Foto: Hans Scott

Hace más de 10 años que Gustavo Arias dejó de ser Gustavo para enfundarse en la chapa de Lulo Legua, líder del grupo hip hop Legua York, la banda emblema de la población que carga con el estigma de ser la más peligrosa de Santiago.

Director del centro cultural leguayork y encargado nacional de cultura de las Juventudes del Partido Comunista, el Lulo y su grupo se han ganado un espacio en las ligas del rap y en el activismo político, incluso en este momento pertenece a un consejo poblacional que se encuentra en conversaciones permanentes con el municipio y algunos ministerios para tratar temas como la educación y la seguridad.

Al igual que el movimiento estudiantil, el Lulo explica que los pobladores de La Legua exigen al Mineduc mejorar la calidad en la educación. “Es el único método para superar la pobreza sustentable en el tiempo”.

Sin embargo, explica que la escuela de la población se está quedando sin alumnos por la migración hacia centros subvencionados -bajo el argumento de que los establecimientos pagados ofrecen mejor educación- por lo que corre el riesgo de ser cerrado: “Nosotros adherimos a la demanda de los estudiantes, pero sabemos que no tenemos las armas suficientes para interferir en la lucha donde los universitarios y escolares están dando una lucha correcta. Pero en el escenario actual, nosotros tenemos que ir a pelear en primera instancia la solución a corto plazo”.

¿Cómo es estudiar en La Legua?
(Antes de contestar a la pregunta, Arias hace un gesto para contestar su celular que suena con Víctor Jara cantando a Cochabamba me voy)
Bueno a mi me tocó estudiar en un colegio industrial que se llama El Chaparral, a mí nunca me gustó la electricidad y tuve que estudiar electricidad industrial cuando yo en realidad lo que quería era seguir perfeccionando mis aptitudes artísticas en el plano del dibujo. A mí siempre me ha gustado dibujar, de hecho hasta el día de hoy pinto murales y sin haber pasado por estudio alguno, aunque lo quise. Quise pasar por la escuela de artes gráficas pero estaba mucho más allá del limite de San Joaquín y lo que era La Legua, así que me tuve que conformar con lo que me tocó.
Eso pasa por ser de la población. Nos toca lo que nos toca, lo que botó la ola, lo que va sobrando, a donde queda algún cupo es donde puedes estudiar; no tienes la opción de elegir. Muchas veces te discriminan por ser de donde eres y te ponen trabas para entrar a algún lado o simplemente no puedes.

¿Por plata?
Pasa por plata, pasa por de dónde vienes, pasa por una discriminación encubierta que se vive en Chile. Todo está bajo cuerda en Chile, nada lo dan por zanjado, todo te lo adornan, te dicen te estamos llamando o no hay más cupos o tienes que volver a intentar o vas a quedar en lista de espera.

¿Sirvió de algo la intervención a La Legua?

Todavía no ha habido intervención a La Legua. Los dos gobiernos pasados hicieron una supuesta intervención que fue una burla, hablaron hasta de túneles subterráneos. Ellos dijeron que iban a llevar áreas verdes y lo que hicieron fue pavimentar algunos lugares y los pintaron de verde para que cuando tomaran la foto desde el helicóptero aparecieran las manchas verdes en el plano. Lo que hicieron fue reprimir. Hay casos de vecinos ultrajados en su honra, en su dignidad, revisándole el ano o la vagina a la gente para ver si lleva droga.

¿Cuáles son las oportunidades de un legüino que sale de 4to medio?
Pocas. Muy bajas. No solo en La Legua, en todas las poblaciones, porque en Chile te miran según de dónde eres. No es como te vistes, es de dónde vienes. Necesitamos que los empresarios tengan consciencia en eso, hacen falta oportunidades. Acá sube todo menos los sueldos mínimos. Los aranceles de las universidades son mucho más altos de lo que gana un poblador común y corriente, y eso te deja muy pocas posibilidades de surgir.

