Fidel 2006

En una entrevista en el 93′ para una revista gringa, una periodista le preguntó a Fidel cuántos hijos tenía. Él respondió que casi una tribu. La autora del libro Without Fidel, Ann Louise Bardach, se dedicó a dibujar la vida amorosa del fallecido exlíder de Cuba.

“Como la mayoría de hombres cubanos, Castro veía el sexo como un derecho (…) El sexo, después de todo, es un deporte nacional en Cuba. Él tenía amoríos o se acostaba con todo tipo de mujeres; incluso tuvo una hija con la esposa de uno de sus ministros, o eso es lo que se pensaba. Algunos lo llamaban “Sinvergüenza”, dijo la periodista según registra Vice.

Bardach cuenta que las mujeres se enamoraban perdidamente de Castro. “Nadie sabe con cuántas mujeres se acostó, quizá ni él lo sabía”, acota.

Para el cubano tener demasiadas pololas no era un problema político, o que le impidiera administrar el Estado. “Originalmente su poder político nació con su primer matrimonio, con Mirta Díaz-Balart, madre de su hijo mayor, cuya familia era políticamente poderosa, y la familia de Fidel sólo tenía dinero pero nada de cultura. Fidel no se volvió a casar hasta que Dalia, su segunda esposa, le dio cinco hijos, que fue exactamente lo que hizo su padre, quien no se casó con la madre de Fidel hasta después de que le diera seis hijos, además del hijo que él tenía con una mujer que trabajaba en su finca.”

Para el año 2008, el New York Post reportó que Castro se había acostado con 35 mil mujeres. Después el Daily Beast publicó que tenía una mujer distinta para la comida y otra para el desayuno.

Los cubanos lo conocían como “el caballo”, un apodo que nació en los 60’s y que hacía referencia a su virilidad sexual. Algunos se refieren al término popular “primo”, que significa hijo ilegítimo de Fidel. “Todos en Miami tienen un primo”, reporta Vice.

 “Las mujeres no hablarán de sus amoríos con Castro, ellas siguen viviendo ahí y hablar les podía causar daño. Yo perdí mi visa por escribir muy abiertamente de su vida personal”, expresó la periodista que lo siguió de cerca para hacer su libro.

En sus último años, Fidel y su mujer actual, Dalia, vivían en una casa modesta al oeste de La Habana. La decoración es simple, sin lujos, con una televisión en el living.  Su primer matrimonio terminó por una infidelidad, cuando él intercambiaba cartas con Natalia Revuelta, una mujer de la sociedad habanera. Cuentan que fue amor a primera vista, ella estaba casada con un doctor, él con la sobrina del ministro del Interior. Tuvieron una hija que fue criada por Revuelta y su marido, no por Fidel.

Después de la revolución, Castro cerró el consultorio del marido de Natalia, porque atender en una clínica era considerado el sector privado. El sitio registra que Fidel llegaba hasta la casa de la mamá de su hija, en una caravana de jeeps y tenía relaciones con ella bajo el techo de su matrimonio. Después Fidel comenzó a meterse con las amigas de Revuelta. Ella se lo reprochó y le pidió respeto por su hija.

Fidel sentía un gusto por las mujeres casadas porque son “mejores en la cama”. Nunca tocó a una prostituta. Un día el Che lo encontró con una prostituta y le paró los carros, le “explicó que iba en contra de la moral tratar a una mujer como objeto. Ahí fue cuando Fidel se volvió un amante”, cuenta una cubana que aseguró haber tenido amoríos con el comunista .