Columna de Carolina Errázuriz Mackenna: Entre mis piernas

Columna de Carolina Errázuriz Mackenna: Entre mis piernas

“Hay pocas cosas en el sexo tan ricas como que a una le coman la entrepierna como Dios manda, y en el momento que dejo que mi cabeza, el pudor y la consideración me dominen siento como el clítoris se va agrandando y de ahí todo se expande hacia el resto del cuerpo”.

carne Si hay algo que me falta en la vida es relajarme cuando un hombre baja con su boca a mi entrepierna. Por más que me esfuerce, escasamente consigo dejar que mi cabeza se relaje y le de paso a mi clítoris. Ya conté que todo este maldito problema me vino porque un novio que tuve decía que no le gustaban las entrepiernas, pero como de eso ya ha pasado mucho tiempo, debo asumir que esta falta de relajo tendrá pues que venir de otro trauma y/o fijación. Quizás será que una de las escasas cosas que asocio en el sexo con el afecto esté ligada con esa. La lengua rozando mi clítoris no es un acto que esté disponible a diestra y siniestra. A decir verdad puedo en este momento recordar con claridad qué hombre me ha chupado y cuál no. Y los primeros han sido pocos. No quiero darle tampoco el carácter de “especial”, porque eso me suena fatal, pero que en mi caso eso de echarse para atrás y abrir las piernas sólo para recibir placer no es tarea fácil. Hace un tiempo cedí a la idea de un hombre que decía que mi entrepierna era más rica si me rasuraba la parte a de abajo, dejando levemente poblada la parte del monte de venus. Resultó que ciertamente mis dedos, los suyos y su lengua corrían mejor después de rasurarme y que con el tiempo me acostumbré tanto a la suavidad, que hasta el día de hoy me rasuro cada mañana. Aunque al mirarme en el espejo veo que aparecen más de lo decentemente recomendable los labios de mi entrepierna a simple vista…Pero qué va…me gusta. Y a decir verdad como que funciona mejor, más que nada es más fácil y rico, por eso él también tuvo que rasurarse cerca del miembro y claro que tenía razón el hombre. Era mucho más suave, mucho más rico bajar con la lengua por esos lados. No es que lo pelos me den asco, pero francamente con menos la lengua va y viene mejor y así lo mismo con la cara que, ayudado por la saliva, se resbala entre las piernas del tipo con más gracia. Así también pasa con su nariz que entre mis piernas ahora sin pelos se siente más caliente, más dura, más suave… Pero volviendo a mi falta de relajo, confieso que me odio por eso, porque hay pocas cosas en el sexo tan ricas como que a una le coman la entrepierna como Dios manda, y en el momento que dejo que mi cabeza, el pudor y la consideración me dominen siento como el clítoris se va agrandando y de ahí todo se expande hacia el resto del cuerpo. Porque el acto de abrir las piernas para dar paso a la lengua es para mí el momento en que dejo de sentir que soy una lata, un cacho o una mina difícil, uno de los pocos momentos que me dejo querer y me dejo agarrar por el clítoris. Cuando lo logro, tomo ente mis manos la cabeza del hombre que está abajo y me acuerdo casi siempre de una antigua canción “…me dejaras dormir al amanecer entre tus piernas…entre tus piernas”. Y ahí me acuerdo también que el maldito amor existe y que duele y que mejor que salga corriendo y que bla, bla, bla….
Comentarios
Sabía ud que... HAY PERSONAS TAN MALÉFICAS QUE SON EL SEXO DEVIL. -------------------------------- Sabía ud que... JOAQUÍN LAVÍN JR PASÓ DE SER UN ENTUSIASTA A UN ENTUSIESTA. -------------------------------- Sabía ud que... LO QUE BUSCAS ESTÁ EN TI… O DEBAJO DE LA CAMA. -------------------------------- Sabía ud que... A VECES CANTO ODAS, OTRAS VECES SOLO ALGUNOS MINUTOS. -------------------------------- Sabía ud que... COMO NO VAN A DEJAR LIBRE A LOS LADRONES SI LES DICEN “HABLE AHORA O CALLE PARA SIEMPRE”. --------------------------------