¿Cómo funcionan los colegios municipales de La Legua? ¿Pasa esto de que se cree que lo privado es mejor sólo porque se paga?
Vivimos una situación muy artificial en el país desde el ’73 para adelante donde se nos vendió la idea de que el Sueño Americano es posible en esta larga y angosta franja de tierra, así como patio trasero de Estados Unidos se le trata de vender a la gente de clase media, o que se hace llamar de clase media, que están en el paraíso, ignorando que el sartén lo tiene por las astas el 3% de este país. Y ellos ven la educación y la salud como algo privado. Hoy se está privatizando todo en este país, lo que no privatizó la dictadura lo terminó de privatizar la Concertación y ahora este nuevo gobierno que solo profundiza el modelo neoliberal y lleva a lugares insospechados la compra y venta de todo. Lo único que no está en venta en Chile es el pensar y el sentir. Cosas tan básicas como la salud, la educación y el techo se nos están negando. Son cosas resguardadas según derechos básicos y hoy se está negociando con eso.
Se le vende a la gente la ilusión de que lo pagado es lo mejor, cuando en realidad lo público se debe mejorar para que sea lo mejor. Acá se niega el derecho a tener buena educación. Somos hijos de la mala educación.

¿Por qué crees que este aparente despertar de la sociedad chilena tardó tanto en llegar?
El despertar que hoy día vive Chile hace mucho se estaba necesitando. Acá hay muchas cosas profundas, la Concertación no es izquierda, son tan centro-centro como lo fue en algún momento Fra-Fra, son tan neoliberales como la UDI o RN. La Constitución del tirano ellos la mantuvieron durante todos estos años y que hoy se pelee por un cambio constitucional es sólo porque el señor Ricardo Lagos cambió simplemente una firma y un par de palabras y siguió avalando lo que el señor al que él apuntó dejó instalado. Por lo que se está luchando no es ficticio, no le estamos pidiendo que la gente tenga la misma riqueza de los ricos, no pedimos que toda la gente tenga un BMW o una mansión, hoy se piden cosas tan simples como buena calidad de vida, educación, vivienda, salud, alimentación.
Acá en Chile muchas veces nos falta el arroz o si quiera fideos para comer, y esto queda puertas adentro. De esto no se habla. Hoy día vivimos una sociedad ficticia donde hay lugares donde se pasa hambre, hay hacinamiento y esto queda escondido. Chile vive bajo la fachada ficticia de la macroeconomía, la superación y eso de que somos un país de primer mundo… pero toda la pobreza está escondida.

¿Se está desinflando el jaguar?
El jaguar es un gato mojado donde en muchas viviendas en Chile, como pasa en La Legua, viven tres o cuatro familias. Eso es hacinamiento puro. Acá el tema de los allegados va a explotar como explotó el tema de la educación.

¿Y porqué crees que esto se tapa detrás de una fachada?
Acá se está tratando de vender la imagen de que está todo bien, de que somos una postal para el resto del continente, que somos una democracia plena, que se está viviendo en plenitud. Entonces pasa que viene al país otro tirano de corbata como el presidente de Colombia y dice que quieren ser como nosotros, cuando acá se está implementando otra tiranía. Lo que pasó allá con Uribe y lo que pasa acá con Piñera de criminalizar los movimientos sociales es lo mismo. Acá se está ocultando esta imagen país de muchas necesidades vendiendo una postal de primer mundo, donde este gobierno es tan estúpido que le hace un préstamo enorme a Estados Unidos cuando acá en Chile se pasan tantas necesidades.

¿Y por qué recién ahora se habla de cosas como la necesidad de una nueva constitución, de cambiar el sistema educativo o de nacionalizar recursos naturales?
Porque estábamos viviendo esta transición permanente que no permitía ver más allá. La Concertación se vendió de izquierda siendo de derecha, la DC es tan neoliberal como RN o la UDI. Esto explotó ahora porque la derecha volvió al poder y hay un enemigo común. Y mientras no haya un cambio de Constitución estaremos viviendo bajo las leyes que dejó el tirano, puede pasar la Concertación, la derecha, de nuevo la Concertación, pero si sigue la Constitución, sigue estando el tirano bajo las sombras. Hoy día queremos fin a la Constitución de Pinochet, a la Constitución de Ricardo Lagos. Nosotros desde Legua York estamos llamando a una asamblea constituyente, para poder tener el país que creemos que es justo.

