p><strong>Algunos están explicitados (Blanchot, Derrida, Lezama Lima); aparte de ellos, ¿qué referentes tenías dando vueltas a la hora de escribir los poemas de Exit y Este?</strong><br />
-Al momento de escribir tanto EXIT como ESTE, las referencias que giraban en torno a su proceso de producción iban desde el surrealismo revisitado al  conceptualismo de Beuys, el performance, la transvanguardia, la pintura-pintura, la textualidad desacralizada del barroco desde los hispanos hasta los neobarrocos latinoamericanos, de la crónica roja al erotismo oblicuo de Bowie, o al misticismo del Libro Tibetano de los Muertos. En fin, eran temas que vibraban con una pulsión descentrada en relación a los discursos literarios o artísticos que contaban, hasta entonces, con una representatividad histórica.</p>
<p><strong>En Exit, en un momento, “el héroe cae muerto”. Pero al final se informa que “todo ha sido un ritual, una orgía dirigida, una adoración sin límites&#8230; el parto de un héroe”. ¿Cómo concebiste ese primer libro? ¿Cuál podría ser el héroe que nace?</strong><br />
-EXIT nace como un ejercicio escenográfico que empata la heroicidad con el fracaso y la burla, con la voluptuosidad en todo caso. Es un ejercicio profundo de desquiciamiento, o de frustración o de cinismo. Surge de la la tesis de que todos los héroes nacen muertos, o digámoslo así, nacen para morir y mientras antes, mejor. De lo contrario terminan consumidos en una trivialidad patética. Recuerda que en esos años, entre otras cosas, teníamos que lidiar con una potente sensación de fracaso y de derrota, y aún así seguir vivos. Esa era la cuestión principal: ¿merecíamos seguir estando vivos?</p>
<p><strong>En tu poesía se reiteran escenas sexuales fuertes (“2 monjas de carnes abundantes/ maduras, limpias, desnudas se/ hacen el amor&#8230;”). ¿Por qué crees que la sexualidad, por lo general en términos descarnados, nada líricos, apareció con tanta fuerza en los poetas de los ochenta? </strong><br />
-Sí, está esa sexualidad latente a través de todos los textos. Y creo que esa sexualidad era parte de un ejericicio político de recuperación de los cuerpos y del control sobre las pulsiones de vida y muerte. Por otra parte, me parece que la provocación sexual es inevitable en un país con la estructura discursiva de Chile, para así poder comenzar a tener una conversación interesante o una intertextualidad suficientemente generadora.</p>
<p><strong>MÉXICO Y CHILE</p>
<p>¿Por qué te fuiste a México en 1991? </strong><br />
Si llegué a México fue por una casualidad –que siempre es una causalidad escondida– personal. No llegué con la idea de quedarme, ni con una certeza de autoexilio o algo así, pero me quedé hasta hoy. </p>
<p><strong>Hablando de violencia, ¿cómo entiendes todo lo que pasa en la frontera norte de México, en Juaréz?</strong><br />
-México es un tema del cual podríamos hablar horas, es un tema que me fascina y me espanta. Creo que es el lugar donde la palabra violencia alcanza su máxima sofisticación, y donde la rudeza y la ternura andan juntas de la mano, por cada calle. Aquí me ha pasado todo, he tenido dos hijas, me he casado, me he separado, me he enamorado, me he perdido, me han disparado, he visitado el infierno y el paraíso, he probado todo. Sin duda, México hoy me sigue envolviendo entre sus redes, a veces letales, a veces insoportablemente atractivas. El tema de la frontera norte, el tema de Juárez y los asesinatos de mujeres (que Bolaño ya intentó), el tema del narco y la narco violencia, las decapitaciones (este fin de semana hubo 15), el tema de ser el patio trasero de los gringos, el tema del ilegal, todo eso, creo que debemos hablarlo en otra oportunidad, porque además forma parte del tejido de lo que escribo día a día. De ese proyecto que pronto verá la luz, espero.</p>
<p><strong>¿Cómo fue que te dispararon? </strong><br />
-No es tan raro aquí. De hecho me ha pasado un par de veces. Una vez me encontré en medio de una balacera entre judiciales (tiras) y un trío de asaltantes que entró armado a la cantina donde estábamos. Los policías de civil comían con amigos, yo también, cuando entran gritando armados hasta los dientes. Los tiras gritaron “todos al suelo” y empezaron a tirar, y los asaltantes respondieron con peor suerte. Vi caer a un par de ellos, con las cabezas destrozadas. Otra vez en un bar se armaron los balazos por una simple discusión pasional en torno a una muchacha. Pero -sin duda- la más peligrosa fue la vez que me dispararon estando yo en el auto: al acelerar, la bala rompió el cristal lateral trasero justo atrás de mi cabeza. No es alarde, pero te acostumbras a eso.</p>
<p><strong>¿Cómo ves a Chile desde la distancia? ¿Piensas volver?</strong><br />
-Como un deja vú. Como un sueño en el que te deslizas a lo inevitable, lenta pero seguramente. Así también, quizás volver sea inevitable.</p>
<blockquote><p>
<strong>DE EXIT </strong></p>
<p>En los bajos fondos del puerto la orquesta arremete sonidos<br />
estridentes, son rockers entrecortados, ella canta ronca, casi inmóvil,<br />
casi afónica, impasible, pegada al micrófono, sudando, lamiéndose los<br />
labios, latigazos eléctricos, bombillas de colores que se encienden y se<br />
apagan, se extinguen, furiosas contorsiones de sus acompañantes,<br />
compases irreverentes, ella la alta, flaca, cabello rojo, se duerme cantando,<br />
los ojos entrecerrados, los dientes entreabiertos, desplazándose late-<br />
ralmente como un rito</p>
<p>                “yo bailo borracha<br />
                canto coplas en alemán<br />
                escribo papeles ordinarios”</p>
<p>tu sombra te persigue                            boca arriba y después boca abajo<br />
¿qué haces ahora? ¿mortuoria?              ¿no sabes tocarte?</p>
<p>píntate los labios, píntate las uñas, tíñete el pelo, depílate completo,<br />
lámete entero”.
</p></blockquote>
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		<title>Pablo Oyarzún, filósofo: &#8220;La derecha chilena le hace demasiado a la prepotencia&#8221;</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Mar 2010 03:29:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
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		<description><![CDATA[POR VICENTE UNDURRAGA • FOTO: ALEJANDRO OLIVARES Pablo Oyarzún, decano de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, traductor de Walter Benjamin, de Baudelaire y de Swift, le entra de lleno al arribo -&#8221;un poco patético&#8221;, dice- de la derecha al gobierno. Y sugiere por dónde es que debería rearticularse la Concertación. ¿Cómo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>POR VICENTE UNDURRAGA • FOTO: ALEJANDRO OLIVARES<br />
<em>Pablo Oyarzún, decano de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, traductor de Walter Benjamin, de Baudelaire y de Swift, le entra de lleno al arribo -&#8221;un poco patético&#8221;, dice- de la derecha al gobierno. Y sugiere por dónde es que debería rearticularse la Concertación.</em><span id="more-14669"></span> </p>
<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/03/oyarzun-02.jpg" alt="" /></p>
<p><strong>¿Cómo lees los signos -el logo de gobierno con el escudo, los cascos blancos encima de la mesa (denotando trabajo en terreno), la parca roja que hace parecer a todos los ministros repartidores de pizza- que la derecha ha querido enfatizar?</strong><br />
-Me da la impresión de que la idea del desalojo ha tendido a imponerse. Desde un punto de vista general, creo que es un grave error convertir el tan mentado “cambio” (en gran medida, una cáscara sin contenido declarado) en una especie de refundación, que es un viejo síndrome nacional. Pero no me preocupan tanto los símbolos —por favor, se requiere urgente una asesoría de diseño y de estética que aminore un poquito el mal gusto y la vergüenza ajena—, sino la voluntad que ellos invisten y que se refleja en la violencia (simbólica, también) con que se los impone. El gran problema con la derecha chilena —desaparecida ya la vieja oligarquía republicana, reemplazada por una de nuevo cuño— es que, salvo contadas y muy honrosas excepciones, sigue teniendo un déficit de verdadero ethos democrático y le hace demasiado a la prepotencia. Ser gobierno podría ser una oportunidad de aprendizaje, pero, claro, al final lo que manda son los intereses, siempre.</p>
<p><strong>¿Y cómo lees los conceptos -emprendimiento, eficiencia, experticia, &#8220;cultura de hacer las cosas bien&#8221;- que la derecha ha relevado?</strong><br />
-No sé si son conceptos o meros lemas. Como conceptos, serían deseables, pero siempre bajo ciertas condiciones de las que se puede hablar mucho, y que en todo caso tienen que ver con una visión política de largo plazo, que busque compatibilizar democracia y desarrollo. Lo que me sorprende en este inicio de gobierno tan accidentado (y un poco patético) es comprobar que las cosas que dicen los términos que mencionas en tu pregunta simplemente no han estado presentes en su puesta en escena. Lo que se ha visto es más que nada hiperkinesia. Y es una gran desdicha para el país que, en situación de catástrofe y emergencia, se tenga que estrenar un gobierno tan sobre-poblado de empresarios y actores del mundo privado que parecen no saber qué es el Estado y cómo funciona.</p>
<p><strong>¿Se ha terminado -con este gobierno que esconde su ideología- por reemplazar la política por la mera administración, suprimiendo todo atisbo de discusión? / En The Clinic el año pasado dijiste: &#8220;En este país no hay política en el genuino sentido de la palabra, no hay visión ni discurso que apunte al devenir de la existencia histórica del pueblo de Chile”. ¿Qué queda ahora?</strong><br />
-Bueno, queda siempre la política, que nunca falta, aunque su nivel pueda ser totalmente insuficiente, que era lo que decía, o sea, que nuestros políticos, salvo contadísimas excepciones, no están a la altura de la exigencia que expresa esa palabra. Por otra parte, las versiones meramente ingenieriles de gobierno (tampoco creo que el actual cumpla con ese “ideal”) nunca han llegado ni llevado muy lejos, y por supuesto que siempre excluyen toda pregunta y toda discusión de fondo sobre la comunidad y su destino. Y aquí sí que hay un problema grave: porque la discusión necesita circulación y resonancia, y el monopolio mediático que tenemos en el país la hace escasamente viable.</p>
<p><strong>¿Te entusiasma o preocupa lo que pueda pasar en educación, en particular con la universidades estatales, con el nuevo ministro del ramo, Joaquín Lavín?</strong><br />
-Parto por este otro lado: le preguntaron a Lavín si el ministerio que le confiaron era un presente griego. En toda la nómina de nuevos ministros, tengo la impresión de que Lavín es el más político y el que mejor conoce las características de la administración pública. Ahora, eso no es garantía suficiente para augurarle un futuro promisorio. Ciertamente, fui de los que quedaron un poco desconcertados con este nombramiento (pero parece coherente con la idea de que la UDI esté fundamentalmente a cargo de toda el área social), y ciertamente soy de los que mira con recelo lo que pueda pasar con las políticas públicas en educación y, particularmente, en educación superior. Pero creo que habrá que esperar un mínimo de tiempo para ver cómo se perfila el ministerio en este rubro, y me parece que buena parte del futuro de Lavín se jugará precisamente en la capacidad de entender la importancia insustituible que tiene el sector estatal, así como entender también la conveniencia de asegurarle condiciones que le permitan superar las constantes tensiones que le genera la vulnerabilidad de su subsistencia, y le ofrezcan opciones efectivas de insertarse en el medio social proyectando en éste su potencial de innovación.</p>
<p><strong>¿Cómo crees que debiera articularse la izquierda, o la Concertación, para hacer oposición y ofrecer una real ALTERNATIVA a la derecha? ¿Crees que sólo en lo &#8220;valórico&#8221; tiene campo para marcar diferencias?</strong><br />
-Creo que hay dos factores aquí. Por una parte, están los efectos que las políticas y acciones del nuevo gobierno produzcan en la población y la vigilancia ciudadana que se pueda ejercer sobre ellas; piensa, por ejemplo, en la capacidad que los consumidores tengan para reclamar sus derechos, en los niveles de organización social que puedan alcanzarse para generar dinámicas de desarrollo local, en las reivindicaciones de las minorías. Todo eso no sólo es síntoma, sino también germen. Por otra parte están la izquierda y la Concertación, muy desdibujadas ambas, teniendo que aprender mucho, creo, del mundo social y debiendo ser capaces, en fin, de darle un sentido político de convergencia a todas las demandas sectoriales: un sentido que pueda poner en la mira los problemas estructurales del país. Y está por verse si podemos llegar a ese punto, que me parece es el criterio fundamental de la rearticulación.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Carlos Peña, rector de la UDP, tras el terremoto: “Esta situación le viene como anillo al dedo a Piñera”</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Mar 2010 17:42:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
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		<description><![CDATA[POR VICENTE UNDURRAGA Y PATRICIO FERNÁNDEZ • FOTO: ALEJANDRO OLIVARES Abogado, rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña ha sido de los pocos analistas políticos que, desde su dominical columna en El Mercurio, no se ha sumado a la fiesta del cambio sino que ha preferido analizarla, criticarla. Con The Clinic habló de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>POR VICENTE UNDURRAGA Y PATRICIO FERNÁNDEZ • FOTO: ALEJANDRO OLIVARES<br />
<em>Abogado, rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña ha sido de los pocos analistas políticos que, desde su dominical columna en El Mercurio, no se ha sumado a la fiesta del cambio sino que ha preferido analizarla, criticarla. Con The Clinic habló de la derecha, de los desafíos para la izquierda, de educación, prensa y, por supuesto, del escenario nacional tras el terremoto.  </em><span id="more-14361"></span><br />
______<br />
<img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/03/carlos-penc2a6aa.jpg" alt="" /></p>
<p><strong>¿Cómo lo hizo el gobierno (de Bachelet) en este terremoto? (esta entrevista se publicó hace una semana y media en la edición de papel)</strong><br />
-Desgraciadamente, en la hora final, Bachelet estuvo por debajo del desempeño que hasta ese momento había alcanzado. Fundamentalmente porque atrasó unas horas -y unas horas es demasiado en esos casos- la imposición del orden, que parecía ser la cuestión más urgente. Dio la impresión, el gobierno, de estar más atrapado por sus recuerdos que preocupado de superar el caos inmediato que tenía ante los ojos. Cuando las cosas decanten, es probable que la evaluación de la gente respecto del desempeño de la presidenta baje. </p>
<p><strong>Pero acaba de salir una encuesta Adimark que muestra que el apoyo se mantiene y que es bien evaluada su reacción tras el terremoto.  </strong><br />
-Lo sé. Pero esta es la hora de las emociones; ya vendrá la de los balances más racionales. </p>
<p><strong>¿Hay actitudes que te hayan sorprendido tras este terremoto? ¿El entusiasmo con que se pedían militares, los saqueos, la reacción de Van Rysselberghe?</strong><br />
-No, nada de eso me sorprendió, porque el efecto más devastador de un terremoto es que nos deja reducidos a lo que finalmente somos: naturaleza. Tenemos un fondo instintivo que nos hace reaccionar violentamente, con miedo, y erizarnos frente a la menor amenaza. Y ese delgado barniz, esa delgada capa que llamamos cultura desaparece como por arte de magia. La política desde siempre tiene por objeto producir orden, sujetar esa naturaleza que hay en nosotros. Y lo hace produciendo una compleja trama de modales, reglas, intercambios de cooperación, que de otra manera no se producirían.  </p>
<p><strong>Pero los saqueos, ¿son síntomas de algo más, o son sólo la manifestación de esa naturaleza? </strong><br />
-Son fundamentalmente manifestación de ese fondo instintivo. Yo no tengo esa mirada más bien piadosa que ve en los saqueos un síntoma de las profundas desigualdades que hieren a Chile. Ahí lo que hay es la naturaleza que en momentos de pánico aflora, despojada de cualquier convencionalismo. Por eso la política es tan importante. La justificación más vieja de la política que se conoce en la modernidad es la de Hobbes: existe la política y el Estado para controlar el miedo que hace que cada hombre sea un lobo para otro hombre.  </p>
<p><strong>¿No es manifestación de una ideología el acaparamiento y los saqueos? </strong><br />
-No, porque si fuera manifestación ideológica estaría mediada por reflexión, reglas, adhesión y convenciones. Y no es el caso; es desorden puro y simple, lo que la sociología clásica llama anomia: falta de normas. En términos freudianos, puro principio del placer, nada de realidad; no hay contención. No digo con esto que en Chile no haya desigualdades: por supuesto que las hay, y muy severas, pero éstas se procesan ideológicamente de manera distinta. </p>
<p><strong>Pasados los días, los saqueadores devuelven lo robado y los ricos van a donar plata a las organizaciones solidarias. </strong><br />
-De nuevo es un mecanismo instintivo. No quiero teorizar con esto, pero es el mecanismo del tótem y el tabú: todo sacrificio impone luego una redención. Así es la vida social.  </p>
<p><strong>Según lo que dices, todo esto habría sucedido en cualquier parte del mundo, independiente de su nivel de desarrollo.  </strong><br />
-Sin duda; con diversas formas, desde luego, porque las oportunidades son distintas. Me parece demasiado bienpensante ver esto como una manifestación ideológica de un Chile desigual y excluido.  </p>
<p><strong>INDUSTRIA DE LA CARIDAD </p>
<p>Pero después sí suceden cosas que son culturales y no meramente instintivas. Uno podría hacer un parangón entre el cura Poblete -de quien escribiste una columna a propósito de su muerte- y la Teletón.  </strong><br />
-Sí, son parecidos.  </p>
<p><strong>Estas maneras solidarias que desarrolla el capitalismo sí son construcciones culturales, ¿no? </strong><br />
-Sin duda.  </p>
<p><strong>¿Y qué te parecen?  </strong><br />
-Lo que yo haría es confrontar esa acción solidaria -la del padre Poblete, la de la Teletón- con la narrativa de aquellos que la ejecutan. De lo que no cabe duda es de que la industria de la caridad o de la beneficencia es útil: hay hambrientos que comen, hay gente que se abriga. Sin embargo, juzgada por la narrativa de quienes la ejecutan, se revela como una impostura, un simple desplante.  </p>
<p><strong>Un buen negocio.  </strong><br />
-Claro, un negocio perfectamente cooperativo en el que todos ganan: las empresas, la Iglesia y los pobres. Pero para la convivencia, para la manera en que nos tratamos o consideramos unos a otros, no da lo mismo.  </p>
<p><strong>¿Por qué? </strong><br />
