CARNAVAL BRASIL

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Cada vez que me publico debo especificar si soy “pasivo” o “activo”. La mayoría de las veces pongo “versátil”. Cuando un cliente me pregunta sobre mi “rol” respondo “lo que tú decidas”. Que me lo metan, que lo meta yo, vuelta y vuelta, realmente no tengo complicaciones. Gratis o pagado, disfruto del sexo con el cuerpo entero, y para un prostituto es mucho más rentable la “versatilidad”. Algunos clientes me pagan para ser pasivo, pero terminan pidiéndome que yo se los meta. Aunque también tengo clientes que son rígidos con su rol, sobre todo los maduros. Cada vez es menos frecuente, pero sigue sucediendo hasta con gente joven.

Hace unos días atendí a un chico de 19 años. Nos conocimos en el chat gay. Me recalcó que solo era activo y que buscaba un “pasivo aguantador”. Le dije que sí en todo. Cuando llegó al departamento no dijo casi nada y nos fuimos directo al dormitorio. Me puso en cuatro al borde de la cama, indicándome que mi cabeza la pusiera sobre las sábanas, que parara el culo y abriera más las piernas. Fue lo único que dijo antes de ponerse el condón y bañarlo en lubricante. Lo hizo muy suave al principio. Hacía movimientos circulares. Me gustaba mucho cuando me agarraba de las caderas y me sacudía entre sus piernas. Me mantuvo así durante unos 15 minutos, luego nos recostamos a descansar. En un momento me dieron ganas de lamerle el culo. Le pregunté si me dejaba, pero al principio no quiso. Le insistí un par de veces, prometiéndole que le iba a gustar. Solo me dejó un rato muy corto. Dijo que definitivamente no le gustaba: “Me siento invadido cuando me tocan el culo”.

Me pasa a veces que solo quiero que me lo metan. Son “épocas”. Días o semanas o meses. Solo quiero ser un “hiperpasivo” y tragarme el universo entero. Esos días prefiero que me busquen los clientes activos. Sin embargo, tampoco asocio directamente ciertos deseos con un rol en específico. Lamer culos se supone que es de activos. Finalmente, estas clasificaciones solo limitan el disfrute sexual.

El chico de 19 años terminó enojándose conmigo. Yo le pregunté por qué le complicaba tanto que le toquen el culo y me dijo que se sentía “amujerado”, que le cargaba dejar de dominar en la relación. Ahí percibí esa hilacha machista que siempre se asoma. La mayoría de las veces tiene que ver con lo mismo: no quieren ser “pasivos” porque es muy femenino, demasiado mujer. El problema es la relación que los hombres tienen con su ano, que les hace mucho más difícil asumir un deseo pasivo. Aprendimos desde niños que el propósito de nuestra genitalidad es penetradora, entonces se asoma ese orgullo masculino que solo relaciona ser penetrado con someterse. Lo que me gusta del culo es que todos tenemos uno. Todo cuerpo tiene la posibilidad de ser penetrado, no tiene que ver con el género. Tiene que ver con las ganas, con el ánimo, con la “época”.

Terminó masturbándose sobre mi cara. Se vistió en silencio y al despedirnos tampoco dijo nada. Debo aprender a controlar mis ganas con mis clientes, no es el primero que se va ofendido. Tenía un culo tan lindo. Ni se imagina todo lo que se pierde.

*Prostituto, escritor
y activista de CUDS.