¿Qué tan sólido crees que sea este despertar? En el 2006 tuvimos un movimiento similar y sin embargo no se llegó a mucho, pasaron 5 años y las cosas no cambiaron ¿cuál es la garantía de que este fenómeno, esta movilización nacional decante?
El movimiento de la revolución Pingüina hoy los estudiantes lo llaman rebelión, porque la revolución provoca cambios. Los estudiantes hoy dicen que fue la antesala para lo que hoy se está viviendo, yo avalo su tesis. Así como los artistas largamos el single antes del disco, primero el trailer antes de la película, el 2006 fue la antesala para la lucha profunda que hoy dan los estudiantes y todos mis respetos para los dirigentes del 2006. Más allá de mi militancia política, yo creo que más allá que mi bandera, que mi hoz y el martillo que tomé siguiendo a Victor Jara y a todos estos grandes compañeros comunistas que han dado la lucha por la esperanza, levantamos la bandera del movimiento juvenil, de la alegre rebeldía que nos llama a unir a todos los sectores que sueñan con un país distinto, que sueñan con el fin al lucro en la educación, que sueñan con un recambio generacional sea real y no sea solo un guiño para que los viejos guatones estén gobernando desde su altar con sus patrullas seudojuveniles.

¿Cómo ves esto de que tradicionalmente a los jóvenes se les ha reclamado que no participan en política, que no están inscritos y hoy que están presentes se dice que son muy jóvenes para opinar…?
(Como reviviendo su rol en el escenario, Arias pasa a ser el Lulo y se dirige al micrófono. Dispara)
Señores políticos tradicionales, binominales, ustedes váyanse para la casa, ustedes den el ancho porque las grandes alamedas se están abriendo como lo dijo el presidente Allende. Se está construyendo la sociedad que queremos, la sociedad que no nos van a negar. Hoy día ustedes dedíquense a legislar lo que tienen que legislar: la inscripción automática con voto obligatorio, el voto para todos, para los que viven en el extranjero y ahí se va a ver la democracia plena. Abramos la cancha para que todos juguemos a la pelota.

¿Cómo llegamos a la asamblea constituyente?
Tenemos que quemar todas las acciones necesarias, ya sean discusiones, acciones directas, organizaciones de base. También los jóvenes nos tenemos que inscribir, todos los que están en las marchas, los que creen que este es un gobierno de empresarios, vayan al registro electoral y que en la próxima elección los boten, los boten a la basura. El que está consciente de que la educación es mala, la salud es mala, que vaya y vote por su vecino, por ese dirigente de barrio. Vamos a elegir al que no ha tenido la oportunidad de levantar la voz. Hoy día no tenemos nada que perder. La Concertación y la derecha tuvieron la oportunidad y lo hicieron pésimo.

¿Pero estas consciente de que es un proceso largo?

Es largo, pero tiene distintos peldaños, como en una escalera y lo vamos a subir de espalda, para no olvidar nunca de donde venimos.

¿Qué opinas tu de que partidos como la UDI tengan uno de sus bastiones más importantes en los segmentos más pobres del país?
Con plata compras huevos y también hueones. Así que hoy día ya puedes ver a algunos sacohueas como Salaberry que andan regalando tortas para las abuelitas, que andan regalando lentes ópticos, canastas familiares y cuando no tienes plata para comer, la gente cree que ese es su amigo más cercano.

Pero si tienes votantes bajo esa lógica, llegar a una asamblea constituyente es bien difícil…
Sí, es un camino difícil, pero eso no impide que se puedan dar pasos en lo inmediato. Como que existan candidatos del pueblo o salir a despertar al pueblo. Nosotros no andamos con regalitos debajo de la mesa, somo pobladores como los demás, andamos con la tarjeta Bip, que también creo que es un robo esta mierda del Transantiago, también creo que es un robo lo que le cobran a los estudiantes en regiones, también creo que es una mierda la salud en Chile, también creo que es una mierda la educación en Chile, entonces estoy dispuesto a defender las cosas que yo sufro y otros sufren desde la Cámara de Diputados, desde el Consejo, desde la Alcaldía.