-Porque desde el punto de vista del trato personal y del tipo de cultura que estamos construyendo, uno esperaría que la gente esté a la altura de aquello que dice importarle. Pero lo que uno ve en ese tipo de industrias es la administración o la transformación de la caridad -que teológicamente es dar al otro por consideración a Dios- en una simple filantropía. Ni caridad ni igualdad ha habido aquí. Ahora, podríamos preguntarnos si sería mejor el mundo si cada uno de nosotros actuara movido por motivos estrictamente nobles, a la altura del relato que cada uno erige. ¿Sería mejor un mundo si todos fuesen consecuentes con sus creencias? A lo mejor sería peor, porque hay creencias torpes y estúpidas, y ojalá que quienes las profesan nunca actúen a la altura de ellas. Finalmente, este mundo hipócrita, de meras formas y de puras exterioridades e imposturas, tal vez sea un mundo más cívico que el otro. La inconsecuencia tiene un valor. Por eso, la filantropía del Hogar de Cristo, a escala mayor, o la de la Teletón, son útiles, son buenas, pero no son estrictamente cristianas.  </p>
<p><strong>PIÑERA </p>
<p>En la historia de Chile, después de cada terremoto se han producido cambios importantes. Tras el del año 39, Aguirre Cerda fundó la Corfo y eso modeló el desarrollo futuro de Chile; después del sismo del 85, Büchi tomó las riendas de la economía. ¿Cómo te imaginas que será la reconstrucción de Chile ahora; qué cambios crees que se darán?  </strong><br />
-Yo creo que en Chile lo fundamental, para decirlo en términos dramáticos, ya ocurrió. Chile tiene, para bien o para mal, un modelo de modernización capitalista fuertemente asentado, que no creo que vaya a cambiar. De manera que no veo que estemos en presencia de una encrucijada histórica que podamos recordar en 40 años más como un punto donde se inició algo que antes no existía. Lo más probable es que el de Piñera sea, al menos en sus primeros dos años, un gobierno de reconstrucción en el sentido más estricto de esa palabra, es decir, que veamos los grandes puentes erigirse de nuevo, las caletas retomar su antigua fisonomía y el curso de las cosas seguir más o menos por donde venía. Veo que le atribuyo menos importancia a este terremoto que otra gente.  </p>
<p><strong>Y a la oposición, ¿este terremoto le dificultará su tarea de ser, justamente, oposición? </strong><br />
-Sí, tanto la agenda de la derecha como la de la izquierda -la Alianza y la Concertación- por algún momento van a quedar en suspenso. Los sueños de realización de la agenda de derecha -si es que alguna vez la tuvo explícitamente, porque durante la campaña se esmeró más bien en ocultarla- van a quedar en espera, lo mismo la agenda de la izquierda para ser oposición.  </p>
<p><strong>¿Y qué queda entonces? </strong><br />
-Asistiremos a una convivencia de altísima cooperación entre los dos sectores políticos. Y el sueño de un gobierno de unidad nacional que reclamó tanto Piñera en sus inicios -de esta manera dramática, por este atajo terrible- se va a terminar por realizar. En un gobierno de unidad nacional las diversas fuerzas políticas posponen sus ambiciones y puntos de vista en favor de los bienes comunes. Ponen en suspenso sus apetitos. Antes no había esa necesidad, por lo que hablar de unidad nacional era absurdo, pero el terremoto da la necesidad. Si Piñera tenía algún estilo de gobierno previsible era el de acentuar, ante cualquier otra dimensión, la eficiencia, la administración de recursos, la capacidad de emplear los recursos en sus mejores usos posibles y con el menor costo social posible. Y a ese estilo de gobierno le viene como anillo al dedo una situación como ésta. No hay otro escenario donde Piñera y su gabinete puedan mejor mostrar sus virtudes.  </p>
<p><strong>Dices que no tiene mayor importancia este terremoto para el futuro político del país, pero dices también que la emergencia dejará en suspenso la agenda de la derecha y la de la izquierda. ¿Eso da lo mismo? </strong><br />
-No, no da lo mismo. Las fuerzas políticas, en esto, van a experimentar un costo importante. Los partidos existen porque abrigan la esperanza de que sus ideas  puedan moldear la realidad y mejorarla. Para eso funciona la política. Pues bien, ese anhelo va a quedar en suspenso por la reconstrucción&#8230; Si lo que se vino abajo fueron sólo las carreteras y las viviendas, salvo que alguien piense que el terremoto echó abajo el sueño de Chile y que se demostró que la modernidad de la que nos enorgullecíamos era un escenografía que se vino abajo.  </p>
<p><strong>Esa idea circuló mucho; ¿tú la crees? </strong><br />
-No, para nada. Las capacidades materiales de Chile, los niveles de libertad, igualdad y educación que hemos gozado los chilenos en los últimos 20 años están incólumes. Hoy día Chile es un país capaz de pararse, ninguna de nuestras capacidades inmateriales ha quedado destrozada. Yo sugeriría recuperar la circunspección: un terremoto es un terremoto, no un acontecimiento cósmico que eche todo abajo. Y la cultura consiste en tratar eso -la naturaleza- como un residuo, poniéndolo fuera y no en el centro de la cuestión.  </p>
<p><strong>¿Entonces, independiente del terremoto, no percibes que el triunfo de Piñera signifique un cambio mayor en la visión cultural del país? </strong><br />
-Tengo varias razones para pensar que no. Piñera, haciendo abstracción del terremoto, llega al gobierno apoyado por dos fuerzas políticas que tienen severas discrepancias en lo cultural o valórico. Hay un grupo conservador y otro más liberal. Luego, frente a la pregunta de si la derecha tiene agenda en esos temas -que es el único ámbito donde hay espacio para cambiar en Chile-, yo pienso que no. Piñera tuvo dos alternativas: o escogía una de esas dos agendas (liberal o conservadora), u optaba por una agenda alternativa, pero siempre de derecha.  </p>
<p><strong>¿Cuál agenda alternativa? </strong><br />
-La que Piñera tiene ahora, la de la eficiencia y la administración. Lo que muestra el gabinete que escogió es que ha hecho una elección estratégica que le permite eludir ese dilema que está en su base de apoyo. Esa decisión Piñera la tomó antes del terremoto, y el terremoto viene a servirle de estructura de plausibilidad para ella.  </p>
<p><strong>Si en algún espacio hay una opción valórica es en educación; ¿la UDI le ganó la mano poniendo a un Opus Dei en ese ministerio? </strong><br />
-En política no importa tanto lo que la gente quiera hacer cuanto las posibilidades que tenga para hacerlo, y las probabilidades que hay hoy día para introducir reformas importantes o retrocesos en esas áreas no existen. Entonces no creo que Piñera opte por hacer de su gobierno el momento de definitiva modernización de la derecha, confiriéndole un triunfo estratégico al ala liberal y ahogando a los sectores más conservadores y autoritarios. Yo creo que si hubiera hecho eso habría pasado definitivamente a la historia como un refundador de la derecha. Pero decidió no hacerlo con el tipo de gabinete que formó.   </p>
<p><strong>Y si hubiera apostado por esa modernización de la derecha, ¿qué le quedaría a la izquierda para diferenciarse de esa derecha liberal?  </strong><br />
-Efectivamente a la izquierda se le restaría bastante espacio y no le quedaría otra -que es por lo demás lo que le ha ocurrido a la izquierda europea- que recuperar sus viejos valores y proyectos de un Estado más de bienestar y menos contributivo que el que hoy día tenemos.  </p>
<p><strong>EL GABINETE </p>
<p>¿Ves conflictos de interés en el gabinete de Piñera? </strong><br />
-No. La expresión “conflictos de interés” tiene dos significados. Uno genérico, que indica una coincidencia general de intereses entre quienes están en el Estado y los intereses de aquellos que el Estado debe regular. Pero ese tipo de conflicto de intereses genéricos no es un pecado de la derecha: es su índole. La derecha tiende a coincidir naturalmente con aquellos sectores que atesoran la mayor parte del producto geográfico. Es natural esa coincidencia. Y, dos, en un sentido más técnico, la expresión “conflicto de interés” alude al acto preciso en que un sujeto, a la hora de arbitrar un conflicto entre el Estado y un particular, tiene intereses comprometidos. Y respecto de eso me parece que el equipo de Piñera ha manifestado una voluntad de despejar sus conflictos, de manera que no tengo objeciones en esa materia.  </p>
<p><strong>¿Y Piñera mismo, ha despejado tales conflictos concretos? </strong><br />
-Está haciendo esfuerzos, entiendo. Sí creo que lo ha hecho tardía y defectuosamente. Me parece que la fundación que ha propuesto para Chilevisión es una solución defectuosa a ojos vista. Y se demoró, fue más lento de lo necesario en el caso de LAN, sus abogados cometieron errores propios de principiantes a la hora de comunicar las decisiones, todo eso es cierto, pero yo creo que Piñera tiene una voluntad gruesa de separar las cosas, y si no la tuviera va a tener que hacerlo, porque si no sería simplemente inaceptable. Mas bien mi objeción al gabinete es que tiene pocas virtudes para manejar el proceso político. </p>
<p><strong>LA CONCERTACIÓN </strong></p>
<p>“La Concertación”, dice Peña, “fue muy exitosa en cambiar el país, yo creo que modernizó Chile: material y culturalmente este país hoy en día es muy distinto de hace 20 años, pero como le suele ocurrir a las coaliciones exitosas, no fue capaz de comprender su propio éxito”. </p>
<p><strong>Estar fuera del poder, ¿le puede servir para eso y para pensar en lo que puede seguir haciendo ?  </strong><br />
-Estar fuera del poder le puede servir para muchas cosas. Para renovar sus cuadros, que es lo que suele suceder cuando las coaliciones fracasan, pero sobre todo le podrá servir para iniciar un diálogo cultural consigo misma y con el país respecto de qué ha pasado en Chile y cuáles son los desafíos que hay que encarar, cuál es la agenda que la izquierda debiera proponer. La ventaja de ser oposición es que tiene tiempo para pensar qué haría si fuera gobierno. Y era hora que la Concertación tuviera ese tiempo. </p>
<p><strong>¿Y qué crees que debiera ponerse pensar? </strong><br />
-Yo creo que hay varios puntos que ya se han insinuado y que habría que retomar; por ejemplo, lo más evidente: en el gobierno de Bachelet se instaló un debate en Chile en torno a la fisonomía del Estado. Bachelet transitó a un Estado de prestaciones universales, donde la condición de ciudadano o miembro de la comunidad política te garantiza el acceso a un conjunto de prestaciones, independiente de cuál sea tu desempeño en la vida. Ese modelo, que no es absolutamente un Estado de bienestar, pero que se le parece, fue un tipo de Estado que Bachelet empezó a promover con sus acciones, y me parece que su modelo es parte de la agenda futura de la izquierda aquí en Chile.  </p>
<p><strong>MEDIOS DE COMUNICACIÓN </p>
<p>Al salir la Concertación del poder se queda sin medios de comunicación, sin lugares de encuentro cultural, sin universidades. ¿Te parece una cojera sustancial que no previó en estos 20 años para cuando no fuera gobierno? </strong><br />
-Yo matizaría ese juicio. Pero primero una distinción: Hay dos concepciones de la libertad de expresión. Una cosa es la libertad de expresión como el derecho a decir cosas sin ser coaccionado por ello, y otra cosa es la libertad de expresión como un mercado donde la mayor cantidad de voces tenga derecho a decir algo. La primera de ellas lucha contra la censura; la segunda, a favor del pluralismo. Y si uno mira el mundo de los medios de comunicación hoy día en Chile, me parece que no hay motivos para quejarse por la primera, pero sí los hay para quejarse por la segunda. </p>
<p><strong>¿Pero cuál es tu evaluación de los medios en Chile? </strong><br />
-Si uno juzga la situación actual del mundo de la cultura, o sea, de las instituciones que producen y transmiten cultura en Chile, por los ideales a los que todos aspiramos, efectivamente todavía hay mucho que hacer, y este resultado que tenemos a la vista deja harto que desear. Pero si uno compara esto con el mejor desempeño histórico de Chile, no cabe duda de que esto es inmejorable. ¿En qué otra época histórica hay algo de lo que podamos enorgullecernos en materia de cultura? Es verdad que si uno mira para atrás encuentra momentos que emocionan, en la U. de Chile, incluso en la Universidad Católica, pero era en una sociedad extremadamente excluyente, una sociedad de minorías. Y en Chile hemos transitado desde una sociedad que tenía un sistema educativo de calidad para atender sólo a una minoría, a una sociedad de masas extremadamente inclusiva, como es propio del proceso de modernización capitalista. Desde ese punto de vista, yo creo que sólo las personas con espíritu aristocratizante pueden mirar con nostalgia el pasado.  </p>
<p><strong>¿Y? </strong><br />
-Dicho eso, respecto del tema de los circuitos que producen y transmiten cultura, yo haría algunas distinciones entre nuestro actual sistema educativo -que permite la existencia de esta universidad (UDP), por ejemplo, y de otras que son muy distintas- y los medios de comunicación social, donde, efectivamente, la situación es más homogénea, bastante más uniforme, aunque yo haría algunas precisiones.  </p>
<p><strong>¿Cuáles? </strong><br />
-Yo creo que si uno juzga la agenda y el punto de vista de los medios según los intereses de las elites más ilustradas, efectivamente este es un mundo que deja muchísimo que desear. Pero si uno lo mira según los intereses de las grandes mayorías, este mundo no parece ser tan malo, porque finalmente la economía política de los medios ha movido a éstos hacia agendas más plurales que las que sus propios dueños querrían. Es el caso de la U. Católica: su canal tiene una agenda programática y de información que contradice el punto de vista de la iglesia. Y eso no es porque la iglesia tenga un espíritu abierto, tolerante y plural, sino simplemente porque las exigencias de financiamiento hacia allá los mueve. Y lo mismo pasa, en términos generales, con la prensa escrita.  </p>
<p><strong>¿Sí? </strong><br />
-El mercado de los medios ha hecho bastante, no suficiente, por diversificar el mensaje. ¿O alguien cree que si los medios de comunicación hubieran estado en manos de la elite ilustrada todos estos años las cosas habrían sido distintas? Por cierto, hay que hacer esfuerzos para que todo eso mejore, y quizás allí haya una de las agendas futuras de la izquierda: cómo imaginar el futuro de los medios de comunicación en que el Estado, sin nunca abandonar la neutralidad política e ideológica, permita que la mayor cantidad de voces se expresen. Lo que hay que hacer, y el progresismo y la izquierda tienen que saber, creo yo, es usar los códigos comunicativos de la sociedad de masas para promover sus intereses y sus ideas. Si el problema en esto es que la derecha y la izquierda se juntan.  </p>
<p><strong>¿En qué? </strong><br />
-La derecha ve a la sociedad de masas, en Chile y en Europa, como el imperio de la brutalidad y la ordinariez.  </p>
<p><strong>¿Y la izquierda? </strong><br />
-La ve como el imperio de la alienación, o sea, como el imperio de masas entontecidas por el consumo y los malls. Por eso las elites aristocratizantes de la derecha y la izquierda se llevan tan bien y se juntan a quejarse de lo malo, sucio, estúpido y vulgar que está el mundo. A la izquierda le falta leer de nuevo el Manifiesto Comunista, esas fantásticas páginas donde Marx pone por las nubes a la modernización capitalista en sus primeras etapas, por su capacidad liberadora; el capitalismo y el consumo son muy liberadores para las grandes mayorías en ciertos momentos de la historia como el que estamos viviendo ahora. </p>
<p><strong>¿Por qué? </strong><br />
-Porque hacen temblar las tradiciones más conservadoras. El consumo arrasa con todo, y puede ser extremadamente liberador. </p>
<blockquote><p><strong>LA UDP</p>
<p>¿Te gusta la educación pública? </strong><br />
-En general en las sociedades abiertas y democráticas la pregunta sobre quién provee educación tiene que admitir una respuesta abierta. La mayor cantidad de gente debería proveer educación, sean agentes estatales o no. Y en consecuencia, a mí no me parece opuesto a una sociedad democrática un modelo de provisión mixta, donde quienes enseñan en las escuelas, o en la educación superior, sean proveedores de muy diversa índole. Lo que a mí me parece que debiéramos asegurar es la capacidad de la gente para escoger con cierta libertad entre esos diversos proveedores y bajo condiciones de igualdad. </p>
<p><strong>La Universidad Diego Portales, ¿qué valores oferta?</strong><br />
-Ninguno. Esta universidad es una rareza en el sistema universitario privado. </p>
<p><strong>¿Por qué? </strong><br />
-Porque es estrictamente una institución sin fines de lucro; nadie de quienes trabajan o se relacionan formalmente con la universidad tiene un pizca de propiedad sobre ella. </p>
<p><strong>En la UDP se ha producido, de un tiempo a esta parte, un acercamiento con el mundo de la Concertación. ¿Por qué se ha avanzado en tal sentido? </strong><br />
-Yo lo diría así: el conjunto de personas que se reúne alrededor de la universidad están ante todo por sus virtudes intelectuales, y agregaría que si hay algo que los hace reunirse acá es su lado liberal por sobre cualquier otra cosa. De manera que más que la Concertación, hay acá un grupo de gente que se ha ido juntando espontáneamente con un cierto compromiso liberal, en el sentido más clásico de la palabra.  </p>
<p><strong>¿Cuál sentido? </strong><br />
-Si hay algún proyecto intelectual detrás de esta universidad es no imponer ninguna agenda en particular, pero sí promover, como lo hacen las buenas universidades en el mundo, los valores y las virtudes que tienen que ver con el diálogo, con el debate abierto, con la independencia crítica. Esta universidad asegura las más absoluta independencia crítica de sus miembros. Los que forman parte de la UDP tienen asegurado el ejercicio de su racionalidad crítica en privado y en público, sin que eso sea motivo para pertenecer a la universidad ni para ser expulsado de ella. Y eso no es poco.  </p>
<p><strong>Y tener un rector tan opinante.</strong><br />
-Es la mejor garantía de eso. Forma parte de los propósitos explícitos de la UDP que ésta contribuya a hacer más diversas las élites profesionales e intelectuales en Chile desde el punto de vista de su origen socioeconómico. Y por eso nosotros tenemos becas y gratuidad completa para alumnos de colegios municipalizados. Si alguien cree que la tarea de la educación superior es reproducir fielmente las elites, bueno, no debiera venir a la UDP.  </p>
<p><strong>¿Produce esto que los que están acostumbrados a tratar siempre con la misma élite comiencen a mirar a la UDP con más distancia? </strong><br />
-Yo no tengo esa impresión. Es natural si pasa eso, sabemos largamente por la literatura que todos los grupos sociales tienden a ser endogámicos por diversas razones. Y es probable que algunos miembros de esos grupos arisquen la nariz a la hora de venir a la UDP, pero a cambio de eso hemos logrado tener una universidad de cuya población estudiantil -y de esto yo me enorgullezco- la mitad proviene de escuelas municipalizadas o colegios particulares subvencionados, o sea, tenemos una universidad extremadamente equilibrada. Más, incluso, que muchas universidades públicas que hacen de este tipo de asunto meras declaraciones retóricas.
