POR PABLO VERGARA Y CLAUDIO PIZARRO
Acaba de asumir como director ejecutivo de Hidroaysén luego de varios años al mando de TVN. Su trabajo es conseguir las aprobaciones necesarias para saber si la empresa invierte o no en la zona. Una tarea que recién comienza y que lo tiene nuevamente en la mira de todos.
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Antes de la entrevista, Daniel Fernández explica algunas láminas del proyecto. Dice que proporcionará energía más barata a la gente de la región, que habrá mejoras en infraestructura; autonomía energética y 312 gigawatts hora por kilómetro cuadrado, lo más eficiente que hay en el mundo. Dice que del proyecto original se han rebajado casi 25 mil hectáreas para la inundación que implicarán las cinco represas en el Baker y en el Pascua.

Con todo lo que ha dicho, ¿por qué cree Ud. que este proyecto crea tanta resistencia?
Bueno, porque evidentemente tiene un impacto ambiental, como toda obra humana. Y es una zona que está muy bien valorada ambientalmente. Es súper razonable que se discuta la pertinencia y el balance entre el desarrollo de necesidad energética versus afición a la naturaleza.

¿Y por qué eso no se da en Quintero, con las termoeléctricas?
No lo sé. Me sorprende por qué no hay esta discusión con las centrales termoeléctricas. Creo que hay una contradicción en el discurso de las ONG en decir que este proyecto afecta a la naturaleza, cuando en realidad si no se hace lo que se va a hacer son 10, 12 centrales térmicas que van emitir dióxido de carbono en muchos lugares de Chile.

Esas se pueden sacar.
Sí, algún día a lo mejor, no es fácil. Una represa no la puedes sacar, pero las térmicas, una vez que están operando, que alguien invirtió, no es fácil. La tendencia mundial es que empiezan restricciones de emisiones y algunas cumplan y se ajustan y otras simplemente salen de la generación. Bienvenido. Ahora, países como Noruega y otros tienen 90, 95 de generación hidroeléctrica, que es lo más sustentable y lo menos contaminante.

¿Cuánto es el interés en la región de construir esta represa?
Cuánto la beneficiaría es la primera pregunta que me haría, porque la verdad es que es una zona que está bastante postergada en términos de desarrollo. Lo que hace este proyecto, que necesita US$400 millones sólo para construir la infraestructura, son cosas que quedan: más caminos, un nuevo puerto, ramplas de acceso, aeródromo, ensanches de camino, luz más barata, conectividad. Esos son los beneficios.

Hay un tema: el impacto que se puede provocar en la región cuando empiecen a construir, si es que se aprueba el proyecto. De cuánta gente hablamos y de qué infraestructura que debe ser creada aparte.
-Tres mil a cinco mil trabajadores, con un peack de 7 mil, en un período de 12 años. El diseño que hay es de construcción de campamentos en la cercanías de las obras, para no interferir directamente con la comunidad. Es mucha mano de obra calificada, que tiene que ser llevada y por lo tanto la interacción con las localidades va a ser poca. Igual en las localidades se está planificando la construcción de policlínicos y otros servicios de apoyo. No sé si saben que en Cochrane no nacen niños hace mucho tiempo; tienen que ir a Coyhaique las señoras embarazadas de 8 meses, 8 horas de viaje en bus por un camino de tierra y después estar en una pensión. Las condiciones no son las mejores para la salud de la gente y tampoco obviamente para los operarios, y por tanto hay que invertir en eso también.

Uno de los resquemores de la gente, sobre todo de Cochrane, donde ya se trabajó en una mini central hidroeléctrica, son las externalidades negativas: aumento de la prostitución, embarazo adolescente, a partir de la cantidad de operarios que lleguen a la zona.
Sí, por eso es que es mucho más razonable hacer campamentos especiales en las cercanías de las obras, llevar a los operarios en turnos. Mientras más se aísle eso -y así está puesto en el diseño-, mejor. Ahora, ya que se habla tanto del impacto social, también es bueno evaluar los impactos que tienen las compras de terrenos para preservación, porque eso está ocurriendo sin que haya habido ninguna autorización ambiental. Son personas que compran terrenos productivos y la gente queda sin empleo. Eso me parece un impacto comunitario bastante más severo.

ECOLOGÍA

¿Qué imagen tiene de la ecología?
Es que hay muchas formas de entender la ecología.

