Sacerdote Thomas P. Doyle: “La Iglesia no tiene derecho a decir que los archivos de abusadores sexuales como Karadima no pueden revelarse”

El sacerdote de origen irlandés, Thomas P. Doyle, abogado que ha asesorado a más de tres mil víctimas de abusos sexuales por parte del clero en Estados Unidos y en el mundo, aseguró a The Clinic Online que la Iglesia chilena no tiene derecho a negar el acceso al archivo secreto de Karadima y aseveró que “la demora en el caso de Karadima sucede porque los funcionarios de la Iglesia, especialmente el cardenal (Errázuriz), no quería que la verdad fuera pública. Lo mismo ha sucedido en los Estados Unidos y en otros lugares. Los funcionarios de la Iglesia, sobre todo los obispos, no se preocupan por la justicia o por el bienestar de las personas que han sido víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes. Retrasan investigaciones siempre para así salirse con la suya. Siempre hay presión por retrasar el mayor tiempo posible. La razón principal: proteger la imagen y el poder de los obispos de la iglesia”.

Karadima
En Estados Unidos, las denuncias de abusos sexuales a menores por miembros del clero fueron recogidas y validadas por un hombre: el sacerdote de origen irlandés, Thomas P. Doyle, abogado experto en derecho canónico que a principios de los ochenta prestó asesoría en la Embajada Vaticana en Washington y que en vez de seguir una ruta de ascenso en la carrera eclesiástica optó por combatir a los delincuentes con sotana y ayudar a las víctimas.

Considerado un experto en esta temática, Doyle accedió a responder las preguntas formuladas a través de email por The Clinic Online respecto del impacto que tiene el que la Iglesia Católica chilena haya decidido no entregar el Archivo Secreto de Fernando Karadima a la justicia civil y cómo esta negación ha sido una constante por parte de los obispos en el mundo y ha significado, en los hechos, encubrir a los abusadores. Al respecto, Doyle es categórico: “La Iglesia no tiene derecho a decir que los archivos de abusadores sexuales como Karadima no pueden revelarse”, recalca.

¿Qué son los archivos secretos de la Iglesia y qué ha implicado su reserva en casos en que se han cometido abusos sexuales a menores?
La ley canónica, el sistema legal de la Iglesia Católica, requiere que cada diócesis y arquidiócesis guarde o retenga carpetas o “archivos”, como se les llama comúnmente. Estas carpetas contienen todo tipo de información sobre la vida en arquidiócesis. También incluyen los archivos personales de cada sacerdote que sirve en la arquidiócesis. La ley canónica también requiere que cada arquidiócesis y diócesis tenga un archivo secreto. Esto significa, un lugar para carpetas que no estén disponibles para cualquiera, sino únicamente para el obispo y canciller vaticano. Los documentos sobre asuntos especialmente sensibles son situados en estos archivos secretos, incluidos los de los sacerdotes que han cometido ofensas contra la moral, tales como abusos sexuales a menores.

¿No son accesibles, entonces?
Aunque los archivos secretos están altamente restringidos, sus contenidos no están sujetos a “privilegio”. La información o documentos “privilegiados” existen en la ley canónica y en la civil. Significa que estos documentos o esta información no puede revelarse a nadie por ninguna razón. El mejor ejemplo de información privilegiada en la iglesia católica es la información que se entrega en la confesión. Los documentos de los archivos secretos de la iglesia NO ESTÁN SUJETOS A PRIVILEGIO. Esto significa que pueden ser desclasificados para aquellos que necesitan verlos, especialmente las cortes civiles. Es decir que la Iglesia no tiene derecho a decir que los archivos de abusadores sexuales como Karadima no pueden revelarse.
He trabajado en cientos de casos que involucran abuso sexual por parte de sacerdotes. Casos en Estados Unidos, Australia, Canadá, Irlanda, Inglaterra y Bélgica. He visto innumerables casos donde la Iglesia primero objeta la entrega de un archivo secreto, pero eventualmente debe entregarlo.

¿La existencia de este tipo de archivos confidenciales facilita la impunidad para los abusadores?
La razón por la que las cortes civiles y otros quieren ver los archivos secretos de sacerdotes acusados de abuso sexual es saber la verdad. Si la Iglesia se rehúsa a revelar los documentos, puede ocurrir que la evidencia de abusos sexuales sea retenida, que el acusado no sea procesado y pueda no solo seguir libre, sino continuar abusando. Estos documentos revelan si las autoridades oficiales de la Iglesia sabían sobre los abusos y no hicieron nada, que es el caso más habitual.