</p></blockquote>
]]></content:encoded>
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		<title>Justo Pastor Mellado: &#8220;El triunfo de Piñera es un golpe a la intolerancia&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Jan 2010 17:41:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Poder]]></category>
		<category><![CDATA[Reportajes y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[elección presidencial 2009]]></category>
		<category><![CDATA[justo pastor mellado]]></category>
		<category><![CDATA[Piñera]]></category>
		<category><![CDATA[segunda vuelta]]></category>

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		<description><![CDATA[POR V.U. y P.F. FOTO: ALEJANDRO OLIVARES En carta a El Mercurio publicada el sábado 16 de enero, el curador y crítico de arte Justo Pastor Mellado expresó su apoyo a la candidatura de Piñera. Tal como se anuncia en la edición de papel, se publica aquí, en exclusiva, sus razones y la entrevista completa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>POR V.U. y P.F.<br />
FOTO: ALEJANDRO OLIVARES<br />
<em>En carta a El Mercurio publicada el sábado 16 de enero, el curador y crítico de arte Justo Pastor Mellado expresó su apoyo a la candidatura de Piñera. Tal como se anuncia en la edición de papel, se publica aquí, en exclusiva, sus razones y la entrevista completa que le realizamos. </em><span id="more-13294"></span><br />
____<br />
 <img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/01/a-justo-pastor.jpg" alt="" /><br />
<strong>Escribiste recién en tu blog sobre Marco. ¿Por qué te parece un error tan garrafal que haya apoyado a Frei?</strong><br />
-Hay una cosa de método muy importante: yo decidí escribir durante el 13 y 17 de enero un artículo al día sobre la palabra de los políticos, las palabras de la clase política aparecidas en algún medio. No me regía por ninguna información más, ni siquiera preguntaba&#8230; sino comentaba simplemente lo que veía en La Tercera, o lo que me impresionó en El Mercurio, o lo que leía en La Nación, que me llega todos los días, o leyéndolos a  ustedes, cualquier frase. Por lo tanto, no trabajaba bajo ningún método suplementario. En cuanto a MEO, lo primero es que me pareció muy complicado cuando aparece Carlos Ominami dando el apoyo a Frei. Él nunca, jamás, debió a apoyar a MEO, o sea, nunca jamás debió abandonar el PS, porque las razones que dio eran una razones casi familiaristas. Y hubiese sido un bonito ejemplo de civilidad republicana el decir “hijo querido, usted va en la suya, yo voy en la mía, respeto total”. Ese es un signo de tolerancia y eso habría sido un golpe simbólico de ruptura del familiarismo. Pero no. Y ahora la jefa de campaña, Carolina Tohá, dice “Carlos Ominami regresa a la gran política”. De manera que está diciendo indirectamente que Marco ha estado siempre en la pequeña política. Y también está Juan Carlos Latorre diciendo que la encuesta Mori tiene problemas de métodos porque no considera el apoyo de Carlos Ominami, que es en definitiva el factotum de MEO. Entonces, el padre abandona al hijo, luego de haberlo apoyado, lo abandona y le quita todo piso simbólico. </p>
<p><strong>¿Y?</strong><br />
-El tipo queda sin piso y además con una amenaza que es fundamental, que todos le endosarían la derrota si perdía Frei. Entonces, para mí, si Marco hubiese soportado esa extorsión fundamental -cosa que no hizo- hubiese tenido la capacidad de liderar un gran movimiento de ruptura. Él tuvo en sus manos la vocación de romper simbólicamente con el familialirsmo.  </p>
<p><strong>CORRUPCIÓN PROGRAMÁTICA</strong></p>
<p><strong>¿Qué es lo que te tiene harto de ésta cultura o política concertacionista que hace que quieras esa ruptura? </strong><br />
-Uso las mismas palabras de Marco Enríquez cuando va el primer día a Tolerancia Cero después de la primera vuelta. Ahí, el tipo pronuncia dos palabras que ni El Mercurio ni La Nación recuperan al día siguiente: dice que Frei significa o representa la &#8220;corrupción programática&#8221;. Lo dice dos veces. La palabra corrupción programática designa el derrumbe de los modos de hacer política de la Concertación, que ya era un modo quizás ilegítimo en su origen mismo.</p>
<p><strong>¿Y entonces?</strong><br />
-Usé la palabra de Marco para alimentar mi propia ficción. Usé la palabra de Marco porque no la volvió a usar después. Creo que al decir eso llegó  a su límite. Después no volvió a hablar y entró a un mutismo. Y ahí empecé a leer en la prensa el círculo y el amedrentamiento ya sistemático. Y cuando ME-O apoya a Frei lo que hace es votar por aquellos sectores de la Concertación que son portadores de una renovación. Sin embargo, esa hipótesis es más un deseo de uno que una realidad. Porque ni Lagos Weber ni Tohá ni Undurraga ni Orrego ni Walker van a permitir compartir un liderazgo con Marco.</p>
<p><strong>Marco ahí no entra como líder.</strong><br />
-Y ni siquiera como aliado.  </p>
<p><strong>PIÑERA </strong></p>
<p><strong>¿Cómo viene el salto que te hace interesante votar por Piñera?</strong><br />
-Es que no es que me interesé  en votar por Piñera. Es sólo que, dadas las cosas, uno dice: &#8220;si MEO mantiene la lógica de la infracción, yo voy por él&#8221;.</p>
<p><strong>No la mantuvo.</strong><br />
-Entonces, me repliego yo mismo.</p>
<p><strong>Pero cómo llegas a ser piñerista.</strong><br />
-Es que no soy piñerista, porque llegué muy tarde para serlo.  </p>
<p><strong>¿Pero cómo llegas a votar por Piñera?</strong><br />
-Siguiendo esa lógica. MEO no hace esa infracción que espero que haga y yo me repliego.</p>
<p><strong>¿Pero por qué en ese replegar te vas a Piñera y no, por ejemplo, al voto nulo o a la abstinencia?</strong><br />
-No tenía ningún sentido un acto silencioso. Yo me replego de verdad a un terreno donde digo que no voy a aceptar la lógica de la extorsión. Por ejemplo, la lógica de la extorsión, segunda fase del argumento, consiste en que estemos todos contra la derecha. Yo digo que eso es falso porque vivimos en la derecha, ¡cuidado!, votar por Piñera es sólo votar por otra derecha, ¡no me jodan!, y votar por Frei no es votar por una política de izquierda.  </p>
<p><strong>¿Una política de izquierda si te seduciría?</strong><br />
-Sí, pero no existe acá.</p>
<p><strong>¿Pero te sientes vinculado a una política de izquierda?</strong><br />
-Soy de una política cultural de izquierda, pero esa política ya no existe. </p>
<p><strong>Pero esa política cultural de izquierda no está representada por la candidatura de Piñera.</strong><br />
-Ni por nadie. Eso se olvida. ¿Arrate? No, no, no. Para mí es el estanilismo renovado. Para mí, la izquierda no existe.</p>
<p><strong>Pero tú estás contento de que haya ganado Piñera y no Frei.</strong><br />
-Sí, porque creo que es un golpe a la intolerancia, paradojalmente. Es lo mismo que Marco apoyando a unos sectores renovadores dentro de la Concertación, que no iban a querer ser apoyados por él. Perfectamente, puedo postular apoyar a unos sectores, no renovados, pero sí de nuevo tipo en la derecha. </p>
<p><strong>¿Con quiénes identificarías esos sectores?</strong><br />
-Más bien en la cultura, profesionales nuevos. Por ejemplo, en mi barrio, yo vivo en Vitacura -en casas falsamente Tudor- todos mis vecinos tienen menos de 40 años, dos ó tres hijos, todos más o menos Shoenstattianos, y todos votan por Piñera, pero todos con una cultura de la tolerancia completamente diferente. Eso me hace sentido. La única diferencia que hay entre Concertación y la Coalición es que hay algunos énfasis y algunos modos distintos de hacer las cosas. Nada más.  </p>
<p><strong>CHATO DE LA PEQUEÑA-GIGANTE</strong></p>
<p><strong>¿Te tiene un poco chato la cultura concertacionista?</strong><br />
-Sí.</p>
<p><strong>¿Por qué la chatura?</strong><br />
-La Pequeña Gigante es la cultura concertacionista. Ese es un buen ícono. Por algo la puse de portada en mi libro. La fondartización, o sea, el arte chileno como un arte de formulario. Es una hueá que deja locos a los huevones. </p>
<p><strong>¿Te gustaría que se acabara el Fondart?</strong><br />
-No, no, no. Pero sí  una reformulación drástica y caballuna. Pero no se puede acabar. Los criterios de fondos concursables se pueden mejorar muchísimo. Curepto es una gran escenificación de la política chilena. </p>
<p><strong>¿El hospital?</strong><br />
-Sí, la  puesta en escena de&#8230; Eso trasladado a la política global, que si bien entiendo es un forzamiento de mi parte, no está lejos de los modos de operar de la clase política chilena.  La concertación está completamente cureptizada, está completamente pequeña-gigantiazada, en ese sentido lo que quiere decir es que ha habido una perversión provocada por la misma Concertación de la noción de ciudadanía.  </p>
<p><strong>¿Te han hueviado los compañeros, los pares, por votar por Piñera?</strong><br />
-No. Lo que pasa es que no tengo pares. Con lo cual puede parecer una gran pedantería de mi parte. Soy un tipo solo. Mi independencia se transformó casi en solipsismo.</p>
<p><strong>¿Carlos Leppe también votó por Piñera?</strong><br />
-Yo no lo sé, huevón.</p>
<p><strong>Pero algo dijo.</strong><br />
-Sí, sí, Leppe me ha acompañado en esta cuestión. Sí, me ha acompañado mi querido amigo.  </p>
<p><strong>¿Te ha secundado?</strong><br />
-Me ha secundado el guatón culiado. Él, de hecho, se baja de la Trienal por solidaridad conmigo implícitamente. Pero tú me preguntas por mi sector. Pero no tengo sector.</p>
<p><strong>Pero al menos con los artistas que trabajas.</strong><br />
-Están molestísimos, porque no entendieron nada. Eso es también una constatación de mi fracaso de lectura. O sea, nunca me han leído muy bien. Tampoco van a entender, porque hay una herida emocional en relación a mi acción, que no les va a permitir entender mejor.   </p>
<p><strong>MUSEO DE LA MEMORIA</strong></p>
<p><strong>¿Te pasa algo parecido con el Museo de la Memoria?</strong><br />
-Me parece abyecto. Me parece una momumentalización forzada de un proceso que no tiene licuación.  Una cosa es la monumentalización para indirectamente sellar. Otra cosa es producir conmemoración y producir relación problemática entre conmemoración e historia. Y eso no se resuelve haciendo un museo. Se podrían hacer muchas otras cosas, miles de libros, seminarios. Por eso es una de mis decisiones, de ubicar un terreno de combate de la intolerancia, buscando unos nexos para poder conversar cosas que son inconversables. Y ese es un trabajo cultural. Yo sé en lo que me metí, por eso en la carta digo “basta de la extorsión” . En cambio, algunos artistas entienden que yo estoy siendo muy crudo con las víctimas y no las respeto. Al contrario, Frei no se merece o más bien algunas víctimas no se merecen la banalización electoralística de Frei.</p>
<p><strong>¿Te parece que lo hubo?</strong><br />
-Sí. Bueno, toda la carta de los artistas era no a la derecha. Y yo me manejo en ese terreno, no los artistas y gestores con unas cartas planteadas como”.  Eso también apunta a mi decisión de votar por Piñera.  </p>
<p><strong>Pero más por rechazo por eso que por entusiasmo por Piñera.</strong><br />
-Mmm, es que sería una ofensa hacia Piñera afirmar eso. No te diría que una cosa prima más que la otra.  </p>
<p><strong>¿Pero tú crees que las cosas con Piñera van a cambiar y eso te motiva?</strong><br />
-A mí si me motiva. Me motiva de un modo en que la cultura concertacionista no me motivaba, porque no me lo permitían ni siquiera desarrollar lo que les estoy planteando a ustedes. Ésta es una entrevista lo más poco The Clinic que hay.</p>
<p><strong>¿Por qué?</strong><br />
-En el sentido de que ustedes no están buscando el lado para desestabilizar&#8230;</p>
<p><strong>No es lo que acostumbramos.</strong><br />
-No, son unos culiados, huevón, y tienen una cosa bien jocosa,  súper crítica, muy activa. Pero el temor mío, es decir huevón, me van a&#8230;</p>
<p><strong>Ese temor es infundado. Ha salido Cruz Coke feliz, el hijo de Piñera, feliz.</strong><br />
-Pero ellos no los conocen a ustedes como yo los conozco. Ustedes son malos. Lo cual es un cumplido.  </p>
<p><strong>FUTURO</p>
<p>¿Y ahora tienes encanto con lo que viene?</strong><br />
-No. Es confianza en personas concretas, huevón. Nada más. Porque creo que hay una cosa que sucedió ese día de la elección: a mí no me parece que haya tanta humillación del vencedor. Me dio esa sensación y dije esto es muy bueno.</p>
<p><strong>¿Y no te viene una desconfianza al pensar que esta derecha tiene a personajes como Sergio Romeros y Jovino Novoa&#8230;¿Te sientes cómodo con esa gente?</strong><br />
-Bueno, hay gente con la que me llevo mejor y con otra no&#8230;  </p>
<p><strong>Sí, pero ¿hay algún reparo con esa gente que te haya hecho dudar tu voto?</strong><br />
-Obvio. Es el reparo permanente. El problema es que me quiero situar en una zona de intercambio, mucho más móvil, que a lo mejor no los compromete a estos otros que dices.  </p>
<p><strong>Si alguien te ofreciera ejercer tu proyecto de cultura, lo que sea, desde un lugar de la sociedad. ¿Qué lugar te gustaría ocupar? ?¿te gustaría ser director del Museo de Bellas Artes o Ministro de Cultura o asesor de ministros?</strong><br />
-No, más bien asesor, por el tipo de cosas que estoy pensando. En el fondo, soy un hombre de acción. Es decir, tengo un discurso de las artes visuales bastante coherente, por lo que he aprendido, por lo que he enseñado o por lo que he estudiado&#8230;</p>
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		<title>Una sombra, una ficción (un cuchillo)</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 17:54:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[rubem fonseca]]></category>
		<category><![CDATA[vastas emociones y pensamientos imperfectos]]></category>

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		<description><![CDATA[VASTAS EMOCIONES Y PENSAMIENTOS IMPERFECTOS Rubem Fonseca Tajamar Editores, 2009, 280 páginas. $12.900 POR VICENTE UNDURRAGA Se empieza a leer “Vastas emociones y pensamientos imperfectos” y no parece ser gran cosa, sin embargo de repente se está en la mitad, asombrado con la gran cosa que es, fascinado con la trama y sobre todo con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2010/01/rubemfonsecabn.jpg" align="right" />VASTAS EMOCIONES Y PENSAMIENTOS IMPERFECTOS<br />
Rubem Fonseca<br />
Tajamar Editores, 2009, 280 páginas.<br />
                                                                                                              $12.900
</p></blockquote>
<p>POR VICENTE UNDURRAGA<br />
Se empieza a leer “Vastas emociones y pensamientos imperfectos” y no parece ser gran cosa, sin embargo de repente se está en la mitad, asombrado con la gran cosa que es, fascinado con la trama y sobre todo con la manera que tiene el personaje de pensarla, y admirado con la perplejidad transparente con que cuenta todo aquello que de insólito le ocurre. <span id="more-12914"></span></p>
<p>“Vastas emociones y pensamientos imperfectos” (1988) -segundo de cuatro libros que Tajamar Editores se ha propuesto publicar de Fonseca en Chile- es el relato de un cineasta cesante, que hace poco despertó al lado de su amada muerta; que padece un singular síndrome que le ocasiona fulminantes desmayos; que prioriza, en materia sexual, el placer de la mujer (se confiesa “complacedor generoso”); y que sobrevive haciendo, de pésima gana, videos para la iglesia de su hermano, un líder “televangélico” chanta. De pronto aparece una oferta desde Alemania para que filme una película con los cuentos de “Caballería Roja”, de Isaák Bábel. Pensando en eso está, releyendo al escritor judío-soviético, cuando recibe la imprevista visita de una niña que arranca de desconocidos y le pide auxilio. Pasados unos días, y no con plena conciencia, él toma la posta de las peripecias de la niña, que aparece asesinada. De ahí en más la historia se vuelve paranoica (pero es una paranoia con asidero:<br />
“¡Qué bueno es tener una base real para la propia paranoia!”, dice) y transatlántica: si en Río de Janeiro le pasa todo lo antes dicho, en Alemania Occidental le tocan intrigas, desaires y escarceos sexuales y en la RDA la cosa se le pone peluda, para finalmente verlas negras en un sótano ubicado en una zona perdida y rocosa de Brasil.  </p>
<p>La novela tiene una característica que la hace redonda, en el mejor sentido de la palabra. Hay, de una manera elegante, nada pedestre, una tesis: la sostiene el mismo narrador -presa de recurrentes sueños sin imágenes, cosa paradójica siendo cineasta-, y viene a decir que los sueños son “un mundo arcaico de vastas emociones y pensamientos imperfectos”. Y ese concepto finalmente será también la clave, si no para entender, sí al menos para calibrar su existencia, que se ve de pronto sacudida por un huracán de personajes y episodios que lo arrastran por derroteros imprevistos, quitándole paulatinamente firmeza a la realidad, volviéndola difusa a tal punto que hacia el final el mundo se le aparece también -y he aquí la redondez- como un escenario de vastas emociones y pensamientos imperfectos. </p>
<p>Parcialmente liberado de las intrigas que lo absorben, el protagonista termina confundido entre hechos y sueños, y bien pueden atribuírsele las célebres palabras del Segismundo de Calderón de la Barca: “¿Qué es la vida? Un frenesí./¿Qué es la vida? Una ilusión,/ una sombra, una ficción,/ y el mayor bien es pequeño,/ que toda la vida es sueño,/ y los sueños sueños son”. </p>
<p>Escrita con estilo veloz, violenta (“El primer piso estaba demasiado lleno de cadáveres como para que yo pudiera circular por allí tranquilamente”), humorística (“Una casa que tiene todos los libros de Auden tiene que tener alicates, pensé, sin mucha lógica”) y erótica (“Me masturbo mirándole el culo, su perfil de niña”), “Vastas emociones&#8230;” confirma el aserto del mexicano Elmer Mendoza, que definió la narrativa de Fonseca como “un cuchillo”.</p>
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		<title>Jaime Rivera, ganador concurso Bajo el Volcán, y lo que hará con la plata del premio: “Voy a comprar un amplificardor para mi banda”</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Oct 2009 15:02:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[bajo el vocán]]></category>
		<category><![CDATA[concursos]]></category>
		<category><![CDATA[cuento]]></category>
		<category><![CDATA[ganador]]></category>
		<category><![CDATA[Jaime Rivera]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[Por V. U. Soltero, sin hijos, Jaime Rivera, de Temuco, es psicólogo y tiene una banda de rock llamada Tromen. Con su cuento “Remate” se ganó un millón de pesos al sacar el primer lugar en la versión 2009 del concurso Bajo el Volcán, organizado por The Clinic y bar Liguria. ____ ¿Desde cuándo escribes? [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/10/ganador-bajo-el-volcan.jpg" align="right"width=180 /><br />
Por V. U.  </p>
<p>Soltero, sin hijos, Jaime Rivera, de Temuco, es psicólogo y tiene una banda de rock llamada Tromen. Con su cuento “Remate” se ganó un millón de pesos al sacar el primer lugar en la versión 2009 del concurso Bajo el Volcán, organizado por The Clinic y bar Liguria. <span id="more-10378"></span><br />
____</p>
<p><strong>¿Desde cuándo escribes? ¿Sólo narrativa o también otros géneros?</strong><br />
