A fines del año pasado un amigo llegó a la casa de Alberto Hayden a preguntarle detalles de la fiesta de año nuevo en la que iban a tocar. Alberto, guitarrista de la banda de punk chilena, The Suicide Bitches, no entendió nada. El grupo -que con letras anglo sencillas y directas remite al rock gringo e inglés- había tocado ese año en Estados Unidos dos veces, pero no tenía nada agendado para 31 de diciembre. Decidieron buscar en internet. Efectivamente el logo del grupo anunciaba una fiesta llamada Solar. El dibujo además decía “generación perdida”. Alberto dice que “lo primero que pensamos es que se trataba de la banda Solar que existía en los ’90”, pero después se dieron cuenta de que no. Era sólo otra de las masivas fiestas de fin de año. Felipe Arriagada, el vocalista, se contactó con la organización, diciendo que estaban haciendo uso de la imagen de la banda sin la autorización de ésta y que la situación ya estaba siendo revisada por abogados. Le respondieron: “No sabíamos que había quedado tan parecido. Claramente hay que modificarlo”.

Los cambios que la empresa organizadora hizo al logo fueron mínimos y al final los cinco integrantes de la banda decidieron que no valía la pena el engorroso trámite de iniciar acciones legales. En vez de eso, llamaron a sus seguidores a enviar fotos y videos a través de YouTube rompiendo o sacando los carteles. Con eso y algunas imágenes de tocatas armaron el video de Chinaski, llamada así por Henry Chinaski, personaje de varias novelas de Charles Bukowski. Se trata de la primera canción que dieron a conocer hace un par de semanas de su segundo álbum The farm of The Suicide Bitches in heaven, luego de la publicación de su E.P., Johnny Yen.

En este segundo disco, la banda compuesta Felipe (voz), Pablo (bajo), Javier (batería), Gonzalo (guitarra) y Alberto (guitarra), aprovechó de perfeccionar los arreglos musicales y las voces: “al principio tal vez era una cosa más gutural, pero ahora tratamos de ponerle más arreglo a las canciones, de matizar más los temas. La primera vez no nos preocupamos tanto de eso, pero ahora quisimos darle más textura al disco”, cuenta Alberto.

Algo que no cambió fue el sello de este grupo que se formó en 2006 entre ex compañeros de colegio: su sonido anglo. Desde el inicio han cantado en inglés y con letras muy sencillas, privilegiando -según dicen ellos- la búsqueda de una sonoridad. Respecto de esto, Hayden señala que esto tiene que ver con sus influencias musicales, que son todas de Estados Unidos o Inglaterra, como Led Zeppelin, Nirvana, Queen of the Stne Age, Sound Garden, Alice in Chains y The Stooges, “y para que te voy a mentir, aspiramos también a sonar un poco así”, señala Hayden. El guitarrista también destaca que la idea de cantar en inglés viene de que “en español siempre hemos sentido que se puede dar para otra cosa, aunque tampoco es nada a lo que nos neguemos. Es lo que más nos gusta. Igual me llama la atención ese fundamentalismo de defender el cantar en español, porque si hablas con las personas, escuchan con suerte una banda que canta en español. Parece un poco inconsecuente”.

Sin embargo, fue esa decisión la que el año pasado les trajo dos invitaciones a Estados Unidos, incluyendo un festival que rememora el famoso CBGB, donde surgieron The Ramones.

La primera de estas actividades en Estados Unidos fue en Austin, en el festival South by southwest (SXSW), que rescata tanto música como cine y que reúne a cientos de bandas en la ciudad de Texas: “se cierra un perímetro de la ciudad, no se puede entrar en auto y todos andan a pie. Están todos los bares abiertos con tocatas todo el dia”, cuenta Alberto. Además rescata la reacción del público gringo “tocamos en un bar chiquitito y la gente quedó súper feliz. Nos pidieron poleras y autógrafos, los gringos son muy locos en ese sentido. Nos pedían más canciones y todo”.

De esa experiencia hicieron un documental llamado Concón:

Sin embargo, poder hacer estos viajes y presentaciones es todo un desafío para la banda. En un país donde cuesta vivir de la música y con un público que ya no compra discos, ellos deciden entregar el contenido gratuitamente en su sitio http://www.thesuicidebitches.com/. Pero el mayor desafío es lograr coordinar los tiempos. Felipe y Pablo son ingenieros civiles. El segundo trabaja en eso y el primero es comunity manager. Javier estudió arte y ahora está viviendo fuera de Chile; Gonzalo estudió ecoturismo y un año de música, pero ahora vive en Isla de Pascua. Y Alberto estudió cine y se dedica a hacer videos.

Pero cuando llegan oportunidades como la que se apareció a mediados del año pasado, todo eso queda atrás. Felipe empezó a seguir por Twitter a Chris Novoselic, bajista de Nirvana. Un día vio que éste retuiteó a la cuenta del festival de CBGB y a través de la cuenta de The Suicide Bitches comenzaron a seguirlos.

El festival se realiza en honor al emblemático club CBGB & OMFUG. Las iniciales responden a “country, bluegrass and blues and other music for uplifting gormandizers” (otra música para crecientes consumidores). En ese bar nacieron bandas como The Ramones y Blondie, y el concierto de cierre el 2006 fue realizado por esta última y Patti Smith.

A mediados del 2012 Felipe vio cómo el director del festival tuiteaba que estaba escuchando a The Suicide Bitches. “Quedamos locos y empezamos a generar una conversación con ellos”, cuenta Alberto: “ahí nos invitaron a participar, nos ofrecieron hospedaje y una fecha para tocar. No cachaban qué era Chile. Nos preguntaban ¿de dónde mierda son? ¿Qué es chile? Pero fue increíble la experiencia”.

Escucha The farm of The Suicide Bitches en http://www.thesuicidebitches.com/