Algunos dicen que los notan por su forma de comer, porque escupen, porque sacan la madre. Para otros, simplemente, los rotos ya no existen. Acá hablan los cuicos.

Mary Rose Mc Gill, socialité:
No tengo idea. No hay rotos en Chile. Ya. ¿Listo? Adiós.

Herman Chadwick Piñera, consejero Sofofa y Presidente de COPSA:
En Chile no hay rotos. Hay rotos mal educados que es distinto, que es gente mal educada y que puede pertenecer a cualquier clase social. Esa es la gente mal educada, la que se expresa mal, la que grita, la que es agresiva, la que saca la madre en la calle, la que te escupe y eso hay desde arriba hacia abajo.
Pero de esos hay más en algún lado.
No, yo creo que tiene que ver con una mirada a la vida. A gente que tiene poco refinamiento para ver la vida y que actúa en forma mal educada.
¿Qué cosas rotas tiene Chile?
Hay muchas cosas rotas. El mal gusto es roto. Por ejemplo, las casas pintadas de distintos colores son de mal gusto, como algunos barrios de Santiago Poniente o Providencia, que creen que es simpático por los coloridos de algunas ciudades italianas, pero lo hacen mal. Eso lo encuentro horroroso, que es lo mismo que están haciendo en Valparaíso.
¿Y el Papa de Bellavista es de mal gusto?
Es un monumento exagerado para lo que para mí es la figura de Juan Pablo II. Pero las iniciativas en las ciudades son mejores tenerlas que no tenerlas y en eso la Universidad San Sebastián ha propuesto una iniciativa válida y nos hemos dado cuenta de lo complejo que puede ser colocar una estatua de 13 metros en una plaza.

Delfina Guzmán, actriz:
Bastante exquisitos porque son divertidos, tienen sentido del humor, son irresponsables, son gente que yo, personalmente, quiero mucho y que lo han pasado harto mal. Porque les ha faltado buena comida, buena salud, médicos en los partos de las mujeres, los hospitales, que de repente las tratan pésimo, eh, eh, las guaguitas recién nacidas que están metidas en una pieza sin aire, sin nada. Es decir, todo lo que los ricos tienen demás ellos los tienen de menos. Pero igual son exquisitos y los encuentro con mucho sentido del humor.

Jorge Errázuriz, socio Celfin Capital:
Ese es un concepto muy antiguo y hace muchos años que no he pensado en esos términos.
¿Por qué ya no ve a tantos rotos?
No, jajaja. Hoy no se aplica ese concepto. Este país es de clase media y una de las características de hoy es que toda la gente se parece. ¿Cómo es un joven cuico y uno no cuico? Se visten iguales, andan con celulares y es bien difícil por aspecto decir que ese es roto. El roto ya no existe.
¿Los rotos se mimetizan con los cuicos?
O al revés también.

Hermógenes Pérez de Arce:
Pero eso es una pregunta muy dificil, tendría que darle 16 millones de respuestas. El roto habla fuerte y ligero, usando muchos derivativos de “huevo” para expresarse. También se ríe fuerte, y cuando hay otras personas cerca, silba, para que vean que a él no le importan nada. En la mesa no espera a que les sirvan a los otros para empezar él a comer, masca con la boca abierta y toma el tenedor, no entre los dedos, sino empuñado. Si anda en auto se lo echa encima a uno y no le importa pararse en medio de una calle para conversar con un amigo en la vereda, aunque haga taco. Y si anda a pie y usted ese día salió bien bañado y vestido, cuando se crucen él va a escupir en el suelo a su lado. Es que en toda circunstancia le gusta acreditar que domina la situación.

Teresa Undurraga, dueña Emporio De La Rosa:
Estoy muy ocupada y no tengo ni un minuto para responder encuestas. ¿Te puedo pedir un favor? No pongas que me llamaste y que dije que no tengo tiempo para responder encuestas. Gracias.

Emeterio Ureta, empresario:
Hay dos tipos de rotos. El roto chileno, el típico representante del pueblo, el maestro albañil, el que está en el campo con la pala, ese para mí es el típico roto chileno. El otro es el roto con cuello y corbata, que han aparecido mucho. Ellos se notan en su forma de comer, en su forma de hablar, en su manera de vestirse, de reaccionar, son más huachucheros, más de la piojera, se nota altiro. Es que hay mucho picante, mucho roto con plata que apareció ahora último, y esos son los típicos rotos picantes para comer, para andar con las minas, van a restoranes caros, en fin… es el típico roto ordinario, ese es el peor roto que existe. El roto siútico y aparecido, que tiene un poco de plata y cree que está entrando en sociedad. Ese es el peor, porque el roto humilde es muy agradable, son entretenidos, muy simpáticos, pero el otro roto, es un espanto.