-Empecé  hace un año aproximadamente, motivado por una especie de urgencia o desesperación que apareció en forma repentina. Al principio fueron textos pequeños, ejercicios de redacción de ideas. Finalmente algunos fueron tomando la forma de relatos. En este momento estoy escribiendo varios cuentos en forma simultánea, “Remate” es el tercer cuento que termino. Con poesía y otros géneros no tengo mucho que ver, exceptuando las letras de canciones y los comentarios de discos que hacía para un blog de descargas piratas que mantenía con un amigo.</p>
<p><strong>¿Cómo se te ocurrió participar en este concurso? ¿Pensabas que podías ganar?</strong><br />
-Siempre leo el Clinic, principalmente por sus trabajos en periodismo de investigación y la sección Caldo de Cultivo. Para el concurso del año pasado intenté  escribir algo pero no me gustó, así que desistí. Para este año, por lo tanto, era un desafío personal el ser capaz de terminar un cuento y enviarlo. Me daba la impresión que había algunos elementos valorables en el cuento, lo cual me hacía pensar en una mención honrosa en el mejor de los casos.</p>
<p><strong>¿Qué piensas hacer con la plata del premio?</strong><br />
-Voy a comprar un power mixer, un aparato para amplificar micrófonos e instrumentos para poder presentarme con mi banda en escenarios pequeños sin depender de sonidistas, productores y otras clases de personajes poco amables. El resto será ahorrado y despilfarrado en partes iguales.</p>
<p><strong>Este premio, ¿te anima a seguir escribiendo o tal vez a publicar?</strong><br />
-A seguir escribiendo sin duda, sigo la regla bolañesca de mantenerme escribiendo un mínimo de tres cuentos simultáneamente, claro que algunos llevan varios meses esperando ser completados. Sobre publicar la verdad es que no creo estar aún en un nivel adecuado, pues no he logrado deshacerme de muchas asperezas, torpezas e imprecisiones en mis escritos.</p>
<p><strong>¿De dónde surge la historia que cuentas en “Remate”?</strong><br />
-Escribí  los cuatro primeros párrafos en forma casi automática, sin saber adónde iba el personaje. Luego probé con varios desarrollos argumentales que no me dejaron satisfecho, así que los borré todos. Finalmente lo terminé la noche anterior a que venciera el plazo de entrega. El relato no surge de ninguna circunstancia en particular sino de muchas ideas sueltas, sin embargo el lanzamiento de los perritos al río hace referencia a una lamentable situación vivida por el poeta Eduardo Fernández y su hermano cuando ambos eran adolescentes.</p>
<p><strong>Ocupas en el cuento un epígrafe de Horacio Quiroga, ¿qué cuentistas son para ti importantes?</strong><br />
-El epígrafe de Quiroga se debe a que escribiendo el cuento me acordé  de su cuento “El hombre muerto”, que trata de un hombre accidentalmente herido por un machete que agoniza mientras observa el paisaje cotidiano donde se mueve todos los días. Acordarme de ese cuento me permitió releer de nuevo al uruguayo, y comprobar que era un cuentista de putamadre. Y en la escritura de este cuento influyó directamente la lectura de “La novela luminosa” de Mario Levrero, más que nada por la fluidez sobrenatural de la prosa de Levrero, que invita a cualquiera a escribir desde las tripas pero con elegancia (cosa que por supuesto aún no logro).</p>
<p><strong>¿Y en la literatura chilena, cuáles son tus intereses?</strong><br />
-Los que me han marcado más han sido Baldomero Lillo y Manuel Rojas. De lo que se publica actualmente me interesa el trabajo de Álvaro Bisama, Jorge Baradit y otros de ese grupo.</p>
<p><strong>¿Cómo es la movida literaria en Temuco? ¿Hay buen acceso a libros?</strong><br />
-No tengo relación con algún movimiento o grupo literario acá, aunque sé que se hacen algunas cosas, más bien esporádicamente. El acceso a libros es a través de librerías de mall donde son carísimos, en el supermercado también. Hay puestos de libros piratas pero están orientados a los textos del colegio y a best sellers. De vez en cuando se hacen ferias del libro con una variedad bastante pobre y precios prohibitivos. En comparación a otras ciudades del sur como Valdivia o Puerto Montt, Temuco sale perdiendo en lo que respecta a literatura y cultura en general.</p>
<p><strong>¿Tienes alguna relación con poetas o escritores mapuches?</strong><br />
-Elicura Chihuailaf es como el inevitable de la poesía mapuche, me hizo clases en un electivo en la universidad, pero se lo pasaba viajando por Europa, así que no fue mucho el provecho sacado de la experiencia. Hay varios poetas mapuche que soportan en mayor o menor medida una cierta identidad exportable de lo indígena.</p>
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		<title>Agustín Squella, juez árbitro de hipódromo: “El que juega por necesidad pierde por obligación”</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2009/08/23/agustin-squella-juez-arbitro-de-hipodromo-%e2%80%9cel-que-juega-por-necesidad-pierde-por-obligacion%e2%80%9d/</link>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2009 15:30:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Squella]]></category>
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		<description><![CDATA[Por V.U. • Foto: ALEJANDRO OLIVARES Profesor de Filosofía del Derecho, Agustín Squella también se desempeña, hace tiempo, como Juez Árbitro del Hipódromo en el Sporting Club de Viña. Wanderino de corazón, Squella comenta aquí el juego de Bielsa y reflexiona sobre el sentido del juego en la vida. ____ ¿En qué exactamente consiste tu [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/08/agustin-squella.jpg" align="right" /></p>
<p>Por V.U. • Foto: ALEJANDRO OLIVARES</p>
<p>Profesor de Filosofía del Derecho, Agustín Squella también se desempeña, hace tiempo, como Juez Árbitro del Hipódromo en el Sporting Club de Viña. Wanderino de corazón, Squella comenta aquí el juego de Bielsa y reflexiona sobre el sentido del juego en la vida. <span id="more-8990"></span><br />
____</p>
<p><strong>¿En qué exactamente consiste tu función de Juez Árbitro en el Sporting Club de Viña?</strong><br />
-En los hipódromos hay jueces de la carrera, que se llaman “Comisarios”, y que juzgan las incorrecciones en que puedan incurrir los jinetes en el curso de cada prueba. Pero hay también un “Juez árbitro”, encargado de conocer y resolver en conciencia, sin forma de juicio y sin ulterior recurso (ya se lo querrían otros jueces) los asuntos civiles de índole hípica que se suscitan entre vendedores y compradores de caballos, y entre propietarios y preparadores. Hay también un “Mediador Laboral”, que interviene en calidad de amigable componedor en los problemas concernientes a las obligaciones que derivan de los contratos de trabajo que celebran los preparadores con los cuidadores de finasangres. En el Valparaíso Sporting Club yo desempeño ambas funciones.</p>
<p><strong>“La hípica”, escribes en tu libro Según pasan los años, “me gusta más en invierno”. ¿Por qué?<br />
</strong><br />
-F. Scott Fitzgerald decía que mientras el verano se parece al amor, el invierno se asemeja al dinero. No es que yo busque dinero asistiendo a las carreras (los hípicos sabemos que el que juega por necesidad pierde por obligación), pero en las tardes y noches de invierno los hipódromos te arropan mejor en los bares y otros recintos donde se bebe, se conversa, se fuma, se observan las carreras, y se hacen grandes y entrañables amistades. Los hipódromos son refugios donde encuentras algo de humanidad. Pocas cosas pueden resultar más cálidas que despedirse de un grupo de amigos en medio de la niebla de la costa que ha invadido ya el hipódromo luego de la última carrera de una larga y buena jornada hípica.</p>
<p><strong>¿Se da, como en el fútbol, fiebre en las gradas hípicas?</strong><br />
-Y mucha. Sin ir más lejos, yo me porto francamente mal en ambos lugares. No creo ser exitista en nada, salvo en el fútbol. Yo no voy a ver jugar a Wanderers, voy a verlo ganar. Y lo primero que hago siempre, en todos los partidos, es ponerme de pie cuando ingresan el árbitro y los guardalíneas, porque representan la ley, el orden, lo cual es contradictorio siendo yo profesor de derecho. Y si en el caso de la hípica uno va sabiendo que la probabilidad más alta es siempre la de perder, no hay nada más emocionante que un buen dividendo y nada más mortificante que perdértelo porque el jinete corrió mal al caballo que jugaste. Y si alguien no cree en el fervor que describo, que lea “Fiebra en las gradas”, el formidable relato con la autobiografía futbolera de Nick Hornby, y “A caballo entre milenios”, el mejor de los tres libros hípicos de Fernando Savater.</p>
<p><strong>¿Recuerdas especialmente a algún ludópata que te haya tocado ver en algún hipódromo?<br />
</strong><br />
-Varios, y no pocos que pagaron un alto precio por serlo. Tengo amigos que desaparecen del hipódromo por largas temporadas, y a veces incluso para siempre, porque se han metido en problemas a raíz del juego. Hay uno al que su padre lo tiene amenazado con quitarle la gerencia de su empresa, y su mujer con demandar el divorcio, si saben que continúa yendo a las carreras. Así que el pobre tiene que jugar a escondidas en un lúgubre recinto de galería donde no hay posibilidad de que se tope con alguien conocido. Pero ahí está todas las reuniones, de incógnito, sufriendo y gozando el inclaudicable amor al juego de los caballos.</p>
<p><strong>También, entiendo, eres un hincha de Everton y del fútbol en general. ¿Cuál, te parece, es la gran gracia del juego futbolístico?</strong><br />
-Soy del Wanderers, que es lo más distinto que pueda haber de ser del Everton. César Luis Menotti, que jugó fútbol y que fue entrenador de éxito, pensó también acerca del fútbol, y dio una de las mejores definiciones de este deporte: consiste en saber crear y aprovechar espacios. El fútbol es emocionante para cualquiera que lo juega, y también para el que lo ve desde las tribunas, y sólo se transforma en un fastidio cuando aparece en boca de los majaderos comentaristas deportivos de nuestros canales de televisión, quienes practican son singular intensidad esa forma de embotamiento intelectual que es la complacencia en lo obvio. Bueno, no son los únicos, puesto que la mayoría de los líderes de opinión hace exactamente lo mismo: complacerse diciendo frases del tipo “Estoy por la vida, no por la muerte”, o “Hay que mirar al futuro, no al pasado”, o “Es urgente que disminuyamos la delincuencia”, y otras perlas como ésas.</p>
<p><strong>¿Te gusta el juego de Bielsa?</strong><br />
-Mucho. Sabe, trabaja, es serio, se comporta austeramente, y tiene claro que el fútbol consiste en meter la pelota en el arco rival más veces de las que éste lo haga en el tuyo, y que para ello hay que desmarcarse, correr, adelantar la pelota, buscar el arco rival como si se tratara de un objetivo de guerra, y evitar los trotecitos, el pase lateral por comodidad, la jugada hacia atrás y las devoluciones al arquero, unos vicios en que los jugadores chilenos pre Bielsa eran reincidentes habituales.</p>
<p><strong>¿A qué otros juegos eres aficionado? ¿O hay algún juego del pasado que ya no se practique y que eches de menos, algún juego de infancia tal vez?</strong><br />
-Hay juegos y hay deportes, y en lo que a mí respecta, sólo se me dieron los deportes que se practican con los pies. Me refiero al fútbol y a las carreras de fondo. Nunca pude hacer nada en una cancha de tenis ni con un palo de golf en las manos, salvo pasar pelotas y llevarle los palos en el campo de golf de Las Salinas a los almirantes que jugaban allí los fines de semana. Me crié en una población que está a los pies del Club Naval de Campo y la mesada que me daba mi padre alcanzaba apenas para un par de cocacolas a la semana. Entonces fui caddie y pelotero. En cuanto a juegos, tengo que confesar que eludo deliberadamente los casinos, por el embrujo que me produce el ruido de la bolita que salta sobre los casilleros donde esperan los números de la ruleta. Para mí ese ruido es un auténtico canto de sirenas. Y como no me veo amarrado a uno de los grandes pilares que sostienen el techo del casino, evito entrar a éste.</p>
<p><strong>Por último, ¿cuál es, para ti, la importancia del juego en la educación y, en general, en la vida de un hombre?</strong><br />
-Tu pregunta me da ocasión para decir que la educación no es un juego, y que presentarla como si lo fuera –lo que yo llamo la lógica del parvulario- es uno de los grandes disparates y frivolidades de las teorías educativas actuales. La educación no tiene por qué ser aburrida, pero otra cosa es que se la trivialice y presente ante los jóvenes poco menos como si consistiera en la prolongación del carrete del fin de semana. No, señor. La educación, nos guste o no, es exigencia, perseverancia, esfuerzo, y eso vale tanto para alumnos como para profesores. Y si me extiendo en esto es porque hoy tenemos en marcha una suerte de conspiración contra la dificultad. San Expedito es un ejemplo de ello: milagros, y altiro. Enseño en la universidad, que es institución de educación superior, no inferior, y temo fundadamente que la ley del mínimo esfuerzo sea pronto derogada y sustituida por la del ningún esfuerzo. Me enardece todavía más la actitud de quienes van por la vida predicando un sentido lúdico no sólo de la educación, sino de todas las cosas. Un momentito. Está bien tener sentido del humor, incluso a propósito de las cosas más serias. Sentido del humor a costa de uno mismo y no de los demás, al revés de lo que hace el humorista medio chilensis. Pero de ahí a transformar todo en juego, en divertimento, en pasatiempo, hay mucha distancia.<br />
Sentido del juego en cuanto contar siempre con que las cosas tanto pueden ir bien como mal, conforme. Sentido del juego como educación en la incertidumbre y precariedad de las cosas humanas, conforme también. Sentido del juego en cuanto quitar peso y dar levedad a lo que enseñamos, bien. Sentido del juego en cuanto no pasar por la vida como tonto grave, de acuerdo. Sentido del juego en cuanto tomarse con alegría la inestabilidad de vivir, por supuesto. Pero sentido del juego en cuanto a echarse a la espalda lo que tienes que mirar de frente y con seriedad, por ningún motivo.</p>
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		<title>“Espero que Piñera no llegue al poder”: LA ÚLTIMA ENTREVISTA AL ESCRITOR ALFONSO CALDERÓN (1930-2009)</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Aug 2009 17:57:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[alfonso calderón]]></category>
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		<category><![CDATA[literatura]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Vicente Undurraga – Foto: Alejandro Olivares El pasado sábado 8 de agosto, víctima de un infarto fulminante, murió el editor, investigador y polígrafo Alfonso Calderón (1930), Premio Nacional de Literatura 1998. Autor de importantes antologías y memoriales, a Calderón se le debe el rescate de la obra de varios escritores nacionales de primera categoría, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/08/foto-alfonso-calderon.jpg" align="right"width=190/><br />
Por Vicente Undurraga – Foto: Alejandro Olivares</p>
<p><em>El pasado sábado 8 de agosto, víctima de un infarto fulminante, murió el editor, investigador y polígrafo Alfonso Calderón (1930), Premio Nacional de Literatura 1998. Autor de importantes antologías y memoriales, a Calderón se le debe el rescate de la obra de varios escritores nacionales de primera categoría, como Joaquín Edwards Bello y Martín Cerda. En octubre de 2008, cuando publicó un libro sobre Eduardo “Chico” Molina -el escritor fantasma de la literatura chilena- The Clinic le hizo la que sería la última entrevista a fondo de su vida. De fútbol y de Bielsa, de la pérdida de la nostalgia, de las teleseries, de la indignación que le producen los especuladores bursátiles tipo Piñera y de la inminencia de la muerte; de todo esto y más trató esta conversación.</em><br />
_________<br />
<span id="more-8497"></span></p>
<p>“A Limache”, cuenta Calderón, “fui a veranear en febrero de 1936, con mi madre y mis primas, que eran algo menores que ella. Poco antes, en diciembre de 1935, había muerto mi hermana. Pero más que esto, fue el verano en Limache el que me proporcionó una impresión terrible. </p>
<p><strong>¿Qué pasó?</strong></p>
<p>-Mi madre y mis primas me dejaron un día solo en la casa y se fueron a nadar a una poza. A mí no me interesaba nadar, nunca aprendí. Vi entonces que unos hombres estaban persiguiendo a un chancho. Me llamó la atención que estuvieran con unos palos. De repente comenzaron a apalearlo. Yo estaba en una glorieta, como el personaje de un folletín del siglo XIX, una glorieta llena de buganvilias que fue mi refugio tras la muerte de mi hermana. El chancho gritaba y gritaba y estos tipos tenían una artesa llena de agua hirviendo. Asistí al sacrificio de un cerdo, lo que casi era un acto ritual de la Polinesia o de alguna novela de Salgari, a quien yo leería poco tiempo después. Nunca conté en mi casa nada de lo que vi, pero tuve la sensación de que el mundo podía ser horrible. Ese Limache que recuerdo está asociado a la muerte de un animal que no era culpable de nada. Muy impresionante. Pude tener unas vacaciones soñadas, pero no lo fueron por esto. </p>
<p><strong>Esta hermana tuya que murió, ¿era mayor que tú?</strong><br />
-No, menor. Tenía un año y nueve meses y murió de una apendicitis que pasó a  peritonitis porque le dieron alguna agüita para aliviarla. Mi madre fue muy fuerte. Yo creo que tuvo problemas con dios a partir de ahí. </p>
<p><strong>En una entrevista hace algunos años dijiste que en tu casa “se sufría para adentro”.</strong><br />
-Así era. Yo estaba sentado junto al ataúd de mi hermana y empezó a molestarme el olor a descomposición de las flores. No sabía qué era. Tenía la confianza de que mi hermanita, que era mi compañera de juegos, fuera un ángel, porque me habían dicho que ella se iba a ir al cielo, precisamente porque era un angelito. No vi llorar nunca a mi mamá. Mi papá me dijo que la procesión siempre va por dentro. Nunca lo vi quejarse, lamentarse. Sólo me acuerdo haberle visto un llanto muy rápido cuando murió mi abuela. Exteriorizar los sentimientos no se podía, no era urbano. El manual de urbanidad llamaba a reprimirse. </p>
<p><strong>¿Y eso que tu madre era italiana?</strong><br />
-Sí, los italianos son gritones, llorones. No sé por qué mi mamá y mi padre eran así. Trataban de que los niños no se enteraran de que existía el sufrimiento. Pero yo ya había pasado por la experiencia de la matanza del cerdo. Es difícil de entender esa costumbre familiar. Me acostumbré a vivir para adentro, ocultando mis dolores. Poco tiempo después el fútbol me dio la oportunidad de salir de mí mismo.</p>
<p><strong>BIELSA SÍ, ALEXIS NO</strong></p>
<p><strong>¿Por qué el fútbol?</strong><br />
-Con el fútbol yo saqué otra personalidad; del tímido que era, que en la sala de clase no se atrevía a levantar la mano cuando el profesor preguntaba algo y sabía, pasé a ser alguien con seguridad. En el fútbol se gritaba, se mandaba. </p>
<p><strong>¿Eras bueno?</strong><br />
-Mira, profesional no; alcancé a jugar en el Pedagógico. Tenía cierta gracia, hacía jugadas que había aprendido mirando partidos profesionales. Las miraba y las practicaba, a lo Bielsa. </p>
<p><strong>Jugador de laboratorio.</strong><br />
-Exactamente. Yo daba instrucciones para que alguien al marcar a un tipo mirara la pelota nomás, para evitar que lo engañara. Así, retaba al de mi equipo y de pasada injuriaba al otro. </p>
<p><strong>¿Sigues viendo partidos?</strong><br />
-Ya no. No tanto. Ahora veo los mundiales –algunos partidos de los mundiales– y de repente los partidos de Chile, pero me irrito mucho, me enfurezco.</p>