En la historia eclesiástica, ¿se ha denunciado oportunamente cuando este tipo de archivos contiene información de sacerdotes que han cometido delitos?
A través de la historia de la iglesia, los archivos secretos han contenido carpetas de sacerdotes que han cometido muchos tipos de delitos, incluidos los abusos sexuales a menores.La iglesia normalmente niega que los abusos sexuales de sacerdotes sean un problema. Pero cuando las carpetas se desclasifican, se demuestra lo contrario. El abuso sexual es un problema enorme para la Iglesia. Hay dos dimensiones de este problema; la primera, es el abuso mismo, perpetrado por clérigos seriamente perturbados o enfermos. La segunda dimensión, y la peor, ha sido el modo en que los obispos han manejado las acusaciones de abusos sexuales, cubriéndolos, mintiendo, intimidando víctimas, etcétera. Y es precisamente por esta segunda razón que la gente está tan enojada.

¿Qué ha ocurrido en Estados Unidos cuando se ha solicitado acceso al archivo secreto y este se ha liberado? ¿Qué impacto ha tenido?
Los documentos de los archivos secretos han sido requeridos y entregados a las cortes y abogados no solo cientos, sino miles de veces en Estados Unidos. Quizás el caso más famoso fue el de Boston, en 2002. La arquidiócesis se rehusó a revelar ninguna carpeta, incluidos los documentos secretos. El periódico de Boston, el Boston Globe, los llevó a la corte civil. El juez, que era católico, ordenó que los documentos se entregaran al diario. El impacto en el público fue como una bomba nuclear. Los documentos revelaron que los arzobispos habían estado mintiendo y escondiendo a los abusadores sexuales por décadas.

En Chile, la Iglesia ha sido cuestionada por no haber investigado con eficiencia el caso Karadima. La primera denuncia en este caso fue en el año 2003 y el envío de antecedentes a Roma fue en 2010 ¿a qué obedece esta lentitud en los procedimientos?
La demora en el caso de Karadima sucede porque los funcionarios de la Iglesia, especialmente el cardenal (Errázuriz), no quería que la verdad fuera pública. Lo mismo ha sucedido en los Estados Unidos y en otros lugares. Los funcionarios de la Iglesia, sobre todo los obispos, no se preocupan por la justicia o por el bienestar de las personas que han sido víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes. Retrasan investigaciones siempre para así salirse con la suya. Siempre hay presión por retrasar el mayor tiempo posible. La razón principal: proteger la imagen y el poder de los obispos de la iglesia.
He trabajado como un experto y consultor en más de tres mil casos en todo el mundo. En la mayoría, yo diría que el 98%, los obispos no llevan a cabo la investigación que se requiere de ellos por el derecho canónico. Más bien, se entierran en secreto y sólo envían al sacerdote a una nueva asignación.

Usted ha sido reconocido como un defensor de las víctimas. ¿Estima que la Iglesia ha cambiado su proceder desde que se hicieron públicos casos como el de Marcial Maciel?
La Iglesia Católica, es decir, el Vaticano y los obispos y arzobispos, ha cambiado algunos de sus procedimientos en los últimos 20 años. La mayoría de los cambios han sido en los Estados Unidos. Los cambios en todas partes han ocurrido por una sola razón: las víctimas, los tribunales y la opinión pública han obligado a las autoridades de la Iglesia a cambiar la forma en que responden a abusos sexuales por parte de sacerdotes. Los cambios están muy lejos de lo que debe hacerse. En otras palabras, la Iglesia Católica tiene que recorrer mucho aún. El Papa actual y el pasado se disculparon con las víctimas y dijeron que los obispos deben ayudarlos. Pero el Papa tiene obispos y arzobispos que han cubierto a los abusadores y que no están castigados, que han mentido a las víctimas, mentido a la gente, etc. La Iglesia Católica ha dicho mucho, pero hace muy poco realmente. Han hecho algunos cambios en el Derecho Canónico, pero estos cambios son mínimos en comparación con lo que se necesita. La Iglesia aún no sabe cómo proporcionar cuidado pastoral compasivo a las víctimas y sus familias. Todavía, en muchos lugares, enfrentan a las víctimas como un enemigo.

¿Cómo una Iglesia golpeada en su credibilidad, como la chilena, puede recuperar la confianza de los creyentes?
La Iglesia de todo el mundo ha perdido una gran parte de la confianza de la gente. La gente es la iglesia. La iglesia no es una especie de club de propiedad de la jerarquía. Es la gente. La jerarquía todavía no comprende lo horrible que es el abuso sexual de un menor y no comprenden lo terrible que ha sido su propia respuesta a estos abusos. En pocas palabras, no “hacer las cosas”. La confianza en los obispos no se restaurará en nuestra vida. Sólo se restaurará cuando dejan de actuar como aristócratas y comiencen a actuar como siervos humildes de la iglesia. Eso sólo sucederá universalmente al final de los tiempos o nunca.

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