Esta semana se confirmó algo que venía hirviendo desde hace más de dos años hasta que reventó: el sindicato de trabajadores de Starbucks votó a favor de entrar en huelga después de que su pedido de aumentos salariales basados, como mínimo, en el IPC fuera descartado por la empresa que jura vender el mejor café del mundo.

Pero la negativa a sus demandas sólo cierra un largo camino iniciado con una serie de denuncias sobre prácticas antisindicales de la empresa, y si la mediación de la Inspección del Trabajo no logra zanjar las diferencias entre ambas partes, las cafeterías de la dama verde entrarían en huelga a partir de la próxima semana.

El malestar al interior de la firma, que cuenta con 32 tiendas entre Santiago y Viña del Mar, se incubó en el 2009, cuando una orden desde la casa central en Estados Unidos establecía que según el análisis de un software sobre rendimiento laboral, las tiendas de la cadena podrían funcionar perfectamente con menos empleados.

“El sindicato comenzó en el 2009, se empezaron a aplicar reformas destinadas a fomentar la productividad, lo que derivó en una carga de trabajo excesiva. Hubo represalias, despidos, gente que no pudo ascender”, dice Andres Giordano, presidente del sindicato.

“Había tiendas que tenían 19 o 20 trabajadores y que comenzaron a trabajar con 13, porque una herramienta computacional decía que se podía funcionar así”.

Esta situación generó la movilización y el consecuente cuestionamiento a una serie de políticas de la firma hacia sus trabajadores en el país, que en promedio ganan 144 mil pesos mensuales por 30 horas de trabajo a la semana.

En su última arremetida para modificar esta situación, los empleados de la multinacional plantearon un pliego petitorio de 23 puntos en un proceso de negociación colectiva que finalmente se redujo a tres temas básicos: que el incremento en sus remuneraciones tengan como base la variación del IPC, una asignación de colación y una de transporte.

Según empleados, actualmente el sistema de aumentos salariales de la empresa contempla un sistema meritocrático sujeto a la evaluación de otro empleado.

La respuesta de Starbucks, donde el café más barato vale mil pesos, fue clarita y breve: al que no le guste, la puerta está abierta.

Incluso, Giordano sostiene que la empresa ha estado adoptando una serie de prácticas antisindicales para desbaratar la organización y que están consignadas en cuatro demandas presentadas ante los juzgados laborales de Santiago por el sindicato, una de ellas respaldada por la Inspección del Trabajo.

Según Giordano, una vez iniciado el proceso de sindicalización en el 2009, la empresa despidió a varios delegados sindicales de locales estratégicos y transfirió a otros de sucursales para evitar que el proyecto tomara fuerza. Incluso, previendo la movilización que se venía, la cafetería habría contratado a más de 300 empleados -rompe huelgas- en los últimos dos meses para evitar los efectos de una paralización.

“Se han podido establecer indicios suficientes respecto de una eventual conducta antlsindical”, señala un documento de la Inspección del Trabajo incorporado en una demanda contra la transnacional presentada por el sindicato ante el Segundo Juzgado Laboral de Santiago, que revela que la firma habría despedido trabajadores afiliados al sindicato para debilitar la organización.

Y esta conducta habría tenido consecuencias en sus empleados. Al menos así lo demuestra el informe de fiscalización, donde uno de los “partners” -como las llama la empresa- señala al inspector: “tengo muy claro, si la empresa tiene conocimiento que pertenezco al sindicato, no tengo posibilidad alguna de ascender al interior de ésta, y todos lo saben. El comentario es que si me meto al sindicato, no me conviene, por lo tanto, hay que mantener en secreto que uno pertenece al sindicato”.

Según el informe de la inspección se ha podido establecer responsabilidad “por la existencia de un eventual ilícito antisindical de la empresa Starbucks Coffee Chile S.A. respecto de lo que se denunció como actos de injerencia antisindical al impedir la libre afiliación a la organización de trabajadores en perjuicio del sindicato”.

Esta práctica se sostendría en la filosofía de la empresa, donde se establece que “mientras Starbucks respeta la libre elección de nuestros partners, creemos firmemente que nuestro ambiente de trabajo, además de nuestros sorprendentes beneficios y compensaciones hacen que los sindicatos sean innecesarios en Starbucks.”

Quizás por esta misma manera de pensar fue que la firma se cerró a negociar con la agrupación, alegando que la negociación colectiva, derecho inalienable de todos los chilenos, no es un mecanismo aceptable para la compañía.

Ahora el café está cargado y a partir de este miércoles los trabajadores se manifestarían afuera de las cafeterías para expresar su desamparo ante una empresa que, según sus empleados, no modifica el salario básico desde el 2004.