<p><strong>¿Ah sí?</strong><br />
-Me enfurecí viendo el partido contra Ecuador. Dije “esto no puede ser”, parecían un equipo de tercera división. En cambio, cuando vi el partido con Argentina dije “estos son otros hombres”. Me cuesta entender. </p>
<p><strong>¿Pero eres entusiasta de Bielsa?</strong><br />
-Sí. Trajo las tácticas. A ver si logra introducir el profesionalismo. El de Chile en el Sudamericano del 45 es un modelo de organización táctica en el fútbol. En cambio, las fiestas que hace Alexis Sánchez cuando juega –hasta donde yo lo veo– son buenas para él, pero no para el equipo. Siempre hace una jugada de más, y el que hace una jugada de más va perdido en el fútbol… Bielsa tiene además la ventaja de que es serio y no busca la publicidad. No es un espíritu primario sino uno culto, se ve honorable y tiene ascendente sobre los jugadores. Y se atreve, pone a jugar a reservas, juveniles, apuesta. </p>
<p><strong>¡Así que el fútbol te sacó el carácter!</strong><br />
-Me permitió salir de mí mismo. Cuando llegaba a la casa volvía a ser el introvertido, el que leía poemas, el que leía todos los escritores que podía. Yo leía tanto como el Chico Molina. El problema era que él siempre había leído uno o dos más. Y cuando te recomendaba a fulano de tal, e ibas, lo leías y se lo comentabas, entonces te decía que ya no –esa frase: “ya no”–, que ahora era otro al que había que leer.</p>
<p><strong>ACEPTAR A MOLINA</strong></p>
<p><strong>Así con Molina.</strong><br />
-Conmigo era muy cortés; con otros era descalificador, se peleaba. Conmigo nunca. En el fondo yo trataba de proteger a Molina. Puede que nos viéramos cada diez días, pero la verdad es que le tenía una gran simpatía. </p>
<p><strong>¿Tanta?</strong><br />
-Sí; el gran problema de Molina era que te envolvía de tal manera que en un momento tú olvidabas el tiempo y el espacio reales, y por lo tanto “permitías” que él pudiera haber almorzado con Somerset Maugham, asistido a una cena de Proust o conversado con alguien que estaba muerto ya cuando él nació. </p>
<p><strong>¿Había que tenerle paciencia?</strong><br />
-No era que uno dijera “a este mentiroso le voy a dar soga”, sino que sus palabras uno no las encontraba mentiras, sino invenciones, y al aceptarlas como tales podías aceptar a Molina como aceptas que el personaje de “La Cartuja de Parma” de Stendhal pudiera haber visto pasar a Napoleón al lado suyo en pleno campo de batalla. No cabe duda que Stendhal, que decía haber tenido varias conversaciones con Napoleón, no las tuvo nunca. El problema de Molina no era que viviese en un mentidero, sino en un espacio de nostalgia permanente. </p>
<p><strong>“NO TENGO NOSTALGIA” </strong><br />
<strong>(VALPARAISO CON CADÁVERES)</strong></p>
<p>-Me gusta escribir sobre el pasado, pero ya no sufro nada. Ya no tengo nostalgia.</p>
<p><strong>¿No?</strong><br />
-No, porque he perdido el dolor. Cuando uno tiene dolor en el presente, naturalmente busca el momento en que pudo tener menos dolor o nada de dolor. Y utópicamente se instala en un tiempo pasado al cual referir. Cuando me dicen “mira Santiago, una ciudad contaminada”. ¿Y cómo era antes? El año 50 leí “Infierno gris”, una novela muy mala de Joaquín Ortega Foch. Ahí un personaje sube el San Cristóbal y mira a Santiago tapado, cubierto por la niebla, por lo irrespirable. ¡Años 50! La felicidad perfecta instalada en el pasado la concebí sólo hasta los 30 años. En el fondo era una nostalgia del hogar. El origen de la palabra nostalgia tiene que ver con dolor. De lo perdido, del pasado, de lo antiguo, nostalgia yo no tengo. No me gustaría vivir de nuevo en Los Ángeles en el año 46 o en Lota en el 39 como viví en esos momentos. Quererlo sería tener una mirada puramente falsa&#8230; Para mí fue muy importante descubrir en un momento dado que otras personas miraron esas épocas con otros ojos, distintos a los míos; iban retrocediendo las nostalgias. </p>
<p><strong>¿Cómo?</strong><br />
-Joaquín Edwards Bello, por ejemplo, tenía nostalgia de Inglaterra, de París, de un Valparaíso de infancia. Pero en el mismo momento en que él nace –él mismo lo dice–, viene la salida del tranque de Mena, con muchos muertos en Valparaíso, y después el terremoto del año seis. Edwards Bello dice que caían los muertos del cerro, que de repente alguien encontraba instalado un cadáver en el asiento de su comedor mientras estaba almorzando y parecían todos convidados al banquete de Banquo, en Macbeth. Es evidente que si está contando eso, esa infancia tampoco fue una infancia feliz. Yo creo que no ha habido una época de la humanidad en que la felicidad se haya enseñoreado de verdad, porque las pestes, la mortalidad infantil, la explotación, el dolor… basta leer las novelas de Dickens. Por eso no tengo nostalgia. Yo creo que es un recurso de sanidad mental.</p>
<p><strong>¿Sí?</strong><br />
-Nietzsche dijo una vez que el gran problema del historiador es que de tanto andar hacia adelante y hacia atrás se vuelve cangrejo. Eso aplicado a un escritor o a un ser humano cualquiera significa que no vas a poder vivir el futuro porque no vas a poder avanzar. Ahora, puedes quedar prisionero del presente, pero el presente pasa. La primera vez que tuve conciencia de ello fue cuando Eugenio González, profesor de filosofía, habló en una clase de que el espacio y el tiempo según Kant son formas de intuición. Ahí yo entendí el asunto. </p>
<p><strong>¿Cómo exactamente?</strong><br />
-Existía gente que había sido muy desdichada el año 44, el 45. Y fíjate de lo que tenía nostalgia yo: de la segunda guerra mundial. O sea nostalgia de una carnicería atroz, la mayor desgracia del siglo XX, los campos de concentración, la guerra civil española. Yo no tenía por qué apropiarme de esa infancia y considerarla un período dichoso. </p>
<p><strong>INVERNADERO DE LIBROS</strong></p>
<p><strong>A propósito del pasado, uno de los géneros que más has escrito son las memorias y los diarios.</strong><br />
-Todos cuando escribimos memorias o diarios de alguna manera reelaboramos los hechos. O inventamos: yo creo que hay una actitud molinista general en la literatura. Una invención sobre la cual se reflexiona, o la cual se amplifica, despotenciando lo que pudiera ser negativo para el que narra.</p>
<p><strong>¿Lo pasas bien hoy por hoy?</strong><br />
-Estoy consciente de que me quedan algunos años de vida –no sé cuántos–, que tengo que hacer determinadas cosas, que no lo estoy pasando mal, que estoy más lento probablemente y que tengo un poco más de generosidad por los otros: he dejado de oírme a mí mismo. Sólo ahora que estoy hablando contigo me estoy oyendo. Soy capaz de pensar en otros. Trato de colaborar, de ayudar, de hacer cosas. </p>
<p><strong>Nacido y criado en el sur, ¿te gusta vivir en Santiago?</strong><br />
-Para mí no es, como muchos dicen, una ciudad invivible. Ahora bien, yo paso muchas horas del día en la casa. He instalado una especie de invernadero con plantas vivientes, que son los libros. No salgo sino para llevar a cabo algunas actividades. Leo, leo, leo, escribo, escribo, escribo. El problema mayor reside en no perder la fe en la escritura. </p>
<p><strong>Alguna vez dijiste que practicas la escritura de “ningún día sin una línea”. </strong><br />
-Sí. Y mucho más de una línea. Tendrá que salir algo bueno de repente. </p>
<p><strong>“PEINAR LA MUÑECA”</strong></p>
<p>Sentado en el café de la Biblioteca Nacional, Alfonso Calderón, Miembro de Número de la Academia Chilena de la Lengua y autor de un “Diccionario de voces desautorizadas”, define posiciones frente al lenguaje juvenil: “A esta edad, a uno le cuesta incorporar las palabras nuevas. En cambio, en la edad plástica, la joven, puedes aprender veinte palabras diarias, y las va a aceptar. Yo no puedo hacerlo”. </p>
<p><strong>Pero no te haces parte de las lamentaciones y los quejidos que a menudo se oyen contra el empobrecimiento del lenguaje en Chile.</strong><br />
-Yo creo que la gente joven siempre ha tenido una jerga diferencial, que se usa como una manera de marcar distancia. Pienso que el lenguaje puede haberse empobrecido con respecto al siglo XVIII, pero de joven yo usaba el lunfardo, por el tango. Creo que el jergón de los jóvenes marca diferencias y al mismo tiempo restablece sus identidades. Ahora, cuando se quedan en eso, terminan en las cunetas, en los carretes. Se quedan ahí y se mueren ahí. Uno no puede hablar como diccionario tampoco. Sería horrible. Además, me divierten algunas de las  metáforas de los jóvenes.</p>
<p><strong>¿Por ejemplo?</strong><br />
-Peinar la muñeca, andar arriba de la pelota, echar la foca. </p>
<p><strong>¿Cuánto lees?</strong><br />
-Mínimo, 300 páginas diarias. En periodo de vacaciones 600 ó 700. Pero también practico una exploración de la vida. La vida no son sólo los libros. </p>
<p><strong>¿Qué tipo de libros lees más últimamente?</strong><br />
-Menos cuentos y novela que antes, menos poesía también. Mucho menos. No dejo pasar libros de historia, de antropología de lo sagrado, y no por creencias, sino por un inmenso placer, que se ha ido corriendo, a medida que he envejecido,  hacia los libros llamémosle de no ficción, pero que son de ficción también. Tarde me he interesado por la historia y la música docta. Nunca fingí conocimientos que no tengo. También veo televisión. Sigo series, alguna película antigua. </p>
<p><strong>¿Televisión chilena?</strong><br />
-No, salvo el noticiario. Antes, de repente me quedaba viendo algunas teleseries, porque me hacían sentir muy primitivo.</p>
<p><strong>¿Cómo así?</strong><br />
-Son emociones muy simples; es la tragedia griega al servicio del pueblo, como lo fue la tragedia griega en su momento. Las teleseries me permitían enojarme con alguien, odiar a alguien. Hace bien por un momento volver a ser primitivos.</p>
<p><strong>Entregarse al efecto buscado.</strong><br />
-Claro, te contagian. Y algo más: en la dictadura yo en un momento no tenía entradas ($), me habían echado de la universidad y me salió un trabajito para opinar sobre libretos de teleseries. Intervine en tres, una de ellas “La Torre 10”. </p>
<p><strong>¿De qué modo interviniste?</strong><br />
-En los libretos; por ejemplo, sugerí que había que tener un fotógrafo en la Plaza Brasil, cosa de darle algún trabajo a un amigo que estaba sin pega. También yo sugerí al personaje del bedel de la torre en esa teleserie. Otro amigo. Aparecía en todos los capítulos y le pagaban. Hasta que me descubrieron y me echaron. Esa es mi relación con las teleseries. </p>
<p><strong>CAPITAL Y SOBERBIA</strong></p>
<p><strong>¿Qué te produce indignación?</strong><br />
-La acumulación del capital. Debe ser por haberme formado en el marxismo. A mí la especulación, la acumulación y la volatilización de los capitales me indigna. No he comprado nunca una acción, ni siquiera cuando todos me decían que las acciones de tal banco eran tan sólidas que primero tendría que venirse abajo el país para que se cayeran. Y en 1982 se vino abajo. Soy muy desconfiado en todo lo que prometa dinero en plazos breves. No tengo buena mirada a los financistas. </p>
<p><strong>¿Qué te parece la conducción económica del gobierno?</strong><br />
-Yo pensé siempre que los ministros de hacienda de la Concertación han sido muy atinados, y éste de ahora especialmente, porque cuando todos querían gastar, él hablaba de guardar para los riesgos futuros. No tengo ninguna seguridad de que vamos a pasar bien la crisis ni de que no vayamos a tener problemas, pero no se puede gastar todo lo que se gana. Es un consejo de economía primaria, casera.</p>
<p><strong>Era Piñera el que proponía no tener superávit estructural. </strong><br />
-Sí, y si llega a ganar la presidencia, postulará que se privatice Codelco, lo cual sería un desastre para la economía del país y jauja para los capitalistas no populares. </p>
<p><strong>A los capitalistas duros, ¿los obliga esta crisis a meterse un poquito la cola entre las piernas?</strong><br />
-El problema básico es que a muchos empresarios y capitalistas los posee el pecado sin remisión: la soberbia, el orgullo. El soberbio y el orgulloso siempre van a encontrar justificación para lo que han hecho y nunca van a reconocer culpas; las atribuyen a otros. He estado leyendo que en países como Finlandia los impuestos a los capitales son muy fuertes. Aquí les ponen un impuesto que supere, no sé, el 20%, y ponen el grito en el cielo. Tengo un gran temor de que los volatilizadores de capitales lleguen al poder. Espero que no ocurra. </p>
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		<title>Marcelo Mellado, creador del mago de San Antonio: “El Dandy Foxley sería un gran Harry Potto en el cine”</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Aug 2009 12:10:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[harry potter]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
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		<description><![CDATA[POR VICENTE UNDURRAGA En exclusiva, Mellado explica por qué incursiona en la magia y por qué si votara “Harry Potto anularía con coliformes fecales”. Además, el autor explica las denuncias que en el relato le desliza al Banco del Desarrollo: “Hace tres meses que estoy para la goma y pasé unas vacaciones como las reverendas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>POR VICENTE UNDURRAGA</p>
<p>En exclusiva, Mellado explica por qué incursiona en la magia y por qué si votara “Harry Potto anularía con coliformes fecales”. Además, el autor explica las denuncias que en el relato le desliza al Banco del Desarrollo: “Hace tres meses que estoy para la goma y pasé unas vacaciones como las reverendas huevas”. </p>
<p><strong>¿Por qué usted decide incursionar literariamente en la magia?</strong><br />
-Porque ya no nos la podemos con lo “real cotidiano”. Necesitamos la magia como una estrategia de sobrevivencia. Y porque mis alumnos siempre me están hablando de Harry Potter, de las Crónicas de Narnia -que me tienen las huevas hinchadas-, de la otra mierda de El señor de los Anillos y de toda esa basura celta. Por eso incursioné en la magia.<br />
<span id="more-8440"></span><br />
<strong>¿De qué curso son sus alumnos ?</strong><br />
-Tercero y cuarto medio. </p>
<p><strong>Este mago de San Antonio filosofa desde la raja. ¿Por qué?</strong><br />
-Todo eso surgió por un trabajo que yo hice con unos alumnos de cuarto medio sobre el tema de los sopapos. Empezamos a hacer sopapos, a trabajar la vida doméstica. Y uno de los elementos de la vida doméstica con menor visibilidad era el sopapo, porque no es muy glamoroso. Y los alumnos me hicieron sopapos de plasticina, o la familia sopapo o aritos de sopapos&#8230; Y probablemente hagamos una obra teatral para fin de año con el tema del sopapo, con coreografías sopapísticas. El gran sopapo sería una metáfora del desagüe del río Maipo, que trae toda la caca de Santiago y a cuya orilla está nuestro colegio.</p>
<p><strong>Volviendo al relato de Harry Potto, ¿usted piensa hacer una saga o aquí comienza y se acaba?</strong><br />
-Creo que HAY que continuar con esto un rato porque, por ejemplo, hoy día estuve en la Escuela 1 y los cabros estaban enterrando la mierda de los baños. Entonces, como el tema de qué hacemos con la feca es importante en la zona -y en toda la cultura moderna- debe continuar y afirmarse este mago que hace frente a las políticas alcantarillistas. </p>
<p><strong>Lo quiero poner en un plano hipotético. Si se filmara en Chile una saga basada en su Harry Potto, ¿a quién se imagina de protagonista?</strong><br />
-En una de esas Kike Morandé podría ser Harry Potto. O un no actor. Un modelo, cosas así. O el mismo Foxley.</p>
<p><strong>¿Alejandro?</strong><br />
-No, no, el Dandy. Él puede ser un gran Harry Potto por las caracteristicas que tiene. Retóricamente, yo creo que él es lo mejor que hay en la televisión. Tiene los dotes de persuasión brutales que necesita tener quien interprete a Harry Potto. </p>
<p><strong>ANULA CON CACA</strong></p>
<p><strong>El narrador de Harry Potto constantemete se inmiscuye en el relato para opinar o para dar cuenta de su situación pecuniaria actual. ¿Ese narrador es identificable con usted?</strong><br />
-Absolutamente identificable, es 100% autobiográfico el narrador.</p>
<p><strong>Bien, ese narrador alude a que el Banco del Desarrollo no le quiere “devolver un billette” y que el Consejo de la Cultura no le quiere pagar un trabajo. ¿Podría usted explayarse?</strong><br />
-Claro, el Banco del Desarrollo no me quiere devolver una plata de una tarjeta que me clonaron y con la que me robaron 70 lucas: no se ha hecho cargo y no me quieren pagar ni una huevá. Y el Consejo de la Cultura me debe una pega de evaluador de proyectos. Hace tres meses que estoy para la goma y pasé unas vacaciones como las reverendas huevas por culpa de que no me pagan. Yo pensé que me iban a pagar pa las vacaciones y pico que me pagaron. Por muy mal que uno lo haya hecho, no pasa nada que no paguen. Es que lo que pasa es que uno no es Rodríguez Grossi, uno no es Francisco Vidal. Espero que la Concertación pague por esto.</p>
<p><strong>A propopósito, si Harry Potto pudiera votar a fin de año, ¿por quién lo haría?</strong><br />
-Harry Potto anula con caca, anula con un sopapo o con su mágica jeringa con aguas servidas. Anula con coliformes fecales. </p>
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		<title>Roberto Torretti, filósofo de las ciencias, se explaya sobre  el aborto: Los fetos no son personas *</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Aug 2009 05:35:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Chilean News]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[aborto]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía de las ciencias]]></category>
		<category><![CDATA[gen]]></category>
		<category><![CDATA[legalización del aborto]]></category>
		<category><![CDATA[roberto torretti]]></category>

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		<description><![CDATA[POR V.U. • FOTOS: ALEJANDRO OLIVARES Roberto Torretti es, en palabras del español Jesús Mosterín, “posiblemente el mejor filósofo de la ciencia en lengua castellana y uno de los mejores en cualquier lengua”. Ahora Torretti incursiona por primera vez en la filosofía de la biología, al compilar y traducir los siete ensayos que integran el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/08/torreti.jpg" align="right" width=180 /></p>
<p>POR V.U. • FOTOS: ALEJANDRO OLIVARES</p>
<p>Roberto Torretti es, en palabras del español Jesús Mosterín, “posiblemente el mejor filósofo de la ciencia en lengua castellana y uno de los mejores en cualquier lengua”. Ahora Torretti incursiona por primera vez en la filosofía de la biología, al compilar y traducir los siete ensayos que integran el libro Conceptos de gen. Con ocasión de este libro, lo entrevistamos para hablar de la manipulación genética, de la legalización del aborto (“un proceso global irresistible”, dice) y del “mito neocatólico que representa como personas a los fetos”.<br />
*El título es nuestro.<br />
<span id="more-8220"></span></p>
<p><strong>Dedicado por años al estudio y la enseñanza de la filosofía de las ciencias, ¿por qué ahora, y no antes, incursiona usted en la filosofía de la biología? </strong><br />
-No sabría contestar esta pregunta con seguridad. Antes, como usted sabe, estuve ocupado con otros temas. No es inverosímil que, al avanzar mi edad, la cercanía de la muerte haya despertado en mí un mayor interés por la vida.</p>