Varias se cruzan en la región.
Sí. En Chile y en muchas partes del mundo, durante los 60 hubo un desarrollismo depredador y un rebote muy fuerte, por suerte, de preservación. Pero entre eso y la ecología profunda, que dice que no se puede tocar la naturaleza porque ella no está al servicio del hombre, sino al revés, tienes una gama enorme de posibilidades. ¿Cuál es en la que más creo? En Chile se ha definido el desarrollo sustentable, en que promueves el desarrollo y el crecimiento pero pones restricciones y se define una autoridad ambiental. Hay gente que legítimamente defiende que no debe haber desarrollo y que no se puede tocar la naturaleza. Bueno, esa es una visión, pero no tiene apoyo. En Chile, el sistema político, el sistema social, ha ido hacia el desarrollo sustentable.

El concepto instalado regionalmente de reserva de vida tiene que ver con no intervención y, además, con el tema de esta Patagonia pura, no intervenida por cables.
Si viajas entre Coyhaique y Cochrane, por ejemplo, no sé dónde está la Patagonia no intervenida. Tienes poblados, bosques quemados, actividades productivas de ganadería, líneas de alimentación eléctrica… La Carretera Austral es una intervención, y muy grande. He escuchado a gente que dice que la Carretera Austral nunca se debió haber construido porque interviene una zona prístina. Bueno, le preguntaría a la gente de Cochrane y O’Higgins y Tortel si quieren o no un camino. Es compatible justamente porque hay zonas prístinas que no tienen accesibilidad alguna y que nunca nadie las va a visitar en la vida.

EL AGUA

CIPER publicó la otra vez un artículo sobre conflictos de interés de algunas autoridades que fueron funcionarios de Hidroaysén.
No tengo información sobre eso. Tampoco nos corresponde responder, sino a la autoridad. Aysén es bastante chico y no sé si han habido consultorías que hayan hecho profesionales de allá alguna vez en el proyecto. Es posible.

Hay un director suplente que sí es cuñado de Sebastián Piñera.
No conozco a Eduardo Morel, entiendo que nunca ha venido a un Directorio y me he enterado que es un ingeniero civil que lleva más de 20 años trabajando en el sector eléctrico.

A usted le hicieron una funa en la región. Era una especie de declaración de persona non grata.
Ellos le llaman funa. Cortar una carretera, interrumpir el tránsito. Fueron sólo 15 personas que bloquearon un camino público y retuvieron a un grupo de periodistas; no representan el sentir ni el actuar de la comunidad de Aysén. Esta es una discusión demasiado importante para personalizarla. Cuando empiezas con acciones de ese tipo, estás eludiendo la discusión de fondo, que es cómo Chile se tiene que desarrollar energéticamente; cómo usa soberanamente su recurso agua; de dónde proviene el financiamiento para las campañas millonarias contra el proyecto. Discutamos de todas esas cosas.

¿Y ese financiamiento de las campañas de dónde viene?
No lo sé. Ustedes son periodistas, averígüenlo. Pero no se sabe. Y aquí sí se sabe que Endesa 49%, Colbún 51%; que los derechos de agua están bajo tuición de cierta persona; que hay un balance; que el EIA está entregado y se puede cuestionar. Con esa transparencia, sería bueno que se explicara por qué hay campañas que he escuchado reciben fondos de fuera del país para influir sobre decisiones soberanas. Esa me parece una discusión interesante.

Si se inunda, se inundaría una parte del Parque Nacional Laguna San Rafael.
Está declarada en el EIA una inundación de 18 hectáreas de un borde de cerro con bastante poca vegetación, pero que como límite pertenece al Parque. Y como compensación está planteada la plantación de especies nativas equivalentes a esas pero en 100 hectáreas, en una zona accesible, que la gente realmente pueda entrar y disfrutar.

LUGARES SAGRADOS

En Chile hay una buena discusión respecto a dos proyectos. Éste y Pascualama. ¿Qué idea tiene de Pascualama?
No tengo más información, lo conozco como mucha gente.

Pero tiene alguna opinión.
No, creo que se han ido cumpliendo las etapas que exige la legislación ambiental y entiendo que lo están aprobando. Confío en que las autoridades ambientales van a proteger los recursos y van a controlar que se haga tal como lo están aprobando.

Supone intervenir un glaciar.
Bueno, es que el punto es cómo se interviene y si es sustentable o no. Yo no creo en lugares sagrados. Lo que creo es que hay intervenciones humanas que se pueden hacer en la medida en que haya un impacto controlado y sea sustentable. Me imagino que en este caso lo será. No he visto los estudios técnicos. Pero lo que sí puedo decir es que no me parece que hablemos de lugares sagrados.

No hay lugares sagrados.
Sí, los hay para la religión. Hay cementerios.

De religión no estamos hablando. Hablamos de inversión, de ingeniería.
La ingeniería es una respuesta a un desafío. Pero de nuevo: hay un equilibrio con la naturaleza que alguien tiene que arbitrar. El mundo ha ido evolucionando hacia una mayor conciencia ambiental, por suerte.