Foto: Fundación Astoreca

¿Es justo que un sorteo cambie el destino educacional de un niño? Paola Maureira, apoderada del Colegio San José de Lampa, dice que sí. Lo asegura por experiencia propia, ya que fue la segunda vez, y no la primera que postuló, cuando el nombre de uno de sus hijos fue tomado por la directora de ese colegio desde una tómbola y quedó seleccionada.

“Tenía la esperanza de que quedara, porque fue algo muy penca cuando  Enzo no quedó porque quería que empezara su etapa escolar en un colegio bueno al tiro. Pero así es el sistema. Un año después, el 2008, lo intentamos con la Eleonor y ahí sí tuvimos suerte. Acá la gente se pelea por entrar al colegio. Hay que insistir y eso fue lo que hicimos”, cuenta sonriendo.

Paola, dueña de casa -aunque buscando trabajo-, vive en una parcela subdividida con sus familiares, ubicada en el sector El Resplandor, camino a Chicauma, confiesa que era la única forma para asegurar una educación de calidad para sus hijos. Exactamente lo mismo que buscan cientos de padres y apoderados de toda la Provincia de Chacabuco, que una vez al año esperan que el nombre de sus hijos, inscritos en esas tómbolas, sean tomados por la directora del establecimiento y corran la misma suerte que ella.

Un proceso tenso, que ella mismo evitó presenciar “porque le daba miedo”, pero que asegura que quienes ingresan al San José lo hagan sin pitutos. O más importante aún: sin un proceso de selección que discrimine el historial académico de esos niños o la situación económica y religiosa de sus familias.  De hecho, los apoderados sólo deberán pagar los útiles escolares. Nada más.

La selección es un principio que el ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre, promete erradicar del sistema educacional completo con una ley que lo prohíba, lo que ya provocó la respuesta airada de colegios emblemáticos, la Iglesia y defensores varios del actual modelo.

Sin pitutos

Pese a que la actual Ley prohíbe la selección de escolares hasta 6° básico, en la práctica no es así. Según diversos estudios, esta situación ocurre en más o menos un tercio de los colegios; es decir, 1 de cada 3 no respeta la norma actual. Una investigación del CEPPE UC mostró que los colegios aplican criterios selectivos aún cuando tienen más cupos, con un claro objetivo: competir en el sistema de mercado educativo.

Por eso, actualmente el Ministerio de Educación pretende terminar con la selección en todos los niveles y reemplazarlos por sistemas más justos, equitativos y no discriminatorios. Las alternativas al actual sistema son variadas: sorteo en tómbola, orden de llegada, cara y sello y una mucho más sofisticada, parecido al sistema de postulación para ingresar a las universidades del Cruch, como el modelo de Massachussets.

En la Fundación Astoreca, dueña del Colegio San José y otros dos establecimientos (San Joaquín, en Renca, y San Juan, inaugurado este año también en Lampa), señalan que el sistema de tómbolas partió en 2008, al adherirse a los requerimientos de no selección de la Ley de Subvención Escolar Preferencial. Antes de eso, lo que había era una “discriminación positiva”, señalan, eligiendo a los niños que estuvieran en una situación más vulnerable que el resto.

“Mientras más compleja fuera su situación, ese era el niño que queríamos tener y trabajar con él, porque ese es el foco nuestro”, dice la directora académica de la fundación, Ximena Torres Rodríguez. La fórmula ha dado resultados: según el Simce 2012, teniendo entre 27% y 54% de los estudiantes en condición de vulnerabilidad social, los resultados son al menos 19 puntos sobre el promedio nacional.

Torres explica que no saben bien de dónde sacaron el modelo de tómbolas y que no se atreverían a decir que ese es un modelo que se podría replicar en todo el sistema, porque más allá de la tómbola o la rifa, lo que no parece justo o aceptable es que haya una cantidad de colegios que no respondan las necesidades del país y que no sean de buena calidad en todas partes.

“A nosotros nos ha resultado, pero eso no significa que necesariamente sea la manera. Yo creo que distintos proyectos, distintas formas, pueden perfectamente convenir en nuestra sociedad. Que a nosotros puntualmente nos resulte, dado que nuestro foco está instalado acá, bien, pero no necesariamente creemos que este modelo podría ser para todo el país”.

A los colegios Astoreca, se podría sumar también el colegio Los Nogales, de Puente Alto, que también ocupa una tómbola para elegir alumnos, cuando quedan vacantes. Sin embargo, el colegio, dependiente de la Fundación Los Nogales, que lidera Patricia Matte Larraín, cobra una mensualidad de 35 mil pesos, lo que a juicio de expertos igual genera discriminación. En los Astoreca, en cambio, el colegio es completamente gratuito y se financia con la subvención y aportes de “padrinos”.