<p><strong>“Es famosa la resistencia de los sectores más pusilánimes de la población a los frutos de la manipulación genética”, escribe en el prefacio a este libro. Podría referirse a cuando Sloterdijk planteó la posibilidad de que “una antropotecnia del futuro avance hacia una explícita planificación de caracteres”. ¿Cómo -grosso modo- sería tal planificación? ¿Y cuál fue el debate desatado en Alemania?</strong><br />
-No sé cómo sería. Por lo demás —contra lo que sostuvo algún académico envidioso— tampoco Sloterdijk propuso nada. Conviene recordar, sí, que la planificación al menos implícita del carácter ha sido un elemento vertebral de la educación impartida a los hijos e hijas de las clases dominantes en todas las sociedades civilizadas, y diría yo que además ha sido explícita en la preparación de novicios para el ministerio divino y de cadetes para el mando militar. El debate se encendió porque la idea de “selección prenatal” que menciona la segunda parte —omitida por usted— del pasaje de Sloterdijk citado en mi prefacio, evoca, particularmente en Alemania, recuerdos de la bestialidad nazi. Pero Sloterdijk en ningún momento patrocina esta idea. Se limita a señalar que, si combinamos el voluntarismo tradicional de la humanidad (especialmente de la humanidad europea y americana) con la tecnología que ya va estando disponible, la idea se vuelve insoslayable. </p>
<p><strong>Señala también en el prefacio que los chilenos nos encontramos inmersos en el “debate público que preludia la despenalización del aborto”. ¿En serio le parece que nos encontramos en tal etapa? Se lo digo considerando que hoy miércoles se ha librado una acalorada discusión parlamentaria en torno a la distribución o no de la llamada píldora del día después, discusión en la cual los defensores de ésta se aferran al hecho de que no es abortiva.</strong><br />
-Bueno, no hago predicciones, pero tampoco soy amigo de tapar el cielo con la mano. En este momento, cualquier chilena recién embarazada perteneciente a lo que llaman el grupo ABC1 puede, si quiere, someterse a un aborto legal viajando a un país donde esté permitido. Sin perjuicio de que también pueda hacerlo en territorio chileno, tal vez a menor costo, ilegalmente, en una buena clínica ambulatoria privada, sin riesgo de cárcel. Con sufragio universal y educación secundaria para todos, ¿cuánto tiempo más cree usted que se podrá mantener a las mujeres de los grupos C2, C3, D y E desposeídas de esta facultad? Debo decirle que, aunque mi prefacio está fechado el 27 de mayo de 2009, porque en él doy las gracias a personas que me ayudaron casi hasta el momento en que el libro fue a la imprenta, la frase que usted cita sobre la despenalización del aborto figuraba ya en el primer borrador que redacté hace exactamente un año. No esperé nunca que cobrase tanta actualidad en tan corto tiempo. Claro que, cuando se trata de instituciones muy arraigadas, puede tomar años el proceso conducente a superarlas. Recuerde lo que duró en América y Europa el debate decimonónico sobre la abolición de la esclavitud. Por otra parte, el 22 de enero de 1973 la Corte Suprema de los EE. UU. pronunció el célebre fallo del caso Roe v. Wade, donde declara que el derecho de toda persona a la privacidad incluye el derecho calificado de una mujer a interrumpir (“to terminate”) su embarazo. Así, el día menos pensado, se echó a andar un proceso global irresistible. </p>
<p><strong>Los parlamentarios de la Alianza, autodenominados “pro-vida”, alzaron, tras aprobarse la distribución de la píldora, ecografías, al tiempo que se escuchaban gritos de “asesinos, asesinos”. ¿Qué piensa, a la luz de sus estudios en filosofía de la biología?</strong><br />
-Mis estudios se refieren a cuestiones muy generales, de orden conceptual. El caso que usted propone concierne al comportamiento llamativo de un grupo de mamíferos superiores. Ese es un tema para una ciencia especial, digamos, la antropología, quizás la paleoantropología. Para opinar juiciosamente sobre un fenómeno así, uno tendría que ir a terreno y hacer estudios de campo. </p>
<p><strong>Podría reiterar aquí, e idealmente explayar, lo que en su prefacio señala como “mito neocatólico que representa como personas a los fetos”.</strong><br />
-“Mito” en griego quiere decir “cuento”. “Neo-” quiere decir “nuevo”, “innovador”. Santo Tomás de Aquino, que era lo que en castellano llamaríamos un “cristiano viejo”, no creía que un feto de pocas semanas fuera un ser racional. De hecho, que yo sepa, en ninguna sociedad civilizada se había confundido hasta ahora el aborto voluntario con el homicidio, y menos con el asesinato. </p>
<p><strong>Poco después usted escribe que este es un país donde “el peso de la noche” aún no termina de disiparse y reinan los “intentos de confundir una metafísica antigua con una ciencia moderna”?</strong><br />
-No he dicho que reinen en Chile tales intentos confusionistas. Hoy mismo, como usted acaba de decirme, dos tercios de nuestros diputados han demostrado que no comulgan con ruedas de carreta. En el prefacio digo, sí, que hay que acabar de desarmar esos intentos y que la divulgación científica puede contribuir a ello. </p>
<p><strong>Le planteo a usted la pregunta que Stotz, Griffiths y Knight incluyen en su cuestionario: “Hablando más largamente: ¿qué es un gen?”.</strong><br />
-Ahí mismo — en las pp. 205-206 del libro— hallará usted nueve respuestas diferentes, hasta cierto punto incompatibles, que esos autores propusieron como alternativas a los científicos que encuestaron. Yo diría que es infantil pensar que una y solo una de ellas es la correcta. Una puede ser más apropiada en un contexto y otra en otro. Significativo me parece que ninguna de esas respuestas por separado, ni la combinación de algunas o de todas ellas, implica que una célula viva sea una persona humana por el solo hecho de contener el genoma completo que eventualmente estaría contenido en cada una de las células de una persona humana cuando esta haya nacido. En este respecto, la biología no contradice al sentido común.</p>
<p><strong>¿Qué piensa usted del humor en la filosofía? Se lo pregunto porque me ha sorprendido toparme en su libro con afirmaciones como esta: “la extrema fluidez de los conceptos de las ciencias se opone drásticamente a la inmovilidad a que aspiran las pseudociencias, las supersticiones y otras formas doctrinales del paleolítico y el neolítico”. </strong><br />
-Del humor pienso que es un ingrediente imprescindible de la vida espiritual, una de cuyas manifestaciones es la filosofía. (Quizás por eso mismo pienso también que se necesita una fantasía desbocada para atribuirle personalidad a una mórula incapaz de sonreir). </p>
<p><strong>En los últimos años, bajo el sello de Ediciones UDP, usted ha publicado tres libros, además de la reedición de “Kant”. ¿Qué viene a continuación?</strong><br />
-Son cuatro: Estudios filosóficos: 1957-1987 (2006); Estudios filosóficos: 1986-2006 (2007); De Eudoxo a Newton: Modelos matemáticos en la filosofía natural (2007); Crítica filosófica y progreso científico: Cuatro ejemplos (2008). Pero los dos primeros son recopilaciones de trabajos publicados a lo largo de cuarenta años. La solapa de Conceptos de gen describe lo que estoy haciendo: un libro sobre Conceptos y objetos, que presenta y comenta ejemplos históricos –los conceptos de gravedad de Aristóteles, Newton y Einstein, los múltiples conceptos de especie utilizados en la biología del siglo XX, los distintos conceptos propuestos para captar como una unidad el proceso social conocido como la Revolución francesa– con miras a ilustrar la historicidad de los conceptos científicos y de los objetos reales que se disciernen e identifican mediante ellos. Ya tengo escrita la introducción general y el capítulo sobre los conceptos de gravedad, pero la cuestión de los conceptos de especie me ha resultado un hueso muy lento de roer, porque la literatura pertinente es inmensa y, gracias a las tiendas internacionales de libros nuevos y usados (Amazon, Abebooks) y a la entrega de artículos de revistas via internet, tengo acceso a ella, desde Chile, en una medida que no me había soñado.</p>
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		<title>Thomas Bernhard, escritor austriaco: Pare, conozca y lea a este feroz anticatólico</title>
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		<pubDate>Sat, 25 Jul 2009 17:11:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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		<description><![CDATA[POR VICENTE UNDURRAGA Acaban de llegar a librerías chilenas los “Relatos autobiográficos” de Thomas Bernhard (1931-1988), considerado con unanimidad uno de los narradores más corrosivos, radicales, feroces e influyentes de la segunda mitad del siglo XX, comparado con Beckett, Broch y Musil. Bernhard ya tiene sus lectores en Chile, pero si usted no lo conoce, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/07/bernhard.jpg" align="right" width=140 /> </p>
<p>POR VICENTE UNDURRAGA</p>
<p>Acaban de llegar a librerías chilenas los “Relatos autobiográficos” de Thomas Bernhard (1931-1988), considerado con unanimidad uno de los narradores más corrosivos, radicales, feroces e influyentes de la segunda mitad del siglo XX, comparado con Beckett, Broch y Musil. Bernhard ya tiene sus lectores en Chile, pero si usted no lo conoce, conózcalo. No se arrepentirá.</p>
<p>“Durante todos estos años nos hemos preguntado qué aspecto tendría lo Nuevo&#8230; Aquí está lo Nuevo”; con estas elocuentes palabras se refirió, en 1969, a Thomas Bernhard la poeta Ingeborg Bachmann, que no solía exagerar. Y es que, en efecto, la prosa y la inventiva del austriaco Bernhard le han granjeado, transcurridos ya veinte años de su muerte, un lugar de honor en la literatura mundial. A la hora de ponderarlo, la más prestigiosa crítica internacional lo ha situado como uno de los mayores renovadores de la narrativa moderna, comparándolo con Samuel Beckett, con Hermann Broch, con Robert Musil, gigantes al lado de los cuales Bernhard se defiende de lo más bien.<br />
<span id="more-7969"></span><br />
Nacido accidentalmente en Holanda, Bernhard creció en Salzburgo, Austria, ciudad a la que odió con rigor y a la que maldijo, con ese talento incomparable que tenía para el denuesto y la crítica y la maldición, en todos y cada uno de sus libros. Hijo de un campesino austriaco que nunca lo reconoció y al que nunca pudo conocer, fue criado por su madre, pero su gran referente, su gran educador y formador intelectual y moral y literario fue su abuelo materno. </p>
<p>El año pasado se cumplieron veinte años de su muerte y, para homenajearlo, Anagrama acaba de reunir sus “Relatos autobiográficos”, que es el segundo volumen de Otra vuelta de tuerca, la nueva colección de la editorial. “Relatos autobiográficos” agrupa cinco novelas escritas entre 1975 y 1982: “El origen. Una indicación”, “El sótano. Un alejamiento”, “El aliento. Una decisión”, “El frío. Un aislamiento” y “Un niño”. Juntas constituyen “la mejor introducción posible para conocer a Thomas Bernhard” según Miguel Saénz, el excelente traductor (y biógrafo) del escritor austriaco al español. Saénz escribió para esta edición un preciso prólogo que concluye, sin un ápice de exageración y con profundo conocimiento de causa, señalando: “Sólo puedo repetir dos advertencias ya hechas anteriormente: la primera es que leer a Bernhard, aunque no tiene nada de deprimente (al contrario, toda su obra es una exaltación de la supervivencia), puede cambiar la vida de una persona. La segunda, que la literatura bernhardiana produce dependencia&#8230; Con todo, envidio sinceramente al lector que todavía no se ha enfrentado nunca con Thomas Bernhard”. </p>
<p>“EN LA DIRECCIÓN OPUESTA”</p>
<p>Y que no exagera Sáenz lo refrenda este volumen, donde Bernhard, con esa prosa musical, barroca, repetitiva, carente de siquiera un mero punto aparte, reconstruye su vida entre su infancia y su juventud, más precisamente entre sus ocho y sus 18 años, y lo hace centrándose en ciertos hitos que son para él puntos de inflexión en la historia de su carácter, y no se ahorra al hacerlo los detalles incómodos porque, dice, “tengo sed de darme a conocer”. </p>
<p>En “El origen” describe su nefasta educación en un instituto nacionalsocialista destruido al final de la  Segunda Guerra y transformado en un instituto católico (“régimen del terror católico”): ambas cosas -nazismo y catolicismo- para Bernhard vienen a ser lo mismo. Esa es una época de espanto, de soledad, de permanente pensamiento en el suicidio. Luego, “El sótano”, como bien lo dice su subtítulo, es la historia de “una decisión”, la decisión, tomada no con demasiada premeditación, de enmendar una mañana cualquiera el rumbo y en vez de ir al instituto partir “en la dirección opuesta”, hacia los bajos fondos de la ciudad a buscar trabajo como aprendiz del almacenero Podlaha, para posteriormente retomar sus estudios musicales. </p>
<p>Luego, en “El aliento” y en “El sótano” describe la enfermedad respiratoria que contrae trabajando en el sótano de Podlaha, enfermedad que lo obliga a pasarse largas e infernales temporadas en hospitales y que, al convertirse en enfermedad pulmonar, lo tiene de casero en sanatorios insufribles y desmoralizadores, período en el que, pese a su desencanto vital y al escepticismo que ha desarrollado como defensa, decide vivir: cuando las monjas enfermeras lo tienen casi desahuciado, él decide respirar. En estos dos libros, Bernhard establece una diferencia que es, en el fondo, la misma que establece Enrique Lihn en su “Diario de muerte”: ambos vienen  a decir, con parecidas palabras incluso, que sólo existen dos países, el de los sanos y el de los enfermos. Habitante recurrente de hospitales, Bernhard los define como “círculos de conciencia”, diciendo que son, o debieran ser, lugar recurrente para los intelectuales, pues allí el hombre se plantea las cuestiones más profundas y quien no los frecuenta se vuelve irremediablemente superficial, tonto. De pasada, Bernhard levanta una crítica al sistema de salud, crítica que al sistema chileno de hoy le cae de perilla: “Todavía no se han abolido las clases en los hospitales, pero tenemos que insistir en que sean abolidas, tan pronto como se pueda, porque precisamente el hecho de que siga habiendo clases en los hospitales es realmente una situación indigna del ser humano y una perversión político-social”. </p>
<p>Finalmente, “Un niño” rompe la cadena cronológica que unía a los primeros cuatro relatos para retrotraernos hacia la infancia de Bernhard, cuando tenía ocho años y la Segunda Guerra Mundial y el nazismo eran el telón de fondo de una infancia en ningún caso idílica. </p>
<p>Probablemente la mejor recomendación literaria del año, estos “Relatos autobiográficos” pueden oponer cierta resistencia a la primera lectura, pues, como queda dicho, Bernhard rehuye el punto aparte y se vale de incontables ideas intercaladas y repeticiones de palabras y de frases, pero una vez que se le agarra el ritmo, su prosa se vuelve hipnótica, imparable, adictiva. Además de su lucidez, de la densidad filosófica de sus observaciones y de su valentía autobiográfica (“me he fijado como norma decir todo&#8230;, e incluso desvelo pensamientos que, en realidad, no pueden publicarse”), impresiona de Bernhard su sentido del humor, su malicia, su talento para el denuesto, cuyos blancos recurrentes son Austria (específicamente Salzburgo) y la iglesia católica (con particular énfasis en el Papa), pero también la maternidad, la seriedad y ciertos autores y pensadores para él beatos, como Heidegger, al que ha definido como “una vaca filosófica constantemente preñada que pastaba en la filosofía alemana”. </p>
<p>Furibundo, insobornable, impío, mordaz y anticatólico consumado, Bernhard, al autobiografiarse, es tan radicalmente honesto que se atreve a contar sin remilgos que en el entierro de su madre, a la que no adoraba pero tampoco odiaba, le vino un ataque de risa que no pudo, y tal vez ni quiso, controlar.</p>
<p><strong>Fragmento escogido:<br />
“PADRES IGNORANTES Y VILES”</strong>*<br />
Por Thomas Bernhard</p>
<p>Somos procreados, pero no educados, con todo su embrutecimiento, nuestros procreadores, después de habernos procreado, actúan contra nosotros, con toda la torpeza destructora del ser humano, y lo arruinan todo, ya en los tres primeros años de su vida, en ese nuevo ser, del que no saben nada, sólo, si es que lo saben, que lo han hecho aturdida e irresponsablemente, y no saben que, con ello, han cometido el mayor de los crímenes. Con una ignorancia y una vileza completas, nuestros progenitores, y por tanto nuestros padres, nos han echado al mundo y, una vez que estamos ahí, no pueden con nosotros, todos sus intentos de poder con nosotros fracasan, pronto renuncian, pero siempre demasiado tarde, siempre sólo en el instante en que nos han destruido, porque en los tres primeros años de vida, los años de vida decisivos, de los que, sin embargo, nuestros progenitores como padres no saben nada, no quieren saber nada, no pueden saber nada, porque durante siglos se ha hecho todo en favor de esa espantosa ignorancia, nuestros progenitores, con esa ignorancia, nos han destruido y aniquilado y destruido y aniquilado siempre para toda la vida, y la verdad es que, en el mundo, nos encontramos siempre con seres destruidos y aniquilados, y destruidos y aniquilados para toda la vida, en sus primeros años, por sus progenitores como padres ignorantes y viles y faltos de ilustración. El nuevo ser humano sólo es siempre parido por su madre como un animal, y es tratado siempre como un animal por esa madre y llevado a su perdición, sólo encontramos animales paridos por sus madres, no seres humanos, que ya en los primeros meses y sólo en los primeros años han sido destruidos y aniquilados ya por esas madres suyas con toda su ignorancia animal, pero a esas madres no les corresponde ninguna culpa, porque nunca han sido ilustradas, los intereses de la sociedad son distintos de la ilustración y la sociedad no piensa en absoluto en ilustrar, y los gobiernos están siempre y en todo caso y en todo país y forma de Estado interesados en que su sociedad no sea ilustrada, porque si ilustrasen a su sociedad serían aniquilados ya en poco tiempo por esa sociedad ilustrada por ellos, durante siglos no se ha ilustrado a la sociedad, y vendrán muchos siglos en que la sociedad no será ilustrada, porque la ilustración de la sociedad significaría la aniquilación de los gobiernos, y así nos encontramos con progenitores no ilustrados de niños no ilustrados en toda su vida, que seguirán siendo siempre seres no ilustrados y condenados, durante toda su vida, a una ignorancia completa. Cualesquiera que sean los medios y métodos educativos con que se eduque a los nuevos seres, serán educados para su perdición con toda la ignorancia y la vileza y la irresponsabilidad de sus educadores, que sólo son siempre así llamados educadores y sólo pueden ser siempre así llamados educadores, ya en los primeros días de su vida y en las primeras semanas de su vida y en los primeros meses de su vida y en los primeros años de su vida, porque todo lo que el ser nuevo recibe y percibe en esos primeros días y semanas y meses y años lo es luego para toda su vida futura y, como sabemos, cada una de esas vidas que se viven, cada una de esas existencias que se existen es siempre sólo una vida turbada o una existencia turbada, una vida perturbada o una existencia perturbada y una vida aniquilada o una existencia aniquilada, turbadas y perturbadas y aniquiladas. No hay padres en absoluto, sólo hay criminales como procreadores de nuevos seres&#8230; </p>
