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Hace tres años, antes de que estallara el escándalo del caso Penta, los dueños del holding Carlos “choclo” Délano y Carlos Eugenio Lavín, cerraron un nada despreciable negocio con Codelco. Ésta es la historia.

Según cuenta un artículo que publica el sitio El Mostrador, el primero de febrero de 2012 la cuprífera firmó un convenio con las isapres Banmédica, y Vida Tres, las prestadoras de salud a través de las que Penta opera en ese mercado, lo que en la práctica significaba un mercado potencial de 18 mil trabajadores que podían afiliarse.

La estatal, que genera el sueldo de Chile, mantenía un sistema de cuatro isapres cerradas propias: Chuquicamata, Fusat, San Lorenzo y Río Blanco, y como el sistema había comenzado experimentar ciertos cambios, se comenzó a pensar en la necesidad de reducir costos y de esa forma acudir a las isapres privadas.

Entonces se abrió la invitación a participar en la primera licitación. Este llamado, en que sólo participó Consalud, fue declarado desierto

Fuentes del sector explican que “en general las condiciones eran muy difíciles de cumplir. Las isapres para poder cotizar pedían aclarar los datos de índices de uso y abuso de licencias médicas. Cifras que eran necesarias para poder cotizar. Esto fue un drama e impidió que las isapres se entusiasmaran por ofertar, por eso se declaró desierta la licitación inicial”.

Después vino un segundo llamado, cuya invitación se cursó el 1 de diciembre y la recepción de propuestas se definió para el 19 de ese mismo mes. Consalud se volvió a presentar al igual que Colmena Golden Cross y Banmédica.

Luego, en enero de 2012, la comisión evaluadora de Codelco adjudicó el concurso a la isapre de Penta, tras lo cual inició una campaña de información e incentivos para que los trabajadores se afiliaran.

En estos momentos, sostiene la publicación, dicho contrato está siendo auditado por parte de la nueva administración de Codelco, que lidera Óscar Landerretche.

El convenio ha sido cuestionado con dureza por parte de los sindicatos; primero por la forma cómo se concretó, y segundo, por cómo se incentivó a la filiación.

“Los funcionarios de Codelco daban charlas presenciales, grupales e individuales. Allí te contaban la promoción, que incluía un plan de salud acomodado para la familia, un aporte adicional al 7% de cotización, en UF para poder pagar el plan, con un tope de hasta 11 UF. Lo más perverso: incentivaron a la gente mediante un aporte económico. Y le regalaban, no sabemos con qué atribución ni asignación de costos, $ 4,5 millones a la persona que se cambiara. Eso está fuera de cualquier acto probo. Tuvieron que coimear a los trabajadores para que se cambiaran”, aseguró el vicepresidente de la Asociación de Supervisores del Cobre y presidente del sindicato de la División Andina, Pablo Fernández, quien dijo también que “Codelco hace una campaña comunicacional brutal tratando que la gente se fuera a Banmédica: se asignaron oficinas para la isapre al interior de los edificios de las distintas divisiones, donde llegaban vendedores. Paralelamente, el personal de Codelco de Recursos Humanos se transformó en promotor de Banmédica”.

Pese a que hasta el momento sólo 600 trabajadores de un universo de 18 mil han suscrito contrato con Isapre Banmédica, hay amplias garantías detrás de los convenios, dice El Mostrador.

Esto tiene que ver con que el contrato y los dos subconvenios firmados con los profesionales de la división Andina –con una duración de 7,5 años– y la Casa Matriz, entregan amplías garantías a la isapre, ya que la empresa se compromete a pagar en forma independiente, por cada subconvenio, un aporte adicional, más IVA, “en caso que la siniestralidad –que se entiende como el cuociente entre el gasto en salud más gasto en subsidios del período– supere el 90% de estos ingresos”.

“Como la siniestralidad la paga Codelco, para ellos sigue siendo un buen negocio”. Esto, porque en términos simples dice el dirigente gremial, “si 100 personas cotizaran un peso el ingreso de Banmédica, sería de 100 pesos. De esos 100 pesos que recauda, 10 pesos son su utilidad y tiene para gastar en salud 90 pesos. Si los gastos se pasan de los 90 pesos, Codelco pone la diferencia. O sea, la Isapre jamás va a perder”.

Para el líder gremial “la irregularidad más grande es que normalmente la siniestralidad se mide anualmente. Pero, según el contrato, después del primer año Codelco aceptó medirla trimestralmente”.

La publicación recuerda que la licitación y el contrato, que fueron solicitados mediante oficio a Codelco por el diputado del PC, Daniel Núñez, fueron suscritos mientras era subsecretario de Minería Pablo Wagner, quien se encuentra formalizado y en la cárcel, y como se sabe recibió 42 millones en pagos bimensuales por parte de Penta mientras ejercía el cargo. Wagner además, como se sabe, trabajó precisamente en Banmédica.

Además, antecedentes que están en poder de la Fiscalía y que fueron usados en la audiencia de formalización que se realizó entre los días 4 y 6 de marzo, Wagner intentó meter a Carlos Lavín al directorio de Codelco y advirtió a los Penta -en un correo- que se venían nubarrones para las isapres.