Fotos: Patricio Miranda y Agencia Uno

-¿Pasó la tormenta para la iglesia?

Quizás pasó una de las fases más complicadas, pero creo que estamos en un tiempo de huracanes. Quizás pasó a nivel público. La toma de decisiones más gravitante ya se hizo. Pero viene un proceso no simple, que es un proceso de cómo esta tormenta se va reflexionando en las comunidades, cómo está tomando el clero estas decisiones. Y no estoy hablando solamente del tema de los abusos sexuales contra menores, estoy hablando también de un tema que es gravísimo, que es el abuso de ministerio. Porque recuerda que una de las tres causales de la condena canónica a Fernando Karadima es el abuso de ministerio, el abuso de poder.

-¿Y parte de esta pérdida de influencia en la sociedad no tiene que ver con una disonancia valórica entre el discurso tradicional de la Iglesia frente a la evolución de la sociedad?

Creo que ahí hay un problema de coherencia entre la fe y la vida, porque no se puede ser cristiano solamente en una dimensión de la moral sexual y dejar de serlo en una dimensión socioeconómica.

-¿Me dice que hay poderosos que son cristianos para la vida pero no para las prácticas económicas?

No sé si poderosos. Quizás son algunos énfasis que están puestos de una manera en que parecieran dos maneras de encontrarse. ¿Cuál es el tema? ¿estamos siendo una Iglesia que educa segmentadamente? ¿Aquí se forman cristianos pro vida que no tocan el tema de los impuestos y del medioambiente y aquí se forman cristianos que solo tocan los temas de lo social? Ese es un desafío para la iglesia que los valores del evangelio estén impregnados en toda su vida.

-Pero a veces los valores del evangelio también chocan con la opinión mayoritaria de la sociedad.

Sí. y en ese sentido la posición de la Iglesia tiene que guiarse respecto a la fidelidad de su fundador y al evangelio y a lo que la Iglesia ha ido diciendo conforme a lo que dice Jesucristo.

El seminario

-¿Cuáles son las decisiones difíciles que ha adoptado la Iglesia?

El solo hecho de implementar el protocolo de denuncias de abuso es un camino nuevo en algunas jurisdicciones. La otra tiene que ver con los pasos que va dando el Consejo de Prevención de Abusos. Y por otra parte la decisión de publicar algunos listados (de denunciados). Eso es difícil, porque todos tenemos derecho a una segunda oportunidad. Cuando yo visito a un criminal, es mi hermano, y estamos en las mismas delante de Dios. Mi hermano criminal, que fue creado igualito a mi, a mis hijos, que se equivocó en la vida y que es justo que pague, necesita una compañía espiritual. Por lo tanto, si yo creo en la redención de ese criminal, del triple homicida, cómo no voy a creer en la redención de alguien que consagró su vida al señor.

-También está tu hermano víctima.

Por supuesto. Y este momento es la hora de las víctimas, por eso es que la publicación de la lista tiene que ver también con si se estigmatiza o no a las personas. Una cosa es que lo publique un medio, pero es una decisión difícil que la Iglesia lo publique.

-Más difícil para la Iglesia ¿dada su tradición de no reconocer errores?

No creo que la actitud de no reconocer errores haya sido predominante en el discurso de la iglesia durante los últimos años.

-Ha habido un cambio, pero si miramos históricamente…

Ha habido reconocimiento institucional. El tema Galileo, el tema de la Inquisición…

-¿Pero han llegado un poco tarde estos reconocimientos?

Claro, por supuesto. Y es parte del reconocimiento, la demora. Entonces la pregunta que uno se hace hoy es que estamos en un momento en que se han reconocido errores, que tal como en el pasado la Iglesia lo hizo tarde, la pregunta es cómo puedo hoy prevenir que eventualmente pudiera reconocer errores tarde mañana.

-¿Este cambio incluye la formación en seminarios?

El cambio radical en Chile se dio a partir del año 2003. Los obispos de jurisdicciones donde hay seminarios tomaron la decisión de desplegar su mayor esfuerzo para elevar los criterios de admisión al seminario. Y también el acompañamiento: cómo se le acompaña a ese seminarista hasta que se ordena sacerdote. Algunas personas dicen que cuando los seminaristas reciben el sacramento sacerdotal, algo les pasa en su modo de ser. Como que la gente los ve distintos, como si subieran un peldaño.

-O sea, ¿la iglesia está reconociendo que sus miembros en algún momento miraron desde arriba a la sociedad?

Creo que más que mirar desde arriba, probablemente se ha hecho una lectura muy rápida de cuál es el rol que nos corresponde como Iglesia en la sociedad.

Luksic

-¿En qué momento decide la iglesia adoptar una nueva estrategia comunicacional?

La oficina de prensa de la Iglesia comienza a trabajar el año 2002. Una encuesta realizada en el 2000 nos muestra que la realidad de la Iglesia ha cambiado. Pero el cambio, que no es cambio sino actualización, se da en el 2009, cuando se actualiza la estrategia, se incorporan métodos más coherentes, una mayor disponibilidad hacia los medios de comunicación y una mayor transparencia. Esto parte en el año 2009 antes de que las denuncias contra el padre Fernando Karadima se conocieran.