<p>*Este fragmento corresponde al arranque de la segunda parte de la novela “El origen”, primera de la pentalogía ahora publicada por Anagrama.</p>
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		<item>
		<title>&#8220;Es insostenible el esquema mercantil de la educación chilena&#8221;</title>
		<link>http://www.theclinic.cl/2009/06/29/es-insostenible-el-esquema-mercantil-de-la-educacion-chilena/</link>
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		<pubDate>Mon, 29 Jun 2009 08:52:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[la letra volada]]></category>
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		<description><![CDATA[Pablo Oyarzún, filósofo y Decano de Artes de la U. de Chile, acaba de publicar “La letra volada” (UDP), conjunto de ensayos sobre Montaigne, Swift, Lichtenberg, Kleist, Kafka, la Mistral, Carroll: una tribu heterogénea, el centro de su propia deriva, dice. Decano de la Facultad de Artes de la U. de Chile, traductor de Walter [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/06/oyarzun-02.jpg" align="right" width=190>Pablo Oyarzún, filósofo y Decano de Artes de la U. de Chile, acaba de publicar “La letra volada” (UDP), conjunto de ensayos sobre Montaigne, Swift, Lichtenberg, Kleist, Kafka, la Mistral, Carroll: una tribu heterogénea, el centro de su propia deriva, dice. Decano de la Facultad de Artes de la U. de Chile, traductor de Walter Benjamin y de Baudelaire, Oyarzún entra en honduras con The Clinic y le hinca el diente a asuntos de diversísima laya: el escepticismo y el humor, Bachelet, la toma en Derecho de la Chile, la injusticia y el habla chilena, sacando a colación a Heidegger y al “yo” y advirtiendo de los peligros que acarrea la formación claustrofóbica de los “niñitos” de las universidades cota mil. <span id="more-7088"></span></p>
<p>POR VICENTE UNDURRAGA • FOTOS: ALEJANDRO OLIVARES</p>
<p>Hace poco más de un año, la marihuana fue puesta por el gobierno en la lista de drogas duras, lo que generó en el país un conato de debate. Justo por esos días entrevisté a Roberto Torretti: “La restricción de las drogas –dijo– es una barbaridad, sobre todo la de una droga que no es tan terrible en sus efectos, como es la marihuana”. Y dijo más: “Mi idea es que la prohibición mundial del consumo de drogas, que empezó por cuestiones religiosas o “morales” en los EE.UU., hoy se mantiene porque es un negocio para gente que también influye en la decisión de mantenerla prohibida”. Le planteo el punto de Torretti a Oyarzún.</p>
<p><strong>¿Cuál es tu posición?</strong><br />
-Concuerdo plenamente con Torretti. No veo otras razones más que las que atañen a la salud para restringir el consumo de drogas, y me gustaría que alguna vez se pudiera discutir el tema sin las cortapisas religiosas y morales a que se refiere Torretti, que en Chile hieden al peor de los oscurantismos. Eso, sin contar que el alcohol o el tabaco (mis drogas habituales) son probadamente más dañinos que la marihuana. La legalización de las drogas me parece indispensable precisamente para controlar su abuso y el negocio que se hace con ellas, que –siendo con el de las armas uno de los más rentables– es uno de los mayores aportes al capitalismo. Y, desde luego, una legalización debe ir de la mano con políticas sociales profundas que ataquen de raíz las causas por las cuales nuestra juventud más vulnerable busca en las drogas (y en las más dañinas) una escapatoria a la frustración y a la pérdida de toda esperanza.</p>
<p><strong>UN PUEBLO INTERDICTO</strong></p>
<p><strong>¿Cómo ves al país en materia política? </strong><br />
-En este país no hay política en el genuino sentido de la palabra, no hay visión ni discurso que apunte al devenir de la existencia histórica del pueblo de Chile, que traiga de nuevo la expectativa de lo que una vez se llamó “las grandes alamedas”. El debate político en Chile (si se lo puede llamar así) es de una mezquindad y una pobreza de ideas atroz. Menos mal que tenemos una presidenta honesta, y me alegro de ver cómo crece en la apreciación de la gente, porque eso al menos sugiere que nos queda un poquito de sentido ético, a menos que sea puro efecto de simpatía. Y tal como está la carrera presidencial, lo que más se puede desear es que la impronta social que ha buscado establecer Bachelet se profundice, aunque resulta difícil abrigar muchas expectativas. Sólo veo por el momento posibilidades muy inciertas de impulsar y acelerar reformas sociales, pero el vuelco que uno quisiera vivir retrocede con el horizonte.</p>
<p><strong>¿Hay algo de Chile que te indigne?</strong><br />
-“Chile limita al centro de la injusticia”, cantaba Violeta Parra. Ésa es la indignación persistente, es la indignidad del país. </p>
<p><strong>La crítica al poder, ¿ves que se esté llevando de buena manera a cabo en Chile?</strong><br />
-De crítica al poder sólo tenemos atisbos esporádicos. No la tenemos en términos de un discurso socialmente sustentado y tampoco en términos de una acción socialmente continua. Lo que tenemos es dispersión y chispazo (piensa, por ejemplo, en el movimiento de los pingüinos, que nos despertó momentáneamente de un letargo para involucionar más tarde), y eso alimenta la reproducción y acrecentamiento de los poderes establecidos, económicos, sociales, religiosos, políticos, mediáticos, que mantienen bajo interdicción a eso que una vez se llamó “el pueblo” –una de las palabras más nobles en la historia de Chile, e irrenunciable, que la Concertación reemplazó alegremente por “la gente”.</p>
<p><strong>¿Alguna opinión sobre la toma en la Facultad de Derecho de la Chile?</strong><br />
-Opinión, sí, y desde varios puntos de vista. Lo que pasa allí es grave para una de las facultades fundadoras de la institución –fundamental en la construcción de la república– y de la universidad misma. Las denuncias afectan a puntos hipersensibles de la Chile. </p>
<p><strong>¿Cuáles?</strong><br />
-El sistema de evaluación (la meritocracia), la democracia universitaria (la elección de las autoridades por sus pares) y hasta el régimen de títulos y grados. Uno sólo podría desear que el caso se aclare totalmente y se adopten medidas congruentes con su eventual gravedad y que se extraigan de allí lecciones para mejorar y complementar la normativa universitaria, que deja muchas lagunas. En todo caso, en la Chile tenemos una comunidad alerta y un marco institucional que, a diferencia de otras universidades, nos permite abordar los problemas con un debate abierto. Por otra parte, el fondo de las demandas estudiantiles –la necesidad de formular en procesos de discusión universitaria un proyecto académico estratégico– es plenamente válido. Sin hablar de lo de las tomas (que, al margen del juicio que merezcan en definitiva como procedimiento, en ocasiones tienen razones contundentes), el diálogo con los estudiantes es fundamental desde todo punto de vista. </p>
<p><strong>LA LETRA VOLADA</strong></p>
<p><strong>Está la idea en “La letra volada” de que el escepticismo es donde convergen literatura y filosofía. Y que la actitud escéptica de alguna manera devuelve al momento inicial del pensar: a la “perplejidad originaria”. ¿En qué consiste tal perplejidad?</strong><br />
-Buena pregunta, que me deja un poco perplejo. ¿Qué decir? Quizá, que esa perplejidad es la manera primaria en que se manifiesta en uno la variedad, la pluralidad y la heterogeneidad de las cosas. Y eso, diría, es un don. Unos se ven movidos a apropiarse de él convirtiendo la perplejidad en pregunta y a darle a la pregunta una forma, una articulación y una orientación eminente, en la expectativa de que la respuesta podría descubrir la ley unitaria que organiza desde su fondo esa variedad, multiplicidad y heterogeneidad. Ésos son los filósofos. Otros reciben el don y le hacen homenajes con el mejor gesto de que disponen, la palabra, sin tratar de reducirlo o reconducirlo a su putativo fundamento. Ésos son los que llamamos “literatos” o, más enfáticamente, “poetas”. Como esto es una grosera simplificación, no puedo sino defender la idea de que existen vías intermedias, y que acaso una conduce a ese momento inicial: el escepticismo me ha entregado alguna pista.  </p>
<p><strong>¿El escepticismo, grosso modo, cómo lo entiendes? ¿Es consecuencia de lo que constata Lichtenberg cuando dice: “Si ni siquiera las estrellas fijas son fijas, ¿cómo podéis decir que todo lo verdadero es verdadero?”</strong>?<br />
-Es bueno ese alegato. Entiendo el escepticismo más que nada como una actitud aleccionada por la irreductibilidad de los fenómenos y por los avatares de la existencia, en suma, por la imposibilidad de totalizar la experiencia. Pero también como una actitud que en el borde de lo literalmente inconcebible, sigue apelando a la capacidad de la razón para hacerse cargo de su propia insuficiencia. Quizá el alegato de Lichtenberg apunte a todo esto. </p>
<p><strong>En la vida, ¿puede un escepticismo radical llevar a la paranoia, a una duda inhabilitadora desde el punto de vista social?</strong><br />
-Los escépticos antiguos decían que su actitud llevaba, con la paradójica seguridad de un azar reiterado, a la serenidad. Y pretendían vivir su actitud a fondo, sin la discordia entre desplantes públicos de neutralidad y creencias que se guardaran para callado. Los modernos pensaban que la única manera de determinar nuestras capacidades y alcances de conocimiento era someterse estratégicamente a una disciplina escéptica, y que la probada superación de sus consecuencias más álgidas llevaba a asentar un conocimiento dotado de certidumbre. Todo eso es filosófico. </p>
<p><strong>¿Y en la vida?</strong><br />
-Un tipo de escepticismo vital, al que somos llevados por la pérdida de todo asidero y de toda confianza, por la experiencia de la traición y del abandono, es otra cosa, es como el desastre de la existencia, despojada ya de fuerza y de resorte. Y, a su vez, es distinta una disposición, vital también, a no aferrarse fanáticamente a las propias opiniones y creencias, porque eso, en lugar de inhabilitarte socialmente, te abre a las otras personas: es como una capacidad de escucha, no sólo para lo que los demás digan, sino para el latido de sus afectos, de su forma de vida. Y este escepticismo es de nuevo filosófico, en un sentido particularmente llano y amable de la palabra.</p>
<p><strong>Enrique Lihn, un escéptico, murió “tratando de creer que creía”, según consta en un poema de “Diario de muerte”. ¿Tú qué –o en qué– crees?</strong><br />
-Creo que todo depende de lo que entendamos por “creer”. Por ejemplo, en el comienzo de mi frase anterior significa algo así como “me parece”, o sea, así como se me aparece el asunto en este momento en que me lo preguntas. Ese “creer” es de todos en todo tiempo, y está ligado a la ocasión. Distinto es tener convicciones. Y uno suele tenerlas, porque hay ciertas opiniones y actitudes que han sedimentado por experiencia y aprendizaje y uno quiere darles el valor de verdades irrenunciables. Pero quedarse pegado en ellas a toda costa es síntoma de incivilidad e intolerancia, y provoca un entumecimiento que es anímicamente insano. Y por último está la fe, la apelación a un fundamento en que apoyar el azar de la existencia, que permanece, al fin, tan impenetrable como el mismo azar: Dios es otro nombre para el abismo. Creo en el primero de los sentidos; trato de no hacerlo –al menos de manera ciega– en el segundo. Respecto del último, sólo tengo el silencio.</p>
<p><strong>MONTAIGNE, “ESPIARSE EL PROPIO INDIVIDUO”</strong></p>
<p><strong>Siendo filosófica tu formación, siempre echas mano a la literatura o el arte para escribir y tiendes cada vez más al ensayo, una forma más literaria.</strong><br />
-Sí, mi formación filosófica es lo que me determina de punta a cabo, pero hay mucho más que eso, en lo formal y lo informal: pasé por biología y teología, tuve alguna formación en historia y literatura, pero no podría dejar de mencionar mis aficiones de niño a adolescente.</p>
<p><strong>¿Cuáles?</strong><br />
-El dibujo, el ajedrez, la arquitectura y por supuesto los desamparados ejercicios literarios, en poesía, cuento y teatro, de aquellos años, sin mencionar la política; y amo los números. Así que por reojos no me quedo, y me gusta pensar que todo eso está incorporado en lo que hago de las maneras más diversas. Pero la relación con otros modos de pensar es vital, creo, para que no desfallezca el nervio íntimo de la especulación filosófica. Más todavía, si esas formas –en arte y literatura, pero en política también, y en la misma habla de nuestras experiencias– albergan “verdades” a las que la filosofía no tiene acceso privilegiado. Un modo de habérselas con ellas, de serles receptivo, es el ensayo, porque permite abrir lugares de tránsito entre ellas que son tan insospechados como fugaces; y una cosa más: el ensayo no jerarquiza, es la democracia de las ideas.  </p>
<p><strong>En el texto sobre Montaigne, dices que en sus ensayos ocurre “esa cosa sorprendente que consiste, no en ir a la caza del conocimiento, sino de sí mismo, no en acechar la realidad, sino en espiarse el propio individuo”. ¿Por qué te parece sorprendente, y no natural, eso?</strong><br />
-Puede que no sea tan sorprendente si se piensa que el imperativo de universalidad del pensamiento filosófico ha sido tantas veces desobedecido. Lo sorprendente es, por una parte, el hecho histórico, del que Montaigne estaba tan consciente: ser el primero en hacer de sí mismo el cuerpo de su escritura. Hay ahí algo que tiene que ver con la individuación más radical, con la evidencia de lo problemático, inestable y contingente que es decir “yo”, y ser un “yo”.</p>
<p><strong>¿Y cuánto de esa “caza de sí mismo” dirías que hay en tus propios ensayos?</strong><br />
-Quisiera pensar que las más de las veces escribo a partir de mí: el “yo” que acostumbro a emplear en mis textos (tiendo a hacerle el quite al “nosotros” del filósofo, que incluye a todos sus auditores sin haberles consultado) es la marca de una pasión, de un enjambre de afectos, de un pensamiento que más funciona por su cuenta de lo que yo (como voluntad e intención) pueda obligarlo a hacer. Entonces, eso que llamo “yo” y que uno generalmente quisiera creer que es una cosa más o menos estable, dotada de señas de identidad auxiliadas por la memoria y la costumbre, es ante todo una irrupción, una traza intermitente, porque siempre hay algo otro que lo interrumpe. Quizá por eso la escritura, que también es intermitente y espasmódica, es su mejor testimonio.</p>
<p><strong>“POR SER”, “NO ESTOY NI AHÍ”</strong></p>
<p><strong>¿Qué lugar le cabe, a tu parecer, al humor en la filosofía? ¿Es necesario?</strong><br />
-No podría entender ni ejercer la filosofía sin humor. El humor es el afecto de la acometida de la singularidad, que desordena y desconcierta nuestras confianzas y nuestra instalación en el mundo. Ese desorden tiene la forma de la paradoja, porque lo que nos acomete viene a contrapelo de lo que creemos y opinamos. Y si la filosofía está movida, como decía Aristóteles, por el hambre de saber, nada abre más este apetito que lo que se resiste a ser comprendido y concebido.</p>
<p><strong>¿Qué filósofo de renombre te aburre o te da risa a su pesar?</strong><br />
-Lo que me pasa con ellos, y aquí pienso siempre en los “grandes” filósofos, es que me llenan de admiración (así que no me aburren), y no tanto por la consistencia de sus doctrinas (que por supuesto me interesa y me atrae), sino por la radicalidad de sus conceptos, por la magnitud de las decisiones que toman, y que muchas veces no disimulan cierta arbitrariedad, y por los yerros monumentales en que incurren. De hecho, este último aspecto es inseparable de aquella consistencia. Y esto ya tiene algo de humorístico. Me gusta también, por eso mismo, imaginar la trastienda de las doctrinas, los enredos, las vacilaciones, las obsesiones, los accidentes y las renuncias que su monumentalidad oculta y al mismo tiempo delata. </p>
<p><strong>¿Por qué?</strong><br />
-Encuentro allí zonas en las que una conversación con ellos se vuelve especialmente interesante. Esto no obsta para que haya uno que otro que me cae mal. Heidegger, siendo un pensador crucial e insoslayable, ¡es tan pesado! Todo lo dice con la gravedad del destino, y por cierto que muchas veces se va por la pendiente de una especie de lirismo que roza la siutiquería.  </p>
<p><strong>Si hubiese que determinar un tipo de humor que defina mejor al chileno, ¿cuál sería?</strong><br />
-El humor chileno tiene mucho de defensivo, de coartada para salir del aprieto (cuando no de mera agresividad: el ataque como defensa), y tenemos, un poco, una visión humorística del mundo porque lo vivimos como un campo minado, y cuando nos caemos recurrimos al chascarro para disfrazar el yerro o simplemente para comentar el hoyo.</p>
<p><strong>“Poética es –escribes en el ensayo que cierra “La letra volada”– la conversación cotidiana, poético el trato de tú a tú”. ¿Hay giros del habla chilena o metáforas coloquiales que te llamen la atención?</strong><br />
-Ah, eso lo dije pensando justamente en nuestras hablas. En algún tiempo creí que en Chile había buenos poetas porque la lengua no es nuestra (y somos más bien tirados al mutismo y la taimadura), y como que tenemos que aprenderla y, al aprenderla, inventarla cada vez, lo que de cuando en cuando da frutos sabrosos. Creo percibir eso en nuestros intercambios coloquiales, en los idiomas de la calle y las esquinas, en los que, a fuerza de ser malhablados, de pronto destella una joyita, muy fugazmente, y, si no se pierde al instante, quizá hasta llega a convertirse en un lugar común en que nos reconocemos. Dime si no habrá sido glorioso (y desconcertante) para un heideggeriano escuchar ese “no estoy ni ahí”. O ese “por ser”, que tácitamente confiesa que todo lo que tenemos o vemos o sabemos, lo tenemos, lo vemos y lo sabemos en copia, en sucedáneo.</p>
<p><strong>MISTRAL, LIHN, BOLAÑO</strong></p>
<p><strong>Un ensayo sobresaliente de “La letra volada” es sobre Gabriela Mistral, sobre la lectura que tu amigo Patricio Marchant hizo de “El regreso”, un poema del cual “lo inaudito de su decir” y su alcance te impresionó fuertemente. ¿Qué otros escritores chilenos te interesan, lees?</strong><br />
-Esto puede sonar a vergonzoso, reprensible. No leo mucho a los escritores chilenos. Mi excusa es que tampoco leo mucho a escritores de afuera, y que no tengo tiempo para devorar libros como en otras épocas hice. Pero sí puedo decir que siempre echo una mirada a la poesía, de antes y de ahora, y que vuelvo sobre ciertos autores (Lihn es uno de ellos). De la narrativa, muy poco; me he asomado algo a Bolaño, y me interesa. </p>
<p><strong>En una entrevista dijiste: “No me siento especialista en ninguna cuestión. Me siento mucho más diletante”.</strong><br />
-Dije eso porque así me funciona la cabeza, para dicha o desdicha según el caso. Lo dije también por resistencia al modo dominante de especialización en filosofía. En ese plano, ser diletante es instalarse en campo abierto y no desdeñar ningún asunto –es la vena del ensayo, si tú quieres–, dado que cualquiera puede ser importante, determinante quizá, para aquellas inquietudes oscuras que, sin que pueda llegar a formularlas (porque, más –o menos– que preguntas, son afectos), mueven toda mi ocupación en filosofía.</p>
<p><strong>¿Te gusta Santiago?</strong><br />
