POR RAFAEL GUMUCIO
De todos los ministros parece Hinzpeter el único que porta en sí un relato coherente, una épica propia. Sabe por qué esta ahí. Le recuerda al presidente, cuando éste lo olvida, que son la derecha diferente, la que fue amordazada y acallada por la UDI, la que no pudiendo convencer no tuvo otra que vencer. Ante Alberto Fuguet en la revista “Que Pasa”, es decir ante un escritor, ante una versión de la cultura que está dispuesto a oírlo, Hinzpeter hace gala de toda su ingenua voracidad, de toda su torpe astucia, de toda su incontenible necesidad de ser admirado y querido por esa gente culta y de izquierda, por esos sabelotodos con guitarra en la mano que lo humillaron y que aún lo humillan por ser él quien es. Continúa leyendo ›
POR RAFAEL GUMUCIO
Resentido. En miles de comentarios de blog, en cientos de conversaciones: resentido como único argumento, como juicio definitivo. Eso es todo, eso basta, eso sobra. Cuestionar la relación de Piñera con el dinero, la incapacidad de deshacerse de sus negocios a tiempo, el uso y abuso de la información privilegiada, o su trato vejatorio y patronal sobre los periodistas y sus editores, preguntar por esas cosas, perder el tiempo criticando lo incriticable es ser automáticamente tachado de resentido. Resentido, simple resentido: no se discute así argumento alguno. No estás equivocado, eres equivocado. Tu problema no es ideológico, político, o siquiera moral, sino sicológico. Una pulsión más fuerte que tú te fuerza a quitarle méritos al que es mejor en todo que tú. Una mezquindad te impide ver la grandeza del que gana, del que por el hecho mismo de ganar tiene que tener la razón. Continúa leyendo ›

Los siguientes son algunos párrafos que hemos seleccionados de una columna escrita por nuestro colaborador habitual Rafael Gumucio, para el diario El País de España:
“(…) La reciente victoria de la derecha en Chile es para mi generación más que un simple cambio de nombres y siglas en el poder. Más que tristeza o alivio, veo en mis amigos y compañeros de oficina una sensación de vértigo que crece con los minutos. Continúa leyendo ›

POR RAFAEL GUMUCIO
Nos guste o no, es virtualmente imposible convencer a alguien que piensa distinto a ti a que piense como tú. Imposible no porque sus ideas sean más sólidas que la tuyas, sino porque en general lo que menos importa en las conversaciones políticas son las ideas. Esas cambian, no paran de cambiar, tal como los datos, las modas o las encuestas. Lo que permanece es la infancia agazapada en el adulto que habla. Es esa infancia la que interpreta los datos, las modas, las ideas. Las convicciones más férreas, las opiniones más contundentes, no son en el fondo más que chillidos de luz amarilla, puñados de tibieza, gestos y silencios que luego las lecturas, las militancias, los años y los hijos, o la casa, no hacen más que endurecer y condensar, que convertir en un verdadero núcleo generador en el mejor de los casos, o un triste tumor, en la mayor parte de los casos, que termina por matar cuando se esparce más allá del límite del pecho. Continúa leyendo ›

POR RAFAEL GUMUCIO
La Casa de Piedra y el CEP fueron testigos de un seminario inédito en Chile. Científicos, filósofos, escritores (nada menos que Ian McEwan) discutieron durante una semana el legado de Charles Darwin y su teoría de la evolución de las especies. Un seminario como ése es así una buena noticia que debería ser imitada a la brevedad. De ser rigurosos después de rehabilitar a Darwin lo normal sería hacer lo mismo con los otros dos barbudos: me refiero a Karl Marx y Sigmund Freud. Seguidores polémicos del mismo Darwin, tan audaces, tan fundamentales, tan equivocados, tan transcendentes como él. Sospecho, quizás injustamente, que no recibirán estos el mismo trato que Darwin. No poco de los neodarwinianos de la Casa de Piedra son fervientes anti marxistas y se burlan cada vez que pueden del psicoanálisis. Continúa leyendo ›

