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Ante una exposición mediática que nunca se imaginaron pese a su figuración pública, luego de desatado el escándalo por el negocio inmobiliario que desarrollaron en Machalí el matrimonio Dávalos-Compagnon ha guardado estricto silencio, refugiándose en su círculo más estrecho para intentar sobrellevar tanto el juicio público y político como las eventuales consecuencias judiciales que podrían llegar.

Asegurando que se sienten “muy solos” y que la mayoría de los amigos “les han dado la espalda”, cercanos al cuestionado matrimonio expresaron que ambos están “muy afectados”, y que reconocer existieron errores en la forma en cómo reaccionaron ante la crisis, aunque no en el fondo de las acciones por las que se les reprocha.

Contactados por El Mercurio, indicaron que uno de los “principales errores” que les hicieron ver fue no haber contratado de inmediato a una empresa comunicacional para manejar la crisis. El más reacio a lo anterior revelaron fue Sebastián Dávalos, dado que argumentaba que “no había nada de malo” en la operación.

Además, reconocen que “no tenía cercanía con ningún ministro” ni redes políticas en La Moneda, lo que jugó en contra a la hora de contener el escándalo. De hecho, según la publicación el hijo de Bachelet cree que la información sobre el negocio se filtró “desde su mismo sector político”.

Por ello, dicen que le dolió renunciar a su cargo como director Sociocultural de la presidencia y que Compagnon ha sido su principal apoyo en este momento, en el contexto de que el polémico negocio “ha afectado la relación” entre madre e hijo.

Nulo contacto con La Moneda

Luego de una errática primera reacción en Palacio una vez desatada la polémica, con el pasar de los días se armó una estrategia que se basa en circunscribirla al ámbito judicial, -dado que está siendo investigada por el Fiscal Toledo-, y así evitar referirse a ella señalando que se busca no entorpecer las indagatorias.

Paralelamente, Interior comenzó un rechequeo de las autoridades y funcionarios para verificar que no estén vinculados a eventuales irregularidades. Por último, el diseño apunta a contener los “imponderables” que pudieren surgir con las actividades o el estilo de vida de Dávalos, como las críticas por su asistencia gratis al festival Lollapalooza.

Según el matutino, lo anterior no fue bien evaluado por La Moneda, donde se habló que su asistencia al evento da cuenta de que “carece de un sentido político”, sin entender que a ojos de la opinión pública significa que sigue “gozando de privilegios”.

Sin embargo, la comunicación de Palacio con Dávalos para intentar adelantarse a futuros conflictos es prácticamente nula: no contestaría llamados ni correos electrónicos.

Lo anterior se verificó por ejemplo en el caso del “segundo” contrato asociado a la compraventa de terrenos, el que en La Moneda aseguran fue “descubierto por la Fiscalía” y que solo conocieron una vez aparecido en la prensa.