Llegar primero

Otro de las alternativas a la selección es lo que llevan adelante los colegios Belén Educa. Ahí no impera la tómbola, sino la orden de llegada. Su director ejecutivo y fundador, Juan Enrique Guarachi, quien se ha declarado públicamente contrario a la exclusión, dice que quizás no sea el mejor sistema, pero al menos no hace selección ni discriminación por mérito. Y los resultados están a la vista.

Los colegios de Belén Educa, ubicados en Puente Alto, Maipú, Quilicura, La Pintana, San Joaquín y Pudahuel, tienen mejoras visibles y se ubican sobre el promedio nacional Simce y con un alto porcentaje (60%) de ingreso a la Educación Superior. Además, eel 26 de diciembre del 2012 asumieron el control de otros cuatro colegios en Cerro Navia, Santiago Centro y La Unión, impidiendo su cierre.

“En La Legua, por ejemplo, hemos subido hasta 90 puntos en el Simce de Mateméticas. Hasta 90 puntos, imagínate. ¿Podrá salir algo bueno de esos barrios?”, dice sobre el colegio Arzobispo Polivalente Manuel Vicuña. Según los datos del Simce, entre 54,01 y 80,00% de los estudiantes se encuentran en condición de vulnerabilidad social, con un ingreso familiar promedio entre $180.001 y $280.000.

La selección que sí realizan en Belén Educa es el lugar donde se ubican los colegios, zonas vulnerables y que cargan con estigmas sociales importantes. A los ocho colegios que la fundación inició, este año se sumaron cuatro colegios que “recibieron”.

Eso revela, según Guarachi, que el problema actual no es de cobertura, sino de calidad. “Lo que tratamos de hacer es que los niños más pobres puedan estudiar bien y  para eso debemos mejorar la calidad. Eso es clave. Si eso no pasa en el sistema completo no sacamos mucho con mejorar el acceso”, dice.

Pluralidad y mínimo esfuerzo

Tanto para Guarachi como otros expertos, la defensa de la selección en colegios emblemáticos ha revelado la verdadera defensa de intereses que vulneran el derecho y la Ley actual y una actitud constante del “mínimo esfuerzo”.

“La enseñanza de calidad no puede ser para unos pocos. Si no, es una injusticia”, argumenta. El también fundador de Belén Educa agrega que además, los nuevos colegios emblemáticos, “los famosos colegios Bicentenario”, han levantado a los alumnos destacados y los llevan a modelos estandarizados, cuando está probado que en la diversidad de las salas de clases los mejores siguen siendo mejores y los “malos alumnos” suben su nivel.

“Están seleccionando la crema, lo más graneado. Eso es lo mejor del mundo, porque me resulta más fácil. Ahora, nos sacaron a los mejores alumnos con esos colegios y logran captarlos. Eso es muy crítico porque también existe la riqueza de la pluralidad y cuando ocurre, todos suben”, comenta, agregando que eso también impacta a los educadores.

Al margen de eso, Guarachi acota que de todas formas la selección en colegios emblemáticos debe ser gradual. 20% el primer año y aumentando cada año un 10% más hasta cubrir todo, señala. Algo que algunos defensores de la selección en estos colegios, como el ex senador Carlos Ominami, que intenta agrupar a destacados ex estudiantes del Instituto Nacional para defender la selección por mérito académico histórica de ese establecimiento, o el ex ministro Joaquín Lavín, creador de los “liceos bicentenario”, consideran que no es bueno.

“Quizás debiera tener un convenio especial, como ocurre con la Universidad de Chile. Lo importante es que la República no puede sólo ser una fábrica de profesionales, debe también velar por los reductos históricos y republicanos que le han dado al país, por ejemplo, una cantidad gigante de presidentes y figuras destacadas en todos los ámbitos”, dice Ominami, quien agrega que en lo medular no está en desacuerdo con el fin a la selección, pero sí con la implantación de esa ley en establecimientos como su ex colegio.

Como contraparte, dirigentes estudiantiles del Internado Nacional Femenino, Liceo Tajamar, Colegio Salesianos Alameda, San Ignacio El Bosque, Instituto Padre Errazuriz y otros emblemáticos se reunieron el 6 de mayo pasado en la Feuc y se mostraron a favor del fin a la selección.

“Queremos que establecer un criterio político de igualdad, que todos los estudiantes sean tratados como iguales y no discriminados. En ese sentido, estamos por el fin de la selección tanto por mérito, a través de las pruebas estandarizadas, como por creencias religiosas de la familia o los recursos que ciertas familias tengan para ingresar a algunos colegios”, dijo Jorge Pinto, presidente del centro de estudiantes del Colegio Salesianos Alameda.

Eyzaguirre, en tanto, aún no oficializa cuál será el modelo que elegirá para poner fin a la selección, pero la promesa de que ello ocurrirá en esta administración ya está hecha.