Foto: Alejandro Olivares

¿Qué piensa de que las universidades privadas lucren al amparo de la ley?
-La situación es insostenible. Estamos llegando a un punto neurálgico de un modelo que no beneficia a la mayoría, sino que a grupos de minorías que quieren construir la sociedad a su pinta. Y eso es lo que hay detrás de la discusión ahora. Hace mucho tiempo dejé planteado este tema. Cuando terminé la investigación de “La privatización de las universidades”, en 2005, y luego seguí en mi otro libro “El negocio de las universidades”, me impactó esta situación insostenible. Y hoy me hace pensar que el tema del lucro no se ha corregido, ha ido en aumento y está en un punto muy crítico.

Esto es más que un chanchullo que involucra a ministros de gobierno…
-Ésta es una gran mentira social que está involucrando como ejecutores de esta mentira a dueños de universidades que figuran para hacerle el quite a la ley y que han inventado una serie de fórmulas, martingalas, para traspasarlas. Y eso lo han hecho desde por lo menos 20 años cuando se estableció la disposición para que crearan las universidades privadas sin que se haga nada. Una cuestión muy importante es que aquí hay un modelo que se implementó a partir de los 80. Pero que se empezó a poner más acabadamente en práctica cuando se iba a acabar la dictadura. Cuando los partidarios y asesores civiles de Pinochet, vieron que la dictadura se terminaba y empezaba una transición en la que ellos no iban a ser partícipes.

Cuando se les acababa la fiesta, crearon estas universidades para asegurarse.
-Claro. Estas universidades cumplen la doble finalidad de ser parte del engranaje, del modelo socioeconómico que estaban implementando y a la vez les servía para ganar dinero. Y, en algunos casos, para tener una influencia ideológica fuerte. Por supuesto que quienes diseñaron esto murieron en el camino, pero siguieron sus cercanos.

¿Por ejemplo?
-Miguel Kast, uno de los diseñadores de esto, que está muerto, hoy día sigue en el tema su hijo, su hermano, que son UDI…

Pero otros sí están y siguen siendo los mismos.
-Hernán Büchi que fue ministro de Hacienda y que antes tuvo muchos cargos en el régimen de Pinochet, es el actual presidente de la Corporación de la Universidad del Desarrollo. La misma UDD donde uno de los dueños, además de Büchi, era el ministro de Educación Joaquín Lavín, el ministro Cristián Larroulet y Ernesto Silva Bafalluy que ahora es el actual rector de la universidad. Todos ellos integraron el grupo Penta, donde sus dueños son Carlos Eugenio Lavín, Carlos Alberto Délano y Federico Valdés Lafontaine y que han estado detrás de la UDD más de 20 años. Por eso llega a ser medio absurdo cuando el abogado de Lavín sale diciendo que Lavín ya no estaría en la universidad y que no tiene ningún vínculo con la inmobiliaria Ainavillo, que es dueña de los terrenos de la UDD. Pero habría que ver.

O como ha dicho Larroulet que traspasó sus acciones a fideicomiso ciego…
-¡Qué cosa más absurda! ¿Qué saca con tener un fideicomiso? Si igual tiene las platas ahí, igual le importan las universidades privadas, porque está en su ADN el creer en este modelo. No tiene sentido que digan que lo de las universidades privadas no es un negocio, porque para qué van a dejar las inversiones allí sin hacer nada…

Lo grave es que sean ministros del gobierno que estén tras el lucro.
-Es delicado. Vamos viendo quién es Cristián Larroulet: un ingeniero comercial, gremialista en sus tiempos, dirigente estudiantil de la Católica en dictadura y antes presidente del centro de estudiantes de ingeniería comercial, después jefe de gabinete de Hernán Büchi entre el 85 y el 89 cuando era ministro de Hacienda.

 

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