-Pero después de la Asamblea Plenaria de Punta de Tralca pareciera que se hubiera dado un punto de inflexión.

Fueron cinco días, los dos primeros días los obispos los dedicaron para hablar del tema de las denuncias de abuso sexual. El tercer día lo dedicaron completamente a hablar de comunicación. Se habló de la política comunicacional y de la realidad de las comunicaciones. No se tomaron decisiones respecto de qué se hizo comunicacionalmente en las horas siguientes, pero creo que ese diálogo franco fue el que pavimentó el camino de lo que vino después: los cuatro obispos de la unión sacerdotal sacaron una declaración.

-¿Qué marcó este cambio? ¿En qué momento pasó el Cardenal Errázuriz a decir que no iba a pedir perdón por su actitud en el caso Karadima, a pedir perdón?

Sí, podría interpretarse como un giro. El Cardenal Errázuriz no es parte de la Conferencia Episcopal. Por lo que no estuvo en la Asamblea Plenaria de Punta de Tralca, pero está en contacto permanente con algunos de sus hermanos obispos. Y me imagino que él también está haciendo su propia lectura de la realidad eclesial, realidad jurídica de estos y bueno, como tiene más tiempo para rezar, me imagino que tiene todo su derecho a rectificar.

-Fue un cambio muy notorio, de un momento a otro pareció que toda la Iglesia decidió cambiar su postura.

No es que los obispos hayan dicho ahora vamos a ser otros, pero al menos expresaron su voluntad de tener una mayor disponibilidad y transparencia en el contexto del evangelio. Pero yo creo que el cardenal Errázuriz no necesita que le den instrucciones. Me imagino que ha hecho una lectura ponderada de la realidad, no ha sido nada de fácil para él. No sé cómo duerme una persona cuando lo llaman criminal durante tantas semanas. Y me imagino que ahí también ha tenido mucho que ver el espíritu santo.

-¿Cómo quedó la Iglesia Católica después de la venta del canal 13?

A título personal, a mí me parece una pérdida. Y creo que es una opinión bastante generalizada al interior de la Iglesia.

-Si me dice que una mayoría opina que fue una pérdida, entonces ¿porqué se vendió?

Yo creo que la universidad en su momento ponderó que era la mejor decisión. En el fondo este era un medio de la Universidad Católica, no sé cuan poderoso fue el tema económico, pero fue algo de lo que nos enteramos cuando ya se había adoptado.

El cura Cox


-¿Podemos hacer un paralelo entre la actitud de la Iglesia cuando estalló el escándalo del padre Cox en el 2002 y la de este año con el caso del padre Karadima?

Hay diferencias importantes que ayudan a entenderlo. En el caso de Monseñor Cox, nunca hubo ni en Justicia Civil ni en Justicia Canónica una denuncia por abuso de menores. Por lo tanto eso es radical, esta actitud de la Iglesia de transparencia se realiza a partir de una denuncia responsable, tomando en cuenta la diferencia de temas. No son hechos que se puedan poner en una balanza. Ahora, en lo comunicacional, fue la misma Iglesia la que lo informó en su momento. El cardenal Errázuriz fue quien lo informó. No hay ninguna investigación abierta y tengo entendido de que si la hubiera, la disposición de Monseñor Cox a volver es total. El se retira de la vida pública porque su forma de ser, con un cariño exagerado hacia las personas, está siendo motivo de escándalo para la Iglesia.

-¿Puede haber mucho prejuicio, tras una primera denuncia?

Le pasa a diario a un sacerdote que se sube al metro con cuello romano, que han recibido insultos. Yo sé de obispos que han recibido insultos.
Hay injusticias flagrantes. He visto reportajes que reúnen a cuatro sacerdotes que han sido procesados por gravísimos delitos de abusos de menores, con sacerdotes que quizás alguna vez incurrieron en malversación de fondos. O el mismo caso de un sacerdote que intentó suicidarse hace poco. ¿por qué? ¿Por rumores? ¿sobre qué?

-¿Tiene pensado la Iglesia adoptar acciones legales contra casos de injuria, como sucedió en el Verbo Divino?

Esa es una materia que está decidiendo el propio colegio. Pero la decisión responde básicamente al afectado y a su superior.

-¿Cómo está el padre Silva?

Me informaron del Arzobispado que su recuperación seguía siendo favorable, pero tampoco sé su fecha de alta. Tampoco sé qué pasará con él ahora. Me imagino que estará en un proceso de acompañamiento espiritual o que tendrá que darse unos días. No creo que sea fácil para nadie volver a la vida después de esto.

-¿Cuál es la postura de la Iglesia frente al matrimonio homosexual?

La postura de la Iglesia frente a que el matrimonio entre dos personas del mismo sexo sea una institución, no ha variado Pero en otras iniciativas respecto a temas como lo patrimonial, primero habría que conocer el proyecto en particular antes de formular comentarios.