¿De sospechoso funcionario de la dictadura de Pinochet a arzobispo de Santiago? El cura Felipe Berríos, antes de embarcarse a su autoexilio pastoral en Burundi, hace sonar las alarmas en buena parte de la Iglesia Católica, al recordar que el actual obispo de San Bernardo y candidato a arzobispo de la capital, Juan Ignacio González, trabajó junto a Sergio Rillón como enlace de Pinochet con la Iglesia Católica. Berríos aclara que ese trabajo de González, en realidad, “no era de nexo, sino de entrega de información (a la dictadura) y produjo mucho daño en esos tiempos difíciles”, con lo que queda descrito el pasado de Gonzalez prácticamente como la historia de un agente de inteligencia y soplonaje al servicio del más cruel y corrupto tirano de la historia de Chile.
¿Qué dice de su propio pasado el aludido? Publicamos la biografía difundida por la diósesis de San Bernando. Un texto que describe a un hombre que comenzó como oscuro estudiante de derecho, convertido en procurador de Carabineros en los años más duros de la represión, para luego omitir su particiapación en puestos claves en la dictadura militar. Al finalizar ese régimen se reencarna en sacerdote del Opus Dei; un cura que a lo largo de su vida parece revelar principalmente intereses por temas castrenses, historia aristocrática, genealogía y heráldica: Continúa leyendo ›
“En el caso particular de monseñor (Juan Ignacio) González (actual obispo de S. Bernardo), a mí no me parece que sea la persona más adecuada para ser arzobispo de Santiago. Nosotros requerimos hoy de un obispo que aglutine a la Iglesia Católica, que convoque a distintos sectores, que provoque la unidad, y monseñor González no es el adecuado. Él trabajó con Sergio Rillón en la oficina que tenía la dictadura de nexo con la Iglesia Católica, pero que no era de nexo, sino de entrega de información y produjo mucho daño en esos tiempos difíciles“.
“(…) Fueron tiempos muy duros para la Iglesia chilena, que muchas veces fue perseguida. Y él entonces trabajó para La Moneda y tengo entendido que también lo hizo en la Secretaría General de la Presidencia y en el directorio del diario La Nación. A finales de los ochenta dejó esto para ir a Roma, donde fue ordenado sacerdote y sacó un doctorado cuya tesis estaba relacionada con las capellanías castrenses en Chile”.
Felipe Berríos
Sacerdote jesuita, ex capellán de Un Techo Para Chile, hablando en La Tercera y El Mercurio, antes de embarcarse a Burundi, de la posibilidad de que el opus dei Juan Ignacio González, obispo de San Bernardo, asuma como arzobispo de Santiago.

THE CLINIC PRESS
La polémica está a punto de salir a flote. Es secreto a voces que en Un Techo para Chile están indignados con el gobierno por arrogarse como gestión propia las más de 13 mil mediaguas que hasta la fecha ha construido la institución liderada por el padre Felipe Berríos. El jueves 29 de abril, Juan Pedro Pinochet, su director ejecutivo, en una escueta carta a La Tercera, señaló que “el Presidente de la República dio cuenta de la gestión realizada desde el terremoto y maremoto que afectó a nuestro país. Señaló el Mandatario que hasta esa fecha se habían construido 23.986 viviendas de emergencia y que antes del 11 de junio el gobierno habrá construido 40.000. Un deber de gratitud hacia los voluntarios de Un Techo para Chile y hacia quienes donaron en la jornada “Chile ayuda a Chile”, empresas, familias y personas, nos obliga a aclarar esta información. De las 23.986 a que se refirió el Presidente Piñera, 11.149 han sido construidas por Un Techo para Chile, y de las 40.000 fijadas como meta, la mitad será ejecutada enteramente por esta institución”. Continúa leyendo ›
POR PEPE LEMPIRA
Desde Epitaciolândia, Acre, Brasil
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Quizá el informado lector sepa que la Iglesia Católica ha preparado un combo promocional para todo aquel anglicano que, siéndose incómodo por la apertura de su iglesia a los homosexuales y las mujeres, desee ingresar al papismo. El Vaticano ofrece a la facción homofóbica del anglicanismo un conveniente y sumario cambio de secta, uniéndose a una iglesia teóricamente heterosexual, garantizando que los sacerdotes usaran pantalones. En caso de aceptar la oferta, los antiguos herejes que siguieron a Enrique VIII podrán seguir haciendo sus ritos particulares y conservando sus rarezas propias, pues –gracias al común rechazo a colihuachos, lesbianas y sacerdotisas- esas viejas diferencias formales (que una vez pesaron lo suficiente como para que corriera sangre) hoy no parecen importarle a nadie en Roma. Continúa leyendo ›
Por Patricio Fernández
El sábado 3 de enero, el jesuita Felipe Berríos publicó, en la revista El Sábado de El Mercurio, una columna titulada “Extranjero en su país”. En ella el cura relata su viaje desde el centro de la ciudad hasta una de las universidades de la “cota mil” cordillerana, donde lo habían invitado a exponer. Son tres las que quedan por allá: la Universidad del Desarrollo, la Universidad de los Andes y la Universidad Adolfo Ibáñez, pero sigamos. Todavía en el bajo atravesó una huelga estudiantil que se esparcía por varias cuadras. Había guanacos, zorrillos, agitación y carteles que exigían garantías para los estudiantes faltos de recursos. Arriba, en cambio, a donde se llegaba por un tubo de carretera, reinaba una paz conventual. Todo era limpio y los alumnos de tez clara. Santiago parecía, a lo lejos, una mancha negra. Estaba lleno de autos estacionados, “como un centro comercial en vísperas de Navidad”. Berríos se preguntó entonces: “¿qué visión del país tendrá el profesional que salga de esa universidad?, ¿qué vida universitaria tendrá quien tal vez estudió en un colegio de la zona, donde probablemente quede también su casa y entra a esa universidad?, ¿qué diferencia hay entre una universidad así y un colegio particular?, ¿bastará mirar la ciudad desde lo alto y luego enterarse de lo sucedido en ella por las noticias?, ¿será ése el lugar más adecuado para que se forme un universitario?, ¿cómo se llegará a una universidad así sin automóvil?” Y quedó la tendalada en el barrio alto. Continúa leyendo ›