-Me gusta Santiago, me gusta más cuando puedo ver su emplazamiento (ya sabes que el smog es un velo), me gustan ciertos barrios, ciertas calles, sí, aunque me resultan espantosas muchas de sus edificaciones recientes que intentan remedar los diseños empresariales de una metrópolis del primer mundo y, con muy pocas excepciones, odio su escultura pública, que debe ser de lo peor que existe en cualquier parte. Podría decir que me gusta Santiago, y no los santiaguinos, pero sería un lugar común o un exabrupto, porque lo inhóspito no son las personas, sino el modo apremiado en que vivimos. </p>
<p><strong>EDUCACIÓN Y UNIVERSIDADES COTA MIL</strong></p>
<p>Hace 5 meses, Humberto Maturana dijo en The Clinic que antes se terminaba uno de educar en Chile y salía a “devolverle” al país lo que éste le había entregado, mientras que hoy se termina de estudiar para empezar a recuperar lo que el país te ha cobrado durante años. Con lo cual, por su parte, el abogado Agustín Squella  dijo no estar de acuerdo porque “la educación superior nunca ha sido gratuita y siempre hay alguien que paga. Antes pagaba el Estado, es decir, toda la sociedad, para que unos pocos jóvenes, muchos de los cuales sí podían pagar, se educaran a costa de todos los demás. Hoy paga el que puede pagar, el que no puede hoy pagará mañana con una mínima parte de los ingresos mensuales que reciba como profesional, y para los que no pueden pagar ni hoy ni mañana paga el Estado con becas”. Le planteo estas dos posiciones a Oyarzún:</p>
<p><strong>¿Qué piensas?</strong><br />
-Siempre he pensado que la educación es un bien, no un servicio. Por eso, pertenece a la esfera de los derechos fundamentales y no a la de las opciones condicionadas. Si es cierto que el argumento de Squella tiene su lógica, y que Maturana habla desde una sensibilidad con la que simpatizo, en general no me gusta la idea de la educación como un intercambio (yo te pago, tú me pagas). Lo que en todo caso es insostenible es el esquema mercantil a que ha sido sometida la educación desde la dictadura y que la Concertación no ha modificado un ápice, salvo por la introducción de medidas asistenciales que por lo demás se deben sobre todo a la presión de los movimientos estudiantiles. Por ese esquema hemos vivido cosas vergonzosas, como la proliferación de universidades e institutos de pésima calidad, publicidad engañosa, carreras ficticias y la constante incertidumbre que afecta a esos estudiantes.</p>
<p><strong>O las llamadas universidades “cota mil”: ¿ves algún conflicto entre el derecho a la libertad de enseñanza y el derecho de los hijos a no ser mandados por sus padres a universidades que perpetúen sus creencias, prejuicios y formas?</strong><br />
-Obviamente hay un conflicto en eso. La escandalosa inequidad de la educación en Chile, desde la cuna misma, se prolonga y agudiza con los condicionamientos socio-económicos y valóricos, y si lo que debiera proporcionarte la educación son herramientas, no sólo para insertarte en el mercado, sino para tener horizontes más amplios de existencia, individual y colectiva, el enclaustramiento dorado que imponen esos establecimientos está en contradicción abierta con la misión educativa. </p>
<p><strong>¡Uuuh!</strong><br />
-Todo conspira para que esas universidades sean una extensión del carácter de élite de la familia y del colegio, que protege a los estudiantes de toda exposición a una exterioridad social que se percibe básicamente hostil o extraña. Y si no se condena y se teme su núcleo duro como delincuencia, a lo sumo se baja a ella en nombre de la caridad. Por lo demás, esos niñitos ni siquiera necesitan saber que tienen derechos; el problema es que van a llegar a ocupar puestos de poder con esa “inocencia”, y van a agrandar la brecha.</p>
<p><strong>Dirigiste la Iniciativa Bicentenario de la Chile, que es parte del proyecto de revitalización de las humanidades, artes y ciencias sociales en todas las Ues del Estado. ¿Qué rol debe cumplir la U. de Chile y las demás tradicionales?</strong><br />
-Creo que en realidad no tenemos un sistema universitario en Chile, sino una variedad de establecimientos cuyos criterios de ordenamiento están obsoletos. Se requiere una reforma general que instale precisamente un sistema integrado, con parámetros y diferenciaciones adecuadas, que incluya a todas las instituciones. No tiene sentido excluir a las universidades privadas post-81, porque eso las deja fuera de los posibles marcos e instrumentos de regulación y discrimina a los estudiantes vulnerables que acceden a ellas. Y es indispensable una regulación seria y rigurosa. En ese sistema, el aparato público debe tener un tratamiento preferente. Y dentro de él a la U. de Chile (que no tiene simplemente al Estado como “dueño”, sino que es parte integrante del Estado) le cabe una posición rectora, que debiera proyectarse, en virtud de la calidad y equidad y de la orientación a los temas fundamentales de país que le corresponde por misión, como un modelo de función universitaria pública.</p>
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		<title>&#8220;García Márquez es un lameculos de tiranos&#8221;</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Apr 2009 06:03:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Biólogo y cineasta, ensayista y novelista, el colombiano Fernando Vallejo -Premio Rómulo Gallegos 2003- trabaja maldiciendo y lo hace con gusto y talento. Su obra entera, desde “La Virgen de los sicarios”, pasando por “El río del tiempo”, hasta “La puta de Babilonia”, está atravesada por denuncias hacia la hipocresía, centrando sus dardos en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/04/foto-de-fernando-vallejo.jpg" align="right" width=200>Biólogo y cineasta, ensayista y novelista, el colombiano Fernando Vallejo -Premio Rómulo Gallegos 2003- trabaja maldiciendo y lo hace con gusto y talento. Su obra entera, desde “La Virgen de los sicarios”, pasando por “El río del tiempo”, hasta “La puta de Babilonia”, está atravesada por denuncias hacia la hipocresía, centrando sus dardos en la Iglesia y en la clase política –de izquierda y de derecha por igual-. Lo contactamos para que dijera presente en este especial de The Clinic sobre hipocresía, y estos son los palitos -fundados o infundados, usted dirá- que nos obsequió acerca del aborto, Maciel, las drogas y Fidel Castro. <span id="more-5280"></span></p>
<p>POR VICENTE UNDURRAGA</p>
<p><strong>El apoyo de los intelectuales de izquierda, con García Márquez a la cabeza, a Fidel (y Raúl) Castro y su régimen, ¿es una muestra de la hipocresía de izquierda, o es prueba de que es connatural a la izquierda terminar decantando en dictaduras opresivas?</strong><br />
—Fidel y Raúl Castro, los carceleros de Cuba, son los seres más viles que ha producido América. El otro que dices es un pobre diablo subido a más, un lameculos de tiranos y de granujas con poder. Y tienes razón en decir que es connatural de la izquierda terminar en regímenes opresivos. En tiranos terminan todos los revolucionarios. Para allá iba Allende pero el traidor de Pinochet no se lo permitió. En cuanto a este generalote bellaco, resultó un ladronzuelo desdentado. ¿Cuántos millones de dólares se robó? ¿Veinte? Eso al lado de los miles de millones que se robaron en México varios del PRI suena a cuento de hadas. Fue un pobre ladrón gallinero, como los llamábamos en Colombia. Más de veinte años en el poder y ni aprendió a robar. </p>
<p><strong>¿Qué piensas de esa gente que en los años 60 o 70 se hacían los revolucionarios de izquierda y que hoy están convertidos en multimillonarios?</strong><br />
—Eran los comunistas de champaña y de caviar. De todos modos, de derecha o de izquierda, quién ocupe la presidencia de un país o aspire a ella, hombre o mujer, es un solemne hijueputa, para decírtelo en colombiano. </p>
<p><strong>Dijiste en una reciente entrevista que “lo políticamente correcto es sinónimo de hipocresía. La mayoría de la gente que habla en público, miente”. ¿Por qué crees que el ser humano cae en el doble estándar, predicando una cosa y haciendo otra?</strong><br />
—Es que esta especie nuestra no se debe llamar la del Homo sapiens, u hombre sabio, sino la del Homo mendax, el pitecántropo mentiroso. Es condición sine qua non de nuestra especie la mentira. De todos los animales el único que miente es el hombre. El chimpancé, el gorila y el orangután —o sea los grandes simios, que tanto se parecen a nosotros—, están en proceso de aprender. Ya conocen la simulación. Son casi humanos.</p>
<p><font size=4><strong>MACIEL: “HIJO DE TU MALA MADRE”</strong></font></p>
<p><strong>Cuando viniste a Chile a presentar “La puta de Babilonia”, en una entrevista televisiva, cuando Augusto Góngora te dice que aquí la iglesia católica se jugó por los DD.HH. durante la dictadura de Pinochet, tú dices que ese es el cuento que nos contamos los chilenos, y aludes a que el nuncio Angelo Sodano era amigo de Pinochet.</strong><br />
—La Puta de Babilonia, es decir la Iglesia, ha sido toda su historia cómplice de los detentadores del poder. De los comunistas no pudo serlo porque no le dieron entrada. El comunismo ha sido uno de las tres más grandes plagas de la humanidad: ni siquiera fue capaz de acabar con el cristianismo y el Islam, las otros dos. Mató a cien millones, sí, ¿pero qué son cien millones en casi siete mil que es lo que tiene hoy el planeta? Ni quitan ni ponen. En China cien millones los paren al año. O en la India. Mi esperanza es el virus Ébola.  </p>
<p><strong>¿Percibiste en Chile –por ejemplo en ese animador de TV- que los chilenos somos poco frontales para decir las cosas, buenos para el eufemismo y la ambigüedad, o no percibiste eso?</strong><br />
—¿Eufemismo? Eufemismo el de los políticos mexicanos. Y cantinflismo y ambigüedad. Los que quieras. En la escuela de la simulación ustedes los chilenos no han pasado de la primaria. </p>
<p><strong>Tú vives en México hace años. ¿Qué impresión te ha causado la “caída” de Marcial Maciel?</strong><br />
—Marcial Maciel retrata perfectamente a la Puta de Babilonia. Pero no tanto como Wojtyla y Ratzinger. Hoy la Puta de Babilonia es el Tartufo de Moliere.</p>
<p><strong>En “La puta de Babilonia” describes una historia de sexo, promiscuidad y excesos que en mucho dista del discurso castrante de la oficialidad eclesiástica. No obstante, casos del tipo Maciel parecen expresiones grotescas de hipocresía, al punto que se las cree excepcionales.</strong><br />
—Yo al padre Marcial Maciel le tengo una admiración profunda. Y una envidia… ¡Dueño del más hermoso jardín florido que había en México! Su pecado fue el no haberlo compartido con el prójimo. ¡Acaparador! ¡Avorazado! ¡Católico! ¡Hijo de tu mala madre! ¡Qué bueno que hoy te estés quemando en los infiernos! Y que te estén cauterizando por todos los orificios del placer. </p>
<p><font size=4><strong>IMPONER EL ABORTO</strong></font></p>
<p><strong>El actual Papa, Benedicto XVI, ha actualizado recientemente, al visitar África, su rechazo al uso del preservativo. ¿Qué te parece?</strong><br />
—Que lo use él también cuando coja, aunque sea por la boca, no le vayan a contagiar un sida. ¡Qué horror un papa sidoso! Giovanni de Medicis, alias León X, tenía una úlcera anal adquirida en sus devaneos homosexuales. ¡Cuánto le molestaría al pobre! ¡Pobre! En sus tiempos no había condón… </p>
<p><strong>Colombia y México, y en general Sudamérica, está azotada por el narcotráfico. La revista The Economist publicó hace poco un artículo donde sostiene que, ya para muchos, legalizar en vez de prohibir ha de ser una mejor estrategia, idea que han suscrito algunos ex presidentes latinoamericanos.<br />
¿Qué piensas?</strong><br />
—El narcotráfico no es un azote: es una bendición porque la vida es horrorosa. Todo lo que nos distraiga un poquito de esta horrenda realidad, como las drogas, es bueno, bondadoso. ¡Abajo la reproducción! ¡Viva el narcotráfico! ¡Vivan las drogas!  </p>
<p><strong>Ahora en Chile está encendido el debate sobre el aborto. Tú muchas veces has señalado a la explosión demográfica como una de las grandes tragedias del mundo contemporáneo. ¿Cuál es tu posición respecto a la legalización del aborto?</strong><br />
—No hay que legalizar el aborto: hay que imponerlo. Hay que desventrar a la mujer preñada o esto se acaba.  </p>
<p><strong>Tú mismo, ¿te ves cayendo en actos de hipocresía?</strong><br />
—Yo me dejo llevar siempre por mis vicios, que en realidad son virtudes. Me han guiado muy bien en la vida. Ya voy de salida de esto pero me voy a morir feliz, riéndome de lo que sigue. </p>
<p><strong>¿Te ha traído problemas andar por la vida diciendo lo que piensas sin remilgos, explicitando, por ejemplo, que aprecias más la vida de los animales a la de los pobres?</strong><br />
—¿Y por qué habría de traérmelos? Una vaca es más bondadosa que una mujer. La mujer es mala, y la que se reproduce es peor. La vaca es bondadosa. La vaca tiene derecho a lo que quiera. Yo amo a las vacas. </p>
<p><strong>¿Qué eufemismo usado para hablar de la crisis del capitalismo te llama la atención?</strong><br />
—“Estamos a un paso del final”. ¡Qué maravilla! </p>
<p> <br /> <br />
Sin doble discurso:<br />
<font size=4><strong>CONTRA LOS POBRES</strong></font>*</p>
<p>Iba el otro día por la calle con un amigo inconsciente, intrascendente, y nos tropezamos en la “banqueta” (que es como aquí se llama la acera) con una familia de inditos estorbando el paso: el indio, la india y tres o cuatro o cinco redrojos, tendiendo hacia nosotros sus manos limosneras. Yo les lancé una mirada de odio; mi amigo el atolondrado sacó y les dio una moneda, tras de lo cual lo tuve que amonestar así: </p>
<p>-Jamás vuelvas a hacer lo que hiciste porque: le das dinero al indio y come; come y agarra fuerzas; agarra fuerzas y se le para; se le para y se lo mete a la india; se lo mete a la india y la preña; la preña y le nace un hijo. El hijo nace, crece, se tropieza contigo en una esquina, te ve rico y él pobre, y saca un cuchillo y te mata. Jamás les des dinero a estos asquerosos; si acaso chocolatinas envenenadas.<br />
¡Bienaventurados los ricos porque de ellos es el reino de esta tierra que es el único que existe! Que el cielo les toque enterito a los pobres, y a Sancho Panza su ínsula Barataria.</p>
<blockquote><p>Extracto de su novela “Entre fantasmas”, quinta y última parte de “El río del tiempo”, publicado por Alfaguara.</p></blockquote>
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		<title>La vida entusiástica</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Mar 2009 10:36:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Undurraga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[dickens]]></category>

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		<description><![CDATA[Es asombroso que esta genialidad sea la primera novela que un entonces veinteañero Charles Dickens publicó, y no porque sea perfecta a la manera en que son perfectas, por ejemplo, las novelas de su compatriota JaneAusten. Al contrario, “Los papeles&#8230;” es una novela desmedida, desprolija, pero en su exceso resulta fascinante e inolvidable. Es una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/03/papeles.jpg" align="right" />Es asombroso que esta genialidad sea la primera novela que un entonces veinteañero Charles Dickens publicó, y no porque sea perfecta a la manera en que son perfectas, por ejemplo, las novelas de su compatriota JaneAusten. Al contrario, “Los papeles&#8230;” es una novela desmedida, desprolija, pero en su exceso resulta fascinante e inolvidable. </p>
<p>Es una novela imperfecta porque hay cosas que parecen estar de más, como el aparataje cervantino de presentar el relato como la investigación de unos editores, procedimiento que el mismo Dickens va paulatinamente abandonando para concentrarse en narrar sin más las disparatadas aventuras de Samuel Pickwick, sus amigos y su ayudante Sam Weller. También sobran, a veces, las novelas intercaladas, que no son pocas, y uno que otro capítulo, como el antepenúltimo, que más bien estorba, aunque tal vez sea más correcto decir que distrae, y la distracción es la ley de Pickwick y sus amigos. Por eso, tal vez, es que hay también muchos asuntos y personajes que son dejados en el camino, sin que ello importe mucho. En efecto, la ley pickwiciana primera es la del movimiento perpetuo, el goce y “la observación del género humano en toda su variedad”, es decir la distracción, y si en narrar eso se producen olvidos o discontinuidades, qué importa: esta novela, como la vida, se parece más a un encantador terruño salvaje que a un rígido jardín municipal perfectamente estructurado. <span id="more-4852"></span></p>
<p>Como queda dicho, narran los editores; en ellos, y en los personajes mismos, Dickens, a la manera de Tolstoi, mete sus reflexiones, máximas y pareceres sobre el bien, el hombre y la vida, lo cual al relato le da espesor reflexivo y el carácter moral que Dickens quiso siempre imprimirle a sus libros. No por nada habla el narrador del “encanto inestimable de unir la diversión a la enseñanza”. </p>
<p>En este afán pedagógico, el libro está lleno de personajes memorables, como Alfred Jingle, un caradura de habla entrecortada y humor socarrón que, hacia el final, termina convertido en una persona bondadosa, gracias a los efectos benéficos que acarrea el trato sostenido con Samuel Pickwick, hombre cuyos rasgos esenciales son la bondad, la sociabilidad, la torpeza corporal, la inteligencia, la magnanimidad, una moderada cólera y la entereza, rasgo este último tan fuerte que Pickwick se niega a pagar la indemnización que le exige una estafa montada por un grupo de abogados, aun cuando la rebeldía le cuesta pasarse una temporada en la cárcel, donde, dicho sea de paso, aprovecha de hacer nuevos amigos. </p>
<p>Tiene esta novela un final feliz, y esto, ya se sabe, es un lujo que se pueden permitir, sin caer en la condescendencia folletinesca, solo los grandes, tal como lo hace, por dar un ejemplo de otro ámbito, David Lynch en “Corazón salvaje”. </p>
<p>Aun inscribiéndose claramente en la tradición inglesa de novelas cervantinas –Fielding, Sterne, etc–, “Los papeles póstumos&#8230;” es bastante adelantada en procedimientos narrativos que después serían grito y plata. Por ejemplo, Dickens hace uso del estilo indirecto libre –es decir, del cambio inadvertido de la voz del narrador a la del personaje– años antes que lo hiciera Flaubert. Si hasta unas buenas dosis de surrealismo tiene esta novela, como la historia del anciano encarnado en una antigua silla de madera que habla y da consejos amorosos. </p>
<p>También es adelantada en sus cuestionamientos. Dickens esboza aquí críticas que van al callo de lo que tiempo después sería el capitalismo, y las descripciones de la burocracia de las oficinas públicas y los abogados –cuestión que llevó al extremo en la que tal vez sea su mayor novela, “Casa desolada”– adelantan a Kafka y explican por qué éste lo admiraba tanto. Pero no por ello es ésta una novela oscura ni desencantada, sino al contrario: todo en ella es “entusíastico”. </p>
<p>Sin duda, la verdadera protagonista de la novela es la amistad, expresada sobre todo en la relación de Pickwick con Sam Weller, una relación de muto cuidado y de sabidurías complementarias, a la manera del Quijote con Sancho, aunque sin los retos ni alucinaciones del uno ni el interés creado del otro que mostraba Cervantes. </p>
<p>Nabokov, que no prodigaba elogios a los clásicos sino más bien impugnaciones, dijo: “Sencillamente, hemos de rendirnos ante la voz de Dickens. Eso es todo”. </p>
<p>Y sí, eso es todo.</p>
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