Por Rafael Gumucio
¿Qué chileno al ver La Nana no piensa que ésta es también su película? Para bien o para mal, le guste o no le guste el resultado, ésta no es la película de un director, de un guionista, de unos actores (todo ellos, por cierto, soberbios), sino de un país, o al menos de una generación. Una historia que todos conocemos de tan cerca, tan terriblemente cerca, que nos cuesta mirarla sin pestañar de horror. Pasa como con El Padrino o Cien Años de soledad, película y novela que eran antes de ser creadas, un par de leyendas buscando un narrador. Encontrándolo justamente en quienes nadie esperaba que pudieran contarla. Un sofisticado director de cine que nunca había visto una pistola en su vida y un escritor colombiano hasta entonces expertos en seres solitarios a los no les llegaban cartas.
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Reproducimos a continuación algunos extractos de una entrevista radial realizada este lunes que nos permite conocer al Moulián íntimo; el candidato a diputado de la UDI por Valparaíso en su dimensión de carne y hueso. La entrevista fue realizada por Patricio Fernández, Rafael Gumucio y Claudia Álamo, en el programa Desde Zero, de la radio del mismo nombre.
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POR TAL PINTO
Rafael Gumucio (1970), quizás debido a su carácter, o tal vez impulsado por un programa caótico de vocación desconocida, se ha desempeñado como cronista, humorista, guionista, periodista, actor, poeta y hasta aforista. Ha estado ligado con igual ímpetu a la televisión y a la prensa escrita, a los libros y a la radio, a la comedia y a la tragedia. Se ha reído de Chile no siempre con fina ironía pero si empleando las diversas modulaciones de la crueldad; y si se ha burlado es porque de alguna manera ha querido (y detestado) a este país.
Esa vertiente de comentarista social se manifiesta con fuerza en “La deuda”. En Chile es difícil leer esta novela, más allá de sus otras posibles interpretaciones, como algo más que una investigación aplicada de ciertas ideas universales –la culpa, el amor, el poder– en el concreto suelo nacional. La historia de Fernando Girón, el protagonista de la novela, aspira a convertirse en el relato de una generación de chilenos que vivió su adolescencia en la dictadura y maduró, o intentó crecer, en la democrática década del 90. Pero si Continúa leyendo ›
Con “La deuda”, su última novela, Rafael Gumucio (1970) se ha propuesto narrar la historia de un cineasta que ha triunfado en la vida como se triunfa en la vida acá en Chile: casándose con una mujer de mejor posición social, ganando plata pero no millones, sin tener una película que pueda llamar “ópera prima” o algo por el estilo. Es un libro en el que las vidas de sus personajes mejoran cuando cargan un peso, y no cuando vagan irrestrictos por el mundo. Gumucio habla acá de su novela, de su visión de la literatura, de por qué Kafka se equivocó, de Chile y los chilenos y hasta de los posteadores de la web de The Clinic. Y le responde con todo a Cristián Warnken. Continúa leyendo ›
En la revista Qué Pasa de esta semana viene una entrevista de Josefina Ríos a Cristián Warnken. La periodista le pregunta sobre la polvareda que han levantado sus póstumos homenajes al escritor Miguel Serrano, en especial por las críticas que ha recibido de Rafael Gumucio, quien lo acusó de no compadecerse del dolor ajeno, en este caso, del dolor de las víctimas del nazismo que tanto elogiaba Serrano. Warnken responde: “El mismo Gumucio escribió una vez una columna en la que decía que un escritor puede ser pedófilo o matar a su madre y ser buen escritor. Entonces, lo que yo veo aquí es un doble estándar. Me parece curioso el efecto que mi columna generó en algunas personas. Hay mucho de mezquindad en ciertos grupos literarios que para mi son verdaderas mafias. Se creen marginales pero tienen columnas Continúa leyendo ›